David Díez: un testimonio estremecedor poco antes de morir de cáncer

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David Díez: un testimonio estremecedor poco antes de morir de cáncer​


  • Transcripción: Alberto R. Barbero
  • Fotografías: Pablo García
  • Edición de video: Rodolfo Espinosa
    • 19/07/2020 11:00 CEST

Un discurso sobrecogedor apenas dos semanas antes de morir



[Este testimonio se recogió el pasado 27 de junio. David aprovechó que su mujer y su hija habían salido de casa para repasar su vida y preparar su muerte. Porque él sabía que le quedaba poco. Representante del fútbol modesto madrileño, exjugador, entrenador y directivo, era consciente de que estaba disputando la prórroga. Su idea era dejar un recuerdo en forma de vídeo, sobre todo para su pequeña Leire, pero también dio permiso para que Primera Plana lo recogiera y publicara. Por si pudiera ayudar en trances similares. Una vez editado, son 16 minutos estremecedores]

Mi nombre es David Díez de la Cruz y tengo un cáncer gástrico con metástasis bastante avanzado. Tengo 35 años, soy un chavalín. Todo comenzó en 2019, cuando yo tenía un proyecto muy bonito en la escuela del Racing Villaverde: era la primera vez que jugábamos con equipos femeninos íntegros y yo era el encargado de esa sección, coordinador y entrenador. Durante ese año me empecé a encontrar mal. También teníamos noticias buenas, porque nos dijeron que ibamos a ser papás. Encima iba a ser una niña. Estábamos todos ilusionados.
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El 16 de abril me hicieron una gastroscopia y encontraron que tenía un tumor maligno en estado avanzado. Al principio lo consideramos una lucha y queríamos conseguir una victoria en ese partido, todo muy enfocado en el fútbol porque yo he jugado desde los siete años, pero han ido pasando cosas: nació mi hija y lo disfruté muchísimo durante el mes que me dejaron libre, pero después me quitaron el estómago en una operación bastante agresiva dicho por todos los médicos. Me quitaron también el bazo, parte del higado que tenía un poquito de metástasis y muchos ganglios que estaban afectados. Parecía que con eso se iba acabando todo, me dieron un poco de quimio y de radio y justo en el último tac de control, en el que parecía que me iban a dar el alta, se encontraron con que había que volver a empezar.


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El partido de vuelta iba a ser duro, porque ya encontraron la metástasis en los pulmones y sobre todo en la arteria pulmonar y en la arteria aorta. A partir de ahí ya no lo vi como una lucha, sino como una convivencia. En esta casa nos hemos juntado cuatro. Bueno, es que nos hemos casado en plena pandemia, que también fue una cosa superbonita y superespecial. Nos hacía ilusión y lo queríamos de otra forma, pero viendo que el tiempo corre, que estamos en el minuto 90 largo y que se empieza a complicar el partido, lo hicimos más rápido. Aun así yo creo que sigue habiendo tiempo y la prórroga sigue existiendo. Nos casamos y ya conviví con mi mujer, mi hija pequeña y el tumor, que no hay que verlo como una cosa mala, nosotros por lo menos lo intentamos dentro de la mierda, de la impotencia, de la rabia que te da tenerlo con 35 años y saber que tu vida se está acabando. Aun así creo que hay que empezar a naturalizar mucho más la muerte de lo que la gente lo hace, porque igual que me voy a morir yo os vais a morir todos.
No luché contra el cáncer y perdí, sino que conviví con él; da rabia tener 35 años y saber que tu vida está acabando
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Os recomiendo que viváis, que disfrutéis. Yo ahora mismo un paseo con mi hija es lo que más disfruto y no pasa nada. Los días que estoy mal porque me han dado quimio me siento o me tumbo, porque la quimio al final es una resaca, una cosa que no te deja moverte, como si te pasa un camión por encima. El cuerpo es sabio y la sonrisa de la pequeña te hace levantarte antes.
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Quiero dar las gracias tanto a mi pareja como a mis padres. Y a mi hermano, que viene hoy. Vive en Chile y no quiero que me vea con cables... aunque me verá al final. Estoy deseando verle, para poder reírme con él,que vea cómo su sobrina empieza a andar y que nos haga un asado de ésos que dice que es mejor que las barbacoas. En ese sentido le estamos perdiendo como español. Dice que la panceta ya no le gusta, que le gusta más el chorizo criollo con salsa chimichurri. Lo que sí es verdad es que yo necesito verle. Lo que tengo con mi hermano es muy íntimo. Se lo pedí y ha movido tierra y cielo por venir. Tengo una sobrina de cuatro años. La última vez que la vi fue cuando nació mi hija, hace diez meses, y no creo que la vuelva a tocar, pero bueno... por videollamada me dice que me quiere mucho y eso es lo que me vale.



