Consejos Viajeros: tips, secretos, apps, etc.

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La experiencia de viajar a través de Couchsurfing siendo mujer
La plataforma, más allá de una forma de recorrer el mundo sin gastar dinero, es un espacio de intercambio cultural
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Cruzando la frontera hacia Chile en la parte trasera de un camión (Marlenne García)
Siempre me ha llamado la atención que existan blogs en los que escriban recomendaciones acerca del uso de Couchsurfing cuando eres mujer. Muchas viajeras aconsejan alojarte solamente con personas del mismo s*x*, quedar en un lugar público antes de ir a la casa del anfitrión y otras muchas precauciones que lo único que hacen es limitarnos. Como feminista que soy, no quiero tener miedo por ser mujer y no voy a dejar que ese miedo me condicione, pero es obvio que si hay mujeres que escriben este tipo de recomendaciones es por una razón de peso.

Como muchos sabréis, Couchsurfing no es una plataforma para viajar gratis, es mucho más que eso. Se trata de un espacio que promueve el intercambio cultural entre personas de todo el mundo, una experiencia que no se paga con dinero. A través de un perfil que te defina, puedes buscar alojamiento con personas locales para que te acojan en su casa, te enseñen su ciudad o simplemente te muestren cómo es la vida en su país.


Vi en Couchsurfing una opción de viajar de una forma más sostenible que también ha supuesto multitud de experiencias inolvidables


En un afán por viajar sin promover una industria turística que no me identifica, vi en Couchsurfing el medio ideal para poder moverme y desmarcarme del “todo incluido”. Una opción para viajar de una forma más sostenible que también ha supuesto multitud de experiencias inolvidables acompañadas de personas que han marcado un antes y un después en mis viajes.

Desde alojarme con un inventor de paraguas en Belsize Park (uno de los barrios más exclusivos de Londres), pasando por la casa de un chamán en una playa paradisiaca del Perú, hasta convivir a todo lujo con un abogado en pleno Hollywood.

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La bandera de fondo en el hall de Jerry, un 'couchsurfer' de Perú (Marlenne García)
Pero sin duda, una de las mejores experiencias ha sido conocer a Lía y a su madre Sime, dos mujeres que hicieron que mi paso por Paraguay fuese único. En principio, la estancia iba a ser de una noche, pero la conexión fue tal que me quedé más de una semana en su casa.

Viví el día a día de estas dos luchadoras paraguayas dentro del caos que implica moverte constantemente entre Ciudad del Este y la frontera con Brasil. Acompañar a Lía al hospital por una fractura de tobillo y ver el lamentable servicio sanitario que le ofrecieron fue uno de los muchos aprendizajes que ningún tour turístico me podría haber aportado.

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Cruzando la frontera hacia Brasil con Sime (Marlenne García)
También hablé de sanidad en Ecuador con el doctor Enemías, un médico con perfil en Couchsurfing que impregnaba con bondad y solidaridad a todos los viajeros que acogía. Personas especiales también en Medellín donde pasé una semana con Frank y su afición por el deporte y la cumbia, o con David Cárdenas, un estudiante de audiovisuales de Santa Marta que me llevó a grabar un meeting político en plena campaña de elecciones colombianas. Experiencias únicas como convivir con la entrañable familia de José Cedeño, un joven que me acogió en las playas de Ecuador y me contó su sueño de recorrerse el mundo. Un sueño que otros couchsurfers que me alojaron, como Soki de La Paz, ya han cumplido. Este arquitecto con más de 500 recomendaciones en su perfil me dijo que la peor experiencia que tenía de Couchsurfing era el momento de despedirse.

Por lo que os estoy contando, ser mujer u hombre y hacer Cochsurfing os puede parecer maravilloso, pero no siempre es así. Si bien casi todas mis experiencias han sido positivas, hay que ser realista y eso implica aceptar que todavía vivimos en un sistema patriarcal. Yo también me sumo a esas mujeres que han experimentado un trato diferente en Couchsurfing por el hecho de pertenecer a otro género diferente al hombre.

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En las calles de Jujuy, en el norte de Argentina (Marlenne García)

Una mala experiencia
Mi mala experiencia tuvo lugar en Buenos Aires donde busqué alojamiento para mis dos amigos y yo. Entre quienes nos aceptaron decidimos quedarnos con un estudiante súper amable que vivía junto a su hermano mayor. Allí conocimos a dos turistas que también estaban alojadas en su casa. Llamadme ingenua, pero al ver que había más viajeras y que aun así nos había acogido, lo primero que pensé fue en agradecerle el gesto de solidaridad al aceptar a tanta gente en su casa. Nada más llegar, al hermano pequeño, con el que hablé por Couchsurfing, le surgió un imprevisto y tuvo que ausentarse. Nos quedamos con el mayor, y aunque era tarde y no tuvimos mucho tiempo para hablar, las primeras impresiones fueron buenas, compartíamos afinidades. Era un chico culto, amable y simpático. Debido al cansancio, decidimos acostarnos todos temprano. Hasta aquí todo bien.

Sin embargo, a mitad de la noche, este anfitrión me despertó mientras dormía junto a mis amigos y me pidió que le acompañara a su habitación con el pretexto de enseñarme algo de mi interés. En realidad, no sabía qué estaba pasando, estaba adormilada y sin ser mal pensada -no me parecía que tuviese razones para serlo-, me levanté y lo seguí hasta su cuarto. Una vez allí me anunció que había encontrado un documental (que nos había recomendado al conocerlo) y me invitó a verlo con él. Ante mi negativa y al intentar abandonar la habitación en actitud fría, intentó besarme. Me deshice de él y regresé a mi cama.

Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, creo que quizás lo más sensato hubiese sido abandonar la casa inmediatamente, pero no me sentí indefensa; mis amigos estaban allí y eran las 3 de la madrugada en una ciudad desconocida. Por la mañana, al despertamos, nos fuimos. Fue, sin duda, una experiencia incómoda que intentó “arreglar” con disculpas, algo que no acepté por razones obvias.


Por distintos testimonios, parece ser que hay hombres que por el hecho de acogerte se sienten con el derecho de insinuarse


Después de esta experiencia decidí volver con mis amigos a casa de Martín, un porteño que me había abierto las puertas de su casa días antes y con el que había congeniado estupendamente. Martín, asesor financiero con una personalidad arrolladora, consiguió levantarnos el ánimo con sus aptitudes de coaching motivacional.¡Ilusa de mí! jamás me había planteado que personas viajeras estuviesen en Couchsurfing para buscar s*x*, existiendo otras muchas plataformas específicas para tal fin. Según Martín, hay hombres que la utilizan para ligar por falta de éxito en otras aplicaciones o porque conocen mujeres mucho más interesantes.

No hace falta decir, que acosar así a alguien me parece inadmisible. Sin embargo, por otros testimonios similares, parece ser que hay hombres que por el hecho de acogerte se sienten con el derecho de insinuarse. Evidentemente, la responsabilidad de estas situaciones no es culpa de la mujer ni de la propia plataforma, si no de la persona que crea su perfil con intenciones alejadas del simple intercambio cultural inicial.

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Haciendo parapente en la Reserva Natural Paracas (Marlenne García)
No obstante, quiero ser clara e insistir en que no son la mayoría. Los demás hombres que me han hospedado siempre han sido respetuosos y amables. Gregorio, un chileno con una vida completamente alternativa, no sólo me acogió, sino que me ayudó a reponerme de unos dolores momentáneos que me surgieron haciendo autostop en Atacama. Y el embajador de Couchsurfing en Perú, Samuel Linero, instructor de parapente en Paracas es aventura, me invitó a sobrevolar la Reserva Nacional de Paracas, una caída acompañada de unas brutales vistas con contrastes de acantilados marítimos y dunas del desierto.

Gracias a Samuel también conocí a José Rosas, una persona extremadamente interesante, además de ser un emprendedor nato. Entre otros negocios, es el dueño del único restaurante vegano que hay en Paracas, el Peruano Vegano. A parte de invitarme a una deliciosa comida típica y llevarme hasta mi siguiente destino, conversar con él y conocer su punto de vista sobre la sociedad del Perú fue realmente enriquecedor. Solo puedo dar las gracias a todas las personas que me han mostrado un trocito de su tierra, aunque no aparezcáis nombradas aquí. Experiencias maravillosas que promueven que siga viajando a pesar de ser consciente de los problemas que pueden surgir utilizando Couchsurfing por el simple hecho de ser mujer.


Las recomendaciones no tienen que ir enfocadas a las mujeres, sino a aquellos hombres que utilizan la plataforma como medio para sobrepasarse


Lo que está claro es que los consejos para viajar usando la plataforma no tienen que ir enfocados a las mujeres que utilizamos nuestro perfil de una forma óptima, sino más bien las recomendaciones deben ir dirigidas a aquellos hombres que la utilizan como medio para sobrepasarse. Por este motivo la lucha feminista ahora más que nunca traspasa fronteras y coge fuerzas para seguir rompiendo las barreras que nos impiden movernos con total libertad.

El machismo cala en cada recoveco por muy alternativo y diferente que parezca, pero, como mujer, reclamo que no tengo que ser yo la que se quede en casa por miedo, o la que deje de utilizar esta maravillosa herramienta para viajar, sino que tienen que ser ellos los que cambien. Y si no lo hacen, que se aparten de nuestro camino.

