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MÁS DE 3.600 MUERTES ANUALES EN ESPAÑA
Hablemos del suicidio: el gran tema del que nunca se habla deja de ser tabú en internet
Sumido en una depresión, el ingeniero Jaime Sánchez-Rubio se puso a indagar sobre el suicidio. Gracias a las redes, ha logrado que miles de personas hablen del tabú por antonomasia




Foto: 'La muerte de Séneca' de Manuel Domínguez Sánchez.


'La muerte de Séneca' de Manuel Domínguez Sánchez.



AUTOR
ANTONIO VILLARREAL
Contacta al autor
@bajoelbillete
27/12/2019



La costumbre es no hablar nunca sobre el suicidio, una de las principales causas de muerte en España con 3.600 fallecidos cada año. Da mal rollo y alguien, alguna vez, dijo que hablar de ello puede dar pie a que otros traten de imitar a esas diez personas que cada día se quitan voluntariamente la vida en nuestro país.
Jaime Sánchez-Rubio nunca pretendió dedicar su vida a combatir este oscurantismo. Para muchas personas con depresión que en ocasiones han barajado la posibilidad de quitarse de en medio, no es quizá el héroe que merecían pero ha resultado ser el que necesitaban.

En 2017, este ingeniero castellonense de 40 años vivía y trabajaba en Alemania. Ya hacía tiempo que tomaba antidepresivos aunque, como suele ocurrir con quienes padecen alguna patología mental, esto no es algo que trascendiera fácilmente más allá de su entorno más íntimo. Para quienes por ejemplo le seguían en Twitter era difícil de intuir, a juzgar por los chistes, ocurrencias y demás diversiones que posteaba habitualmente.

Su vida real era muy diferente. En Alemania, Sánchez-Rubio se encontró con circunstancias laborales bastante adversas —acabó sufriendo ‘mobbing’ en la empresa para la que trabajaba— y unos meses después acabó dando con sus huesos de nuevo en Castellón. Durante todos esos meses en los que tocó fondo, la idea del suicidio (que nunca llegó a intentar) se le pasó a menudo por la cabeza. Se planteaba cómo lo haría.

"Hay quien cuando está deprimido o tiene ideaciones suicidas intenta mirar para otro lado porque le aterra", explica Sánchez-Rubio, que optó por tomar un camino radicalmente opuesto. "Mi reacción fue la contraria: intentar indagar y entender lo mejor que pueda lo que me estaba pasando". Intentó ver todas las películas y documentales que pudo sobre el tema: gente deprimida y cómo habían intentado (o logrado) suicidarse. Se leyó 'El demonio de la depresión' de Andrew Solomon, que contiene un capítulo dedicado al suicidio. "Había leído ya 'El hombre en busca de sentido' de Viktor Frankl y me leí en inglés 'Night falls fast', de Kay Redfield Jamison, que está dedicado enteramente al suicidio". También hizo un curso presencial de la UNED sobre el suicidio.

Ya de vuelta en casa y como terapia ocupacional decidió matricularse en Comunicación Audiovisual, una carrera que siempre le había atraído. "Tenía una asignatura de publicidad en la que pedían voluntarios para hablar en público delante de 300 personas", explica a El Confidencial. Así que, frente a una audiencia que englobaba a los tres primeros cursos de Comunicación, Publicidad y Periodismo de la Universidad Jaume I, comenzó a hablar de la depresión y el suicidio. "Estaba nerviosísimo, pero conseguí hacerlo sin tomarme ningún ansiolítico", recuerda. Mientras hablaba miraba constantemente el texto que se había preparado. Lo llevaba en la mano, que no paraba de temblar.

Al terminar sus siete minutos de intervención, la gente aplaudió. Uno de ellos se le acercó y le habló de un allegado que se acababa de suicidar. Algo había comenzado a cambiar para él. De ser una persona que tuiteaba cosas graciosas mientras por dentro se sentía hecho un asco, pasó a convertirse en una persona que hablaba de la cosa más triste mientras, por dentro, comenzaba a sentirse útil y, por tanto, mejor.

Aquella charla se transformó en un artículo y después en otro más extensoque Sánchez-Rubio ha difundido por doquier, incluso en forma de hilo de Twitter que ya ha alcanzado, según datos de la propia red social, a casi medio millón de personas. Un año después de aquella intervención frente a unos pocos centenares, el número de gente que ha acabado leyendo lo que este ingeniero tenía que decir sobre el tabú del que nadie nunca habla se ha multiplicado.

Desde que puso el tema sobre la mesa han aparecido muchas personas para darle las gracias con un mensaje. Algunas habían intentado suicidarse, otras habían padecido la pérdida de alguien cercano y necesitaban leer justo esas palabras que él les había prestado. Para Jaime Sánchez-Rubio y todas esas personas algo parece evidente. Enterrar un problema como este bajo la alfombra del silencio no ha servido para que desapareciese. Al revés. Por miedo a caer en el 'efecto Werther' todos nos callamos, y mucha gente que necesitaba sentir que se les escuchaba ha quedado desamparada.

Entonces, hablemos del suicidio.

PREGUNTA. ¿Cómo se gestiona poner en Twitter cosas divertidas mientras por dentro uno está sufriendo? ¿Era una forma de buscar alivio?

RESPUESTA
. Bueno, sigo intentando poner cosas graciosas, otra cosa es que lo consiga. En la cultura anglosajona el estereotipo del humorista es alguien que está hecho polvo por dentro, justo lo contrario de la imagen que tenemos en general en España. No creo que se sea necesariamente más gracioso si estás destrozado pero llama la atención que muchas de las personas más graciosas lo están o lo han estado. Es un tema peliagudo porque se puede caer en el cliché de que el buen creador o artista, sea pintor, escritor, músico o lo que sea, es siempre alguien que sufre, y no creo que sea así. La verdad es que no lo tengo claro. Es una pregunta complicada. Yo entré en Twitter en enero de 2012. Lo de hablar de la depresión y el suicidio ha sido algo del último año. No me lo planteé como un objetivo. Simplemente fue surgiendo.

P. ¿Qué le movió a querer ponerlo todo por escrito?

R. Mi principal miedo al hablar del suicidio era que, como yo nunca lo había intentado, podía ser visto como una voz no autorizada, y personas que sí lo hubieran intentado podrían sentirse ofendidas por algo que dijera. O peor aún: que alguien considerase que lo que yo decía podía incitar al suicidio. Pero ocurrió todo lo contrario. Por alguna razón parece que hay algo que he llegado a entender bastante bien sobre lo que pasa por algunas de las cabezas de quienes se han intentado suicidar. Muchas personas que lo han intentado me han agradecido que haya escrito sobre ello. Algunas dicen que al leerlo era la primera vez que se sentían comprendidas, y que había logrado expresar lo que ni ellos mismos podían. Es muy emocionante que te digan eso. Además de las respuestas positivas de personas que se han intentado suicidar y de familiares, incluyendo padres, que es probablemente el caso más duro, de personas que se han suicidado, también he recibido respuestas positivas de psicólogos y psiquiatras, lo cual me acababa de tranquilizar.



Jaime Sánchez, retratado por sí mismo. (Cedida)




Desde hace un tiempo tengo muy presente una cita de Maya Angelou, que conocí gracias a Sarah Silverman, humorista que tuvo una depresión grave a los 13 años y cuyo psiquiatra se ahorcó mientras ella estaba en la sala de espera, como cuenta en su autobiografía. La cita dice que la gente olvidará lo que hiciste, olvidará lo que dijiste, pero no olvidará cómo les hiciste sentir. Lo que he escrito ha hecho sentir cosas a mucha gente (alivio, comprensión…) que espero que no olviden. No creo que se pueda aspirar a más como ser humano que a eso.

P. Ha llegado a cientos de miles de personas con un hilo sobre suicidio y su visibilización. ¿Cree que es precisamente este oscurantismo alrededor del tema el que ha impulsado el mensaje? ¿Que si se hablara con normalidad de ello, ese texto habría pasado desapercibido o, incluso, no habría hecho falta escribirlo?

R. Creo que si he sentido tantas ganas y necesidad de hablar de ello es precisamente porque la reacción más frecuente de la gente es no querer hablar ni oír hablar de ello, sí. Y porque el 'feedback' me lo ha dejado muy claro: hay mucha gente con mucha necesidad de hablar del tema abiertamente, y de sentirse escuchados y comprendidos. Da la casualidad de que más o menos desde hace un año se empieza a hacer, lo cual es muy buena noticia. Se empieza a intentar hablar de ello abiertamente, y de la necesidad de concienciar, visibilizar y poner en marcha planes de prevención.
Si se hablara de ello con la normalidad con la que espero que algún día se hable, o bien yo no habría sentido esa necesidad, o bien habría pasado mucho más desapercibido. Para mí escribir sobre esto no ha supuesto ningún esfuerzo ni ha requerido ningún valor. Era algo que necesitaba hacer. Puede sonar cursi pero es así. Lo que me habría costado es no hacerlo.

P. ¿Cómo se encuentra actualmente? ¿Le ha servido todo este reconocimiento y las conversaciones generadas alrededor del texto como bálsamo o terapia?
R. Me ha servido y me está sirviendo mucho como terapia. Me siento útil porque parece que he hecho algo que ayuda a mucha gente. Es lo más importante que he hecho en mi vida.

Creo que el fundador de Alcohólicos Anónimos tuvo la idea cuando se dio cuenta de que lo que mejor le iba para mantenerse sobrio era hablar con alcohólicos ebrios. Es como si me hubiera pasado algo parecido: el hablar del suicidio y ayudar a personas con ideaciones suicidas, con o sin intentos de suicidio a sus espaldas, a mí me está dando un motivo para vivir. Espero no sonar demasiado dramático pero así lo siento ahora mismo. En mis peores momentos de los últimos meses he sentido que morir me seguía dando miedo, no he estado cerca de intentar suicidarme, pero a la vez sentía que mi vida no tenía sentido y no esperaba nada de ella.

P. ¿Cuál ha sido su relación con las ideas suicidas? ¿Ha aprendido a vivir con ellas, cree que en el caso de las personas que padecen depresión, tenemos que acostumbrarnos a que estas ideas estén ahí con mayor o menor presencia a lo largo de la vida?

R. Creo que lo que hay es lo que hay. Si tienes ideaciones suicidas lo primero es admitir que las tienes, a los demás y sobre todo a ti mismo. Machacarte con que no deberías pensar en ello creo que solo puede hacer que lo pienses más. Para mí ocurre como con cualquier otra idea, aunque no tenga nada que ver con la muerte.

En mi caso concreto yo no pensaba en la muerte casi nunca. Ahora lo hago, y la sensación de poder pensar en la muerte con normalidad me alivia. Es algo que está ahí, de forma tan evidente como la vida, y no le veo sentido a forzarse a hacer como si no estuviera. Pensar en la muerte no significa que valores menos la vida. Creo que puede incluso significar que la valoras más.

P. ¿Cree que deberíamos abordar el suicidio como un problema de salud pública o como algo inherente al ser humano, es decir, algo que podemos tratar de reducir pero sabiendo que nunca lo vamos a dejar a cero?

R. Creo que hay que abordarlo como un problema de salud pública y a la vez algo inherente al ser humano. Hay muchísimo margen para reducir el número de suicidios, pero no creo que nunca se puedan eliminar del todo. Ocurre como con los accidentes de tráfico o los asesinatos: cuanto más se reducen más difícil es reducirlos aún más. Es como una asíntota: te puedes seguir acercando al cero pero sin llegar nunca a él.

P. Mucha gente le ha escrito a raíz del texto y entiendo que todas le han llegado muy dentro, ¿pero hay alguna que le gustaría destacar?

R. Los más emocionantes son los de personas que se han intentado suicidar y los de familiares de personas que se han suicidado y han encontrado consuelo o alivio al leerlo. Hay uno que me impactó especialmente, que recibí como respuesta al texto breve que usé en la charla. Era de un padre de familia cuya mujer se había suicidado hacía poco. Me decía que iba a imprimir y guardar lo que yo había escrito porque cuando sus hijos pequeños crecieran le iba a ayudar a hacerles entender lo que le había pasado a su madre. Supongo que me emocionó especialmente por los niños, a los que les había tocado sufrir el suicidio de su madre, y cuyo padre pensaba que algo que yo había escrito les iba a ayudar a entender lo que le había pasado.

Otro comentario que me emocionó mucho fue el de James Rhodes retuiteando el artículo y diciendo que textos como ese pueden salvar vidas. Me he leído su libro en el que habla de sus intentos de suicidio y sé que es alguien que sabe perfectamente de qué va.

P. Para los que a veces nos hemos encontrado con alguien cercano con depresión, es increíblemente difícil, o directamente imposible, meternos en su cabeza. No podemos evitar esos 'tú tranquilo, hombre', 'pero anímate' o 'ya verás como se te pasa'. ¡No podemos! Y no es por falta de empatía sino que es como si alguien viene y nos pide ayuda en otro idioma que desconocemos. ¿Qué hacemos entonces? ¿Qué les decimos?

R. Más que qué decir creo que se trata de qué no decir. En la duda creo que es mejor no decir nada. Esto está ya en muchísimos memes que circulan por internet. No es nada nuevo. Basta con imaginarse que en lugar de una enfermedad mental es una física. Las respuestas habituales bienintencionadas pero que no ayudan se pueden resumir en "¿Estás mal? ¡No estés mal!". Nadie le dice a alguien con cáncer "¿tienes cáncer? ¡No tengas cáncer!". Creo que hay que perderle el miedo a hablar, o como mínimo a escuchar a alguien hablar de su depresión o sus ideaciones suicidas. Cuando alguien dice que está pensando en suicidarse, si lo que recibe por respuesta es "no pienses en eso" se le está dejando solo con esas ideas, y además con la sensación de que es pecado tenerlas. Con eso solo se va a sentir aún peor y esas ideas probablemente van a ir a más, o en el mejor de los casos no van a ir a más, pero seguro que a menos no van a ir. Lo que necesita es sentirse acompañada y comprendida.

Cuando alguien dice que piensa en suicidarse, si se le responde "no pienses en eso" se le está dejando a solas con esa idea
La palabra empatía está algo desgastada pero creo que es lo que resume todo. En lugar de escandalizarse porque alguien te dice que piensa en suicidarse creo que todos podemos ponernos en su lugar y entender que podríamos llegar a una situación en que nosotros también lo pensemos. Porque es la realidad. A todos nos puede pasar. De hecho hay quien dice que toda persona cuerda ha pensado al menos una vez en su vida en suicidarse, aunque sea de forma fugaz, muy lejos de intentarlo de verdad, pero sí imaginárselo. No es lo que sabes sino lo que sientes. Hay momentos en los que puedes saber de forma racional que no eres un inútil, porque repasas tu vida y las cosas que has hecho, y de forma objetiva sabes que no eres un inútil, pero da igual saberlo si te sientes así.

 

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Queridos suicidas: una aproximación en diez libros
Una selección de títulos de escritores que exponen sus razones para quitarse la vida o bucean en las vidas de otros que lo hicieron

ALOMA RODRÍGUEZ


Hemingway, Primo Levi, Cesare Pavese, Virginia Woolf, Romain Gary, Sylvia Plath, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, David Foster Wallace… los escritores suicidas son abundantes. Estas memorias del autor de 'La decisión de Sophie' son un paseo por las profundidades de la depresión y surgieron como un artículo para 'Vanity Fair'. Contiene imágenes de su propio suicidio y también la salvación: escuchar un fragmento de 'Rapsodia' para contarlo de Brahms. Styron no se suicidó, es verdad, pero ya solo escribió artículos sueltos y algún cuento.



ESA VISIBLE OSCURIDAD. Hemingway, Primo Levi, Cesare Pavese, Virginia Woolf, Romain Gary, Sylvia Plath, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, David Foster Wallace… los escritores suicidas son abundantes. Estas memorias del autor de 'La decisión de Sophie' son un paseo por las profundidades de la depresión y surgieron como un artículo para 'Vanity Fair'. Contiene imágenes de su propio suicidio y también la salvación: escuchar un fragmento de 'Rapsodia' para contarlo de Brahms. Styron no se suicidó, es verdad, pero ya solo escribió artículos sueltos y algún cuento.



Este libro breve, publicado por primera vez en 2008, traducido en 2010 en 451 y rescatado ahora por Eterna Cadencia, es un testamento literario. Levé, pintor y escritor nacido en París en 1965, empieza hablando del suicidio de un amigo de infancia: cuenta su vida mientras trata de dar con el porqué. Lo que pudo pensar el amigo muerto se confunde con lo que debió de pensar el propio Levé, que se suicidó unos días después de enviar el manuscrito de 'Suicidio' a su editor.



SUICIDIO. Édouard Levé Este libro breve, publicado por primera vez en 2008, traducido en 2010 en 451 y rescatado ahora por Eterna Cadencia, es un testamento literario. Levé, pintor y escritor nacido en París en 1965, empieza hablando del suicidio de un amigo de infancia: cuenta su vida mientras trata de dar con el porqué. Lo que pudo pensar el amigo muerto se confunde con lo que debió de pensar el propio Levé, que se suicidó unos días después de enviar el manuscrito de 'Suicidio' a su editor.



Cuando el escritor era un adolescente, en Murcia y a mediados de los noventa, su mejor amigo se suicidó, tirándose por un barranco, después de haber matado a su hermana, Rosi. Hernández vuelve a ese crimen para reconstruirlo y enfrentarse con el pasado. Sin embargo, en la novela se percibe el interés estético de Hernández y su preocupación por la representación y el arte. Por azar, descubre una foto en la que aparece Rosi, la hermana asesinada, ese encuentro casual le obliga a Hernández a reescribir su novela.


EL DOLOR DE LOS DEMÁS. Miguel Ángel Hernández Cuando el escritor era un adolescente, en Murcia y a mediados de los noventa, su mejor amigo se suicidó, tirándose por un barranco, después de haber matado a su hermana, Rosi. Hernández vuelve a ese crimen para reconstruirlo y enfrentarse con el pasado. Sin embargo, en la novela se percibe el interés estético de Hernández y su preocupación por la representación y el arte. Por azar, descubre una foto en la que aparece Rosi, la hermana asesinada, ese encuentro casual le obliga a Hernández a reescribir su novela.ANAGRAMA, 2018



“Si acabo con mi vida, si acabo, solo es, pues, por amor a la vida”, escribía Antonio Amarayona en la última entrada de su blog. Amaroya era profesor de filosofía y activista –socio de ATTAC, Derecho a Morir Dignamente y Europa Laica–. Sergio del Molino, que fue alumno suyo, lo recuerda en este libro que empieza siendo un diálogo con el maestro para convertirse en una conversación con el pasado.