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También quiero dar las gracias a mi abuelo. No está pero sé lo importante que es para mí ahora y que me ha enseñado a convivir con esto. Él murió también de cáncer. Lo tuvo durante tres años y ahora mismo es el que me hace tirar para adelante. El otro día fui al cementerio y hablé con él. Tampoco creo mucho en los cementerios ni en Dios ni en nada de toda esta mierda, pero sí es verdad que me está ayudando mucho y me está haciendo más fuerte de lo que yo pensaba que era. La valentía no es estar bien y sonreír, es también caer y sentir impotencia, rabia o ira porque esta p*ta enfermedad te consume. Vas al oncólogo cada semana y cada semana es una noticia peor. Pero aun así tienes que seguir y tienes que estar fuerte, no ya sólo por ti, sino por todos los que te rodean.
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Estoy enfermo, sí, pero no me considero un enfermo. Digo muy orgulloso que tengo cáncer, porque no pasa nada por decirlo. No creo que haya que ocultarlo: hay que hablar más de la muerte y de cuando uno no está, cómo deja a su familia y esas cosas. Eso es lo que más tranquilo te deja, tanto para el que se va como para los que se quedan, ver que todo va a seguir funcionando. Claro que me van a echar de menos. Joder, si no te echa de menos gente que te quiere... Pero si tú hablas con ellos, estás tranquilo y se lo explicas la gente te va a entender y el mensaje que quiero dar es que hay que naturalizar la muerte, que parece que es un tema tabú en esta sociedad.
No quiero que mi hija pierda la voz de su papá; dentro de que he estado jodido, he podido disfrutar unos meses de ella
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Sobre todo hay que disfrutar. Todos somos del carpe diem y su p*ta madre, pero nadie lo utiliza. Eso sí que da pena. A día de hoy es lo más bonito que podemos hacer. Creo que lo he dejado todo atado. Lo más importante era la boda, la cosa más maravillosa que hemos podido hacer. Fueron muy pooquitos invitados, pero fueron los que nosotros quisimos. Disfrutamos un montón. Sólo faltó mi hermano, pero viene hoy y veremos el vídeo con él. Me lo sé de memoria, puedo decir las fotos que hay en cada momento y es precioso.

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Si me quedo con algo es con mi hija, que llevo diez meses disfrutándola dentro de que he estado muy jodido. Aun así hay muchos momentos muy bonitos con ella. Los tengo guardados. La boda fue espectacular. Me casé por el artículo 52 del Código Civil, el rigor mortis. Como estaba el estado de alarma directamente fuimos al registro civil con el informe del oncólogo en el que pone pronóstico a plazo inmediato: el juez lo vio y nos casó. Lo que pasa es que como estaba el tema de la covid no pudo pasar nadie. Los dos testigos, el fotógrafo y la niña porque lo pedimos como favor especial. Ni mi padre ni la madre de Amanda pudieron vernos y eso es duro. Mi padre ha estado en todas las citas médicas y en la quimio conmigo dándome la mano y no verme casar, hostias, también es duro. Pero bueno: fue una boda emotiva. Nuestra idea era más tradicional, que luego te das cuenta cuando te da estas hostias la vida que eso son gilipolleces, que al final tú ni valoras ni sientes. Yo no cambiaría mi boda por nada. No quiero que se quede como que David luchó pero perdió. No, David convivió.
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Yo vivo feliz con mi hija. Cuando salgo a dar un paseo me dolerá todo, porque el cáncer se está comiendo mis huesos, pero que vea que su papá está bien aunque no se vaya a acordar de mí. Lo que le pido a Amanda es que escuche mi voz. Es lo que más siento que se pierde. Fotos tenemos muchas, más ahora con los móviles, pero la voz es lo que se pierde. Haced memoria de un familiar vuestro que haya muerto, a ver qué voz tenía. No quiero que mi hija pierda la voz de su papá".
[David ingresó esa misma tarde, horas después de la grabación, y ya no volvió a pisar la calle. El 11 de julio se certificaba su muerte, mientras España conmemoraba el décimo aniversario del Mundial. Fútbol y vida, en fin. Descansa en paz, jugador. Descansa en paz, entrenador. Descansa en paz, amigo]