Cuadernos de Psicología. (1 Viewer)

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¿Para qué sirve la Psicología?

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Cuando llegan a la consulta, el 75% de mis clientes han estado esperado hasta el último momento para dar el paso consistente en consultar a un psicológo.

El último momento es aquel donde la persona está tan agotada de sufrir que ya no le queda la cantidad de energía necesaria para llevar a cabo la estrategia que el psicólogo ofrezca, para resolver el problema que lo ha llevado a consultar.

¿Por qué la gente no va al psicólogo?
Hasta el día de hoy, tan solo un 25% de personas acuden al psicólogo como medida preventiva.

Es en ese porcentaje del 75% es donde se encuentran las personas que desarrollarán un trastorno como consecuencia de soportar la situación de estrés durante un periodo tiempo demasiado amplio.

Es decir, el conjunto de síntomas sostenido en el tiempo da como consecuencia un enquistamiento sintomático que recibe el nombre de trastorno.

¿Qué son los trastornos?
Los trastornos son conjuntos de síntomas que tienen una duración superior a tres meses y los cuales ya se han instalado en el sistema de funcionamiento de la persona.

Cuando les pregunto a las personas que acuden a consulta por qué razón han esperado tanto para hacerlo, las respuestas que recibo son del orden siguiente... “quería hacerlo por mí mismo”, “no quería pedir ayuda, ya que nunca he necesitado hacerlo”..., “no me gusta contarle mis problemas a un extraño”... etc.

Es decir, todas ellas son respuestas que denotan creencias estáticas y la presencia de escepticismo, lo que da como resultado que no se atrevan a confiar en el profesional respecto a los temas emocionales, ni tampoco en su propia mejora... quizás en ese momento ni siquiera crean que puedan ser ayudados.

¿Para qué sirve ir al psicólogo?
Tras una primera visita, el psicólogo deja de convertirse en un extraño y tras la puesta en escena inicial del profesional de sus habilidades tales como la empatía, la comprensión y la escucha activa, es entonces que pasa ocupar un lugar de referente y relevancia, en el desarrollo personal de la que persona que consulta.

La psicologia sirve para ahorrar tiempo a la persona.

La Psicología y el psicólogo permiten que una persona piense, durante un periodo de tiempo limitado de su vida, de forma metódica, y se dedique a valorar junto con un especialista en crecimiento personal, que es lo que está ocurriendo en su ambiente y en él mismo, identificando síntomas, problemas y buscando la mejor forma de resolver conflictos que en el transcurrir de la vida del cliente han aparecido mas o menos recientemente.


La psicología permite que resuelvas con más rapidez el sufrimiento emocional.

El simple hecho de ordenar pensamientos y emociones con un profesional de la salud mental, aclara lo suficiente, como para empezar a atisbar cierta esperanza frente al malestar.

Posteriormente la planificación y decisión sobre las circunstancias que están ocurriendo y que deberán modificarse, esta vez con acierto, en la vida de la persona que consulta, acabaran reorganizando el malestar en un corto espacio de tiempo.

Pensar es uno de los trabajos más difíciles que existen, tal y como dijo Henry Ford, a dicha tarea le has dedicar tiempo y esfuerzo, y también requiere de creatividad. No obstante, la creatividad es una capacidad que puede ser perfectamente entrenada.

Es por ello que realizar la labor de pensamiento, en un momento de saturación mental o estrés, se convierte en una tarea inalcanzable.

Acompañar, guiar
Cuando un cliente acude a la consulta de un psicólogo buscando la solución para salir del estado en el que se encuentra, lo que el psicólogo prescribirá no va a poder ser aplicado aún, porque la fortaleza del paciente en relación a sus capacidades se encuentran disminuidas.

Durante el número de sesiones que la persona precise, el psicólogo deberá hacer una labor de acompañamiento junto al cliente, hasta que este pueda recuperar sus capacidades y habilidades , y desde ahí generar juntos, psicólogo y cliente la expectativa de que la mejora es una opción posible y probable.

Dicha ausencia de expectativa es inherente a la situación actual del cliente, forma parte de la labor del psicólogo aumentar dicha expectativa e iniciar un proceso de mejora personal, que resuelva la situación del cliente, mucho antes de como hubiese sido, sin la aplicación de la psicologia a su circunstancia.

Con el psicólogo, las soluciones se desarrollan antes.

TÓPICOS



Mónica Dosil
Psicóloga

Psicóloga y Directora de Isep Clinic Castelldefels, con más de 25 años de experiencia trabajando en la asistencia psicológica a pacientes. Es Licenciada en Psicología por la Universitat de Barcelona, y entre sus títulos de especialización constan el Máster en Gerontología por la Fundació Universitat de Barcelona Les Heures, el Postgrado en Psicología Infantojuvenil (ISEP) y el Postgrado en Trastornos Alimentarios (Isep). Atiende en su consulta de Castelldefels ayudando a personas que necesitan terapia individual, familiar o de pareja.


https://psicologiaymente.com/clinica/para-que-sirve-la-psicologia
 

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Construye una vida que te haga sentir bien por dentro, no una que se vea bien desde fuera



En el mundo de las apariencias se pierde la esencia. Cuanto más nos preocupemos por aparentar, más nos alejamos de nuestro verdadero “yo”. Cuanto más construimos fuera, más se desmorona el interior, hasta tal punto que esa imagen aparentemente ideal puede terminar engullendo nuestra identidad, convirtiéndonos en carceleros de nosotros mismos.

Las redes sociales son el mejor ejemplo de ello ya que se han convertido en el escaparate donde proyectamos una vida aparentemente perfecta. Aunque pocas, ya hay voces que disidentes, como la de la influencer australiana Essena O’Neill que, con más de medio millón de seguidores, cientos de fotos perfectas y miles de euros en ganancias, dejó Instagram diciendo: “Esta no es una vida sincera, ni genial ni inspiradora. Es la perfección artificial hecha para llamar la atención”.

Sin embargo, muchos no se dan cuenta de que la validación que reciben de las redes sociales se basa únicamente en métricas fabricadas para que confundan la atención con el afecto y la vanidad inflada con el auténtico valor.

Aunque lo cierto es que la tendencia a vivir para aparentar no ha surgido con las redes sociales – estas han sido tan solo un altavoz – sino que tiene raíces mucho más profundas, asentadas en la necesidad de aprobación social para reafirmar un estatus, aunque sea ilusorio y esté construido sobre un castillo de naipes. Las personas con complejo de Eróstrato – aquellas que buscan la fama o la notoriedad sin importar los medios – siempre han existido y seguirán existiendo. Pero si queremos emularlas nos condenaremos a vivir una vida vacía y carente de sentido.

Dime de qué presumes y te diré de qué careces

El afán por resaltar determinadas características o posesiones atractivas o positivas socialmente esconde una profunda inseguridad personal. Es probable que, en el fondo, pensemos que no somos lo suficientemente interesantes, inteligentes, atractivos o exitosos como para llamar la atención por nosotros mismos y necesitemos exagerar o incluso inventar determinadas cosas para conseguir la aprobación social.

Esa necesidad de demostrar constantemente nuestro valor, felicidad o inteligencia en realidad esconde un mecanismo de compensación: intentamos equilibrar nuestra inseguridad desempeñando el rol de una persona segura.

La compensación, un mecanismo psicológico propuesto por Alfred Adler relacionado con los sentimientos de inferioridad, es una estrategia mediante la cual encubrimos – de manera consciente o inconsciente – aquellas debilidades, frustraciones, deseos o incompetencias buscando éxitos, ya sean reales o imaginarios, que puedan equilibrar la balanza o inclinarla a nuestro favor.

Sin embargo, la compensación no suele resolver el problema de base. Publicar fotos sonrientes en las redes sociales no hará que nos sintamos mejor y mostrar cuán grande es nuestra casa no hará desaparecer la sensación de soledad. En realidad, la compensación suele reforzar el complejo de inferioridad desencadenando un mecanismo altamente tóxico para nuestro equilibrio mental.

Vivir para aparentar: La trampa de la sociedad moderna
La sociedad no nos lo pone fácil para desarrollar un “yo” seguro, autodeterminado y auténtico. Al crear una falsa correlación entre lo que somos y nuestras posesiones “la plenitud del placer del consumidor se convierte en sinónimo de la plenitud de la vida. Compro, luego soy. Comprar o no comprar, esa es la cuestión”, como escribiera Zygmun Bauman. El problema es que “para los consumidores deficientes, esos desposeídos de nuestros días, el no comprar es el discordante y purulento estigma de una vida no realizada (y de su propia insignificancia e inutilidad)”, añadió.

El cambio de foco, de lo interno a lo externo, de lo que eres a lo que tienes, genera una gran presión por consumir, ser felices y exitosos que termina “quebrando” a las personalidades más vulnerables, de manera que estas personas prácticamente se sienten obligadas a construir una vida que se vea bien por fuera, para proyectar la imagen que se espera de ellas.

Esa presión hace que no hablen de sus verdaderos problemas, los cuales siguen creciendo tras una fachada perfecta. Y al no buscar ayuda, caen todavía más bajo en el agujero de la frustración. Así se encierran en un círculo vicioso en el cual, cuanto más intentan aparentar, menos trabajan para resolver los problemas que están generando ese malestar. Viven eludiendo el auténtico problema, poniendo el foco en cosas intrascendentes que no brindan más que una descarga efímera de adrenalina que se confunde con la felicidad.

Curiosamente, la sociedad en que vivimos que da pie a esos comportamientos disfuncionales, ni siquiera puede llamarse materialista. “No es correcto, ni mucho menos, decir que la civilización moderna es materialista, si entendemos por materialista la persona que ama la materia. El cerebral moderno no ama las materias sino las medidas, no los sólidos sino las superficies. Bebe por el porcentaje de alcohol y no por el ‘cuerpo’ y el sabor del líquido. Construye para ofrecer una fachada, más que para proporcionar un espacio donde vivir”, escribió Alan Watts.

En realidad, estamos viviendo en la era del perfeccionismo a ultranza, del culto al envase, olvidándonos del contenido, lo cual genera expectativas demasiado altas y a menudo irreales, sobre nosotros y el resto de las personas, creando un ambiente tóxico para nuestro bienestar emocional.

No debemos olvidar que cuando se crea una jerarquía social, es muy sencillo reforzar los modelos culturales de perfección y éxito. Y a medida que un modelo cultural de perfección o éxito se refuerza, nuestro estado de ansiedad aumenta porque nos sentimos deficientes o inferiores. Alguien siempre está por delante de nosotros, lo cual conduce inevitablemente a las comparaciones. Y eso nos lleva a seguir alimentando a la «bestia», con la secreta esperanza de que finalmente logremos estar a la altura de un falso sentido de la felicidad y el éxito, por más ilusorio y efímero que sea.

Es un terrible mecanismo que nos condena a vivir una vida vacía, en la que no construimos lo que queremos realmente sino lo que creemos que se verá bien y que los demás aplaudirán o mirarán con envidia disimulada. Por eso necesitamos cambiar el foco urgentemente y construir una vida que nos haga sentir bien por dentro, no una que parezca perfecta desde fuera. Porque la vida no tiene que ser perfecta, solo tiene que ser maravillosa para ti. Y eso basta.

https://rinconpsicologia.com/vivir-para-aparentar/
 
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Los 2 secretos de los estoicos para desterrar las quejas de nuestra vida



Quejarse es fácil. Es tan natural como respirar. Quejarnos requiere poco pensamiento y cero acción. Por eso no paramos de quejarnos del gobierno, las autoridades, esa persona tóxica que nos hace la vida imposible, el tráfico infernal, la conexión lenta, el trabajo agotador, el destino, la humanidad entera…

No cabe duda de que las quejas nos permiten deshogarnos, sacudirnos las frustraciones y desahogar la ira, lo cual es liberador, al menos momentáneamente. Sin embargo, ¿de qué sirve quejarse a largo plazo? ¿Esas quejas han mejorado tu vida, han resuelto tus problemas o te han hecho más feliz? Es probable que no.

Quejarse es tan reconfortante precisamente porque nos excusa de asumir la responsabilidad por nuestros pensamientos y acciones. Quejarse nos mantiene entretenidos, pero no nos conduce a ninguna parte. Por eso los estoicos proponen abolir las quejas de nuestra vida. Así de tajante. Así de difícil. Así de liberador.

El arte de olvidar lo que no podemos controlar y enfocarnos en lo que podemos cambiar
Los estoicos estaban convencidos de que podemos usar la filosofía y la razón para alcanzar un estado de serenidad, alegría y fortaleza mental. Por eso creían que lamentarnos y preocuparnos por cosas que no podemos cambiar es una especie de autosabotaje malsano.


Epicteto lo resumió magistralmente: “Solo hay un camino hacia la felicidad: dejar de preocuparse por las cosas que están más allá del poder de nuestra voluntad”. Este filósofo estoico pensaba que preocuparnos, quejarnos e invertir energía emocional en aquellas cosas que no podemos cambiar o controlar es el camino más rápido y directo hacia la desmoralización, la depresión y el agotamiento psicológico.