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Firma en la fachada de un 'couchsurfing' en Punta Sal (Marlenne García)
https://www.lavanguardia.com/ocio/v...riencia-viajar-couchsurfing-siendo-mujer.html
 
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Borrar las ‘cookies’ y algún consejo más para ahorrar en tus reservas de viajes
La información que reciben las compañías sobre nuestros hábitos de navegación son muy valiosas
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Borrar las 'cookies' puede ayudar a ahorrar dinero al reservar online (Kritchanut / Getty Images/iStockphoto)


Ya hace tiempo que cuando navegamos por internet hay que aceptar el uso de las cookies para acceder a casi todas las páginas. Se trata de un pequeño programa cuyo objetivo es facilitar la experiencia del usuario por lo que se guardan algunos datos que permiten identificarlo, y de este modo se ofrece un contenido más apropiado según sus hábitos. Es una forma de ahorrar tiempo, así se evita volver a rellenar algunos formularios o recordar los datos de acceso a la web por ejemplo.

Pero estos mismos datos almacenados también ofrecen información al emisor de las cookies sobre lo qué estamos buscando o en qué estamos interesados, información muy valiosa para las empresas que finalmente pueden publicitar sus productos de forma personalizada.


Vuelos
De este modo, si queremos reservar un vuelo y realizamos varias búsquedas, los datos quedan almacenados (desde el destino, hasta las fechas y el número de viajeros...) en el historial de nuestro dispositivo, ya sea tableta, móvil o PC, y las compañías pueden utilizar esta información, a su favor, modificando el precio según sus intereses y conseguir más beneficios.

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Reserva de vuelos online (Sinenkiy / Getty Images/iStockphoto)
Por ejemplo, queremos viajar Roma y buscamos vuelos en distintos lugares, el primer resultado que aparece tiene un precio de 50 euros por trayecto, y realizamos una segunda búsqueda en otra web donde el precio por el mismo trayecto es de 70 euros. Volvemos a buscar en la primera web porque era más barato pero el precio que aparece ahora es más elevado, 60 euros, aunque sigue siendo el más económico por lo que reservamos con esta compañía, de esta manera la empresa consigue subir el precio sin perder al cliente.


Borrar las ‘cookies’ puede que no funcione siempre


La única forma de que esto no ocurra es borrando el historial de navegación y las cookies que normalmente se encuentran en la pestaña de en herramientas, preferencias o opciones del navegador. Puede que este método no funcione siempre, ni en todas las páginas de viajes, pero merece la pena probarlo.


Alojamientos
Tampoco hay que dejarse llevar por los mensajes que aparecen en la pantalla, especialmente en las web de alojamientos, en los que se puede leer: “sólo queda una habitación con este precio” o “cinco personas están viendo esta oferta”. Lo único que pretenden es presionar al usuario para que reserve sin comprobar las condiciones de compra y el precio final que puede que sea elevado, pero que con las prisas se impide buscar una oferta mejor.

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Mensajes para presionar al comprador en las reservas online (archivo)
Otro de los trucos que se utilizan es la mostrar precios con un gran descuento que nos hace pensar que nos encontramos ante una oportunidad única, pero en realidad depende de la comparativa con otras temporadas u otras condiciones lo que hace que un precio sea más bajo.

Hay que ir con cuidado con el orden en que aparecen los hoteles ya que muchas veces va en función de la comisión que recibe la agencia

Y no hay que dejarse engañar por los comentarios positivos de los establecimientos, lo mejor es ordenarlos del más reciente al más antiguo, y consultar las peores críticas mirando la fecha en que se emitieron y si hay alguna rectificación posterior.

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(yacobchuk / Getty Images/iStockphoto)

https://www.lavanguardia.com/ocio/v...-cookies-mejores-precios-internet-viajes.html
 
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La isla de Paquetá, el antídoto a la locura de Río de Janeiro
Calles tranquilas y arenosas, casas bajas y bicicletas son las credenciales de la isla en la Bahía de Guanabara
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Isla de Paquetá, Río de Janeiro, Brasil (Gian Cornachini - Flickr)


A menos de una hora en barco de la locura de la ciudad carioca, se encuentra la isla de Paquetá, una desconocida para muchos turistas, en la que la violencia e inseguridad de Río prácticamente brillan por su ausencia. Todos sus vecinos se conocen y tiene además la peculiaridad de ser un lugar libre de automóviles en la que las bicicletas son el principal medio de transporte. Con apenas unos 4.000 habitantes y solo cerca de 1,2 kilómetros cuadrados de superficie, Paquetá atrae a quienes buscan un retiro en el que dar un paseo, hacer una pequeña ruta de senderismo o comer pescado frente al mar.

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Isla de Paquetá, Río de Janeiro, Brasil (E o Rio Era Assim - Flickr)

Tranquilidad y cultura
De entre sus habitantes ilustres, destacó el poeta y político brasileño José Bonifácio (1763-1838), conocido como el “patriarca de la independencia de Brasil”. Bonifacio vivió exiliado en una de las casas de la isla, que en proceso de convertirse en museo, alberga hoy en día una colección particular de más de 10.000 piezas del campo de la comunicación y las costumbres.

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La casa donde el poeta y político brasileño José Bonifácio en la Isla de Paquetá, Río de Janeiro (Brasil) (Marcelo Sayão / EFE)
Su dueño, Fichel Davit Chargel está a punto de cumplir 85 años y, aunque su domicilio está en el bohemio barrio carioca de Santa Teresa, ahora pasa más de la mitad de su semana en Paquetá. Cuando tenía 17, Chargel inició una colección que ya ronda las 10.000 obras y que se expone en una de las casas más espectaculares de la isla.

“Decidí comprar la casa porque cuando la descubrí estaba vacía y un poco deteriorada porque llevaba cinco años en proceso de venta pero tenía lugar para todo mi acerbo, que estaba amontonado en Santa Teresa”, explicó Chargel a EFE. “Las personas aquí se pueden sentir como en un museo debido a la arquitectura interna de la casa, que además tiene un valor histórico enorme”, añadió.

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Piezas antiguas, en la casa donde el poeta y político brasileño José Bonifácio, vivió exiliado, y la cual está en proceso de convertirse en museo en la isla de Paquetá, Brasil (Marcelo Sayão / EFE)
La colección contempla infinidad de piezas, algunas datan del siglo XVI y van desde bastones, armas, sombreros o abanicos hasta fotografías, proyectores de cine y barajas de cartas eróticas.


Belleza natural
Pero esta no es la única curiosidad de la isla ya que, paseando por sus calles, se puede encontrar un árbol baobab de más de siete metros de circunferencia o un curioso cementerio de pájaros, en el que los vecinos entierran a sus aves y en sus paredes se pueden leer algunos poemas que reflejan el amor por la naturaleza.

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El cementerio de pájaros, en la Isla de Paquetá, Río de Janeiro (Brasil). (Marcelo Sayão / EFE)
José Batista de ElAceitunoMisogino es otro de los vecinos de la isla, originario del nordeste brasileño y quien se mudó a Paquetá cuando tenía 16 años buscando un cambio de vida. Desde entonces, hace casi 50 años, trabaja en el turismo y actualmente pasea a los curiosos en un carro eléctrico por la isla. “La vida en Paquetá es muy tranquila, la isla es una familia, todos se conocen, todos saben lo que pasa y todos se ayudan”, explicó a EFE ElAceitunoMisogino.


Un lugar ‘favorito’
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Tranquilidad en la isla de Paquetá, Río de Janeiro, Brasil (Fwellisch vía Wikimedia Commons)
También subrayó que se “aterroriza” cuando lee los periódicos y ve la inseguridad de Río de Janeiro, ya que, según afirmó, en Paquetá “no existe” la violencia y las únicas situaciones que se pueden dar son “algunas riñas de bar aisladas”.

ElAceitunoMisogino contó que Paquetá es su “lugar favorito del mundo”, aunque también destacó que “la brutal contaminación de la bahía, la pésima situación del país y la poca inversión” hacen que la isla no aproveche todo su potencial.

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Isla de Paquetà, Río de Janeiro, Brasil (Marcelocandidoli vía Wikimedia Commons)

https://www.lavanguardia.com/ocio/v...o-de-janeiro-brasil-tranquilidad-belleza.html
 
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Descubriendo la maravillosa Cueva del Tesoro, única gruta marina visitable en Europa

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Hoy en recomendaciones de la casa, estamos descubriendo la maravillosa Cueva del Tesoro, única gruta marina visitable en Europa. La cueva del Tesoro -antiguamente conocida como la Cueva del Higuerón- es una de las tres únicas cuevas de origen submarino que se conocen en el mundo y la única que está en Europa. Se cree que su formación se produjo en torno a la época jurásica.

Esta gruta marina está situada en el municipio de Rincón de la Victoria, a unos 15 km. de la ciudad de Málaga, en el término de la Cala del Moral. Se encuentra excavada por las aguas en una zona de roca caliza, y su configuración ha formado un acantilado a orillas del mar Mediterráneo.


La Cueva del Tesoro en el Rincón de la Victoria

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Como decíamos, la Cueva del Tesoro es la única de las tres existentes en el mundo que está en Europa. Las otras dos se encuentran respectivamente en Asia y América Central, siendo la Cueva del Tesoro la más importante por la peculiaridad de que es la única que se puede visitar por el público.

Un recorrido por la Cueva, -una de las que forman el conjunto de cuevas de El Cantal- es un trayecto longitudinal de más de dos km y medio de longitud, disfrutando de las oquedades y formas redondeadas de su interior.

