Cuadernos de Historia

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HISTORIA
Velaske, ¿era guapa Margarita?: una lección de historia a ritmo de trap
"La historia de Margarita es tristísima. Tuvo una vida terrible", dice a Verne el autor del vídeo



No podemos dejar de hacer esta pregunta: “Velaske, ¿yo soy guapa?”. El responsable de esta obsesión que llega a más víctimas cada día desde hace una semana es Christian Flores, un barcelonés de 29 años que trabaja desarrollando vídeos en Playground. Flores ha lanzado un vídeo en el que cuenta el trasfondo de Las Meninas a ritmo de trap y con el que además nos ha dado una clase de historia. Para ello, no utiliza más que el famoso metacuadro de Velázquez y su sentido del humor.

Las Meninas está perfectamente ideado para llevar al espectador a preguntarse qué pasó, a sentirse dentro. Pero desde aquel capítulo de El Ministerio del Tiempo que nos trasladó al cuadro, nadie logró que tanta gente se sintiera dentro de la obra ni que se preguntara quién fue la infanta Margarita y por qué quería que le dijeran guapa. Christian Flores lo ha hecho. Ha creado un vídeo en el que Margarita y Velázquez protagonizan un trap disparatado.

La escasez de recursos podría ser la clave de un vídeo en el que apenas un cuadro sirve para contar una historia. Este efecto lo consiguió el creador gracias al zoom y al movimiento de la boca de algunos personajes. Todo ello combinado con una letra absurda, adaptada al lenguaje trapero de rimas intencionadamente cutres, que dota de un encanto especial al conjunto. Y no solo eso: es una clase de historia que imparte el mismo Velázquez.

“Yo trabajo en un sitio donde a todos nos piden innovación, experimentación y que sea barato, lo cual puede parecer una desventaja pero de alguna manera hace que de vez en cuando surjan buenas ideas”, cuenta Flores a Verne. Su idea inicial consistió en mezclar trap e historia “porque era un contrapunto que me hacía gracia imaginar”. Una vez eligió Las Meninas, experimentó con la realización del vídeo, escribió la letra y creó la música.

¿Quién fue Margarita?



Margarita Teresa de Austria, hija de Felipe IV y de Mariana de Austria, nació el 12 de julio de 1651 en Madrid. La niña que quería salir en un cuadro de Velazquez se convirtió, con el tiempo, en uno de los personajes más habituales en la obra del pintor. La infanta aparece a menudo con vestidos pomposos. Bajo sus faldas siempre se esconde una enorme guardainfantes, predecesor de la crinolina, que realza su forma femenina desde la infancia. Una de las características del personaje, o lo que percibimos en los cuadros en los que la pintan, es la inexpresividad de su rostro, a pesar de su juventud, y una postura hierática impropia de una niña, a menos que esté predestinada a salvar una monarquía.

En el vídeo viral, es Velázquez quien le cuenta su futuro: se va a casar con su tío Leopoldo I, va a ser madre a los 15 años y va a morir a los 21, a raíz de las complicaciones de su cuarto parto. Su reacción es hilarante, inesperada y triste: “Entonces, soy guapa”. Una deducción tan lógica -me voy a casar porque soy guapa- para la mentalidad de la época como frívola. Puede que sea ese el momento culmen del vídeo. Pero la responsabilidad de Margarita desde que nació fue desmesurada: garantizar la continuidad de una dinastía real devorada por la endogamia.

El padre de Margarita, Fernando IV, se había casado con su sobrina. Así ocurrió con Margarita que, a su vez, tuvo que casarse con su tío, Leopoldo I, para garantizar la reconciliación y la continuidad de su dinastía.

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La niña adulta

Hasta ahora, los análisis de Las Meninas se han orientado hacia el pintor y su capacidad innovadora. Pero, ¿qué hay de esa niña que viste como una adulta, que no muestra ningún tipo de emoción y que vive rodeada de otras mujeres que la visten, le dicen lo que tiene que hacer y la entretienen?

Según Karin Wachtendorff, historiadora del arte especializada en moda, la vestimenta no difería entre niños y adultos en el siglo XVII. “Hoy nos choca, pero entonces la niña llevaba guardainfantes, cartón de pecho -y eso que no tenía pecho-, cotilla. Eran partes del vestido idénticas a las de sus madres, con la limitación de movimiento infantil que todo eso acarrea”, dice Wachtendorff.

Solo a partir del siglo XX, añade Wachtendorff, niños y adultos comenzaron a vestir de manera diferente. “Era tal la opresión femenina que reflejaba la indumentaria, que puede verse en este cuadro. Esta niña vivía en una jaula de oro y vestía con ropas que eran otra jaula”, añade. El vídeo de Christian Flores está contando un drama. “Está mostrando una realidad. Quizá un chaval de 17 años no verá el trasfondo del drama de esta niña, pero está ahí: es como una adulta en pequeño”. Una tragedia que terminó con su muerte, el 12 de marzo de 1673, al dar a luz a su cuarto hijo.