Al contrario, animaba a centrarse en aquello sobre lo que sí tenemos control, como nuestras acciones, hábitos, respuestas, palabras, patrones de pensamiento y emociones. Marco Aurelio compartía su visión: “Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible […] No necesitas estar nervioso o molestar tu alma por cosas que no puedes controlar. Estas cosas no están pidiendo que las juzgues. Déjalas en paz”.

Se trata simplemente de un cambio de enfoque: dejar de centrarnos en aquello que no podemos controlar para dirigir nuestros esfuerzos y energía en lo que sí podemos cambiar.

Detrás de la aceptación radical que promulgan los estoicos no se esconde una postura conformista, derrotista o pasiva sino todo lo contrario. Centrarnos en lo que podemos cambiar conduce al auténtico empoderamiento, ese que proviene de la plena conciencia de nuestras fuerzas, de la madurez de reconocer su alcance y sus limitaciones.

“Recuerda que todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad […] Si estás afligido por algo externo, ese dolor no se debe al acontecimiento en sí, sino al significado que le das, y tienes el poder de eliminarlo en cualquier momento […] Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto y encontrarás la fuerza”, escribió Marco Aurelio.

¿Cómo lidiaban los estoicos con la adversidad sin quejarse?
Epicteto pasó su infancia como esclavo en Roma y vivió gran parte de su vida con una pierna completamente discapacitada, pero aún así celebró su suerte y se convirtió en un gran filósofo cuyas enseñanzas traspasaron la barrera del tiempo y el espacio.

Séneca, otro gran exponente del estoicismo, enfrentó con serenidad su condena a muerte por razones políticas y se dice que incluso regañó a sus discípulos por llorar su destino pidiéndoles que recurrieran a las enseñanzas estoicas para sobrellevar la pérdida.

1. Visualización negativa
Los estoicos estaban convencidos de que necesitamos controlar nuestras expectativas y deseos porque son la principal fuente de fustraciones, decepciones y quejas. Si alimentamos expectativas irreales y estas no se cumplen, nos sentiremos abatidos y tendremos la tendencia a buscar un culpable.

Para evitarlo, los estoicos proponían una especie de visualización negativa que nos ayude a prepararnos para los golpes de la vida. “Deberíamos amar a todos nuestros seres queridos, pero siempre teniendo en cuenta que no tenemos la garantía de mantenerlos por siempre; es más, ni siquiera tenemos la garantía de que los mantendremos por mucho tiempo”, dijo Séneca.

Marco Aurelio recomendaba un ejercicio de visualización negativa diario: “Comienza cada día diciéndote a ti mismo: Hoy me reuniré con la interferencia, la ingratitud, la insolencia, la deslealtad, la mala voluntad y el egoísmo”.

Quizá en la hegemonía del “pensamiento positivo”, las palabras de los estoicos destilen un sabor amargo, pero en realidad este tipo de ejercicio puede empujarnos lejos de la depresión y el abatimiento para animarnos a celebrar todo lo que tenemos, aquí y ahora.

La visualización negativa puede ayudarnos a prepararnos para lo peor de la mejor manera, para que nada nos tome por sorpresa y no nos sintamos tan abrumados o abatidos cuando la adversidad toque a nuestra puerta – algo que ocurrirá antes o después.

¿El secreto? Aplicar esta técnica en su justa medida, evitando convertirla en una excusa para alimentar el pensamiento catastrofista. Hay que tener en cuenta que sus principales objetivos son rebajar nuestras expectativas para evitar desengaños y aprender a no dar nada por sentado.

Una manera constructiva de aplicar la visualización negativa de los estoicos consiste en escribir cada día tres cosas valiosas que tenemos. Imaginando lo tristes o defraudados que nos sentiríamos sin ellas, podemos revalorarlas aún más, experimentar gratitud y cuidarlas de la mejor manera posible.

Como por arte de magia, cuando comenzamos a centrarnos en lo que tenemos, en vez de lo que no tenemos, las quejas desaparecen de nuestra vida. “Un hombre sabio es aquel que no llora por las cosas que no tiene, sino que se regocija por las que tiene”, sentenció Epicteto.

2. Amor Fati
Amor fati es una frase latina que significa “amor a tu destino”. Es una mentalidad estoica que implica aceptar todo cuanto nos sucede en la vida, incluido el sufrimiento y la pérdida, como algo positivo o de lo cual obtener una enseñanza porque nos ha permitido convertirnos en la persona que somos hoy. Según los estoicos, ese era el camino para vivir de manera más serena y feliz, lejos de las quejas banales.

Epicteto resumió esta idea: “No intentes que las cosas sucedan de la manera que quieres; más bien, desea que lo que sucede, suceda como sucede: entonces serás feliz”.

El amor fati significa que sentimos que todo lo que sucede forma parte de un proceso, de un camino de aprendizaje que debemos seguir para crecer como personas. Sin embargo, ese destino no se entiende como inevitable, no asumimos un papel pasivo, sino que tenemos la posibilidad de construir, dentro de los límites impuestos por el azar – entiéndase nuestra sociedad, cultura, familia….

El azar desempeña un papel importante, pero tenemos la posibilidad de reaccionar de dos maneras: negarlo y vivir como si la propia vida fuera una carga pesada, lamentándonos por todo lo que nos ocurre; o aceptarlo y asumir que en la vida algunas veces se gana y otras se pierde. O sea, si aceptamos los triunfos también debemos aceptar las derrotas y si aceptamos la alegría toca aceptar la tristeza porque uno no existiría sin el otro.

Sin embargo, el amor fati no implica simplemente aceptar la realidad, sino de abrazarla. El objetivo es pasar del “no estoy de acuerdo con lo que me ha sucedido” al “asumo lo que sucedió y voy a sacarle provecho”.

Existen muchas maneras de aplicar el amor fati. Un ejercicio sencillo consiste en mirar atrás, a las situaciones adversas que hemos enfrentado, e intentar comprender cómo nos han fortalecido o qué enseñanzas nos han brindado.

Al respecto, Nietzsche, que en ciertos aspectos podría considerarse un filósofo estoico, escribió: “Mi fórmula para expresar la grandeza en el hombre es amor fati: el no-querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad. No solo soportar lo necesario, y aún menos disimularlo ―todo idealismo es falsedad frente a lo necesario― sino amarlo”.

Debemos recordar que solo cuando abrazamos la vida, con sus luces y sombras, con las dichas y desgracias, desarrollaremos la actitud adecuada para aprovecharla plenamente, hasta la última gota.
https://rinconpsicologia.com/como-dejar-de-quejarse-estoicos/
 
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Efecto Garcìa: qué es y qué nos sobre el condicionamiento clásico


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Seguro que te ha ocurrido alguna vez, que después de ingerir algún tipo de alimento y sentir dolor de tripas, acabas rechazando (de forma consciente o inconsciente) volver a comer ese alimento, al menos por un tiempo.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Se puede explicar a través del efecto García, un fenómeno del condicionamiento clásico.

Este fenómeno, descubierto por el psicólogo americano John García en los años 50, consiste en un tipo de condicionamiento aversivo al sabor, que se empezó a estudiar con ratas. En este artículo conoceremos cómo se descubrió este efecto, en qué consiste y por qué se produce.

Efecto García: ¿en qué consiste?
El efecto García es un fenómeno que encontramos dentro del condicionamiento clásico, y que alude al hecho de que un Estímulo Condicionado (EC) exteroceptivo (por ejemplo una luz o un sonido) se asocia más fácilmente con un Estímulo Incondicionado (EI) exteroceptivo, y que un EC interoceptivo (por ejemplo un tipo de comida) se asocia más fácilmente con un EI interoceptivo.

Un ejemplo de este efecto sería cuando sentimos dolor de estómago, o náuseas, y acto seguido lo relacionamos con algo que hemos comido; da igual que el dolor o las náuseas se produzcan por cualquier otra razón externa, que la mayoría de las veces lo relacionaremos con comida.

Esto ocurre porque se produce un condicionamiento selectivo acorde al tipo de estímulo; es decir, asociamos la naturaleza del estímulo con la naturaleza de la respuesta, que debe ser la misma (en este caso, un origen interno). Pero, ¿cómo se llegó al descubrimiento del efecto García? Vayamos al origen.

Origen del condicionamiento aversivo
El origen del estudio del condicionamiento aversivo al sabor lo encontramos alrededor de los años 40. Para la realización de estos estudios, se utilizó veneno a fin de erradicar plagas de ratas y ratones. Recordemos que el condicionamiento aversivo implica aprender una respuesta de rechazo hacia algún tipo de estímulo.

Concretamente, este tipo de condicionamiento del que hablamos está asociado al sabor o al olor de ciertas comidas (que serían el estímulo aversivo).

Diez años más tarde, hacia los años 50, John García, un psicólogo americano, se interesó en estudiar el condicionamiento aversivo. Fue el creador del llamado “Efecto García”. Este psicólogo y investigador estudió en la Universidad de California (Berkeley) y posteriormente empezó a trabajar en San Francisco para la Marina.

Experimentos de John García
Fue en San Francisco donde, a través de sus experimentos con ratas, J. García les aplicó a las mismas radiaciones ionizantes para provocarles dolores gástricos. Acto seguido observó cómo éstas dejaban de beber agua de la botella de plástico, ya que habían asociado el dolor de barriga (respuesta condicionada interna) con el plástico de las botellas de agua (estímulo condicionado interno).

También lo estudió con comida, y el efecto era el mismo. Esto se producía aunque el causante del dolor de barriga fuera otro. Según él, y lo que define el propio efecto García, las ratas asociaban estos dos estímulos (que en realidad, no tenían nada que ver, porque el dolor de barriga era causado por otro estímulo, la ionización), porque tenían la misma naturaleza interna.

Así, el efecto García hace referencia a un tipo de reflejo condicionado de rechazo a determinados alimentos y sabores. En este caso expuesto, el estímulo de rechazo sería el agua contenida en las botellas de plástico.

Variaciones en los experimentos
John García utilizó otra técnica para demostrar el efecto García; lo que hizo fue cambiar el sabor del agua de las botellas de plástico, añadiendo sacarina en el recipiente. Se trataba así de un nuevo sabor para las ratas. J. García incorporó una luz roja en el recipiente con el agua+sacarina.

Comprobó cómo las ratas seguían rechazando el agua (en este caso, con un nuevo sabor), pero no rechazaban la luz roja que contenía el recipiente. Este último fenómeno refuerza la idea fundamental del efecto García, que alude a la naturaleza de los estímulos, considerando que debe ser la misma para que se produzca el condicionamiento (en este caso, la luz es un estímulo externo, y el dolor de tripa es interno).

Rechazo de su investigación
Al principio, las investigaciones de John García fueron rechazadas por la comunidad científicaporque no seguían los principios básicos del condicionamiento clásico, considerados éstos como verdaderos. Es por esto que revistas científicas de prestigio, como por ejemplo Science, se negaron a publicar sus hallazgos.

Características del fenómeno psicológico
Es interesante explicar las aportaciones novedosas que realizó John García al campo del condicionamiento clásico, a partir del fenómeno del efecto García. Estas aluden también a las características de dicho efecto, y fueron las siguientes:

Por un lado, determinó que el condicionamiento podía conseguirse sólo a través de una exposición, y que no siempre era necesario que se produjeran muchas exposiciones para alcanzar el condicionamiento o aprendizaje. También sostuvo que el condicionamiento era selectivo; en el caso de las ratas, éstas asociaban el dolor de barriga (respuesta interna) con la comida o la bebida (estímulo interno).

En cambio, no asociaban el dolor con estímulos externos (por ejemplo una luz roja), aunque estuvieran apareados en el tiempo; esto es así porque el efecto García defiende la asociación de estímulos de la misma naturaleza.

Además, otra novedad que propone J. García fue que el intervalo de tiempo que acontecía entre los estímulos condicionados (en este caso, el sabor y el olor de la comida) y la respuesta incondicionada (dolor de tripa) que se acaba condicionando (a rechazo del alimento), era prolongado.

Dicho intervalo podía llegar incluso a las 6 horas. Es decir, que podían pasar hasta 6 horas desde que el animal comía hasta que padecía el dolor de barriga, y que de todas formas se producía el condicionamiento y el aprendizaje de que “la comida me ha causado este dolor, por lo tanto rechazo la comida”. Finalmente, el efecto García es un fenómeno resistente al desaprendizaje, es decir, que es difícil de extinguir (cuesta que desaparezca).

Ejemplos en la vida cotidiana
Otra característica en el fenómeno de J. García es que el hecho de que el animal (o la persona) conozca que la reacción o malestar (dolor de barriga) se produce por una enfermedad (por ejemplo gripe o cáncer), no evita que siga rechazando dicha comida.

Esto también se observa en pacientes con cáncer, que acaban desarrollando un rechazo hacia la comida que han consumido previamente a una sesión de quimioterapia si ésta última les ha producido náuseas o vómitos; así, aunque la persona “sabe” que la comida no le ha causado las náuseas y los vómitos, su organismo sigue rechazándola porque la asocia con estos síntomas.

