¿Corrupción en España o no? (1 Viewer)


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Año 2009.

Conjunción planetaria en Bruselas


LA 'EX' DE GONZÁLEZ, LA SEÑORA DE ALMUNIA

Y EL HIJO DE GUERRA

Justo cuando Zapatero se dispone a asumir la presidencia de turno de la Unión Europea, se da la coincidencia de que tres personas muy próximas a la cúpula de la 'vieja guardia' del PSOE están trabajando en Bruselas, ya sea en la propia Unión o en cargos relacionados. Se trata de la ex mujer de Felipe González, Carmen Romero; del hijo del que fuera su vicepresidente, Alfonso Guerra júnior, y de Milagros Candela, esposa del hasta ahora comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia. Una conjunción planetaria en toda regla
 
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Transparencia

El índice anual que este pasado miércoles ha publicado la ONG Transparencia Internacional (TI) coloca en cabeza a Dinamarca, Finlandia, Suecia, Nueva Zelanda, Holanda y Noruega. Todos ellos países (excepto Nueva Zelanda) de tradición o cultura protestante. También están en un lugar bien posicionado otros países de raíces protestantes, como Suiza (7, 86 puntos), Canadá (9. 83 puntos), Reino Unido y Alemania (10,. 81 puntos), y Estados Unidos (16, 76 puntos), España registra su peor dato en corrupción, siendo con Australia, Libia, Brasil y Turquía, uno de los cinco países que ha experimentado el mayor empeoramiento en el índice de corrupción en los últimos cuatro años. Estos son las principales conclusiones que refleja el Índice de Percepción de la Corrupción 2015: LA MEJOR PUNTUACIÓN Por segundo año consecutivo, Dinamarca, con 91 puntos (en una escala de cero a 100 en la que 100 refleja la transparencia máxima), es el país que ocupa el puesto número uno, seguido de Finlandia (90), Suecia (89), Nueva Zelanda (88) y Holanda y Noruega, ambos con 87 puntos. Los elementos claves que otorgan a estos Estados una alta percepción de transparencia son altos niveles de libertad de prensa, acceso a información sobre los presupuestos públicos, altos niveles de integridad entre los altos cargos públicos y un poder judicial independiente del Gobierno. LA PEOR PUNTUACIÓN Los países con la mayor percepción de corrupción son Somalia y Corea del Norte, con ocho puntos cada uno. Completan el grupo de los Estados con el peor índice de transparencia Afganistán (11), Sudán (12), Sudán del Sur (15), Angola (15), Libia (16), Irak (16) y Venezuela, que con 17 puntos, empata con Guinea Bissau y Haití. Los factores que condicionan la mala puntuación son, según Transparencia Internacional, los conflictos, una gobernabilidad deficiente, falta de independencia en los medios de comunicación e instituciones públicas frágiles, como la policía y el poder judicial. LOS PAÍSES QUE PIERDEN MÁS PUNTOS Brasil, con 38 puntos –cinco menos que en 2014-, es el país que más puestos ha descendido, al perder siete posiciones. No obstante, Transparencia Internacional es optimista en la posible mejora del Estado que gobierna Dilma Rousseff: “El inicio de juicio por el escándalo de Petrobras podría ayudar a que Brasil ponga freno a la corrupción”, considera la ONG, que cree que las manifestaciones contra la corrupción en 2015 han sido claves. Los otros cuatro países que más posiciones han caído en un margen de cuatro años son España, Libia, Australia y Turquía. Este último es el que más puestos ha perdido en los últimos cuatro años, del 66 al 54 -12 menos-. LOS PAÍSES QUE MÁS MEJORAN Aunque Grecia todavía mantiene un suspenso, ha logrado aumentar su puntuación de 43 a 46 puntos, lo que le ha permitido escalar de la posición 69 en 2014 a la 58 en último índice. Los otros dos países que más han mejorado son Senegal, que el año anterior empataba con Grecia y ahora figura en el número 61 de la lista, y Reino Unido, que ha llegado a la décima posición desde la decimocuarta al pasar de 78 a 81 puntos. Datos curiosos: Qatar, con 72 puntos, ocupa el puesto número 22, uno por encima de Francia, que a su vez empata con Emiratos Árabes Unidos. El primer país africano que aparece en la lista es Botsuana, en la 28ª posición, con los mismos puntos que Portugal (63), y por delante de otros países europeos como Polonia, Lituania, Eslovenia y España.
 