El autor del vídeo ha compartido con Verne su propia visión de la infanta: “La historia de Margarita es tristísima, la veo como una víctima total de sus circunstancias. Tuvo una vida terrible. Aunque aquí hay una proyección grande por mi parte”. Con esto, se refiere a un mensaje que todas hemos recibido aun siendo niñas y que él decidió llevar a un escenario de hace cuatro siglos: si no estás guapa, no te van a querer.

Lamentablemente, no es un anacronismo: “Hice una conexión entre esa atención tan enorme que está recibiendo Margarita y un caso personal que he vivido alguna que otra vez que es ver cómo a las niñas pequeñas se les construye el autoestima desde el machismo. El hecho de tener que ser coqueta, ser femenina y estar guapa, si no cosas malas van a pasar, es algo muy rancio. Esto se hace con la mejor de las intenciones desde la familia, pero perpetúa esta concepción viejuna que en ningún caso tiene que vivir el hombre”. Lo había pensado a menudo, así que no tardó en aparecer a la hora de buscar una idea para su vídeo. “El resto fue reducirlo al absurdo llevándolo al lenguaje trapero”, añade.

“Libre y alegremente paseamos por esa ciénaga tan nuestra, por ese siglo que llamamos de oro, porque entre tanta apariencia, tanta representación, crecían hombres libres que escribían, que pintaban a la Corte con sus caras miserables”, escribió Javier Rioyo en La vida golfa. Su idea del entorno de Margarita y, especialmente de su padre, Felipe IV, al que describe como “galán de monjas”, no era clemente en absoluto: “Decadente, barroca, con la luz de Velázquez, los autos de Calderón, las meninas de la Corte, los endemoniados en la hoguera, las noches en El Retiro, las monjas histéricas, los condes asesinados, los bastardos reales, el diablo Cojuelo, los alumbrados, los quemados en la Plaza Mayor...”.

Flores ha rescatado a una Margarita rebelde e insegura con la que es fácil empatizar. Un personaje tan magnético como puede serlo cualquier niño preocupado. A la Margarita de Flores le angustia estar guapa, pero aun así se rebela: “Es que no es normal, que yo con cinco años recién cumplidos, con cinco años, mi mayor miedo sea no casarme”. Lo que cuesta creer es que una infanta tuviera tales preocupaciones, que sí podrían haber sido las propias de cualquier otra niña de su época.

Lo que plantea el vídeo de Flores va más allá de la preocupación de una niña consentida que vive en ese contexto y espera que le digan constantemente lo guapa que es: aborda, con un gran sentido del humor, la necesidad humana de la aceptación en el entorno en el que cada persona cae al azar. Como la propia Margarita dice en el vídeo: “Y la vida en el palasio es mu aburrida. Tenemo ke inventarno drama”.


https://verne.elpais.com/verne/2017/12/05/articulo/1512458149_505878.html


Bueno, es mucho elucubrar lo que pensaba la infanta Margarita, una infantita del siglo XVII y, por tanto, una niña muy diferente a las niñas actuales.

De Margarita se sabe que, a pesar de que nació mujer, fué muy mimada por su padre, Felipe IV, como antes habia mimado a su hija mayor, Maria Teresa, hija de su primera esposa francesa, y casada con el Rey Sol, de la que se habia despedido con lágrimas en la Isla de los Faisanes tras reencontrarse por primera vez en 40 años con su hermana mayor, la reina Ana de Austria, madre del Rey Sol.

Felipe IV era un vividor y libertino total, pero adoraba a las mujeres de su familia,por ejemplo, hizo que Velazquez hiciese un retrato de su hermana Maria, que iba a casarse con su primo el emperador, para poder recordarla.

Margarita fué la niña de sus ojos, la hizo retratar a todas las edades, y era su unico consuelo tenerla viva ante la muerte sucesiva de todos sus hermanos, fruto como ella del monstruoso matrimonio incestuoso del rey con su sobrina Mariana, hija de su hermana Maria. Después de Margarita solo sobreviviria el feto viviente Carlos II.

Margarita fue casada con solo trece años con su primo el emperador y moriria muy joven al dar a luz su cuarto hijo.
 
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Otra infanta famosa por el amor que le tuvo su padre fué Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II y su tercera esposa, Isabel de Valois.

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Aunque su hermana menor, Catalina Micaela, era mucho más bella, parecida a los Valois, sin el feo prognatismo Habsburgo, y el rey necesitaba un heredero cuando nació, pués Don Carlos se habia manifestado incapaz de asumir la Corona, Felipe II se enamoró de Isabel, nombre de su esposa y de su madre, la emperatriz Isabel, nada más verla en la cuna, y pese a volver a casarse con su sobrina Ana de Austria y tener otros hijos, de los que solo sobreviviria el futuro Felipe III, hizo de ella su hija favorita. Cuando la reina murió, Isabel Clara Eugenia tenia 14 años y se hizo cargo de sus hermanos pequeños. Supuso para ella y su padre un gran dolor separarse de Catalina Micaela cuando fué casada con el duque de Saboya.