Otros animales
El efecto García también se demostró en otros animales como los coyotes. J. García observó cómo éstos generaban una respuesta condicionada de rechazo a alimentos envenenados. Para conseguir este condicionamiento, como en el caso de las ratas, bastaba una sola exposición.

Se llegó incluso a conseguir que los coyotes rechazaran la carne de oveja inyectando veneno en la misma. De esta manera, estos animales acabaron asociando el malestar gástrico con el sabor de la carne y por lo tanto, finalmente rechazaron comer este tipo de carne. También se demostró el efecto García en los cuervos, que, utilizando el mismo mecanismo, se consiguió que rechazaran comerse los huevos de las aves.

Referencias bibliográficas:
  • Bayes, R. y Pinillos, J.L. (1989). Aprendizaje y condicionamiento. Alhambra: Madrid.
  • Garcia, J., and R. A. Koelling. (1966). Relation of cue to consequence in avoidance learning. Psychonomic Science, 4: 123 - 124.
  • Garcia, J., Ervin, F. R. and Koelling, R. A. (1966). Learning with prolonged delay of reinforcement. Psychonomic Science, 5 :121 - 122.
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Laura Ruiz Mitjana
Psicóloga

Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Autora del libro "Vivir de memoria" (Editorial Círculo Rojo, 2018). Aficionada del deporte y la lectura.

https://psicologiaymente.com/psicologia/efecto-garcia
 

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Protocolo de evaluación de riesgo de suicidio, y señales de alerta.


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En los últimos años, la tasa del suicidio ha aumentado de manera significativa en varios países del mundo; sin embargo, para muchas personas esto sigue siendo un tema tabú y no están informadas ni saben identificar señales de alerta, por lo tanto, se complica la posibilidad de prevenirlo.

Esto está relacionado con la poca sensibilidad que hay en muchos países acerca de la salud mental, ya que muchas veces el suicidio es una de las consecuencias de padecer algún trastorno mental que no fue tratado adecuadamente, o que nunca lo fue en absoluto.

La ideación suicida es algo que puede llegar a experimentar cualquier persona, y es por eso que es importante que conozcamos del tema, sepamos qué es verdad sobre el suicidio y qué son mitos, y cómo poder ayudar a una persona que conocemos que está pasando por un momento difícil y tiene ideación o ha tenido intentos suicidas.

Características del suicidio
Las principales características comunes del suicidio son las siguientes.

1. Estímulo
Lo que lleva a una persona a cometerlo es normalmente un dolor psicológico insoportable.

2. Propósito
El propósito es buscar una solución a ese dolor que siente.

3. Emoción
La persona puede experimentar diversas emociones como vergüenza, culpa y desesperanza.

4. Actitud interna
En muchos casos, el individuo presenta un sentimiento de ambivalencia en cuanto al hecho, por una parte, quiere morir para acabar con ese dolor pero por otra espera ser rescatada; una lucha entre nuestra pulsión de vida y nuestra pulsión de muerte.

5. Meta
Parecido al propósito, la meta es terminar con la consciencia de sí mismo que carga todo el dolor psicológico.

6. Estado cognoscitivo
La persona se encuentra en un estado de constricción en el que ve como única opción el suicidio y difícilmente puede ver otras alternativas para conseguir la meta.

La prevención del suicidio: señales de riesgo
Cada persona puede expresar o comunicar su ideación suicida a su manera, ya sea de forma verbal o no verbal. Puede ser sencillo reconocerlo cuando abiertamente dice frases como “no sirvo para nada”, “ya no quiero vivir”, “todos estarían mejor si me muero”, “mi vida no tiene sentido”, entre otras; sin embargo, hay señales que no son tan fáciles de identificar y pueden pasar desapercibidas como el hecho de que la persona se vuelva más apática, que empiece con arreglos específicos para dejar “en orden” sus cosas, que tenga patrones irregulares de sueño, que se deshaga de pertenencias que aprecia, o que presente ánimo depresivo.

Cuando se realiza una intervención psicológica con un paciente que tiene ideación suicida y/o que ha tenido intentos de terminar con su vida, será importante comenzar a indagar utilizando palabras o términos que hayan sido dichos por el mismo paciente, para evitar que éste se sienta juzgado o que se hagan interpretaciones incorrectas de la situación.

En estos casos, los psicólogos hacen preguntas neutrales evitando que sean de crítica o de enjuiciamiento. Con esto se puede establecer una relación de confianza paciente-terapeuta, ya que no se sentirá juzgado y sabrá que el terapeuta realmente está interesado en ayudarle.

Protocolo para evaluar la ideación suicida
Para la evaluación de la peligrosidad, será importante tomar en cuenta 3 variables:

1. Plan
¿Hasta qué punto se ha llegado lejos con la idea? Se evalúa si tiene los medios para llevarlo a cabo o cuál es la dificultad o facilidad para conseguirlos.

2. Historia de intentos previos
Se pretende saber cuántos han sido, cómo han sucedido y cómo han resultado; en cada intento aumenta la posibilidad de que sea exitoso.

3. Voluntad de hacer uso de auxiliares externos
Los pacientes solitarios suelen estar en mayor riesgo, pues no hay nadie que pueda apoyar en la contención; si el paciente es renuente a pedir ayuda, se deberá idear un plan de contingencia.

El objetivo es poder ganar tiempo para asegurar el bienestar del paciente y que se pueda llegar a un acuerdo con él.

Mitos sobre este tema
A pesar de que ya se han logrado cambiar algunas ideas en torno al suicidio, aún quedan algunos mitos que pueden dificultar o impedir la prevención del mismo. Son las siguientes ideas falsas.

  • Los intentos de suicidio son para llamar la atención.
  • Las personas que realmente quieren terminar con su vida, no avisan, simplemente lo hacen.
  • Las que se suicidan son egoístas o valientes (puede cambiar la perspectiva de las personas).
  • Si en los medios de comunicación se da información, provoca que más personas lo hagan.
  • El suicidio no se puede prevenir.
Los intentos de suicidio son una manifestación de desesperación, frustración y dolor psicológico; el que alguien cometa un suicidio no significa que sea egoísta o valiente, sino que refleja a una persona con un nivel de sufrimiento muy alto. Normalmente las personas “avisan” o transmiten de cierta forma su deseo de morir, aunque desafortunadamente no siempre lo percibimos y no sabemos cómo leer las señales que nos dan.

La publicación de información responsable y certera en los medios de comunicación es una herramienta muy útil de prevención, porque sí, sí es prevenible el suicidio.

Referencias bibliográficas:
  • Suicidio y Psiquiatría. Recomendaciones preventivas y de manejo del comportamiento suicida. Bobes García J, Giner Ubago J, Saiz Ruiz J, editors. Madrid: Triacastela; 2011
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María José Rosas Carmona
Estudiante de Psicología Clínica

Estudiante de Psicología Clínica del Tec de Monterrey, campus Monterrey. Ha hecho servicio social en el ámbito de educación especial y en un centro de rehabilitación de trastornos mentales. Actualmente es parte de un proyecto enfocado a la reinserción social de internos de penales de Nuevo León

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MANUELA SANOJA
29 SEP 2019



Muchos hemos tenido ese amigo o amiga que, durante la adolescencia, mentía a sus padres sobre dónde iban a estar un viernes o un sábado por la noche. En lugar de estar “en casa de María viendo una película” se iban a intentar entrar en alguna discoteca para mayores de edad. Las tornas parecen haber cambiado: los jóvenes pertenecientes a las nuevas generaciones prefieren poner excusas a sus amigos para pasar las noches de los días libres en casa. Al parecer, se trata de una cuestión generacional: en general los más jóvenes salen menos de fiesta. Algo que se refleja en los datos de actividades relacionadas con la vida nocturna.

Según una encuesta realizada por Berenberg Research en 2018, las generaciones más jóvenes están disminuyendo los datos del consumo de alcohol. La tendencia empezó con los millennials, definidos por el Pew Research Center como "los primeros en llegar a la mayoría de edad en el nuevo milenio" (que nacieron entre 1981 y 1996). Sin embargo, son los miembros de la generación z (nacidos desde 1997) los que marcan la diferencia. En la actualidad, solo un 30,2% de los jóvenes en torno a los 17-18 años (en el último curso de bachillerato) reconocen consumir este tipo de bebidas, frente a al 54% que lo hacía en 1991, reflejan los datos del Pew Research Center.


No solo es el consumo de alcohol. Existe una disminución de las actividades consideradas como adultas entre los adolescentes de la generación posmillennial. También prefieren no conducir y tienen menos relaciones sexuales de lo que lo hacían las generaciones anteriores a su edad, revela un estudio llevado a cabo por la Universidad de San Diego y el Bryan Mawe College. En general, los miembros de la generación Z prefieren quedarse sentados en casa que salir a la calle, apunta esta investigación. ¿Y la clave de su entretenimiento? Las redes sociales.


Expresar emociones a taravés de emojis
Esta mayor tendencia a "reclutarse en casa con la tecnología", explica Mercedes Bermejo, psicóloga infantojuvenil y de familia, e integrante del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (COPM). Esto hace que "las personas jóvenes estén dejando de desarrollar las competencias emocionales para relacionarse con otras", indica la experta, quien añade que parecen haber perdido el interés por expresar sus emociones o ver cómo están los demás: "Ahora si estás triste no lo comunicas, simplemente pones un emoji con una carita".

Se nota en las consultas de los especialistas: "Efectivamente, hay cada vez más casos de adolescentes con tendencia al aislamiento", afirma la psicóloga. "Es lo que se conoce como hikkomori, un término japonés que se refiere a los jóvenes que se desconectan de la realidad. Dejan de salir con sus amigos, de hacer deporte y hasta de ir al instituto", continúa la experta, quien indica que en España "hay en torno a unos 200 casos".

El problema no está en que no consuman alcohol —un hábito dañino para la salud— o tengan menos relaciones sexuales, sino en las consecuencias que este aislamiento conlleva para su salud mental, aclara Bermejo. Y los datos la respaldan: enfermedades como la depresión están creciendo entre los más jóvenes. Según la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud de 2017, un 13% de los adolescentes entre 12 y 17 años reconocen haber tenido al menos un episodio depresivo en ese año, frente a un 8% en 2007.


Un problema que va más allá de las familias
"Es importante que todos tomemos conciencia de la gravedad", dice Bermejo, que añade que se trata de un problema de la comunidad en conjunto y no solo de las familias. Aunque son los padres quienes pueden detectarlo: "Cuando ven que sus hijos pasan más tiempo en lo virtual que en lo real, cuando no disfrutan de las relaciones normales, cuando empiezan a tener respuestas hostiles o empiezan a descuidar su higiene".

La solución pasa por promover otro tipo de conductas desde la infancia. "Si, por ejemplo, desde pequeños juegan al fútbol o al hockey, es más probable que en la adolescencia sigan manteniendo las relaciones con los demás miembros de su equipo. También hay que tomar medidas para sensibilizar como charlas, conferencias o seminarios, escuelas de padres y actividades de ocio entre los jóvenes. De lo contrario, el aislamiento puede acabar en enfermedades futuras", concluye la experta.

https://elpais.com/elpais/2019/09/27/buenavida/1569597592_555709.html?por=mosaico
 
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Cómo ayudar a los adolescentes en duelo

PATRICIA DÍAZ, PSICÓLOGA INFANTO-JUVENIL DE FMLC


© Malagón



Son muchas las personas que nos consultan sobre cómo abordar a los adolescentes y tratar con ellos el tema del duelo y la muerte. Entre todos ellos, hay una preocupación que se repite especialmente: qué hacer cuando un adolescente pierde una persona importante en su vida, ya sea un amigo, un progenitor, un abuelo, un hermano o un profesor significativo.

En este artículo vamos a intentar abordar, de manera general, algunas guías claras para tratar el duelo en los adolescentes.


El duelo y la inseguridad adolescente
En primer lugar, hay que tener en cuenta el momento evolutivo en el que se encuentran: los adolescentes sufren un montón de transformaciones durante este periodo, no se trata únicamente de un proceso hormonal duro -al que quitamos importancia-, sino de grandes cambios físicos y cognitivos durante los cuales tiene que crearse una imagen adecuada de su cuerpo y del mundo.

Si a esto le unimos un duelo por alguien significativo, que era fuente de seguridad para él, es probable que el adolescente vea cómo su mundo en construcción se tambalea y su supuesta seguridad caerá unos peldaños, mientras intenta aparentar una falsa normalidad. Dos máximas en el pensamiento adolescente son: “Yo puedo con todo” y “Aquí no pasa nada, todo está bien”. Así que hay que estar prevenido ante estas actitudes. No es que no les duela, sino que simplemente en ese momento no pueden ni quieren manejar ese dolor.


La búsqueda de autonomía
El adolescente se encuentra en un proceso de búsqueda de independencia y autonomía, de modo que es normal que busque ser lo opuesto a sus padres y a los adultos que le rodean. En cierto modo busca independencia y, por otro lado, dejar huella. Esta búsqueda de autonomía implica en muchos casos que se establezcan malas relaciones entre los adolescentes y las figuras significativas que les rodean: se saltan los límites, las normas, tienen conductas inadecuadas, se enfadan con sus amigos, cambian sus prioridades.

