COLECCIONISMO: ¿Qué cosas coleccionáis? (1 Viewer)

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http://www.gelonchviladegut.com/es/blog/psicologia-del-coleccionista/

PSICOLOGÍA DEL COLECCIONISTA

Coleccionar es un instinto humano básico y muy antiguo, propio, en general, de personas organizadas, cuidadosas y algo obsesivas. De manera que, a menudo, una colección puede convertirse en una pasión para toda la vida, con todo lo que ello puede comportar.

A un coleccionista, normalmente, lo que más le gusta es el proceso de búsqueda: encontrar la pieza o el objeto fuera de lo común o difícil de obtener, con las historias que tienen detrás. Pero al lado de esta motivación por la búsqueda, hay otras características psicológicas que los coleccionistas acostumbran a tener: ser extremadamente ordenado, basar la elección en criterios personales y, además, mostrar lo que se tiene. Puede ser que no se den todas estas características a la vez, pero me parece que sí que se dan todas ellas en proporciones tal vez distintas a lo largo de la vida.

Analicemos ahora estas características y fijemos algunas ideas-fuerza:

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Acumular no es exactamente coleccionar. Mientras que el coleccionista es ordenado y cuidadoso y suele socializar su colección mostrándola orgulloso, la acumulación segmentada y desordenada, sin sentido de la calidad de lo que se colecciona, forma parte de una especie de psicopatología, como el síndrome de Diógenes. En «El sistema de los objetos», el sociólogo francés Jean Baudrillard distinguió también entre un nivel inferior de acumulación de materias, otro nivel consistente en guardar objetos en serie, del nivel de coleccionista. Porque una colección, según Baudrillard, es algo que emerge hacia la cultura.

-Ordenados y obsesivos. Normalmente, como ya se ha dicho, los coleccionistas son ordenados y cuidadosos pero se da también una cierta posición obsesiva, que puede ser exacerbada sin caer en la patología y que está directamente relacionada con lo que se colecciona. Existe, además, una vinculación psicológica con el objeto coleccionado, al que se quiere y se mima.

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Para toda la vida y para todos. La mayoría de coleccionistas empiezan a reunir piezas en su infancia y en la preadolescencia, que no dejan de ser épocas proclives para iniciarse. Como afirma David Attenborough, célebre naturalista inglés, en la infancia se es coleccionista por naturaleza: coleccionar e identificar son instintos básicos, algo enraizado en todos nosotros. Iniciado en la infancia, este instinto básico nos acompañará, si no hay una causa mayor, durante toda la vida. Porque que una colección esté viva no deja de ser la parte más atractiva del asunto, una colección no está jamás completa, siempre hay algo que te llama la atención o que puede completar aquéllo que ya tienes. Un coleccionista es un ser vivo y apasionado. Por otra parte, todo el mundo puede ser coleccionista, y aunque es cierto que la distancia, el tiempo, el dinero, el espacio, etc., pueden ser factores condicionantes, también es cierto que pueden coleccionarse cosas más ligeras y que no ocupen espacio ni cuesten demasiado dinero.

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Compartir y disfrutar. A muchos coleccionistas les produce más satisfacción enseñar que encontrar. Esta voluntad de socialización es muy fuerte y acostumbra a producir grandes frustraciones, porque son pocos los espacios que se abren a los coleccionistas privados, por eso algunos optan por abrir su propio espacio. La conexión establecimientos públicos-colecciones privadas es otra asignatura pendiente. Por otro lado, el coleccionismo resulta beneficioso en muchos sentidos: porque produce relajación y la satisfacción anímica de conseguir cosas, a parte de la contemplación de algo que para el coleccionista resulta hermosa o preciosa; porque facilita el deseo de cuidar los objetos y de valorarlos; porque puede ser una manera de aprender a generar la frustración, porque no puede conseguirse todo inmediatamente, debe tenerse y ejercitarse la paciencia; y porque ayuda a aumentar la autoestima, en el momento de exhibirla.