Sin embargo, dada la mala salud del heredero Felipe, y que el rey no tuvo ganas de volver a casarse por quinta vez, Isabel Clara Eugenia se convirtió en heredera potencial del Imperio Español, por lo que le llovian las propuestas matrimoniales de principes. Sin embargo, Felipe II las rechazaba todas, unas porque eran principes de segundo rango, otros porque eran protestantes, o no querian vivir en España. En realidad, en España vivian sus primos Habsburgo y Felipe II pensaba que siempre habria tiempo para casarla con uno de ellos cuando él faltase, pues enseguida se dieron cuenta los diplomáticos de que a Felipe II no le venia bien ningun pretendiente porque no queria perder a su hija.

Al morir Enrique III de Francia, su tio materno, sin sucesión, Felipe II pretendió postular a Isabel Clara Eugenia como reina de Francia pero no pudo esquivar la Ley Sálica francesa que prohibia a las mujeres reinar. Incluso planeó convertirla en reina de Inglaterra tras la conquista por la Armada Invencible.

Isabel Clara Eugenia no protestó en absoluto por ello, amaba a su padre y le servia de secretaria en los asuntos de Estado, con lo cual recibió una formación política mejor que la de su hermano el heredero. Era su única confidente y le cuidaba con esmero. Pero cuando cumplió 28 años bromeó diciendo que ya se la podia llamar solterona. Ella y su padre gozaban de la llegada de los retratos de los hijos de Catalina Micaela, con la que se carteaban sin cesar, y para ambos fué un golpe tremendo enterarse de su muerte, como habia sido una alegria conocer sus nueve alumbramientos felices, que el rey vivia con angustia por el miedo a que muriese en un parto, como asi sucedió. Eso quebró mala salud del rey totalmente y para Isabel saber muerta a su amada hermana la

Isabel estaba junto a su padre en su lecho de muerte, quien habia decidido pactar una tregua en Flandes nombrando a su hija Gobernadora vitalicia junto a su esposo, el archiduque Alberto de Habsburgo.

Tras la muerte de su padre, Isabel Clara Eugenia se casó, ya treinteañera, con su primo, con quien mantuvo una relación más de compañerismo y amistad que de amor. Durante su mandato, Isabel supo hace una politica de tolerancia con los protestantes, por lo que dió treinta años de paz a Flandes, donde la amaron sinceramente. Fue toda una mujer de Estado, inteligentisima y cabal. Pero al no tener hijos el territorio tuvo que volver a España tras la muerte de Isabel, ya viuda, quien aconsejó a su sobrino Felipe IV, que mantuviese la politica que ella habia implantado. Pero no fué escuchada.

Sus restos fueron trasladados al Monasterio de El Escorial.​
 
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A 500 años de la muerte de Moctezuma, sus parientes lejanos buscan a alguien que les escuche
Federico Acosta y Maria Fernanda Olivera, decimocuarta generación de la realeza azteca, renuncian al dinero de su linaje. Sólo quieren que les hagan caso

PABLO FERRI
México 28 DIC 2017 - 14:45 CET
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Cortes, a la izquierda y Moctezuma. CONACULTA GETTY-QUALITY


Una voz de mujer contesta el interfono. '¿Quién es?' Hola, vengo a ver al señor Federico Acosta. 'Ah, sí, usted es... Sí, sí, pase'. La puerta se abre y aparece entonces la fachada de una casa antigua pero señorial, una línea de pasto, plantas de hojas mojadas. Llueve.

'Pase, el señor Federico le espera', dice la mujer del interfono, ahora en persona. Hay un recibidor y una moqueta y pasillos oscuros y luego, detrás de una puerta, una salita para tomar té o café. 'Ahora llega el señor', dice la mujer.

Pasan dos minutos y aparece, vestido de traje, el señor Federico Acosta. Se presenta y empieza a hablar. Dice que el terremoto se sintió bastante pero que allí, en el Paseo del Pedregal, en el oeste de la Ciudad de México, no se nota tanto. El suelo es de lava, dice, macizo, no hueco. Por eso. Se refiere al terremoto del 19 de septiembre, el más intenso en México desde 1985. Un buen puñado de edificios y casas colapsaron. Hubo muertos. "Yo dije, 'no, no: se cayó el resto de México, fácil".

Federico Acosta recibió a EL PAÍS en su domicilio a principios de octubre. Justo hacía un año que él y otros 230 primos, hermanos, tíos, y un largo etcétera de familiares se habían reunido en un rancho en el Ajusco, en las afueras de la capital. La primera reunión masiva en años de los Moctezuma. O de una parte de los Moctezuma, descendientes del último gran tlatoani de los aztecas, el último emperador. El que recibió a Hernán Cortés, el que murió misteriosamente después de que le hicieran preso. El principio del fin.

Y toda la gente que se reunió, ¿de qué rama del árbol genealógico son?

De los Sierras. Todos los Sierras. Éramos 230, y aun faltaban. Yo francamente no conocía a todos. Estábamos ubicados, pero no nos conocíamos todos. ¿Café?

Federico Acosta es un hombre mediano, magro, de mirada intensa y algo desconfiada. Aquel día, en su casa, recordó la reunión familiar y dijo que fue el principio de algo importante. Nada concreto, pero algo.