LA MIRADA DE LOS PECES. Sergio del Molino “Si acabo con mi vida, si acabo, solo es, pues, por amor a la vida”, escribía Antonio Amarayona en la última entrada de su blog. Amaroya era profesor de filosofía y activista –socio de ATTAC, Derecho a Morir Dignamente y Europa Laica–. Sergio del Molino, que fue alumno suyo, lo recuerda en este libro que empieza siendo un diálogo con el maestro para convertirse en una conversación con el pasado.PRH, 2017



Para los que tienen la terrible desgracia de ver morir a un hijo no hay nombre, frente a los que sobreviven a sus padres (huérfanos) o a sus parejas (viudos). La escritora colombiana se enfrenta en este libro al tabú del suicidio a través del suicidio de su hijo, muerto a los 28 años. Como muchos de los libros sobre suicidas, no se trata tanto de saber por qué como de dejar un testimonio de quién fue el muerto. En este caso, era un pintor, desde niño perfeccionista, y en tratamiento psiquiátrico.


LO QUE NO TIENE NOMBRE. Piedad Bonnet Para los que tienen la terrible desgracia de ver morir a un hijo no hay nombre, frente a los que sobreviven a sus padres (huérfanos) o a sus parejas (viudos). La escritora colombiana se enfrenta en este libro al tabú del suicidio a través del suicidio de su hijo, muerto a los 28 años. Como muchos de los libros sobre suicidas, no se trata tanto de saber por qué como de dejar un testimonio de quién fue el muerto. En este caso, era un pintor, desde niño perfeccionista, y en tratamiento psiquiátrico.



La escritora encontró a su madre, Lucile, muerta en su casa. Todo hacía pensar en un suicidio. De Vigan inició entonces una investigación para desentrañar dos misterios: quién era su madre y por qué se había suicidado. Lo que descubrió es una memoria familiar que no está libre de secretos terribles. La madre de la escritora cerraba su carta de suicidio así: “Sé muy bien que os voy a causar tristeza, pero resulta inevitable antes o después y prefiero morir viva”.



NADA SE OPONE A LA NOCHE. Delphine de Vigan La escritora encontró a su madre, Lucile, muerta en su casa. Todo hacía pensar en un suicidio. De Vigan inició entonces una investigación para desentrañar dos misterios: quién era su madre y por qué se había suicidado. Lo que descubrió es una memoria familiar que no está libre de secretos terribles. La madre de la escritora cerraba su carta de suicidio así: “Sé muy bien que os voy a causar tristeza, pero resulta inevitable antes o después y prefiero morir viva”.



En 2001, el 4 de mayo, el padre de Antonio Altarriba se suicidó tirándose desde la cuarta planta de la residencia geriátrica en la que vivía. La residencia solicitó el pago de los 4 días de mayo, 34 euros, y puede que en la indignación del hijo esté el germen de esta novela gráfica que es un homenaje a su padre, excombatiente del bando republicano, exiliado en Francia, empresario de galletas, y anciano con depresión.


EL ARTE DE VOLAR. Antonio Altarriba y Kim En 2001, el 4 de mayo, el padre de Antonio Altarriba se suicidó tirándose desde la cuarta planta de la residencia geriátrica en la que vivía. La residencia solicitó el pago de los 4 días de mayo, 34 euros, y puede que en la indignación del hijo esté el germen de esta novela gráfica que es un homenaje a su padre, excombatiente del bando republicano, exiliado en Francia, empresario de galletas, y anciano con depresión.EDICIONES DE PONENT, 2009; NORMA EDITORIAL, 2016



La mañana del 27 de febrero de 1992, el escritor zaragozano Chusé Izuel se tiró por el balcón del piso que compartía con un amigo en Barcelona. Izuel escribía y había publicado artículos en la prensa, todavía ningún libro. Tenía 24 años y uno de sus mejores amigos era el escritor Félix Romeo. 'Amarillo' es una reconstrucción de esa amistad y de lo que esa muerte le supuso a Romeo, culpa y liberación. O mejor dicho: primero el alivio y luego la culpa. “Este es un libro sobre el crimen perfecto”, escribe Romeo. Dos años después de su suicidio, en 1994, se editó el único libro de Izuel, 'Todo sigue tranquilo'.


AMARILLO. Félix Romeo La mañana del 27 de febrero de 1992, el escritor zaragozano Chusé Izuel se tiró por el balcón del piso que compartía con un amigo en Barcelona. Izuel escribía y había publicado artículos en la prensa, todavía ningún libro. Tenía 24 años y uno de sus mejores amigos era el escritor Félix Romeo. 'Amarillo' es una reconstrucción de esa amistad y de lo que esa muerte le supuso a Romeo, culpa y liberación. O mejor dicho: primero el alivio y luego la culpa. “Este es un libro sobre el crimen perfecto”, escribe Romeo. Dos años después de su suicidio, en 1994, se editó el único libro de Izuel, 'Todo sigue tranquilo'.


En un principio, iba a llamarse El pesimismo alegre, pero a Roorda le pareció que 'Mi suicidio' era un título más atractivo. Este libro es una nota de suicidio hecha de capítulos breves, reflexiones donde no queda claro dónde acaba la broma y dónde comienza lo serio. El último, “Últimos pensamientos antes de morir”, está lleno de aforismos involuntarios sobre la muerte, el amor y la vida, también recoge su último temor: “Será necesario que tenga cuidado para que la detonación no resuene demasiado en el corazón de un ser sensible”.


MI SUICIDIO. Henri Roorda En un principio, iba a llamarse El pesimismo alegre, pero a Roorda le pareció que 'Mi suicidio' era un título más atractivo. Este libro es una nota de suicidio hecha de capítulos breves, reflexiones donde no queda claro dónde acaba la broma y dónde comienza lo serio. El último, “Últimos pensamientos antes de morir”, está lleno de aforismos involuntarios sobre la muerte, el amor y la vida, también recoge su último temor: “Será necesario que tenga cuidado para que la detonación no resuene demasiado en el corazón de un ser sensible”.TRADUCCIÓN DE MIGUEL RUBIO. TRAMA, 2014



Este libro no es una nota de suicidio. Es un recorrido por el pensamiento filosófico alrededor de la idea del suicidio. El pensador británico pretende romper con el tabú occidental sobre el suicidio y despojarlo de la carga negativa que le imponen la ley, la medicina, la moral y la religión. Incluye también un capítulo con muestras de notas de suicidio y el ensayo de Hume 'Sobre el suicidio'. Es un buen complemento a la 'Historia del suicidio en Occidente', de Ramón Andrés (Acantilado, 2015), edición ampliada y revisada de la 2003.


APUNTES SOBRE EL SUICIDIO. Simon Critchley Este libro no es una nota de suicidio. Es un recorrido por el pensamiento filosófico alrededor de la idea del suicidio. El pensador británico pretende romper con el tabú occidental sobre el suicidio y despojarlo de la carga negativa que le imponen la ley, la medicina, la moral y la religión. Incluye también un capítulo con muestras de notas de suicidio y el ensayo de Hume 'Sobre el suicidio'. Es un buen complemento a la 'Historia del suicidio en Occidente', de Ramón Andrés (Acantilado, 2015), edición ampliada y revisada de la 2003.TRADUCCIÓN DE ALBERT FUENTES. ALPHA DECAY, 2016

 
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Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica


Manuel Castells



A partir de visualizar Internet como una creación cultural que refleja los principios y valores de sus inventores, analiza cómo Internet y libertad se hicieron para mucha gente sinónimos en todo el mundo, frente a lo cual los estados y las iglesias reaccionaron tratando de restablecer el control administrativo de la expresión y la comunicación. Se plantea luego el dilema de si es controlable Internet, contraponiendo las tecnologías de control y vigilancia a las tecnologías de libertad. Se ponen así en juego actores y principios: los Hackers y crackers, la libertad y la seguridad¸ la encriptación del mensaje. Ejemplifica el autor con la experiencia española de la regulación a Internet.


1 Como toda tecnología*, Internet es una creación cultural: refleja los principios y valores de sus inventores, que también fueron sus primeros usuarios y experimentadores. Es más, al ser una tecnología de comunicación interactiva con fuerte capacidad de retroacción, los usos de Internet se plasman en su desarrollo como red y en el tipo de aplicaciones tecnológicas que van surgiendo. Los valores libertarios de quienes crearon y desarrollaron Internet, a saber, los investigadores académicos informáticos, los hackers, las redes comunitarias contraculturales y los emprendedores de la nueva economía, determinaron una arquitectura abierta y de difícil control. Al mismo tiempo, cuando la sociedad se dio cuenta de la extraordinaria capacidad que representa Internet, los valores encarnados en la red se difundieron en el conjunto de la vida social, particularmente entre las jóvenes generaciones. Internet y libertad se hicieron para mucha gente sinónimos en todo el mundo.

2 Frente a tal transformación tecnológica y cultural, los detentores del poder de controlar la información a lo largo de la historia, es decir, los estados y las iglesias, reaccionaron con preocupación y, en los estados no democráticos, con hostilidad, tratando de restablecer el control administrativo de la expresión y la comunicación. Pero la ejecución del proyecto estatista sobre Internet se encuentra con obstáculos considerables. En los países democráticos, Internet se consolida como instrumento esencial de expresión, información y comunicación horizontal entre los ciudadanos y recibe la protección constitucional y judicial de las libertades. En todos los países, menos en las teocracias, la importancia económica y tecnológica de Internet excluye que se pueda ignorar o relegar su amplio uso en la sociedad. Más aún, la ideología del progreso mediante la tecnología hace de la promoción de Internet un valor legitimador para gobiernos que fundan su estrategia en el desarrollo económico dentro del marco de la globalización. De ahí el complicado encaje de bolillos político entre la libertad y el control por parte de los Estados.

3 Por su parte, los internautas suelen afirmar sus derechos individuales fuera de contexto, situándose como vanguardia tecnológicamente liberada de una sociedad informáticamente iletrada. Más aún, los emprendedores llegan a empresarios mediante la comercialización acelerada de Internet, un proceso en el que frecuentemente traicionan sus principios libertarios, por ejemplo, mediante el sacrificio de la privacidad de sus clientes o la colaboración técnica e informativa con los dispositivos de control y vigilancia de la Administración.

4 Los ciudadanos, en general, tienden a hacer un uso instrumental y poco ideológico de Internet: lo utilizan para lo que les sirve y consideran la libertad en Internet como un tema fundamental cuando hace tiempo que se han acostumbrado al control político y comercial de su principal fuente de información: la televisión. Pero dicha actitud puede cambiar conforme vaya asentándose en la sociedad la primera generación que está creciendo con Internet. Conforme el uso de Internet vaya generalizando la información y el conocimiento sobre la importancia social decisiva del control sobre Internet, puede ser que la batalla por la libertad en la red, incluida la libertad económica de acceso a la red, desborde los confines de la actual elite ilustrada.


Internet: ¿una arquitectura de libertad? Libre comunicación y control del poder

¿Es controlable Internet? Éste es un debate sempiterno en el que se mezclan los sueños personales, los grados de (des)conocimiento tecnológico, la rutina del poder y la rapidez del cambio de los parámetros de referencia. Tratemos de clarificarlo.

5 En principio, el diseño de la red, a partir de una estructura en estratos (layers), con capacidad distribuida de comunicación para cada nodo y transmisión por packet switching, operada por protocolos TCP/IP, según múltiples canales de comunicación alternativos, proporciona una gran libertad a los flujos de información que circulan por Internet (http://www.isoc.org/).

6 En sentido técnico, es cierta la célebre afirmación de John Gilmore de que los flujos en Internet interpretan la censura (o interceptación) como un fallo técnico y encuentran automáticamente una ruta distinta de transmisión del mensaje. Al ser una red global con poder de procesamiento de información y comunicación multinodal, Internet no distingue fronteras y establece comunicación irrestricta entre todos sus nodos. La única censura directa posible de Internet es no estar en la red. Y esto es cada vez más costoso para los gobiernos, las sociedades, las empresas y los individuos. No se puede estar "un poquito" en Internet. Existe, sí, la posibilidad de emitir mensajes unidireccionales propagados en Internet, sin reciprocidad de comunicación, en la medida en que los servidores de un país (por ejemplo, Afganistán) permanezcan desconectados de la red interna. Pero cualquier conexión en red de ordenadores con protocolos Internet permite la comunicación global con cualquier punto de la red.

7 Sin embargo, si la red es global, el acceso es local, a través de un servidor. Y es en este punto de contacto entre cada ordenador y la red global en donde se produce el control más directo. Se puede, y se hace en todos los países, negar acceso al servidor, cerrar el servidor o controlar quién comunica qué y a quién mediante una vigilancia electrónica de los mensajes que circulan por el servidor. Pero los censores no lo tienen tan fácil como parece. Primero, porque en algunos países hay una protección legal considerable de la libertad de expresión y comunicación en Internet. Tal es el caso, en particular, de Estados Unidos, en donde, en 1996 y en 2000, los tribunales estadounidenses, con sentencias corroboradas por el Supremo, declararon inconstitucionales dos intentos legislativos de la Administración Clinton para establecer la censura de Internet, con el pretexto de controlar la por**grafía infantil. En una sentencia célebre, de 1996, el Tribunal Federal del Distrito Este de Pensilvania reconoció que Internet es un caos, pero afirmó, textualmente: "La ausencia de regulación gubernativa de los contenidos de Internet ha producido, incuestionablemente, una especie de caos, pero lo que ha hecho de Internet un éxito es el caos que representa. La fuerza de Internet es ese caos. De la misma forma que la fuerza de Internet es el caos, la fuerza de nuestra libertad depende del caos y de la cacofonía de la expresión sin trabas que protege la Primera Enmienda. Por estas razones, sin dudarlo, considero que la Ley de Decencia en las Comunicaciones es prima facie inconstitucional." Así se protegió una libertad amenazada por una Administración que, pese a sus declaraciones en favor de Internet, siempre desconfió, como la mayoría de los gobiernos, de la libre expresión y autoorganización de los ciudadanos (http://www.eff.org/).

8 Así pues, en la medida en que la censura de Internet es difícil en Estados Unidos y que, en 2001, la mayoría de flujos globales de Internet utilizan un backbone norteamericano (y muchos otros podrían utilizarlo en caso de necesidad), la protección que Estados Unidos hace de Internet crea un espacio institucional de libertad para la gran mayoría de circuitos de transmisión por Internet.

9 Quiero señalar, incidentalmente, que esto no admite la interpretación de un canto a Estados Unidos como tierra de libertad: lo es en algunos aspectos y en otros, no. Pero, en lo que concierne a la libre expresión en Internet, sí representa, por su tradición de liberalismo constitucional, un elemento decisivo en la capacidad de comunicación autónoma mediante Internet. Si no se pueden censurar las comunicaciones en Estados Unidos, siempre hay formas de conectar a cualquier nodo en la red, pasando por Estados Unidos, una vez que el mensaje ha salido del servidor. Los censores tienen, sin embargo, el recurso de desconectar el servidor, de penalizar a sus administradores o de identificar el origen o al receptor de un mensaje no permitido y reprimirlo individualmente. Eso es lo que hacen los chinos, los malasios, los singapureanos y tantos otros, asiduamente, y eso es lo que pretende la legislación que se propone en algunos países europeos, España entre otros.

10 Ahora bien, la represión no es lo mismo que la censura. El mensaje se comunica, las consecuencias llegan luego. De modo que, más que bloquear Internet, lo que se puede hacer y se hace es reprimir a quienes hacen un uso indebido según los criterios de los poderes al uso. Por eso tienen razón tanto los que declaran Internet incontrolable como aquellos que lo consideran el más sofisticado instrumento de control, en último caso bajo la égida de los poderes constituidos. Técnicamente, Internet es una arquitectura de libertad. Socialmente, sus usuarios pueden ser reprimidos y vigilados mediante Internet. Pero, para ello, los censores tienen que identificar a los transgresores, lo cual implica la definición de la transgresión y la existencia de técnicas de vigilancia eficaces.

11 La definición de la transgresión depende, naturalmente, de los sistemas legales y políticos de cada jurisdicción. Y aquí empiezan los problemas. Lo que es subversivo en Singapur no necesariamente lo es en España. Y cuando, en el año 2000, en Estados Unidos, un web site organizó la venta legal de votos de personas ausentes que vendían su voto al mejor postor de los candidatos políticos, motivando una persecución legal, el web site se trasladó a Alemania, donde un delito electoral americano no caía bajo la represión policial. De modo que la geometría política variable de Internet permite operar desde distintos servidores hacia distintas redes. Como no hay una legislación global, pero sí hay una red global de comunicación, la capacidad de control sistemática y preventiva se diluye en la práctica.

12 Sí, en cambio, se puede proceder, desde cada centro de poder, a la identificación y subsiguiente represión de quienes sean los transgresores de las normas dictadas por dicho poder. Para ello, se dispone ahora de tecnologías de control que, en su mayor parte, fueron creadas por los empresarios informáticos que hacen negocio de cualquier cosa sin importarles demasiado los principios libertarios que afirman en su vida personal. Dichas tecnologías son fundamentalmente de tres tipos: de identificación, de vigilancia y de investigación (http://www.epic.org/).

13 Las principales tecnologías de identificación son las contraseñas, los cookies y los procedimientos de autenticidad. Las contraseñas son los símbolos convenidos que usted utilizó para entrar en esta red. Los cookies son marcadores digitales que los web sites así equipados insertan automáticamente en los discos duros de los ordenadores que los conectan. Una vez que un cookie entra en un ordenador, todas las comunicaciones de dicho ordenador en la red son automáticamente registradas en el web site originario del cookie. Los procedimientos de autenticidad son firmas digitales que permiten a los ordenadores verificar el origen y características de las comunicaciones recibidas. Generalmente, utilizan tecnología de encriptación. Trabajan por niveles, de modo que los servidores identifican a usuarios individuales y las redes de conexión identifican a los servidores.

14 Las tecnologías de vigilancia permiten interceptar mensajes, insertar marcadores gracias a los cuales se puede seguir la comunicación de un ordenador o un mensaje marcado a través de la red; también consisten en la escucha continua de la actividad de comunicación de un ordenador o de la información almacenada en dicho ordenador. El famoso programa Carnivore del FBI permite analizar mediante palabras clave enormes masas de información de las comunicaciones telefónicas o Internet, buscando y reconstruyendo en su totalidad aquellos mensajes que parezcan sospechosos (aunque algunas detenciones sobre esas bases resultaron bastante chuscas, arrestando a buenas madres de familia que comentaban electrónicamente el peligro del consumo de drogas en la escuela de sus hijos). Las tecnologías de vigilancia permiten identificar el servidor originario de un determinado mensaje. A partir de ahí, por colaboración o coacción, los mantenedores de los servidores pueden comunicar al detentor del poder la dirección electrónica de donde provino cualquier mensaje.