Tiene un alto valor histórico, dado que en ella se han encontrado obras artísticas del Paleolítico Superior, del Solutrense e incluso algunos restos de figuras neolíticas. De estas obras y hallazgos y del conocimiento popular, surgió la leyenda del tesoro en la cueva.

El tesoro y las leyendas de la Cueva

1. La leyenda del tesoro escondido

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El nombre de la cueva alude a la leyenda de que allí sigue aún enterrado un tesoro, que escondió el emperador almorávide Tasufin Ibn Alí, en el siglo XII. Esta tradición se refleja en los escritos del siglo XVII de Fray Antonio Agustín de Milla y Suazo.

La búsqueda del tesoro legendario, ha continuado hasta nuestros días y viene de cuando Antonio de la Nari, atraído por la leyenda de los Cinco Reyes Moros, vino a Málaga a principios del siglo XIX y se dedicó a buscar el tesoro de la Cueva del Higuerón. Varios escritores de la época dan fe de su trágica muerte, destrozado por la explosión de un barreno en 1847.

En una de las partes superiores de la cueva, se encontró un pequeño candil con monedas de oro que volvió a poner en el candelero la leyenda del tesoro escondido en esta cueva.

2. La leyenda de la diosa Noctiluca

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Recientemente, se ha promocionado un vídeo por parte del departamento de turismo del Ayuntamiento del Rincón de la Victoria en el que nos cuentan la importancia del tesoro, la cueva y su belleza.

En ese vídeo, se homenajea otra leyenda relacionada con la Cueva, la relativa a la diosa Noctiluca o Malac, cuya estatua se encuentra en el municipio, que según los estudios de D. Manuel Laza, tuvo su Santuario en la cueva del Tesoro. "Es razonable pensar que los colonos fenicios pusieran la ciudad que fundaban bajo el patrocinio de la antiquísima diosa, que era adorada en estas costas..."

Esa diosa era la reina de los cielos y de la tierra. De ahí que la ciudad de Málaga fuese llamada Malaca, es decir, reina. Esta Noctiluca es la misma diosa mediterránea adorada por todos los pueblos mediterráneos y considerada como la diosa de la fecundidad, la vida y la muerte.

Datos de interés
Cueva del Tesoro
Avenida de Picasso nº 21 (Cantal Alto)
Rincón de la Victoria
Precio adultos 4,60€ (Hay otros precios para niños y jubilados)
Existen programas guiados que se complementan con otras visitas a precios especiales
Más info, horarios y reservas | Ayto. Rincón de la Victoria

Imágenes | Andalucía.org, Wikimedia Commons

https://www.diariodelviajero.com/re...va-tesoro-unica-gruta-marina-visitable-europa
 
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Los dos tortazos que te da La Paz cuando llegas a Bolivia
Perderse por el corazón de La Paz tiene su precio: prepárate para enfrentarte a un tráfico caótico y a un inevitable mal de altura. Eso sí, merecerá la pena.

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No esperes una bienvenida "pacífica" © Getty Images


ado, te faltarán las fuerzas. Mastica hoja de coca, ellos es lo que hacen. Prepárate para el dolor de cabeza”.

Si vas a visitar Bolivia, quien ya haya estado no parará de advertirte sobre el mal de altura; es lo razonable si aterrizas a 4061 metros sobre el nivel del mar. Pero no es lo único con lo que te vas a tropezar en La Paz.


Hasta que no pones un pie en tierra, tu único temor y preocupación es la salud. Sales del avión sin prisa, aunque el avión se haya retrasado. Si hay escaleras, más calma aún.

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Las furgonetas dominan las carreteras paceñas © Getty Images

Pides un taxi respirando hondo, tratando de detectar que ese aire tiene menos oxígeno de la cuenta. No notas mucho, pero ya te habían dicho que es normal, que mañana empieza lo peor. Y, de repente, te das cuenta.

Estás en medio de una jauría de coches y furgonetas sin orden ni concierto, en una autovía serpenteante y sin carriles en la que estás seguro tendrás un accidente.

Los adelantamientos son un juego de azar y los acelerones la única baza para evitar ese accidente inevitable. Mientras, tu chófer no muestra signos de nerviosismo o preocupación. ¿Qué es esto? Bienvenido a La Paz.




La India tiene la fama. Se ven miles y miles de fotos de avenidas gigantes repletas de motos y coches en todos los sentidos y direcciones. La Paz no tiene avenida grandes, pero vaya si tiene caos circulatorio, y no solo de coches, también de personas. Las cholitas le quitan protagonismo a esta fauna urbana.

Lo que conocen como “Centro turístico” es una cuadrícula de calles en la que los coches circulan en un sentido y los peatones por donde pueden.

Las aceras se emplean como escaparates de los comercios y es donde las cholitas se ubican para, día a día, ofrecer los productos que venden a la vez que dan de mamar a su hijo, comen y ven la vida pasar a una velocidad que pocos aguantarían.

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El típico minibús de La Paz © Alamy

Buena parte de la culpa de este caos la tienen las vans o minibuses, como allí las llaman. Son furgonetas de importación, asiáticas la mayoría, y en algunas todavía queda constancia de la empresa coreana o japonesa a la que pertenecían. Casi todas son de fabricantes japoneses y tienen asientos de cabo a rabo.

Caben tres personas por fila y no esperes ir holgado, ni siquiera en un trayecto de varios cientos de kilómetros. Este es el transporte público más usado en La Paz.




Sin paradas oficiales, tienes que fijarte en carteles que el conductor pone en el parabrisas para saber hacia dónde va, y si te conviene abres la puerta y te subes.

Según el modelo pueden caber hasta 12 personas y, sí, dos van junto al conductor, quien tampoco va holgado.

Cuando llegas a tu destino, simplemente le dices “me bajo aquí” y la van parará junto a la acera, sea donde sea y moleste a quien moleste; la costumbre ha conseguido que a nadie moleste esta maniobra.

Este caos también te hace ser ágil, con lo que esa parada apenas dura cinco segundos. Pagas en efectivo al salir, no hay tarjetas ni abonos mensuales; dos bolivianos y fuera.

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Microbús por las calles de La Paz © Getty Images

Es una locura, porque parecen furgonetas particulares, pero están por todas partes y no hay que ser científico para darse cuenta de que suponen más de la mitad del problema de atascos en La Paz.

Menos sorprendentes pero más estrafalarios son los microbuses, que por el nombre parecen más pequeños que los minibuses, pero son como los típicos autobuses escolares americanos repintados para la ocasión. Dudo que exista alguno fabricado más tarde de la década de los 90.

Las aceras del centro de La Paz son lo más parecido a pasear por el centro de Madrid en Navidad, solo que todo el rato. Son estrechas porque se maximiza el espacio de los coches (en realidad de las vans, que coches se ven pocos; motos, casi ninguna) y en ellas se ubican los productos que se venden en los comercios a modo de escaparate urbano y las cholitas vendedoras ambulantes.




A eso hay que sumarle que el caos de tráfico se traslada a los peatones. Conclusión: no te pares, siempre te tienes que mover.

Los paceños son una mezcla del sevillano que sabe salir de una bulla de Semana Santa sin empujar a nadie y los madrileños o barceloneses que van a toda prisa todo el rato. Nadie te empuja, siempre te esquivan. Es fácil adaptarse y llega a enganchar. Anda, esquiva, anda, esquiva, pero no te frenes en seco.

Cruzar la calle es la aventura definitiva. Cambiar de acera es una tarea que sabes que va a acabar con tu vida, o al menos con una visita al hospital más cercano.

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Las aceras de La Paz son el escaparate de los comercios © Alamy

El caos circulatorio obliga a que los vehículos no puedan rodar a mucha velocidad. Es una masa de vehículos que se mueve de forma compacta por la ciudad. Un atasco que no cesa pero que tampoco se para.

Haya paso de peatones o no, el procedimiento es el mismo: quien va primero, tiene preferencia. Échale valor y tira para adelante, si llegas al cruce con el coche antes que él, parará sin pitarte o insultarte, funciona así.

A un centímetro de tu pierna, pero parará. Si te da miedo y frenas en seco, quizá el coche de otro carril te atropelle, porque si no hubieras frenado, ya habría pasado. Primero lo haces con un sentido, y luego con el contrario.




Resulta fascinante comprobar la gestión de los espacios que tienen los conductores paceños. A pesar de este caos, no se les ve alterados y raro es el claxon que se escucha.

No es casual: las vans usan el claxon para avisar de su presencia y conveniencia. Si estás parado en mitad de una acera es que esperas una van, no hay otra.

Existen dos puntos cruciales en los que admirar esta dinámica: el cruce entre las calles Murillo y Santa Cruz y la Plaza del Estudiante.

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Caótico y ágil a la par, así es el tráfico en La Paz © Getty Images

La primera es un cruce perpendicular de calles digamos con dos carriles cada uno, y la segunda es una rotonda a la salida del centro turístico de La Paz. En la esquina de Murillo se concentra mucha gente que va a coger vans hacia otro punto de la ciudad.

Sin paradas oficiales, los paceños suelen congregarse en el mismo sitio para que la furgoneta no tenga que parar tantas veces.

Con apenas espacio para dos de estos automóviles, un carril lo ocupa constantemente alguna parada recogiendo o soltando pasajeros, mientras por el otro lado circulan normalmente.

El cruce no está señalizado con semáforos, con lo que la ley de “quien primero llega, tiene la preferencia” se cumple a rajatabla, para peatones y para vehículos. Es un circo. La Plaza del Estudiante es otro rollo.




