Don Juan Carlos sopesó hacer un referéndum sobre la monarquía

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ESPAÑA​

Juan Carlos sopesó hacer un referéndum sobre la monarquía revelan documentos desclasificados por EU​

según los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de EU, Juan Carlos pretendía realizar un referéndum sobre la monarquía, con el fin de consolidar su posición como heredero del Franquismo a ojos de la ciudadanía.

Juan Carlos sopesó hacer un referéndum sobre la monarquía revelan documentos desclasificados por EU
Juan Carlos de Borbón durante su discurso de toma posesión como Rey, el 22 de noviembre de 1975 . Foto: Europa Press
INTERNACIONAL
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Por Europa Press

lunes, 15 de febrero de 2021

MADRID (EUROPA PRESS).- Días antes de que Franco muriera, el Príncipe Juan Carlos envió a su amigo personal Manuel Prado y Colón de Carvajal a Washington para reunirse con el entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, para discutir sus planes para España una vez asumiera las riendas del país y buscar su asesoramiento y apoyo.
Entre esos planes figuraba la celebración de un referéndum sobre la monarquía, con el fin de consolidar su posición como heredero del Franquismo a ojos de la ciudadanía. Así se desprende de una serie de documentos de la época que ha desclasificado el Departamento de Estado y a los que ha tenido acceso Europa Press.

Prado se reunió dos días consecutivos con Kissinger, el 4 y 5 de noviembre, para contarle que Franco se estaba muriendo y que por ello Don Juan Carlos había aceptado asumir la jefatura del Estado en funciones, si bien "no puede tomar decisiones por sí mismo", explicó al secretario de Estado.

El emisario deja claro en su conversación, según la transcripción de la misma, que el entonces Príncipe quiere el consejo tanto de Kissinger, a quien "valora mucho", como del presidente francés, Valéry Giscard D'Estaing, algo que al secretario de Estado le parece razonable, teniendo en cuenta que el mandatario galo es "extremadamente inteligente".

Según cuenta Prado, Giscard considera que la mayoría de la oposición dará al nuevo monarca un plazo de seis meses para organizarse, pero luego podrían producirse manifestaciones multitudinarias en las calles.
Por ello, el presidente francés se muestra partidario de "mantener un estrecho contacto con el Ejército" y es de la opinión de que la mejor manera para consolidar el poder del rey es "convocar un referéndum sobre si España debería seguir siendo gobernada por un rey", explica el emisario, que reconoce que existe el riesgo de que fracase.

Referéndum en los primeros meses​

Pero, añade, "Giscard siente que, si se celebra en los tres primeros meses, será la mejor oportunidad para que la población dé su pleno apoyo al Rey". Don Juan Carlos quiere saber qué le parece este plan a Kissinger, que le dice a Prado que necesita analizarlo más detenidamente.

Al día siguiente le señala que, en su opinión, si el referéndum se celebra en un mes, "el príncipe probablemente podría ganar". "Sería una ventaja que el Rey recibiera legitimidad formal", subraya el secretario de Estado, según el memorando de dicho encuentro. "Si lo hacéis bien, podría tener también la ventaja de que pareciera el inicio de un proceso democrático", incide Kissinger.

Prado expone igualmente al jefe de la diplomacia estadounidense la particular tesitura en la que se encuentra el futuro monarca. "Tiene que gestionar la situación con mucho cuidado por la continuada presencia de gente fuerte de Franco", explica.
Solo abrirá un poco las puertas y sin el PCE

Por ello, adelanta que una vez sea Rey "hablará un poco sobre democracia, pero solo abrirá un poco las puertas". "No estará a favor y no aceptará la legalización del Partido Comunista", asegura Prado, aclarando que quiere incorporar a la "opinión política" a su primer gobierno, "pero no quiere avanzar demasiado hacia la izquierda".
Además, indica que Don Juan Carlos parece tener claro que quiere relevar a Carlos Arias Navarro del cargo de presidente del gobierno ya que considera que "cambia de opinión cada media hora y está controlado por los ministros del Interior y de Prensa" y no cree que le vaya a ser "leal".

Según Prado, ya entonces el Príncipe tenía varios nombres en mente como reemplazo de Arias Navarro, el primero de ellos el conde de Motrico, José María de Areilza. También estaban entre sus opciones Manuel Fraga Iribarne, entonces embajador en Londres, pero pensaba que "actúa mucho según sus sentimientos".
"El Príncipe necesita a alguien que sea frío y leal", reconoce Prado, que también menciona a Kissinger otros nombres como Laureano López Rodo, en cuya contra jugaba a ser miembro del Opus Dei; Gregorio López Bravo, que como el anterior había sido ministro de Exteriores, pero tenía ciertos problemas financieros; o José María López de Letona, ministro de Industria.

Por otra parte, ambos interlocutores discuten sobre el calendario previsto una vez se produzca la muerte de Franco tanto para su funeral como para la coronación de Juan Carlos. A este respecto, Kissinger promete a Prado que Estados Unidos enviará "la representación más alta posible", llegando a barajarse la posibilidad de que incluso pudiera asistir el presidente, Gerald Ford, a la entronización, ya que tenía prevista una gira por Europa en las semanas siguientes.

Apoyo de EU​

"Quiero que le asegure al Príncipe que haremos todo lo que podamos para fortalecerle", promete Kissinger, que asegura tener "la más alta consideración personal" por Don Juan Carlos quien, añade, "representa la única garantía institucional de que habrá estabilidad y progreso".

Esa parece ser la gran preocupación del jefe de la diplomacia estadunidense, como deja claro en los dos encuentros con Prado, a quien asegura que está "abierto" a valorar opciones para demostrar dicho respaldo. "La situación española es muy importante y no podemos permitirnos errores", asegura en un momento dado.

Además, Kissinger reconoce que su gran preocupación es que el Príncipe se haya dejado seducir demasiado por los "liberales". "Sé que debe dar algunos pasos para liberalizar el régimen para tener buenas relaciones con Europa, pero no puede abrir la situación hasta el punto de que todas esas fuerzas broten", defiende.
Así, el secretario de Estado reconoce que "el peor error" que Estados Unidos cometió en los años 1960 fue "cuando animamos a una apertura a la izquierda" en Italia lo que provocó que a la larga los cristiano-demócratas se vieran perjudicados. "Puedo garantizarle que no habrá ninguna presión por nuestra parte para que llegue a acuerdos con los comunistas, incluso con los socialistas", recalca Kissinger.

El secretario de Estado vuelve a insistir en este mensaje en su segundo encuentro con Prado. Tras advertir de que seguramente los europeos van a querer que el nuevo Rey lleve a España "hacia la plena democracia y probablemente lo más a la izquierda que pueda", Kissinger sostiene que esto "sería un desastre" si bien admite que el mensaje que le ha trasladado Prado le deja más tranquilo de que Don Juan Carlos no irá por ese camino.

Vascos y catalanes​

Por otra parte, Prado también habla del problema vasco y el catalán. Según cuenta a Kissinger, "dicen que están al cien por cien con él, con tres condiciones". La primera de ellas, que puedan recuperar sus derechos históricos simbólicos. "El príncipe cree que eso puede hacerse", precisa.

La segunda, que los líderes nacionalistas vascos encarcelados, no los terroristas, sean amnistiados por el Rey. "El Príncipe siente que esto es posible, pero tendrá que tener cuidado", señala Prado. Y en tercer lugar, que los etarras encarcelados sean juzgados por tribunales civiles y no militares. "El Príncipe ha accedido a pensárselo", señala Prado, que adelanta que Don Juan Carlos "planea hacer una visita sorpresa" al País Vasco "en señal de que entiende su problema".

En lo que se refiere a los catalanes, Prado asegura que le preocupan menos. "Los que quieren la independencia son un pequeño grupo" mientras que "los 'liberales' han prometido el pleno apoyo al Príncipe". "Puede que haya un problema en el futuro ,pero por ahora le dieron su apoyo", acota.

Fuente:https://www.proceso.com.mx/internac...documentos-desclasificados-por-eu-258300.html

———————-

La revista Proceso de México publicó esta nota hoy, la dejó aquí.
 

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Juan Carlos sopesó hacer un referéndum sobre la monarquía revelan documentos desclasificados por EU​

según los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de EU, Juan Carlos pretendía realizar un referéndum sobre la monarquía, con el fin de consolidar su posición como heredero del Franquismo a ojos de la ciudadanía.
Juan Carlos sopesó hacer un referéndum sobre la monarquía revelan documentos desclasificados por EU Juan Carlos de Borbón durante su discurso de toma posesión como Rey, el 22 de noviembre de 1975 . Foto: Europa Press
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lunes, 15 de febrero de 2021

MADRID (EUROPA PRESS).- Días antes de que Franco muriera, el Príncipe Juan Carlos envió a su amigo personal Manuel Prado y Colón de Carvajal a Washington para reunirse con el entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, para discutir sus planes para España una vez asumiera las riendas del país y buscar su asesoramiento y apoyo.
Entre esos planes figuraba la celebración de un referéndum sobre la monarquía, con el fin de consolidar su posición como heredero del Franquismo a ojos de la ciudadanía. Así se desprende de una serie de documentos de la época que ha desclasificado el Departamento de Estado y a los que ha tenido acceso Europa Press.

