El movimiento que se prepara para el fin del petróleo

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Olmo Calvo

Más de 300 localidades de 50 países quieren librarse de su 'adicción' a los combustibles fósiles. España, con 60 grupos, está a la vanguardia del movimiento.

"La Tierra nos pondrá en nuestro lugar", augura uno de sus líderes.


07/08/2017 04:24
«Mejor ven en coche», advierte Milena. El depósito, vacío, traga 40 euros de gasolina. Delante: carreteras secundarias, un embalse y varias indicaciones de lugares de interés natural. Llegar a Zarzalejo, a 60 kilómetros de Madrid, promete un entorno agreste, un oasis neorrural y un acercamiento a un proyecto nuevo. Son las Ciudades en Transición: una red de poblaciones que pretende ir suprimiendo el consumo de energías no renovables y apostar por uno más local y ecológico. Para cuando llegue el fin del petróleo.

Según se atraviesa el estanco, desaparece la frecuencia de radio. En ese silencio florece la iniciativa que un grupo de vecinos comenzó hace casi una década. Crear un tejido de actividades amistosas con el medio ambiente y, así, formar una comunidad más potente. Hay un centro de reunión que era un restaurante, La Seta Verde, y el huerto de donde salen las cestas de verduras y frutas que reparten entre socios. «Alquilamos los terrenos hace unos años y hacemos jornadas de preparación del reparto. Cada uno paga 165 euros de entrada y 65 mensuales», cuenta Milena, residente de 49 años, después de haber conducido diez minutos por una calzada de guijarros.

Tomates, cebollas, lechugas, patatas o berenjenas se acurrucan entre zanjas que cuida Mahdi, marroquí de 57 años. «Los que estamos metidos creemos en esto y queremos que llegue a mucho más», insiste Milena, mostrando además un grupo de WhatsApp con 200 personas que intercambian ropa, viajes o incluso algún puesto de trabajo.


Otro de los miembros del chat y devoto del cambio de paradigma es Javier Zarzuela, maestro de 54 años. Hace un lustro ayudó a fundar Zarzalejo en Transición. «Había una inquietud grupal por el autoabastecimiento, los transportes y la producción propia», rememora. «Lo que tiene cualquier movimiento como este es que el cambio personal se apoya en el colectivo», resume Zarzuela, que cita retos técnicos y culturales: «Hay que encontrar vías de producción energéticas de forma que no dependamos de las fósiles y hay que hacerse a la idea de que estas tienen los días contados». Luego concluye, a modo de profecía: «El planeta se está encargando de ponernos en nuestro sitio».

Las tres erres. El movimiento Ciudades en Transición (Transition Towns) empezó en 2006 de la mano de Rob Hopkins. Este inglés se crió en Londres, pero pasó largas estancias posteriores en escuelas tibetanas de India o Italia. Al volver a su país natal se mudó a Totnes, al suroeste, y probó aquello que le rondaba por su cabeza desde que fue consciente del inevitable fin del petróleo y del peligro del calentamiento global. La crisis económica de 2007 y la brecha de injusticia social dieron el golpe final para una teoría que se fundamenta en tres erres: resiliencia, relocalización y regeneración.

¿Traducción? La adaptación a un eventual revés se atenúa, por ejemplo, con la permacultura. Un sistema que cree en un diseño económico, agrícola y político acorde a las circunstancias que marca el ambiente. O que crea una moneda propia y ajena a fluctuaciones bursátiles. Todo bajo el paraguas de la sostenibilidad, que en la localidad de Hopkins, de 8.200 habitantes, significa construir con material reciclado, cultivar de forma doméstica o que algunas tiendas funcionen con las libras propias: las totnes pounds.

Apuestan por las energías renovables y el consumo local y ecológico

«Hace muy poco que hemos descubierto el petróleo, pero hemos basado alrededor de él toda una forma de vida», explicaba Hopkins en una charla. «Pero está cada vez más claro que no vamos a tenerlo a nuestra disposición siempre». Por cada cuatro barriles que usamos, indicaba, solo se encuentra uno nuevo.

El denominado peak oil -punto álgido de las extracciones- habría ocurrido a principios de siglo. De las 98 naciones con reservas, 65 han pasado ese pico y van en descenso. En unas décadas, sostiene, dejarán de saciar nuestra dependencia. Aunque no todos comparten sus predicciones: un reciente estudio de British Petroleum afirmaba que la producción de crudo había aumentado en 2015: de 1374,4 millones en todo 2005 a 1697,6 en su último recuento.

Su visión la comparte Juan del Río, mallorquín de 37 años y heredero patrio de esta corriente. En su Guía del movimiento de Transición (Catarata, 2015), Del Río subraya que esta tendencia supone «una revolución silenciosa que se despliega por el mundo», «un gran experimento social, compuesto por personas como tú y como yo que contemplan la crisis como la oportunidad de hacer algo diferente, algo extraordinario» y que es responsabilidad nuestra promover la resiliencia, es decir, la «capacidad inherente a cualquier sistema de absorber los choques y reorganizarse mientras se produce el cambio».


El alcance de esta revolución silenciosa se cifra en unos 300 núcleos en más de 50 países. «Es algo local, de enfoque práctico, con el objetivo de vivir de forma más eficiente. Esto incluye monedas locales, bancos de tiempo, negocios pequeños y menos consumo», explica Juan del Río por teléfono. En España, la lista se cierra en 60. Aunque la desaparición y la aparición de nuevos grupos es tan rápida que no se puede contabilizar de manera exacta. «Incluimos a las que llevan a cabo cualquier actividad afín a la transición», añade. Zarzalejo, de hecho, es de las pioneras, surgidas entre 2008 y 2009. Otras, como Coín, en Málaga (con los coínes,en circulación junto a los euros), o Mancor de la Vall, en Mallorca, entran como precursoras.