Si ya en España nos liamos en una rotonda, esta es un auténtico espectáculo. Los vehículos entran y van avanzando centímetro a centímetro, en la dirección en que vayan y siguiendo la misma ley de preferencia que impera en los cruces.

La primera vez que llegas a ella piensas que vas a estar quince minutos atascado pero no, el caos hace que el atasco fluya. Es increíble.

En lo que caminas por las aceras atestadas de productos y personas, cruzas con éxito la calle e intentas hacer alguna foto se te ha pasado la psicosis del mal de altura.

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La Paz es una gran cuesta © Alamy

Lo padecerás, sí, pero ni es tan grave ni te condiciona el viaje. La Paz no es una ciudad plana, tiene cuestas y escaleras que te dejan sin aliento, literal y metafóricamente.

No eres el único, los paceños no subirán mucho más rápido que tú, tenlo por seguro. La falta de oxígeno afecta a todos sin excepción. La Paz se merece más días de visita de los que normalmente se le dedican como un mero enlace con el salar de Uyuni o las minas del Potosí.

Se percibe una sensación de seguridad poco común en otros países sudamericanos. No esperes sonrisas, pero sí un pueblo consciente y orgulloso de sus raíces, que abre la puerta de una cultura milenaria a quienes estén dispuestos a atravesarla.
 
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Los dos tortazos que te da La Paz cuando llegas a Bolivia
Perderse por el corazón de La Paz tiene su precio: prepárate para enfrentarte a un tráfico caótico y a un inevitable mal de altura. Eso sí, merecerá la pena.

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No esperes una bienvenida "pacífica" © Getty Images


ado, te faltarán las fuerzas. Mastica hoja de coca, ellos es lo que hacen. Prepárate para el dolor de cabeza”.

Si vas a visitar Bolivia, quien ya haya estado no parará de advertirte sobre el mal de altura; es lo razonable si aterrizas a 4061 metros sobre el nivel del mar. Pero no es lo único con lo que te vas a tropezar en La Paz.


Hasta que no pones un pie en tierra, tu único temor y preocupación es la salud. Sales del avión sin prisa, aunque el avión se haya retrasado. Si hay escaleras, más calma aún.

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Las furgonetas dominan las carreteras paceñas © Getty Images

Pides un taxi respirando hondo, tratando de detectar que ese aire tiene menos oxígeno de la cuenta. No notas mucho, pero ya te habían dicho que es normal, que mañana empieza lo peor. Y, de repente, te das cuenta.

Estás en medio de una jauría de coches y furgonetas sin orden ni concierto, en una autovía serpenteante y sin carriles en la que estás seguro tendrás un accidente.

Los adelantamientos son un juego de azar y los acelerones la única baza para evitar ese accidente inevitable. Mientras, tu chófer no muestra signos de nerviosismo o preocupación. ¿Qué es esto? Bienvenido a La Paz.




La India tiene la fama. Se ven miles y miles de fotos de avenidas gigantes repletas de motos y coches en todos los sentidos y direcciones. La Paz no tiene avenida grandes, pero vaya si tiene caos circulatorio, y no solo de coches, también de personas. Las cholitas le quitan protagonismo a esta fauna urbana.

Lo que conocen como “Centro turístico” es una cuadrícula de calles en la que los coches circulan en un sentido y los peatones por donde pueden.

Las aceras se emplean como escaparates de los comercios y es donde las cholitas se ubican para, día a día, ofrecer los productos que venden a la vez que dan de mamar a su hijo, comen y ven la vida pasar a una velocidad que pocos aguantarían.

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El típico minibús de La Paz © Alamy

Buena parte de la culpa de este caos la tienen las vans o minibuses, como allí las llaman. Son furgonetas de importación, asiáticas la mayoría, y en algunas todavía queda constancia de la empresa coreana o japonesa a la que pertenecían. Casi todas son de fabricantes japoneses y tienen asientos de cabo a rabo.

Caben tres personas por fila y no esperes ir holgado, ni siquiera en un trayecto de varios cientos de kilómetros. Este es el transporte público más usado en La Paz.




Sin paradas oficiales, tienes que fijarte en carteles que el conductor pone en el parabrisas para saber hacia dónde va, y si te conviene abres la puerta y te subes.

Según el modelo pueden caber hasta 12 personas y, sí, dos van junto al conductor, quien tampoco va holgado.

Cuando llegas a tu destino, simplemente le dices “me bajo aquí” y la van parará junto a la acera, sea donde sea y moleste a quien moleste; la costumbre ha conseguido que a nadie moleste esta maniobra.

Este caos también te hace ser ágil, con lo que esa parada apenas dura cinco segundos. Pagas en efectivo al salir, no hay tarjetas ni abonos mensuales; dos bolivianos y fuera.

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Microbús por las calles de La Paz © Getty Images

Es una locura, porque parecen furgonetas particulares, pero están por todas partes y no hay que ser científico para darse cuenta de que suponen más de la mitad del problema de atascos en La Paz.

Menos sorprendentes pero más estrafalarios son los microbuses, que por el nombre parecen más pequeños que los minibuses, pero son como los típicos autobuses escolares americanos repintados para la ocasión. Dudo que exista alguno fabricado más tarde de la década de los 90.

Las aceras del centro de La Paz son lo más parecido a pasear por el centro de Madrid en Navidad, solo que todo el rato. Son estrechas porque se maximiza el espacio de los coches (en realidad de las vans, que coches se ven pocos; motos, casi ninguna) y en ellas se ubican los productos que se venden en los comercios a modo de escaparate urbano y las cholitas vendedoras ambulantes.




A eso hay que sumarle que el caos de tráfico se traslada a los peatones. Conclusión: no te pares, siempre te tienes que mover.

Los paceños son una mezcla del sevillano que sabe salir de una bulla de Semana Santa sin empujar a nadie y los madrileños o barceloneses que van a toda prisa todo el rato. Nadie te empuja, siempre te esquivan. Es fácil adaptarse y llega a enganchar. Anda, esquiva, anda, esquiva, pero no te frenes en seco.

Cruzar la calle es la aventura definitiva. Cambiar de acera es una tarea que sabes que va a acabar con tu vida, o al menos con una visita al hospital más cercano.

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Las aceras de La Paz son el escaparate de los comercios © Alamy

El caos circulatorio obliga a que los vehículos no puedan rodar a mucha velocidad. Es una masa de vehículos que se mueve de forma compacta por la ciudad. Un atasco que no cesa pero que tampoco se para.

Haya paso de peatones o no, el procedimiento es el mismo: quien va primero, tiene preferencia. Échale valor y tira para adelante, si llegas al cruce con el coche antes que él, parará sin pitarte o insultarte, funciona así.

A un centímetro de tu pierna, pero parará. Si te da miedo y frenas en seco, quizá el coche de otro carril te atropelle, porque si no hubieras frenado, ya habría pasado. Primero lo haces con un sentido, y luego con el contrario.




Resulta fascinante comprobar la gestión de los espacios que tienen los conductores paceños. A pesar de este caos, no se les ve alterados y raro es el claxon que se escucha.

No es casual: las vans usan el claxon para avisar de su presencia y conveniencia. Si estás parado en mitad de una acera es que esperas una van, no hay otra.

Existen dos puntos cruciales en los que admirar esta dinámica: el cruce entre las calles Murillo y Santa Cruz y la Plaza del Estudiante.

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Caótico y ágil a la par, así es el tráfico en La Paz © Getty Images

La primera es un cruce perpendicular de calles digamos con dos carriles cada uno, y la segunda es una rotonda a la salida del centro turístico de La Paz. En la esquina de Murillo se concentra mucha gente que va a coger vans hacia otro punto de la ciudad.

Sin paradas oficiales, los paceños suelen congregarse en el mismo sitio para que la furgoneta no tenga que parar tantas veces.

Con apenas espacio para dos de estos automóviles, un carril lo ocupa constantemente alguna parada recogiendo o soltando pasajeros, mientras por el otro lado circulan normalmente.

El cruce no está señalizado con semáforos, con lo que la ley de “quien primero llega, tiene la preferencia” se cumple a rajatabla, para peatones y para vehículos. Es un circo. La Plaza del Estudiante es otro rollo.




Si ya en España nos liamos en una rotonda, esta es un auténtico espectáculo. Los vehículos entran y van avanzando centímetro a centímetro, en la dirección en que vayan y siguiendo la misma ley de preferencia que impera en los cruces.

La primera vez que llegas a ella piensas que vas a estar quince minutos atascado pero no, el caos hace que el atasco fluya. Es increíble.

En lo que caminas por las aceras atestadas de productos y personas, cruzas con éxito la calle e intentas hacer alguna foto se te ha pasado la psicosis del mal de altura.

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La Paz es una gran cuesta © Alamy

Lo padecerás, sí, pero ni es tan grave ni te condiciona el viaje. La Paz no es una ciudad plana, tiene cuestas y escaleras que te dejan sin aliento, literal y metafóricamente.

No eres el único, los paceños no subirán mucho más rápido que tú, tenlo por seguro. La falta de oxígeno afecta a todos sin excepción. La Paz se merece más días de visita de los que normalmente se le dedican como un mero enlace con el salar de Uyuni o las minas del Potosí.