Mucha gente en México sabe que Moctezuma Xocoyotzin procreó intensamente. La mayoría de los cálculos le adjudican 19 vástagos, lo cual, entonces y ahora, resulta extraordinario. Los aztecas pensaban que la línea sucesoria era cosa de las mujeres, una especie de seguro sanguíneo. El historiador cubano Alejandro González Acosta, experto en parte de la heráldica de la realeza azteca lo resume de esta manera: "hijo de hija mi nieto es, hijo de mi hijo quién sabe. Los judios también lo hacían así".

González Acosta, investigador del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, ha estudiado al detalle el árbol genealógico de la hija mayor de Moctezuma, bautizada Isabel tras la conquista. Es un erudito de las ramas reales, la línea sucesoria. Si hoy, a 500 años de la caída de Moctezuma y sus breves sucesores, Cuitláhuac y Cuauhtémoc, si hoy, vaya, alguien reclamara el trono de la gran Tenochtitlan, debería ser algún primo de Federico Acosta. Quizá era alguno de los que fueron a aquella reunión en el Ajusco.

La historia de la conquista de Tenochtitlan y los meses posteriores configuran un enorme enredo de crónicas, historias, dimes y diretes. A grandes rasgos, Hernán Cortés tomó bajo su protección a Isabel de Moctezuma. La casó con uno de sus soldados, Alonso de Grado, pero este murió poco después. Luego, dice González Acosta, Cortés "la violó o cometió estupro: por la fuerza, o por engaño". Pocos meses más tarde la volvió a casar, de nuevo con uno de sus hombres. Pero primero tuvo a la hija de Cortés, Leonor, a quién esta desconoció. Con su nuevo marido, Pedro de Andrada, tuvo a su primer hijo legítimo. Poco después murió Pedro y se casó con otro soldado, Juan Cano, con quien tuvo cinco hijos más.

González Acosta explica que Cortés, arrepentido de su acto, cabildeó para que el rey de España, Carlos V, obsequiara tierras y títulos a su ahijada. Y así fue. El monarca le concedió el señorío de Tacuba, terreno que comprende el centro histórico de la actual Ciudad de México, el Zócalo, la Catedral, el Palacio Nacional, y se extiende por decenas de kilómetros.

Por casi cuatro siglos, esa concesión implicaba el pago de una renta, primero por parte de la Corona, y luego por los sucesivos gobiernos de México. El terreno era de Isabel, sus hijos, sus nietos... Resulta difícil imaginar a los descendientes de Moctezuma echando a la curia de la catedral, o construyendo un club de campo en el Zócalo. Mejor que eso, los Gobiernos pagaban. Y así fue hasta finales de 1933. De hecho, fue un 27 de diciembre de hace 84 años, cuando la Secretaría de Hacienda mexicana, en manos del presidente Abelardo Rodríguez, decidió que no pagaría un peso más a ningún descendiente de Moctezuma.

Y así hasta ahora.


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Isabel de Moctezuma


Diez metros de árbol genealógico

Y usted, ¿conoce a los Cano?

No
El otro día conocí a uno de ellos, Federico Acosta. Y le preguntaba, 'usted, ¿qué pretende?' Y él decía, 'no, pues que nos reconozcan'.

Pues es lo lógico, ¿no? Que nos reconozca el Gobierno


Pero, ¿que reconozcan qué?


En una república con casi dos siglos de historia, los reclamos nobiliarios suenan un poco a extravagancia. Pese al optimismo de los quejosos.

La señora María de los Ángeles Fernanda Olivera, de 75 años, recibió a este diario pocos días después de que lo hiciera su pariente lejano, el señor Acosta. Olivera viene del lado de los Andrada, del primer hijo legítimo de Isabel. Acosta de los hijos de Juan Cano.

Hace años que la pensión de Moctezuma, la famosa renta, dejó de ser un tema polémico en México. El abuelo de la señora Olivera fue de los últimos que la cobró. Su padre promovió incluso un amparo ante la Suprema Corte de Justicia para que el Gobierno la reestableciera. Pero sin éxito. Otros lo han intentado desde entonces con el mismo resultado.

No es una cuestión de dinero, explica la señora Olivera. "Lo bonito es que te reconozcan de donde vienes, que tengas un lugar en la historia. Y ahora hace falta una persona así como Moctezuma, que ponga orden en el país porque está esto hecho un desastre".

María de los Ángeles Fernanda Olivera vive en un adosado en Tlalnepantla, una zona habitacional a las afueras de la capital. El día de la visita, echó mano de un taburete para alzarse, y tomar un enorme rollo de papel que yacía sobre el trinchador. Luego liberó la mesa de la sala y desplegó el rollo de papel, que alcanzó una longitud cercana a los diez metros.

"Esto lo hice yo", dice, "el árbol genealógico de la familia". Y allí aparecían casi 500 años de nombres y ramas, su orgullo heráldico. Al rato, su marido, Arturo, apareció por la puerta. Saludó y subió por las escaleras.


