Dimite Cristina Cifuentes, relevo en la Comunidad de Madrid


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POLÍTICA PERFIL DEL ÚLTIMO MUÑECO ROTO DEL PP
Cifuentes en la ruina: "Me siento vapuleada y sin fuerzas. Es demasiado doloroso y brutal"
Sin propiedades y sin ahorros, la expresidenta se sobrepone a su lapidación pública aplicando la máxima que aprendió tras su accidente de moto.
30 abril, 2018 01:35
Ana I. Gracia @anaigracia

Lleva más de 30 años dedicada a la política, pero Cristina Cifuentes (Madrid, 1966) no tiene vivienda en propiedad ni ahorros ni dinero en paraísos fiscales. Por no tener, no tiene ni siquiera un vehículo a su nombre. La ruina política y personal a la que la expresidenta de la Comunidad de Madrid tiene que hacer frente desde que sus enemigos la sacaron de la vida pública de la forma más miserable posible es todavía de dimensiones impredecibles. Ella misma ha definido sus sentimientos a su entorno más cercano: "Me siento vapuleada y sin fuerzas. Es demasiado doloroso y brutal".

Hija de militar y ama de casa, Cifuentes es la séptima de ocho hermanos. Madre de dos hijos veinteañeros, Cristina y Javier, se casó hace más de tres décadas con Javier Aguilar, un arquitecto devorado por la crisis económica. Ella misma desveló hace unos meses en el programa de Bertín Osborneparte del drama familiar al que ahora también tiene que hacer frente: "Mi marido ha estado en el paro mucho tiempo. No ha ingresado un duro porque lo invertía en el estudio de arquitectura, pero le deben mucho dinero".


Desde que llegó a lo más alto de la política, Cristina Cifuentes se convirtió en el sustento de esa familia que llegó a vivir en las instalaciones de la Delegación del Gobierno durante su época al frente para poder sufragar con la nómina las abultadas deudas del negocio de su pareja. Una vez que llegó a la Puerta del Sol cuando ganó las elecciones, se alquiló un piso en el madrileño barrio de Malasaña. Es el refugio que ha encontrado ahora para intentar recomponerse de "tantos ataques, tantas y tantas mentiras" que precedieron a su entierro definitivo como política.

En la declaración de bienes que presentó a la Asamblea cuando fue nombrada presidenta de la Comunidad de Madrid, declaró tener en la cuenta corriente 26.392 euros. Pero ella misma ha confesado en programas de televisión posteriores que "en mi cuenta corriente debo de tener 900 euros". "Ni un duro", remarcan desde su círculo más cercano al mismo tiempo que subrayan que "Paco Granados escondía un millón de euros en el altillo de la casa de su suegro y Nacho González, además del ático, millones en paraísos fiscales". Sin embargo, quien se ha ido de la manera "más denigrante posible ha sido ella, por dos cremas de 40 euros. Si no hubiera removido el pasado... seguiría aquí", se lamentan ahora algunos de los que animaron a la exbaronesa a sacar todos los trapos sucios que se encontrase en los cajones de la Comunidad de Madrid.


Por encima de todas las cosas, a Cifuentes le ha obsesionado siempre su trabajo y la política. Llevaba más de 30 años militando en el Partido Popular, un partido que en los momentos más duros le ha dado literalmente la espalda. La mayor decepción se la ha llevado del presidente Mariano Rajoy, que no tuvo ni el detalle de telefonearla para pedirle que se marchara y envió en su nombre a María Dolores de Cospedal.

Ella era la primera que llegaba al despacho todos los días y la última en irse. Ni siquiera disfrutaba de unos días de vacaciones porque "su mejor divertimento era estar trabajando, en el despacho o en el partido". Pero de nada sirvieron tantas y tantas horas dedicadas a mejorar la vida de los madrileños. Ella siente que toda su carrera profesional ha sido borrada de un plumazo por un "linchamiento sin precedentes" que no han sufrido "ni delincuentes como el Dioni". La primera vez que faltó a una reunión fue en Semana Santa, cuando su imagen ya empezó a destruirse a una velocidad de vértigo por el escándalo del máster.

Vestida de Zara, no de Prada
Cifuentes ha mantenido como filosofía de vida que no necesita mucho para vivir y siempre ha defendido que podría volver en cualquier momento a su puesto como funcionaria a la universidad pública. Ironías del destino. De momento mantiene su escaño en el Parlamento autonómico, un puesto que le permite estirar un año más un buen sueldo (3.500 euros mensuales) y ser aforada al menos hasta mayo de 2019, cuando se celebrarán las próximas elecciones. Ella todavía no tiene claro si seguirá como diputada rasa hasta el final de la legislatura. Es consciente de que a la dirección nacional del Partido Popular tampoco le gusta la idea de que mantenga el escaño "que sí le permitieron a Isabel González", la hermana del expresidente detenido en laOperación Lezo, recuerdan los defensores de la expresidenta.

Tras viralizarse el vídeo del robo en el supermercado, se extendió también el falso mito de que Cristina Cifuentes era "una señora vestida de Prada robando". Es cierto que a la expresidenta le gusta la moda e ir bien vestida, pero en su armario predominan prendas de Zara, Mango o Adolfo Domínguez, marcas de cabecera de la mayoría de las españolas.