Si en ese momento tiene lugar la pérdida de un ser querido, es posible que el adolescente interprete que esa persona fallecida no sabía el cariño real que le tenía y se quedará con esos momentos malos; es decir, el adolescente puede polarizar su pensamiento y creer que son más significativos los malos momentos que toda la gama de buenos momentos vividos, que normalmente pasan a un segundo plano.


La importancia del grupo para el adolescente
El grupo es importante, desde dos puntos de vista diferentes. Una de las quejas habituales de los adultos que conviven con los adolescentes es la incomunicación que perciben. Sin embargo, esto es algo común: los adolescentes hablan de sus cosas con sus amigos, así que es normal que decidan compartir sus sentimientos con sus iguales y no expresen su tristeza o dolor con los adultos, ya que se sienten más comprendidos por sus pares.

Por otro lado, el adolescente no quiere ser el diferente, “el raro”, y la muerte los hace distintos a sus iguales, los hace más vulnerables y frágiles, así que no debemos sorprendernos si muestran un comportamiento de aparente normalidad: no quiere decir que no les duela, sino que no quieren significarse, ni ser diferentes.


El silencio como protección ante el dolor
El adolescente suele ser inexpresivo. Esto no debe preocuparnos, ya que se protegen de las emociones de este modo: intentan no expresar e incluso amoldan sus sentimientos, así que no hay que tacharlos de insensibles si, por ejemplo, están en el tanatorio rodeados de sus amigos, fuera, o incluso riéndose. Esto tiene que ver con la apariencia de normalidad que comentábamos antes y con la necesidad de protegerse del dolor.

A menudo también se trata de proteger a los demás de su dolor, pues creen que si no lo expresan, el adulto doliente va a estar mejor que si ellos añaden su pena a la suya: intentan proteger al adulto de una preocupación más. Es conveniente que les demos un espacio propio para expresar ese dolor del modo que sea. A menudo ellos se expresan mejor a través de la música, de escritos, dibujos, etc.


Escuchar al adolescente, pero sin agobiarle
Una de las tareas más complicadas para los adultos es no agobiar al adolescente. En general para sus allegados suele ser difícil, primero porque están preocupados, quieren que esté bien, que recupere su normalidad y muchas otras cosas.

Por este motivo, los adultos tendemos a asediarles con preguntas como: “¿Estás bien?”, “¿Necesitas algo?”, “¿Te gusta así?”, “¿Cómo te encuentras hoy?”, “¿No se te ha pasado aún?” y otras mil preguntas relacionadas con su cuidado, con el que a menudo no estamos familiarizados, ya que no hemos vivido una experiencia como ésta antes. Por ello, hay que tener cuidado para que no se produzca un distanciamiento y un bloqueo por “atosigar” al menor.


Cómo actuar ante un adolescente en duelo
Aunque las peculiaridades del adolescente en duelo son muchas, a la hora de indicar los consejos más significativos para atenderle, señalaríamos como prioritario dejarle su espacio, sin atosigarle, manteniéndonos cerca por si nos necesita, y propiciar medios de expresión alternativos. Hay que tratarle con mucha paciencia ante sus actitudes adolescentes y con comprensión, porque, aunque parezcan insensibles, les duele tanto o más que a los adultos que forman parte de su vida.

Es normal que estén enfadados por la muerte del ser querido y lo paguen en el ámbito familiar, así que hay que ser tolerantes. Aunque intentan aparentar normalidad, aún son niños frágiles que luchan por hacerse un hueco en el mundo adulto y se protegen con actitudes que suelen desesperar a los mayores.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o consultar nuestro manual práctico «Hablemos de Duelo», que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.


 
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El duelo en adolescentes: Cuando se muere el amigo de mi hijo

Posted on junio | by FMLC
PATRICIA DÍAZ, PSICÓLOGA INFANTO-JUVENIL DE FMLC



© Malagón




Es muy frecuente que durante la adolescencia se produzcan fallecimientos significativos en el entorno del menor. Hace unas semanas hablábamos de cómo atender el duelo en adolescentes. Sin embargo, hay una pérdida que marca un antes y un después en la vida de un adolescente: la pérdida de uno de sus mejores amigos.
Los adolescentes son seres sociales. El grupo de amigos es uno de los pilares más importantes para su desarrollo, las opiniones de los amigos “van a Misa”, todos tienen unos gustos parecidos, un estilo similar, comparten confidencias, etc. Dentro del grupo de amigos siempre hay alguno que destaca por intimidad, al que normalmente el menor se siente muy unido, es con quien más confidencias comparte y a quien busca para pedir opinión.

Qué supone la muerte de un amigo para un adolescente
Hoy en día una amistad íntima entre adolescentes implica que pasan horas chateando por whatsapp, hablan por Facebook y Tuenti, y se etiquetan en todas las fotos porque comparten planes. En definitiva, los padres opinan que parecen gemelos o clones.
Así que resulta fácil imaginar lo que supone la pérdida de un amigo para un adolescente, a grandes rasgos:

Pérdida de un confidente.
Pérdida de un referente.
Disminución de la comunicación con sus iguales: En muchas ocasiones su amigo era la principal comunicación, llegándole a dedicar tanto tiempo que se produce el aislamiento social con otros iguales. Los adolescentes viven por y para sus amigos
Culpa por todo lo que no se le dijo, o por todo lo contrario. Ya sabemos que los adolescentes a veces tienen relaciones tortuosas, un día están bien y al otro mal, y lo mismo pasa con los amigos que un día son “lo mejor” y otro “lo peor”, así que ante una pérdida se pueden dar ambas situaciones: lo que ha quedado por decir o lo que se dijo y no se reparó… Al final, la conclusión a la que llega el adolescente es la misma: ¿Sabría mi amigo la verdad?

– Sensación de injusticia
. La sensación de que aún le quedaba mucho por vivir: los adolescentes, al igual que muchos adultos, perciben la muerte en términos de justa e injusta, pero la muerte es únicamente fin de vida. Es igual para todo el mundo, salvo que el momento es distinto. Se tiende a pensar que, cuanto más joven fallece una persona, más injusta la muerte, y perdemos de vista la universalidad de la muerte, una de las cuatro premisas básicas a las que hacemos referencia continuamente en nuestra guía y en muchos de nuestros artículos.

Vacío existencial. Ante estas pérdidas, los adolescentes piensan que una parte de su vida ya no tiene sentido.

Pérdida de planes de futuro: es muy normal que los y las adolescentes hagan planes conjuntos de lo que van a estudiar, de vida, de viajes… Y al sufrir esa pérdida, los planes se viven como irrealizables.

Enfado: Igual que el adulto, se enfadan por la pérdida, por todo lo que ha quedado interrumpido y les afecta.

Ambivalencia: Son relaciones de amistad, todo el mundo les indica que ya deberían superarlo y que no deberían estar tan tristes, pero la mayoría de las veces perdemos de vista que son relaciones dependientes, y que implican más cosas de lo que los adultos nos imaginamos.

Incomprensión: El resto de sus iguales que no tenía esa relación tan íntima con el fallecido, recuperan la “normalidad” en su vida antes, una vida normalmente llena de exigencias académicas, sociales, familiares… y ellos se sienten muy incomprendidos, porque no pueden compartir con nadie cómo se sienten.


Cómo ayudar a un adolescente que ha perdido a su amigo
Es muy difícil ayudar a los adolescentes en este punto, pero sí hay algunas cosas que podemos hacer o evitar. He aquí algunos ejemplos:

– Demostrarles que estamos para lo que necesiten, sin agobiarles.
Intentar ponernos en su situación.
– Valorar la pérdida.
– No usar frases como: “Hijo, hay más amigos”.“Tampoco es para tanto”.“No se acaba el mundo”.“Tienes mucha vida por delante”.“Ya se te pasará”.
– Permitirles que acudan a los homenajes y celebraciones.
– Ser conscientes de que harán sus propios homenajes y celebraciones.
– No apremiarles esperando una fecha para que se les pase.
– Ayudarles desde el cariño a ver las actitudes que no les ayudan y a retomar la normalidad en su vida.


Recomendaciones para atender al adolescente en duelo
No hay que perder de vista que los amigos son el eje central en la vida de un adolescente, y son imprescindibles para su desarrollo, de ahí que haya que tratarlo como una pérdida muy significativa en un periodo de muchos cambios y crisis. Si tenéis preguntas, no dudéis en escribirnos o contactar con nuestro servicio gratuito de psicoterapia infanto-juvenil.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o descargar gratis nuestro manual práctico «Hablemos de Duelo», que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:
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Manejo del duelo en adolescentes



Autor/autores: Rosalynn Herrera
Fecha Publicación: 23/05/2018
Área temática: Psicología general , Salud mental , Trastornos infantiles y de la adolescencia , Depresión .


“Si quieres poder soportar la vida, debes estar dispuesto a aceptar la muerte” Sigmund Freud "



El duelo, concebido como un conjunto fenomenológico de actitudes, conductas y sentimientos ante la pérdida de un objeto amado, se comporta en distintas formas según la etapa de desarrollo en la que estén las personas.


Desde la teoría y mi experiencia profesional en el caso particular de la adolescencia, las reacciones ante el duelo, del adolescente por su nivel cognitivo y de madurez socio-afectiva tienden a ser diferentes de lo que comúnmente se espera en momentos de tristeza y pérdida, en algunos casos y con distintos niveles de severidad podemos observar aislamiento social, apatía, desinterés, incluso evitación o rechazo a participar en los rituales funerarios, también en algunos casos más extremos, no tan frecuentes, pueden presentarse conductas de alto riesgo, tales como: consumo de sustancias psicoactivas, promiscuidad, autolesiones, etc. y que podrían confundirse con rebeldía e indiferencia, pero que tienen más que ver con la capacidad y madurez emocional para afrontar pérdidas afectivas significativas, reconocer y elaborar dichas emociones en forma apropiada. Cuando los niños entran en la adolescencia, empiezan a entender que todos los seres humanos finalmente mueren, independientemente de su categoría, su comportamiento, sus deseos o lo que sea que intenten hacer.


A medida que evolucione la comprensión de la muerte de sus hijos adolescentes, de manera natural surgirán en ellos preguntas sobre la mortalidad y la vulnerabilidad. Por ejemplo, si un amigo de 16 años muere en un accidente automovilístico, es posible que su hijo adolescente sienta miedo de conducir o incluso de ir en auto durante un rato. La mejor manera de responder a esto es ser empáticos y enfatizar que ante un accidente es normal al principio reaccionar así pero también será un buen momento para recordar a su hijo lo que debe hacer para no correr peligros, como no subir nunca en un auto cuando el conductor haya bebido o usar el cinturón de seguridad.


Los adolescentes tienden a preguntar sobre el sentido de la muerte a alguien que esté cercano a ellos. Un adolescente que pregunta por qué alguien tiene que morir probablemente no está buscando respuestas literales, sino empezando a explorar la idea del sentido de la vida. Los adolescentes también tienden a experimentar cierta culpa, especialmente si muere alguno de sus amigos, y así preguntarse por qué le tocó a él y a mi no. Sea lo que sea lo que sienta su hijo(a) adolescente, lo mejor que puede hacer es alentarlo a que exprese y comparta su dolor.


Cuando fallecen los abuelos y en general ante pérdidas significativas para el joven muchas veces el adolescente, aunque sufra intensas emociones, no las comparte con nadie. Posiblemente porque se siente de alguna manera, presionado a comportarse como si se las arreglara mejor de lo que realmente lo hace. Después del fallecimiento de su padre, su madre o de su hermano/a, se le puede pedir "ser fuerte" delante del otro padre o de los hermanos más pequeños. Se espera que sostenga a otros, cuando no sabe si será capaz de sobrevivir a su propio dolor.


Aunque no lo demuestren, es natural que el adolescente sienta mucha rabia, miedo, impotencia... y que se pregunte el por qué y para qué vivir. Los adolescentes perciben la muerte como algo que les hace "diferentes" y temen, que si expresan su dolor públicamente, pueda interpretarse como una señal de debilidad. Otras veces pueden reaccionar con una aparente indiferencia, que no es más que su manera de defenderse de los sentimientos abandono. Esta indiferencia no significa que no les importa y debemos evitar culpabilizarles por su actitud. Este tipo de conflictos puede tener como resultado que el adolescente termine por renunciar a vivir su propio duelo (duelo aplazado o congelado).


¿Es correcto llevar a los niños o jóvenes a los funerales? Depende de usted y de su hijo(a). Es bueno dejarlos que participen en cualquier ritual de duelo, si ellos quieren hacerlo. Antes que nada, explíqueles lo que ocurre en un funeral o entierro y ofrézcales la posibilidad de que ellos decidan si quieren ir.
Hábleles sobre sus creencias sobre la muerte y explíqueles el sentido de los rituales de duelo que realicen usted y su familia.


Si le parece que su propio dolor puede impedirle ayudar a su hijo(a) en este momento difícil, pida a un amigo(a) o un familiar que cuide a su hijo(a) mientras dura la ceremonia. Elija a alguien que sea del agrado de usted y de su hijo(a) y en quien ambos confíen, alguien a quien no importe abandonar la ceremonia si su hijo(a) lo desea.