15 Las tecnologías de investigación se organizan sobre bases de datos obtenidos del almacenamiento de la información resultante de las tecnologías de vigilancia. A partir de esas bases de datos se pueden construir perfiles agregados de usuarios o conjuntos de características personalizadas de un usuario determinado. Por ejemplo, mediante el número de tarjeta de crédito, asociado a un número de carné de identidad y a la utilización de un determinado ordenador, se puede reconstruir fácilmente el conjunto de todos los movimientos que realiza una persona que dejen registro electrónico. Como eso es algo que hacemos todos los días (teléfono, correo electrónico, tarjetas de crédito), parece evidente que ya no hay privacidad desde el punto de vista de la comunicación electrónica.

16 O sea, la combinación de las tecnologías de identificación, de vigilancia y de investigación configuran un sistema en que quien tenga el poder legal o fáctico de acceso a esa base de datos puede conocer lo esencial de lo que cada persona hace en la red y fuera de ella. Desde ese punto de vista, la red no se controla, pero sus usuarios están expuestos a un control potencial de todos sus actos más que nunca en la historia. Así pues, un poder político, judicial, policial o comercial (defensores de derechos de propiedad) que quiera actuar contra un internauta determinado puede interceptar sus mensajes, detectar sus movimientos y, si están en contradicción con sus normas, proceder a la represión del internauta, del prestador de servicios, o de los dos. Obviamente, el control no proviene tan sólo del gobierno o de la policía. Las empresas vigilan rutinariamente el correo electrónico de sus empleados y las universidades, el de sus estudiantes, porque la protección de la privacidad no se extiende al mundo del trabajo, bajo el control de la organización corporativa.

17 Pero ni Internet es una red de libertad, en un mundo en que la tecnología puede servir para el control de nuestras vidas mediante su registro electrónico, ni la tendencia al control ubicuo es irreversible. En sociedad, todo proceso está hecho de tendencias y contratendencias, y la oposición entre libertad y control continúa sin fin, a través de nuevos medios tecnológicos y nuevas formas institucionales.

18 A las tecnologías de control y vigilancia se contraponen tecnologías de libertad. Por un lado, el movimiento para el software de fuente abierta permite la difusión de los códigos sobre los que se basa el procesamiento informático en las redes. Por consiguiente, a partir de un cierto nivel de conocimiento técnico, frecuente entre los centros de apoyo a quienes defienden la libertad en la red, se puede intervenir en los sistemas de vigilancia, se pueden transformar los códigos y se pueden proteger los propios programas. Naturalmente, si se acepta sin rechistar el mundo de Microsoft, se acabó cualquier posibilidad de privacidad y, por tanto, de libertad en la red. Entre otras cosas, porque cada programa Windows contiene un identificador individual que acompaña a través de la red cualquier documento generado desde ese programa. Pero la creciente capacidad de los usuarios para modificar sus propios programas crea una situación más compleja en la que el controlado puede pasar a ser controlador de los sistemas que lo vigilan.

19 La otra tecnología fundamental en la reconstrucción de la libertad en la red es la encriptación (http://www.kriptopolis.com/). Bien es cierto que, como toda tecnología, su relación con la libertad es ambigua, como señala Lessig (1999; 2000 en castellano), porque, por un lado, protege la privacidad del mensaje pero, por otro, permite los procedimientos de autentificación que verifican la identidad del mensajero. Sin embargo, en lo esencial, las tecnologías de encriptación permiten, cuando funcionan, mantener el anonimato del mensaje y borrar las huellas del camino seguido en la red, haciendo difícil, pues, la interceptación del mensaje y la identificación del mensajero. Por eso, la batalla sobre la encriptación es, desde el punto de vista técnico, una batalla fundamental por la libertad en Internet.

20 Pero no todo es tecnología en la defensa de la libertad. En realidad, lo más importante no es la tecnología sino la capacidad de los ciudadanos para afirmar su derecho a la libre expresión y a la privacidad de la comunicación. Si las leyes de control y vigilancia sobre Internet y mediante Internet son aprobadas por una clase política que sabe que el control de la información ha sido siempre, en la historia, la base del poder, las barricadas de la libertad se construirán tecnológicamente. Pero es aún más importante que las instituciones de la sociedad reconozcan y protejan dicha libertad. Por eso, movilizaciones de opinión como la de Electronic Frontier Foundation, en Estados Unidos, y tantas otras redes en Europa y en el mundo han sido elementos influyentes a la hora de frenar las tendencias represivas que se albergan en las burocracias gubernamentales y en los sectores ideológicamente conservadores, asustados del potencial liberador de Internet. En último término, es en la conciencia de los ciudadanos y en su capacidad de influencia sobre las instituciones de la sociedad, a través de los medios de comunicación y del propio Internet, en donde reside el fiel de la balanza entre la red en libertad y la libertad en la red.


La cultura de libertad como constitutiva de Internet


Las tecnologías son producidas por su historia y por el uso que se hace de ellas. Internet fue diseñada como una tecnología abierta, de libre uso, con la intención deliberada de favorecer la libre comunicación global. Y cuando los individuos y comunidades que buscan valores alternativos en la sociedad se apropiaron de esa tecnología, ésta amplificó aún más su carácter libertario, de sistema de comunicación interactivo, abierto, global y en tiempo escogido (www.isoc.org/internet-history/brief.html).

22 En principio, esta afirmación podría sorprender, puesto que el antepasado más directo de Internet, Arpanet, fue creado en 1969 (y presentado al mundo en 1972) en ARPA, la oficina de proyectos avanzados de investigación del Departamento de Defensa del gobierno de Estados Unidos. Y, sin embargo, no sólo el diseño de sus creadores se inspiró en principios de apertura de la red, sino que los principales nodos de Arpanet se localizaron en universidades, con acceso posible a ellos por parte de profesores y estudiantes de doctorado, eliminando toda posibilidad de control militar estricto. Ni siquiera es cierta la historia, a menudo contada, de que Arpanet se creó para salvaguardar las comunicaciones norteamericanas de un ataque nuclear sobre sus centros de mando y coordinación. Es cierto que hubo un proyecto de Paul Baran, en la Rand Corporation, propuesto a la Fuerza Aérea, para construir un sistema de comunicación flexible y descentralizado basado en una nueva tecnología de transmisión, packet switching. Pero, si bien dicha tecnología fue esencial en el desarrollo de Internet, el proyecto de Baran fue rechazado por el Departamento de Defensa e Internet no encontró aplicaciones militares hasta treinta años más tarde, cuando las tropas de elite estadounidenses empezaron a organizarse en red aprovechando la facilidad de comunicación interactiva ubicua.

23 La razón oficial para el desarrollo de Arpanet fue facilitar la comunicación entre los distintos grupos universitarios de informática financiados por el Departamento de Defensa y, en especial, permitir que compartieran tiempo de ordenador en las potentes máquinas que existían tan sólo en algunos centros. Pero, de hecho, muy rápidamente el aumento de capacidad y velocidad de los ordenadores hizo que sobrara tiempo de computación, con lo que la utilidad directa de Arpanet no era evidente. Lo que de verdad ocurrió fue que un grupo de investigadores informáticos, generosamente financiados por el Departamento de Defensa, encontraron un instrumento perfecto para llevar a cabo su investigación en red, y, pronto, se entusiasmaron con la perspectiva de desarrollar un sistema de comunicación entre ordenadores, que se concretó en los protocolos TCP/IP desarrollados por Cerf y Kahn en 1973, y luego por Cerf, Kahn y Postel en 1978.

24 Desde el principio, los diseñadores de Internet, todos ellos procedentes del mundo académico, aunque algunos de ellos trabajaron en el entorno del Departamento de Defensa y consultoras asocidadas, buscaron deliberadamente la construcción de una red informática abierta y sin cortapisas, con protocolos comunicables y una estructura que permitiera añadir nodos sin cambiar la configuración básica del sistema. Fue una cultura de libertad inspirada en los principios de la investigación académica y en la práctica de compartir los resultados de la investigación con los colegas, de forma que el juicio de la comunidad informática académica sobre la contribución de cada uno era la recompensa más importante al trabajo obtenido.

25 ¿Por qué el Departamento de Defensa les dejó tal libertad? En realidad, porque quien supervisó el desarrollo de Internet fue una agencia de promoción de investigación, ARPA, formada en buena parte por científicos e ingenieros y que siguió la estrategia innovadora y atrevida de buscar la supremacía tecnológica de Estados Unidos (tras el susto recibido por el Sputnik soviético) a partir de la excelencia de sus universidades. Pero cualquier académico que se precie no acepta limitaciones a su libertad de investigación y comunicación de resultados. Por tanto, para obtener la mejor investigación en informática y telecomunicaciones (que ARPA vio en seguida como tecnologías decisivas), los fondos fueron a parar a los mejores grupos (MIT, Stanford, Berkeley, Carnegie Mellon, UCLA, USC, SRI, BBN, UC Santa Barbara, Utah, etc.) sin restricciones burocráticas. De hecho, la estrategia resultó, porque no solamente se desarrolló Internet, sino que, merced al salto gigantesco de la investigación universitaria en tecnologías de información y comunicación, Estados Unidos obtuvo una supremacía tecnológica que también llegó al terreno militar, que puso a la defensiva en los años ochenta a la Unión Soviética y, en último término, llevó a su malograda perestroika y posterior desintegración, como hemos demostrado en nuestro libro (Castells y Kiselyova, 1995).

26 Una vez que las tecnologías de Internet se desarrollaron de forma abierta a través de las universidades, fueron conectando con otros medios sociales y otras actitudes culturales a lo largo de los años setenta y ochenta. Por un lado, los hackers vieron en Internet un medio privilegiado de comunicación e innovación y aplicaron su enorme potencial de creatividad y capacidad tecnológica a perfeccionar el software de Internet, utilizando el poder de la colaboración abierta en red para incrementar su capacidad tecnológica. Por otro lado, los movimientos contraculturales y alternativos tomaron Internet como forma de organización de comunidades virtuales y proyectos culturales autónomos, a partir del desarrollo de los PC, que puso en manos de la gente el poder de procesamiento informático y de comunicación en red (Rheingold, 1993; 2000). Con cada nueva oleada de usuarios, llegó una plétora de nuevas aplicaciones que los programadores autónomos inventaron a partir de su práctica; por ejemplo, el World Wide Web, que programó Tim Berners-Lee, en el CERN, en 1990.

27 Cada nueva aplicación se publicaba en la red, con lo que el conocimiento colectivo se fue profundizando y la capacidad tecnológica de la red ampliando y haciéndose más fácil de usar. Así, se generalizó el uso de Internet por círculos concéntricos a partir de los hackers y los estudiantes de las universidades más avanzadas, hasta llegar a los más de 400 millones de usuarios en la actualidad (había 16 millones en 1995, primer año del World Wide Web).

28 Una vez que Internet tuvo pleno desarrollo tecnológico y una base de usuarios suficientemente amplia, una nueva generación de empresarios lo utilizó como negocio y como nueva forma de hacer negocio, llevando su uso a todos los ámbitos de la economía y, por tanto, de la sociedad. Si la investigación académica inventó Internet, la empresa fue la que lo difundió en la sociedad, tres décadas más tarde. Pero, entre los dos procesos tuvo lugar la apropiación, transformación y desarrollo de Internet por dos culturas de libertad que fueron decisivas en su tecnología y en sus aplicaciones: la cultura hacker y las comunidades contraculturales, que plasmaron su autonomía en la tecnología, estructura y usos de la red.

Hackers, crackers, libertad y seguridad

Los hackers y su cultura son una de las fuentes esenciales de la invención y continuo desarrollo de Internet. Los hackers no son lo que los medios de comunicación o los gobiernos dicen que son. Son, simplemente, personas con conocimientos técnicos informáticos cuya pasión es inventar programas y desarrollar formas nuevas de procesamiento de información y comunicación electrónica (Levy, 1984; Raymond, 1999). Para ellos, el valor supremo es la innovación tecnológica informática. Y, por tanto, necesitan también libertad. Libertad de acceso a los códigos fuente, libertad de acceso a la red, libertad de comunicación con otros hackers, espíritu de colaboración y de generosidad (poner a disposición de la comunidad de hackers todo lo que se sabe, y, en reciprocidad, recibir el mismo tratamiento de cualquier colega). Algunos hackers son políticos y luchan contra el control de los gobiernos y de las corporaciones sobre la red, pero la mayoría no lo son, lo importante para ellos es la creación tecnológica. Se movilizan, fundamentalmente, para que no haya cortapisas a dicha creación. Los hackers no son comerciales, pero no tienen nada contra la comercialización de sus conocimientos, con tal de que las redes de colaboración de la creación tecnológica sigan siendo abiertas, cooperativas y basadas en la reciprocidad.

30 La cultura hacker se organiza en redes de colaboración en Internet, aunque de vez en cuando hay algunos encuentros presenciales. Distintas líneas tecnológicas se agrupan en torno a grupos cooperativos, en los cuales se establece una jerarquía tecnológica según quiénes son los creadores de cada programa original, sus mantenedores y sus contribuidores. La comunidad suele reconocer la autoridad de los primeros innovadores, como es el caso de Linus Torvalds en la comunidad Linux. Pero sólo se reconoce la autoridad de quien la ejerce con prudencia y no la utiliza para su beneficio personal.

31 El movimiento hacker más político (en términos de política de libertad tecnológica) es el creado por Richard Stallman, un programador de MIT, que constituyó en los años ochenta la Free Software Foundation para defender la libertad de acceso a los códigos de UNIX cuando ATT trató de imponer sus derechos de propiedad sobre UNIX, el sistema operativo más avanzado y más compatible de su tiempo, y sobre el que se ha fundado en buena parte la comunicación de los ordenadores en la red. Stallman, que aprendió el valor de la libertad en el movimiento de libre expresión en sus tiempos de estudiante en Berkeley, sustituyó el copy right por el copy left. Es decir, que cualquier programa publicado en la red por su Fundación podía ser utilizado y modificado bajo licencia de la Fundación bajo una condición: difundir en código abierto las modificaciones que se fueran efectuando. Sobre esa base, desarrolló un nuevo sistema operativo, GNU, que sin ser Unix, podía utilizarse como UNIX. En 1991, un estudiante de 21 años de la Universidad de Helsinki, Linus Torvalds, diseñó su propio UNIX kernel para su PC 386 sobre la base de Fundación. Y, siguiendo las reglas del juego, publicó la fuente de su código en la red, solicitando ayuda para perfeccionarlo. Cientos de programadores espontáneos se pusieron a la tarea, desarrollando así el sistema operativo Linux (que recibió ese nombre del administrador del sistema en la Universidad de Helsinki, puesto que el nombre que Torvalds le había dado era el de Freix), considerado hoy en día el más avanzado del mundo, sobre todo para ordenadores en Internet, y la única alternativa actual a los programas de Microsoft. Linux cuenta en la actualidad con más de 30 millones de usuarios y está siendo promocionado por los gobiernos de Francia, de Brasil, de la India, de Chile, de China, entre otros, así como por grandes empresas como IBM. Siempre en código abierto y sin derechos de propiedad sobre él.

32 El filósofo finlandés Pekka Himanen (http://www.hackerethic.org/) argumenta convincentemente que la cultura hacker es la matriz cultural de la era de la información, tal y como la ética protestante fue el sistema de valores que coadyuvó decisivamente al desarrollo del capitalismo, según el análisis clásico de Max Weber. Naturalmente, la mayoría de los capitalistas no era protestante ni la mayoría de los actores de la sociedad de la informacion es hacker. Pero lo que esto significa es lo siguiente: una gran transformación tecnoeconómica necesita un caldo de cultivo en un sistema de valores nuevo que motive a la gente para hacer lo que hace. En el caso del capitalismo, fue la ética del trabajo y de la acumulación de capital en la empresa como forma de salvación personal (lo cual, desde luego, no impidió, sino que justificó, la explotación de los trabajadores).

33 En la era de la información, la matriz de todo desarrollo (tecnológico, económico, social) está en la innovación, en el valor supremo de la innovación que, potenciada por la revolución tecnológica informacional, incrementa exponencialmente la capacidad de generación de riqueza y de acumulación de poder. Pero innovar no es un valor obvio. Debe estar asociado a una satisfacción personal, del tipo que sea, ligado al acto de la innovación. Eso es la cultura hacker, según Himanen. El placer de crear por crear. Y eso mueve el mundo, sobre todo el mundo en que la creación cultural, tecnológica, científica y también empresarial, en su aspecto no crematístico, se convierte en fuerza productiva directa por la nueva relación tecnológica entre conocimiento y producción de bienes y servicios. Se podría argumentar que, así definido, hay hackers en todas partes y no sólo en la informática. Y ése es, en realidad, el argumento de Himanen: que todo el mundo pueder ser hacker en lo que hace y que cualquiera que esté movido por la pasión de crear en su actividad propia está motivado por una fuerza superior a la de la ganancia económica o la satisfacción de sus instintos. Lo que ocurre es que la innovación tecnológica informática tiene el piñón directo sobre la rueda del cambio en la era de la información, de ahí que la cultura hacker se manifieste de forma particularmente espectacular en las tecnologías de información y en Internet.

34 En realidad, los hackers han sido fundamentales en el desarrollo de Internet. Fueron hackers académicos quienes diseñaron los protocolos de Internet. Un hacker, Ralph Tomlinson, trabajador de la empresa BBN, inventó el correo electrónico en 1970, para uso de los primeros internautas, sin comercialización alguna. Hackers de los Bell Laboratories y de la Universidad de Berkeley desarrollaron UNIX. Hackers estudiantes inventaron el módem. Las redes de comunicación electrónica inventaron los tablones de anuncio, los chats, las listas electrónicas y todas las aplicaciones que hoy estructuran Internet. Y Tim Berners-Lee y Roger Cailliau diseñaron el browser/editor World Wide Web, por la pasión de programar, a escondidas de sus jefes en el CERN de Ginebra, en 1990, y lo difundieron en la red sin derechos de propiedad a partir de 1991. También el browser que popularizó el uso del World Wide Web, el Mosaic, fue diseñado en la Universidad de Illinois por otros dos hackers (Marc Andreesen y Eric Bina) en 1992. Y la tradición continúa: en estos momentos, dos tercios de los servidores de web utilizan Apache, un programa servidor diseñado y mantenido en software abierto y sin derechos de propiedad por una red cooperativa.