"Cuando pierdes el miedo a la muerte"
"Cuando pase el tiempo quizá vea las cosas de otra manera", se confiesa Cifuentes a su círculo más cercano. Ella espera que esta enorme herida no supure toda la vida. Todos, hasta sus rivales políticos, coinciden al describir el capítulo final de la vida política de la expresidenta madrileña: "No se merecía irse así. Ha sido una buena presidenta que no ha robado. Y ha gestionado bien. Pero tenía demasiados enemigos encerrados en el armario", se lamenta abiertamente un contrincante.

Cristina Cifuentes intenta como puede sobreponerse a su fatídico final político. La madrileña que hace tan solo dos meses parecía bien posicionada para disputar el liderazgo del Partido Popular a Mariano Rajoy sobrevive aplicándose a sí misma las lecciones que aprendió del accidente de moto que sufrió hace cinco años, el que casi le cuesta literalmente la vida. "Aprendes a relativizar. Lo peor no es el dolor. Lo peor es el miedo. Cuando pierdes el miedo a la muerte se lo pierdes a todo", decía siempre que hablaba de aquel trágico episodio. Pensar en aquellos días en la UCI, cuando se perdonó a sí misma de todo, es la única experiencia que le puede ayudar para superar algún día su cruel lapidación política en plaza pública.
 
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Estar en un cargo político de relevancia supone..."no tener ni un pelo en la sopa"., porque los enemigos van a hurgar en la basura y lo encontrarán todo.
Las lamentaciones y el "pobre de mi"....ya no sirven.
Que cada palo aguante su vela.
Esta reflexión sirve para esta señora... y para TODOS.
 
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Jesús Cacho vozpopuli autores

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OPINIÓN


Cifuentes, Casals y la profecía autocumplida: la señora las pasó putas

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Ignacio González y Cristina Cifuentes. EFE
29.04.2018 - 05:15

El miércoles 25 de abril pasará a los anales de la pequeña historia como un día triste para la democracia española. A primera hora supimos de la publicación de un vídeo del año 2011 donde Cristina Cifuentes aparecía sisando unas cremas en un supermercado Eroski de Vallecas, la ignominia con la vulgaridad, el escarnio con la humillación, episodio que le obligaba a comunicar su renuncia a mediodía, no sin que antes mediara llamada de Mariano a Cospedal: “Vete a ver a ésta y dile que se vaya de una vez”. Durante 30 días había aguantado carros y carretas, se había resistido a dimitir tras el episodio de su máster en la Rey Juan Carlos, pero quienes estaban decididos a sacarla de la carrera a gorrazos le tenían reservada una sorpresa: el vídeo de Marnie, la ladrona. El empujoncito final. La puntilla. No fue lo más importante de lo ocurrido este miércoles, porque a la misma hora en que la Cifu aún galleaba en los estertores de su agonía, los españoles tuvimos noticia de la rendición del Gobierno Rajoy ante el PNV, solo para que los nacionalistas vascos le aprueben los PGE 2018. Mariano dispuesto a vender a su madre con tal de seguir dos días más en el machito. España en su punto más bajo.


Como casi toda peripecia humana, grande o pequeña, ésta también empezó siendo una historia de amor, quizá solo s*x*, de ese roce diario que hace el cariño y termina entre las sábanas de una cama, tórridos momentos de piel contra piel en alcoba de alquiler, lejos de miradas indiscretas, pero misterio bufo al fin, porque en la oficina del amor prohibido todo termina saliendo a la venta, que hay secretarias, hay chóferes, hay escoltas, mucha gente del entorno del poder madrileño que termina sabiéndolo, y al final el jarrón se rompe en mil pedazos cuando a la legítima le llega un anónimo advirtiéndole de que el señor vicepresidente de la Comunidad se lo está montando con la señora vicepresidenta de la Asamblea. Y él rompe muy asustado, rompe a las bravas, y ella queda herida, con la sutura de un despecho que no llegaría a superar jamás.

En junio de 2016, ya como presidenta de la Comunidad de Madrid en sustitución precisamente de Ignacio Nacho González, Cifuentes toma una decisión que se iba a revelar decisiva en su carrera al denunciar ante la Fiscalía Anticorrupción las irregularidades detectadas en la compra con dinero público de la empresa brasileña Emissao por el Canal de Isabel II -presupuesto de 1.050 millones y más de 2.000 empleados-. La “operación Lezo” lleva a la Guardia Civil a imputar a González, capo del Canal, por un presunto pelotazo, y a su antiguo testaferro en el mismo, Edmundo Rodríguez Sobrino, a la sazón consejero delegado de La Razón, considerado el “planificador y ejecutor” de la operación. Sobrino termina con sus huesos en la cárcel, lo mismo que la responsable financiera del Canal, María F. Richmond, y, por encima de todos, caza mayor, el propio Nacho González. Cifuentes había encendido una mecha que con el tiempo terminaría por explotarle en las manos.

En abril de 2017, El juez de la AN Eloy Velasco cita a declarar como imputados al presidente de la sociedad editora de La Razón, Mauricio Casals, y al director del diario, Francisco Marhuenda, por presuntas coacciones a la presidenta madrileña. Según la UCO (Guardia Civil), ambos habrían presionado a Cifuentes para evitar que remitiera a la Fiscalía el informe y las auditorías con las irregularidades cometidas en el Canal. La UCO disponía de grabaciones en las que el dúo, dispuesto a rescatar a su amigo a toda costa, se mostraba dispuesto a utilizar el medio para acollonar a Cifuentes incluso con la publicación de noticias falsas. En una de esas grabaciones, Casals trata de confortar a Sobrino con una frase propia de don Vito que ha resultado toda una premonición: “Esta señora las va a pasar putas”.