Un adolescente quizá se muestre enojado y se sienta más cómodo sincerándose con sus amigos. Cualquier que sea la reacción que tengan sus hijos, no lo tome como algo personal hacia usted. Recuerde que aprender a enfrentar la pérdida de un ser querido es igual que enfrentar cualquier otra situación física, mental o emocional, requiere un proceso, es decir implica tiempo y paciencia. Sobretodo confiar en que será capaz de recuperarse, aceptar y reanudar su vida luego de un tiempo.


Sin embargo, esté pendiente de si sus hijos muestran algún signo de que necesitan ayuda para hacer frente a la pérdida. Si el comportamiento de su hijo(a) cambia radicalmente -por ejemplo, si su hijo normalmente es un niño sociable que se entiende fácilmente con la gente y de golpe se muestra enfadado, reservado o demasiado ansioso; o si en la escuela pasa de sacar buenas notas a sacar claramente malas notas- busque ayuda.


Puede consultar con un médico, con el psicólogo de la escuela o con alguna organización que ofrezca atención psicológica para que les oriente y le aconseje. También puede buscar asesoramiento en libros, páginas webs, grupos de apoyo y otros recursos que ayudan a las personas en situaciones de duelo.


No dude en pedir ayuda si ud. considera que su manejo sobrepasa su capacidad y recursos emocionales para atender y apoyar a su hijo.
Signos que indican que un adolescente necesita más ayuda


Como hemos visto, son varios los motivos que determinan que el duelo en el adolescente sea más difícil. Algunos adolescentes pueden mostrar un comportamiento inadecuado o preocupante que puede alarmar a su familia.


Vigilar los siguientes comportamientos:

- Negación del dolor y alardes de fuerza y madurez
- Síntomas de depresión, dificultades para dormir, impaciencia, baja autoestima.
- Fracaso escolar o indiferencia hacia las actividades extraescolares.
- Deterioro de las relaciones familiares o con los amigos.
- Mencionar el suicidio como posibilidad de reencuentro con la persona fallecida.
- Conductas de riesgo: abuso del alcohol y otras drogas, peleas, relaciones sexuales sin medidas preventivas…
Por: Psicóloga Rosalynn Herrera

 
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Los riesgos de Internet y las redes sociales para niños








Sandra R. González


Son muchos los riesgos y peligros que corren los niños y adolescentes cuando se crean perfiles en las distintas redes sociales.

El 88,8% de los niños de 10 años navega por Internet, según la encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en Hogares 2017 del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Y un 22% tiene un perfil en redes sociales antes de los 10 años, como muestra un informe de la empresa de ciberseguridad S2 Grupo.

No sé a ti, pero a mi parece una cifra alarmante, teniendo en cuenta que la edad mínima para crearse una cuenta en una red social (dependiendo de la plataforma social) es de 14 años.

A mí, personalmente, me preocupa que un niño de tan solo 10 años navegue por Internet sin control y esté expuesto a los riesgos y peligros que tanto Internet como las redes sociales conllevan.

Gracias a las nuevas tecnologías e Internet, nuestra sociedad ha avanzado y ha cambiado nuestras vidas. El mundo digital llegó para quedarse y como dijo Charles Darwin “las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan al cambio”. Y debemos ser conscientes de que nos debemos adaptar a los cambios tecnológicos que van aconteciendo en nuestro día a día.

Pero no por ello, debemos de ignorar los riesgos y amenazas de esta conexión libre y sin censura que afectan a todos los usuarios en general, y a los niños y adolescentes en particular.

La tecnología es buena para el progreso del niño, de eso no cabe duda. Pero también los padres debemos responsabilizarnos en formar y educar a nuestros hijos a utilizar los nuevos medios sociales de manera adecuada.

Los expertos coinciden que Internet en los niños no es perjudicial siempre y cuando los padres estemos atentos y hablemos sobre los peligros que pueden conllevar.

Beneficios de Internet para los niños
Un buen uso de Internet puede aportar a nuestros hijos muchos beneficios para su aprendizaje y desarrollo tales como:

Poderosa herramienta de comunicación. La tecnología e Internet brinda la oportunidad de poder comunicarte con cualquier familiar o amigo desde cualquier parte del mundo a través de herramientas tan útiles y fáciles de usar, como Skype.
También los estudiantes pueden comunicarse con sus profesores, o acceder a las tareas que deben realizar, o consultar los temarios o resúmenes de las asignaturas que están estudiando, a través de plataformas como el aula virtual Moodle.

Fuente de conocimiento. Internet también ayuda a la difusión del conocimiento y además sirve de herramienta motivadora para el aprendizaje en los niños. Debemos ser conscientes que “lo bueno de la educación está en la experiencia, en la alegría de descubrir algo, en la necesidad de tener una pregunta y poder darle una respuesta” (Richard Gerver).
Un ejemplo de que las redes sociales sirven para aprender lo demuestra a diario David Calle, el profesor youtuber más famoso de Internet, que cuenta con un canal educativo Unicoos a través del cual imparte clases totalmente gratis de asignaturas como matemáticas, física o química a alumnos de Secundaria, Bachillerato e incluso a universitarios.

Las enciclopedias han sido sustituidas por la Wikipedia; los diccionarios por la rae online o los diccionarios de idiomas por el traductor de Google. Pero si bien es cierto que Internet es una fuente de conocimiento sencilla e inmediata, debemos tener en cuenta que en esta red de redes no todo vale.

Si bien es cierto que Internet es una fuente de conocimiento sencilla e inmediata, debemos tener en cuenta que en esta red de redes no todo vale.
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Además, creo que cada vez estamos más saturados de información y curiosamente estamos cada vez más desinformados, ya que nos limitamos a leer lo primero que se nos pone en frente sin validar o verificar la veracidad de una noticia y, peor aún, la compartimos, lo que permite que ese contenido falso llegue a cada vez más y a más personas.

Si bien es imposible contar con una herramienta que garantice al cien por cien la verdad de lo que leemos en Internet, si es posible lograr que nuestras búsquedas sean más completas y confiables.

Verificar si la fuente es fiable (proviene de universidades, organismos internacionales, instituciones públicas, agencias de noticias, revistas indexadas); buscar en Google Académico o indagar si la información ofrece evidencias y referencias (estudios, investigaciones) son algunas de las pautas que puedes seguir para conocer si la información es veraz.

Herramienta de apoyo escolar. Las aplicaciones de juegos educativos online contribuyen a mejorar el aprendizaje en los más pequeños. Gracias a las aplicaciones online los niños pueden realizar juegos y ejercicios que les permiten trabajar, de una manera interactiva y divertida, los contenidos aprendidos en la escuela.
Dos ejemplos de ellos son: la aplicación que enseña matemáticas, Smartick, destinada a niños de entre cuatro y catorce años y creadas por dos emprendedores españoles, Daniel González de Vega y Javier Arroyo; o Duolingo, una aplicación que enseña a aprender inglés de una manera sencilla y amena, y que cuenta con más de 12 millones de usuarios activos en todo el mundo.

Mejora de los resultados académicos. Las estadísticas demuestran que los niños que utilizan Internet como herramienta de apoyo escolar y se benefician de los recursos que hay en la red, obtienen mejores notas.

Herramienta de entretenimiento. Un ejemplo de entretenimiento digital para los más jóvenes son los videojuegos online, aquellos jugados a través de Internet, que bien se pueden descargar desde la propia web o ejecutarse en el navegador. Además, algunos de ellos permiten interactuar con más de un jugador.










Igualmente, gracias a plataformas como Spotify los amantes de la música siempre tienen disponible las canciones y novedades de todos los géneros musicales; o herramientas como el podcast, gracias al cual los usuarios pueden estar en cualquier momento informado y entretenido, pues existe podcast para todos los gustos.
Aunque Internet nos brinde todas estas ventajas es necesario que nosotros como padres eduquemos a nuestros hijos para que sean conscientes de los riesgos a los que se enfrentan, y además dispongamos de los medios para hacerles frente.


Edad mínima para estar en las redes sociales
Cada país tiene una legislación diferente respecto a la edad mínima para estar en las redes sociales. En el caso de España, el acceso a estas plataformas está regulado en el art. 13 del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, que establece que “podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores,” según informa la web de la Asociación de Internautas.

Facebook: 14 años

Twitter: 13 años

Instagram: 14 años

Snapchat: 13

Whatsapp: 16 años

YouTube: 16 años, aunque la propia firma ha desarrollado Youtube Kids, adecuado para niños de entre 2 y 8 años.

LinkedIn: 16 años

La edad mínima variará en algunas redes sociales próximamente, pues recientemente el Congreso ha acordado mantener en los 14 años la edad mínima a la que un menor puede abrir una cuenta en redes sociales, desechando la propuesta de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) de rebajarlo a los 13 como en Irlanda y Reino Unido, principales sedes de los grandes servidores de Internet.
Si queréis saber cuáles son las redes sociales más utilizadas en 2018 os animo a que leáis el siguiente artículo Las 30 redes sociales más utilizadas.


Riesgos de Internet para los niños
Se dice que hoy en día los niños nacen con una pantalla debajo del brazo porque crecen rodeados de nuevas tecnologías, y parece que siempre las hayan utilizado porque tienen una intuición innata para manejarlas.
Esta intuición a la hora de utilizar los distintos dispositivos tecnológicos no les exime de encontrarse con los peligros que acechan en Internet. Por eso, detallo a continuación algunos de los riesgos que pueden encontrarse nuestros hijos, además de ofrecer algunos consejos para lograr que los menores naveguen de forma segura por Internet.

Contenido inapropiado
En muchas ocasiones, cuando los menores navegan por internet se pueden encontrar contenido inapropiado para su edad, como imágenes y/o vídeos violentos, con prácticas ilegales, que ensalce el terrorismo, expliquen cómo fabricar artefactos explosivos o dónde conseguir drogas o armas.
Igualmente pueden toparse con páginas web en pro de la anorexia o bulimia; sitios web con contenido por**gráfico; páginas que incitan al suicidio en niños y adolescentes o sencillamente páginas de hábitos poco saludables.

Ciberacoso
Según la ONU alrededor de 246 millones de niños en el mundo han sufrido acoso escolar. La Organización Británica contra el Acoso Juvenil “Beat Bullying” informa de que 24 millones de niños y jóvenes lo padecen en la Unión Europea. Según la Organización Mundial de la Salud, España es uno de los países donde más se practica el ciberacoso y está considerado uno de los mayores problemas de salud de la humanidad.







Y desgraciadamente estos datos no descienden. Hace unos días leía una noticia en la que el secretario general de AVALCAE, la Asociación Valenciana Contra el Acoso Escolar, Francisco Sorolla, explicaba que “el bullying no ha disminuido, y lo más grave es que ahora es más peligroso, ya que no es solo físico y psicológico, sino también a través de las redes sociales”.

El anonimato en Internet y en las redes sociales es un caldo de cultivo para el ciberbulling. Insultos, amenazas, envío de imágenes o vídeos comprometidos a través de los móviles o redes sociales lamentablemente se han vuelto una práctica muy habitual entre los niños y adolescentes.

Revelación de información
Revelar información personal en las redes sociales es uno de los riesgos a los que nos sometemos los usuarios a diario. Acoso, mal uso de la información, presiones o poner en riesgo nuestra imagen personal son algunos de los peligros a los que nos exponemos cuando mostramos en exceso nuestra intimidad.

La necesidad de compartir nuestra vida en las redes sociales no es solo una responsabilidad de la era digital en la que estamos inmersos. Según los expertos, los seres humanos tenemos la necesidad de expresar lo que sentimos. Las redes sociales nos han abierto un espacio que ha facilitado la expresión de esos pensamientos, sentimientos y emociones. En lo que debemos tener precaución es en discernir el tipo de información que compartimos y a quién permitimos acceder a ella.

En lo que debemos tener precaución es en discernir el tipo de información que compartimos y a quién permitimos acceder a ella.
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El pasado 6 de febrero bajo el título ¿Eres tan anónimo en la Red como te crees? UNICEF difundió un vídeo con motivo del Día Internacional de Internet Segura, que hizo saltar las alarmas entre los padres sobre la privacidad de nuestros hijos en Internet y las redes sociales. Os invito a que lo veáis vosotros y también vuestros hijos.
#No seas estrella. Unicef

Grooming
El engaño pederasta o grooming es la conducta por parte de un adulto que realiza a través de Internet y las redes sociales con el objetivo de engatusar a un menor para establecer un vínculo afectivo y aprovecharse de él con un objetivo sexual.

Según un artículo publicado recientemente por el diario ABC “el año pasado, el ministerio público procedió a la incoación de 6.676 procedimientos judiciales por por**grafía infantil en España. De ellos, los delitos referentes a por**grafía infantil y los delitos de child grooming fueron los más numerosos, aumentando estos últimos un 62% respecto a 2016”.







