Cómo ‘Rebeca’, el clásico de Hitchcock, acabó dándole un nombre a un tipo de chaqueta

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Cómo ‘Rebeca’, el clásico de Hitchcock, acabó dándole un nombre a un tipo de chaqueta
El cineasta la estrenó hace ahora 80 años. Aunque el diseño de vestuario no está acreditado, la ropa es una protagonista más en la película, junto a la impresionante mansión Manderley.

Ana Fernández Abad | 13 Jun 2020 19:02





«Anoche soñé que volvía a Manderley». El arranque de Rebeca, la película de Alfred Hitchcock basada en la novela homónima de Daphne du Maurier, es parte de la historia del cine. Y su vestuario se ha convertido en historia de la moda. Ya en la primera aparición de la actriz Joan Fontaine –su encuentro con Laurence Olivier al borde de un acantilado en Montecarlo, al inicio de la película– hay una prenda que llama poderosamente la atención: la chaqueta de punto con cuello caja en la que destaca una hilera de botones nacarados que lanzan destellos al sol, bajo la cual hay un cuerpo a juego. Se trata de un detalle de vestuario que acaba siendo una constante en el filme. «Esa prenda se empezó a llamar rebeca a partir de la película. Forma parte de un conjunto de twin set, cerrado, recatado, y define al personaje que interpreta Joan Fontaine: una mujer que ni siquiera tiene nombre propio, a la que siempre llaman señora De Winter, porque el tema de la película son las dinámicas de poder», explica Eduardo Sánchez, director de la Escuela de Moda del IED Madrid.

Rebeca fue el primer largometraje que Hitchcock rodó en Hollywood y ahora cumple 80 años. Se estrenó en 1940 (aunque a España llegó en diciembre de 1942), por lo que el cineasta británico no pudo rodar en el Cornualles donde se sitúa la acción a causa de la Segunda Guerra Mundial, y tuvo que recrear el ambiente misterioso de la zona en estudios y construir una maqueta para Manderley, la mítica mansión de Maximilian de Winter (Laurence Olivier). Ganó el Oscar a la Mejor película y el de Mejor fotografía pero, curiosamente, el diseño de vestuario ni siquiera aparece atribuido en los títulos de crédito iniciales, donde sí figura quién realizó el diseño de interiores (Joseph B. Platt) y quién fue responsable de la decoración de interiores (Howard Bristol). «En aquella época mandaba el sistema de estudios y los diseñadores de vestuario eran equipo técnico, formaban parte del estudio, no se les daba el valor actual. Además, no dejaba de ser una función que estaba muy feminizada y la invisibilización de la mujer probablemente se notaba hasta en los títulos de crédito», apunta Sánchez, que imparte clases sobre la relación entre cine y moda.

Rebeca Hitchcock

Max de Winter lleva a su nueva esposa a vivir a su mansión, Manderley. Foto: Cordon

Aunque no está confirmado, la historiadora y diseñadora de vestuario Deborah Landis sugiere en su libro Dressed: A Century of Hollywood Costume Design que la responsable de los estilismos de la película fue Irene Lentz, luego conocida por ser la responsable de la colorida indumentaria de las comedias de Doris Day. En Rebeca el vestuario funciona como un personaje más, como ocurre con la mansión Manderley. La ropa sirve para definir a los tres caracteres femeninos principales: la fallecida primera señora De Winter, Rebeca Hillridge, a quien se conoce a través de su vestuario, porque se muestra un retrato con un recargado disfraz con volantes y pamela imitado sin saberlo por su sucesora, y también cobra protagonismo su impresionante armario lleno de exuberantes pieles y sofisticada lencería; la severa señorita Danvers, el ama de llaves obsesionada con su antigua señora, siempre vestida de negro y con modelos recatados, y la joven nueva señora De Winter, cuya seña de identidad es un modesto cárdigan, aunque ella intenta sofisticar su estilo para seguir la estela de la omnipresente Rebeca. Sánchez afirma que «la ropa las define por contraste, las prendas construyen personajes, hay una semiótica de la moda y la ropa y los tejidos cuentan historias» y añade que «Hitchcock tenía una relación conflictiva con las mujeres y eso se refleja mucho a través del vestuario, donde muestra lo que él espera de una mujer, fetichiza muchas veces su imagen».