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Somos corruptos

Publicado por Rafael Cerro Merinero el abr 22, 2016

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La palabra corrupción significaba antiguamente diarrea. El CIS afirma que ésta y el desempleo son los dos problemas que más nos preocupan. La corrupción hace que el paro aumente, así que estudiaremos juntos ambos fenómenos. Algunas de sus características son éstas:



1-Soberbia: el único antídoto contra nuestra corrupción sería actuar con humildad, reconociendo que está en todas partes, incluidas nuestras vidas. Pero nadie reconoce vigas en sus ojos ni cuando se las señalan: el corrupto cazado dice primero que todo es absolutamente falso y luego alega que su contable lo engañó. Si es mujer, siempre puede añadir “fue mi marido”.



2-Desorientación cronológica: creemos que ahora estamos asistiendo al cénit de la corrupción, pero ésta no representa un problema sincrónico o momentáneo. Es un mal diacrónico que se prolonga durante siglos. Forma parte de nuestra historia. En España nació el género literario narrativo llamado picaresca porque los escritores suelen escribir lo que ven.



3-Alienación por ideología: la corrupción es pecado de los malos, que siempre son los rivales. Si citas los ERE, te contestarán con la Púnica. Si atacas a la Gürtel, te responderán con los cursos de formación. Ninguna discusión puede avanzar así.



4-Alienación por colectivo: la explicación “la culpa es de los políticos” es tan estúpida como peligrosa. Representa una nueva manera de echar balones fuera o alienar. Nuestra mayor habilidad como pueblo es seleccionar chusma y ponerla a gobernar, pero eso no significa que los políticos sean responsables de todo. Ortega y Gasset dijo que, si el problema era que una minoría dirigente estaba podrida, podíamos sustituirla por individuos limpios del pueblo eximio.


5-Amnesia colectiva: cuando el líder corrupto cae en desgracia, sus protegidos padecen amnesia. Ya no recuerdan que lo llamaban por su apelativo y pasan de decir “Paco estuvo anoche cenando en casa” a comentar que “el tal Jiménez está en prisión”. El resto olvida qué político lo había nombrado.



6-Corporativismo: generalmente,el español detecta corrupción en las otras profesiones. El notario que critica al diputado se ausenta de la sala para que paguemos en negro evadiendo al fisco. “Salgo y ustedes se ponen de acuerdo”. El juez asiste a cursos privados remunerados por un empresario que luego presume de tener amigos en la magistratura. Magistrados y periodistas agradecen los servicios al partido que los nombró hasta el punto de que nadie se asusta al oír que “Cinco jueces conservadores y siete progresistas decidirán sobre el asunto”. Jueces con color. Consideramos necesarias las garantías laborales de todo el mundo menos las de nuestra empleada de hogar. El estudiante se empadrona en casa de sus abuelos con menores ingresos para así conseguir una beca.



7-Ética evanescente: preguntarnos a nosotros sobre moral es como interrogar sobre cría de camellos a un esquimal. Muchos españoles han extirpado la ética de sus cerebros o esgrimen un concepto relativista de la misma.



8-Ética de autor: antes de juzgar una acción, necesitamos saber quién es su autor. No nos interesa qué se ha hecho, sino quién lo ha hecho. Si un concejal le pega una paliza a alguien, exigimos que siga en libertad porque es uno de los nuestros. Eso lo convierte en un preso político.



9-Desprecio de la honradez: el hombre recto suele minusvalorarse y a menudo no se considera un modelo, sino un estúpido. Muchos honrados envidian al corrupto mucho más de lo que lo desprecian.



10-Ausencia de conciencia nacional: cuando preguntamos por qué a los que se manifiestan orgullosos de ser españoles, casi ninguno sabe explicar el fenómeno. Estoy orgulloso de ser español…porque lo soy. Algunos se quejan amargamente porque esto es un albañal. Si fuera voluntario pagar a Hacienda, aquí no habría Estado, hospitales públicos ni carreteras. Quien puede evitarlo, funda una empresa libre de impuestos. No se lleva el dinero a Panamá el más corrupto, sino el más pudiente.