Prado se reunió dos días consecutivos con Kissinger, el 4 y 5 de noviembre, para contarle que Franco se estaba muriendo y que por ello Don Juan Carlos había aceptado asumir la jefatura del Estado en funciones, si bien "no puede tomar decisiones por sí mismo", explicó al secretario de Estado.

El emisario deja claro en su conversación, según la transcripción de la misma, que el entonces Príncipe quiere el consejo tanto de Kissinger, a quien "valora mucho", como del presidente francés, Valéry Giscard D'Estaing, algo que al secretario de Estado le parece razonable, teniendo en cuenta que el mandatario galo es "extremadamente inteligente".

Según cuenta Prado, Giscard considera que la mayoría de la oposición dará al nuevo monarca un plazo de seis meses para organizarse, pero luego podrían producirse manifestaciones multitudinarias en las calles.
Por ello, el presidente francés se muestra partidario de "mantener un estrecho contacto con el Ejército" y es de la opinión de que la mejor manera para consolidar el poder del rey es "convocar un referéndum sobre si España debería seguir siendo gobernada por un rey", explica el emisario, que reconoce que existe el riesgo de que fracase.

Referéndum en los primeros meses​

Pero, añade, "Giscard siente que, si se celebra en los tres primeros meses, será la mejor oportunidad para que la población dé su pleno apoyo al Rey". Don Juan Carlos quiere saber qué le parece este plan a Kissinger, que le dice a Prado que necesita analizarlo más detenidamente.

Al día siguiente le señala que, en su opinión, si el referéndum se celebra en un mes, "el príncipe probablemente podría ganar". "Sería una ventaja que el Rey recibiera legitimidad formal", subraya el secretario de Estado, según el memorando de dicho encuentro. "Si lo hacéis bien, podría tener también la ventaja de que pareciera el inicio de un proceso democrático", incide Kissinger.

Prado expone igualmente al jefe de la diplomacia estadounidense la particular tesitura en la que se encuentra el futuro monarca. "Tiene que gestionar la situación con mucho cuidado por la continuada presencia de gente fuerte de Franco", explica.
Solo abrirá un poco las puertas y sin el PCE

Por ello, adelanta que una vez sea Rey "hablará un poco sobre democracia, pero solo abrirá un poco las puertas". "No estará a favor y no aceptará la legalización del Partido Comunista", asegura Prado, aclarando que quiere incorporar a la "opinión política" a su primer gobierno, "pero no quiere avanzar demasiado hacia la izquierda".
Además, indica que Don Juan Carlos parece tener claro que quiere relevar a Carlos Arias Navarro del cargo de presidente del gobierno ya que considera que "cambia de opinión cada media hora y está controlado por los ministros del Interior y de Prensa" y no cree que le vaya a ser "leal".

Según Prado, ya entonces el Príncipe tenía varios nombres en mente como reemplazo de Arias Navarro, el primero de ellos el conde de Motrico, José María de Areilza. También estaban entre sus opciones Manuel Fraga Iribarne, entonces embajador en Londres, pero pensaba que "actúa mucho según sus sentimientos".
"El Príncipe necesita a alguien que sea frío y leal", reconoce Prado, que también menciona a Kissinger otros nombres como Laureano López Rodo, en cuya contra jugaba a ser miembro del Opus Dei; Gregorio López Bravo, que como el anterior había sido ministro de Exteriores, pero tenía ciertos problemas financieros; o José María López de Letona, ministro de Industria.

Por otra parte, ambos interlocutores discuten sobre el calendario previsto una vez se produzca la muerte de Franco tanto para su funeral como para la coronación de Juan Carlos. A este respecto, Kissinger promete a Prado que Estados Unidos enviará "la representación más alta posible", llegando a barajarse la posibilidad de que incluso pudiera asistir el presidente, Gerald Ford, a la entronización, ya que tenía prevista una gira por Europa en las semanas siguientes.

Apoyo de EU​

"Quiero que le asegure al Príncipe que haremos todo lo que podamos para fortalecerle", promete Kissinger, que asegura tener "la más alta consideración personal" por Don Juan Carlos quien, añade, "representa la única garantía institucional de que habrá estabilidad y progreso".

Esa parece ser la gran preocupación del jefe de la diplomacia estadunidense, como deja claro en los dos encuentros con Prado, a quien asegura que está "abierto" a valorar opciones para demostrar dicho respaldo. "La situación española es muy importante y no podemos permitirnos errores", asegura en un momento dado.

Además, Kissinger reconoce que su gran preocupación es que el Príncipe se haya dejado seducir demasiado por los "liberales". "Sé que debe dar algunos pasos para liberalizar el régimen para tener buenas relaciones con Europa, pero no puede abrir la situación hasta el punto de que todas esas fuerzas broten", defiende.
Así, el secretario de Estado reconoce que "el peor error" que Estados Unidos cometió en los años 1960 fue "cuando animamos a una apertura a la izquierda" en Italia lo que provocó que a la larga los cristiano-demócratas se vieran perjudicados. "Puedo garantizarle que no habrá ninguna presión por nuestra parte para que llegue a acuerdos con los comunistas, incluso con los socialistas", recalca Kissinger.

El secretario de Estado vuelve a insistir en este mensaje en su segundo encuentro con Prado. Tras advertir de que seguramente los europeos van a querer que el nuevo Rey lleve a España "hacia la plena democracia y probablemente lo más a la izquierda que pueda", Kissinger sostiene que esto "sería un desastre" si bien admite que el mensaje que le ha trasladado Prado le deja más tranquilo de que Don Juan Carlos no irá por ese camino.

Vascos y catalanes​

Por otra parte, Prado también habla del problema vasco y el catalán. Según cuenta a Kissinger, "dicen que están al cien por cien con él, con tres condiciones". La primera de ellas, que puedan recuperar sus derechos históricos simbólicos. "El príncipe cree que eso puede hacerse", precisa.

La segunda, que los líderes nacionalistas vascos encarcelados, no los terroristas, sean amnistiados por el Rey. "El Príncipe siente que esto es posible, pero tendrá que tener cuidado", señala Prado. Y en tercer lugar, que los etarras encarcelados sean juzgados por tribunales civiles y no militares. "El Príncipe ha accedido a pensárselo", señala Prado, que adelanta que Don Juan Carlos "planea hacer una visita sorpresa" al País Vasco "en señal de que entiende su problema".

En lo que se refiere a los catalanes, Prado asegura que le preocupan menos. "Los que quieren la independencia son un pequeño grupo" mientras que "los 'liberales' han prometido el pleno apoyo al Príncipe". "Puede que haya un problema en el futuro ,pero por ahora le dieron su apoyo", acota.

Fuente:https://www.proceso.com.mx/internac...documentos-desclasificados-por-eu-258300.html

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La revista Proceso de México publicó esta nota hoy, la dejó aquí.
Si lo hace lo hubiera perdido.-
 
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Y como en las encuestas salió que la gente no querian la monarquia, cancelaron el Referendum traicionando a los ciudadanos y nos impusieron a éstos Borbones que ya saquearon España durante 300 años. Según el lema: Si No me gusta el resultado lo cancelo y la impongo.
 

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Hay un video de Victoria Prego entrevistando a Adolfo Suárez que explica esto también.
Sinceramente, creo que hubiese sido un gran error, y ahora podríamos seguir en una dictadura, pues España y Republica no suena bien.

