Doña María de las Mercedes, condesa de Barcelona, más madre que reina

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No hay que olvidar como murió su hijo Alfonso. Había en la casa una pistola con la que jugaban sus hijos Juanito- futuro rey de España- y Alfonso sin saber que estaba cargada. En un momento se disparó matando al infante Alfonso. Según he oído decir en alguna ocasión, la pistola estaba guardada bajo llave en un armario y fue ella, la condesa de Barcelona la que se la dio a sus hijos, sin saber- nadie lo sabía- que estaba cargada. Se sentiría culpable de la muerte de su hijo pequeño y le dio a la bebida, Menos mal que con el tiempo se curó para su bien y el de toda su familia.
Seguro no se sabe nada de esta hecho. Solo que resultó muerto el infante. El único que podría decir algo es el emérito, y no está por la labor.
 

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Vivían en Estoril sin lujo ninguno, como una familia burguesa venida a menos, Eso sí, vivieron del dinero que les mandaban los monárquicos desde España. Porque el dinero que pudo sacar Alfonso XIII de España se lo gastó todo en una vida lujosa en Roma.
No estoy de acuerdo. Alfonso XIII no tuvo que sacar mucho dinero de España por que tenía la mayoría de su liquidez en bancos de Francia, Inglaterra, Holanda y Suiza. La República le envió a su mujer su joyero personal y Franco le pasaba una pensión de 700.000 pesetas al año de la época. No vivían como burgueses , ni mucho menos venidos a menos. Eso de que vivían de la caridad de sus fieles es fruto de la propaganda monárquica de la época, que poco les faltó para decir que vivían debajo de un puente. Trabajar no trabajaban, tenían amplio servicio y viajaban en una época en que pocos lo hacían. Adjunto fotos de la madre en una cacería en Africa y Pilar y el emérito en Escocia y en Perth
 
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Vivían en Estoril sin lujo ninguno, como una familia burguesa venida a menos, Eso sí, vivieron del dinero que les mandaban los monárquicos desde España. Porque el dinero que pudo sacar Alfonso XIII de España se lo gastó todo en una vida lujosa en Roma.

Como una familia burguesa con 10 personas de servicio, Non lo invento hay una foto antigua que esta o estaba puesta en internet , en que llegan los padres de JC a su casa de Estoril con un coche tipo modelos que se usaban alla por mediados de los años 50 y esta todo el servicio a la puerta de la casa ( dentro del jardin ) estan todos en fila y son 10 personas con sus uniformes pertinentes de señoras de limpieza, doncellas cocinero , chofer, mayordomo........
Si si................. ! sin ningun lujo !.......... que vivian de gorra a costa de " pardillos " que les daban dinero SI, pero como una familia burguesa venida a menos NO, NO y NO.
 
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No estoy de acuerdo. Alfonso XIII no tuvo que sacar mucho dinero de España por que tenía la mayoría de su liquidez en bancos de Francia, Inglaterra, Holanda y Suiza. La República le envió a su mujer su joyero personal y Franco le pasaba una pensión de 700.000 pesetas al año de la época. No vivían como burgueses , ni mucho menos venidos a menos. Eso de que vivían de la caridad de sus fieles es fruto de la propaganda monárquica de la época, que poco les faltó para decir que vivían debajo de un puente. Trabajar no trabajaban, tenían amplio servicio y viajaban en una época en que pocos lo hacían. Adjunto fotos de la madre en una cacería en Africa y Pilar y el emérito en Escocia y en Perth
asi si y porque vendieron las joyas, porque el collar de chatones?
 

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asi si y porque vendieron las joyas, porque el collar de chatones?
Victoria Eugenia tenía dos collares de chatones. El grande lo heredó don Juan y luego el emérito, y el pequeño el infante don Jaime. Fue su segunda esposa Charlotte Tiedemann, quien lo subastó en 1977 en christies, Suiza, sacando por el 18 millones de pesetas, y fue luego recuperado por el emérito y está en poder de doña Sofía.
El padre del rey vendió parte de las propiedades que tenía, incluida una isla en Galicia y los Palacios de la Magdalena y Miramar, y acumuló a su muerte más de 700 millones de pesetas de las de 1993 en varias cuentas en suiza, más inmuebles, valorado todo en 1100 millones. A mi modo de ver ni eran ni nunca fueron pobres, ni burgueses.
 