De modo que lo de “hecha la ley, hecha la trampa” no es rigurosamente cierto. Tenemos muchas más triquiñuelas que normas; hemos nacido para romper las reglas.

Mañana, la especialidad española de la corrupción: el enchufe.

http://abcblogs.abc.es/pienso-de-que/2016/04/22/somos-corruptos/
 
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Somos corruptos (II)

Publicado por Rafael Cerro Merinero el abr 26, 2016

Corrupción es utilización de una organización en provecho propio y enchufar es colocar en un cargo a alguien que no reúne méritos para ello. El enchufe es la variedad más española de corrupción y nosotros lo hemos convertido en nuestro procedimiento principal de contratación. Hemos creado un sistema de Darwin invertido en el que sobreviven los espermatozoides menos aptos. Un esquema democrático porque en él suelen mandar los más mediocres, que son precisamente los más numerosos. La gente lo percibe intuitivamente. Algunos de los más eficaces se indignan porque les cuesta prosperar en la empresa, otros dicen que hay más jefes que indios y un tercer grupo observa que el jefe es el más incompetente. Pero nada es casual. Al contrario, el montaje es sistemático: hemos generado estructuras sociales diseñadas para colocar a personas afines que jamás podrían conseguir un empleo por su cuenta. Estructuras con portavoces que no dominan la oratoria, con jueces y periodistas a sueldo y sin habilidad conocida y, sobre todo, con incondicionales. Me refiero a esos dos o tres ciudadanos grises que acompañan al líder en cada comparecencia y asienten en silencio con la cabeza. En España lo más rentable es ser incondicional, no importa de qué. Las estructuras a las que me refiero deciden quién preside el país y quién se sienta en el Tribunal Constitucional. Se llaman partidos políticos. Los partidos, dueños del empleo público y privado, deciden lógicamente también quién se queda en el paro. Gracias a ellos, tenemos candidatos necios a los que les hace mucha ilusión ser presidentes, locutores gangosos que viven de la radio pública y asesores por todas partes. La palabra asesor es un cajón de sastre que designa a todo aquel que no sabe hacer nada, salvo genuflexiones. El asesor no debe mostrar más aptitud que su propia potencia de succión, expresada en vatios. Su subespecie televisual es el contertulio. El mismo día y sin haber leído nunca un libro, el tertuliano diserta sobre los universos paralelos de Everett, la inteligibilidad de los verbos intransitivos y las discrepancias entre suníes y chiítas. Todos sabemos qué orador estará alineado con cada partido antes de que la tertulia empiece. Esa militancia los inhabilitaría a todos como oradores en sociedades desarrolladas, pero no en ésta que ha sustituido la inteligencia por la ideología. Los oradores del parlamento de la época de Castelar eran parlamentarios brillantes, pero los de hoy son intelectualmente mudos: simplemente políticos. El político es casi siempre un estratega de la nada que desconfía tanto de los de su especie que a todo lo que le parece malo lo llama precisamente político. Por eso dice “una huelga política” o “un *tacticismo político”.

A la hora de contratar, nosotros no exigimos cultura de letras, sino números. Dos cifras que expresan el precio del trabajador y su edad, porque para conseguir el empleo hay que ser barato y joven. Esto conjura el riesgo de que en el seno de las organizaciones puedan infiltrarse personas con sabiduría o criterio. He visto retirar un máster de un currículo para no asustar al seleccionador. Aquí nadie ficha a una persona más brillante que él y por eso todos tenemos la impresión de que degeneramos. La vía es el dedo y, como consecuencia, el deporte nacional es la adulación. Por eso decimos que éste esun país de cortesanos. Además de la edad se castiga el mérito, pues las personas preparadas son sistemáticamente apartadas del camino del éxito laboral. También se desconfía del inteligente, que no es denominado así; aquí se le llama un listo. Este procedimiento desegregación arranca mucho antes, en el colegio. Los españoles no decimos del niño superdotado que hay que aprovechar su don; decimos “Huy, estos niños son muy problemáticos”.

Hemos bloqueado toda transmisión del conocimiento porque no escuchamos a los más inteligentes, ni a los más cultos, ni a los mayores. La inteligencia y la honradez suponen problemas para ser contratado en España. Lo veremos en la próxima entrega.
 

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