Es decir, y para resumir, un coleccionista es un ser vivo y apasionado, ordenado y cuidadoso, con un punto de obsesión, constante en el tiempo, y a quien le gusta compartir y disfrutar. ¿Y tú, aún no eres coleccionista?.

¿Os gusta coleccionar cosas?. A mi me encanta, jajaja...Abro este hilo para que cada uno hable de sus colecciones: que le gusta coleccionar, por qué, como de grande es su colección, si se ha vuelto patológico y ya no cabéis en casa :LOL:, etc.


Como siempre, si está duplicado, perdón y lo reportáis.
Gracias por participar.:):)






 

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¿Coleccionar objetos puede ser patológico?
Por Elena Sanz



En principio, y siempre que esta afición se cultive de forma controlada, coleccionar objetos es beneficioso desde un punto de vista psicológico, ya que permite desarrollar habilidades y actitudes muy positivas para el individuo, como la constancia, el orden, la paciencia o la memoria, entre otras. Pero hacerlo de manera exagerada es un síntoma del trastorno obsesivo compulsivo (una de cuyas variantes es el conocida como "Síndrome de Diógenes") y de la adicción a las compras, dos enfermedades mentales que afectan, aproximadamente, al 12% de la población.

Francisca López Torrecillas, profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada y experta en adicciones, advierte que en los últimos años "se ha detectado un aumento muy importante" de casos en los que el coleccionismo exagerado ha desembocado en un trastorno obsesivo compulsivo o en una adicción a las compras. La investigadora destaca que rasgos como una excesiva necesidad de control, el perfeccionismo o la meticulosidad y el orden ?son muy frecuentes en las personas que tienen como hobby coleccionar objetos, pero también están muy relacionados con los trastornos psicológicos antes señalados?.

López Torrecillas afirma que el coleccionismo llega a convertirse en una obsesión, y por lo tanto en un problema, "en aquellos sujetos que presentan una vulnerabilidad personal", es decir, que tienen falta de autoestima, escasas habilidades sociales y trastornos a la hora de enfrentarse a los contratiempos. Cuando aparece este sentimiento de ineficacia personal, "el coleccionismo compulsivo les ayuda a sentirse mejor".

https://www.muyinteresante.es/curio...tas/icoleccionar-objetos-puede-ser-patologico
 
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Las colecciones más extrañas y caras de los famosos
Por Raquel F-Novoa (Redactora Multimedia)

Todos los famosos tienen algún fetiche inusual:
Angelina Jolie atesora miles de cuchillos diferentes, Johnny Depp confiesa que «una de las cosas en las que es bueno es en jugar con Barbies». A Claudia Schiffer la fascinan los insectos desde que de pequeña observaba las gotas de rocío en las telas de araña. Ahora en su casa tiene los ejemplares más exclusivos y caros del mundo.
¿Se necesita una razón objetiva para empezar una colección?.

Johnny Depp, Barbies

Johnny Depp - GTRES

«He jugado un montón con Barbies y Kens, realmente es una de las cosas en las que soy bueno» contó en una entrevista.
Los primeros ejemplares de su colección fueron para sus hijos, pero la clásica muñeca de Mattel no tardó en despertar la vena coleccionista del actor, que hoy en día hace sonar el martillo de las casas de subastas a la caza de los ejemplares más emblemáticos.
Sus modelos más caros son dos ediciones especiales, una que imitas a Elvis Presley y otra a Britney Spears. Una de las más particulares es la Barbie Lindsay Lohan.
No son las únicas celebrities que miran a Depp desde su expositor. También tiene a Beyoncé, a las Destiny’s Child al completo, al elenco de High School Musical y al grupo pop New Kids on the Block.

Brad Pitt, metal

Brad Pitt - GTRES

El actor tiene una vocación artística desconocida que poco tiene que ver con el séptimo arte: el diseño. Su otra pasión es el metal, colecciona desde esculturas hechas en metal hasta joyas y muebles.
Hace algunos años dio un paso más allá y lanzó su propia colección de muebles de metal, aunque no era la primera vez que daba vida a sus propios diseños, lleva toda la vida haciéndolo como hobbie.