Rebatiendo falacias sobre la monarquía​

Escuchando día a día con estupor el machacón argumentario monárquico no nos queda sino rebatir sus falacias con hechos comprobables empíricamente, ayudándonos de la experiencia contrastable y la razón, base del conocimiento científico. Después de ello nadie podrá argumentar en favor de la forma de estado monárquica a no ser que se base en hechos irracionales, algo así como entender la monarquía como una religión. Esa idea no sería rebatible puesto que como ya sabemos las creencias no son demostrables, son supuestos morales que impregnan la mentalidad de los individuos. Vamos a desgranar algunos de los argumentos-idea, los tópicos que utilizan la mayoría de voceros del régimen:
Primer argumento falaz: “En España jamás ha funcionado la república. Siempre ha fracasado, tanto la primera como la segunda. Por tanto no nos aventuremos a una tercera y quedémonos con la monarquía”.
Contraargumento irrefutable: En España NADA ha funcionado, ni monarquía ni república.
Por tanto utilizar ese argumento no es válido. Desde hace por lo menos dos siglos la monarquía siempre ha fracasado. Desde el melifluo Carlos IV y su mujer casquivana pasando de manera destacada por su felón hijo Fernando (VII), el caos en que dejó al país Isabel II ( la putanna), el cambio dinástico con Amadeo de Saboya (y su precipitada renuncia) , Alfonso XII y Alfonso XIII (el comisionista, según Pérez Galdós) hasta el último de todos, “el campechano”. Todos estos reinados fueron un desastre para España. Nada solucionaron. Todo lo dejaron por hacer, cuando no fueron auténticas dictaduras sanguinarias. Por tanto nada hace pensar que una nueva república pudiese o no funcionar. Quizás funcionase o fuera un desastre, pero no mayor que el de la monarquía. Por tanto no podemos argumentar que nos irá peor con la república. Eso estaría por ver. Los futuribles no son objeto de análisis histórico.
Segundo argumento falaz: “Como España siempre ha sido una monarquía, debe seguir siéndolo”.Los períodos republicanos han sido la excepción. Por tanto España debe seguir siendo monárquica porque ha sido su tradición histórica y porque de otra manera el estado-nación desaparecería.
Contraargumento irrefutable:
Aunque España apareciera con la monarquía visigoda o, después, con los Reyes Católicos o, si lo preferimos, con la unificación de los reinos introducida por Felipe V, ello no quiere decir que en un momento determinado deje de serlo. Esto ha ocurrido en todas las naciones que son hoy republicanas. Siempre fueron monarquías y en un momento dado, por diversas circunstancias, dejaron de serlo. Ejemplos hay muchos pero por mencionar naciones que siempre fueron monarquía desde su propia fundación y ahora son repúblicas: Francia, Austria, Alemania,Rusia, Polonia, Rumanía, Bulgaria. Todas, en realidad, nacieron monárquicas pero acabaron republicanas. Incluso los EE.UU. aunque nacen republicanos, parten de su experiencia colonial dentro de la monarquía británica. Por mucho que les cueste entender, todos los países nacen monárquicos, al menos la mayoría. Eso quiere decir que todos acabarán siendo repúblicas antes o después. La cuestión es el cuándo. Y por supuesto la proclamación de sus repúblicas no comporta en un ápice ( al menos no en los grandes estados) la separación, disolución o fragmentación nacional, sino más bien al contrario.
Tercer argumento falaz: “La monarquía parlamentaria es una democracia plena, por tanto nada tiene que envidiar a la república”
Contraargumento irrefutable: Ninguna monarquía parlamentaria puede ser una democracia plena porque el Jefe del Estado no es elegido por el pueblo.
Eso para empezar. Pero es que, además, la propia figura de un monarca parlamentario, en su papel moderador, es profundamente antidemocrática. ¿Es que acaso con esa función no está influyendo sobre los supuestos epresentantes políticos?. Por tanto, al realizar esa tarea está modificando la voluntad popular que las urnas han proclamado, afectando a la soberanía nacional. Además en el caso español, esta monarquía se ha comportado como un reinado del siglo XIX, donde la soberanía era compartida. El rey ha llegado a imponer al ministro de defensa. ¿Es esa la monarquía que defienden UPYD o el PSOE?.Habría mucho más que decir al respecto pero el hecho de la sucesión testicular ya invalida una monarquía democrática a no ser que propongan una monarquía electiva dónde el rey sea elegido, algo que no acabó muy bien en la etapa visigótica.
Cuarto argumento falaz: “La monarquía es mucho más barata que la república. Un presidente de la república nos costaría más caro que un rey”
Contraargumento irrefutable
: Nada nos garantiza que la monarquía sea más barata. Con los datos oficiales no cabe duda que sí. Pero rascando un poco en las diferentes partidas presupuestarias observamos con estupor la tremenda falsedad de las cuentas del rey. Porque no cabe duda que esos ocho millones de euros que nos señalan como coste de toda la Casa del Rey no son reales. Algunos investigadores han cifrado el coste auténtico, sumando los gastos que son directamente imputables a las actividades y actuaciones oficiales de los diferentes componentes de la familia real. Y para nada sale más barata esta monarquía que, por poner un caso que citan con frecuencia, la presidencia de la república francesa, sin tener en cuenta que en ese caso, el francés, el presidente no es una mera figura decorativa sino que tiene poder ejecutivo. Por tanto no son comparables. Pero todo podría aclararse definitivamente si se decidieran a contar la verdad. Quizás si no lo han hecho es porque la cifra real es mucho más abultada de la que se encargan de propagar.
Quinto argumento falaz: “ La república no garantiza, per se, que el régimen sea democrático. Bien al contrario, podría derivar en una dictadura. Ejemplos tenemos muy cercanos: Cuba, Corea del Sur, Venezuela”.
Contraargumento irrefutable: Aceptemos que haya monarquías que tengan un sistema democrático formal y que el rey sea una simple figura decorativa. ¿Es que acaso ello no podría suceder en una república?. ¿No es posible una república con democracia formal en España? Poner como ejemplo de república a Corea del Norte o Cuba es tratar de engañar a la gente. ¿Por qué no ponen como ejemplo Francia o Alemania?. Y si nos ponemos así, también una monarquía puede albergar un régimen de dictadura. Existen monarquías así: Bután, Marruecos o El Vaticano ( sistema de monarquía absoluta). La república que se instaure deberá ser más democrática que la monarquía actual o no será.

Si el pueblo español busca más democracia (aquella famosa frase del 15-M “lo llaman democracia y no lo es”) en un proceso ya irreversible, jamás aceptaría una república que no fuese más democrática que la monarquía actual. En cualquier caso, si así fuera, es más fácil que movimientos sociales y políticos derribasen esa república por una más democrática que el cambio dentro de una monarquía que como ya hemos dicho se basa en la fecundación del óvulo de una señora por Su Majestad. Como ejemplo cercano está Francia con el paso de la IV a la V república, que supuso una elección directa del Jefe del Estado y un semi-presidencialismo, mucho más democrático que la elección decorativa del Presidente, sin poder ejecutivo, y la elección de un primer ministro por la cámara legislativa. Por otro lado, también en la monarquía es posible la dictadura. Que se lo digan a Italia con Victor Manuel III nombrando a Mussolinni o a los españoles con Alfonso XIII nombrando presidente del gobierno a un dictador.
Sexto argumento falaz: El rey, al no pertenecer a ningún partido, no se ve inmerso en las luchas políticas, media mejor entre estos, concilia tensiones y representa mejor en el exterior al país porque no tiene poder ejecutivo y, por tanto, puede presentarse como una persona imparcial. De esta manera el rey favorecería las relaciones internacionales porque no tendría querellas ni disputas con otros países. El rey ha conseguido grandes contratos en el exterior y ha favorecido la inversión externa en el país. Ello favorece a nuestras empresas y a nuestra economía en general.
Contraargumento irrefutable: En nuestro régimen el rey no solo media sino que ejerce un papel mucho más político de lo que parece. El rey es un político, no un ciudadano que pasa por allí. Se posiciona a favor de unos gobiernos y en contra de otros (aunque deba guardar las formas)interviniendo en ocasiones de manera partidista, violando esa supuesta imparcialidad. Es jefe de la Fuerzas Armadas y, en caso de violación de la legalidad por estas, es capaz de actuar como un dictador y ordenar a la cúpula militar, como jefe supremo que es, a actuar de una u otra manera. Lo pudimos comprobar en el 23-F. A nivel internacional no nos beneficia que no sea de un partido. Como decimos, es un político por mucho que se tape su partidismo. Cuando viaja a un país los representantes del mismo pueden observarlo como tal y dificultar las relaciones exteriores. Por ejemplo con Venezuela, a cuyo Jefe de Estado se atrevió a increpar en público, pero también en muchos otros ejemplos. Además el rey no debe realizar la política exterior de una nación, debe ser el gobierno legítimamente elegido en las urnas, en este caso a través de su ministerio de asuntos exteriores, o del propio presidente de la república y el cuerpo diplomático del estado ( que por algo son diplomáticos). Esta es una de las falacias más difundidas y esgrimidas por los monárquicos juancarlistas, sus éxitos diplomáticos para España. Obvia decir que si España fuese una democracia, los éxitos en el exterior se deberían de atribuir a los gobiernos y sus ministros de exteriores. También los fracasos, de los que, por cierto, jamás se hace responsable al monarca. Esta situación no es corriente en otras monarquías de nuestro entorno, J. Carlos ha jugado a ser un presidente de la república coronado.
El hecho de lograr contratos en el exterior y abrir mercados no tiene por qué ser exclusivo de un rey. Un presidente de república, como decimos, lo puede hacer igual de bien o de mal a pesar de ser un político. Los ejemplos que lo demuestran están ahí: Obama, Peña Nieto, Fernández o Bachelet logran también atraer inversiones y representar a las empresas de sus naciones. También podrian cobrar comisiones como si fueran reyes, solo que más pronto que tarde la justicia podría actuar si hay alguna irregularidad, no serían inviolables después de dejar el cargo y sus delitos no prescribirían por el hecho de haber sido cometidos durante su inviolabilidad como jefe de estado. O sea, que queda clara la falacia de este argumento.

Séptimo argumento falaz: ” Mucho cuidado con la república porque a lo mejor políticos como Aznar o Esperanza Aguirre podrían ser presidentes. La república estará dirigida por políticos y, por tanto, nos irá igual de mal que con la monarquía. Así que quedémonos como estamos.”