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Victoria Eugenia tenía dos collares de chatones. El grande lo heredó don Juan y luego el emérito, y el pequeño el infante don Jaime. Fue su segunda esposa Charlotte Tiedemann, quien lo subastó en 1977 en christies, Suiza, sacando por el 18 millones de pesetas, y fue luego recuperado por el emérito y está en poder de doña Sofía.
El padre del rey vendió parte de las propiedades que tenía, incluida una isla en Galicia y los Palacios de la Magdalena y Miramar, y acumuló a su muerte más de 700 millones de pesetas de las de 1993 en varias cuentas en suiza, más inmuebles, valorado todo en 1100 millones. A mi modo de ver ni eran ni nunca fueron pobres, ni burgueses.
uno de los collares de chatones de la emerita que ahora son de letizia, estaban incompletos y se vendieron en la guerra. Don juan consiguio dinero al vender esas propiedades al estado y el dinero pudo haberlo conseguido despues del exilio, no antes eso no excusa tu posicion
 

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uno de los collares de chatones de la emerita que ahora son de letizia, estaban incompletos y se vendieron en la guerra. Don juan consiguio dinero al vender esas propiedades al estado y el dinero pudo haberlo conseguido despues del exilio, no antes eso no excusa tu posicion
Perdona pero mi posición no necesita excusa ninguna. Es la mía y me parece muy bien que tu tengas la tuya. Esa venta de los Chatones, puedes documentarla? por que yo te he dicho donde y cuando se subastaron.
 
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Perdona pero mi posición no necesita excusa ninguna. Es la mía y me parece muy bien que tu tengas la tuya. Esa venta de los Chatones, puedes documentarla? por que yo te he dicho donde y cuando se subastaron.
Te he dicho, tu las posesiones que vendio don juan en las que tu te basas, fueron mucho despues del exilio, bien podria haber conseguido doinero al venderlas , mas de otros lugares, aqui estamos hablando de la epoca del exilio en republica y guerra civil no despues, puesto que despues pudieron enriquecerse de otra manera.
peñafiel conto una vez que se vendio una parte del collar de chatones no se cual de los dos, que luego hicieran lo que tu dices, vale pero uno de llos no estaba completo le faltaban piezas que se habian vendido, que no tenian porque estar completo. En la republica mucho dinero no debian tener porque subastaron joyas y parte de ellas, que pasa que tu era muy lista y lo sabes todo o que
 
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Perdona pero mi posición no necesita excusa ninguna. Es la mía y me parece muy bien que tu tengas la tuya. Esa venta de los Chatones, puedes documentarla? por que yo te he dicho donde y cuando se subastaron.
Te dejo aqui el estracto de un articulo, loq ue tu dices del collar de chatones no te lo pongo en duda, no se si fue el grande o el pequeño que tu dices que fue el que tiene doña sofia tenia 23 piezas y su original regalado por Alfonso XIII tenia 83, y lo vendieron en su exilio, asi como otras joyas que compro el Sha de persia, claro luego este collar paso a la reina sofia, que no se si fue el que subasto la segunda de don jaime u compro el emerito, o el que heredo de Doña Maria,pero uno de ellos completo no estaba, era lo que yo me referia.
Por otra parte esas joyas pertenecen ahora a letizia.
lo que te he dicho esta en negrita y subrayado.