Pero cuando es llamada a capítulo por el juez para que se ratifique en las amenazas y presiones, la señora echa el freno de mano, da marcha atrás y dice que no, que de lo dicho no hay nada. Casals, el por algunos llamado “Príncipe de las Tinieblas”, factótum de La Razón y hombre fuerte del grupo Atresmedia como adjunto al presidente, José Creuheras, había marinado adecuadamente a Marisa González, la jefa de gabinete de Cifuentes, el cerebro detrás de la presidenta, para que convenciera a su jefa de que era mejor dejarlo estar. Aquí es donde la aguerrida amazona que iba a acabar ella sola con la corrupción del PP, muestra el vertiginoso techo de cristal que protegía su pasado. A la vista de tal retractación, el juez ordena el sobreseimiento de la causa contra Casals y Marhuenda. La denuncia quedó en gatillazo, y aquí se condenó la doña, que se traicionó para imaginarse a sotavento de las amenazas. Porque Mauricio se había salvado por la campana, cierto, pero su oficio, que se basa en el más escrupuloso anonimato, había quedado seriamente dañado frente a los poderosos clientes a quienes factura grandes sumas por trabajos varios ante el Gobierno –el propio Rajoy y sobre todo la vicepresidenta Soraya-. Hay constancia de que la Vice le ha vetado el acceso a Moncloa a cal y canto, y ha sido su jefa de gabinete, María González Pico, quien se ha encargado de la tarea con un par de ovarios, porque El Príncipe no es un tipo fácil.

Los negocios del "consultor privado"
Mauricio siempre se ha definido como un “consultor privado” entre cuyos clientes, además de grandes empresas del Ibex como Repsol o Indra, figura el grupo Atresmedia. Colaborador y amigo es el comisario Pepe Villarejo, actualmente en prisión, muy cercano también al ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, sobre quien algún día habrá que escribir una historia con la nariz bien tapada. Villarejo, que siempre ha defendido su condición de ciudadano virtuoso, supuestamente tiene –tenía, hasta que el CNI cayó sobre él- entre sus activos más importantes un sótano en el que guardaba abundante material sobre gente de toda laya cogida in fragantien situaciones comprometidas, además de un equipo de abogados a su servicio, muchas amistades peligrosas en la judicatura y, mucho más importante aún, el control de una serie de periodistas “de investigación” a los que desde hace años viene surtiendo de noticias salidas de las cloacas policiales con las que presionar a tirios y troyanos. Un entramado con un único objetivo: información traducible en dinero. ¿El método? Buscar empresarios adinerados en apuros para salvarlos, y si no están en apuros, nosotros nos ocuparemos pronto de que lo estén, para que, una vez librados, abonen con gusto la factura.

La venganza contra Cifu iba a tomar una curiosa deriva universitaria, porque en la Rey Juan Carlos (URJC) enseña como profesor interino PacoMarhuenda, impartiendo clases sobre Historia Jurídica de la UE a distintos grados en el campus de Vicálvaro. Profesor también de la URJC y colega de Marhuenda es Salvador Perelló, que cuenta con un surtido currículo como denunciante de tropelías varias cometidas en ese desastre universitario que es la URJC. Perelló ya había surtido a Eldiario.es con exclusivas como la denuncia, finales de 2016, contra el entonces rector Fernando Suárez, supuesto plagiador contumaz de las obras de otros colegas. Firmaba esas noticias la periodista Raquel Ejerique, la misma que semanas atrás estampó el máster de Cifuentes contra la obra muerta del PP. Perelló, un hombre dominado por un evidente afán de notoriedad, ha alardeado de haber sido el filtrador del regalo que la URJC había hecho a la presidenta madrileña: un máster que apenas valía para colocarlo entre el papel del wáter, pero que iba a servir para matarla.

La URJC, Marhuenda, Perelló y García Ferreras, el hombre fuerte de La Sexta. La información sobre el máster fake de Cristina apareció en el Eldiario.es el 21 de marzo (“Cristina Cifuentes obtuvo su título de máster en una universidad pública con notas falsificadas”). El director de ese medio, Ignacio Escolar, es tertuliano de La Sexta y comparte plató a diario con Marhuenda y con Eduardo Inda, director de OKdiario. El triángulo de las Bermudas del periodismo cañí: La Sexta, Eldiario y OKdiario, izquierda radical y extrema derecha unidas por el cordón umbilical de Mauricio Casals, con Florentino Pérez, el gran mantenedor de Inda y Ferreras, como cabeza visible de la trama civil de este nuevo tipo de periodismo de filtración. Un rombo perfecto. De hecho, Casals y La Razón ya no publican ninguna “exclusiva”, aunque podrían hacerlo casi a diario. Las bombas las reparte Ferreras con criterio, de modo que cuando llegó la hora de dar la puntilla a una Cifu que, como los toros bravos, se negaba a doblar, es OKdiario, que hasta entonces la había defendido con cierta tibieza, quien publica el vídeo donde la doña aparece sisando dos botes de crema en un Eroski. Parece que la tarde anterior, Moncloa fue informada de la palada de barro que iba a enfangar el rostro de la buena señora.