Y para usted, ¿qué sería lo ideal? Dice: 'que nos tengan en cuenta', pero, ¿cómo?


Pues mira, pensándolo bien, me gustaría un cargo en el Gobierno, pero no les conviene mi presencia, yo soy muy rígida. O sea, no pienso que el Gobierno tenga la obligación de darnos un cargo. A mi lo que me gustaría es que nos tuvieran en cuenta, nuestro origen, una de las familias más antiguas que hay en México.


Mexicanos de primera
Federico Acosta va un poco más allá que la señora Olivera. Aunque lleva años barruntando el asunto, aquella reunión de octubre de 2016 le abrió los ojos: "A ver, aquí hay algo que hay que matizar. Se dice que nosotros buscamos cobrar la pensión. Es falso. Nosotros no demandamos nada. Pero si nos interesaría como familia ser escuchados, porque somos mexicanos de primera clase. Yo creo que deberíamos de tener voz y voto".


¿Sobre qué?


Sobre cuestiones sociales, cuestiones inherentes a lo que le hubiera gustado a nuestra familia antiguamente. Ser oídos para tomar ciertas decisiones.

La solución, admite al final el señor Acosta, quizá sea armar una fundación y empezar a trabajar desde ahí.


¿Ustedes se han acercado al Gobierno para llegar a algún acuerdo?


Bueno, mi abuelo era amigo de los presidentes. Yo conocí a Luis Echeverría. Un día me dijo, '¿qué pasó con su abuelo?'. Me dijo, 'mi primer trabajo en el PRI fue convencer a tu abuelo de que nos rentara la casa aquella de San Cosme, para lanzar la campaña de Manuel Avila Camacho. Y accedió'.

Antes de despedirse, como si hubiera olvidado lo que acababa de decir, el señor Acosta lamentó que "el pueblo le es invisible a la autoridad. Para el Gobierno no ha existido. Por eso podríamos tener voz y voto, para que sean escuchados". Afuera seguía lloviendo.


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Detalle del carné de descendiente. Con el carné cobraban la pensión.
 
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ISRAEL, 1947
Navidad sangrienta en Tierra Santa, el día que Stalin salvó al sionismo con armas nazis
La histórica resolución 181 de la ONU, con la partición de Palestina, desató el júbilo entre los israelíes y la ira entre los árabes. El conflicto bélico estallaría poco después
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Un camión con las caras de los líderes soviéticos Lenin y Stalin en el desfile del día del trabajo celebrado en Tel Aviv el 1 de mayo de 1949
AUTOR
JULIO MARTÍN ALARCÓN
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TIEMPO DE LECTURA13 min
28.12.2017 – 05:00 H.

"Oded nos llamó la atención sobre una de esas montañas, que había sido la escena de una antigua batalla de los macabeos. Gateando sobre el resbaladizo terreno, conteniendo la respiración por temor a perder el equilibrio y trepando hasta la otra ladera comencé a apreciar el heroísmo de aquellos guerreros bíblicos. Les imaginé corriendo a pie o cabalgando en ese peligroso terreno, tirando piedras o arrojando lanzas mientras avanzaban". Henchida del fervor patriótico sionista, la joven Zippora Porath escribía desde Jerusalén a sus padres en Estados Unidos durante un viaje de estudios a la tierra de sus antepasados en el otoño de 1947 -'Letters from Jeruslaem 1947-1948' (2005).

Había llegado en septiembre y el 28 de diciembre -hace ahora 70 años- luchaba ya contra los árabes liderados por el Gran Mufti, Jamal Al Husseini, durante el asedio que se cernió sobre Jerusalén. Mientras el mundo occidental acababa de celebrar la Navidad, hace ahora exactamente 70 años, la guerra había estallado en Tierra Santa. En apenas tres meses, 'Zippy', la estudiante estadounidense formaba parte de la 'Haganah' —defensa en hebreo—, el brazo armado de la 'Yishuv' —el asentamiento— que ejercía de facto como un organizado gobierno judío oficioso en el Mandato británico de Palestina.

Diez días antes, el 15 de diciembre, David Ben Gurion, líder de la Agencia Judía de Palestina y jefe de la 'Yishuv', enviaba un telegrama a su jefe de finanzas, Eliezer Kaplan, en el que le expresaba que la “situación se agravaba” y que la adquisición de armas era ya “una cuestión de vida o muerte”. Las instrucciones para Kaplan eran claras: debía proporcionar “los fondos que hicieran falta” a Ehud Avriel, el agente comercial sionista en Checoslovaquia, ya en la esfera soviética, para comprar armamento, —Benny Morris, '1948: A History Of the First Arab-Israeli war' (2008)—. La inminente violencia no era una sorpresa, pero ni árabes ni judíos habían anticipado un desenlace bélico tan repentino. El plan de las Naciones Unidas y su histórica resolución 181, con la partición de Palestina, aprobada el 29 de noviembre en la Asamblea General, había desatado el júbilo entre los sionistas y la ira entre los árabes.