Leonardo Dicaprio, juguetes vintage

Leonardo Dicaprio - GTRES

El protagonista de Titanic guarda una completísima colección de juguetes vintage de todo tipo. Algunos llevan junto a él desde su infancia, otros los fue adquiriendo con la edad, presa de la nostalgia.
La colección llegó a tener tal magnitud que tuvo que subastar algunas piezas, entre ellas un He-Man que se pagó a 9.000 euros.

Angelina Jolie, cuchillos

Colección cuchillos de Angelina - Catawiki

Tiene una bastísima colección de objetos punzantes de toda naturaleza, algunos son ejemplares raros que valen hasta 20.000 euros.

La firma Darrel Ralph es una de sus favoritas, están especializados en la creación de navajas hechas a mano. Se desconoce la cantidad de ejemplares que tiene la actriz, lo que sí mostró en público en un programa de televisión estadounidense es su habilidad con la navaja mariposa.

Jolie, una amante confesa de los tatuajes, dibujó sobre su piel los hechos más trascendentales de su vida. En la espalda se distinguen varias hojas de navaja.

Tom Hanks, máquinas de escribir antiguas

Tom Hancks con sus máquinas de escribir - Catawiki

El actor escucha el traqueteo de las máquinas de escribir como si se tratase de los acordes de una canción de su infancia. Su devoción por estos objetos es tal que asegura poder reconocer cada dígito por el sonido que emite.

Entre los modelos que guarda en su casa suenan auténticas joyas de «la edad de oro de la escritura mecánica»: una Underwood de su padre, una Olympia Model SM8, Royal «Apollo 10», un LC Smith Corona que lleva a todas partes, un IBM Selectric I y el Hermes 3000.

Hanks llegó incluso a escribir un libro sobre máquinas de escribir, en el que confesó lo siguiente: «es un hecho: nadie tira nada escrito a máquina en la basura después de una sola lectura. ¿E-mails? Los borro más antes de ver la firma electrónica».

Claudia Schifer, insectos exóticos

A la modelo le encantan los arácnidos - GTRES

La modelo fija el origen de su fascinación por los insectos en las mañanas de su infancia, cuando observaba a las arañas moverse entre los hilos de su tela mojada entre gotas de rocío.
Comenzó por hacerse con todo tipo de arácnidos de todas partes del mundo. Más tarde amplió el corte a insectos de ocho patas y ahora se siente fascinada por los más caros y exóticos.

Whoopi Goldberg, zapatos

Whoopi Goldberg - GTRES

Los estrambóticos zapatos de la actriz se cuentan por miles en su mansión de Los Ángeles y sus formas son digas del sorprendente armario de la mismísima Oda Mae Brown -el papel interpretado por Goldberg en «Ghost».
Destacan unos zuecos con forma de plátano, unos zapatos con enormes plataformas rellenas de cabezas de Barbies y otro modelo cuyo tacón es una enorme cabeza.

Demi Moore, muñecas de porcelana

Demi Moore - GTRES

La colección de la compañera de reparto de Goldberg en Ghost estuvo de moda en su día, pero hoy resulta un poco siniestra: tiene cientos de muñecas de porcelana de gran valor en su casa.

Shaquille O'Neal, colecciona «eses»

Saquille O'Neal duerme en una cama redonda con el emblema de Supermán - GTRES

La colección de la estrella de la NBA es una de las más particulares de todas. Se compra todo lo que lleva impreso la «S» de Superman.
El objeto más llamativo es la enorme cama redonda del dormitorio principal de su mansión.

Penélope Cruz, perchas

Penélope Cruz - GTRES

No le gustan metálicas, sino en madera y es capaz de reconocer las particularidades de cada uno de los más de 500 tipos de perchas de su colección.
Es muy aficionada a la moda desde muy joven, los pasos de la española sobre la alfombra roja así lo atestiguan: siempre correcta, impoluta, acapara el giro de los obturadores más avezados.

https://www.abc.es/summum/living/oc...nas-y-caras-famosos-201810281353_noticia.html
 
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Hola, me encanta el tema que has abierto.