De hecho, es la ropa lo que marca desde el inicio la diferencia entre las dos señoras De Winter: Max le dice a su nueva esposa que no tiene por qué cambiar su estilo, le pide que le prometa que no vestirá «con seda o perlas». Ella al final lo hace en un momento de la película. «Hay una escena en la que ella se viste de noche y a Max le parece fatal, es esa dinámica de poder, hay determinadas prendas de ropa que demuestran una libertad y a él no le gusta esto», subraya Sánchez. En el libro de François Truffaut El cine según Hitchcock (Alianza Editorial) el director británico le cuenta al francés que no se quedó muy satisfecho con la película, que para él se basa en un cuento «pasado de moda, de un estilo anticuado». Hitchcock viajó a Estados Unidos para rodar Titanic, pero se encontró con que el productor David O. Selznick había cambiado de opinión: acababa de adquirir los derechos de la novela de Daphne du Maurier, publicada en 1938, y quería rodar esa película justo después del éxito cosechado por la reciente adaptación de otro libro, Lo que el viento se llevó.

Rebeca Hitchcock

Uno de los fotogramas presentados por el estudio en el estreno de la película, con los protagonistas y la señorita Danvers. Foto: Getty

Para el británico, Rebeca es la historia de Cenicienta, según le explica a Truffaut: «La heroína es Cenicienta y la señorita Danvers es una de sus malvadas hermanas». Y, como en el cuento, lo que visten los personajes dice mucho de ellos. Los cárdigans deben su existencia a James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan. El adinerado militar –dirigió la famosa Carga de la Brigada Ligera en la Guerra de Crimea en 1854– solía llevar estas chaquetas de punto con botones de arriba abajo y su uso se popularizó cuando alcanzó la fama tras su hazaña militar, inmortalizada en un poema de Tennyson. «Sí, fue un aristócrata inglés el que dio el nombre al cárdigan y difundió su uso. Pero es una prenda cuyo origen real es difícil de trazar, porque corresponde a un ámbito bastante doméstico. Empieza a ver la luz e incorporarse al mundo de la moda en el siglo XX, cuando Chanel pone de moda las prendas de punto en general, unos años antes de que se estrenara esta película en el año 40», precisa Juan Gutiérrez, conservador del Museo del Traje.

Señala Gutiérrez que «el cárdigan viene del uso masculino, responde al clima y a la idiosincrasia inglesa, un utilitarismo que abre la puerta a usos muy prácticos de la indumentaria, remite a esa clase alta inglesa que no tiene complejos y se aparta de los esquemas clásicos de distinción y lujo y va incorporando prendas y usos nuevos». Y, aunque rodada en Estados Unidos, Hitchcock insistió en que «Rebeca es un filme británico, completamente británico; la historia es inglesa, los actores también y el director igualmente», por lo que prendas como esta chaqueta de lana combinada con las faldas de tweed que luce el personaje de Fontaine servían para subrayar ese carácter británico.

Rebeca Hitchcock

La diseñadora Gabrielle Chanel (dcha.), que fue una de las impulsoras del uso de las rebecas de punto como la que luce en la imagen, junto a la actriz Ina Claire en 1931. Foto: Getty

Ahora está por ver si la esta chaqueta de punto tendrá el mismo protagonismo en el remake de la película original. Lo prepara para Netflix el director británico Ben Wheatley, con Lily James (Downton Abbey, Cenicienta) como segunda señora De Winter, Armie Hammer (Oliver en Call me by your name) como Max de Winter y Kristin Scott Thomas (El paciente inglés, Fleabag) en el papel de la señorita Danvers. El estreno está previsto para finales de este año y tras conocer a los actores queda por descubrir cómo será el nuevo Manderley y si la protagonista segurá siendo identificada por sus inseparables rebecas.

Rebeca Hitchcock

La nueva señora De Winter con el disfraz que no sabe que está inspirado en el retrato de su predecesora. Foto: Getty

 

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para ese periodista...
dice la leyenda... aunque yo no recuero ver a John Derek con la prenda
... resulta que en España a un polo
se le llamaba Niqui (preciosa palabra en desuso) porque en la película de Nicholas Ray, con Bogart, «Llamar a cualquier puerta». John Derek, llamado Nicky en el filme, lo llevaba.