Subastas reales. El collar de María Antonieta
TEXTO: CARMEN FUENTES FOTOS: AP/ABC
TEXTO: CARMEN FUENTES FOTOS: AP/ABCActualizado:08/12/2007 11:12hGUARDAR

Una ráfaga de esperanza debió de pasar por la cabeza de María Antonieta cuando, meses antes de subir a la guillotina, entregó un saquito con un buen puñado de perlas grises, brillantes y rubíes, además de otras joyas ya montadas, a su amiga del alma, lady Elizabeth, condesa de Sutherland y esposa del embajador británico Lord George Leveson-Gower a quien nadie registraría por su inmunidad diplomática. La intención de la Reina era recuperar aquel pequeño tesoro cuando pudiera escapar de sus carceleros, junto con su familia. Un ulterior capítulo de esa historia se abrirá el próximo miércoles, a golpe de mazo, en la sala de subastas Christie´s de Londres cuando se adjudique al mejor postor el último sueño de la desdichada Soberana.
Un día movido





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Y es que lady Elizabeth, tras la muerte de María Antonieta, siguió protegiendo aquel saquito de joyas que su amiga le había confiado. Con el tiempo, los diamantes se convirtieron en collar, pero los Sutherland esperaron casi cincuenta años a montar las perlas y los rubíes. Lo hicieron en 1849, con ocasión de la boda de un nieto de lady Sutherland y, desde entonces, la joya siempre ha estado en manos de la familia. Christie's no ha dicho qué miembro de los Sutherland vende el collar, aunque uno de sus directivos, Raymond Sancrolf-Baker, ha comentado que la joya había permanecido todo el tiempo en la caja fuerte de un banco y que había llegado el momento -«excepcional»- de ponerla en circulación. La joya podría alcanzar el medio millón de euros y se sabe que el Museo del Louvre está interesado en su compra.
Curiosamente, el mismo día 12 de diciembre, Sotheby´s de Londres también sacará a subasta ocho piezas de alta joyería que pertenecieron a Anita Delgado, la guapa española que se convirtió en maharaní de Kapurtala. «Las joyas, sobre todo estas piezas con historia, son objeto preferido de coleccionistas y amantes del arte en general», asegura Jaime Matos, de la sala de Subastas española Ansorena, quien añade que este tipo de piezas suelen moverse en mercados como Londres o Ginebra, y que los propietarios ya no se desprenden de ellas por motivos económicos, sino por falta de interés, por reparto de herencias... o por el fisco.

Piezas de ida y vuelta
Lo curioso con muchas joyas regias es que se venden «en círculo». Las subasta un miembro de una familia y las recompra otro de la misma o las adquiere alguien de otra Casa. Así ocurrió con las famosas esmeraldas colombianas que Napoleón III regalara a su esposa Eugenia de Montijo, brevemente lucidas en Madrid por la Reina Doña Victoria Eugenia. Ésta, gran amante de las joyas, recibió en 1920, a la muerte de la Emperatriz y de manos del duque de Alba (sobrino de la Soberana francesa), un estuche con un abanico y un impresionante lote de esmeraldas procedentes de una corona que el gran joyero Fontennay le había realizado en 1858. Doña Victoria Eugenia hizo varias combinaciones con estas piedras; la primera, a cargo de la joyería madrileña Sanz que se las montó en un collar corto de estilo clásico. Diez años más tarde, la Reina entregó las gemas a Cartier que entonces hacía largos collares de «sautoir». Cartier le añadió una cruz con una esmeralda de 45 quilates, que había sido de Isabel II, quien se la había vendido a su vez a Cartier. Nada más acabar el joyero parisino su obra se proclamó en España la República y Doña Victoria Eugenia volvió a vender a Cartier la esmeralda tallada en forma de cruz.
Durante su exilio, las alhajas le solucionaron algunos problemas económicos. Forzada a vender algunas de ellas, pudo adquirir «Villa Fontaine», su casa de Lausana (Suiza) y subvenir a sus necesidades. Por ejemplo, no le quedó más remedio que desprenderse de varios diamantes que formaban el collar de «chatones» que le había regalado Alfonso XIII, quien añadía en cada cumpleaños de su esposa dos piezas más. Cuando la Reina marchó al exilio el collar tenía 83 chatones; en la actualidad, el que heredó Doña Sofía, tiene 23.
En 1961 la Reina Victoria Eugenia subastó en la sala Jürg Stucker, de Berna (Suiza), un collar, un anillo y un broche. El collar lo compró Cartier que se lo vendió al Sha de Persia, quien lo adquirió como regalo para su esposa Farah Diba. La Emperatriz iraní lo lució en numerosas bodas reales, pero no pudo llevárselo consigo al partir para el destierro y hoy es una de las joyas semiescondidas en la Banca Nacional de Teherán, donde sólo unos pocos las admiran de tarde en tarde.