Se percibe una sensación de seguridad poco común en otros países sudamericanos. No esperes sonrisas, pero sí un pueblo consciente y orgulloso de sus raíces, que abre la puerta de una cultura milenaria a quienes estén dispuestos a atravesarla.
Querida Compañera @Coti7495. La primera imagen de tu post merece la pena arriesgarse por ella, estar tan cerca y a la vez tan distante del Cielo......Me refiero a esta maravilla con que nos has obsequiado.- Muchas gracias y un gran abrazo.-
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Prohiben el acceso a la Isla de Komodo porque la gente "roba" los dragones

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Noticias como estas son las que nos enfadan como personas, amantes de los animales y viajeros en general. Que la gente sea tan rematadamente poco educada como para no respetar lo que van a visitar hasta el punto de que se tenga que cerrar la entrada a un lugar porque no se cuide. Todo esto viene al caso de que prohiben el acceso a la Isla de Komodo porque la gente "roba" los dragones.

Habéis leído bien, no es que decidan llevarse de souvenir una piedrecita o una hoja, que ya no sería bueno, sino que hay gente (mala) que visita esta isla de Indonesia se está llevando a la especie protegida de los dragones de Komodo para traficar con ellos y para evitarlo la cerrarán hasta 2020.


upload_2019-4-29_23-36-55.jpeg


La medida se toma después de que las autoridades indonesias anunciaran que se ha desarticulado una red de contrabando de dragones de Komodo a punto de vender 41 ejemplares, por más de 30000€ la pieza. El animal en concreto es una especie protegida y está considerado el lagarto más grande del mundo, pudiendo llegar a los 2 o 3 metros de largo y los 70 kg de peso, y además su mordedura es venenosa. Durante el cierre, que se extenderá hasta el 2020, las autoridades de conservación trabajarán para proteger especies endémicas de plantas y estudiar el medio ambiente de la isla, con la esperanza de que también ayude a incrementar la población de dragones.

upload_2019-4-29_23-37-38.jpeg


No obstante, además de en zoo de gran parte del mundo, todavía será posible ver dragones de Komodo por indonesia antes de la reapertura de la isla en el 2020, ya que únicamente cerrará a los turistas la isla de Komodo (con una población de lagartos "censada" de 1800). Será posible, no obstante, seguir encontrándoselos en otras partes del parque nacional, incluído las Islas de Rinca y Gili Montong.

Por desgracia, no es la primera vez que un lugar tiene que cerrar por culpa de la afluencia del turismo, ya que en 2017 varias islas de Tailandia también tuvieron que tomar medidas para proteger los arrecifes de coral de su desaparición.

Imágenes | Opick Mataram Web, 5477687 y Arhnue Tan en Pixabay

https://www.diariodelviajero.com/noticias/prohiben-acceso-a-isla-komodo-porque-gente-roba-dragones
 
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Prohiben el acceso a la Isla de Komodo porque la gente "roba" los dragones

Ver el archivo adjunto 1022285

Noticias como estas son las que nos enfadan como personas, amantes de los animales y viajeros en general. Que la gente sea tan rematadamente poco educada como para no respetar lo que van a visitar hasta el punto de que se tenga que cerrar la entrada a un lugar porque no se cuide. Todo esto viene al caso de que prohiben el acceso a la Isla de Komodo porque la gente "roba" los dragones.

Habéis leído bien, no es que decidan llevarse de souvenir una piedrecita o una hoja, que ya no sería bueno, sino que hay gente (mala) que visita esta isla de Indonesia se está llevando a la especie protegida de los dragones de Komodo para traficar con ellos y para evitarlo la cerrarán hasta 2020.


Ver el archivo adjunto 1022286


La medida se toma después de que las autoridades indonesias anunciaran que se ha desarticulado una red de contrabando de dragones de Komodo a punto de vender 41 ejemplares, por más de 30000€ la pieza. El animal en concreto es una especie protegida y está considerado el lagarto más grande del mundo, pudiendo llegar a los 2 o 3 metros de largo y los 70 kg de peso, y además su mordedura es venenosa. Durante el cierre, que se extenderá hasta el 2020, las autoridades de conservación trabajarán para proteger especies endémicas de plantas y estudiar el medio ambiente de la isla, con la esperanza de que también ayude a incrementar la población de dragones.

Ver el archivo adjunto 1022287


No obstante, además de en zoo de gran parte del mundo, todavía será posible ver dragones de Komodo por indonesia antes de la reapertura de la isla en el 2020, ya que únicamente cerrará a los turistas la isla de Komodo (con una población de lagartos "censada" de 1800). Será posible, no obstante, seguir encontrándoselos en otras partes del parque nacional, incluído las Islas de Rinca y Gili Montong.

Por desgracia, no es la primera vez que un lugar tiene que cerrar por culpa de la afluencia del turismo, ya que en 2017 varias islas de Tailandia también tuvieron que tomar medidas para proteger los arrecifes de coral de su desaparición.

Imágenes | Opick Mataram Web, 5477687 y Arhnue Tan en Pixabay

https://www.diariodelviajero.com/noticias/prohiben-acceso-a-isla-komodo-porque-gente-roba-dragones
Fantástico tu Report, excelentes fotos y decir al tiempo que la gente ya roba cualquier cosa, pronto se robaran a si mismos si es que no lo han hecho ya.-
Muchos saludos @Coti7495.-
 
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Fantástico tu Report, excelentes fotos y decir al tiempo que la gente ya roba cualquier cosa, pronto se robaran a si mismos si es que no lo han hecho ya.-
Muchos saludos @Coti7495.-
qué importante resultaría para el planeta que esos que roban, cualquier cosa que sea, se robaran a sí mismos..una uténtica limpieza planetaria, BASURA CERO!!! Sería una verdadera gloria. Sobran basuras por doquier!
Saludos Franfei y muy feliz Día del Trabajador!
 
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Belfast olvida el pasado y abraza el turismo

No es que quieran olvidarlo, es que quieren no acordarse. Hay un aliento muy particular en los lugares pisoteados por una guerra. Hay que pasar junto a los restos todos los días: la comisaría como un fortín, el parche en el muro donde explotó la bomba, esas verjas, esas puertas de control. Hay que hacer como que no están, y hay que hacerlo sin sentirse culpables. Belfast fue miedo y caos desde los años sesenta hasta hace nada y ahora quiere ser otra cosa a toda velocidad. A la diversión despreocupada y a la cultura menos pegada al terreno se las abraza aquí con la fe de los conversos.


En mi viaje a Belfast encontré huellas de todo lo que ha venido pasando y encontré una población aún segregada (la Union Jack por todas partes en los ajardinados barrios protestantes y las pintadas de héroes y mártires en los muros rojos bloody mary de las casas católicas). Pero me topé también con las puertas abiertas de las verjas, no vi ni una metralleta y no me pareció que los policías estuvieran allí para meterse en política. Policías que empiezan a hablar en gaélico: de acuerdo con uno de los nuevos reglamentos, el 70 por ciento de los nuevos agentes salen del Oeste de la ciudad, la parte proirlandesa.

Así que, una vez que Belfast llegó a la conclusión de que por difícil que resultara la paz, la guerra era mucho más complicada, la capital de Irlanda del Norte dirigió la mirada hacia las cosas que todos tenían en común y la ciudad ensimismada decidió mirar por fin hacia el exterior. Y encontró dos puntos de conexión: pasado y turismo. De la reunión de ambos (el glorioso historial naviero y las posibilidades turísticas de su patrimonio y su complicada historia) y de la oportunidad onomástica nace el museo Titanic Belfast, que se ha inaugurado en marzo coincidiendo con los cien años del hundimiento del buque que saliera de los astilleros de Harland and Wolff, los más grandes del mundo a principios del siglo XX. En sus muelles llegaron a comer el lunch simultáneamente 35.000 trabajadores.





El edificio está hecho con cuatro proas de acero plateado de la misma altura que la del Titanic. El recorrido empieza con la Belfast que multiplicó por diez su población en un puñado de años de finales del XIX y buena parte de su espacio se dedica al proyecto y ejecución del barco (lógico en una ciudad tan fan de la construcción naval que salvó del desguace las dos grúas de sus astilleros, Sansón y Goliat, y las declaró Monumentos históricos y Objetos arqueológicos en 1995). El museo del Titanic alcanza su clímax con el angustioso relato que reconstruye el momento del hundimiento y se desinfla, quizá, con las historias personales, que son poquitas y no llegan a emocionar del todo. Como la del seminarista al que su superior le telegrafía: “bájese inmediatamente de ese barco”. Y se baja. Pues bueno.

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La imponente Queen’s University © Corbis

La otra gran novedad en la ciudad es el espacio de arte contemporáneo MAC. Nada más entrar, nos toparemos posiblemente con un ruido estridente que sale de la primera sala. Es allí donde el proyecto 'Still not out of the Woods' (hasta el 19 de agosto) recuerda que somos monos que aún no han bajado del todo de los árboles con una instalación a mitad de camino entre unas alambradas bélicas y una guitarra eléctrica. Si tocas las cuerdas, sacas acordes que son sirenas, tiros, electrocuciones o gritos. La sala te resultará claustrofóbica o te aburrirá enseguida, dependiendo de si eres una persona sensible o un jugador de videojuegos y, definitivamente, te dará la cena si eliges una de las mesas vecinas del restaurante del Mac. Se trata de uno de los más recomendables de la ciudad por el entrañable público chic pedantuelo que reúne, por la cocina, que se curra los detalles y el punto, y hasta por los precios, que rondan los diez euros por platos como unos calamares a la romana que dan el pego de frescos. Eso en Belfast es barato.