En la isla balear, no obstante, el colectivo ha languidecido. Una visita por sus calles no refleja nada de resiliencia. Si acaso, la capacidad de los lugareños para acostumbrarse al reciente bochorno, trasladando el dominó a la sombra. Aline Van Moerbeke, facilitador del colectivo Permacultura Mediterránea, de 39 años, corrobora la deserción sin dar más detalles:«Hay intención de volver a hacer algo nuevo, pero no sé si eso funciona».

«Tenemos que prepararnos a lo nuevo», avisa Del Río. «Imagina que hay un apagón en Madrid de tres días. Nos moriríamos, porque no estamos acostumbrados a ser dueños de nuestra energía y nuestro alimento. Aunque la globalización tenga cosas buenas, implica una homogeneización y un impacto brutal en la naturaleza. Contra eso está la relocalización, el autoabastecimiento... Ya hay zonas que se han venido abajo por el cambio climático o por regímenes políticos y revueltas. Lo vemos en las películas futuristas como algo lejano, pero está pasando. Y se puede combatir».

Mientras, bastan como ejemplo las ya existentes. Para verlas, eso sí, mejor pillar coche.

http://www.elmundo.es/papel/futuro/2017/08/07/59848573ca474171648b464e.html
 

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La reconciliación de Brufau con Pemex acelera la expansión de Repsol en México
Pelillos a la mar. Años después del fallido intento de 'golpe de Estado' protagonizado por la petrolera mexicana contra la dirección de Repsol, la compañía española busca acaparar el 10% del mercado mexicano de estaciones de servicio con Pemex como principal proveedor


Sede de Repsol en Madrid EUROPA PRESS
ALBERTO SIERRA
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PUBLICADO 16.02.2019 - 05:15ACTUALIZADOhace 4 horas

Después de fracasar en su intento de 'golpe de Estado' en alianza con Sacyr para forzar un cambio en la dirección de Repsol, en junio de 2014 Petróleos Mexicanos (Pemex) materializaba su divorcio absoluto con la compañía presidida por Antonio Brufau.

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La empresa estatal mexicana, que había llegado a ser el segundo máximo accionista de Repsol, vendía una participación del 7,86% en la petrolera española a cambio de 2.900 millones de euros, y unos meses más tarde se deshacía del 1,3% restante tras 24 años en el accionariado de la petrolera española. "Ni México ni Pemex forman parte de los planes de Repsol", aseguró el entonces presidente de la paraestatal mexicana, Emilio Lozoya.

Nada más lejos de la realidad. La liberalización del sector energético en México y la pérdida del monopoliode Pemex en ese país ha transformado por completo la situación de Repsol en la nación latinoamericana en apenas cinco años y ha resucitado las buenas relaciones entre ambas compañías. "Hemos desembarcado en México para quedarnos, y queremos para quedarnos para siempre", indican fuentes de la compañía a Vozpópuli.

Repsol anunció este viernes la construcción de dos centros logísticos en México y espera duplicar este año su número de gasolineras en ese país

Un mes después de abrir su primera gasolinera en México, en abril de 2018, Repsol y Pemex firmaron un acuerdo a largo plazo para el abastecimiento de combustible.

En los poco menos de doce meses transcurridos, Repsol ha abierto más de 170 estaciones de servicio abanderadas en México y, según revelan fuentes de la compañía, esperan llegar a 400 para finales de 2019 en un país donde antes sólo Pemex podía surtir gasolina.

Además, la compañía española evidenció este viernes su compromiso "sólido" y "a largo plazo" con México al anunciar que participará en los proyectos de construcción de dos nuevas infraestructuras logísticas que le permitirán almacenar más de 600.000 barriles y mejorar su servicio de distribución en el centro del país.

Reconciliación y casi 400 millones de inversión
La gran paradoja es que la apertura de México a la competencia y el desembarco de Repsol no sólo no ha reavivado viejas rencillas entre la compañía española y Pemex, sino que se han reconciliado por completo.

"Nosotros firmamos un contrato con Pemex a largo plazo para el abastecimiento de combustible. Actualmente somos sus clientes, ellos son nuestros proveedores y, si Dios quiere, vamos a seguir siéndolo para siempre. No existe ninguna rencilla, en absoluto", indican las mismas fuentes de Repsol.

Como parte de su plan estratégico en México, Repsol prevé invertir 369 millones de euros para alcanzar una cuota de entre el 8 y el 10% en el mercado mexicano de las estaciones de servicio para el año 2022.

"México es un mercado inmenso y lleno de oportunidades", resumen fuentes de la multinacional española. Y es que según la Comisión Reguladora de Energía de ese país, el 40% de los municipios mexicanos carece de estaciones de servicio.

Desde la aprobación la reforma energética aprobada durante el gobierno del expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, la petrolera española ha conseguido adjudicarse la licitación de seis bloques exploratorios

Extracción y producción
Al margen de la expansión de sus estaciones de servicio en el país, el futuro de Repsol en México pasa por su intento de adentrarse también en el negocio del upstream (extracción y producción de petróleo) y por la producción de lubricantes para todo el continente americano.

Desde la aprobación la reforma energética aprobada durante el gobierno del expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, la petrolera española ha conseguido adjudicarse la licitación de seis bloques exploratorios en el Golfo de México, en algún caso también de la mano de socios locales.

"Estamos a punto de terminar los estudios de esas rondas exploratorias para ver la viabilidad del negocio de upstream en México", indican las mismas fuentes.

Además, la petrolera española se ha asociado con la mexicana Bardahlpara empezar a producir en México lubricantes para exportar a toda Latinoamérica

https://www.vozpopuli.com/economia-...co-brufau-pemex-gasolineras_0_1218779203.html