El pasado año, Christie´s de Londres subastó un collar, un brazalete y un broche de diamantes de Eugenia de Montijo que también los vendió en el exilio para sobrevivir. El brazalete era la segunda vez que se subastaba; la primera fue en mayo de 1872.
Cosas del divorcio
Hace unos años, en el hotel Richmond de Ginebra, hubo una subasta de joyas espectacular. Eran de la Begum Shalima quien, tras su divorcio del Aga Khan -imán de los musulmanes ismaelitas, descendiente directo de Mahoma- decidió deshacerse de cualquier objeto que le recordase a su marido. El volumen total de la subasta fue de 3.300 millones de las viejas pesetas, pues sólo por el «begum azul» se pagaron más de 860 millones. Como algunas de estas joyas tenían un valor religioso para los ismaelitas, el Aga Khan intentó que los tribunales impidieran la subasta, pero no lo logró y la colección de joyas -la segunda en importancia de las subastas en Suiza, tras la que protagonizó el legado de la duquesa de Windsor- fue a parar a fortunas anónimas que compraron por medio de «hombres de paja» para no ser reconocidas. Eran fabulosas creaciones firmadas por Bulgary, Tiffany, Harry Winston, Cartier, Van Cleef&Arpels, Buccellati..., además de exquisitas joyas de arte mongol y collares del siglo XVIII. El propio Aga Khan pujó para recuperar los 26 lotes de piezas de carácter religioso. Es lo que se llama vengarse de un ex marido.
A la sombra del Trono
Cuando Wallis Simpson hizo que Eduardo VIII renunciara al Trono por amor -o por lo menos eso quiso pensar-, bien sabía que no iba tener una vida de Reina pero su marido, en cuestión de joyas, la trató como a tal. Su colección constituía un verdadero tesoro formado por los regalos que le hizo su amado a lo largo de sus años de vida en común.
Wallis era caprichosa y el duque visitaba la parisina Rue de la Paix con mucha frecuencia para detenerse en Cartier, Van& Cleef, Boucheron... A la muerte de la duquesa las joyas se subastaron en Sotheby´s y Cartier pujó por todas las que llevaban su firma. Hoy las tiene en depósito y las muestra en exposiciones itinerantes, como la que actualmente se exhibe en la joyería de esta firma en Madrid.
La última de las «grandes» subasta de joyas «royal» fue hace apenas un año, cuando el vizconde Linley y lady Sarah, hijos de la Princesa Margarita de Inglaterra, decidieron sacar a la venta unas doscientas joyas de su madre para hacer frente a los más de cinco millones de euros de impuestos que les pedía el fisco británico por la herencia materna. La subasta fue una locura y estuvo precedida de una polémica familiar, pues Isabel II no quería que sus sobrinos llevasen a Christie´s las joyas de su hermana Margarita. El conflicto se subsanó cuando los hijos donaron un porcentaje de las ganancias a obras benéficas.
La estrella indiscutible de aquella subasta fue la «tiara de Poltimore» (convertible en gargantilla o broche), un tocado de diamantes sobre soporte de oro y plata, creado en 1870 por la joyería londinense Garrards para lady Poltimore, esposa del tesorero de la Reina Victoria. La Princesa lució la tiara en su boda con Anthony Amstrong-Jones y se remató en 1,35 millones de euros, cinco veces el precio estimado. Quien la adquirió bien sabía que se llevaba un pedazo de la historia de la realeza que, para los ingleses, significa mucho. En el lote figuraba también una pulsera rivière de diamantes, de principios del XX, regalo de la Reina Mary.
Un toque de fetichismo
Los Saboya, reinantes en Italia hasta 1946, también tuvieron que servirse de sus joyas para ponerse a bien con las autoridades fiscales. La Princesa María Gabriela de Saboya, hija del último Rey de Italia, Humberto II, subastó en la sala londinense Christie´s las joyas de su madre, la Reina María José para poder pagar el impuesto de sucesión pendiente con el Estado italiano. Entre las joyas destacó una diadema de diamantes, realizada en 1890 y firmada por August Holmström, de la casa Fabergé, montada con seis diamantes de la talla «briolette» que pertenecieron a la Emperatriz Josefina de Francia, quien los recibió de uno de sus admiradores, el Zar Alejandro I de Rusia. María José la había heredado de su familia, así como un aderezo de turquesas, regalo de bodas de sus padres cuando se casó con Humberto II. Eran joyas privadas de la familia Saboya, porque las de la Corona están custodiadas en el Banco de Italia desde que los italianos abolieron, tras la guerra, la Monarquía.
Coleccionistas de joyas, millonarios, caprichosos, amantes del arte en general y fetichistas de una pequeña parte de la Historia en particular, pujarán el miércoles en Londres para llevarse esas piezas «vintage», hoy tan de moda, que llevaron grandes testas, destronadas o no, y que por diversas circunstancias de la vida (a veces tristes) salen a la luz para hacer sentir como un reina a cualquier mujer que, eso sí, disponga de un buen talonario de cheques.