De la euforia a la guerra
“En el centro de la ciudad una marea de gente feliz se abrazaban unos a otros bailando 'horas' y 'jigs' que se formaban espontáneamente, dirigidas por una especie de fuerza magnética. Entramos en el patio de la fortaleza de Sochnut —sede de la Agencia Judía— que durante años albergó las esperanzas de un Estado judío en Palestina. Golda Meir salió al balcón. No había palabras que pudieran describir el momento. Demudada de emoción acertó a decir ¡Mazel Tov!” —'Letters from Jeruslaem''.



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Celebración judía en Jerusalén,1947.


A la fiesta le siguió la cautela. La resolución de las Naciones Unidas había plantado otra semilla de discordia. Las ciudades de Jerusalén y Belén -el lugar donde según los cristianos nació Jesucristo- quedaron como “corpus separatum” de la partición. No podría ser la capital de ninguno de los dos supuestos estados y quedarían bajo control de las Naciones Unidas. Los judíos interpretaron una motivación fundada en el interés de los cristianos de occidente de preservar el control de los santos lugares —Netanel Loch, 'The Edge of the Sword: Israel’s War of Idependence', (1968)—. Aunque no renunciarían a nada, decidieron esperar a que expirase el plazo del Mandato británico.

Jerusalén y Belén quedaron como “corpus separatum” de la partición. No podría ser la capital de ninguno de los dos estados

Durante la Conferencia de El Cairo de diciembre, la Liga Árabe evaluó su respuesta después de rechazar la partición. Según los informes obtenidos por la inteligencia británica decidieron a su vez que la campaña “no debe empezar prematuramente, puesto que los árabes no están preparados, ni tampoco organizados ni armados. El primer movimiento debe hacerse en mayo, para entonces el Mandato británico habrá finalizado” —Benny Morris, '1948: A history of the First Arab-Israeli War', (2008)

La máxima autoridad árabe en Palestina el Gran Mufti, Jamal El Husseini, líder del Alto Comisionado escogió por su parte una campaña de provocación hacia los judíos especialmente numerosos en Jerusalén, unos 100.000, con el fin de una reacción violenta que justificara posibles represalias: en los primeros días diciembre dispararon sobre los barrios judíos de Haiffa. El 15 de diciembre, mataron a 15 judíos en una emboscada a un convoy.



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Gran Mufti, Jamal al Husseini


La 'Haganah' seguía una estrategia inicialmente sólo defensiva, pero se vieron arrastrados a su vez por los revisionistas de 'Irgún' y 'Lehi', grupos extremistas del sionismo que comenzaron su propia campaña de atentados contra la población árabe. Prendieron fuego al cine Rex de Jerusalén, lanzaron una bomba en la Puerta de Damasco el 15 de diciembre que mató a 20 árabes y, otra vez, el 29, matando a otros 12 y a dos británicos. En los meses siguientes se integrarían directamente en la ‘Haganah’. El 31 de diciembre, después de otra represalia sionista, como respuesta a otro ataque árabe, murieron más judíos. Ese mismo día, Ben Gurion declaró que era “Imposible discriminar los ataques. Estamos en guerra”, —Ben Morris, '1948; A History of the first Arab War'.

El laboratorio diplomático
El baño de sangre se derramaba sobre un tablero internacional delirante. El escritor de origen húngaro Arthur Koestler, que viajó a Palestina en 1948 durante el conflicto lo plasmó en su obra 'Promise and Fulfilment- Palestine 1917-1949', (1949): “La idea de la creación de un estado que haya nacido de forma pacífica por un acuerdo internacional resultaba ingenua en cuanto probablemente en toda la historia ninguno haya nacido así, sin algún tipo u otro de violencia. Era un laboratorio diplomático”.

La URSS, que en todos los cálculos se presuponía hostil al plan y pro árabe se desmarcó con un apoyo total a la causa del Estado de Israel

El planteamiento era en parte delirante porque Gran Bretaña, que debía salvaguardar el orden en Palestina hasta la partición, se había abstenido en la votación -la única gran potencia en hacerlo- y estaba, en realidad, en abierto desacuerdo. La URSS, que en todos los cálculos previos se presuponía hostil al plan y pro árabe se desmarcó con un apoyo total a la causa del Estado de Israel con el histórico discurso de su embajador Andrey Gromyko en las Naciones Unidas, descolocando por completo a los funcionarios de Washington. EE.UU, cuyas poderosas organizaciones judías y la predisposición de su presidente Harry Truman eran claramente simpatizantes con la causa sionista, votó a favor de la partición, pero actúo inmediatamente con tibieza —Charles Zorgbibe, 'Historia de las Realciones Internacionales. Tomo II', (2005).



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Stalin


Para rematar la tensión, los británicos, cuyo mandato estaba previsto hasta junio del año siguiente impusieron, por consejo del Foreign Office, un embargo de armas en Palestina al que se adhirió el Departamento de Estado estadounidense. Mientras los países árabes colindantes, que se preparaban para la guerra, seguían obteniendo armas de contratos previos con Londres y otros países, la ‘Yishuv’ carecía de armamento. Entonces, cuando se cernía la mayor amenaza, en la peor hora de la epopeya del anhelado Estado de Israel quien acudió a su rescate fue Stalin, no EE.UU.