Contraargumento irrefutable: ¿Es que con la monarquía no han sido ya presidentes?. Que yo recuerde Aznar presidió el ejecutivo durante 8 años y Esperanza Aguirre presidió Madrid durante algunos años más. Por tanto, si el pueblo los elije, habrá que aceptarlos, como demócratas que somos y padecerlos, como por cierto ya lo hicimos en el pasado, en la monarquía.
Que la república estará dirigida por políticos nadie lo duda. ¿Es qué algún sistema político, en la historia de la humanidad, no ha estado gobernado por políticos?. Además, ¿por qué nos va a ir igual de mal que con la monarquía?. A lo mejor si o a lo mejor no. A lo mejor hay una regeneración o a lo mejor no. Lo que es empíricamente contrastable es que un régimen peor que el que hay ahora es imposible de superar en ruindad, crimen de estado y corrupción. Pero pongamos que así sea, que la república sea un estercolero. Bueno, pues la cambiamos por otra. La monarquía no la podemos cambiar. A la vista está.
Octavo argumento falaz: “Solo la monarquía garantiza la unidad de España”.
Contraargumento irrefutable: Visto el resultado de la etapa de Juan Carlos, es evidente y cae por su propio peso que la unidad de España está ahora mucho más en el aire, más en peligro que cuando terminó la II República, que fue el último régimen que concedió autonomía a las regiones
, aunque en realidad solo Cataluña la disfrutó de manera mucho más matizada que con la monarquía actual, que ha generalizado un proceso sin límites claros. El catalanismo que pactó en la Transición ahora ya plantea directamente la ruptura vía referéndum. Queda comprobado que una monarquía no garantiza la unidad salvo con componendas y cesiones. Quizás ahora se explica mejor esa reticencia de la derecha catalanista a una república. La unidad de España no la garantiza la figura de un monarca que una con su persona a territorios de facto independientes, que es hacia lo que caminamos. La república por sí misma tampoco la garantizaría, eso es cierto.Pero el argumento queda invalidado ante la constatación de los hechos. Una república podría ser una oportunidad para construir caminos de entendimiento y unidad.

Rebatiendo falacias sobre la monarquía​

Escuchando día a día con estupor el machacón argumentario monárquico no nos queda sino rebatir sus falacias con hechos comprobables empíricamente, ayudándonos de la experiencia contrastable y la razón, base del conocimiento científico. Después de ello nadie podrá argumentar en favor de la forma de estado monárquica a no ser que se base en hechos irracionales, algo así como entender la monarquía como una religión. Esa idea no sería rebatible puesto que como ya sabemos las creencias no son demostrables, son supuestos morales que impregnan la mentalidad de los individuos. Vamos a desgranar algunos de los argumentos-idea, los tópicos que utilizan la mayoría de voceros del régimen:
Primer argumento falaz: “En España jamás ha funcionado la república. Siempre ha fracasado, tanto la primera como la segunda. Por tanto no nos aventuremos a una tercera y quedémonos con la monarquía”.
Contraargumento irrefutable: En España NADA ha funcionado, ni monarquía ni república.
Por tanto utilizar ese argumento no es válido. Desde hace por lo menos dos siglos la monarquía siempre ha fracasado. Desde el melifluo Carlos IV y su mujer casquivana pasando de manera destacada por su felón hijo Fernando (VII), el caos en que dejó al país Isabel II ( la putanna), el cambio dinástico con Amadeo de Saboya (y su precipitada renuncia) , Alfonso XII y Alfonso XIII (el comisionista, según Pérez Galdós) hasta el último de todos, “el campechano”. Todos estos reinados fueron un desastre para España. Nada solucionaron. Todo lo dejaron por hacer, cuando no fueron auténticas dictaduras sanguinarias. Por tanto nada hace pensar que una nueva república pudiese o no funcionar. Quizás funcionase o fuera un desastre, pero no mayor que el de la monarquía. Por tanto no podemos argumentar que nos irá peor con la república. Eso estaría por ver. Los futuribles no son objeto de análisis histórico.
Segundo argumento falaz: “Como España siempre ha sido una monarquía, debe seguir siéndolo”.Los períodos republicanos han sido la excepción. Por tanto España debe seguir siendo monárquica porque ha sido su tradición histórica y porque de otra manera el estado-nación desaparecería.
Contraargumento irrefutable:
Aunque España apareciera con la monarquía visigoda o, después, con los Reyes Católicos o, si lo preferimos, con la unificación de los reinos introducida por Felipe V, ello no quiere decir que en un momento determinado deje de serlo. Esto ha ocurrido en todas las naciones que son hoy republicanas. Siempre fueron monarquías y en un momento dado, por diversas circunstancias, dejaron de serlo. Ejemplos hay muchos pero por mencionar naciones que siempre fueron monarquía desde su propia fundación y ahora son repúblicas: Francia, Austria, Alemania,Rusia, Polonia, Rumanía, Bulgaria. Todas, en realidad, nacieron monárquicas pero acabaron republicanas. Incluso los EE.UU. aunque nacen republicanos, parten de su experiencia colonial dentro de la monarquía británica. Por mucho que les cueste entender, todos los países nacen monárquicos, al menos la mayoría. Eso quiere decir que todos acabarán siendo repúblicas antes o después. La cuestión es el cuándo. Y por supuesto la proclamación de sus repúblicas no comporta en un ápice ( al menos no en los grandes estados) la separación, disolución o fragmentación nacional, sino más bien al contrario.
Tercer argumento falaz: “La monarquía parlamentaria es una democracia plena, por tanto nada tiene que envidiar a la república”
Contraargumento irrefutable: Ninguna monarquía parlamentaria puede ser una democracia plena porque el Jefe del Estado no es elegido por el pueblo.
Eso para empezar. Pero es que, además, la propia figura de un monarca parlamentario, en su papel moderador, es profundamente antidemocrática. ¿Es que acaso con esa función no está influyendo sobre los supuestos epresentantes políticos?. Por tanto, al realizar esa tarea está modificando la voluntad popular que las urnas han proclamado, afectando a la soberanía nacional. Además en el caso español, esta monarquía se ha comportado como un reinado del siglo XIX, donde la soberanía era compartida. El rey ha llegado a imponer al ministro de defensa. ¿Es esa la monarquía que defienden UPYD o el PSOE?.Habría mucho más que decir al respecto pero el hecho de la sucesión testicular ya invalida una monarquía democrática a no ser que propongan una monarquía electiva dónde el rey sea elegido, algo que no acabó muy bien en la etapa visigótica.
Cuarto argumento falaz: “La monarquía es mucho más barata que la república. Un presidente de la república nos costaría más caro que un rey”
Contraargumento irrefutable
: Nada nos garantiza que la monarquía sea más barata. Con los datos oficiales no cabe duda que sí. Pero rascando un poco en las diferentes partidas presupuestarias observamos con estupor la tremenda falsedad de las cuentas del rey. Porque no cabe duda que esos ocho millones de euros que nos señalan como coste de toda la Casa del Rey no son reales. Algunos investigadores han cifrado el coste auténtico, sumando los gastos que son directamente imputables a las actividades y actuaciones oficiales de los diferentes componentes de la familia real. Y para nada sale más barata esta monarquía que, por poner un caso que citan con frecuencia, la presidencia de la república francesa, sin tener en cuenta que en ese caso, el francés, el presidente no es una mera figura decorativa sino que tiene poder ejecutivo. Por tanto no son comparables. Pero todo podría aclararse definitivamente si se decidieran a contar la verdad. Quizás si no lo han hecho es porque la cifra real es mucho más abultada de la que se encargan de propagar.
Quinto argumento falaz: “ La república no garantiza, per se, que el régimen sea democrático. Bien al contrario, podría derivar en una dictadura. Ejemplos tenemos muy cercanos: Cuba, Corea del Sur, Venezuela”.
Contraargumento irrefutable: Aceptemos que haya monarquías que tengan un sistema democrático formal y que el rey sea una simple figura decorativa. ¿Es que acaso ello no podría suceder en una república?. ¿No es posible una república con democracia formal en España? Poner como ejemplo de república a Corea del Norte o Cuba es tratar de engañar a la gente. ¿Por qué no ponen como ejemplo Francia o Alemania?. Y si nos ponemos así, también una monarquía puede albergar un régimen de dictadura. Existen monarquías así: Bután, Marruecos o El Vaticano ( sistema de monarquía absoluta). La república que se instaure deberá ser más democrática que la monarquía actual o no será.