Como creo que una imagen, y en este caso una imagen en movimiento, vale más que mil palabras os animo también a que visualicéis el original anuncio creado por Movistar “Love Story” que creó el año pasado para concienciar a los jóvenes sobre los peligros que corren cuando mantienen contacto con desconocidos, a través de las redes sociales.
Love Story

Sexting
El sexting es también una práctica de riesgo sobre todo para los adolescentes, pues consiste en el envío de imágenes o vídeos eróticos o pornográficos a través de los teléfonos móviles.

Esta práctica lamentablemente también ha ido en aumento durante los últimos años en los menores de 18 años, según explica un reciente metaanálisis publicado en la revista JAMA Pediatrics.

Las consecuencias de practicar sexting radican fundamentalmente en que los contenidos que compartimos dejan de ser privados desde el momento en que los compartimos con otra persona, lo que conlleva que ésta pueda distribuir la información con contendido sensible en los diferentes canales sociales; o pueda chantajear con difundir las imágenes o incluso puedan acabar publicadas en una página web de por**grafía.

Adicción
La dependencia a Internet y a las redes sociales ha conllevado que exista una nueva adicción no sólo en adolescentes, sino también en general en todos los usuarios a nivel mundial. De hecho, en febrero de este año el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia Nacional de Adicciones que incluye, por primera vez, las “adicciones sin sustancia”, es decir, a las nuevas tecnologías, al juego y a los videojuegos.






Consejos para proteger a tus hijos en las redes sociales
Como hemos visto, son muchos los riesgos a los que los menores se pueden enfrentar a través de Internet y las redes sociales. No podemos evitar que nuestros hijos utilicen las nuevas tecnologías e Internet. De hecho como también hemos comentado, existen beneficios sobre su uso, pero lo que sí está en nuestras manos, y debemos hacer es enseñarles a hacer un uso responsable de Internet y las redes sociales.
A continuación enumero una serie de consejos que todo padre debe seguir para impedir que el uso en los distintos canales sociales se convierta en un problema:

Conoce en qué redes tiene tu hijo una cuenta creada
Mi primer consejo sería evitar que un menor de 13 años tenga un perfil en las redes sociales. Si se trata de un niño o adolescente mayor de esta edad, lo ideal sería conocer las redes sociales en las que tu hijo tiene una cuenta creada. Además de investigar e indagar las páginas visitadas y saber con que personas se comunican a través de Internet. En este sentido, es bueno poner límites en el uso de las nuevas tecnologías, es decir, no sobrepasar un tiempo estipulado.

Habla de los riesgos y amenazas de Internet
La comunicación entre padres e hijos es fundamental para conseguir un vínculo sano y seguro, y aún lo es más cuando se trata de estos temas. Habla con tus hijos de los riesgos y peligros que conllevan las nuevas tecnologías; enséñales los vídeos difundidos por las diferentes entidades que crean campañas y anuncios precisamente para concienciar a los más jóvenes sobre estos peligros e intenta crear un clima de confianza, dialoga pero sin imponerlo y conoce bien cómo y dónde se comunican tus hijos.

Enséñales a configurar la privacidad en las distintas redes sociales
Es importante que todos los usuarios configuremos nuestra privacidad en las distintas redes sociales. Si no sabes cómo hacerlo te aconsejo que leas el artículo de Jessica Quero, toda una experta en Seguridad en Internet “Cómo protejo mis redes sociales”.

Los menores no sólo deben saber cómo se utilizan las distintas redes sociales, que lo saben y además muy bien, sino también deben saber configurar su privacidad con el objetivo de que todo lo que publiquen sea privado, es decir, que únicamente sus contactos tengan acceso a ello. Y además deben evitar dar datos tales como direcciones, números de teléfono o localización en tiempo real.

Decir “no” a los desconocidos en redes sociales
Explícales que no deben aceptar ninguna solicitud de amistad de alguien que no conozcan. Ya habéis visto la facilidad con la que un adulto desconocido se puede hacer pasar por un niño de su edad. Por eso es fundamental que únicamente acepten como contactos a amigos y familiares que conozcan y con quienes tengan confianza fuera de la pantalla y conozcan en persona. Debemos desconfiar de lo que hay (o de quién hay) al otro lado de una conversación, de una página web o de un correo electrónico.


Nunca dar información personal
Es muy importante no desvelar información personal en las distintas redes sociales. Deben conocer con que facilidad se hace viral la información que comparten, por lo que deben evitar exponer su vida privada, porque la vida de los menores debe ser privada y no pública, y desde el momento en que se publica en Internet deja de ser vida íntima.


Cuidado con las fotografías
Debemos aconsejarles que no publiquen ninguna fotografía comprometida en las redes sociales. Todo el mundo sube fotos a las distintas plataformas sociales de lo que hace a diario, pero los menores es el colectivo más vulnerable a los riesgos que nos exponemos con esta práctica tan habitual.
Las fotografías de menores en redes sociales pueden llegar hasta archivos pedófilos. Por mucho que la privacidad esté controlada, nunca se puede estar seguro de quiénes van a llegar a ver esa imagen, por lo que debemos tener mucho cuidado con las fotografías que suben nuestros hijos.
Unos consejos tan sencillos que hasta los alumnos de 3º de Primaria estudian en sus clases de inglés.






Conclusiones

La verdad es que las redes sociales presentan muchas ventajas para todos los usuarios, desde interactuar en tiempo real con tus amigos, enviar mensajes, fotos o vídeos de forma sencilla hasta reencontrarte con amigos que hacía tiempo que no veías…Pero también ha conllevado peligros y amenazas, sobre todo para los más jóvenes como el uso aditivo a las mismas, el fácil acceso a la información personal o los riesgos que implican para la seguridad de datos privados de las personas.

En cualquier caso, lo que debemos hacer nosotros como padres es enseñarles a utilizarlas de forma responsable; estar atentos de los contenidos que comparten, de la información que publican y de cuánto tiempo pasan en las redes, y además tratar de hacer conciencia que, aunque no sea malo el uso de las redes, lo mejor que podemos hacer es tener más vida y menos redes sociales.


 
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¿Nos hace internet peores personas?


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Hay que tener cuidado con internet. Y es que, como nos avisan en esta página:

Con tan solo un clic, el joven puede acceder a páginas de venta de drogas, a la iglesia de Satanás, a páginas que promueven la drogadicción, a manuales de fabricación de bombas caseras, a instrucciones claras de cómo matar a los enemigos, a páginas de brujería y hechicería, a la tabla ouija virtual y a lo más influyente y tentador, la más extensa biblioteca de por**grafía del mundo con más de 800 millones de opciones para atentar contra la pureza no solo de nuestros hijos sino la propia.
Vale, sí, tal vez, y solo tal vez, sea una visión un poco extrema sobre quienes alertan de los peligros de la red. Pero algo no acaba de cuadrar en esta descripción. Querido lector: ¿Con tanto interesante por hacer, cómo has acabado leyendo esta entrada?

Humor y caricatura aparte, muchos hemos escuchado de padres y abuelos frases como «hija, ¿no crees que pasas mucho tiempo en el internet?» o «¿y todo ese tiempo que pasas en Twitter o Facebook no lo podrías dedicar a algo útil?». Porque, aunque internet ha penetrado con fuerza en los últimos años, con un 64.8% de la población española mayor de 14 años que a 2015 afirma conectarse en un día frente al 19.7% en el 2005, seguimos teniendo una actitud ambivalente ante este medio.

Como hemos visto, hay a quien poco le falta para advertirnos que usar mucho la red «te puede dejar ciego y llenarte de granos». La percepción social de internet está cargada de mitos. Es lo esperable dada la rápida penetración de este medio y la convivencia entre generaciones de nativos digitales y otras que, más que coger el ratón, lo empuñan. En esta serie de posts hablaremos de algunos de esos mitos, de quiénes somos en internet, y hasta qué punto nos influye.

Uno de los mitos más extendidos alude a que nuestro comportamiento y personalidad cambian si comparamos lo que podríamos llamar el mundo 1.0, o «mundo real», con el conocido como universo 2.0, es decir, la red. Que nuestra forma de relacionarnos ha cambiado y que, en cierto modo, nos volvemos otras personas y hacemos cosas que no haríamos offline. Pero ¿cuánto tiene este mito de veracidad? Según autores como Tyler (2002) o Manso (2006), poco. Estos autores indican que, más que un cambio en las conductas y comportamientos, lo que internet ha traído a nuestras vidas es una nueva manera de hacer las mismas cosas que ya hacíamos, sin provocar con ello cambios en los patrones de procesos intergrupales o grupales. Según estos mismos autores, las bases emocionales de los comportamientos sociales, son los mismos en la vida 2.0, que en la vida 1.0 u offline.

En esta línea, Williams, Cheung y Choi (2000) llevaron a cabo un experimento con 1.486 participantes de 62 países distintos. Con esta amplia muestra encontraron que el ciber-ostracismo por parte de personas únicamente conocidas en la red provocaba las mismas consecuencias que el ostracismo por parte de nuestro circulo social: peor humor, estrés, preocupación temporal, ansiedad e, incluso, paranoia.

Por su parte, Bargh, McKenna y Fitzsimons, en un estudio de 2002, encuentran que las relaciones creadas y desarrolladas en la red son significativas, cercanas y duraderas, en contra de la superficialidad que algunos de estos mitos extendidos sobre internet quieren atribuirles. Es más, estos autores refieren que muchas de estas relaciones se terminan por trasladar a la vida real mediante encuentros físicos. Esto implicaría que, al contrario de lo que popularmente se cree, internet no ha cambiado nuestra manera de relacionarnos, ni el tipo de relaciones sociales, sino que nos ha dado otra vía para hacerlo y desarrollar dichas relaciones.

Cada situación social, tanto offline, como online, en la que nos encontramos a lo largo de nuestras vidas tiene una serie de factores particulares que afectan a nuestro comportamiento. Es por esto que, más que hablar sobre si internet ha cambiado nuestro comportamiento y nuestra forma de relacionarnos, debemos hablar de los factores particulares que rodean a este medio y que influyen en dicho comportamiento.

Los grupos influyen

Uno de los temas clave a la hora de estudiar el comportamiento en redes sociales, foros, blogs o similares es la influencia que tiene el grupo. Facebook, Twitter, foros de opinión o blogs, son un lugar de encuentro con personas de opiniones similares y contrarias a las nuestras.

Estos grupos de personas con los que mantenemos contacto, discutimos o intercambiamos opiniones, tienen influencia en nuestro comportamiento. Spears, Postmes, Lea y Wolbert (2002), indican que las condiciones de la red podrían exaltar la influencia que tienen las normas grupales sobre el comportamiento individual. Lo que quiere decir que el grupo tendría mayor influencia sobre nuestras acciones.

Uno de los hechos más relevantes en este sentido es el de que seguimos y somos seguidos por personas con características parecidas a las nuestras. Este fenómeno es conocido como homofilia. Autores como Wu, Hofman, Mason y Watts (2011) han estudiado redes sociales como Twitter encontrando valores significativos de homofilia en su uso. Por su parte, Hyung Kang y Lerman encuentran que en Twitter los usuarios que tratan temas similares, tienen más posibilidades de seguirse mutuamente que los usuarios con menos similitudes temáticas. Esta homofilia favorece la polarización de los grupos: el grupo puede acentuar nuestras opiniones preexistentes haciendo que parezcan verdades absolutas.

Por otro lado, se da la deshinibición, provocada en parte por el anonimato físico. Parte de la influencia que provoca el grupo en internet es debido al anonimato que se da en la red. Glaser, Dixit y Green (2002) investigaron el uso de Internet para extender el racismo y el odio. Su investigación sugiere que la gente puede estar menos dispuesta o en menores condiciones de actuar con moderación y por tanto actúan con menos moralidad debido al anonimato que se da en la red.

Otros factores relevantes que encontramos en el contexto de internet son:

  • La desindividualización: los miembros del grupo se ven más como parte de dicho grupo y menos como individuo, perdiendo la conciencia de si mismos y pudiendo llegar a obrar en modos que, de estar solos, no obrarían. A esto se añade que, al formar parte de un grupo, la responsabilidad de los actos se diluye en el grupo.

  • La facilitación social: la presencia de otros hace que, ante una situación en la que caben varias respuestas, demos la más probable o dominante. Cuando la tarea o situación es sencilla, la respuesta dominante o más probable suele ser adecuada. La complicación viene cuando la tarea se vuelve más complicada y la respuesta suele requerir mayor reflexión. La presencia de otros disminuye dicha reflexión, provocando que se escoja la respuesta más probable, que en estos casos tiene más posibilidades de ser incorrecta.
El grupo tiene gran influencia en redes sociales como Twitter o en blogs donde el ser físicamente anónimos hace que nos deshinibamos. Además, cuando el grupo está vertiendo opiniones similares a las nuestras, vemos estas opiniones reforzadas, haciendo que parezcan las únicas correctas (polarización de los grupos). Por otro lado, se da cierta desindividualización: dejamos de vernos como un ser individual, para vernos como parte de un grupo y la responsabilidad de lo que ocurra recae (y se diluye) en el grupo y no en mí como individuo.