En el MAC ofrecen cosas como grabaciones de los sonidos y conversaciones de la ciudad, que se pueden escuchar incluso en las mesas de la cafetería (con unos auriculares colocados allí). O la instalación 'Mesa y cuatro sillas' de Robert Therrien, que contiene lo que su nombre sugiere, pero a un tamaño gigante. Uno piensa: “esto es como, qué sé yo, los donuts gigantes de las carreteras estadounidenses”. Pero luego lee el cartelito, que explica que esos muebles apelan a los recuerdos infantiles y resulta que sí, que un poco sí que te acuerdas de cuando eras un niño y todo te parecía gigante. Luego, en otros pisos, tienen artistas residentes que te enseñan su estudio o un teatro muy cuco, con tanto espacio para los músicos del foso como para los espectadores. Interpretan músicas de aire absolutamente clásico con temas actuales, como el Ira o los concursos de la tele. Tiene el mérito de haber conseguido que desde entonces camine algunas noches en círculo por mi habitación preguntándome: “exactamente, ¿para qué?”.

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Una de las habitaciones del lujoso hotel The Merchant © The Merchant

La ciudad, que ha abierto seis hoteles en los últimos cinco años, entre ellos el lujoso The Merchant, venía ofreciendo otros atractivos, como el Museo del Ulster, un cajón de sastre regional en el que lo mismo se ofrece una extensísima colección de fauna disecada o pedazos de meteorito, que una muestra de pintura de vanguardia o los documentos de un curioso y trágico episodio de la armada española y su naufragio frente a las costas irlandesas. Ahora proponen una exposición sobre dinosaurios y una selección de diez bocetos de Leonardo da Vinci breve y bien explicada. El Museo, reabierto en 2009 tras una renovación de tres años, cuenta también con un jardín botánico del que lo más interesante (y hospitalario) es el invernadero tropical.




El resto de Belfast es más para callejearlo que para contarlo, con un centro manejable, comercial y semipeatonal. Sólo algunas pistas para perder un ratito con fundamento: la cúpula del centro comercial Victoria Queens, desde la que se ve muy bien la montaña Cavehill, en cuya forma de gigante dormido se inspiró Jonathan Swift para 'Los viajes de Gulliver'; el estudio de grabación Oh, yeah, lugar de reunión de los músicos locales, lleno de reliquias punks o poperas; la Queen’s University y sus alrededores residenciales, donde aún existe la casa de los padres de Errol Flynn; o el ayuntamiento, de estilo eduardiano y en el que se puede hacer un tour guiado de una hora. Los walking tours por la ciudad también están disponibles: desde los clásicos paseos turísticos a los especializados en el Titanic o en el vecino de Belfast C.S. Lewis.

Pero si se quiere conocer el alma dolorida de esta ciudad de paz repentina, hay que reservarse todo el rato posible para los pubs y sus extravagantes parroquianos. A poco que parezcas dispuesto a escuchar, y aunque la política sea un tema de mal gusto según el estándar británico, vas a oír historias tremendas antes de que la espuma de la pinta consiga bajar del todo. Historias de anteayer.

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El Ayuntamiento de Belfast durante su feria de primavera © Corbis
 
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¿Así volaremos en un futuro próximo?
Los premios a la innovación de las cabinas de avión ya tienen ganadores


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Las cabinas para dormir de Airbus. © Crystal Cabin Awards 2019



Los premios más prestigiosos a los diseños de cabinas de aviación y productos de abordo, Crystal Cabin Awards, ya tienen ganadores.

Concretamente se han quedado con ocho de los 94 proyectos de 22 países que recibieron para la candidatura de 2019. El futuro está en el aire por eso muchas empresas se afanan por patentar los mejores diseños con en los viajaremos los próximos años. ¿Queréis saber cómo serán?


En la categoría de conceptos visionario ha sido la empresa Paperclip Design quien se ha llevado el premio por sus cabinas familiares. Esta cama se puede transformar en una suite de tres habitaciones.

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Peacock Suites, ganadores en la categoría de conceptos visionarios. © Paperclip Design Limited

En esta misma categoría y como finalista, Panasonic ha prensentado también una propuesta destinada a Business Class. Tal y como apuntan estos premios, el futuro está cada vez más centrado en desarrollar novedades para la clase negocios y no tanto para first class.

En este sentido, la privacidad, la calma y el relax son más importantes que el lujo, por eso Panasonic ha creado un asiento que no solo aísla del ruido, sino que además reproduce música relajante y hasta sonido de lluvia. Y lo mejor: con su sistema nanoe air filtration system acaba con los malos olores.

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El asiento ergonómico de Recaro. © Crystal Cabin Awards 2019

La clase económica también tiene hueco en estos premios. Por ejemplo, los asientos ergonómicos de Recaro (¡por fin se acabó lo de romperse el cuello mientras duermes!) o el mostrador autoservicio con comida de Collins Aerospace. Para padres y madres seá crucial la ampliación de los baños de Krüger Aviation porque incluyen un cambiador de bebés con animación. Esta misma empresa, como os contábamos hace unos meses, permitía practicar colecho también en la clase económica de sus aviones.




Por su parte, Airbus ha diseñado un nuevo concepto de cabina exclusivamente para aquellos pasajeros que desean dormir plácidamente durante el vuelo. Obviamente no son para pasajeros con claustrofobia porque no tienen ventanas (las puedes ver en la portada de este artículo).

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M-Flex Duet de Collins Aerospace. © Crystal Cabin Awards 2019

Otra de las tendencias que marcarán el futuro serán los aviones que no distingan entre clases. La idea más radical en este sentido la ha tenido un universitario de Hongik en Corea, su "1 para todos" entrelaza las distintas clases con asientos para lograr el máximo uso posible del espacio.

En la misma línea, Ultraflex-Zone de AIM Altitude propone crear zonas comunes como cafeterías o espacios de trabajo al alcance de todos.

No podían faltar las propuestas que pretenden reducir la huella de CO2. La compañía International Water Guard ha creado un sistema para ahorrar agua y así combustible, mientras que Safran ha diseñado los asientos cama ‘Essential’ sin componentes mecánicos pesados. El resultado es 25% menos de peso y casi 20% más de espacio para el pasajero.

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Uno para todos de Hongik. © Crystal Cabin Awards 2019

De todos los finalistas, hay uno que se lleva la palma y es el proyecto presentado por la Universidad de Cincinatt. ¿Te gustaría de una vez por todas comer medianamente decente durante el vuelto? Con su aplicación podrías pedir tu comida en el restaurante del aeropuerto que desees y se te serviría caliente durante el vuelo. ¡Maravilla!




Mientras que la aplicación SMEATED advierte al pasajero de la mejor postura para sentarse en el avión, en el despegue y aterrizaje.

Y si hablamos de novedades, espera a oír la propuesta de myKrisworld de Singapore Airlines. Imagina que estás viendo una película en el avión pero tienes que pararla porque tienes una escala. No te preocupes, en tu siguiente vuelo podrás retomarla por donde la habías dejado.

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El cambiador para bebés ganador de Air New Zealand. © Crystal Cabin Awards 2019


 
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@franfei
Cinco pueblos marineros de Asturias para perderte esta primavera
Acogedoras localidades pesqueras con un interesante patrimonio histórico y cultural y una excelente gastronomía invitan a visitar el Principado
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Barcas de pesca en el puerto asturiano de Luarca (charliemarcos / Getty Images)


Este año, la primavera se nos resiste. Aunque hace más de un mes que estrenamos estación y los días son más largos, las temperaturas todavía no han despegado. Las ganas de oler a mar, de pasear por la playa y de tomar los primeros baños de sol aumentan cada día que pasa, conscientes de que se trata simplemente de una cuestión de tiempo.

Lejos de las aglomeraciones del verano, esta es una época ideal para conocer y disfrutar de la tranquilidad que respiran los pueblos marineros, por lo que proponemos poner rumbo a Asturias, donde acogen al foráneo con los brazos abiertos. De Castropol a Ribadedeva, la Costa Verde nos regala playas, acantilados y hermosos pueblos pesqueros. Si dispones de tiempo, recórrela de punta a punta -te encantará-, pero si no es este el caso, te sugerimos cinco pueblos que no debes perderte.

Sea cual sea tu elección disfrutarás sin ninguna duda de una de las cocinas más suculentas de la Península. Junto a la fabada, el capocho, el pitu de caleya -pollo criado sin pienso-, el pote o el chorizo a la sidra, platos que han traspasado las fronteras del Principado, la calidad de sus pescados y mariscos frescos y de sus verduras y hortalizas permiten comer platos de auténtico lujo.


Llanes
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Puerto de Llanes, Asturias (saiko3p / Getty Images)
Situado en la costa oriental, la más abrupta y repleta de acantilados de roca caliza de la comunidad, Llanes es en esta ocasión el primero de nuestros destinos. Su casco antiguo resulta especialmente interesante, por lo que se pasear por él nos permite descubrir una villa hermosa, con un casco antiguo declarado conjunto histórico-artístico con construcciones, como la muralla del siglo XII, o numerosos palacios e iglesias.

Junto al muelle, la localidad nos sorprende con una escultura más reciente, pero no por ello menos interesante: Los Cubos de la Memoria del pintor vasco Agustín Ibarrola, un conjunto de bloques de hormigón que protegen el puerto.

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Playa de Ballota, en el concejo de Llanes (viledevil / Getty Images/iStockphoto)
El concejo de Llanes, uno de los más turísticos del Principado, cuenta con algunas de las mejores playas del litoral, con enclaves casi vírgenes. Recomendamos especialmente las de Torimba, Poo, Gulpiyuri, Niembro, Ballota o Cuevas del Mar, pero existen muchísimas más.