Publica Eldiario, publica OKdiario –no sin que ambos presuman, en el colmo de la fantasía, de “semanas de dura investigación”- y la poderosa maquinaria de Atresmedia, con La Sexta cual mascarón de proa, se lanza de inmediato a pregonar la exclusiva en un reparto de papeles perfectamente delimitado. Clicks para los medios, visibilidad en plató y audiencia para las televisiones del grupo. Ventajas por doquier y dinero para todos, que de eso se trata, más la “profecía autocumplida” (en feliz expresión de Miguel Ángel Uriondo en El Español) del gran Mauricio: la señora, en efecto, ha terminado pasándolas putas. La Sexta, el instrumento de Mariano & Soraya para cepillarse al PSOE con la creación de Podemos, ha crecido hasta convertirse en un monstruo con autonomía propia, contra el que nada puede el poder crepuscular del marianismo. Estamos ante la consolidación de un emporio mediático (Casals & Ferreras y sus voluntariosos tertulianos) más potente del que en su día llegó a ser el Grupo Prisa (Polanco & Cebrián) e igualmente tenebroso, que, haciendo almoneda de toda clase de códigos deontológicos, cuenta con capacidad de tiro suficiente para arruinar a quien se le ponga por delante y para terminar convirtiéndose en un serio peligro para las libertades informativas, amén de la propia democracia. A estas alturas, es una evidencia que la corrupción periodística es quizá la más grave amenaza que se yergue frente a la regeneración de nuestras instituciones.

La voladura incontrolada del PP
La carrera política de Cifuentes pasó a mejor vida. Se lo ha ganado a pulso. La progre de derechas que llegó a la presidencia de Madrid dispuesta a abanderar la lucha contra la corrupción resultó estar prisionera de las mismas redes clientelares que aquellos a quienes pretendía denunciar. Ambiciosa y mentirosa compulsiva a partes iguales, solo la amnesia que la droga del poder provoca en la mente de quienes tocan moqueta puede explicar que, sabiendo como sabía de la existencia del vídeo de su hurto en el Eroski –y al parecer otros de tono más subido junto a Nacho González-, continuara en la poltrona de la Puerta del Sol como si tal cosa. ¿En qué condiciones de libertad podía operar una mujer sometida a potencial chantaje diario? Su regañina de despedida es todo un monumento a la indignidad: se va no solo sin denunciar a quienes la han “matado”, sino, y esto es la prueba final de su talante, sin pedir disculpas a los votantes del PP que la auparon al cargo y que evidentemente le importan una higa. Le espera un periplo judicial que puede acabar en calvario. A ella y a nuevas figuras del repertorio de la corrupción “popular” cuya estrella más reciente es Ruiz-Gallardón. Mucha gente se ha dejado mucho pelo en esta gatera, tal que María Dolores de Cospedal. Es el final del PP. La voladura incontrolada de un partido que durante la Transición fue garantía de estabilidad y gobernabilidad.

Voladura a los mandos del gran pirómano Mariano Rajoy Brey. Porque lo de Cifuentes, con ser escandaloso, podría resultar en el largo plazo una anécdota incluso pintoresca comparado con el destrozo provocado por la entrevista secreta que el martes noche mantuvieron en Moncloa Andoni Ortuzar, presidente del PNV, y el propio presidente. Sublime ocasión en la que Mariano se bajó los pantalones hasta los tobillos con concesiones inasumibles solo para conseguir el apoyo de los 5 votos peneuvistas a los PGE. Ni Montoro ni Fátima Báñez tenían idea de la tropelía. Jugando con los intereses de la nación, Mariano toma decisiones personales con el fin único de asegurarse año y pico más en el machito, concretamente hasta el otoño de 2019. Compra tiempo al precio que sea, y para ello hace almoneda de Cataluña, donde se ha comprometido a no obstaculizar el nombramiento de un nuevo Govern golpista, y se carga su propia reforma de las Pensiones de 2013. Abre la Caja dispuesto a tirar del dinero público con fines privados. Y con el Tesoro obligado a salir este año a los mercados para endeudarse en otros 30.000 millones. Lo ocurrido es tan grave que habrá que volver con detalle sobre ello. Una sensación de vergüenza embarga hoy a millones de españoles preocupados por el futuro de sus hijos y nietos. “Yo me estoy yendo; me encuentro enfrascado en tres procesos de selección al tiempo”, aseguraba el viernes un alto cargo, “porque me empieza a dar vergüenza personal decir que formo parte de este equipo. No hay nada que hacer; todo está podrido”.
 
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La jueza procesa a Cifuentes por falsedad documental en su máster
  • La jueza cree que la expresidenta de Madrid "promovió que fueran ocultadas" las irregularidades en torno a cómo obtuvo el título
  • Cifuentes, para la que el auto de la magistrada marca el inicio del camino hacia el banquillo, se arriesga a una pena de hasta seis años de cárcel
A.G.
[email protected] @aliciaguti
Publicada el 28/11/2018 a las 12:18Actualizada el 28/11/2018 a las 13:51

Cristina Cifuentes durante la rueda de prensa en la que anunció su dimisión.

EFE
La magistrada del conocido como 'caso Máster', Carmen Rodríguez-Medel, ha iniciado el proceso contra la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, a la que se le acusa de falsedad documental por el máster que asegura haber cursado en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Después de cerrar la fase de instrucción, Rodríguez-Medel ha dictado lo que se conoce como el auto de procedimiento abreviado, paso previo al juicio por el presunto delito de falsedad documental. Cifuentes, que dimitió en abril tras el escándalo desatado por su máster, se arriesga a una pena de hasta seis años de cárcel.


La jueza destaca que las declaraciones de Cifuentes en sede judicial no resultaron "creíbles" mientras que otorga absoluto crédito a las de la imputada que relató las presiones y amenazas recibidas para que falsificara el acta destinada a justificar la legalidad del título.