Estos factores propios de situaciones sociales como las que se dan en internet, suelen ser considerados a la hora de hablar de comportamientos dañinos «provocados por el uso de internet», pero la influencia de estos también se ve reflejada en comportamientos que habitualmente se consideran beneficiosos. En una investigación realizada por Spears, Postmes, Lea y Wolbert (2002) hallaron que el anonimato en internet nos hacía más y no menos socialmente sensibles. Por otro lado,Lenzi et al. (2005) encontraron que el uso informal de Facebook favorece el compromiso cívico de los adolescentes.

Si la pregunta es si nos comportamos diferente en internet o si han cambiado los patrones de relación, la respuesta es no. En cambio, si la pregunta es si internet tiene una serie de características que afectan a nuestro comportamiento, entonces la respuesta es necesariamente afirmativa. El uso de la red nos ha traído un contexto social, en el que se dan una serie de características particulares (desindividualización, deshinibición, polarización de los grupos y facilitación social). Pero, ¿son estas características únicas para el contexto online? No. Existen otros contextos sociales en los que estos mismos factores y la influencia grupal intervienen en nuestra conducta. Desde eventos deportivos, manifestaciones o conciertos, hasta situaciones más comunes, como reuniones de amigos o familiares.

En todas estas situaciones sociales en las que nos encontramos, adoptamos un rol, e internet no es una excepción. Entre los roles que se adoptan en la red se encuentra el del temido trol. Sobre este y otros roles hablaremos en el próximo post sobre conducta grupal en internet.

Este post forma parte de una serie. Si no quieres perderte ninguno acuérdate de seguirnos. Si te ha gustado el post, no olvides compartirlo. Recuerda que tienes todas estas opciones disponibles para seguir a Rasgo Latente.

 
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Cuando un Progenitor Muere: Lidiando con la Pérdida de su Madre o Padre

Por David Kessler



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Cuando el padre o madre de un adulto muere, hay una expectativa tácita de que a uno no le afectará. Se espera que un adulto acepte la muerte como parte de la vida, que maneje todas las pérdidas repentinas de una manera adulta apropiada. Pero realmente, ¿qué significa eso? ¿Que no debería estar triste? ¿Que debería estar tan agradecido de que no murieron cuando era pequeño y que no necesita llorar a sus padres? Las consideraciones anteriores demuestran una subestimación del duelo.

El duelo es el reflejo de la conexión que se ha perdido. Esa pérdida no disminuye porque es un adulto o porque su madre o padre vivió una larga vida. Nuestra sociedad ejerce una enorme presión sobre nosotros para superar la pérdida, para superar el duelo. Pero, ¿cuánto tiempo llora por el hombre que fue su padre durante 30 años? ¿Llora menos por su madre de 50 años? La pérdida ocurre en un momento, pero sus consecuencias duran toda la vida. El duelo es real porque la pérdida es real. Cada pérdida tiene su propia huella, tan distintiva y única como la persona que perdimos. No importa la edad que tengamos.

Cuando perdemos a un padre anciano, muchas veces los amigos bien intencionados intentan ofrecerle sus condolencias, tales como: "Tuvo una vida larga, debes estar contento con eso", o "Eres tan afortunada de que haya muerto tan rápido". Sin embargo, estas palabras a menudo no resuenan cuando sufrimos la pérdida de un padre o una madre que estuvieron a nuestro lado toda nuestra vida. Nunca tendremos otro padre. Nunca tendremos otra madre.

La conexión parental

A veces olvidamos la profundidad de la conexión que tenemos con nuestros padres. A menudo son nuestra principal conexión en el mundo y con el mundo. Incluso si tenemos un cónyuge cariñoso, hijos y muchos amigos cercanos, la muerte de un padre o madre significa la pérdida de una de nuestras primeras y más importantes conexiones. La idea errónea de que un adulto maduro y capaz no tendrá que llorar a sus padres puede hacer que las personas en duelo se sientan aún más solos, ya que su duelo no se reconoce.

Reflexión

Después de que nuestros padres mueren, los vemos. Nos damos cuenta, quizás por primera vez, de todo lo que hicieron por nosotros cuando éramos niños. Para algunos de nosotros, cuando nos convertimos en padres o madres, apreciamos los retos que nuestros propios padres y madres deben haber pasado. Obtenemos una nueva perspectiva de sus vidas. Si idealizamos a nuestros padres y madres cuando éramos niños, ahora también vemos sus defectos e imperfecciones. En el caso de perder a uno de los padres, por ejemplo, a su madre, hay una gran oportunidad de conocer más sobre ella desde la perspectiva y las experiencias de su padre sobreviviente.

En nuestra edad adulta, nuestra relación con nuestros padres cambia y continúa. Antes de que un padre o madre se vaya, entendemos intelectualmente que morirán algún día. Pero comprender y anticiparnos no nos prepara para el dolor que sentimos cuando, como adultos, perdemos a un padre o madre. Al reflexionar sobre la memoria de su ser querido, ya sea que esté solo o atravesándolo con un padre o madre superviviente como se mencionó anteriormente, está comenzando el viaje a través de las ya conocidas etapas del duelo.

Las 5 etapas del duelo

En “On Grief and Grieving” ("Sobre el Dolor y el Duelo"), un libro que escribí en colaboración con Elisabeth Kübler-Ross, MD, hablamos sobre cómo han evolucionado estas etapas desde su introducción y cómo han sido mal interpretadas en las últimas décadas. Las personas creen erróneamente que están destinadas a meter las emociones desordenadas en paquetes limpios. Pero las emociones del duelo reflejan sentimientos y están más allá de la organización. Son respuestas orgánicas a la pérdida, y así como no hay pérdidas típicas, no hay respuestas típicas a la pérdida. La verdad es que nuestro duelo es tan individual como nuestra vida.

Las 5 etapas del duelo—negación, ira, negociación, depresión y aceptación—son parte del marco que conforma nuestro aprendizaje de vivir con lo que perdimos. Son herramientas para ayudarnos a enmarcar e identificar lo que podemos estar sintiendo; pero no para organizarlo. No son estaciones en una línea de tiempo de duelo lineal. No todos pasan por todos ellas, y no hay un orden prescrito. Estas etapas son las siguientes:


1. Negación
La negación en el duelo ha sido malinterpretada a lo largo de los años. Cuando Kübler-Ross introdujo por primera vez la etapa de negación, se centró en la persona que estaba muriendo. En el duelo después de la pérdida, la negación es más simbólica que literal.

¿Qué sucede durante la etapa de negación?

La negación y el shock nos ayudan a sobrellevar y hacer posible la supervivencia.
La negación nos ayuda a controlar nuestros sentimientos de duelo.
Hay una bendición en la negación. Es la forma de la naturaleza dejar entrar solo lo que podamos manejar.

¿Cómo se ve la negación?


La negación es no creer que su padre o madre nunca va a volver a llamar o que su padre o madre ya no está solo a un vuelo de distancia.
No puede comprender que nunca volverá a cruzar su puerta.
Al principio, podríamos estar paralizados por el shock.

En lugar de negar la muerte real cuando alguien dice: "No puedo creer que haya muerto", en realidad la persona está comunicando que esta muerte es demasiado para su psique.

Comienza a cuestionar cómo y por qué. Puede preguntar al revisar las circunstancias, ¿cómo sucedió esto?
Ya no está en un modo externo de contar historias. Ahora se vuelve hacia adentro mientras comienza la búsqueda de comprensión.
Usted explora las circunstancias que rodearon la pérdida. ¿Tuvo que suceder? ¿Tuvo que suceder de esa manera? ¿Hubo algo que lo pudo haber evitado?
La finalidad de la pérdida comienza a hacer efecto gradualmente. Ella no regresará. Esta vez no lo logró. Con cada entendimiento de la verdad, comienza a escalar la montaña de darse cuenta de que realmente se han ido. A medida que acepta la realidad de la pérdida y comienza a hacerse preguntas, sin saberlo comienza el proceso de sanación. Se estará fortaleciendo mientras la negación comienza a desvanecerse. Pero a medida que avanza, todos los sentimientos que estaba negando comienzan a emerger.

2. Enojo
El enojo es una etapa necesaria del proceso de sanación. Esté dispuesto a sentir su enojo. Cuanto más lo sienta realmente, más comenzará a disiparse y más rápido sanará. Hay muchas emociones bajo el enojo. Llegará a ellos a tiempo, pero el enojo es la emoción que estamos más acostumbrados a manejar. Lo elegimos, a menudo para evitar los sentimientos subyacentes, hasta que estemos preparados para enfrentarlos. Puede parecer engorroso, pero mientras el enojo no lo consuma durante un largo período de tiempo, es una parte legítima de su manejo emocional interno.

El enojo no tiene que ser lógico o válido. Es importante sentir el enojo sin juzgarlo, sin intentar encontrarle sentido. La vida es injusta. La muerte es injusta. El enojo es una reacción natural a la injusticia de la pérdida. Si pudiera cambiar las cosas, lo haría, pero no puede y no tiene la culpa.

Las personas pueden pedirle que se mueva rápidamente a través de su enojo, pero es importante recordar que esto es parte del proceso de duelo. Las personas también pueden sentir que su enojo está fuera de lugar, es inapropiado o desproporcionado. Algunas personas pueden sentir que su enojo es demasiado duro o excesivo. No permita que nadie disminuya la importancia de sentir su enojo completamente. Y no deje que nadie critique su enojo —ni siquiera usted. No podemos cambiar las reacciones de otros a nuestro enojo. Todo lo que podemos hacer es cuidarnos a nosotros mismos.

¿Qué sucede durante la etapa del enojo?


El enojo a menudo enmascara nuestro dolor, dando tiempo a que los sentimientos intensos salgan a la superficie—sentimientos que pueden ser demasiado para manejar en este momento.

El enojo significa que está progresando a través de su duelo.

El enojo afirma que puede sentir, que ama y que ha perdido.

Desafortunadamente, el enojo puede aislarlo de sus amigos y familiares en el momento preciso en que más los necesite.

¿Cómo se ve el enojo?


Enojo con su padre o madre porque no se cuidó mejor.

O enojo porque usted no lo cuidó mejor.

Puede estar enojado porque no lo vio venir y cuando lo hizo, nada pudo detenerlo.

O puede estar enojado con los médicos por no poder salvar a alguien tan querido para usted.

Su enojo puede tomar la forma de enfrentar el hecho de que le pueden pasar cosas malas a alguien que significó mucho para usted.

Enojo con el sistema de salud, con la vida o con su padre o madre por morir.

Enojo junto con culpa y resentimiento.

También puede tener sentimientos de culpa, que es enojo vuelto hacia dentro de usted.


De luto por un padre o madre por quien se tienen sentimientos negativos

Las personas a menudo tienen conflictos sobre la pérdida de un padre o madre con quien tuvieron sentimientos negativos. El duelo confuso que sigue es que los hijos adultos no pueden entender sentirse tristes y enojados con alguien que realmente no les agradaba. Lloramos por aquellos que nos cuidaron de la manera que se debería. También lloramos por aquellos que no nos dieron el amor que merecíamos.

Puede estar en duelo por personas que fueron terribles para usted. Y si necesita llorar por ellos, debe hacerlo. Debemos tomarnos el tiempo para llorar y experimentar el tipo de padres que teníamos y el tipo que nunca tuvimos, y reconocer la realidad de que esas pérdidas no pueden ser dejadas de lado, incluso si pensamos que la persona no merecía nuestro amor.


3. Negociación
Antes de una pérdida, parece que haría cualquier cosa si solo pudiera salvar a su ser querido. Después de una pérdida, la negociación puede tomar la forma de una tregua temporal. Nos perdemos en un laberinto de declaraciones "Si tan solo ..." o "Qué pasa si...". Queremos que la vida vuelva a ser lo que era. Queremos que nuestro padre o madre regrese. ... si solo, si solo, si solo.

¿Qué sucede durante la etapa de negociación?


La negociación puede ayudar a nuestra mente a pasar de un estado de pérdida a otro.

Puede ser una estación de paso que da a nuestro psique el tiempo que necesita para adaptarse.

La negociación puede llenar los vacíos que generalmente dominan nuestras emociones fuertes a medida que sigue sufriendo a distancia.

Nos permite creer que podemos restaurar el orden en el caos que se ha originado.

¿Cómo se ve la negociación?

"Por favor, Dios", usted negocia, "nunca más me enojaré con mi madre si la dejas vivir".

"¿Qué pasa si dedico el resto de mi vida a ayudar a otros? Entonces, ¿puedo despertar y darme cuenta de que todo esto ha sido un mal sueño?

"Si hubiéramos encontrado el tumor antes y hubiéramos reconocido la enfermedad más rápido".

"¿Y si pudimos haber detenido el accidente?"

Después de una muerte, la negociación a menudo se mueve del pasado al futuro.

Podemos negociar que volveremos a ver a nuestros padres en el cielo.

Podemos negociar y pedir un respiro de enfermedades en nuestra familia, o que ninguna otra tragedia visite a nuestros seres queridos.

A medida que avanzamos en el proceso de negociación, la mente altera los eventos pasados mientras explora todas las afirmaciones "qué pasaría si" y "solo si". Tristemente, como adultos, llegamos a la conclusión inevitable ... la realidad es que el padre o madre realmente se ha ido.