Lastres
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Lastres al atardecer (cineuno / Getty Images/iStockphoto)
La siguiente parada es Lastres, una localidad situada a medio centenar de kilómetros al oeste de Llanes. Aquí encontramos una de las estampas más famosas de Asturias, un pueblo cuyas calles estrechas y empinadas se elevan hasta la cima de un acantilado frente a las costas del Cantábrico. Quedarás prendado de su casco histórico, sus iglesias -como la de Santa María de Sábada, o la capilla del Buen Suceso-, la Torre del Reloj, que data del siglo XVIII, los palacios y las casas blasonadas.

En Lastres se respira mar. La importancia de su puerto pesquero se percibe en cada rincón. Contemplar la llegada de las embarcaciones y el ajetreo de las descargas tras una jornada de trabajo resulta todo un espectáculo que no debes perderte. Aquí se impone aposentarse en alguno de sus locales y saborear pescado o marisco recién pescado regado con una buena sidra.


Cudillero
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Puerto de Cudillero (Photitos2016 / Getty Images/iStockphoto)
Ya en la costa occidental, a unos 130 kilómetros de Llanes, nos detenemos en Cudillero, un pintoresco pueblo pesquero, cuyas casas de colores ofrecen desde el puerto una visión singular, y que algunos comparan con Cinque Terre, la bucólica villa italiana. Es, en opinión de una amplia mayoría, la localidad más bonita de la Costa Verde, un rincón declarado conjunto histórico-artístico.

Entre los atractivos de Cudillero, no debes perderte el palacio de Selgas, la playa del Silencio, el mirador de Garita, desde el que te maravillarás de sus vistas, o un sinfín de tabernas y restaurantes alrededor del puerto. Tómatelo con calma y relájate, vale la pena.


Luarca
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Luarca (Sima_ha / Getty Images/iStockphoto)
Llegamos a nuestro cuarto destino, Luarca, tras conducir algo más de 30 kilómetros. Aquí nació Severo Ochoa, el ilustre premio Nobel de Medicina -en 1905- y más de un siglo después continuaremos contemplando las espectaculares casas de indianos, jóvenes que partieron hacia América en el siglo XVII y, a su regreso, enriquecidos, construyeron hermosas mansiones.

Su cementerio romántico, el barrio marinero de la Pescadería -uno de los más típicos del Principado-, su faro y los siete puentes que cruzan el río Negro justo antes de desembocar en el Cantábrico no te dejarán indiferentes. No abandones la localidad sin pasar por el puerto: está lleno de bares y restaurantes en los que podrás comer algunos de los mejores pescados del litoral.


Castropol
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Panorámica de Castropol (Photitos2016 / Getty Images/iStockphoto)
La quinta y última propuesta es Castropol, donde la ría Eo ejerce de frontera entre Asturias y Galicia. Aquí se respira tranquilidad. La capital del concejo del mismo nombre cuenta, como el resto de pueblos en los que nos hemos detenido, con un interesante centro histórico y un conjunto de arquitectura indiana envidiable.

Capillas centenarias, como la de Santa María del Campo, que data del siglo XV, palacios como el de las Cuatro Torres, un astillero y un puerto deportivo destacables, y por supuesto, la reserva natural que lo rodea convierten esta villa en un buen punto final de nuestro breve recorrido por los pueblos de la Costa Verde.

https://www.lavanguardia.com/ocio/v...860/pueblos-pesqueros-asturias-primavera.html
 
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Un viaje por las rutas de los antiguos exploradores de África Oriental
Tanzania es la tierra de los safaris donde ver a los ‘cinco grandes’
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Parque nacional del Serengueti. África (Henk Bogaard / Getty Images/iStockphoto)


Fue en 1858 cuando el explorador inglés John Speke divisó por primera vez el lago Victoria, el más grande de África. Era la época dorada de la exploración, cuando los británicos pugnaban por desvelar los misterios del corazón de África; Speke regresaba con Richard F. Burton de una expedición al lago Tanganica cuando se desvió para comprobar si era cierto que había otra gran extensión de agua al oeste. En cuanto vio el lago, Speke tuvo la certeza que alimentaba el Nilo. Regresó cuatro años después, ya sin Burton, para localizar las fuentes del Nilo en la actual Uganda.

Fue cerca de Mwanza donde Speke contempló lo que parecía un gran mar interior. Hoy Mwanza ha crecido hasta convertirse en la segunda ciudad de Tanzania, con medio millón de habitantes, un centro caótico y un montón de rocas redondeadas que parecen esparcidas al azar entre las casas para añadir al lugar unas dosis de misterio.

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Lago Victoria en Mwanza, Tanzania (X.Moret)
Navegar por el lago permite ver de cerca algunas de sus muchas islas y recordar la aventura del explorador Henry Stanley, que en 1874 circunnavegó el Victoria para certificar que tenía un único desagüe: las fuentes del Nilo descubiertas por Speke.

Se está bien en Mwanza, pero para ver lo mejor de África hay que alejarse de las ciudades. Esto es lo que hice, en compañía de mi amigo Miquel Ribas, uno de los hombres que mejor conoce este continente. Íbamos en un vehículo de la agencia Kananga con destino al parque nacional del Serengueti, la gran llanura de casi quince mil kilómetros cuadrados (la mitad de la superficie de Catalunya) en la que viven un millón de ñus, un millón de gacelas y un cuarto de millón de cebras, además de otros muchos animales, entre ellos cientos de leones que se pasan el día holgazaneando.


El Serengueti sobrecoge por su inmensidad


El Serengueti sobrecoge por su inmensidad y por la belleza de una sabana punteada de acacias parasol que alcanza su punto máximo en la gran migración, cuando centenares de miles de animales se desplazan hacia Masai Mara (en Kenia) en busca de nuevos pastos.

A medida que avanza el safari, constatas que es lo más parecido a un viaje a la prehistoria que despierta emociones olvidadas. Hay que estar siempre atento, ya que en cualquier momento puede aparecer uno de los cinco grandes (león, leopardo, elefante, búfalo y rinoceronte), o manadas de cebras, ñus, impalas o cualquier otro animal que levantan polvaredas mientras subrayan el encanto de África.

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Parque nacional del Serengueti. Tanzania (X.Moret)
El Serengueti es uno de los grandes santuarios de la naturaleza, tal como narran Bernhard y Michael Grzimek en Serengueti no debe morir, un libro de 1959 en el que el que fuera director del Zoológico de Berlín cuenta como, junto con su hijo a los mandos de una avioneta, se dedicó a la ímproba tarea de contar toda la fauna que albergaba este ecosistema y, de paso, a insistir en la necesidad de preservarlo.

En el camino hacia el Ngorongoro pasamos por dos hitos importantes: la garganta de Olduvai, donde hay las primeras evidencias del origen del hombre, y los poblados masáis, una de las etnias más conocidas de África.

A los masáis, que hoy te acogen con sonrisas y danzas, se les tuvo durante años por guerreros irreductibles. Lo cuenta el explorador escocés Joseph Thompson en Through Maasai Land, un libro de 1885 donde afirma que solía resolver sus problemas con el ingenioso sistema de echar una cucharada de sal de frutas a un vaso de agua. Cuando los masáis veían la efervescencia, abrían unos ojos como platos, lo tomaban por un mago y le franqueaban el camino.

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Un elefante en la zona de conservación de Ngorongoro, Tanzania (X,Moret)
La llegada al Ngorongoro, uno de los paisajes más maravillosos de África, es el momento culminante del viaje. Desde la terraza del Ngorongoro Wildlife Lodge no me cansaba de admirar la inmensidad de este mundo perdido. Mientras lo contemplaba, volví a acordarme de Bernhard Grzimek, que en los años cincuenta tuvo que pasar una noche solo en el cráter, después de que se averiara la avioneta de su hijo. Sobrevivió gracias a la ayuda de unos pastores masái, que entonces vivían en el interior del cráter.

El descenso al cráter, poco a poco para salvar el fuerte desnivel, tiene algo de ritual iniciático. Al llegar abajo, la visión de las manadas de cebras y ñus, los leones al acecho, los elefantes, los rinocerontes negros, las hienas, los chacales y otros muchos animales me convenció de que estaba en lo más parecido al Jardín del Edén.

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Garganta de Olduvai, Tanzania (ChrisCrafter / Getty Images/iStockphoto)
Una avioneta nos llevó desde una pista cercana al lago Manyara hasta Bagamoyo, una ciudad de la costa de Tanzania que fue a finales del XIX capital del África colonial alemana. Las ruinas de las antiguas edificaciones alemanas se levantan todavía hoy, como un contrasentido, entre la playa y las palmeras. Remiten a un pasado olvidado, como la iglesia en la que estuvo expuesto el cadáver de Livingstone en 1873.

Bagamoyo significa en suajili “abandonad toda esperanza”, un triste nombre que recuerda las caravanas de esclavos cazados en el interior del continente que llegaban aquí antes de embarcarlos para Zanzíbar.

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Pueto de Bagamoyo, Tanzania (RolfJohansson / Getty Images/iStockphoto)
Jo Turner, propietaria de un hotel de Bagamoyo, el Firefly Lodge, me explica que compró hace unos años un caserón de principios del XIX y lo adaptó para convertirlo en hotel. “Es probable que esta casa fuera un almacén de esclavos, pero prefiero no saberlo”, reflexiona. “Desde el primer día he procurado contagiarle energía positiva. Hay que olvidar el trágico pasado y apostar por un nuevo Bagamoyo”.