https://www.abc.es/cultura/toros/ab...-taboola-p3&utm_content=espana&utm_medium=abc
 
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La verdad es que doña María no fue nunca una mujer guapa. Tenía una nariz grande y aquileña lo que es muy poco femenino, pero con la madurez mejoró bastante aunque es verdad que ganó peso y era una mujer rolliza. Pero creo que tenía un carácter dulce y agradable y que su familia la quiso mucho y la echó a faltar cuando murió.
Unos ojos hermosísimos, grandes y elocuentes. Siempre me pareció nada querida por su marido. Tenía aspecto de buena persona.
 
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Perdona pero mi posición no necesita excusa ninguna. Es la mía y me parece muy bien que tu tengas la tuya. Esa venta de los Chatones, puedes documentarla? por que yo te he dicho donde y cuando se subastaron.
Victoria Eugenia tenía dos collares de chatones. El grande lo heredó don Juan y luego el emérito, y el pequeño el infante don Jaime. Fue su segunda esposa Charlotte Tiedemann, quien lo subastó en 1977 en christies, Suiza, sacando por el 18 millones de pesetas, y fue luego recuperado por el emérito y está en poder de doña Sofía.
El padre del rey vendió parte de las propiedades que tenía, incluida una isla en Galicia y los Palacios de la Magdalena y Miramar, y acumuló a su muerte más de 700 millones de pesetas de las de 1993 en varias cuentas en suiza, más inmuebles, valorado todo en 1100 millones. A mi modo de ver ni eran ni nunca fueron pobres, ni burgueses.
para que vea s que tambien tienes razon a tu teoria en este articulo lo pongo, tambieín se comenta un tercer collar de chatones que no sabemos qauien lo tiene


Collar de Chatones - Casa Real de España

Su origen es una gargantilla realizada por la Joyería Ansorena, con 30 diamantes (90 quilates) montados en chatones (a la rusa), que el Rey Alfonso XIII regaló en 1906 a su prometida, la Princesa Victoria Eugenia de Battenberg,



Este tipo de collar fue muy popular a mediados del siglo XIX, los diamantes van engastados sobre un placa de platino, "chatón", al que se sujetan con unas garras que pasan muy desapercibidas.
Esta gargantilla fué el regalo nupcial más valioso que recibió la Reina Victoria Eugenia, fué valorado en 145.000 pesetas.