Si el pueblo español busca más democracia (aquella famosa frase del 15-M “lo llaman democracia y no lo es”) en un proceso ya irreversible, jamás aceptaría una república que no fuese más democrática que la monarquía actual. En cualquier caso, si así fuera, es más fácil que movimientos sociales y políticos derribasen esa república por una más democrática que el cambio dentro de una monarquía que como ya hemos dicho se basa en la fecundación del óvulo de una señora por Su Majestad. Como ejemplo cercano está Francia con el paso de la IV a la V república, que supuso una elección directa del Jefe del Estado y un semi-presidencialismo, mucho más democrático que la elección decorativa del Presidente, sin poder ejecutivo, y la elección de un primer ministro por la cámara legislativa. Por otro lado, también en la monarquía es posible la dictadura. Que se lo digan a Italia con Victor Manuel III nombrando a Mussolinni o a los españoles con Alfonso XIII nombrando presidente del gobierno a un dictador.
Sexto argumento falaz: El rey, al no pertenecer a ningún partido, no se ve inmerso en las luchas políticas, media mejor entre estos, concilia tensiones y representa mejor en el exterior al país porque no tiene poder ejecutivo y, por tanto, puede presentarse como una persona imparcial. De esta manera el rey favorecería las relaciones internacionales porque no tendría querellas ni disputas con otros países. El rey ha conseguido grandes contratos en el exterior y ha favorecido la inversión externa en el país. Ello favorece a nuestras empresas y a nuestra economía en general.
Contraargumento irrefutable: En nuestro régimen el rey no solo media sino que ejerce un papel mucho más político de lo que parece. El rey es un político, no un ciudadano que pasa por allí. Se posiciona a favor de unos gobiernos y en contra de otros (aunque deba guardar las formas)interviniendo en ocasiones de manera partidista, violando esa supuesta imparcialidad. Es jefe de la Fuerzas Armadas y, en caso de violación de la legalidad por estas, es capaz de actuar como un dictador y ordenar a la cúpula militar, como jefe supremo que es, a actuar de una u otra manera. Lo pudimos comprobar en el 23-F. A nivel internacional no nos beneficia que no sea de un partido. Como decimos, es un político por mucho que se tape su partidismo. Cuando viaja a un país los representantes del mismo pueden observarlo como tal y dificultar las relaciones exteriores. Por ejemplo con Venezuela, a cuyo Jefe de Estado se atrevió a increpar en público, pero también en muchos otros ejemplos. Además el rey no debe realizar la política exterior de una nación, debe ser el gobierno legítimamente elegido en las urnas, en este caso a través de su ministerio de asuntos exteriores, o del propio presidente de la república y el cuerpo diplomático del estado ( que por algo son diplomáticos). Esta es una de las falacias más difundidas y esgrimidas por los monárquicos juancarlistas, sus éxitos diplomáticos para España. Obvia decir que si España fuese una democracia, los éxitos en el exterior se deberían de atribuir a los gobiernos y sus ministros de exteriores. También los fracasos, de los que, por cierto, jamás se hace responsable al monarca. Esta situación no es corriente en otras monarquías de nuestro entorno, J. Carlos ha jugado a ser un presidente de la república coronado.
El hecho de lograr contratos en el exterior y abrir mercados no tiene por qué ser exclusivo de un rey. Un presidente de república, como decimos, lo puede hacer igual de bien o de mal a pesar de ser un político. Los ejemplos que lo demuestran están ahí: Obama, Peña Nieto, Fernández o Bachelet logran también atraer inversiones y representar a las empresas de sus naciones. También podrian cobrar comisiones como si fueran reyes, solo que más pronto que tarde la justicia podría actuar si hay alguna irregularidad, no serían inviolables después de dejar el cargo y sus delitos no prescribirían por el hecho de haber sido cometidos durante su inviolabilidad como jefe de estado. O sea, que queda clara la falacia de este argumento.

Séptimo argumento falaz: ” Mucho cuidado con la república porque a lo mejor políticos como Aznar o Esperanza Aguirre podrían ser presidentes. La república estará dirigida por políticos y, por tanto, nos irá igual de mal que con la monarquía. Así que quedémonos como estamos.”

Contraargumento irrefutable: ¿Es que con la monarquía no han sido ya presidentes?. Que yo recuerde Aznar presidió el ejecutivo durante 8 años y Esperanza Aguirre presidió Madrid durante algunos años más. Por tanto, si el pueblo los elije, habrá que aceptarlos, como demócratas que somos y padecerlos, como por cierto ya lo hicimos en el pasado, en la monarquía.
Que la república estará dirigida por políticos nadie lo duda. ¿Es qué algún sistema político, en la historia de la humanidad, no ha estado gobernado por políticos?. Además, ¿por qué nos va a ir igual de mal que con la monarquía?. A lo mejor si o a lo mejor no. A lo mejor hay una regeneración o a lo mejor no. Lo que es empíricamente contrastable es que un régimen peor que el que hay ahora es imposible de superar en ruindad, crimen de estado y corrupción. Pero pongamos que así sea, que la república sea un estercolero. Bueno, pues la cambiamos por otra. La monarquía no la podemos cambiar. A la vista está.
Octavo argumento falaz: “Solo la monarquía garantiza la unidad de España”.
Contraargumento irrefutable: Visto el resultado de la etapa de Juan Carlos, es evidente y cae por su propio peso que la unidad de España está ahora mucho más en el aire, más en peligro que cuando terminó la II República, que fue el último régimen que concedió autonomía a las regiones
, aunque en realidad solo Cataluña la disfrutó de manera mucho más matizada que con la monarquía actual, que ha generalizado un proceso sin límites claros. El catalanismo que pactó en la Transición ahora ya plantea directamente la ruptura vía referéndum. Queda comprobado que una monarquía no garantiza la unidad salvo con componendas y cesiones. Quizás ahora se explica mejor esa reticencia de la derecha catalanista a una república. La unidad de España no la garantiza la figura de un monarca que una con su persona a territorios de facto independientes, que es hacia lo que caminamos. La república por sí misma tampoco la garantizaría, eso es cierto.Pero el argumento queda invalidado ante la constatación de los hechos. Una república podría ser una oportunidad para construir caminos de entendimiento y unidad.

 
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Si alguien espera que en España se va quitar la monarquia, que espere sentado. Hay una propuesta de ERC para quitar la inviolabilidad del rey actual, y ya han dicho que va a salir que no. Si no quitan tan siquiera la inviolabilidad, cuanto menos van a quitar la monarquia.
Si Franco la puso fue porque no creyó que fueramos capaces de gobernarnos sin un rey. Pues cuarenta y tantos años después seguimos en lo mismo.
 

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Si alguien espera que en España se va quitar la monarquia, que espere sentado. Hay una propuesta de ERC para quitar la inviolabilidad del rey actual, y ya han dicho que va a salir que no. Si no quitan tan siquiera la inviolabilidad, cuanto menos van a quitar la monarquia.
Si Franco la puso fue porque no creyó que fueramos capaces de gobernarnos sin un rey. Pues cuarenta y tantos años después seguimos en lo mismo.
Franco puso la inviolabilidad del rey? No sabía que nos había escrito la Constitución. Qué majete.
No, nuestra Constitución la escribieron nuestros políticos (los de finales de los 70, que tenían bastante más interés en el bien público que lo que tenemos ahora en todo el espectro político), inspirándose en la alemana. Que como prácticamente todas prevé la inviolabilidad del Jefe del Estado.
 
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Franco puso la inviolabilidad del rey? No sabía que nos había escrito la Constitución. Qué majete.
No, nuestra Constitución la escribieron nuestros políticos (los de finales de los 70, que tenían bastante más interés en el bien público que lo que tenemos ahora en todo el espectro político), inspirándose en la alemana. Que como prácticamente todas prevé la inviolabilidad del Jefe del Estado.
Si la inviolabilidad significa saltarse las leyes en beneficio propio, o defraudar a Hacienda y cosas por el estilo, habría que ponerle un limite. Entonces ¿mañana mata a alguien y tampoco es responsable?
Pues mira que bien. Ahora se ha ido a Abu Dabi por lo mismo, porque es inviolable, y se ha portado muy bien.
 
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Franco puso la inviolabilidad del rey? No sabía que nos había escrito la Constitución. Qué majete.
No, nuestra Constitución la escribieron nuestros políticos (los de finales de los 70, que tenían bastante más interés en el bien público que lo que tenemos ahora en todo el espectro político), inspirándose en la alemana. Que como prácticamente todas prevé la inviolabilidad del Jefe del Estado.
Perdona, pero eso no es lo que he escrito. Lo que nos puso Franco fue al rey. Me parece que entiendes lo que quieres.
Y no hace falta que me expliques la Constitución, ni quien la hizo, ni que está inspirada en la alemana. Se bastante de historia, y ojalá estuviéramos como Alemania.
 
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Franco puso la inviolabilidad del rey? No sabía que nos había escrito la Constitución. Qué majete.
No, nuestra Constitución la escribieron nuestros políticos (los de finales de los 70, que tenían bastante más interés en el bien público que lo que tenemos ahora en todo el espectro político), inspirándose en la alemana. Que como prácticamente todas prevé la inviolabilidad del Jefe del Estado.

La pena de muerte existió en Europa, ahora solo queda Bielorrusia, y digo ésto porque la unanimidad no supone la eternidad y que los desmanes justicieros sean inacabables.