35 En una palabra, los hackers informáticos han creado la base tecnológica de Internet, el medio de comunicación que constituye la infraestructura de la sociedad de la información. Y lo han hecho para su propio placer, o, si se quiere, por el puro goce de crear y compartir la creación y la competición de la creación. Ciertamente, unos pocos de entre ellos también se hicieron ricos como empresarios, pero mediante aplicaciones de sus innovaciones, no mediante la apropiación de la innovación cooperativa en su propio beneficio (aunque el caso de Andreesen es menos claro, en este sentido). Otros obtuvieron buenos puestos de trabajo, pero sin ceder en sus principios como hackers. También hubo quien se hizo famoso, como Linus Torvalds, pero su fama vino de su reconocimiento de la comunidad de hackers, que implica el respeto a sus reglas de libertad y cooperación. Los más permanecieron anónimos para el mundo y llevan y llevaron una vida modesta. Pero obtuvieron, mediante su práctica de innovación cooperativa, la más alta recompensa a la que aspira un hacker, el reconocimiento como tal por parte de la única autoridad que puede otorgar dicha distinción: la comunidad global de hackers, fuente esencial de innovación en la era de la información.

36 En los márgenes de la comunidad hacker se sitúan los crackers. Los crackers, temidos y criticados por la mayoría de hackers, por el desprestigio que les supone ante la opinión pública y las empresas, son aquellos que utilizan sus conocimientos técnicos para perturbar procesos informáticos (Haffner y Markoff, 1995). Hay muy distintos tipos de crackers, pero no considero entre ellos a aquellos que penetran en ordenadores o redes de forma ilegal para robar: éstos son ladrones de guante blanco, una vieja tradición criminal. Muchos crackers pertenecen a la categoría de script kiddies, es decir, bromistas de mal gusto, muchos de ellos adolescentes, que penetran sin autorización en sistemas o crean y difunden virus informáticos para sentir su poder, para medirse con los otros, para desafiar al mundo de los adultos y para chulear con sus amigos o con sus referentes en la red. La mayoría de ellos tiene conocimientos técnicos limitados y no crea ninguna innovación, por lo que son, en realidad, marginales al mundo hacker. Otros crackers, más sofisticados, penetran en sistemas informáticos para desafiar personalmente a los poderes establecidos, por ejemplo, a Microsoft o las grandes empresas. Y algunos utilizan su capacidad tecnológica como forma de protesta social o política, como expresión de su crítica al orden establecido. Ellos son quienes se introducen en sistemas militares, administraciones públicas, bancos o empresas para reprocharles alguna fechoría. Entre los ataques de crackers con motivación política hay que situar los practicados por movimientos políticos o por servicios de inteligencia de los gobiernos, como la guerra informática desarrollada entre los crackers islámicos e israelíes o entre los pro-chechenos y los servicios rusos.

37 En suma, en la medida en que los sistemas informáticos y las comunicaciones por Internet se han convertido en el sistema nervioso de nuestras sociedades, la interferencia con su operación a partir de una capacidad técnica de actuación en la red es un arma cada vez más poderosa, que puede ser utilizada por distintos actores y con distintos fines. Éstas son las acciones de los crackers, que deben ser absolutamente deslindados de los hackers, a cuya constelación pertenecen, pero con quienes no se confunden.

38 La vulnerabilidad de los sistemas informáticos plantea una contradicción creciente entre seguridad y libertad en la red. Por un lado, es obvio que el funcionamiento de la sociedad y sus instituciones y la privacidad de las personas no puede dejarse al albur de cualquier acción individual o de la intromisión de quienes tienen el poder burocrático o económico de llevarla a cabo. Por otro lado, como ocurre en la sociedad en general, con el pretexto de proteger la información en la red se renueva el viejo reflejo de control sobre la libre comunicación.

39 El debate sobre seguridad y libertad se estructura en torno a dos polos: por un lado, la regulación político-jurídica de la red; por otro, la autoprotección tecnológica de los sistemas individuales. Naturalmente, hay fórmulas intermedias, pero, en general, dichas fórmulas mixtas tienden a gravitar hacia la regulación institucional de la comunicación electrónica. Quienes defienden la capacidad de autorregulación de la red argumentan que existen tecnologías de protección que son poco vulnerables, sobre todo cuando se combinan los fire walls (o filtros de acceso) de los sistemas informáticos con las tecnologías de encriptación, que hacen muy difíciles de interceptar los códigos de acceso y el contenido de la comunicación. Es así como están protegidos los ordenadores del Pentágono, de los bancos suizos o de Scotland Yard. La mayor parte de las instituciones de poder y de las grandes empresas tiene sistemas de seguridad a prueba de cualquier intento de penetración que no cuente con capacidad tecnológica e informática similar. Cierto que hay una carrera incesante entre sistemas de ataque informático y de protección de éstos, pero por esto mismo, el corazón de dichos sistemas es poco vulnerable para el común de los crackers.

40 Ahora bien, al estar los sistemas informáticos conectados en red, la seguridad de una red depende en último término de la seguridad de su eslabón más débil, de forma que la capacidad de penetración por un nodo secundario puede permitir un ataque a sus centros más protegidos. Esto fue lo que ocurrió en el año 2000 cuando los crackers se introdujeron en el sistema de Microsoft y obtuvieron códigos confidenciales, a partir de la penetración en el sistema personal de un colaborador de Microsoft que tenía acceso a la red central de la empresa. Es manifiestamente imposible proteger el conjunto de la red con sistemas de fire walls y encriptación automática. Por ello, sólo la difusión de la capacidad de encriptación y de autoprotección en los sistemas individuales podría aumentar la seguridad del sistema en su conjunto. En otras palabras, un sistema informático con capacidad de computación distribuida en toda la red necesita una protección igualmente distribuida y adaptada por cada usuario a su propio sistema. Pero eso equivale a poner en manos de los usuarios el poder de encriptación y autoprotección informática. Algo que rechazan los poderes políticos con el pretexto de la posible utilización de esta capacidad por los criminales (en realidad, las grandes organizaciones criminales tienen la misma capacidad tecnológica y de encriptación que los grandes bancos). En último término, la negativa de las administraciones a permitir la capacidad de encriptación y de difusión de tecnología de seguridad entre los ciudadanos conlleva la creciente vulnerabilidad de la red en su conjunto, salvo algunos sistemas absolutamente aislados y, en última instancia, desconectados de la red.

De ahí que gobiernos y empresas busquen la seguridad mediante la regulación y la capacidad represiva de las instituciones más que a través de la autoprotección tecnológica de los ciudadanos. Es así como se reproduce en el mundo de Internet la vieja tensión entre seguridad y libertad.


La experiencia española de regulación de Internet

Los gobiernos de la mayoría de los países han acogido Internet con una actitud esquizofrénica. Por un lado, como icono de modernidad e instrumento de desarrollo económico. Por otro, con una profunda desconfianza hacia el uso que pueden hacer los ciudadanos de esa potencialidad de libre comunicación horizontal. De ahí los continuos intentos de regulación, legislación e instauración de mecanismos de control, siempre al amparo de la protección necesaria de los niños, los principios democráticos y los consumidores.

42 En Estados Unidos, la Administración Clinton intentó dos veces, en 1996 y en 2000, establecer la censura de Internet por vía legislativa, perdiendo la batalla, en ambas ocasiones, tanto ante la opinión pública como ante los tribunales. En Europa, varios gobiernos y la Comisión Europea han tomado diversas iniciativas reguladoras. Fiel a su trayectoria histórica, el gobierno francés ha sido particularmente celoso de la soberanía nacional en materia de control de la información. La alarma sonó en Francia, en 1995, cuando las memorias del médico de Mitterrand, cuya publicación había sido prohibida por la autoridad judicial, se difundieron en la red. El ministro de Información declaró que dicho gesto era un atentado intolerable contra la autoridad del Estado e inició un esfuerzo de largo alcance para crear mecanismos de control de la información en Internet, toda vez que el sueño francés de un Minitel republicano y tricolor, controlado desde el centro, se desvaneció ante la realidad de las redes globales autoevolutivas.

43 La Comisión Europea dictó varias directivas reguladoras que debían ser incorporadas en las legislaciones nacionales. Una de ellas, la directiva 2000/31/CE, estableció criterios para regular el comercio electrónico buscando "la integración jurídica comunitaria con objeto de establecer un auténtico espacio sin fronteras interiores en el ámbito de los servicios de la sociedad de la información". La vaguedad del concepto de "servicios de la sociedad de la informacion" dejó abierta la puerta a toda clase de interpretaciones, plasmadas en textos legislativos y ordenanzas administrativas.

44 Con la intención de traducir la directiva europea en una ley española, el Ministerio de Ciencia y Tecnología del gobierno español elaboro un Anteproyecto de Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, cuya primera publicación tuvo lugar el 16 de marzo de 2000. El proyecto fue difundido en Internet para su discusión. Dio lugar a tal polémica entre la comunidad internauta, tanto española, como mundial, que sigue en discusión en estos momentos. La tercera redacción del Anteproyecto, elaborada el 30 de abril de 2001, está en trámite parlamentario en octubre del 2001, habiendo ya suscitado un vivo debate durante su discusión en el Senado en septiembre de este mismo año (www.internautas.org/propuestalssi.htm). El proyecto ha sido fuertemente criticado por sectores influyentes de los internautas españoles, agrupados en este caso en torno a la campaña contra el LSSI lanzada por la revista digital Kriptópolis, especializada en temas de seguridad y libertad en la red, con una postura militante en la defensa de los derechos civiles de los usuarios de Internet. Kriptópolis ha llevado su oposición hasta el punto de decidir el traslado provisional de su web site a un servidor en New Jersey, en previsión de los efectos de censura que podría suponer la aprobación en España de este proyecto de ley. La Asociación de Internautas ha sido menos radical en su postura, pero también solicita una modificación del articulado que, manteniendo la regulación de servicios comerciales en la red para proteger a los usuarios, impida la arbitrariedad administrativa en la decisión sobre lo que se puede y no se puede hacer en la red. Sin poder entrar en el detalle del debate jurídico, teniendo en cuenta el objetivo analítico general de esta lección, resaltaré que las críticas, apoyadas por los partidos políticos de oposición. (Ver en: http://www.psc.es/ambit/ntic/documents/default.asp?apt=665; www.ic-v.org/lssi/index.htm), se centran en dos puntos esenciales:

45 Por un lado, la falta de protección judicial en la decisión de sancionar a un prestador de servicios por algún acto relativo a la difusión de información en la red. El artículo 11 del Anteproyecto establece que: "Todos los prestadores de servicios de la sociedad de la información establecidos en España deberán cumplir las siguientes obligaciones en relación con los contenidos: [...] c). Suspender la transmisión, el alojamiento de datos, el acceso a las redes de telecomunicaciones o la prestación de cualquier otro servicio de la sociedad de la información, en ejecución de resoluciones dictadas por una autoridad judicial o administrativa". La palabra esencial, naturalmente, es administrativa, porque ello abre la vía a que un funcionario, sin iniciativa judicial, pueda intervenir en la libre expresión en Internet, en contradicción directa con el artículo 20 de la Constitución Española.

46 El segundo punto controvertido en el Anteproyecto de LSSI es la definición de un ente inventado por la Comisión Europea, "los servicios de la sociedad de la información". En principio, en el Anteproyecto se establece que, a los efectos de la ley, los servicios regulados son aquellos que "representen una actividad económica y comercial" y no son regulados, en cambio, aquellas "páginas web, servicios de FTP, intercambio de ficheros, servidores de correo, noticias, boletines informativos, o cualquier otro servicio considerado como personales, aun cuando éstas tengan asignado dominio propio, sean realizadas de forma personal o entre varias personas, y que no tienen como fin último ser una actividad económica y comercial". Esta delimitación es lo que permite al Ministerio argumentar que se está respetando plenamente la libertad de expresión y que lo único que se regula es la actividad comercial en la red. Sin embargo, es difícil hacer una distinción clara entre lo que tiene y no tiene implicaciones de actividad económica en la red, porque ofrecer información en línea, o instrumentos de búsqueda o acceso y recopilación de datos que ofrezcan publicidad directa o indirecta puede ser considerada como actividad comercial. Por ejemplo, el tener banners publicitarios en un portal implica una actividad económica por parte del prestador de servicios. Y aquellas páginas personales que, para financiarse, ofrecen enlaces a portales con contenido comercial o publicitario también podrían caer bajo una cierta interpretación de lo que es y no es comercial.

47 Así, esta misma lección inaugural, al ofrecer enlaces electrónicos con sitios y portales que pueden estar asociados a banners publicitarios (que difícilmente se pueden evitar cuando se está haciendo referencia a una amplia gama de fuentes de información en la red), podría caer bajo la guillotina del censor administrativo a quien no le gustaran ciertas afirmaciones o que, simplemente, no las entendiera y decidiera prohibir por si acaso, como solía ocurrir en la España franquista. Más aún, teniendo en cuenta la importancia de las sanciones previstas en la normativa, con multas de hasta 600.000 euros para los prestadores de servicios, la actitud lógica de la mayoría de ellos podría ser la autocensura en caso de duda, de modo que la capacidad de expresión en Internet, a partir de los servidores basados en España, se vería fuertemente limitada (pero no así, como el mismo caso de Kriptópolis indica, la de aquellas empresas u organizaciones con capacidad para alojarse en un servidor extranjero y más concretamente estadounidense, puesto que es en Estados Unidos donde Internet goza de mayor protección judicial).

En estos momentos, el debate social y parlamentario continúa en la sociedad, en las instituciones y en la red, y es probable que haya nuevas modificaciones y aclaraciones en la ley definitiva. Pero la experiencia es rica en enseñanzas, de las que quiero resaltar tres.

48 La primera es el considerable nerviosismo de las administraciones, alentado desde las burocráticas instituciones europeas, sobre su posible pérdida de control de las actividades en la red, nerviosismo favorecido por el desconocimiento y la falta de familiaridad con el medio Internet. Como señala el abogado de Kriptópolis, Sánchez Almeida, ya existen suficientes normativas para proteger los derechos de los ciudadanos y penalizar las conductas delictivas, dentro y fuera de la red. Basta con aplicarlas. El problema puede ser técnico, la dificultad de aplicar esas sanciones en la red, lo cual requiere una modernización de las instituciones judiciales y policiales. Pero ante la dificultad de esa modernización se intenta resolver el problema descentralizando la censura previa a la estructura de prestadores de servicios y haciéndolos responsables de las excepcionales infracciones que puedan representar algunos contenidos. Es como hacer responsables a los propietarios de las imprentas por las consecuencias que pudieran resultar de la publicación de ciertos artículos en la prensa. O a los operadores de telecomunicaciones por las conversaciones telefónicas entre mafiosos que planean un robo.

49 Mi segunda observación se refiere a la postura ideológica defensiva de los reguladores de Internet. Se multiplican las fórmulas precautorias para afirmar la importancia de Internet y de su libre expresión, en línea con la ideología liberal que predomina en la mayoría de los gobiernos europeos, cualquiera que sea su tendencia política. Pero los viejos reflejos estatistas se combinan con esa ideología, llevando a formulaciones ambiguas y políticas titubeantes, cuya plasmación legislativa contribuye a la confusión.

En tercer lugar, es notable la capacidad de reacción de la comunidad internauta a cualquier intento de coartar su libertad. No tendrán la vida fácil quienes aún piensen que las instituciones del Estado pueden continuar operando como antes del desarrollo de Internet.

50 Ahora bien, la defensa de la libertad en Internet tiende a ser selectiva. Se reacciona contra el Estado, pero se descuida la defensa de la libertad de los usuarios, de los ciudadanos y de los trabajadores, en un mundo en que los abusos de poder y la desigualdad no han desaparecido ante la magia de la red. Por un lado, muchos prestadores de servicios imponen condiciones económicas leoninas para acceder a la red, invaden la privacidad de sus usuarios y organizan enlaces en la red según sus intereses comerciales, por ejemplo, jerarquizando los web sites en los buscadores. Por otro lado, los derechos sindicales de expresión en la red están siendo ignorados en muchas empresas, como denuncia, entre otras, la campaña sobre este tema llevada a cabo en el 2001 por Comisiones Obreras de Cataluña. En suma, la libertad en Internet, como en la sociedad, es indivisible. La defensa de la libre expresión y comunicación en la red debería alcanzar a todo el mundo, a los consumidores, a los trabajadores, a las organizaciones cívicas. Y en esa libertad parece normal incluir las condiciones materiales de dicha libertad, empezando por las tarifas de conexión y la difusión de los medios informáticos de comunicación en el conjunto de la población. La libertad sin igualdad se convierte en privilegio y debilita los fundamentos de su defensa por parte de la sociedad en su conjunto.


Encriptación

Las organizaciones de poder, a lo largo de la historia, han hecho del secreto de sus comunicaciones un principio fundamental de su actividad. Dicho secreto se intentó proteger mediante la encriptación, es decir, la codificación del lenguaje mediante una clave secreta sólo conocida por la organización emisora del mensaje y el destinatario del mensaje determinado por dicha organización. El anecdotario histórico abunda con ejemplos de batallas e, incluso, guerras supuestamente perdidas o ganadas mediante la interceptación y desencriptación de mensajes decisivos entre los centros de poder. El origen de la informática contemporánea durante la Segunda Guerra Mundial parece estar relacionado con los esfuerzos de matemáticos extraordinarios, como el inglés Turing, para desarrollar algoritmos capaces de descifrar los códigos del enemigo.

52 Por tanto, en cierto modo, no es de extrañar en la era de la información, basada en la comunicación de todo tipo de mensajes, que el poder (y, por tanto, la libertad) tenga una relación cada vez más estrecha con la capacidad de encriptar y descifrar. Hete aquí que lo que era una arcana tecnología matemática relegada a los dispositivos secretos de los servicios de inteligencia de los Estados se haya convertido, en el espacio de dos décadas, en la tecnología clave para el desarrollo del comercio electrónico, para la protección de la privacidad, para el ejercicio de la libertad en la red y, también, paradójicamente, para nuevas formas de control en la red. La encriptación es el principal campo de batalla tecnológico-social para la preservación de la libertad en Internet.