4. Depresión
Después de la negociación, nuestra atención se mueve hacia el presente. Los sentimientos vacíos emergen, y el duelo entra a nuestras vidas en un nivel más profundo, más profundo de lo que jamás imaginamos. Esta etapa depresiva se siente como si durara para siempre. Es importante entender que esta depresión no es un signo de enfermedad mental. Es la respuesta adecuada a la pérdida de un padre o una madre.

La depresión es una respuesta apropiada


La depresión después de una pérdida a menudo se critica como antinatural: un estado que se debe arreglar, algo de lo que debe salir. La primera pregunta que debe hacerse es si la situación en la que se encuentra es realmente deprimente o no. La pérdida de uno de los padres es una situación muy deprimente, y la depresión es una respuesta normal y apropiada. Cuando una pérdida se asienta por completo en su alma, la comprensión de que su padre o madre no mejoró esta vez y que no regresará es comprensiblemente deprimente.

La depresión es un paso hacia la sanación


Si vemos el duelo como un proceso de sanación, entonces la depresión es uno de los muchos pasos necesarios en el camino. Si tiene la conciencia para reconocer que está en depresión o que le han dicho muchos amigos que está deprimido, su primera respuesta puede ser resistir y encontrar una salida. Encontrar una forma de salir de la depresión es como entrar en un laberinto, temeroso de que no haya salida.

Cómo lidiar con la depresión


Tan difícil como es, la depresión se puede tratar de una manera paradójica. Véalo como un visitante, tal vez no bienvenido, pero que está de visita, le guste o no. Haga un lugar para su invitado. Invite a su depresión a acercar una silla al fuego y siéntese con ella, sin buscar una forma de escapar.

Permita que la tristeza y el vacío lo limpien y lo ayuden a explorar su pérdida en su totalidad. Cuando se permita experimentar la depresión, generalmente se irá tan pronto como haya cumplido su propósito en su pérdida. A medida que se fortalece, puede regresar de vez en cuando, pero así es como funciona el duelo.

¿Qué pasa durante la etapa de depresión?


Aunque es difícil de soportar, la depresión tiene elementos que pueden ser útiles en el duelo.

Nos ralenta y nos permite hacer un balance real de la pérdida.

Nos hace reconstruirnos desde cero.

Despeja el espacio para crecer.

Nos lleva a un lugar más profundo en nuestra alma que normalmente no exploraríamos.

5. Aceptación
Esta etapa consiste en aceptar la realidad de que nuestro ser querido se ha ido físicamente y que esta nueva realidad es permanente. Nunca nos gustará esta realidad ni estará bien, pero finalmente la aceptaremos. Aquí es donde nuestra sanación y ajuste final pueden mantenerse firmes, a pesar del hecho de que la sanación a menudo se ve y se siente como un estado inalcanzable.

¿Qué sucede durante la etapa de aceptación?


Nosotros, los sobrevivientes, comenzamos tristemente a darnos cuenta de que era el tiempo de nuestro ser querido para morir.
Por supuesto, era demasiado pronto para nosotros, y probablemente demasiado pronto para él o para ella también. Quizás era muy viejo o vieja o estaba lleno de dolor y enfermedad. Tal vez su cuerpo estaba agotado y estaba lista o listo para que su vida terminara. Pero nuestra vida aún continúa. Todavía no es hora de que muramos. De hecho, es hora de que sanemos.

A menudo aceptamos nuestra propia mortalidad.

Aprendemos a vivir con la muerte y comenzamos a vivir dentro de la nueva norma.


¿Cómo son la aceptación y la sanación?

Recordando, recolectando y reorganizando.

Podemos dejar de estar enojados con Dios; podemos tomar conciencia de las razones de sentido común de nuestra pérdida, incluso si nunca entendemos realmente las razones.

Reorganizar los roles, reasignándolos a otros o asumiéndolos nosotros mismos.
Ahora tratamos de vivir en un mundo en el que falta nuestro padre o madre. Al resistir esta nueva norma, al principio muchas personas quieren mantener la vida como era antes de que un ser querido muriera. Con el tiempo, a través de fragmentos de aceptación, vemos que no podemos mantener el pasado intacto. Ha sido cambiado para siempre y debemos reajustarnos.

Obligaciones prácticas

En nuestro duelo, mientras las emociones pesadas fluyen dentro de nosotros, todavía estamos llamados a completar las obligaciones prácticas de atar los cabos sueltos del mundo de nuestros padres. Una de las tareas que tenemos ante nosotros en nuestro duelo es ocuparnos de las posesiones de nuestros padres. Cualesquiera que sean sus posesiones, ya sean los artículos más valiosos o las cosas pequeñas y de bajo costo que recogieron a lo largo de los años, todas son simbólicas. Representan cosas que significaron lo suficiente para que nuestros padres decidieran conservarlas. La gente a menudo considera que esta es una tarea abrumadora.

Encargándose de las posesiones de su padre o madre

Considere invitar a un amigo para que lo ayude.

Use esto como un viaje de descubrimiento para revelar recuerdos que olvidó hace mucho tiempo.

También puede usar este proceso difícil para aprender cosas nuevas sobre sus padres.

Puede sentir que está invadiendo su privacidad, pero recuerde: ¿a quién más querrían para hacer esto además de usted? ¿Quién protegería su privacidad y su dignidad mejor que usted?

Tenga una cámara consigo. Los elementos que desea recordar pero que nunca volverá a utilizar pueden recordarse con una imagen y entregarse a alguien que pueda usarlos.

Dejar ir los artículos
Puede ser difícil dejar de lado ciertas cosas que representan a sus padres para usted. Otros artículos quizás desee conservar para sus amigos, familiares o quizás para sus hijos. Mantenga algunos de ellos y dé el resto a una organización benéfica de su elección. Este puede ser el regalo final de sus padres para el mundo. Imagine cómo estas cosas podrían ayudar a alguien más que no tiene el dinero o los recursos para comprar todo lo que necesita. Ahora, alguien más puede obtener placer y encontrar utilidad para algunas de las posesiones más preciadas de sus padres.


Cuando tiene un padre o madre sobreviviente
Algunos de ustedes pueden empacar las pertenencias de un padre o madre fallecido con el padre o madre superviviente. Usted puede ser el que suavemente los ayude a superar esta tarea. Sea paciente, sea amable y tome tiempo para hablar sobre los recuerdos.


Diferencias de duelo
A medida que trabajamos para equilibrar nuestros mundos interno y externo, podemos sorprendernos al descubrir que cada uno de nosotros sufre de manera diferente, incluso entre los hermanos, uno puede llorar con muchas lágrimas y el otro sin nada. Uno puede sentirse apoyado en un grupo, el otro puede anhelar tiempo a solas con su duelo.

Sin ser conscientes de ello, algunos de nosotros tendemos a sentir que nuestra forma de duelo es la correcta. Creemos que los demás deberían llorar como nosotros. Independientemente del dolor que sentimos, generalmente caemos hacia un extremo del péndulo o el otro. O estamos "en duelo de la manera correcta (a nuestro modo)" o juzgándonos a nosotros mismos que estamos en duelo de "la manera equivocada".

Al final, necesitamos compasión por nosotros mismos y por quienes nos rodean. Hemos sufrido una gran pérdida en nuestra vida, una que nos ha conmocionado hasta el corazón, y más aún si somos de los muchos que perdieron a un padre tras el otro, dejándonos sintiendo aún más desconectados del mundo.

La vida sin Mamá o Papá en el mundo

Ya sea que nuestros padres vivan cerca o lejos, sean emocionalmente cercanos o lejanos, nos mueven en el mundo. A menudo no pensamos en ellos como un ancla invisible, pero en verdad, tienen un lugar en nuestra línea de tiempo generacional. Han estado allí desde el momento en que nacimos y aunque, intelectualmente, sabemos que morirán algún día, ¿cómo nos imaginamos algo que siempre ha estado allí, de repente desaparecido? ¿Puede imaginar un mundo sin cielo? Por supuesto que no. Siempre ha estado ahí.

La muerte de uno de los padres nos lleva a un mundo en el que hemos pensado pero para el que no nos podíamos preparar por completo. De repente exploramos un nuevo terreno, nos sentimos desarraigados o como si el suelo se hubiera desprendido debajo de nosotros. Y de una manera simbólica, realmente lo ha sido.


Una nueva relación
Al sanar, aprendemos quiénes somos y quiénes fueron nuestros padres en la vida. De una manera extraña, a medida que avanzamos en el dolor, la sanación nos acerca a la persona que amamos. Una nueva relación comienza. Aprendemos a vivir con el padre o madre que perdimos.

Ahora que llega al final de una vida, esa misma vida que le dio la vida, el recuerdo está enterrado en lo profundo de su corazón y mora en lo profundo de su alma. Una nueva relación continuará con ese padre o madre, no una relación física, sino una en la que el padre o la madre vive en su corazón. Continuará recordándolos, pensando en ellos y amándolos, por el resto de su vida hasta que se reúnan.

Poco a poco, retiramos nuestra energía de la pérdida y comenzamos a invertirla nuevamente en la vida. Ponemos la pérdida en perspectiva, aprendiendo a recordar a nuestros seres queridos y conmemorando la pérdida. En los días venideros, a medida que pasa el tiempo, aún puede doler, pero con el tiempo duele con menos frecuencia. Todo lo que fue su padre o madre, todo el amor que compartió y la relación que tenía no morirá. Esa profundidad de amor, esa profundidad de cuidado, es eterna. Nunca podemos reemplazar a nuestros padres, pero podemos fortalecer nuestras conexiones familiares a medida que encontramos un significado nuevo y más profundo en nuestras relaciones existentes. Comenzamos a vivir de nuevo, pero no podemos hacerlo hasta que no le hayamos dado tiempo al duelo.


Sobre el Autor

David Kessler es uno de los expertos más conocidos en el duelo y la pérdida hoy en día, llegando a las personas a través de sus libros, incluyendo “On Grief and Grieving: Finding the Meaning of Grief through the Five Stages of Loss” ("Sobre el Duelo y el Dolor: Encontrar el Significado del Duelo a través de las Cinco Etapas de la Pérdida"), coautor de la legendaria Elisabeth Kübler-Ross. También fueron coautores de, “Life Lessons: Two Experts on Death and Dying Teach us about the Mysteries of Life and Living” ("Lecciones de Vida: Dos Expertos sobre la Muerte y Morir nos Enseñan sobre los Misterios de la Vida y Vivir"). Su primer libro, “The Needs of the Dying: A Guide for Bringing Hope, Comfort and Love to Life’s Final Chapter” ("Las Necesidades de las Personas que Están Muriendo: Una Guía para Llevar la Esperanza, la Comodidad y el Amor al Capítulo Final de la Vida"), recibió elogios de la Madre Teresa.

Su trabajo ha sido discutido en LA Times, NY Times y ha aparecido en CNN, NBC, MSNBC, PBS, "Entertainment Tonight" y "Oprah's Friends" (“Los Amigos de Oprah”). Ha escrito para el Boston Globe, el LA Times y el SF Chronicle.
 
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SOBRE EL DUELO Y EL DOLOR : Cómo encontrar sentido al duelo a través de sus cinco etapas (Biblioteca Elisabeth Kübler-Ross)






Sipnosis
Sé que la muerte está cerca” escribe Kübler-Ross en las últimas páginas del libro, “pero aún no llega. Me encuentro aquí sentada como otras muchas personas se han encontrado a lo largo de la historia, en una cama rodeada de flores y mirando a través de una gran ventanal. El sentido de la vida no consiste solamente en conocer las cinco fases. No se trata solamente de la vida que se pierde, sino de la vida que se ha vivido. Escribir este libro me ha proporcionado la manera de continuar sintiéndome útil en mi vida, a pesar de que se esté acabando”

Poco antes de morir, Elisabeth Kübler-Ross completaba con la ayuda de David Kessler, la obra que ahora tienen en sus manos, su último libro.

Sobre el duelo y el dolor aplica las cinco fases del dolor –negación, ira, negociación, depresión y aceptación- al proceso del duelo y mezcla teoría, inspiración y consejos prácticos, todo basado en las experiencias personales y profesionales de Kübler-Ross y David Kessler. Incluye historias cortas e ilustrativas sobre temas diversos y capítulos sobre la tristeza, los recuerdos, los sueños, el proceso de aceptación y el aislamiento durante el proceso del duelo.
 
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Lecciones de vida ( Elisabeth Kübler-Ross)





Sipnosis
¿Realmente es así como quiero vivir mi vida? Todos nos hemos hecho esta pregunta en algún momento. La tragedia no es que la vida sea corta, sino que a menudo solo tenemos una tardía percepción de lo que realmente importa.

Los autores son dos expertos sobre la muerte y el morir y nos enseñan acerca de los misterios de la vida y del vivir guiándonos a través de las lecciones que necesitamos aprender para, en cada momento, poder vivir la vida en su máxima plenitud. Ellos han constatado que al final, cuando debemos enfrentarnos a una pérdida, el AMOR es el sentimiento que prevalece por encima de todo.
 

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