El viaje terminó en Zanzíbar, una isla en la que se superponen las culturas suajili, omaní, portuguesa, alemana, británica... En el pasado Zanzíbar fue centro del tráfico de esclavos, hasta que, después de la prohibición, pasó a ser isla de las especias y base de los exploradores. Hoy, sin embargo, es un cotizado destino turístico que apuesta por unas paradisíacas playas que invitan a la desconexión.

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Playa al norte de Zanzíbar, cerca de Nungwi (X.Moret)
Stonetown, la capital de la isla, es un contrapunto maravilloso que propone una ciudad laberíntica con tiendas que parecen escapadas de las mil y una noches y antiguos palacios transformados en hoteles con encanto, como el Swahili House, el Emerson Spice o el Africa House. La terraza de este último, antiguo cuartel general de las tropas británicas, es el lugar ideal para contemplar la puesta de sol sobre un mar cruzado por las velas triangulares de los dhows.

En pleno centro de Stonetown, en el antiguo consulado británico, una placa recuerda que allí durmieron Burton, Speke y Livingstone. En el interior, sin embargo, reinan la suciedad, el olvido y el desorden, aunque en un extremo del edificio, abierto a la playa, se levanta el Livingstone Beach Restaurant, uno de los lugares más animados de Zanzíbar, con actuaciones en directo y África a flor de piel.

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Stonetown, Zanzíbar, Tanzania. (MariusLtu / Getty Images/iStockphoto)
No muy lejos se encuentra el Capital Art Studio, un estudio fotográfico en el que Rameh Oza se esfuerza en continuar la labor iniciada por su padre, Ranchod, en 1930. Ambos han hecho miles de fotos en blanco y negro que resumen la historia de la isla. El empuje del turismo, sin embargo, alimenta el pesimismo de Rameh. “Aquí hay cada día más turismo y menos espacio para otras actividades”, se lamenta. “La próxima vez que vengas a Zanzíbar es muy probable que mi estudio ya esté cerrado”.

Sería una lástima, desde luego, pero en África el paso del tiempo no entiende de sentimentalismos.


Cómo llegar
Turkish Airlines vuela a Tanzania desde España. Son tres horas y media de vuelo de Barcelona a Estambul y siete horas más de Estambul a Dar Es Salaam.

Una vez en Tanzania, Air Tanzania y otras compañías locales cubren los vuelos internos.


Agencia de viajes
Kananga. C/ de la Cendra, 30. 08001 Barcelona.


Dónde dormir
En Mwanza: Hotel Tilapia. A orillas del lago Victoria.

En Serengueti: Kananga Special Tented Camp.

En Ngorongoro: Ngorongoro Wildlife Lodge. Situación y vistas increíbles.

En Bagamoyo: Firefly Lodge. Hotel con encanto, entre el centro y la playa.

En Zanzibar: Swahili House. Antiguo palacio transformado en hotel.

En Stonetown. Emerson Spice Hotel. Hotel de lujo reformado con gusto.

En el norte de la isla. Hotel de lujo con buena playa y habitaciones bungalows agradables y bien decoradas.

En el nodeste de la isla. Hotel con bungalows junto a la playa.

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Lago Victoria en Mwanza, Tanzania (X.Moret)

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Cinco pueblos marineros de Asturias para perderte esta primavera
Acogedoras localidades pesqueras con un interesante patrimonio histórico y cultural y una excelente gastronomía invitan a visitar el Principado
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Barcas de pesca en el puerto asturiano de Luarca (charliemarcos / Getty Images)


Este año, la primavera se nos resiste. Aunque hace más de un mes que estrenamos estación y los días son más largos, las temperaturas todavía no han despegado. Las ganas de oler a mar, de pasear por la playa y de tomar los primeros baños de sol aumentan cada día que pasa, conscientes de que se trata simplemente de una cuestión de tiempo.

Lejos de las aglomeraciones del verano, esta es una época ideal para conocer y disfrutar de la tranquilidad que respiran los pueblos marineros, por lo que proponemos poner rumbo a Asturias, donde acogen al foráneo con los brazos abiertos. De Castropol a Ribadedeva, la Costa Verde nos regala playas, acantilados y hermosos pueblos pesqueros. Si dispones de tiempo, recórrela de punta a punta -te encantará-, pero si no es este el caso, te sugerimos cinco pueblos que no debes perderte.

Sea cual sea tu elección disfrutarás sin ninguna duda de una de las cocinas más suculentas de la Península. Junto a la fabada, el capocho, el pitu de caleya -pollo criado sin pienso-, el pote o el chorizo a la sidra, platos que han traspasado las fronteras del Principado, la calidad de sus pescados y mariscos frescos y de sus verduras y hortalizas permiten comer platos de auténtico lujo.


Llanes
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Puerto de Llanes, Asturias (saiko3p / Getty Images)
Situado en la costa oriental, la más abrupta y repleta de acantilados de roca caliza de la comunidad, Llanes es en esta ocasión el primero de nuestros destinos. Su casco antiguo resulta especialmente interesante, por lo que se pasear por él nos permite descubrir una villa hermosa, con un casco antiguo declarado conjunto histórico-artístico con construcciones, como la muralla del siglo XII, o numerosos palacios e iglesias.

Junto al muelle, la localidad nos sorprende con una escultura más reciente, pero no por ello menos interesante: Los Cubos de la Memoria del pintor vasco Agustín Ibarrola, un conjunto de bloques de hormigón que protegen el puerto.

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Playa de Ballota, en el concejo de Llanes (viledevil / Getty Images/iStockphoto)
El concejo de Llanes, uno de los más turísticos del Principado, cuenta con algunas de las mejores playas del litoral, con enclaves casi vírgenes. Recomendamos especialmente las de Torimba, Poo, Gulpiyuri, Niembro, Ballota o Cuevas del Mar, pero existen muchísimas más.


Lastres
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Lastres al atardecer (cineuno / Getty Images/iStockphoto)
La siguiente parada es Lastres, una localidad situada a medio centenar de kilómetros al oeste de Llanes. Aquí encontramos una de las estampas más famosas de Asturias, un pueblo cuyas calles estrechas y empinadas se elevan hasta la cima de un acantilado frente a las costas del Cantábrico. Quedarás prendado de su casco histórico, sus iglesias -como la de Santa María de Sábada, o la capilla del Buen Suceso-, la Torre del Reloj, que data del siglo XVIII, los palacios y las casas blasonadas.

En Lastres se respira mar. La importancia de su puerto pesquero se percibe en cada rincón. Contemplar la llegada de las embarcaciones y el ajetreo de las descargas tras una jornada de trabajo resulta todo un espectáculo que no debes perderte. Aquí se impone aposentarse en alguno de sus locales y saborear pescado o marisco recién pescado regado con una buena sidra.


Cudillero
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Puerto de Cudillero (Photitos2016 / Getty Images/iStockphoto)
Ya en la costa occidental, a unos 130 kilómetros de Llanes, nos detenemos en Cudillero, un pintoresco pueblo pesquero, cuyas casas de colores ofrecen desde el puerto una visión singular, y que algunos comparan con Cinque Terre, la bucólica villa italiana. Es, en opinión de una amplia mayoría, la localidad más bonita de la Costa Verde, un rincón declarado conjunto histórico-artístico.

Entre los atractivos de Cudillero, no debes perderte el palacio de Selgas, la playa del Silencio, el mirador de Garita, desde el que te maravillarás de sus vistas, o un sinfín de tabernas y restaurantes alrededor del puerto. Tómatelo con calma y relájate, vale la pena.


Luarca
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Luarca (Sima_ha / Getty Images/iStockphoto)
Llegamos a nuestro cuarto destino, Luarca, tras conducir algo más de 30 kilómetros. Aquí nació Severo Ochoa, el ilustre premio Nobel de Medicina -en 1905- y más de un siglo después continuaremos contemplando las espectaculares casas de indianos, jóvenes que partieron hacia América en el siglo XVII y, a su regreso, enriquecidos, construyeron hermosas mansiones.

Su cementerio romántico, el barrio marinero de la Pescadería -uno de los más típicos del Principado-, su faro y los siete puentes que cruzan el río Negro justo antes de desembocar en el Cantábrico no te dejarán indiferentes. No abandones la localidad sin pasar por el puerto: está lleno de bares y restaurantes en los que podrás comer algunos de los mejores pescados del litoral.


Castropol
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Panorámica de Castropol (Photitos2016 / Getty Images/iStockphoto)
La quinta y última propuesta es Castropol, donde la ría Eo ejerce de frontera entre Asturias y Galicia. Aquí se respira tranquilidad. La capital del concejo del mismo nombre cuenta, como el resto de pueblos en los que nos hemos detenido, con un interesante centro histórico y un conjunto de arquitectura indiana envidiable.

Capillas centenarias, como la de Santa María del Campo, que data del siglo XV, palacios como el de las Cuatro Torres, un astillero y un puerto deportivo destacables, y por supuesto, la reserva natural que lo rodea convierten esta villa en un buen punto final de nuestro breve recorrido por los pueblos de la Costa Verde.

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MUCHAS GRACIAS QUERIDA COMPAÑERA @Coti7495 POR ESTA MAGNIFICA EXPOSICION DE ASTURIAS, NUNCA TUVO ESTE PRINCIPADO MEJOR CRONISTA QUE TU.- UN GRAN ABRAZO.-