El auto también decreta el procesamiento del catedrático Enrique Álvarez Conde, director del ya extinto Instituto de Derecho Público (IDP) de la Rey Juan Carlos, así como el de otras personas que, supuestamente, participaron en la falsificación de documentos. Entre ellas figura Teresa Feito, a quien la juez define como la persona que amenazó con "represalias" a distintos profesores de la URJC si no colaboraban "en la ocultación de las irregularidades".

Basándose en el resultado de las investigaciones, la jueza sostiene la existencia de indicios de que Cifuentes no solo no hizo ni defendió el Trabajo de Fin de Máster (TFM) imprescindible para obtener el máster sino que "promovió que fueran ocultadas" las irregularidades, "haciendo exhibición pública del acta falsificada cuando le fue facilitada".

En contra de Cifuentes ha jugado un papel esencial la respuesta obtenida de la Delegación del Gobierno respecto de qué marcaba la agenda de quien en julio de 2012 era su titular. Según Cifuentes, tras las noticias aparecidas en eldiario.es constató que en la agenda digital de la Delegación "constaba anotada la cita en la URJC para la defensa" del TFM el 2 de julio de 2012. Pero lo que la Delegación le contestó a la jueza es que "no es posible consultar las citas de 2012 marcadas en la agenda por el tiempo transcurrido". Y eso, destaca la juez, "es predicable también del momento –marzo de 2018– en el que alegó doña C. [Cristina Cifuentes] que lo había comprobado".

La expresidenta de Madrid ha reiterado desde el primer momento que el acta que plasmaba lo que la jueza califica como su "inexistente defensa" del TFM le fue entregada por la URJC. Es decir, que no la elaboró ella misma. Pero, tirando de jurisprudencia, la magistrada subraya que la falsedad documental no es un "delito de propia mano". Y que, por tanto, quien se beneficia de esa falsedad incurre en responsabilidad penal igual que quien fabricó los documentos.

Según el auto, las afirmaciones efectuadas por Cifuentes ante la jueza –que había hecho el TFM y lo había defendido– "no resultaron creíbles". "Significativo –escribe Rodríguez-Medel– de esto es el hecho de que no conserve copia del trabajo ni de los sucesivos borradores ni de cualquier correo electrónico en el que remitiera el mismo o lo sometiera para la corrección del profesor o cualquier correo electrónico de este corrigiéndolo".

"No parece verosímil –dice la resolución– que en 2012 obviaran esa forma de comunicación (tan ágil, sencilla, rápida, accesible) y fuera todo manual".
https://www.infolibre.es/noticias/p...mental_master_rey_juan_carlos_89309_1012.html
 
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Y, mientras tanto...

Carmen Montón La jueza del caso Máster archiva la causa contra la exministra de Sanidad
La magistrada determina el sobreseimiento provisional de la investigación "al no quedar debidamente acreditada la perpetración de infracción penal alguna".



Rueda de prensa de la ministra de Sanidad para dar explicaciones sobre su máster. EUROPA PRESS/Eduardo Parra/Archivo

MADRID
28/11/2018 11:01 Actualizado: 28/11/2018 11:29
EUROPA PRESS

La jueza de Instrucción número 51 de Madrid, Carmen Rodríguez Medel, ha decretado el archivo de la causa contra la exministra de Sanidad Carmen Montón por delitos de cohecho impropio y prevaricación por el máster en Estudios Interdisciplinares de Género que realizó en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC).

Así lo detalla la magistrada del denominado caso Máster en un auto, al que ha tenido acceso Europa Press, donde determina el sobreseimiento provisional de la investigación "al no quedar debidamente acreditada la perpetración de infracción penal alguna".

La Fiscalía también había solicitado al Juzgado que no se investigara a la exministra tras abrirse diligencias previas en septiembre sobre los estudios de postgrado de Montón cursados en la Universidad Rey Juan Carlos.

Contra el archivo cabe interponer recurso de reforma y subsidiario de apelación. Las investigaciones se iniciaron tras la interposición de una denuncia anónima que relataba un presunto plagio por parte de Montón de su trabajo de fin de máster, incluyendo 19 páginas con párrafos enteros de varios autores a los que no citó en la bibliografía.

Esta cuestión "carece de relevancia penal" para la Fiscalía para apuntar también que como delito contra la propiedad intelectual estaría también prescrito.

En el escrito que presentó el Ministerio Fiscal, se recogía que la exministra aportó a la causa una serie de correos electrónicos que ponen de manifiesto que "la misma se preocupó por conocer cuál era el contenido de las distintas asignaturas cursadas, así como un interés por superar las asignaturas".

Asimismo, la Fiscalía concluía que parece desprenderse del contenido de los correos que en efecto se distinguía entre "aquellos alumnos que acudían a clase, y aquellos otros que por el motivo que fuere, cursaron el máster sin acudir a las sesiones que se impartían".

"No hay indicio alguno de inexistencia de actividad académica ni de un concierto previo entre la alumna y Laura Nuño, directora del máster, como tampoco hay pruebas que permitan sostener que las notas que fueron modificadas a posteriori, lo fueron en virtud de ese acuerdo previo, o por orden de la investigada", señalaba el texto.

"El cambio de notas así como las convalidaciones son procedimientos que no dependen del alumno, por lo que su resultado no se les puede achacar. En tal sentido, los alumnos no son los garantes de la legalidad administrativa ni les corresponde velar por la regularidad del procedimiento para la obtención del master", agrega el Ministerio Público.