La URSS al rescate
Ehud Avriel, el agente de política exterior de David Ben Gurion consiguió un contrato de armas con Checoslovaquia, con el visto bueno de Moscú. En el gobierno checo quedaban algunos miembros independientes, como el propio ministro de Exteriores, Jan Masaryk, y necesitaba urgentemente divisas, pero la operación no fue sólo comercial. Se realizó no ya con la aprobación, sino con la intervención de Stalin, que al año siguiente, cuando Checoslovaquia se convirtió definitivamente en otro satélite de la URSS, intensificaría su colaboración.


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David Ben Gurion



Bajo un contrato falso firmado con el 'Gobierno de Ethiopia', la industria checoslovaca cerró una lista para la 'Yishuv’' 10.000 rifles, 4.500 ametralladoras pesadas, y tres millones de municiones. Incluso les ofrecieron aviones Messerschmitt BF109 fabricados por Skoda —Howard M. Sachar, ’Israel and Europe: An Appraisal in History’, (2000)—. Irónicamente, la mayor parte del armamento había sido fabricado durante la II Guerra Mundial para la Wehrmacht antes de la caída del III Reich. Los judíos iban a defender 'Eretz' con las armas de los nazis.

La ayuda, como reconocería en sus memorias David Ben Gurion sería crucial. El sorprendente giro soviético, que había aborrecido el sionismo desde los tiempos de Lenin, solo podía interpretarse como una jugada de Stalin para echar a Gran Bretaña de Oriente Medio y sembrar la discordia entre británicos y estadounidenses, tal y como sostiene el historiador británico Paul Johnson. A corto plazo, lo lograrían. Las tensiones crecían entre Londres y Washington, que sufría presiones de las organizaciones judías por el embargo. La embajada británica se explicaba así ante los americanos el 5 de enero: “Aunque el gobierno británico no obstruirá de ninguna manera la ejecución de las decisiones tomadas por las Naciones Unidas, tiene la intención de hacer lo necesario para preservar su posición e influencia en la zona”. —'Foreign Relations US'—. Al final, adelantarían su salida de agosto a mayo, cediendo en el camino su prestigio tanto entre árabes como judíos.

Aunque en Londres la política era de estricta neutralidad, en el terreno favorecían con su actitud al Mufti y a las milicias árabes

Con la llegada de año nuevo, la situación en Palestina y en particular, de Jerusalén, empeoró. Tanto judíos como árabes acusaban a los británicos de favorecer al otro bando. Aunque desde Londres la política era de estricta neutralidad para mantener el orden, en el terreno favorecían con su actitud al Mufti y a las milicias árabes, aunque éstas no siempre actuaran bajo las órdenes de Al Husseini. La aplicación del embargo incluía la confiscación de cualquier arma en manos de la 'Haganah', al tiempo que no siempre impedían los ataques a los convoyes con los que los que judíos trataban de abastecer Jerusalén.

La pro árabe Gran Bretaña
El propio cónsul de Estados Unidos en Jerusalén, Robert Macatee, lo citaba en su informe del 31 de diciembre de 1947: “Hay fundadas razones por parte de los judíos para quejarse de que los británicos están favoreciendo a los árabes. Hay pocas dudas de que la policía palestina, especialmente los rangos medios y bajos se inclinan del lado árabe y se mantiene al margen cuando hay una agresión contra los judíos (…) Las peticiones de autorización por parte de los judíos para organizar su propia protección de los árabes son rechazadas. Los arrestos y las redadas entre los asentamientos y población judía están a la orden del día”.

La 'Haganah' mantenía en la nueva Jerusalén sus posiciones a duras penas y peor aún en el barrio judío de la Ciudad Vieja

El balón de oxígeno de Praga-Moscú, sólo impidió el desmoronamiento judío. Durante los primeros meses de 1948, pudieron resistir a la milicias de Al Husseini, a pesar de que la Liga Árabe no había intervenido aún. La 'Haganah' mantenía en la nueva Jerusalén sus posiciones a duras penas y peor aún en el barrio judío de la Ciudad Vieja.

La tensión psicológica del sitio invertía la jerarquía natural de las necesidades básicas: “Se morían por comer, su estómagos rugían por cigarrillos, pero estaban hambrientos de noticias” escribiría Arthur Kosetler cuando atravesó la sitiada Jerusalén a mediados de mayo. Había llegado después de cruzar lo que llamaron la 'Carretera de Birmania'. Jerusalén tenía ya un cordón umbilical.