53 Trataré de explicar el sentido de esta afirmación. Y lo haré utilizando una somera referencia histórica al desarrollo de la encriptación en la sociedad en las dos últimas décadas, con especial referencia a Estados Unidos. Como documenta Steven Levy (2001) en su apasionante libro sobre el tema, la tecnología de encriptación estaba monopolizada en todos los países por los servicios de inteligencia, que tenían a su disposición una legión de matemáticos de primer orden, y, en cuanto aparecieron los ordenadores, las mejores y más potentes máquinas a su servicio. Con la ayuda de dichas máquinas, los matemáticos construían claves difíciles de penetrar y, al tiempo, procesaban a gran velocidad una enorme combinatoria para encontrar los puntos débiles (patrones repetitivos que pudieran desvelar la clave secreta) en los mensajes cifrados de otras organizaciones.

54 En Estados Unidos, la supersecreta National Security Agency (con poderes mucho más extensos que los del FBI o la CIA) fue y es la que dispone de la mayor capacidad tecnológica de encriptación/desciframiento del planeta. Tal importancia se le atribuyó a esta tecnología que se clasificó en el rubro de armamento que no se podía exportar fuera de Estados Unidos sin un permiso especial del Departamento de Defensa. De modo que enviar una fórmula matemática a un colega fuera de Estados Unidos se convirtió en un delito penado por la ley. Más aún, la NSA tuvo buen cuidado de cooptar, contratar o amenazar a aquellos matemáticos que se adentraron en ese complejo campo de investigación. Pero hubo quienes resistieron a la presión y se atrevieron a desarrollar fórmulas autónomas de encriptación. Tal fue el caso del legendario Whitfield Diffie, un matemático sin carrera académica, obsesionado por la encriptación desde joven, que, en colaboración con un profesor de Stanford, Marty Hellman, y con la ayuda de un estudiante de Berkeley, Ralph Merkel, descubrió, a mediados de los setenta, nuevas formas de encriptación y, pese a las presiones del gobierno, las publicó. Su genialidad consistió en el llamado principio de la doble clave o clave pública. Hasta entonces, toda clave se basaba en un algoritmo que permitía cifrar un mensaje de forma difícil de reconocer y, al mismo tiempo, reconstruirlo en su sentido original basándose en el conocimiento de dicho algoritmo. Este método tradicional requería una centralización total del sistema de claves únicas y, por tanto, era vulnerable a quien penetrara en esa base de datos. Lo que se adaptaba al secreto militar de una organización separada de la sociedad no era practicable en una sociedad en que todo se basaba en comunicación electrónica y en que los individuos, las empresas y las propias instituciones necesitaban una protección cotidiana de sus mensajes para garantizar su privacidad y su autonomía. Esto requería una descentralización e individualización del sistema de encriptación. Mediante el principio de la doble clave, cada persona u organización tiene dos claves de encriptación (o sea, códigos informáticos que permiten transformar el texto de un mensaje en un sistema digital que altera el sentido lingüístico y lo puede volver a reconstruir).

55 Una de las claves es pública en el sentido de que es asignada al originario/destinatario de un mensaje y que se conoce, mediante un listado, qué clave corresponde a quién. Pero, sin el conocimiento de la clave privada, es muy difícil, si no imposible, descifrar el mensaje. Esa otra clave es específica a cada individuo u organización, sólo quien la detenta la puede utilizar, pero sólo sirve con relación a su clave pública en la que recibe el mensaje. Mediante este ingenioso sistema matemático, se garantiza a la vez la generalidad del cifrado y la individualidad de su desciframiento.

56 Como en otros temas de la historia de Internet, el poder de encriptación descentralizado recibió dos usos. Por un lado, fue comercializado. Por otro, sirvió como instrumento de construcción de autonomía de redes de comunicación. La comercialización, en su origen, corrió a cargo de tres matemáticos de MIT o asociados a MIT, Rivest, Shamir y Adleman, que perfeccionaron el sistema de encriptación Diffie-Hellman y, con ayuda de hombres de negocios más avezados que ellos, patentaron y desarrollaron la tecnología de encriptación RSA, que sirvió de base para buena parte de las tecnologías de protección de las comunicaciones electrónicas que se utilizan hoy en día.

57 En efecto, a partir del sistema de doble clave, no sólo se puede preservar el secreto del mensaje sino establecer la autenticidad de su originario. De modo que la encriptación es la base de las firmas digitales que permiten el desarrollo del comercio electrónico en condiciones de relativa seguridad. En efecto, si la gente pudiera encriptar sus mensajes en lugar de enviar un mensaje por correo electrónico con su número de tarjeta de crédito abierto a todo el mundo, no tendrían por qué temer su interceptación y mal uso. Esto es, en realidad, lo que hacen las grandes empresas con capacidad de encriptación para transferir fondos y comunicarse mensajes confidenciales. Pero la tecnología de autentificación y firma digital se está difundiendo bajo el control de las empresas e instituciones, sin transmitir la capacidad autónoma de encriptación a los usuarios. Ello es así, por un lado, porque la comercialización de la tecnología creó un sistema de patentes que la hacen costosa en su uso comercial.

58 Pero, más importante todavía, las administraciones de casi todos los países han puesto enormes cortapisas a la difusión de la tecnología de encriptación por lo que ello representa de posible autonomía para los individuos y organizaciones contestatarias con respecto a los gobiernos y a las grandes empresas. De ahí que se desarrollara una segunda tendencia, de matriz libertaria, para proporcionar a los ciudadanos la tecnología de encriptación. Un personaje fundamental en este sentido fue Phil Zimmerman, otro matemático rebelde que, en 1991, en respuesta a los intentos del Senado estadounidense de prohibir la encriptación en el marco de la legislación antiterrorista, difundió en Internet su sistema PGP (Pretty Good Privacy). PGP está también basado en principios similares a los inventados por Diffie y Hellman, pero en lugar de crear un directorio de claves públicas se basa en una red autónoma de autentificación en la que cada persona autentifica con su firma digital a una persona que conoce y así sucesivamente, de modo que, con conocer bien a una persona de la cadena, dicho conocimiento es suficiente para saber que la identidad del detentor de una determinada clave pública es fidedigna. Zimmerman sufrió persecución judicial por su gesto, pues, naturalmente, la publicación en Internet supuso que mucha gente en todo el mundo registrara las fórmulas en su ordenador, lo que, desde el punto de vista jurídico, equivalía a exportar armamento sin licencia, aunque Zimmerman no se beneficiara de la operación. También la empresa comercializadora de RSA lo amenazó judicialmente por utilizar conocimientos que habían patentado los investigadores de MIT (pero no Diffie y Hellman, los primeros innovadores de la tecnología). Zimmerman pertenecía a una red informal de criptógrafos que se reunían anualmente en un movimiento contracultural (autodenominados cypherpunks) y que aumentaron su número e influencia con el advenimiento de Internet. Uno de los participantes más respetados en este movimiento tecnolibertario es John Gilmore, uno de los pioneros de Sun Microsystems, que, en 1990, creó, junto con Mitch Kapor y John Perry Barlow, la Electronic Frontier Foundation, una de las principales organizaciones de defensa de las libertades en el mundo digital. Es significativo el discurso que sobre la encriptación pronunció John Gilmore en 1991 en una reunión sobre "ordenadores, libertad y privacidad":

59 "¿Qué tal si creáramos una sociedad en la que la información nunca pudiera ser registrada? ¿En la que se pudiera pagar o alquilar un vídeo sin dejar un número de tarjeta de crédito o de cuenta bancaria? ¿En la que pudiera certificar que tiene permiso de conducir sin dar su nombre? ¿En la que se pudiera enviar o recibir un mensaje sin revelar la localización física, como una casilla postal electrónica? Éste es el tipo de sociedad que quiero construir. Quiero garantizar, con física y matemáticas, no con leyes, cosas como la verdadera privacidad de las comunicaciones personales [...] la verdadera privacidad de los expedientes personales [...], la verdadera libertad de comercio [...], la verdadera privacidad financiera [...] y el verdadero control de la identificación" (citado por Levy, 2001; pág. 208).

60 Esta utopía de la libertad sin instituciones, mediante el poder de la tecnología en manos de los individuos, es la raíz de los proyectos libertarios en la sociedad de la información. Es una poderosa visión que informó proyectos empresariales y sociales a lo largo de la siguiente década. Por ejemplo, uno de los personajes más innovadores del mundo de la criptografía, David Chaum, desarrolló el dinero digital sin huella personal y fundó en Holanda una empresa, Digicash, para comercializar su invento. La empresa fracasó por falta de apoyos en el mundo empresarial, que siempre desconfió de su carácter visionario.

61 Pero, del mundo de los cypherpunks, como se autodenominaron los anarcocriptógrafos, salieron tecnologías de protección de la privacidad a través de los diseños de anonimato en la red mediante los remailers, es decir, programas que retransmiten automáticamente los mensajes a través de un circuito de servers hasta borrar los orígenes de procedencia de los mensajes (http://www.anonymizer.com/). El más avanzado diseñador de estos remailers en los años noventa fue, en 1993, el informático finlandés Julf Helsingius, que desarrolló sistemas de remail desde su casa de Helsinki para permitir la libre comunicación de alcohólicos en rehabilitación sin riesgo a ser identificados. Creó Penet, un sistema que opera en una máquina UNIX con un 386, y sin ningún tipo de publicidad empezó a recibir miles de mensajes de todo el mundo que, transitando por su sistema, borraban todo rastro. La ingenuidad de hacker de Helsingius acabó obligándolo a cerrar su servidor cuando una querella criminal contra él, efectuada desde Los Ángeles, llevó a la policía finlandesa hasta su casa. Negándose a ejercer la censura y a denunciar los orígenes de las rutas que llegaban a su servidor, prefirió cerrar Penet. Sin embargo, la idea de anonimizadores continuó desarrollándose y, en estos momentos, hay numerosas empresas (de las cuales la más conocida es la canadiense Zero Knowledge) que permiten a cualquiera utilizar Internet sin dejar huella (http://www.silentsurf.com/).

62 Si tal posibilidad se generalizara, la libertad de las personas para comunicarse, expresarse y organizarse sería total. De ahí las diversas iniciativas en los gobiernos de todo el mundo para controlar la capacidad de encriptación y para limitar su uso. Sin embargo, los términos del debate no son tan claros, porque la tecnología de encriptación sirve a la vez para proteger la privacidad (garantizando, por tanto, la libertad de comunicación) y para autentificar lo originario de un mensaje, permitiendo, por consiguiente, individualizar los mensajes (www.qsilver.queensu.ca/sociology). Más aún, en los movimientos contestatarios en torno a Internet, tales como la red Freenet, se produjo, en el año 2000, una evolución desde la defensa del derecho a encriptar (para proteger la privacidad del ciudadano) hacia el derecho a descifrar (para permitir el acceso de los ciudadanos a la información detentada por gobiernos y empresas). Ahora bien, en cualquier caso, la práctica de ambos derechos pasa por la capacidad autónoma de la gente para utilizar las tecnologías de encriptación. Esto significa, por un lado, el libre desarrollo de tecnologías de encriptación en comunicación horizontal del tipo PGP, a saber, con doble clave y autentificación mediante redes de confianza interpersonal. Por otro, requiere la capacidad de libre difusión de la información de tecnologías de encriptación en la red. Tanto la administración estadounidense como el G8 y el Consejo de Europa (además de los sospechosos habituales de la censura, a saber, China, Singapur, Malasia, los países islámico-fundamentalistas, etc.) se han pronunciado a favor del control burocrático de la tecnología de encriptación y están desarrollando legislación y medidas administrativas para conseguirlo.

63 En realidad, a pesar de lo que piensen los tecnolibertarios, ninguna tecnología asegura la libertad. Pero de igual manera que el control de los medios de impresión fue en la historia el fundamento de la restricción o expansión de la libertad de prensa, en nuestra época la difusión o control de la tecnología de encriptación se ha convertido en un criterio definidor para saber en qué medida los gobiernos confían en sus ciudadanos y respetan sus derechos.

64 ¿Cuál es, entonces, la relación entre Internet y libertad? La historia y la cultura de Internet lo constituyeron como tecnología de libertad. Pero la libertad no es una página blanca sobre la que se proyectan nuestros sueños. Es el tejido áspero en el que se manifiestan los poderes que estructuran la sociedad. Al efecto Gilmore se contrapone el efecto Microsoft. Según el primero, Internet interpreta cualquier censura como un obstáculo técnico y tiende a rodearlo. Según el segundo, Microsoft interpreta cualquier proceso de comunicación como oportunidad de negocio y tiende a monopolizarlo. A las aspiraciones de libertad se contraponen los instintos básicos de las burocracias políticas, cualesquiera que sean sus ideologías. Y a liberación de la humanidad por la tecnología de la información se contrapone la realidad presente de una humanidad mayoritariamente desinformada y marginada de la tecnología.

65 Internet, en nuestro tiempo, necesita libertad para desplegar su extraordinario potencial de comunicación y de creatividad. Y la libertad de expresión y de comunicación ha encontrado en Internet su soporte material adecuado. Pero tanto Internet, como la libertad, sólo pueden vivir en las mentes y en los corazones de una sociedad libre, libre para todos, que modele sus instituciones políticas a imagen y semejanza de su práctica de libertad.

66* Conferencia inaugural del curso académico 2001-2002 de la UOC. La versión online se encuentra disponible en http://www.uoc.edu/web/esp/launiversidad/inaugural01/intro_conc.html



























 
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Bullying en las Redes Sociales

El bullying (intimidación) en las redes sociales causa el mismo daño que otros tipos de bullying -a veces es aún peor-. Esto se debe a que es difícil evitarlo y puede alcanzar a una persona no importa dónde esté o qué se esté haciendo.


¿Qué puedo hacer si soy víctima de bullying en las redes sociales?

Que te hagan bullying en las redes sociales o a través de mensajes de texto puede hacerte sentir terriblemente mal. Al estar conectado a tu teléfono, tablet o computadora todo el tiempo también significa que una persona que hace bullying (un “bully”) puede meterse en tu vida y hacerte sentir que no hay un lugar seguro para ti. Pero hay cosas que puedes hacer para detener el bullying en las redes sociales.

  • Cambia las configuraciones de privacidad. Asegúrate que todas tus cuentas en las redes sociales tengan una configuración de seguridad estricta. Elige tu configuración de cuenta para “solo amigos” o “privado”.
  • Bloquea y elimina contactos. Bloquea cualquier cuenta, dirección de email o número de teléfono de donde te estén acosando.
  • Mantén tus detalles personales en privado. No postees la dirección de tu casa, teléfono, nombre de tu escuela o cualquier otra información privada sobre ti.
  • Deja de lado tu teléfono o computadora por un tiempo. Si sientes que el bullying por las redes sociales no se detiene, desconéctate de las redes sociales por un tiempo. Apaga tu teléfono y guárdalo.
  • Guarda emails, textos y mensajes de acoso. Toma capturas de pantalla del acoso. Esto podría servir de evidencia más tarde.
  • Reporta el bullying en el momento que sucede. Reporta cualquier tipo de abuso en línea a Facebook o Twitter si eres víctima de bullying en estas plataformas. Puedes reportar también a los administradores de los sitios web donde te hagan bullying.
  • Cuéntale a un adulto en quien confíes. Habla con tus padres, maestro, entrenador, consejero o alguien quien te puede ayudar. Los adultos solo pueden ayudarte si están al tanto del problema.
  • No respondas ningún mensaje intimidatorio o hiriente. Esto puede empeorar el bullying aún más.
  • Reporta cualquier amenaza grave a la policía. Si alguien amenaza tu seguridad o comparte fotos o videos sexuales tuyos, repórtalo a la policía de inmediato.
Puede resultarte difícil tomar en cuenta los sentimientos del “bully” pero muchas veces estas personas están llenas de dolor, se sientes inseguras de sí mismas y lo que hacen es descargar esos sentimientos negativos en ti. No es lo correcto pero puede ayudarte a ver qué sus malas acciones no son personales hacia ti. Sus acciones reflejan sus propias inseguridades. Eres una persona valiosa y eres importante en este mundo. Y no importa lo que te digan; tu no hiciste nada para merecerlo.

Cómo prevenir el bullying en línea
Tu puedes ayudar a detener el bullying en línea de las siguientes maneras:

  • No contribuyas al bullying en línea, aun si tus amigos/as te incentivan a hacerlo.
  • No incites a los que hacen bullying dándoles “me gusta” o compartiendo sus comentarios o posteos.
  • No distribuyas rumores en línea. Alza tu voz contra los rumores y mala información.
  • No reenvíes mensajes negativos.
  • Defiende a otras personas que son víctimas de bullying en línea.
  • Bloquea y reporta a quienes lo hacen. Muchas sitios como Facebook o Twitter poseen centros de seguridad donde puedes reportar acoso o abuso.
¿Soy yo un bully en línea?
Puedes pensar que el bullying en línea no es muy importante, que todo el mundo lo hace o que no te descubrirán. Pero esto sí que es realmente grave.

Hacer bullying en línea puede realmente lastimar a otros, y puede acarrear consecuencias muy graves. Que te hagan bullying puede provocar aislamiento, soledad, miedo y desesperanza. Hay personas que se han suicidado por ser acosadas en línea pensando que el acoso nunca se detendría. Cuando esto sucede, las personas responsables del acoso enfrentan graves consecuencias -incluyendo acciones legales. Asi también es para aquellos que comparten fotos y videos de contenido sexual o desnudos de otras personas sin su consentimiento -ellos también pueden enfrentar acciones legales.

La internet es algo permanente -lo que tu posteas allí vive para siempre, aun si lo borras luego. Debes asumir que todo lo que tu compartes en línea o en diferentes aplicaciones puede ser visto por cualquiera, en cualquier lugar, sin importar la configuración de seguridad preestablecida. Y es también muy fácil para otros el guardar y compartir capturas de pantallas de las cosas que has posteado.

Si piensas que te has pasado de la raya y le haces bullying a otra persona, tienes que saber que puedes detenerte. La mayoría de las personas de tu vida que te quieren seguramente no solo lo aprobarán sino que también te respetarán por hacerlo. Todos merecemos sentirnos seguros/as y respetados/as -incluso la persona a la que le haces el bullying.

 

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Tout est langage ( Todo es lenguaje, Françoise Dolto,1995 )






Sipnosis

Todo es lenguaje, especifica el contenido de una conferencia dirigida a psicólogos, médicos y trabajadores sociales cuyo título era: "Dilo y hazlo". Todo es lenguaje.
La importancia de las palabras pronunciadas a los niños delante de ellos ”. A través de sus respuestas, Françoise Dolto teje la trama de una comprensión analítica de lo que determina la subjetividad humana.

Afirma la necesidad en todas las circunstancias: divorcio, muerte, circuncisión, adolescencia, adopción, etc. - Para hablar con el niño.
Muestra que a menudo depende del cuerpo y a través de él, que el niño expresa lo que a veces no puede hacerlo de otra manera.