Tras estallar el caso, Carmen Montón presentó su dimisión como ministra en el Gobierno de Pedro Sánchez defendiendo su "honestidad" y asegurando que no había cometido ninguna irregularidad.

Me alegro muchísimo por ella. Lástima por haberla hecho dimitir. Nos hemos perdido una gran ministra.
 
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El frenético día de llamadas, coacciones y chivatazos para salvar a Cifuentes


La funcionaria que le cambió las notas avisó a la presidenta de Madrid de que se iba a publicar el caso Máster en cuanto recibió la llamada de eldiario.es, según recoge la jueza en su resolución

Tras la publicación de la noticia, la asesora de Cifuentes María Teresa Feito preparó la coartada y presionó a una docente de la universidad pública Rey Juan Carlos para que falsificara el acta

El trabajo no se perdió en una mudanza: el auto del juzgado 51 recoge que Feito intentó que desde la universidad también se fabricara un trabajo fin de máster, pero la profesora Cecilia Rosado se negó

La jueza del caso Máster procesa a Cristina Cifuentes por la falsificación del acta del Trabajo de Fin de Máster

Raquel Ejerique
28/11/2018 - 21:25h
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Cristina Cifuentes, momentos antes de la rueda de prensa posterior al pleno extraordinario en la Asamblea de Madrid. Foto: EFE

La jueza del caso Máster procesa a Cristina Cifuentes por la falsificación del acta del Trabajo de Fin de Máster

Nervios, amenazas y firmas falsificadas: las 18 horas que siguieron al estallido del 'caso Cifuentes'


El 20 de marzo de 2018, eldiario.es inició una ronda de llamadas para recoger la versión de los implicados en el caso Máster. La información iba a ser publicada al día siguiente, el 21 de marzo, y se iba a titular "Cristina Cifuentes obtuvo su título de máster en una universidad pública con notas falsificadas".

La estrategia para contrastar la información, tras consultar con el equipo legal ante la posibilidad de demandas contra el medio que luego se materializaron, fue iniciar una ronda de llamadas rápida y evitar así que los funcionarios de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid que habían permitido el trato de favor y la falsificación se pudieran avisar entre sí para pactar una coartada. eldiario.es eligió llamar en primer lugar al que parecía el eslabón menos poderoso: la funcionaria de administración y servicios ( ascendida recientemente a jefa de servicio) Amalia Calonge, la persona que entró con su clave de usuario en el sistema y cambió dos "no presentado" por dos "notable" en las notas de Cristina Cifuentes. Lo hizo en el año 2014, pese a que el máster había concluido en 2012, y sin que mediara ninguna nueva matrícula de la alumna.

La llamada se produjo a las 9.53 h de ese martes y duró 12 minutos. En ella, Calonge alegó que si cambió las notas sería porque se lo mandó un profesor, como siempre hace, pero aseguró no recordar nada en concreto de este caso. Tampoco quiso confirmar si era amiga de Cristina Cifuentes, con quien salía en su foto de perfil de WhatsApp.

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Comparecencia de la URJC.

La ronda de llamadas continuó esa mañana con el vicerrector de Posgrados (hoy cesado), el responsable de comunicación de la universidad (dejó el cargo) y el profesor Pablo Chico de la Cámara (sigue dando clase en la URJC).

Tal y como recoge la diligencia de la jueza Carmen Rodríguez Medel en la que procesa a Cifuentes, ese mismo día, Amalia Calonge, funcionaria de administración de la universidad pública, nada más recibir la llamada de eldiario.es dio el chivatazo a la expresidenta de la Comunidad de Madrid: unos periodistas estaban investigando su posgrado.

Lo hizo a través de María Teresa Feito, que es la persona clave porque cubría todas las puertas del caso: amiga personal de Cifuentes, asesora de su Gobierno en la Consejería de Educación, profesora titular en la URJC y amiga personal de Enrique Álvarez Conde, el director del máster y del Instituto de Derecho Público. Según el auto judicial, recogiendo la declaración de Feito: "El propio 20 de marzo 2018, doña Amalia Calonge la llama a ella tras haber tenido noticias por un periodista del problema con el máster de Cifuentes. A juicio de esta instructora, es claro que desde la URJC la identifican como la persona que sirve de interlocución con la entonces Presidenta de la Comunidad de Madrid".

Cuando eldiario.es hace la primera llamada a la jefa de Gabinete de Cifuentes, Marisa González, esta ya había recibido un aviso que pasó por alto. Feito había intentado hablar con ella dándole solo algunos detalles de lo que ocurre. González la despacha con la excusa de que está muy ocupada, pero le devuelve la llamada horas más tarde "muy nerviosa", según relató la propia Feito ante la jueza. Le cuenta que han contactado con ella unos periodistas y preguntan por el máster de Cifuentes.

Hay cuatro llamadas entre González y eldiario.es ese día. La primera, a las 13.08, en la que se informa de que Cifuentes está ocupada ( ha ido a declarar a la comisión de investigación del Congreso sobre la financiación del PP). Y en la segunda, que está comiendo en ese momento. La jefa de Gabinete emplaza a eldiario.es a hablar por la tarde para dar una explicación. Es en la llamada de las 17.21 cuando se informa de que están haciendo gestiones y se inicia una suerte de llamada a tres. González está al habla con la periodista y a la vez con María Teresa Feito en otro teléfono, a la que se le trasladan las preguntas de eldiario.es en directo y se la insta a recopilar toda la información y llamar a quien haya que llamar para aclarar por qué hay un cambio de notas en 2014.