Victoria Eugenia con la gargantilla de chatones ajustada al cuello
El Rey Alfonso XIII, inspirado en la novela de Dumas, "Los Tres Mosqueteros", cada vez que tenia que hacer un regalo a su esposa la Reina Victoria Eugenia, entregaba dos diamantes que ella mandaba unir a la gargantilla de chatones.

La Reina con su largo collas de chatones
Así con cada cumpleaños, aniversario o nacimiento de hijos, la gargantilla fue creciendo hasta llegarle a la cintura, y poder lucirlo también en dos vueltas.

La Reina con el collar de chatones con dos vueltas
Una anciana Reina Victoria Eugenia con los chatones en dos vueltas
La Reina Victoria Eugenia dividirá los chatones en dos collares y dejará indicado en su testamento que el collar "más grande", junto con otra serie de joyas, sean entregadas a su hijo Don Juan, con el deseo que en el futuro pasasen a manos de Don Juan Carlos.
A este lote de joyas se le conocerá como "las joyas de pasar"
".

La Reina Sofía con el collar de chatones de la Reina Victoria en Copenhague
El Rey Juan Carlos recibirá las "joyas de pasar" después de la abdicación de su padre en 1977, y desde entonces la Reina Sofía ha lucido el collar "mas grande" en contadas ocasiones.

La Reina y las Infantas en la gala previa a la boda del Príncipe Pablo de Grecia, donde lució el collar de chatones

La Reina Victoria Eugenia dividirá el resto de sus joyas entre sus otros hijos, dejando el collar de chatones "más pequeño", con 27 diamantes, al Infante Don Jaime.




En el año 1977, Charlotte Tiedemann, segunda esposa del Infante Don Jaime, subastó en Christie´s Ginebra el collar de chatones, que sería comprado por Alejandro Vega, un joyero de Madrid, en algo más de 18 millones de pesetas (unos 110.000 €).

En 1982 fué comprado por alguien cercano a la Casa Real, de forma que el collar pasó a la Reina Sofía, quien lo lucirá por primera vez en la Visita de Estado del Presidente de Francia, François Mitterand.

La Reina en la cena de gala ofrecida al Presidente Mitterand luciendo el collar de chatones "mas pequeño"
Existe un tercer collar de chatones que el Rey Alfonso XIII regaló a su nuera, Doña María de las Mercedes, Condesa de Barcelona, con motivo de su boda con Don Juan de Borbón.

Entre los regalos de boda, Mar
ía de las Mercedes también recibiría de manos de Alfonso XIII la tiara Rusa, que pertenecería a su madre, la Reina Cristina, a la que con toda probabilidad perteneció también el collar de chatones.
La Condesa de Barcelona con la tiara Rusa y el collar de chatones
La Condesa de Barcelona prestaría a su nuera, la entonces Princesa Sofía, la tiara rusa y el collar de chatones para que los pudiera lucir en Persepolis en 1971, en los actos de celebración del 2500 aniversario de la dinastía persa.

La entonces Princesa Sofía en los actos de Persepolis
Después del fallecimiento de la Condesa de Barcelona no está claro a quien ha correspondido este tercer collar de chatones.
Por acuerdo de sus tres hijos, el Rey Juan Carlos y las Infantas Pilas y Margarita, la tiara rusa pasó al primero, y hoy la luce la Reina Sofía, pero nada se sabe de los chatones.




Publicado por Paco.adra en 16:26:00
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Etiquetas: España: Collar de Chatones
 
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A sus dos hijas les dejo en herencia ese semejante naso, porque a feas era dificil ganarles
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Mira, no sé. Iba cabeza a cabeza con Pilar. Un empate. A mi Pilar siempre me recordó a La señorita Tronchatoro. No así su hermana. Una persona muy dulce , creo que sencilla y con muy buenos modos
 
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Doña Maria era una grande caballera.Montaba especialmente bien a la amazona.