 
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LA CAUSA DE LOS ADOLESCENTES ( Françoise Dolto)



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Sipnosis
Esta última obra de Françoise Dolto es a la vez su testamento y uno de sus mejores trabajos. La célebre psicoanalista le imprimió, como siempre, su genio, su inteligencia visionaria y su generosidad de mujer y de madre. Escrita desde la misma perspectiva y con el mismo método que La causa de los niños, ofrece una síntesis de informaciones, testimonios, experiencias, consejos y propuestas que permitirán a todos los padres y educadores dar un nuevo giro a su diálogo con los más jóvenes.

Así, temas como la huida del hogar, el suicidio, la droga, el fracaso escolar o la sexualidad dejan de ser tabúes para convertirse en un estimulante objeto de debate. Dolto habla sobre los derechos y los deberes de los adolescentes y nos invita a penetrar en el universo de los chicos y chicas que tienen entre 10 y 16 años. Se trata de un último combate para ceder la palabra a aquellos que todavía no la tienen e introducir como objetivo prioritario, en el marco de una crisis general de la educación, el respeto tanto por uno mismo como por los demás.
 

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PADRE E HIJA ( Françoise Dolto)



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SINOPSIS
Pocos vínculos tan sinuosos como los de padre e hija. Y qué decir cuando la hija en cuestión no es otra que Françoise Dolto (1908 -1988), la eminente pediatra y psicoanalista francesa que junto a Jacques Lacan fundó la Escuela Freudiana de París. Pues bien: Padre e hija descubre veinticuatro años de correspondencia entre Henry Marette y Françoise desde que la nena de sólo 7 años (y con faltas de ortografía) escribía lo lindo que le quedaba el uniforme militar a su papá, hasta la carta de lucidez casi aterradora donde a los 30 años descubre a su padre el siniestro cuadro familiar que la había enfermado.
El librito de sólo 122 páginas es un pequeño tesoro. No sólo porque revela la desconocida y tormentosa infancia y juventud de una profesional notable. También porque el conjunto de cartas tiene un valor dramático per se. Allí está la niña marcada por los delirios de la madre, los primeros amores contrariados, los viajes, dos guerras, las Casas de Locos, las drogas para adelgazar y los cheques con pagos de tratamientos y mensualidades. Y sosteniéndolo todo la voluntad de mantener el vínculo con un padre pudoroso (por no decir necio) donde la niña veía la sombra de su hermana muerta.

'Me consta que tu afecto hacia mí se ha duplicado por otro que fatalmente ha recaído un poco sobre mí', le dice a los 12 años. Muchas de las cartas merecerían reproducirse enteras. La carta donde el padre la alienta a comenzar su cura psicoanalítica con René Laforgue y también donde ella descubre, en pleno tratamiento, su voluntad de convertirse también en analista. Lejos de la adolescente que soñaba en convertirse en una mujer de la que su padre pudiera sentirse orgulloso, Françoise comienza a sospechar de la particular insistencia de los reclamos familiares que insisten en 'enfermarla'. Pero la verdadera trama sólo se le revelará a una Françoise mujer ya convertida en profesional. Y es imposible no leer esta última y decisiva misiva con fervor novelesco. 'Cuando yo dejaba de ser tan huraña y tímidamente me iba ablandando, paralelamente mamá me hacía la vida cada vez más asfixiante, como si la vida normal en la cual daba mis primeros pasos fuera el peligroso camino del Mal, con una M mayúscula', le confiesa al padre.

'Gracias a su actitud reivindicativa hacia mi persona, ella evita recaer en la autodestrucción de los tiempos posteriores a la muerte de Jacqueline', suelta. 'Sólo llegué a comprenderlo, al comprender mi propia neurosis, totalmente calcada sobre la de mamá.' El cierre no podría ser más estremecedor: 'Tal vez creas que para quererme tienes que darme la razón contra mamá, como si fuera necesario elegir entre las dos'. ¿Un dato para morirse de nervios?: nunca se sabrá si esta carta fue efectivamente enviada. Fuera de todo epistolario queda el casamiento de Françoise con Boris Dolto, el nacimiento de sus tres hijos y sus brillos como psicoanalista infantil. Algo más: Françoise sólo alcanzó la fama en un programa de tv donde en directo respondía a las preguntas que ¡por carta! le enviaban decenas de padres preocupados por los problemas de sus hijos.
 
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Reír es saludable
Reír es saludable: se ha demostrado científicamente que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos un segundo después de comenzar a reír, expulsando de nuestro organismo la energía negativa.

Escrito por:
EVA SALABERT
Periodista experta en salud



Reír es saludable


Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa. Algo que ha sido demostrado científicamente al descubrirse que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos un segundo después de comenzar a reír.

Los bebés empiezan a reírse hacia los cuatro meses de edad. Al reírnos, el cerebro emite una orden que provoca la segregación de endorfinas, sustancias que poseen unas propiedades similares a la morfina, aliviando el dolor, aportando equilibrio entre el tono vital y la depresión.

La risa está localizada en la zona prefrontal de la corteza cerebral, donde reside la creatividad, capacidad para pensar en futuros próximos. A medida que vamos creciendo, ganamos en madurez pero perdemos la espontaneidad de dejarnos llevar por la risa, o incluso de ver el lado positivo y cómico de las cosas. De ahí que haya veces que convenga recordar cómo reír. Existen terapias para ello, destacando la Risoterapia.


Efectos beneficiosos de la risa
Reírse tiene numerosas ventajas, entre las que destacan:

  • Las carcajadas disminuyen el insomnio.
  • Previene los infartos, ya que los espasmos que se producen en el diafragma fortalecen los pulmones y el corazón.
  • Rejuvenece la piel porque tiene un efecto tonificante y antiarrugas.
  • Al liberarse endorfinas, tiene un efecto analgésico.
  • La carcajada hace vibrar la cabeza y se despejan la nariz y el oído.
  • Reduce la presión arterial.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Facilita la digestión, al aumentar las contracciones de los músculos abdominales.
  • Mejora la respiración.

En cuanto a los efectos a nivel psicológico, la risa elimina el estrés y alivia la depresión, incrementando la autoestima y la confianza en uno mismo. Combate miedos y fobias, así como la timidez, al facilitar la comunicación entre las personas, expresando emociones y favoreciendo la existencia de lazos afectivos. La risa alivia el sufrimiento, además de descargar tensiones, potenciando la creatividad y la imaginación.


¿Qué es la risoterapia?
La risoterapia es una forma de aprender a ver las cosas desde el lado positivo para poder sacar el mayor fruto a la vida y al trabajo, además de una manera sencilla de mejorar la salud, a través de emociones placentera


"Al reír Dios, nacieron los siete Dioses que gobiernan el mundo(..)
Cuando la risa estalló, apareció la luz(...)
Cuando volvió a reír por segunda vez, brotó el agua (...)
La séptima vez que rió apareció el alma(...)"
REINACH


Hace más de 4000 años, en el Antiguo Imperio Chino, existían unos templos donde las personas se reunían para reírse, con el fin de encontrar un equilibrio para la salud. En culturas antiguas de tipo tribal, existía la figura del “doctor payaso”, un hechicero vestido y maquillado, que aplicaba terapias de la risa para curar guerreros enfermos.

Los talleres son participativos, tratan de sacar esa risa del niño interior de cada uno con juegos, bailes, música, etc...

La metodología general de estos talleres son:

  • Estiramientos, mediante ellos se desbloquea el cuerpo para liberar tensiones.
  • Comunicación, para crear un buen ambiente y complicidad entre los participantes.
  • Juegos, una forma de volver a la infancia.
Es una técnica para provocar esa risa que tenemos desde niños, para que fluya del corazón y no de la cabeza.


 
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Hay distintos tipos de procrastinadores, ¿cuál eres tú?

Por
M. Victoria S. Nadal
El cerebro de quienes acostumbran a dejar todo para el último momento es distinto. Conocer las diferencias ayuda a encontrar una solución


Hay distintos tipos de procrastinadores, ¿cuál eres tú?


Todos somos procrastinadores, pero cada uno tenemos nuestro estilo. Por eso, no hay estrategias que funcionen para todos ni soluciones mágicas que puedan aplicarse en cualquier caso, aunque hay algunas recomendaciones que pueden ayudar a corto plazo. Para encontrar una solución útil a la mala costumbre de dejarlo todo para el último momento es necesario saber qué tipo de procrastinador es cada trabajador. También, tener en cuenta algunas nociones de estudios recientes que señalan que ciertas estructuras cerebrales son diferentes en los cerebros de los procrastinadores.




La doctora en psicología clínica Ellen Hendriksen ha estudiado este asunto durante años, analizando el comportamiento de quien procrastina y las peculiaridades de cada uno. Como conclusión, Hendriksen los clasifica en tres grupos diferentes, lo que facilita entender mejor las razones de su comportamiento y encontrar estrategias más personalizadas que ayuden a corregirlo.

Los que evitan
Algunas personas procrastinan para evitar las consecuencias negativas de sus acciones, como la sensación de ansiedad, aburrimiento, agobio o tristeza. Los bloqueos emocionales, como el miedo al fracaso, un perfeccionismo excesivo o baja autoconfianza son otras causas "muy frecuentes, pero no siempre conscientes", explica Elisa Sánchez, psicóloga laboral. A esto se le unen mecanismos mentales como el efecto Zeigarnik, la tendencia a recordar tareas inacabadas o interrumpidas con mayor facilidad que las que han sido completadas. Esta estrategia de evitación no siempre es exitosa, según Hendriksen, porque el mismo hecho de procrastinar puede llevar al trabajador a sentir emociones negativas como el estrés de tener que hacer todo el trabajo en menos tiempo.

Los que buscan placer
Estamos programados biológicamente para buscar sensaciones placenteras y evitar el dolor. Cuando esto se lleva al trabajo, puede ser una de las causas de la procrastinación. Hay empleados que no hacen lo que deben hasta que realmente tienen ganas de hacerlo. En este caso, no se trata tanto de evitar una tarea concreta sino de querer elegir deliberadamente algo que les gusta más.

Los optimistas
Son víctimas de la llamada falacia de planificación, que está relacionada con las predicciones sobre cuánto tiempo se necesitará para completar una tarea futura. Distintos estudios respaldan este sesgo y confirman que los humanos son demasiado optimistas cuando calculan el tiempo que les llevará completar una tarea concreta. Una investigación realizada por Jeff Conte, psicólogo de la Universidad Estatal de San Diego (California), identificó el optimismo como un rasgo clave entre aquellos que siempre llegan tarde.

Cerebros diferentes
Hay distintas investigaciones que estudian las causas de estas conductas. Una de las más recientes ha encontrado que hay ciertas estructuras que son diferentes en los cerebros de los procrastinadores. Un equipo de investigadores de la Universidad de Ruhr (Alemania) se ha dedicado a analizar cómo se comporta el cerebro de las personas que tienden a posponer las tareas en lugar de abordarlas directamente. Utilizando imágenes de resonancia magnética, el equipo identificó dos áreas cuyo volumen y conectividad están vinculados a la capacidad de un individuo para controlar sus acciones y, por lo tanto, a decidir cuándo llevarlas a cabo.

En una investigación publicada en la revista Psychological Science, el equipo concluye que las personas que no controlan lo suficiente su capacidad de acción (es decir, que saben que deberían hacer sus tareas pero no son capaces de hacerlas), tienen una amígdala más grande. "Estas personas pueden estar más ansiosas por las consecuencias negativas de una acción: tienden a dudar y posponer las cosas", cuenta Erhan Genç, uno de los investigadores.
Además, la conexión entre la amígdala y la corteza cingulada anterior es menos pronunciada. La función principal de la amígdala es evaluar diferentes situaciones y advertirnos sobre las posibles consecuencias negativas de cada acción. La corteza cingulada anterior utiliza esta información para seleccionar qué acciones se van a poner en práctica. "Debido a una baja conexión entre ambas, las emociones negativas podrían no estar suficientemente reguladas y afectar a la capacidad de iniciar la acción". Futuros estudios tendrán que mostrar si la capacidad de decidir sobre las propias acciones puede modificarse mediante entrenamiento específico o estimulación cerebral.

Cómo solucionarlo
Aunque hay algunas estrategias que pueden funcionar a corto plazo. Cuando la costumbre de dejarlo todo para el último momento llega a afectar al bienestar del trabajador, a su productividad o a la relación que tiene con sus compañeros de trabajo, es necesaria una intervención profesional. ¿De qué tipo? Un metaanálisis de 24 estudios puso a prueba la efectividad de distintas intervenciones. Concluyó que la terapia cognitivo-conductual redujo la procrastinación más intensamente que otros tipos de intervenciones, entre las que se encontraban la autorregulación o intervenciones centradas en los recursos y fortalezas de los individuos.

 
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CONFLICTOS FAMILIARES
Cómo frenar la tensión que surge en casa durante los días de encierro
Una psicóloga especialista en relaciones transmite una serie de consejos para evitar acabar tirándonos los trastos a la cabeza después de varios días de confinamiento


Foto: El roce hace el cariño... y las peleas. (Hans Neleman/Corbis)


El roce hace el cariño... y las peleas. (Hans Neleman/Corbis)


AUTOR
FRAN SÁNCHEZ BECERRIL
Contacta al autor
24/03/2020



El estado de alarma se prolongará más allá del 28 de marzo. El periodo excepcional se prorrogará otros 15 días, hasta el sábado 11 de abril, por lo que España estará en Semana Santa aún confinada.

Pedro Sánchez se lo anticipó este domingo a los presidentes autonómicosen el arranque de su segunda videoconferencia en esta crisis del coronavirus, como confirmaron fuentes del Gobierno y también de distintas comunidades.

Por lo cual, pasar las 24 horas del día con tu familia, pareja o compañeros de piso no ha hecho más que empezar. Esta convivencia tan intensa, a la que para nada estamos acostumbrados, puede provocar que surjan pequeños roces o grandes discusiones en casa.
Para aprender a frenar la tensión que puede surgir en el hogar durante los días de encierro, El Confidencial ha charlado con Lara Ferreiro, psicólogaexperta en terapia de pareja. La especialista en relaciones familiares da una serie de consejos para evitar acabar tirándonos los trastos a la cabeza.

Las parejas son un equipo
“Cada uno de los miembros de la pareja debe saber que es temporal, que esto llegará a su fin y, sobre todo, no deben tomar decisiones precipitadas fruto del estrés”.
Convivir de una manera agradable va a requerir trabajo en equipo, colaboración y apoyo entre todos
“Es el momento de darse una tregua, de sacar la bandera blanca y pensar que son un equipo y que no el enemigo en esta situación extraordinaria”, señala la psicóloga. Convivir de una manera agradable “va a requerir trabajo en equipo, colaboración y apoyo mutuo, que serán muy importantes para el bienestar de ambos”.
En esta situación excepcional “también es importante que cada miembro de la pareja reenfoque su mente poniendo energía en cosas que sean útiles y en aspectos positivos de la relación”. “Esto está siendo una oportunidad para que la pareja salga más fortalecida que nunca”, señala la experta.

Compresión y gestión de emociones en pareja
Para Ferreiro uno de los puntos más importantes que deben aplicar las parejas es la comprensión: “En estos momentos lo más importante es ser muy comprensivo y tener claro que al otro miembro de la pareja puede tener un miedo, unas inquietudes o inseguridades”. “Cada persona va activar su sistema natural de supervivencia por esta situación, algo que se debe tener en cuenta”. “Por ello hay que ser más comprensivos que nunca, saber que al final estamos en una situación complicada y tener comprensión y paciencia”, añade.

Un punto importante para frenar la tensión es gestionar las emociones. Para ello, “hay que dar espacio para atender y entender cómo se siente cada uno”. En relación a este punto la psicóloga recomienda hablar los conflictos una vez se haya calmado la situación y no tener despedidas abruptas, como portazos.

Asimismo, puede ser interesante para las parejas practicar actividades relajantes juntos, “que aporten serenidad”, como yoga o deporte en casa. En este sentido es importante destacar la importancia del tiempo erótico en pareja: “Un espacio para estar juntos y comunicarse a nivel más íntimo y cuidar la comunicación, lo que dice y cómo lo dice”. Aclara que esto debe realizarse “desde el respeto y la conexión, no la obligación”.


Espacios independientes
Tanto si vives en pareja, en familia o con compañeros de piso es importante tener espacios independientes para la reflexión. “Se tiene que tener espacios individuales independientemente de que la casa sea pequeña o grande”, señala la psicóloga.


División de las tareas
Es muy importante en todas las casas que exista una división de tareas para evitar conflicto, según Ferreiro. Se pueden negociar las tareas comunes para evitar sobrecargarse si se vive en pareja. “Además, si hay niños en casa puede ayudar todavía más. Esto puede evitar malos entendidos, peleas y sobrecargas de trabajo”, añade.

Puede ser interesante para tener un buen clima familiar realizar actividades todos juntos como juegos de mesa
En esta misma línea señala que es importante que los niños también tengan responsabilidades domésticas adecuadas a sus edades.


Horarios de colegio
Para las familias con niños la psicóloga recomienda seguir llevando horarios de colegio: “Que se levantan, desayunan y se pongan a hacer sus actividades. Eso sí, se pueden vestir cómodos, pero no deben quedarse en pijama, porque si no los niños no va a diferenciar con el fin de semana”. Algo que no solo debe aplicarse a los más pequeños, sino hacerse extensible al resto de familiares.

En este sentido apunta a que es muy importante para toda la familia “mantener unos horarios, una rutina y unos hábitos, porque psicológicamente ordena mucho la cabeza”.

Actividades en familia
Puede ser interesante para tener un buen clima familiar realizar actividades todos juntos como juegos de mesa. Además, la psicóloga recomienda hacer “los viernes por la noche una asamblea en la que cada uno de los miembros de la familia cuente cómo se siente. Es muy importante en estos momentos que haya una ventilación emocional, especialmente con los niños, ya que algunos no gestionan sus emociones y se callan, lo que puede ser una mala señal”.

Los miembros de la familia no deben quedarse en pijama y tienen que seguir las normas de higiene

La comunicación con gente de afuera de la casa también es importante, por lo que la especialista recomienda hacer videollamadas, por ejemplo, a los abuelos y amigos de los más pequeños.


Corregulación y límites
La experta recomienda que exista una corregulación entre los miembros de la familia. Tantos parejas como familias deben velar por el bienestar del restode los componentes del hogar, transmitirles tranquilidad si les ven nerviososy sobre todo “no fomentar la paranoia”.