Faltan 14 horas para la publicación y Feito, empleada pública en ese momento como asesora de la Consejería de Educación, está al tanto de la noticia, en contacto con la URJC para recabar información y trabajando ya para la coartada de Cifuentes, ya que según la jueza es la persona que "indiciariamente siguiendo instrucciones de doña C.C. [Cristina Cifuentes] con la finalidad de ocultar los hechos descritos" va a intentar justificar que "doña C.C. había cursado el máster con normalidad".

Sin embargo, esa tarde anterior a la publicación, la presidenta opta por dar una explicación que al día siguiente se revelará falsa: la versión oficial en ese momento es que Cifuentes se dejó dos asignaturas para más adelante, por eso el cambio de notas en 2014. Al cierre de la noticia, esa noche del día 20 de marzo, la Universidad no aclara nada más allá de que van a hacer gestiones y no tienen información, los profesores contactados y funcionarios implicados tampoco han dado una explicación. El director del máster, entonces un desconocido Álvarez Conde, mantiene en ese momento que no recuerda quién es el tutor de Cifuentes (era él).

Salvar a la presidenta
Es al día siguiente, 21 de marzo, con la publicación a las 6.50 de la mañana en eldiario.es, cuando se pone en marcha la operación para salvar a la presidenta desde la Comunidad de Madrid, según los indicios que recoge Medel en su resolución. Decenas de periodistas de medios nacionales llaman a Cifuentes y a la URJC insistentemente. El equipo de la presidenta no responde, algo anómalo ya que se caracteriza por ser una de las políticas más locuaces del PP. En la universidad no contestan porque hay un gabinete de crisis en el despacho del rector, que empieza a ver periodistas y unidades móviles llegar a su universidad. Ante la presión y una repercusión que él no se esperaba según confesó a la jueza, acaba por convocar una rueda de prensa pasada la 1 de la tarde de ese mismo día.

Feito, que tiene o al menos tenía una estrecha relación con Álvarez Conde, y que entonces trabaja para el gobierno de Cifuentes, se presenta en persona en la sede de Móstoles de la Universidad Rey Juan Carlos, donde está el rectorado y el trasiego de gente saliendo y entrando del despacho de Ramos es permanente. Se está decidiendo qué hacer, qué decir y cómo decirlo. Con la excusa de que va a ver a un vicerrector (que ha negado ante la jueza que estuviera citada con él) entra en escena la asesora Feito. Allí, no se sabe si en persona o por teléfono, la asesora y profesora enviada por Cifuentes, según los indicios de la jueza, "instó a Álvarez Conde a que creara, o diera instrucciones para crear, los documentos".

Es la mañana del miércoles 21 de marzo, y el catedrático traslada a su "discípula" Cecilia Rosado el encargo. Mientas tanto, tanto él como el profesor Pablo Chico de la Cámara cuentan al rector que ha sido todo por un " error", una versión sin confirmar que el rector asume y difunde en su comparecencia ante los medios.

Para apuntalar que todo es correcto, Rosado está trabajando mientras en el acta falsa, como le ha indicado su mentor: "Inventándose la fecha, el título y la composición del tribunal", dice el escrito de Rodríguez Medel. Esta profesora contratada evidenció en sede judicial que contravenir las órdenes de Álvarez Conde, "con control absoluto sobre el máster" tenía "consecuencias nefastas", según la jueza.

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Cecilia Rosado en su comparecencia ante la jueza

Habla con las otras dos profesoras, Alicia López de los Mozos y Clara Souto, y firma por ellas el acta fraudulenta. Pero Feito no solo instó al catedrático a dar coartada a Cifuentes, sino que llamó a la profesora Rosado durante toda la mañana, como esta última contó a la jueza: "Recibo un whatsapp que dice 'soy Maite Feito, este es mi número', y a partir de ahí empieza a llamarme sin parar". Feito también llama a Calonge de nuevo y tiene contacto con Pablo Chico de la Cámara, que le envía un correo que difundirá también por la noche Cifuentes como parte de su defensa. Es el correo de 2014 en el que el docente pide a Calonge el cambio de nota. Es decir, Feito está en contacto con todos los implicados.

Inventarse un trabajo
La crisis sigue esa mañana en el despacho del rector, a quien le están dando consejos sobre cómo explicarse y cómo mover las manos, y Feito sigue llamando insistentemente a la profesora Cecilia Rosado: "Para la elaboración del acta falsa y también para que redactara el trabajo en sí, a lo que doña Cecilia se negó, instándole entonces doña Teresa a que le facilitara la bibliografía necesaria para hacerlo por otros medios". Es decir, según el relato de la jueza instructora el trabajo de Cifuentes no se perdió en ninguna mudanza, sino que se intentó fabricar el mismo día en que se publicó la noticia. Tras esa conversación es cuando Feito amenaza a Rosado, según relata esta: "Me dijo que si no entregábamos el acta Cifuentes nos iba a matar".

Pasada la una del mediodía, comparece ante los medios el rector Javier Ramos junto a Álvarez Conde y Chico de la Cámara para avalar la coartada de la presidenta. Antes de salir, hace firmar a los dos catedráticos con los que va a sentarse un documento que recoge la versión que le han dado y que durante la instrucción se ha demostrado falsa. Mientras, sigue la fabricación de las pruebas para intentar cubrir a la ilustre alumna.