Fanatismo e intransigencia
Al principio del conflicto los árabes eran superiores en número y su determinación, alentada por el sus aliados, era férrea: cuando el secretario de la Liga Árabe, Azzam Pachá, acudió a la ONU en octubre de 1947 para explorar un acuerdo con emisarios sionistas, su propio hijo le amenazó con la muerte si volvía con un tratado de Paz bajo el brazo —Charles Zorgbibe 'Historia de las relaciones internacionales' Volumen II. (2005), Alianza Editorial—. Los judíos estaban envueltos a su vez en una misión histórica forjada entre los textos bíblicos y el romanticismo del 'Estado Judío' (1896), formulado por Theodor Herzl. Cuando se alcanzó la Declaración Balfour (1918) según la cual el gobierno británico, “prometió” un “hogar nacional” para los judíos en Palestina, se mostró impracticable. Los primeros colonos en llegar, además, eran en su mayoría judíos ortodoxos originarios de Rusia que ni siquiera simpatizaban con el sionismo. Les habían comprado las tierras a los campesinos árabes cuya noción nacionalista era a su vez prácticamente inexistente según Arthur Koestler. Pero como para Zipporah Porhat, la fuerza inquebrantable del sionismo apoyada en décadas de asentamientos y colonización desde los años 20 había construido entre una segunda generación un derecho irrenunciable.


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Ataque a un convoy israelí a comienzos de 1948


“Los actos violentos del ayer, se convierten en los hechos consumados del hoy, y el satus quo legal del mañana, así que la definición de justicia histórica depende del momento que se elija como la hora cero” ¿Cuál es la hora cero de Palestina? ¿La conquista por la fuerza de las tribus hebreas Canaanitas, Jebuseas, y Filisteas? ¿La expulsión de los judíos después de la Bar-Kochba en siglo II? ¿La conquista de los nómadas árabes en el VII o por los otomanos en el XVI? ¿La entrada de las tropas de Edmund Allenby en 1917 con la Declaración Balfour en un bolsillo y los 14 puntos de Wilson en el otro? ¿El Libro Blanco de los británicos en 1939 o el reconocimiento británico del Estado de Israel en 1949?” reflexionaría Arthur Koestler —'Promise and Fulfilment- Palestine 1917-1949'.

'Hasbará': justificar la existencia
Durante años, Israel ha tenido que dedicar un esfuerzo continuo en lo que denominan la 'Hasbará', la ‘explicación’, literalmente, del hebreo —John Quincey, 'The International Diplomacy of Israle Founders' (Cambridge University Press, 2016)—. La traducción más correcta sería propaganda: la justificación ante el mundo de su propia existencia como Estado. Es un ministerio en sí mismo, indivisible de su política exterior.

Estados Unidos tardó 16 minutos en reconocer 'de facto' al nuevo Estado tras su proclamación el 14 de mayo de 1948, el mismo día en que salieron las últimas tropas británicas y en el que la Legión Árabe cruzaría el Jordánrecrudeciendo el conflicto. Tomarían la Ciudad Vieja y, con ella, los lugares sagrados del judaísmo, islam y cristianismo. La URSS tardó solo tres días en reconocer a Israel, aunque fue ‘de jure’, a diferencia de EE.UU. El idilio duraría poco. En 1952, todos los miembros del gobierno checoslovaco que participaron en la ayuda al sionismo en el inicio de la guerra fueron juzgados y condenados a muerte. Para entonces, Israel estaba en la esfera de Washington.

https://www.elconfidencial.com/cult...a-1947-sionismo-judios-arabes-stalin_1498182/
 
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Muchas gracias,@El karma , solo decir que de su testamento deduzco mas democrácia que ahora, a pesar de ser un régimen absolutista.-
Sí, para algunas cosas su deseo intentaba dar alguna "dignidad" al pueblo, pero la realidad no ha sido así. El pueblo nunca fue tratado realmente con dignidad, siempre fueron tratados como inferiores.
 
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Sí, pero al menos ahora, el pueblo no es tan ignorante.
Pero sigue siendo una vergüenza.
Totalmente de acuerdo; pero hay una neblina dispersa que parece que no permite ver bien las cosas. Es la primera vez que departo contigo y te lo agradezco, y creo que la gente no ve que la esclavitud no se ha terminado con la Guerra de Secesión Americana, que para mi fue la única Revolución de la Historia, (360º), pues cuando terminó las cosas quedaron igual, los EE.UU unidos y la esclavitud como al principio,(sino peor).-
Un saludo.-
 
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Totalmente de acuerdo; pero hay una neblina dispersa que parece que no permite ver bien las cosas. Es la primera vez que departo contigo y te lo agradezco, y creo que la gente no ve que la esclavitud no se ha terminado con la Guerra de Secesión Americana, que para mi fue la única Revolución de la Historia, (360º), pues cuando terminó las cosas quedaron igual, los EE.UU unidos y la esclavitud como al principio,(sino peor).-
Un saludo.-
Infelimente parece que un nº de personas (pueblo) vive de la historia que les cuentan, es decir, les lavan el cerebro con ciertas historias y cualquier cosa que sea diferente de eso, les parece peligroso o absurdo. Vivemos como vivemos por el miedo al diferente, por el miedo al progreso que nunca llega. Nos venden este micro progreso como algo magnifico; nos venden ideas prefabricadas como siendo lo mejor que podría ocurrir y el resultado es lo un País lleno de problemas sociales y económico.
Cuando hay pereza en pensar, ocurre lo que vemos.
Saludos