Del mismo modo la inaceptable y abusiva inviolabilidad finalizará, todo es empezar desde luego, desde opinar por su supresión continuando por hacer la petición de modo formal y conseguir los debates pertinentes para erradicarla, lo mismo, más o menos, que otras calamidades que existieron.

Desde Beccaria los procedimientos han cambiado, como bien sabes,l sus alegatos sobre la igualdad ante la ley penal que no admitían distinciones en su aplicación a los nobles y los plebeyos, las que condenaban acusaciones secretas, etc., alertaron contribuyendo a la mejora del sistema. Nada es inamovible.

La enorme injusticia de no aplicar la ley a un ser humano por su nacimiento dentro de una determinada familia, pues éste es el origen en este pais, supone una de tantas aberraciones que llegará a anularse.

Yo al menos confío en ello.
 
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Rebatiendo falacias sobre la monarquía​

Escuchando día a día con estupor el machacón argumentario monárquico no nos queda sino rebatir sus falacias con hechos comprobables empíricamente, ayudándonos de la experiencia contrastable y la razón, base del conocimiento científico. Después de ello nadie podrá argumentar en favor de la forma de estado monárquica a no ser que se base en hechos irracionales, algo así como entender la monarquía como una religión. Esa idea no sería rebatible puesto que como ya sabemos las creencias no son demostrables, son supuestos morales que impregnan la mentalidad de los individuos. Vamos a desgranar algunos de los argumentos-idea, los tópicos que utilizan la mayoría de voceros del régimen:
Primer argumento falaz: “En España jamás ha funcionado la república. Siempre ha fracasado, tanto la primera como la segunda. Por tanto no nos aventuremos a una tercera y quedémonos con la monarquía”.
Contraargumento irrefutable: En España NADA ha funcionado, ni monarquía ni república.
Por tanto utilizar ese argumento no es válido. Desde hace por lo menos dos siglos la monarquía siempre ha fracasado. Desde el melifluo Carlos IV y su mujer casquivana pasando de manera destacada por su felón hijo Fernando (VII), el caos en que dejó al país Isabel II ( la putanna), el cambio dinástico con Amadeo de Saboya (y su precipitada renuncia) , Alfonso XII y Alfonso XIII (el comisionista, según Pérez Galdós) hasta el último de todos, “el campechano”. Todos estos reinados fueron un desastre para España. Nada solucionaron. Todo lo dejaron por hacer, cuando no fueron auténticas dictaduras sanguinarias. Por tanto nada hace pensar que una nueva república pudiese o no funcionar. Quizás funcionase o fuera un desastre, pero no mayor que el de la monarquía. Por tanto no podemos argumentar que nos irá peor con la república. Eso estaría por ver. Los futuribles no son objeto de análisis histórico.
Segundo argumento falaz: “Como España siempre ha sido una monarquía, debe seguir siéndolo”.Los períodos republicanos han sido la excepción. Por tanto España debe seguir siendo monárquica porque ha sido su tradición histórica y porque de otra manera el estado-nación desaparecería.
Contraargumento irrefutable:
Aunque España apareciera con la monarquía visigoda o, después, con los Reyes Católicos o, si lo preferimos, con la unificación de los reinos introducida por Felipe V, ello no quiere decir que en un momento determinado deje de serlo. Esto ha ocurrido en todas las naciones que son hoy republicanas. Siempre fueron monarquías y en un momento dado, por diversas circunstancias, dejaron de serlo. Ejemplos hay muchos pero por mencionar naciones que siempre fueron monarquía desde su propia fundación y ahora son repúblicas: Francia, Austria, Alemania,Rusia, Polonia, Rumanía, Bulgaria. Todas, en realidad, nacieron monárquicas pero acabaron republicanas. Incluso los EE.UU. aunque nacen republicanos, parten de su experiencia colonial dentro de la monarquía británica. Por mucho que les cueste entender, todos los países nacen monárquicos, al menos la mayoría. Eso quiere decir que todos acabarán siendo repúblicas antes o después. La cuestión es el cuándo. Y por supuesto la proclamación de sus repúblicas no comporta en un ápice ( al menos no en los grandes estados) la separación, disolución o fragmentación nacional, sino más bien al contrario.
Tercer argumento falaz: “La monarquía parlamentaria es una democracia plena, por tanto nada tiene que envidiar a la república”
Contraargumento irrefutable: Ninguna monarquía parlamentaria puede ser una democracia plena porque el Jefe del Estado no es elegido por el pueblo.
Eso para empezar. Pero es que, además, la propia figura de un monarca parlamentario, en su papel moderador, es profundamente antidemocrática. ¿Es que acaso con esa función no está influyendo sobre los supuestos epresentantes políticos?. Por tanto, al realizar esa tarea está modificando la voluntad popular que las urnas han proclamado, afectando a la soberanía nacional. Además en el caso español, esta monarquía se ha comportado como un reinado del siglo XIX, donde la soberanía era compartida. El rey ha llegado a imponer al ministro de defensa. ¿Es esa la monarquía que defienden UPYD o el PSOE?.Habría mucho más que decir al respecto pero el hecho de la sucesión testicular ya invalida una monarquía democrática a no ser que propongan una monarquía electiva dónde el rey sea elegido, algo que no acabó muy bien en la etapa visigótica.
Cuarto argumento falaz: “La monarquía es mucho más barata que la república. Un presidente de la república nos costaría más caro que un rey”
Contraargumento irrefutable
: Nada nos garantiza que la monarquía sea más barata. Con los datos oficiales no cabe duda que sí. Pero rascando un poco en las diferentes partidas presupuestarias observamos con estupor la tremenda falsedad de las cuentas del rey. Porque no cabe duda que esos ocho millones de euros que nos señalan como coste de toda la Casa del Rey no son reales. Algunos investigadores han cifrado el coste auténtico, sumando los gastos que son directamente imputables a las actividades y actuaciones oficiales de los diferentes componentes de la familia real. Y para nada sale más barata esta monarquía que, por poner un caso que citan con frecuencia, la presidencia de la república francesa, sin tener en cuenta que en ese caso, el francés, el presidente no es una mera figura decorativa sino que tiene poder ejecutivo. Por tanto no son comparables. Pero todo podría aclararse definitivamente si se decidieran a contar la verdad. Quizás si no lo han hecho es porque la cifra real es mucho más abultada de la que se encargan de propagar.
Quinto argumento falaz: “ La república no garantiza, per se, que el régimen sea democrático. Bien al contrario, podría derivar en una dictadura. Ejemplos tenemos muy cercanos: Cuba, Corea del Sur, Venezuela”.
Contraargumento irrefutable: Aceptemos que haya monarquías que tengan un sistema democrático formal y que el rey sea una simple figura decorativa. ¿Es que acaso ello no podría suceder en una república?. ¿No es posible una república con democracia formal en España? Poner como ejemplo de república a Corea del Norte o Cuba es tratar de engañar a la gente. ¿Por qué no ponen como ejemplo Francia o Alemania?. Y si nos ponemos así, también una monarquía puede albergar un régimen de dictadura. Existen monarquías así: Bután, Marruecos o El Vaticano ( sistema de monarquía absoluta). La república que se instaure deberá ser más democrática que la monarquía actual o no será.

Si el pueblo español busca más democracia (aquella famosa frase del 15-M “lo llaman democracia y no lo es”) en un proceso ya irreversible, jamás aceptaría una república que no fuese más democrática que la monarquía actual. En cualquier caso, si así fuera, es más fácil que movimientos sociales y políticos derribasen esa república por una más democrática que el cambio dentro de una monarquía que como ya hemos dicho se basa en la fecundación del óvulo de una señora por Su Majestad. Como ejemplo cercano está Francia con el paso de la IV a la V república, que supuso una elección directa del Jefe del Estado y un semi-presidencialismo, mucho más democrático que la elección decorativa del Presidente, sin poder ejecutivo, y la elección de un primer ministro por la cámara legislativa. Por otro lado, también en la monarquía es posible la dictadura. Que se lo digan a Italia con Victor Manuel III nombrando a Mussolinni o a los españoles con Alfonso XIII nombrando presidente del gobierno a un dictador.
Sexto argumento falaz: El rey, al no pertenecer a ningún partido, no se ve inmerso en las luchas políticas, media mejor entre estos, concilia tensiones y representa mejor en el exterior al país porque no tiene poder ejecutivo y, por tanto, puede presentarse como una persona imparcial. De esta manera el rey favorecería las relaciones internacionales porque no tendría querellas ni disputas con otros países. El rey ha conseguido grandes contratos en el exterior y ha favorecido la inversión externa en el país. Ello favorece a nuestras empresas y a nuestra economía en general.
Contraargumento irrefutable: En nuestro régimen el rey no solo media sino que ejerce un papel mucho más político de lo que parece. El rey es un político, no un ciudadano que pasa por allí. Se posiciona a favor de unos gobiernos y en contra de otros (aunque deba guardar las formas)interviniendo en ocasiones de manera partidista, violando esa supuesta imparcialidad. Es jefe de la Fuerzas Armadas y, en caso de violación de la legalidad por estas, es capaz de actuar como un dictador y ordenar a la cúpula militar, como jefe supremo que es, a actuar de una u otra manera. Lo pudimos comprobar en el 23-F. A nivel internacional no nos beneficia que no sea de un partido. Como decimos, es un político por mucho que se tape su partidismo. Cuando viaja a un país los representantes del mismo pueden observarlo como tal y dificultar las relaciones exteriores. Por ejemplo con Venezuela, a cuyo Jefe de Estado se atrevió a increpar en público, pero también en muchos otros ejemplos. Además el rey no debe realizar la política exterior de una nación, debe ser el gobierno legítimamente elegido en las urnas, en este caso a través de su ministerio de asuntos exteriores, o del propio presidente de la república y el cuerpo diplomático del estado ( que por algo son diplomáticos). Esta es una de las falacias más difundidas y esgrimidas por los monárquicos juancarlistas, sus éxitos diplomáticos para España. Obvia decir que si España fuese una democracia, los éxitos en el exterior se deberían de atribuir a los gobiernos y sus ministros de exteriores. También los fracasos, de los que, por cierto, jamás se hace responsable al monarca. Esta situación no es corriente en otras monarquías de nuestro entorno, J. Carlos ha jugado a ser un presidente de la república coronado.
El hecho de lograr contratos en el exterior y abrir mercados no tiene por qué ser exclusivo de un rey. Un presidente de república, como decimos, lo puede hacer igual de bien o de mal a pesar de ser un político. Los ejemplos que lo demuestran están ahí: Obama, Peña Nieto, Fernández o Bachelet logran también atraer inversiones y representar a las empresas de sus naciones. También podrian cobrar comisiones como si fueran reyes, solo que más pronto que tarde la justicia podría actuar si hay alguna irregularidad, no serían inviolables después de dejar el cargo y sus delitos no prescribirían por el hecho de haber sido cometidos durante su inviolabilidad como jefe de estado. O sea, que queda clara la falacia de este argumento.

