Día Nacional de Liechtenstein 2020

Registrado
28 Dic 2012
Mensajes
196
Calificaciones
358
Hans Adam se me hace de lo más simpático! Es súper sencillo y cercano. Ahora sus negocios en la banca y todo lo demás, pues un santo no haría tanta pasta, estamos claros!


Curioso que Carlos y Camila (herederos) no hacen ningún tipo de reverencia/genuflexión o inclinación de cabeza ante Hans Adam (soberano).

Y la conversación acaba tan abruptamente que Hans Adam parece no darse cuenta hasta que ellos empiezan a retirarse ?
 

Registrado
11 May 2007
Mensajes
30.577
Calificaciones
134.886
Curioso que Carlos y Camila (herederos) no hacen ningún tipo de reverencia/genuflexión o inclinación de cabeza ante Hans Adam (soberano).

Y la conversación acaba tan abruptamente que Hans Adam parece no darse cuenta hasta que ellos empiezan a retirarse ?

Yo creo que estaban en el tipo de recepción en el que las personas pasaban, saludaban a los Wales y luego continuaban. Hans Adam en un momento dado cae en cuenta que debe circular y por eso termina la conversación y se aleja, a lo que Charles y Camilla se posicionan de nuevo a la espera del próximo que los va a saludar.
 
Registrado
11 May 2007
Mensajes
30.577
Calificaciones
134.886
Él es banquero, la familia lo ha sido desde hace mucho, el negocio ni siquiera lo empezó Hans Adam. La familia tiene además un multimillonario negocio inmobiliario en Europa, Norteamérica, Sudamérica, Australia... etc. viñedos, por supuesto arte...
No creo que hagan algo no hagan el resto de los empresarios de ese nivel. Mal o bien? No sé... Pero no hay personaje oscuro, como veo que lo quieren poner.


Coincido con lo que comentas. Ellos son un país conformado de una manera peculiar. Es como un gran consorcio familiar y las comisiones que cobran no son desconocidas ni oscuras, son transacciones financieras.

Si hay algunos negocios turbios, puede ser, pero no precísamente por cobrar comisiones claramente establecidas en los contratos.
 

Registrado
4 Ago 2011
Mensajes
3.693
Calificaciones
26.584
Ubicación
Buenos Aires
Un poco de historia.

El actual Principado de Liechtenstein fue en la antigüedad un territorio perteneciente a la provincia de Recia (Rætia), en el Imperio romano. Durante siglos, este territorio, geográficamente alejado de los intereses estratégicos europeos, contribuyó poco a la historia del continente. Antes del gobierno de la dinastía actual, la región era un feudo de una de las ramas principales de la Casa de Habsburgo.

La dinastía de Liechtenstein, de la cual el Principado toma su nombre, estaba entre las familias nobles más poderosas del Sacro Imperio Romano Germánico, existen referencias de Hugo Liechtenstein (antepasado del actual príncipe) en 1136 durante la Edad Media. A pesar de ello, y aunque gobernaran grandes territorios del imperio, estos estaban concedidos en régimen feudal bajo el dominio de otros señores, principalmente de la Casa de Habsburgo.


El 18 de enero de 1699, el príncipe Juan Adán Andrés de Liechtenstein compró el señorío de Schellenberg y el 22 de febrero de 1712 el condado de Vaduz. Al adquirir estos dos dominios pretendía un lugar en la Dieta del Sacro Imperio Romano Germánico. El 23 de enero de 1719 el emperador Carlos VI decretó que el condado de Vaduz y el señorío de Schellenberg se unieran para formar un principado con el nombre de Liechtenstein en honor al príncipe Antonio Florián de Liechtenstein, súbdito suyo. Es en este momento cuando Liechtenstein se convierte en un Estado soberano del imperio. Irónicamente, aunque como prueba de la importancia política que tenían estas compras de territorios, los príncipes de Liechtenstein no pisaron sus dominios en el recién creado principado hasta varias décadas más tarde.

En 1806, el Sacro Imperio Romano Germánico fue invadido por Francia. Este hecho trajo grandes consecuencias para Liechtenstein. Las maquinarias legales y políticas del Imperio se derrumbaron cuando el emperador Francisco II abdicó y el propio Imperio se disolvió. El resultado fue que Liechtenstein ya no tenía obligaciones frente a ningún señor feudal más allá de sus fronteras. Algunas publicaciones modernas atribuyen, incorrectamente, la soberanía de Liechtenstein a estos sucesos. En realidad, su príncipe se convirtió en el único señor soberano del principado.

Hasta el fin de la Primera Guerra Mundial Liechtenstein estaba fuertemente ligado con Austria, pero la devastación económica causada por ese conflicto forzó al país a concluir una unión monetaria y aduanera con Suiza. Cuando en 1938 la Alemania Nazi se anexionó Austria, el principado se vio rodeado de territorios alemanes. No obstante, se apoyó en Suiza para mantener su neutralidad aunque, durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler asolaba Europa con sus conquistas, temió por su propia estabilidad. Para evitar una invasión colaboró con las potencias del Eje, sobre todo a la hora de ingresar capital de dudosa procedencia en sus bancos