Por otro lado, Ferreiro recomienda poner límites los niños y dejarles claro que esto no son unas vacaciones. Los menores deben respetar unas normas impuestas por lo padres, pero aclara que se puede llegar a ella mediante negociación con los pequeños.


 
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Preguntas y respuestas sobre la ansiedad en niños durante la cuarentena
Jesús Paños, responsable de la Unidad de Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia del Hospital San Rafael, explica cómo reconocerla y evitarla estos días



La cuarentena prolongada puede afectar al estado de ánimo de los niños.


La cuarentena prolongada puede afectar al estado de ánimo de los niños. GETTY



NACHO MENESES
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Madrid 26 MAR 2020



Las medidas para prevenir la expansión del coronavirus han modificado las rutinas de una gran parte de la población. Ya no hay cole, muchos padres trabajan desde casa, no se puede salir a correr ni a jugar con los amigos... La mayoría de los adultos disponen de las herramientas para adaptarse a estos cambios tan radicales y prolongados en el tiempo, pero ¿y los niños? ¿Estamos seguros de que lo llevan bien? Para saber cómo reconocer y evitar la ansiedad infantil en esta cuarentena, hablamos con el doctor Jesús Paños, responsable de la Unidad de Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia del Hospital San Rafael, en Madrid.


Pregunta. La reclusión domiciliaria a consecuencia del estado de alarma puede ser difícil de entender para los niños. ¿Cuál es la mejor manera de explicarles la situación en la que se encuentran?


Respuesta.
Una de las primeras estrategias a adoptar con los niños es aportarles información comprensible sobre lo que está ocurriendo con el virus, adaptada a su edad y grado de madurez. Podemos utilizar la comparación de algo que ya conozcan, como una gripe, resaltando la prevención del contagio y la posibilidad de evitar la enfermedad.

Conviene resaltar la idea de que es un virus peligroso y que, por ello, los niños han de quedarse en casa sin cole y muchas mamás y papás van a teletrabajar. Una forma práctica de comenzar a dar esta información es preguntarles antes y comprobar qué saben y qué les preocupa. Puede ser útil utilizar algunos recursos como cuentos o fábulas que hagan más cercana y comprensible la situación. El colegio de psicólogos de Madrid ha editado un cuento llamado Rosa contra el Virus, para niños de entre 4 y 10 años.

P. ¿Es posible que la ansiedad de los padres se transmita a los niños?

R. Hay que intentar evitar los comentarios exagerados y catastrofistas delante de ellos. Somos el modelo en el que se fijan nuestros hijos para poder procesar e interpretar lo que está ocurriendo a su alrededor, y por eso hay que vigilar cómo hablamos sobre estos problemas, porque si no, reconocerán la ansiedad de los padres y comenzarán a estresarse.

P. ¿Pueden las noticias sobre el coronavirus provocar estrés en los menores?

R. Por debajo de los seis años no es recomendable que tengan acceso a todas las noticias que difunden los medios de comunicación. Al ver imágenes perturbadoras por televisión, o escuchar hablar sobre muertes y número de contagiados, pueden preocuparse por su propia seguridad y la de las personas que quieren. Es imprescindible informarles antes de permitirles ver esas noticias, para que puedan interpretarlas y adaptarse a ellas.

Los niños saben que algo malo pasa, y en función de la edad podrán entender lo que es un virus, pero a los más pequeños les costará. Por eso no es recomendable que estén expuestos a tanta información negativa, que no saben cómo manejar. Al hablar con ellos, podemos incluir alguno de los datos que han escuchado, pero de una forma ordenada y con sentido: “Hay personas más débiles que necesitan más tratamiento y eso se hace en los hospitales, para que estén mejor cuidadas y observadas por los médicos”.

P. ¿Qué signos indican la aparición de estrés?

R. En la mayor parte de los niños, la cuarentena no tiene porqué generar estrés, pero sí preocupación. Si hemos podido explicarles de forma clara lo que ocurre, no aparecerán signos externos de ansiedad. No obstante, a lo largo de los días se les hará difícil no poder salir de casa y pueden aparecer demandas de atención, irritabilidad y un ligero malestar por no saber qué hacer. Si la cuarentena se prolonga, la falta de actividad puede llegar a provocar una ligera disminución del estado de ánimo. Por tanto, es bueno estar preparados y llenos de ideas.

Reconocer el estrés en los niños no es fácil, pero podemos observar alteraciones en su conducta: cambios de humor, quejas y protestas, rabietas frecuentes, patrones del sueño irregulares, mojar la cama... Algunos niños notan cambios fisiológicos como una sensación de inquietud interior, presión en el pecho, mareo o malestar en la tripa. Otros pueden experimentar dolor de estómago o de cabeza, mientras que algunos tienen problemas para concentrarse o terminar la tarea escolar. Los más mayores pueden mostrarse irritables y enfadados, mentir o desafiar la autoridad.

P. ¿Cómo se puede evitar la aparición de ansiedad infantil durante la cuarentena?

R. Es recomendable crear, junto a los niños, un plan de actividades en una cartulina o folio, presentarlo de forma visual y que quede a la vista. Pintaremos los siete días de la semana, dividiremos cada día en dos (mañana y tarde) y colocaremos en cada uno cuadrados o círculos que representen actividades y momentos importantes (poniendo dentro de esa figura lo que haremos): un rato para jugar, otro para leer, otro para los deberes... También es necesario dejar espacios sin actividades, para fomentar su creatividad.

Dediquemos un rato al día a leer, a ser posible algo nuevo, cuentos que les obliguen a seguir la historia y acordarse de los personajes que van descubriendo. Hay muchas ideas y enlaces en internet. También sería recomendable hacer, al final del día, un pequeño resumen a modo de diario y jugar a grabarlo con el móvil, contando anécdotas divertidas y las actividades realizadas, para poder contárselo a otros (esos que no ven, pero que saben que están).

P. ¿Qué efectos puede tener el estrés sobre los niños?

R. Desde un punto de vista neuropsicológico, las dos funciones más sensibles al estrés (y las que primero se alteran) son la atención y la memoria. Por eso, entrenarlas nos ofrece la posibilidad de evitar la aparición de pensamientos más negativos. Ejercitémoslas con juegos sencillos, como el de esconder cosas y buscarlas; jugar a descubrir qué número o letra te pinto (con el dedo o con un lápiz con poca punta) en la espalda, y que solo con el tacto descubran de qué letra o número se trataba; o jugar a imitar nuestros movimientos o los de algún animal.

P. Tener a los pequeños en casa todos los días puede ser también motivo de estrés para los mayores. ¿Qué tipo de actividades pueden hacerse en familia, que no supongan una fuente de ansiedad para nadie?

R. Tener que combinar en el mismo espacio y momento del día el cuidado y educación de los hijos y su desempeño laboral puede generar frustración en los adultos. Es importante mantener una rutina que nos deje tiempo para realizar actividades juntos, como estas:

  • Cocinar, buscar recetas y planificar los menús de la semana.
  • Pintar, diseñar o hacer manualidades con las que decorar la habitación; moldear con plastilina, fabricar lápices decorados para la vuelta al cole o crear un botiquín para llevar a clase (¡con toallitas desinfectantes!); jugar a juegos de mimo o de adivinar expresiones y emociones.
  • Podemos aprovechar para aprender relajación o alguna técnica de respiración para niños, que nos serán muy útiles si la situación se alarga en el tiempo. Hay varios tutoriales en Internet y aplicaciones para móviles que nos pueden ayudar. Hay que entrenarles en que la respiración sea calmada y lenta, sin esfuerzo. Otra posibilidad son los baños con espuma, los masajes o los ejercicios de yoga.
  • Ayudar en las tareas de casa. Saber que son capaces de ayudar les hará sentirse bien. La sensación de autonomía mejora la estima y es un poderoso refuerzo para seguir implicándose en nuevas tareas.
  • Escuchar música juntos, cantar o disfrutar de un baile improvisado.
  • Hablar por teléfono o en videollamada con familiares y amigos del colegio normalizará la situación y les ayudará a admitir que lo que viven es algo generalizado; es importante que vean la cara de sus familiares y escuchen su voz. También podemos ayudarles a que hagan preguntas y que no solo hablen de ellos mismos (y así entrenamos su empatía).
P. ¿Puede el ejercicio físico ayudar a evitar el estrés?

R. Hacer ejercicio permite liberar tensión muscular, pero además mejora nuestra capacidad de atención y nuestra memoria de trabajo, en especial si el ejercicio que practicamos implica una secuencia ordenada de movimientos como en el baile, la danza o las artes marciales. Se puede diseñar una tabla de ejercicios o seguir un tutorial en YouTube, o montar una yincana por toda la casa, con paradas donde tenemos que hacer un determinado ejercicio, a ser posible divertido (por aquí hacemos un túnel con las sillas y hay que pasar reptando, por allá hay que ir a cuatro patas o imitando algún animal, etcétera).

Podemos entrenar la coordinación y la psicomotricidad con juegos sencillos como jugar a ver quién da más botes seguidos a una pequeña pelota (que no haga mucho ruido), andar sobre una línea pintada en el suelo y hacer equilibrio con un pie detrás de otro, aguantar en la pata coja unos segundos, andar de puntillas hasta la cocina o hacia atrás…


 
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NERVIOS E INCERTIDUMBRE
Las mejores formas de reducir rápidamente el estrés de la cuarentena, según una experta
¿Sientes que tu ansiedad ha aumentado desde que comenzaste el periodo de confinamiento? No te preocupes, es normal y tiene remedio gracias a estos consejos



Foto: Foto: iStock.


Foto: iStock.


AUTOR
ACYV
Contacta al autor
27/03/2020


Sabemos lo difícil que es mantenerse bien mentalmente en un momento como el que estamos viviendo. Pasar cerca de treinta días aislados en el hogar puede conllevar escenas de estrés y ansiedad que pueden pasar factura al bienestar personal y del entorno en el cual vives. Y más aún si sospechamos que la dichosa enfermedad habita en alguno de nosotros y procuramos no mantener demasiado contacto físico con el resto.

Antes de que sucediera todo esto, el trastorno de ansiedad estaba en boca de todo el mundo. Cerca de un 90% de los españoles han sufrido episodios de estrés en algún momento del último año. Por tanto, es probable que esta patología mental se vea agravada por el hecho de estar enerrados o tener a algún familiar enfermo. En este sentido, es de suma importancia mantener la compostura y no dejarse llevar por los nervios, ya que eso solo complicaría más la situación.

Centrar toda tu atención en cualquier cosa, aunque sea tan solo una palabra o una cuenta, hace que el cerebro deje a un lado los pensamientos negativos
El periódico británico 'The Guardian' ha consultado con Lucy Atcheson, psicóloga y autora del libro 'Ansiety Attacks' ("Ataques de Ansiedad"), en el que ofrece algunas pautas para luchar con esta desagradable sensación.


Ejercicio de un minuto
"Respira despacio", asegura la experta. "Inhala despacio a través de la nariz, cuenta hasta tres y sostén tu respiración, y luego expulsa el aire contando hasta seis". Haciendo este ejercicio, reduces los niveles de cortisol, la hormona del estrés, a la vez que te ayuda a sentir una sensación de bienestar. Atcheson recomienda sentarse en posición de loto y con la espalda recta para así conseguir un mayor efecto. Y también incide en el hecho de usar la nariz y no la boca, ya que cuando hiperventilamos el aire que entra en nuestro cuerpo lo hace a través la abertura bucal y no nasal, lo que hay que evitar.

De cinco minutos
Aprende algo sencillo. Bien puede ser una definición o un cálculo matemático. Aunque pueda sonar absurdo, centrar toda tu atención en algo, a pesar de que sea tan solo una palabra o una cuenta, hace que el cerebro deje a un lado los pensamientos negativos que se repiten sin cesar. Podrías aprovechar esta cuarentena para aprender una materia que te interese o escribir un libro. Ten en cuenta que los grandes proyectos siempre empiezan desde actos muy simples. Y que no hay mal que dure cien años, pero ejercitar el cerebro, aunque solo sea durante unos pocos minutos al día, sin duda corregirá en cierta medida esos momentos de ansiedad que no te dejan en paz.

De diez minutos
"Escríbete una carta a tí mismo sobre las cosas que estás haciendo bien",asegura Atcheson. "Lo mejor que puedes pensar es: 'Me voy a escribir una carta a mí misma para darme ánimos'. Esto pone a prueba la voz crítica de tu cerebro, ya que una de las mayores fuentes de ansiedad es no creer lo suficiente en nuestras propias habilidades". Si nunca te interesó la escritura, ¿quién sabe? A lo mejor descubres más de ti mismo de lo que pensaste en un primer momento.

De veinte minutos
"Cuando nos sentimos estresados, empezamos a pensar emocionalmente y dejamos atrás la lógica", asegura la experta. "La mejor forma de volver a tomar perspectiva es traer el pensamiento racional con un breve descanso mental". Para ello, túmbate boca arriba en alguna superficie blanda. Dobla las piernas y apoya las manos sobre ellas. Tienes veinte minutos para cerrar los ojos y tan solo "concentrarte en tu respiración". Intenta no caer dormido. "Lo que sucede es que todos los pensamientmos que corren por tu cabeza acaban neutralizándose. Están ahí, pero ya no pueden hacerte nada", recalca Atcheson. ¿Te sientes ahora mejor?


 
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La muerte sin rostro

La epidemia de coronavirus ha quebrado los ritos de acompañamiento y de despedida y nos ha abocado a un duelo masivo sin calor humano


"SEGUIR SIENDO HUMANO, ALBERGANDO ILUSIÓN EN EL ALMA, DESEOS FRENÉTICOS EN EL CORAZÓN, EN MEDIO DE ESTA PESADILLA, ESO LE PIDO YO A LOS DIOSES."

Manuel Vilas, escritor




El diácono Santiago Pérez oficia un responso a la entrada de la capilla de La Almudena, Madrid, el pasado 31 de marzo. A causa de la crisis vírica de momento se ha prohibido celebrar ceremonias dentro de la capilla y el sacerdote sale a la calle a realizarlas provisto con una mascarilla y guantes.



1 de abril.


Un día antes.

Es martes 31 de marzo. La epidemia no ha alcanzado todavía su pico y nos seguimos muriendo. A las 11 de la mañana un coche fúnebre se para a las puertas de la capilla del cementerio de La Almudena, Madrid. Lleva dentro un féretro con el cuerpo de una mujer fallecida por coronavirus. Ha empezado la primavera, pero hoy es uno de los peores días del año. Por la noche ha nevado. Hace mucho frío. El cielo es una capota gris. La lluvia cae gorda y helada. El diácono Santiago Pérez sale a la puerta de la capilla vestido con una túnica blanca, una estola morada de cuaresma cruzándole el pecho y una mascarilla de raso que le hizo una modista de su parroquia.

–Querida familia. Queridos amigos. Un adiós, un hasta siempre, un hasta el cielo.

El cura comienza el oficio. Delante de él están el conductor del vehículo y tres familiares de la difunta, el límite de asistentes a los entierros de víctimas de la Covid 19 impuesto por el Gobierno. Tampoco está permitido celebrar las exequias en el interior. Por eso Santiago Pérez ha sacado afuera una mesilla sobre la que ha colocado la cruz de Cristo y un cirio encendido. Pero lo más extraño, lo que muestra de forma más dura que esta tragedia está partiendo en dos nuestras estructuras simbólicas, es que ni siquiera se puede abrir la puerta del coche para que el diácono eche el agua bendita sobre el ataúd. En su lugar, se acerca con el isopo al vehículo y salpica tres tristes gotas sobre la amplia luna del maletero.

El virus ha realizado una dolorosísima doble operación con la muerte. La ha aumentado en número de manera insoportable y a la vez la ha suprimido de manera también insoportable: quienes están falleciendo no pueden ser acompañados en los hospitales en sus últimas horas, y cuando mueren, sus cuerpos no pueden ser vistos ni velados y únicamente pueden ser despedidos por su más estrecho núcleo de allegados en el cementerio o en el crematorio. Así, la muerte está por todas partes pero ha desaparecido. Estamos viviendo un velatorio colectivo sin cuerpo presente.

"Se ha producido un cortocircuito en los ritos de paso que nos ayudan a asimilar la muerte", reflexiona María Cátedra, catedrática emérita de Antropología Social de la Universidad Complutense de Madrid y autora de La muerte y otros mundos (1998). La profesora explica que la ritualidad de la muerte se compone de tres pasos definidos como separación, margen e incorporación que se han quebrado durante esta crisis. En la mayoría de los casos, se mantiene la separación –cuando el enfermo es hospitalizado– pero se elimina el margen intermedio de acompañamiento hasta que pierde la vida y, por último, debido a la cancelación de los velatorios y a la reducción de la presencia humana en entierros y cremaciones a un mínimo aséptico, queda en una nebulosa la incorporación del difunto a la categoría de muerto. "Es un corte radical en nuestros procesos culturales de asunción de la muerte, que no por ser ritos y pertenecer a la dimensión de la costumbre dejan de ser fundamentales", sostiene Cátedra, que nos responde desde su cuarentena en una casa retirada en la naturaleza de la sierra de Gredos.

En la capilla de La Almudena, el coche fúnebre se marcha. Enseguida llega uno más. "Como veis, ya tengo otro, y luego otro y otro", dice el sacerdote Santiago Pérez, que ha visto como la actividad en su capilla se ha triplicado de unos 8 oficios diarios antes de la epidemia a una veintena larga ahora.

A unos metros está un enterrador con mascarilla. Los enterradores de La Almudena no quieren salir en fotografías ni en vídeos y hablar no les motiva lo más mínimo. Pasan el tiempo trabajando o conversando en círculo entre ellos, algunos fumando con esos rostros curtidos y graves del oficio. Cada cuadrilla de cuatro ha pasado de hacer unos cuatro entierros diarios a una docena o más. Están pasando unas jornadas extenuantes en las que lo peor, según cuentan, es ver la soledad de las familias despidiendo a los muertos. "El miedo al contagio es lo de menos", nos dice el enterrador que está junto a la capilla. "Lo que es una verdadera penuria es ver a una mujer grabando el entierro de su padre para enseñárselo luego al resto de la familia. Eso sí es una penuria".

Nos movemos por el camposanto hacia un entierro y escuchamos en la radio: "La emergencia sigue. El balance hoy mantiene las constantes de la semana pasada. En las últimas 24 horas han fallecido otras 837 personas". Las vías de La Almudena están vacías. Llegamos al sitio de la inhumación y observamos a distancia. Los enterradores introducen el féretro en la tumba. Hay tres familiares cubiertos con paraguas, separados entre ellos a dos metros de distancia y protegidos con mascarillas. Alrededor no pasa nada, no se mueve nada. Solo hay silencio. Durante el entierro nada más se oyen el piar de los pájaros y paladas de tierra. Es una despedida sin flores ni calor humano. Es pura pena.