Séptimo argumento falaz: ” Mucho cuidado con la república porque a lo mejor políticos como Aznar o Esperanza Aguirre podrían ser presidentes. La república estará dirigida por políticos y, por tanto, nos irá igual de mal que con la monarquía. Así que quedémonos como estamos.”

Contraargumento irrefutable: ¿Es que con la monarquía no han sido ya presidentes?. Que yo recuerde Aznar presidió el ejecutivo durante 8 años y Esperanza Aguirre presidió Madrid durante algunos años más. Por tanto, si el pueblo los elije, habrá que aceptarlos, como demócratas que somos y padecerlos, como por cierto ya lo hicimos en el pasado, en la monarquía.
Que la república estará dirigida por políticos nadie lo duda. ¿Es qué algún sistema político, en la historia de la humanidad, no ha estado gobernado por políticos?. Además, ¿por qué nos va a ir igual de mal que con la monarquía?. A lo mejor si o a lo mejor no. A lo mejor hay una regeneración o a lo mejor no. Lo que es empíricamente contrastable es que un régimen peor que el que hay ahora es imposible de superar en ruindad, crimen de estado y corrupción. Pero pongamos que así sea, que la república sea un estercolero. Bueno, pues la cambiamos por otra. La monarquía no la podemos cambiar. A la vista está.
Octavo argumento falaz: “Solo la monarquía garantiza la unidad de España”.
Contraargumento irrefutable: Visto el resultado de la etapa de Juan Carlos, es evidente y cae por su propio peso que la unidad de España está ahora mucho más en el aire, más en peligro que cuando terminó la II República, que fue el último régimen que concedió autonomía a las regiones
, aunque en realidad solo Cataluña la disfrutó de manera mucho más matizada que con la monarquía actual, que ha generalizado un proceso sin límites claros. El catalanismo que pactó en la Transición ahora ya plantea directamente la ruptura vía referéndum. Queda comprobado que una monarquía no garantiza la unidad salvo con componendas y cesiones. Quizás ahora se explica mejor esa reticencia de la derecha catalanista a una república. La unidad de España no la garantiza la figura de un monarca que una con su persona a territorios de facto independientes, que es hacia lo que caminamos. La república por sí misma tampoco la garantizaría, eso es cierto.Pero el argumento queda invalidado ante la constatación de los hechos. Una república podría ser una oportunidad para construir caminos de entendimiento y unidad.

Rebatiendo falacias sobre la monarquía​

Escuchando día a día con estupor el machacón argumentario monárquico no nos queda sino rebatir sus falacias con hechos comprobables empíricamente, ayudándonos de la experiencia contrastable y la razón, base del conocimiento científico. Después de ello nadie podrá argumentar en favor de la forma de estado monárquica a no ser que se base en hechos irracionales, algo así como entender la monarquía como una religión. Esa idea no sería rebatible puesto que como ya sabemos las creencias no son demostrables, son supuestos morales que impregnan la mentalidad de los individuos. Vamos a desgranar algunos de los argumentos-idea, los tópicos que utilizan la mayoría de voceros del régimen:
Primer argumento falaz: “En España jamás ha funcionado la república. Siempre ha fracasado, tanto la primera como la segunda. Por tanto no nos aventuremos a una tercera y quedémonos con la monarquía”.
Contraargumento irrefutable: En España NADA ha funcionado, ni monarquía ni república.
Por tanto utilizar ese argumento no es válido. Desde hace por lo menos dos siglos la monarquía siempre ha fracasado. Desde el melifluo Carlos IV y su mujer casquivana pasando de manera destacada por su felón hijo Fernando (VII), el caos en que dejó al país Isabel II ( la putanna), el cambio dinástico con Amadeo de Saboya (y su precipitada renuncia) , Alfonso XII y Alfonso XIII (el comisionista, según Pérez Galdós) hasta el último de todos, “el campechano”. Todos estos reinados fueron un desastre para España. Nada solucionaron. Todo lo dejaron por hacer, cuando no fueron auténticas dictaduras sanguinarias. Por tanto nada hace pensar que una nueva república pudiese o no funcionar. Quizás funcionase o fuera un desastre, pero no mayor que el de la monarquía. Por tanto no podemos argumentar que nos irá peor con la república. Eso estaría por ver. Los futuribles no son objeto de análisis histórico.
Segundo argumento falaz: “Como España siempre ha sido una monarquía, debe seguir siéndolo”.Los períodos republicanos han sido la excepción. Por tanto España debe seguir siendo monárquica porque ha sido su tradición histórica y porque de otra manera el estado-nación desaparecería.
Contraargumento irrefutable:
Aunque España apareciera con la monarquía visigoda o, después, con los Reyes Católicos o, si lo preferimos, con la unificación de los reinos introducida por Felipe V, ello no quiere decir que en un momento determinado deje de serlo. Esto ha ocurrido en todas las naciones que son hoy republicanas. Siempre fueron monarquías y en un momento dado, por diversas circunstancias, dejaron de serlo. Ejemplos hay muchos pero por mencionar naciones que siempre fueron monarquía desde su propia fundación y ahora son repúblicas: Francia, Austria, Alemania,Rusia, Polonia, Rumanía, Bulgaria. Todas, en realidad, nacieron monárquicas pero acabaron republicanas. Incluso los EE.UU. aunque nacen republicanos, parten de su experiencia colonial dentro de la monarquía británica. Por mucho que les cueste entender, todos los países nacen monárquicos, al menos la mayoría. Eso quiere decir que todos acabarán siendo repúblicas antes o después. La cuestión es el cuándo. Y por supuesto la proclamación de sus repúblicas no comporta en un ápice ( al menos no en los grandes estados) la separación, disolución o fragmentación nacional, sino más bien al contrario.
Tercer argumento falaz: “La monarquía parlamentaria es una democracia plena, por tanto nada tiene que envidiar a la república”
Contraargumento irrefutable: Ninguna monarquía parlamentaria puede ser una democracia plena porque el Jefe del Estado no es elegido por el pueblo.
Eso para empezar. Pero es que, además, la propia figura de un monarca parlamentario, en su papel moderador, es profundamente antidemocrática. ¿Es que acaso con esa función no está influyendo sobre los supuestos epresentantes políticos?. Por tanto, al realizar esa tarea está modificando la voluntad popular que las urnas han proclamado, afectando a la soberanía nacional. Además en el caso español, esta monarquía se ha comportado como un reinado del siglo XIX, donde la soberanía era compartida. El rey ha llegado a imponer al ministro de defensa. ¿Es esa la monarquía que defienden UPYD o el PSOE?.Habría mucho más que decir al respecto pero el hecho de la sucesión testicular ya invalida una monarquía democrática a no ser que propongan una monarquía electiva dónde el rey sea elegido, algo que no acabó muy bien en la etapa visigótica.
Cuarto argumento falaz: “La monarquía es mucho más barata que la república. Un presidente de la república nos costaría más caro que un rey”
Contraargumento irrefutable
: Nada nos garantiza que la monarquía sea más barata. Con los datos oficiales no cabe duda que sí. Pero rascando un poco en las diferentes partidas presupuestarias observamos con estupor la tremenda falsedad de las cuentas del rey. Porque no cabe duda que esos ocho millones de euros que nos señalan como coste de toda la Casa del Rey no son reales. Algunos investigadores han cifrado el coste auténtico, sumando los gastos que son directamente imputables a las actividades y actuaciones oficiales de los diferentes componentes de la familia real. Y para nada sale más barata esta monarquía que, por poner un caso que citan con frecuencia, la presidencia de la república francesa, sin tener en cuenta que en ese caso, el francés, el presidente no es una mera figura decorativa sino que tiene poder ejecutivo. Por tanto no son comparables. Pero todo podría aclararse definitivamente si se decidieran a contar la verdad. Quizás si no lo han hecho es porque la cifra real es mucho más abultada de la que se encargan de propagar.
Quinto argumento falaz: “ La república no garantiza, per se, que el régimen sea democrático. Bien al contrario, podría derivar en una dictadura. Ejemplos tenemos muy cercanos: Cuba, Corea del Sur, Venezuela”.
Contraargumento irrefutable: Aceptemos que haya monarquías que tengan un sistema democrático formal y que el rey sea una simple figura decorativa. ¿Es que acaso ello no podría suceder en una república?. ¿No es posible una república con democracia formal en España? Poner como ejemplo de república a Corea del Norte o Cuba es tratar de engañar a la gente. ¿Por qué no ponen como ejemplo Francia o Alemania?. Y si nos ponemos así, también una monarquía puede albergar un régimen de dictadura. Existen monarquías así: Bután, Marruecos o El Vaticano ( sistema de monarquía absoluta). La república que se instaure deberá ser más democrática que la monarquía actual o no será.