A las cinco de la tarde, la profesora Rosado envía el documento falsificado al rector, según relata en sede judicial, pero no a Teresa Feito, aunque esta se lo pide. Aquí llega uno de los misterios del proceso. A las 17.36, ese documento se envía desde el mail oficial de la secretaría del rector a la Comunidad de Madrid, para que Cifuentes pueda usarlo como prueba.

Pese a que el rector da por bueno el proceso, veinte minutos después de mandar el mail con el acta, a las 17.55, ordena abrir una investigación interna sobre todo el caso máster, expediente universitario que no ha visto la luz y que fue paralizado, según justificó la URJC entonces, porque se puso en marcha la investigación judicial.

A las ocho y pico de la tarde, 14 horas después de la publicación de la noticia, todos los medios españoles reciben un correo de Cifuentes con cinco documentos, entre ellos el acta con las firmas falsificadas y el correo de Pablo Chico de la Cámara. Fueron el salvavidas mediático de la presidenta durante unos días, y el que exhibió en un vídeo colgado en redes sociales como prueba de que había defendido su trabajo fin de máster en el que "por cierto, saqué un notable", presume en el vídeo, pese a que sabía que el 2 de julio de 2012 nunca estuvo allí ni hizo ninguna exposición pública de su trabajo como obliga la normativa y como ahora sospecha la jueza, según la resolución dictada este miércoles.

Catorce días después de ese vídeo viral, El Confidencial publicó que las firmas del acta eran falsas. Al día siguiente, la profesora Alicia López de los Mozos confesó ante la inspección de servicios de la URJC que todo fue una farsa, que nunca se constituyó ningún tribunal ni se evaluó a la alumna Cristina Cifuentes Cuencas, desmontando así una coartada instigada, según recoge la jueza en su auto, desde la sede de la Comunidad de Madrid y fabricada dentro de una universidad pública con la finalidad de tapar una crisis que acabó 35 días más tarde con la dimisión de la presidenta.
https://www.eldiario.es/sociedad/horas-acabaron-falsificacion-Cristina-Cifuentes_0_840616273.html
 
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Que no cunda el pánico, que es solo un caso aislado de corrupción del PP!




cuánto me alegro, por favo!! Muahahahahaha:ROFLMAO::ROFLMAO::ROFLMAO::LOL::LOL::LOL:
 
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¿Quién estaba realmente detrás del vídeo de las cremas de Cifuentes que publicó Eduardo Inda?​

Después de un escándalo que duró semanas, Eduardo Inda publicó un vídeo donde se podía ver a la expresidenta de la Comunidad de Madrid robando cremas en un centro comercial.
https://laultimahora.es
Por
La Última Hora.

11 de enero de 2021 23:01

Cifuentes marhuenda casals

Se trataba de un material que había sido guardado desde el año 2011, que servía para conseguir un “crimen político”, y que acabó en manos de Eduardo Inda. Eduardo Inda publicó en exclusiva el vídeo donde se podía ver a Cristina Cifuentes junto a un vigilante de seguridad que le había pillado robando unas cremas.

Pero ¿cómo acabó en las manos de Eduardo Inda el vídeo que destruyó a Cristina Cifuentes? Es difícil demostrar quién le entrega finalmente a Eduardo Inda el vídeo, sin embargo, es muy sencillo saber quién eran los enemigos de Cristina Cifuentes en ese momento.

Todo transcurre alrededor de la Operación Lezo. Cifuentes denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción las irregularidades detectadas en el Canal de Isabel II. La operación acaba llevando a la cárcel a Edmundo Rodríguez Sobrino, consejero delegado de LA RAZÓN, y considerado el “planificador y ejecutor” de la operación. Cifuentes había encendido una mecha que terminaría por explotarle en las manos.

Tras la denuncia de Cifuentes, el juez Eloy Velasco imputa a Mauricio Casals, y Paco Marhuenda, por presuntas coacciones a la presidenta madrileña. Según la Guardia Civil, ambos habrían presionado a Cifuentes para evitar que remitiera a la Fiscalía el informe y las auditorías con las irregularidades cometidas en el Canal de Isabel II.

La Guardia Civil disponía de grabaciones en las que se destapaban los métodos utilizados por Casals y Marhuenda. En las grabaciones se mostraban dispuestos a utilizar su periódico para publicar noticias falsas dirigidas a Cifuentes. En una de esas grabaciones, Casals trata de tranquilizar a Edmundo Rodríguez Sobrino al más puro estilo de la mafia: “Esta señora las va a pasar putas”.

Por esas fechas comienzan a salir los escándalos sobre el máster de Cifuentes en la universidad Rey Juan Carlos. Casualmente es la universidad de Paco Marhuenda.

Y entonces, algo raro sucedió y Cifuentes dio marcha atrás. La expresidenta no ratificó su testimonio ante el juez. Según algunos periodistas, la razón es que “el propio Rajoy le advirtió que su gobierno no podía resistir un enfrentamiento con el grupo Atresmedia en mitad de los escándalos judiciales”. Otros apuntan a la buena relación que mantenían Mauricio Casals y Rajoy, hasta el punto de que Casals pudo hacer de intermediario entre el comisario Villarejo y Rajoy.

En definitiva, poco después de que Cifuentes hubiera amagado con acabar con Casals, apareció el vídeo de las cremas en la web de Eduardo Inda. Y otra casualidad más, Eduardo Inda es íntimo amigo de Mauricio Casals y Paco Marhuenda.
Cada uno que saque sus propias conclusiones.​