El director de cementerios de la empresa pública Servicios Funerarios de Madrid, Rafael Mendoza, informa de que han puesto en marcha "programas de apoyo emocional a los familiares para la gestión del duelo", con psicólogos. También están trabajando en la opción de posibilitar "despedidas por streaming[retransmisión digital en directo]". Tecnología para paliar el vacío. Un recurso obligado por las circunstancias que puede ayudar, sin duda, pero no sustituir las necesidades humanas, según razona Rosa García-Orellán, antropóloga estudiosa del ámbito de la enfermedad y de la muerte y profesora de Ciencias de la Salud en la Universidad Pública de Navarra. "La llegada de esta pandemia se produce en un contexto de revolución digital y el confinamiento en casa nos lleva a vivir el duelo a través de smartphones y de ordenadores. Los medios nos hablan de curas que comparten por YouTube los ritos funerarios o de whatsapps colectivos y videoconferencias en los que la gente drena su dolor desde los domicilios. Pero en este confinamiento día y noche, de 24 horas, si bien la pantalla está siempre a nuestro lado, hay muchos momentos de soledad, y hay ausencia de abrazos, de miradas, de silencios compartidos. De emociones que no se pueden trasladar a través de teclados o de cámaras. El cuerpo necesita al otro no solo de forma virtual, sino con ese sentimiento de clan tan ancestral nuestro", escribe por correo electrónico.

De La Almudena vamos al Tanatorio Municipal M-30. En el vestíbulo encontramos lo mismo: más vacío. En una hora solo entran dos personas que preguntan desorientadas qué hacer para que se recoja a un familiar cuyo cuerpo está en el Palacio de Hielo, la morgue improvisada en Madrid para acumular cadáveres. El personal de información los atiende y vuelve a su tarea de responder al teléfono las incesantes llamadas. "¿En qué residencia ha fallecido?". "Tanatorio M30, buenas tardes". "Ahora ese servicio no se puede hacer. Más adelante, cuando esto haya pasado". "Ya está todo gestionado, señor, pero entienda que tenemos que llevar un orden y estamos teniendo cientos de muertos todos los días". "Tanatorio M30, buenas tardes". "Muchas gracias por el gesto, de verdad", responden a la llamada de un ciudadano que había trabajado en un tanatorio y se ofrecía a acudir a ayudar en lo que se necesitase.

–Estoy agotada –dice una.

Cuelga el teléfono. Vuelve a sonar.

Bajamos al sótano y nos recibe un hombre joven con un sobrio jerséi de cuello alto, vaqueros pitillo y cómodas zapatillas deportivas. Se llama Julio Benito y es el jefe del almacén de féretros. Nos muestra centenares de ataúdes ordenados en filas. A lo largo de una semana normal a este tanatorio llegaban 200 féretros. Desde que estalló la epidemia, reciben 200 al día. Benito cuenta que los primeros días de la crisis del coronavirus fueron angustiosos y que poco a poco se han ido organizando mejor. Está sereno, aunque no oculta que se enfrentan a un reto complejo e inédito: "Hemos tenido otros momentos graves como el accidente del avión de Spanair en Madrid [2008; murieron 154 personas], pero aquello fue algo que tuvo un principio y un fin en un espacio de tiempo limitado. En este caso, por desgracia, no sabemos dónde está el fin". A su lado hay una furgoneta funeraria con un cartel de cartón sobre el volante que dice: "No utilizar. Hay que desinfectar".

En otra zona del tanatorio se preparan para sus servicios los conductores de coches fúnebres. Es un garaje amplio en el que lo primero que llama la atención es la presencia de dos filas de percheros repletos de los llamados trajes EPI (Equipos de Protección Individual). Los conductores se enfundan en estos monos de plástico con capucha para ir a hospitales y domicilios a por muertos por coronavirus. En un cuarto adyacente hay varios ataúdes con difuntos y en cada uno hay una hoja blanca donde se lee, escrito a boli o a rotulador fosforescente, el nombre de la persona y las especificaciones "Covid" o "No covid". Los trabajadores se mueven por el garaje sin posibilidad de guardar las distancias de seguridad recomendadas ante un posible contagio, algunos de ellos prescindiendo de la mascarilla. Igual que sucede por ejemplo con los médicos en los hospitales, o con los enterradores en los cementerios, realizar su labor les está abocando a exponerse al virus abiertamente. Entretanto, por los montacargas llegan ataúdes con muertos con una frecuencia que espanta. Los operarios sitúan dos en medio del garaje y los rocían con agua y lejía. El Jesús crucificado de uno de los féretros queda tocado por gotas de la solución desinfectante. El montacargas subre otra vez, baja y aparece un ataúd más. Un trabajador pregunta:

–¿Otro covid?

–Sí –le responden.

Aunque realizan su cometido mecánicamente –¿cómo hacerlo, si no?–, no están insensibilizados. "Estamos acostumbrados a trabajar con la muerte, pero no tenemos una coraza", dice el conductor José Luis Pérez. Es un hombre de mediana edad con un rostro robusto, austero en palabras pero delicado en el trato, con una presencia de ánimo pacífica que resulta acogedora en un escenario tan desquiciante. Nos dice que las recogidas de difuntos en domicilios son lo más duro para ellos. "Estás delante de familiares que no pueden tocar a sus muertos y que tampoco van a poder velarlos", explica. Estos días ha vivido dos episodios que le costará olvidar. Un hijo que lloraba y le pedía disculpas a su padre por no poder darle un último beso y otro que vio cómo se llevaban al suyo y solo pudo levantar una mano y musitar: "Adiós, campeón".

Pérez sale del garaje conduciendo un coche fúnebre hacia el hospital Gregorio Marañón. Al llegar él y otros tres compañeros que iban en una furgoneta aparcan a la entrada de la morgue, despliegan un plástico en el suelo y se meten trabajosamente en los trajes de seguridad, cerrando los primeros guantes en la muñeca con cinta aislante y poniéndose otro par por encima. Pasan unos minutos, se abre la puerta de la morgue y entran a por el cadáver de una víctima del virus. Dentro lo meten en dos sudarios, uno encima del otro, para sellarlo más. Luego lo sacan ya en el ataúd y le rocían lejía. La entrada en las morgues de los hospitales, dice Pérez, está siendo también traumática. "Para nosotros no es raro ver dos o tres cuerpos allí, pero ver 15 o hasta 20 juntos, tanta acumulación, se hace muy cuesta arriba".

Bajando en taxi hacia el Crematorio Sur de Madrid en la radio se escucha la historia de un pastor evangélico de Estados Unidos que reunió en su iglesia a cientos de fieles y les aseguró que allí estaban libres del patógeno, además de aconsejarles que no dudasen en abrazarse los unos a los otros.

–Buf –se desespera el taxista tras su mascarilla.

Al llegar a la incineradora hay un coche fúnebre aparcado a sus puertas. Un cura dice unas palabras junto a dos allegados del fallecido. Cuando finaliza, vuelve a entrar al tanatorio y el hombre y la mujer que estaban con él se van caminando lentamente hacia su vehículo. Él saca del bolsillo un bote de gel higienizante. Se echa un poco. Se lo pasa a ella. Ambos se alejan frotándose las manos.

La portavoz del crematorio, Nuria Andrés, explica que están llamando a los familiares de los fallecidos para que sepan que pueden acudir a darles un último adiós, aunque sea en estas condiciones tan limitadas. "Por lo menos así tienen ocasión de ver su féretro", dice. Ella suele dedicarse a tareas de comunicación pero ahora está echando una mano también en los hornos, donde ya había trabajado. "La cantidad de trabajo es desbordante. Estamos currando al 200%, cremando unos 30 cadáveres al día, el doble de lo normal, pero mantenemos el control de la situación", afirma. Nos conduce a la parte trasera del crematorio, por donde llegan los ataúdes a los hornos, y allí presenciamos –de nuevo– cómo se pulveriza sobre ellos agua con lejía. El fotógrafo le pregunta a Andrés si la puede retratar y a ella le da timidez, aunque acepta. Esa timidez, esa reacción tan hermosa y humana a unos metros de cuatro hornos crematorios y mientras nuestro mundo tirita de pánico, es un pequeño milagro.

Al atardecer nos trasladamos al Palacio de Hielo, el centro de entretenimiento que se ha convertido en el símbolo más ominoso de la capital de España estos días. Su pista de patinaje helada se está usando como almacén de cadáveres provisional para aliviar la saturación de las morgues de los hospitales. La policía resguarda el acceso y entran y salen vehículos: de bomberos, funerarios, de una empresa de productos químicos... El centro comercial es de una arquitectura fría e impersonal que transmite una sensación si cabe más lastimosa. Ahí, mirándolo sin saber qué decir, uno se pregunta qué será de este lugar. Si su estigma hará que lo evitemos o si, tal vez, sea precisamente su estigma algo que nos ayude tras esta pesadilla a simbolizar nuestro dolor, a darle un lugar físico, a proveer de un espacio memorial a este enorme duelo colectivo sin rostro.

Silvia García, una vecina del barrio, pasa cargada con dos bolsas del súper. Ella iba al Palacio de Hielo de niña. Dice que ahora lo ve y se le cae el alma a los pies, pero cree que hasta este edificio sanará: "Verás. Pronto volverán las risas y los correteos".

Las risas, los correteos, la timidez.

Volverá la vida.

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DUELO por CORONAVIRUS: Sin Despedida y en Cuarentena | Cómo superarlo

Consejos para superar el Duelo por muerte de ser querido por Coronavirus (COVID19): Duelo sin Despedida y en Cuarentena. Si quieres superar tu duelo paso a paso: https://wp.me/P8Gue7-14M

Se trata de un Duelo difícil debido a que sucede en mitad de una pandemia global y en estado de obligado confinamiento. En el video te cuento: * Las características de este duelo y por qué es diferente a otros. * Cómo se manifiesta en las personas que lo están viviendo. * Pautas para empezar a elaborar el duelo desde esta situación de cuarentena.




 
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Un mundo con ansiedad, miedo y estrés
El encierro, el duelo y la crisis económica doblarán el número de personas con problemas psicológicos, según la OMS


Una familiar de un fallecido por coronavirus asiste a su entierro en Barcelona, el sábado 18 de abril.


Una familiar de un fallecido por coronavirus asiste a su entierro en Barcelona, el sábado 18 de abril.EMILIO MORENATTI / AP




ANA ALFAGEME
Madrid -
20 ABR 2020

Si se pudieran auscultar las emociones, todos los fonendoscopios del planeta escucharían dos: miedo e incertidumbre. La amenaza hasta ahora circunscrita a fechas funestas (11-S, 11-M) o localizada en países casi siempre lejanos, casi siempre pobres, ha tomado, con su avance invisible y letal —160.766 muertos hasta el 19 de abril— una dimensión planetaria, desconocida en el último siglo. La nueva peste ha irrumpido en el centro de la próspera Europa y de la superpotencia americana con una virulencia y celeridad de la que nadie, así se encuentre confinado en un lujoso ático o en una humilde vivienda, puede considerarse a salvo. Y esa súbita falta de certeza, ese temor, solo es el comienzo de otra crisis sanitaria que se cebará en nuestras cabezas, aseguran varios especialistas en salud mental, algunos con amplia experiencia en catástrofes y guerras.

El epidemiólogo e investigador de los efectos mentales de las grandes emergencias Sandro Galea, decano de la Escuela de Salud Pública de Boston, afirma: “Esta crisis es un acontecimiento traumático masivo sin precedentes, mayor que ningún otro por su dimensión geográfica”. La sacudida se ve magnificada en los que enferman (más de dos millones solo con las cifras oficiales), en las familias golpeadas por las muertes y en quienes ya se encuentran con los bolsillos vacíos. “Habrá una avalancha de trastornos del ánimo y de ansiedad en los próximos meses y años en todo el mundo”, pronostica este experto, “eso incluye depresión, ansiedad, estrés postraumático, mayor consumo de alcohol y violencia machista. Todo ello tendrá grandes consecuencias económicas y sociales”. La OMS estima que una de cada cinco personas padecerá una afectación mental, el doble que en circunstancias normales.

Qué va a pasar? ¿Me contagiaré? ¿Tendré trabajo? ¿Cómo estará mi madre? ¿La volveré a ver? La psicóloga Sara Liébana escucha constantemente preguntas como estas, repetidas por comunicantes insomnes, en el teléfono que ofrece el Ministerio de Sanidad. “Es lo más extraordinario que hemos vivido”, exclama esta profesional experimentada en la atención a víctimas del terrorismo, “no solo porque ocurre a nivel mundial, sino por esa masiva sensación de incertidumbre, en todo, la salud, el trabajo, los estudios, las becas, vivimos en ese estrés, esa ansiedad… Ahora somos una sociedad que se hace preguntas”. Su colega psiquiatra Carmen Moreno, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, insiste: “No termina y no sabemos cuándo va a terminar. Se dan recomendaciones que cambian de un día para otro, eso genera incertidumbre y desprotección, golpea a todo el mundo por igual, es algo impredecible. Y el ser humano necesita predictibilidad”.

Esa sociedad que se hace preguntas, la sociedad de quienes temen y quienes se duelen (los enfermos y los deudos de los muertos) lleva más de un mes encerrada. Y eso no está libre de efectos secundarios. “Me paso el día diciéndole a la gente que no se ha vuelto loca”, asegura el psicólogo Fernando Egea, “que la irritabilidad, los cambios de ánimo y el insomnio son reacciones normales”. Así lo avala una revisión reciente de The Lancet. Estamos con el ánimo bajo (a un 73% le pasa, según uno de los estudios) e irritables (57%). La cuarentena provoca confusión, ira y síntomas de estrés postraumático (esas pesadillas y flashbacks que reviven la experiencia dolorosa, acompañadas de hipervigilancia y anestesia emocional), según la mayoría de investigaciones. “Las circunstancias más estresantes”, señalan los autores, “son el confinamiento prolongado, el miedo a infectarse, la frustración, el aburrimiento, la falta de alimentos o productos básicos, una información inadecuada, pérdidas económicas y estigma”. El aislamiento también ha cambiado el paradigma doméstico. “Nos plegamos en torno a la familia, como en una especie de vuelta a las cavernas, restableciendo vínculos y volviendo a una forma muy básica de relación para protegernos de esta guerra rara”, reflexiona el psiquiatra Enrique García Bernardo, “en la que muere mucha gente, vivimos en la incertidumbre, adaptándonos, con la paradoja de que se vuelven a oír los pájaros mientras muere tanta gente, conteniendo el aliento para que no nos pille”.

La brutal irrupción de la crisis ha causado algo que al psiquiatra Alberto Fernández Liria le sorprendió, por su potencial dañino, cuando trabajaba como enviado de varias ONG en escenarios bélicos: “Los mayores estragos no se deben al combate, sino a la destrucción masiva de la vida cotidiana. En un mundo en el que te defines por tu ocupación, tu papel queda en suspenso, hay una desorientación de la que puede salir cualquier cosa. Se necesita encontrar culpables, distinguir entre los buenos y los malos, como en las guerras”.

En esta misma crisis de la covid-19, pero en China, que fue el primer país afectado, un tercio de la población sufría ansiedad de moderada a severa,según un estudio. Otro veterano en emergencias, el psiquiatra Ricardo Angora, coordinador de Salud Mental de Médicos del Mundo, cree que no tenemos experiencia en situaciones en que todos estamos amenazados. “No había sucedido nunca, al menos en nuestras generaciones. En África hay cólera, sequías y conflictos bélicos. Están más habituados y tienen un aprendizaje, aquí no lo tenemos. Desde un punto de vista emocional nos ha pillado sin anticuerpos”.

En estos días la enfermedad y la muerte discurren en soledad. “Las evoluciones de los enfermos son muy tórpidas, todo ocurre muy rápido”, dice la psiquiatra Moreno, “o el familiar se da mucha prisa en venir, siempre es uno y tiene que cumplir una serie de condiciones, o no se va a poder despedir”. Cree la especialista que la gestión de la muerte es muy difícil, “no se puede velar y existe una especie de congelación de la emoción. Los duelos complicados y prolongados aumentarán”. La psicóloga Liébana escucha a deudos desconsolados, que a veces ni saben dónde está el cadáver de su padre, “les acompañamos en su dolor, en la impotencia de no poder compartirlo con nadie, les animamos a que contacten con los suyos en llamadas grupales y les decimos que podrán despedirse cuando esto acabe”.

Ahora, y a partir de ahora, son las pérdidas las que emergen en nuestro panorama emocional. “Las depresiones van a tener que ver con las pérdidas, las reales, las de nuestros muertos, y otras de diferente dimensión: la renuncia a un estatus, a una forma de vida por el desempleo o el hundimiento de los autónomos”, sostiene García Bernardo, “desde el sujeto aislado (con pérdida de sueños, expectativas), la familia (pérdida de horizontes), lo social (el empleo)”.

Fernández Liria está de acuerdo: “Va a haber un fenómeno masivo de pérdidas; trabajos, propiedades, referencias, cosas que tienen que ver con la identidad, para mucha gente su identidad laboral, pensemos en el turismo, la actividad fundamental de este país. ¿Qué hará un cocinero, el dueño de un bar? Se tendrán que reinventar, y eso es un proceso muy complicado. Si se acomete apoyándose, de una manera social, puede ser muy constructivo. Dios nos libre de la aparición de movimientos populistas muy descarnados”.

La experiencia previa dice que el impacto económico que se cierne atacará la salud mental. La crisis económica más reciente, de 2009, hizo crecer la depresión (un 18%), la ansiedad (8%) y los trastornos por abuso de alcohol (5%), según un estudio de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). “La economía se puede recuperar, las vidas no. Si se evita que haya repuntes eso hará que se recupere la confianza”, reflexiona Angora.

¿Qué hacer ante ese cúmulo de dolor en supervivientes, profesionales de hospitales, centros de salud y ambulancias, familiares de fallecidos y desempleados? “Educar a la gente para estos desafíos y preparar a los sistemas sanitarios para enfrentarlo”, responde Galea. “Hay un riesgo de inatención”, cree Fernández Liria, “y también de psiquiatrización. Pero hay que acercar la atención, porque los que están peor no son capaces de pedir ayuda”. Ahí, coinciden todos, los médicos que nos siguen, los de cabecera, serán fundamentales para detectar esa avalancha de sufrimiento sumergida.


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