Si el pueblo español busca más democracia (aquella famosa frase del 15-M “lo llaman democracia y no lo es”) en un proceso ya irreversible, jamás aceptaría una república que no fuese más democrática que la monarquía actual. En cualquier caso, si así fuera, es más fácil que movimientos sociales y políticos derribasen esa república por una más democrática que el cambio dentro de una monarquía que como ya hemos dicho se basa en la fecundación del óvulo de una señora por Su Majestad. Como ejemplo cercano está Francia con el paso de la IV a la V república, que supuso una elección directa del Jefe del Estado y un semi-presidencialismo, mucho más democrático que la elección decorativa del Presidente, sin poder ejecutivo, y la elección de un primer ministro por la cámara legislativa. Por otro lado, también en la monarquía es posible la dictadura. Que se lo digan a Italia con Victor Manuel III nombrando a Mussolinni o a los españoles con Alfonso XIII nombrando presidente del gobierno a un dictador.
Sexto argumento falaz: El rey, al no pertenecer a ningún partido, no se ve inmerso en las luchas políticas, media mejor entre estos, concilia tensiones y representa mejor en el exterior al país porque no tiene poder ejecutivo y, por tanto, puede presentarse como una persona imparcial. De esta manera el rey favorecería las relaciones internacionales porque no tendría querellas ni disputas con otros países. El rey ha conseguido grandes contratos en el exterior y ha favorecido la inversión externa en el país. Ello favorece a nuestras empresas y a nuestra economía en general.
Contraargumento irrefutable: En nuestro régimen el rey no solo media sino que ejerce un papel mucho más político de lo que parece. El rey es un político, no un ciudadano que pasa por allí. Se posiciona a favor de unos gobiernos y en contra de otros (aunque deba guardar las formas)interviniendo en ocasiones de manera partidista, violando esa supuesta imparcialidad. Es jefe de la Fuerzas Armadas y, en caso de violación de la legalidad por estas, es capaz de actuar como un dictador y ordenar a la cúpula militar, como jefe supremo que es, a actuar de una u otra manera. Lo pudimos comprobar en el 23-F. A nivel internacional no nos beneficia que no sea de un partido. Como decimos, es un político por mucho que se tape su partidismo. Cuando viaja a un país los representantes del mismo pueden observarlo como tal y dificultar las relaciones exteriores. Por ejemplo con Venezuela, a cuyo Jefe de Estado se atrevió a increpar en público, pero también en muchos otros ejemplos. Además el rey no debe realizar la política exterior de una nación, debe ser el gobierno legítimamente elegido en las urnas, en este caso a través de su ministerio de asuntos exteriores, o del propio presidente de la república y el cuerpo diplomático del estado ( que por algo son diplomáticos). Esta es una de las falacias más difundidas y esgrimidas por los monárquicos juancarlistas, sus éxitos diplomáticos para España. Obvia decir que si España fuese una democracia, los éxitos en el exterior se deberían de atribuir a los gobiernos y sus ministros de exteriores. También los fracasos, de los que, por cierto, jamás se hace responsable al monarca. Esta situación no es corriente en otras monarquías de nuestro entorno, J. Carlos ha jugado a ser un presidente de la república coronado.
El hecho de lograr contratos en el exterior y abrir mercados no tiene por qué ser exclusivo de un rey. Un presidente de república, como decimos, lo puede hacer igual de bien o de mal a pesar de ser un político. Los ejemplos que lo demuestran están ahí: Obama, Peña Nieto, Fernández o Bachelet logran también atraer inversiones y representar a las empresas de sus naciones. También podrian cobrar comisiones como si fueran reyes, solo que más pronto que tarde la justicia podría actuar si hay alguna irregularidad, no serían inviolables después de dejar el cargo y sus delitos no prescribirían por el hecho de haber sido cometidos durante su inviolabilidad como jefe de estado. O sea, que queda clara la falacia de este argumento.

Séptimo argumento falaz: ” Mucho cuidado con la república porque a lo mejor políticos como Aznar o Esperanza Aguirre podrían ser presidentes. La república estará dirigida por políticos y, por tanto, nos irá igual de mal que con la monarquía. Así que quedémonos como estamos.”

Contraargumento irrefutable: ¿Es que con la monarquía no han sido ya presidentes?. Que yo recuerde Aznar presidió el ejecutivo durante 8 años y Esperanza Aguirre presidió Madrid durante algunos años más. Por tanto, si el pueblo los elije, habrá que aceptarlos, como demócratas que somos y padecerlos, como por cierto ya lo hicimos en el pasado, en la monarquía.
Que la república estará dirigida por políticos nadie lo duda. ¿Es qué algún sistema político, en la historia de la humanidad, no ha estado gobernado por políticos?. Además, ¿por qué nos va a ir igual de mal que con la monarquía?. A lo mejor si o a lo mejor no. A lo mejor hay una regeneración o a lo mejor no. Lo que es empíricamente contrastable es que un régimen peor que el que hay ahora es imposible de superar en ruindad, crimen de estado y corrupción. Pero pongamos que así sea, que la república sea un estercolero. Bueno, pues la cambiamos por otra. La monarquía no la podemos cambiar. A la vista está.
Octavo argumento falaz: “Solo la monarquía garantiza la unidad de España”.
Contraargumento irrefutable: Visto el resultado de la etapa de Juan Carlos, es evidente y cae por su propio peso que la unidad de España está ahora mucho más en el aire, más en peligro que cuando terminó la II República, que fue el último régimen que concedió autonomía a las regiones
, aunque en realidad solo Cataluña la disfrutó de manera mucho más matizada que con la monarquía actual, que ha generalizado un proceso sin límites claros. El catalanismo que pactó en la Transición ahora ya plantea directamente la ruptura vía referéndum. Queda comprobado que una monarquía no garantiza la unidad salvo con componendas y cesiones. Quizás ahora se explica mejor esa reticencia de la derecha catalanista a una república. La unidad de España no la garantiza la figura de un monarca que una con su persona a territorios de facto independientes, que es hacia lo que caminamos. La república por sí misma tampoco la garantizaría, eso es cierto.Pero el argumento queda invalidado ante la constatación de los hechos. Una república podría ser una oportunidad para construir caminos de entendimiento y unidad.

Se llenó de podemitas la sala, que tristeza
 
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La pena de muerte existió en Europa, ahora solo queda Bielorrusia, y digo ésto porque la unanimidad no supone la eternidad y que los desmanes justicieros sean inacabables.

Del mismo modo la inaceptable y abusiva inviolabilidad finalizará, todo es empezar desde luego, desde opinar por su supresión continuando por hacer la petición de modo formal y conseguir los debates pertinentes para erradicarla, lo mismo, más o menos, que otras calamidades que existieron.

Desde Beccaria los procedimientos han cambiado, como bien sabes,l sus alegatos sobre la igualdad ante la ley penal que no admitían distinciones en su aplicación a los nobles y los plebeyos, las que condenaban acusaciones secretas, etc., alertaron contribuyendo a la mejora del sistema. Nada es inamovible.

La enorme injusticia de no aplicar la ley a un ser humano por su nacimiento dentro de una determinada familia, pues éste es el origen en este pais, supone una de tantas aberraciones que llegará a anularse.

Yo al menos confío en ello.
Y no creo que nadie te diga que las cosas no pueden cambiar. Tenemos una Constitución que prevé cómo debe cambiarse. No hay el más mínimo problema. Si tienes las mayorías necesarias.