Tengo varias colecciones, desde toda la vida. Una es de canicas de cristal, desde que era niña. Aunque actualmente esa colección la tengo parada.

En los últimos doce años me he dedicado a las muñecas Himstedt y a los bebés de silicona. Por cuestiones de precio y espacio, mantengo mi colección en unos 50 de cada, he ido vendiendo unos y comprando otros, ajustándola hasta tener una cole casi perfecta, donde ya no sobra ninguno y me encantan todos los bebés que tengo. En el caso de las muñecas es mucho mejor calidad que cantidad.
También tengo las muñecas demi infancia y una pequeña colección de antiguas de porcelana.

Hace muchos años inicié una colección de arenas de los sitios que visitaba, de todo el mundo. Luego la dejé parada. Hace unos seis meses he vuelto a ella con gran dedicación y entusiasmo y estoy totalmente enamorada de las arenas del mundo, de ríos, de lagos, de volcanes, de desiertos y por supuesto de playas. Las arenas tienen una belleza alucinante y las amo. Quedan preciosas en pequeños frascos de cristal de 4 ml. de capacidad. Primero usaba frascos más grandes, pero rectifiqué porque pesan y ocupan mucho. Es muy gratificante hacer cambios con otros apasionados de la arena.
 

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Hola, me encanta el tema que has abierto.

Tengo varias colecciones, desde toda la vida. Una es de canicas de cristal, desde que era niña. Aunque actualmente esa colección la tengo parada.

En los últimos doce años me he dedicado a las muñecas Himstedt y a los bebés de silicona. Por cuestiones de precio y espacio, mantengo mi colección en unos 50 de cada, he ido vendiendo unos y comprando otros, ajustándola hasta tener una cole casi perfecta, donde ya no sobra ninguno y me encantan todos los bebés que tengo. En el caso de las muñecas es mucho mejor calidad que cantidad.
También tengo las muñecas demi infancia y una pequeña colección de antiguas de porcelana.

Hace muchos años inicié una colección de arenas de los sitios que visitaba, de todo el mundo. Luego la dejé parada. Hace unos seis meses he vuelto a ella con gran dedicación y entusiasmo y estoy totalmente enamorada de las arenas del mundo, de ríos, de lagos, de volcanes, de desiertos y por supuesto de playas. Las arenas tienen una belleza alucinante y las amo. Quedan preciosas en pequeños frascos de cristal de 4 ml. de capacidad. Primero usaba frascos más grandes, pero rectifiqué porque pesan y ocupan mucho. Es muy gratificante hacer cambios con otros apasionados de la arena.

Una colección de arenas, ¡qué original!. :)
Además si es de sitios que has visitado tiene un valor emocional añadido.
 
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Una colección de arenas, ¡qué original!. :)
Además si es de sitios que has visitado tiene un valor emocional añadido.
Si, así es. Hace mucha ilusión recoger la arena de los sitios donde vas, y cada una tiene sus recuerdos.
También es muy bonito cuando algún amigo, conocido, o amigos de mis hijas me traen algunas.
 

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Mi madre colecciona desde hace unos años muñecas de porcelana, nuevas o no. Lo que más le gusta es comprarlas más o menos deterioradas pero baratas y luego ella las "restaura", les arregla las partes que tengan rotas, el pelo y les recose los vestidos o incluso se los hace nuevos. Tiene muchísimas muñecas por toda la casa. A mi me daban un poquito de miedo al principio (porque algunas, sobre todo las más antiguas, me resultaban un poco "siniestras") pero ya me he acostumbrado y ahora a mi también me gustan. :)

Os dejo este interesante artículo sobre coleccionismo de muñecas que he encontrado en la web:


Coleccionistas de muñecas
Por María Jesús Burgueño




La muñeca nace de la idea de un escultor, de un artista
Se conoce la existencia de muñecos desde la antigüedad hechos de barro, madera y trapo, pero es en el siglo XV cuando aparecen los primeros fabricantes de muñecas y un siglo más tarde París, principal centro de la moda mundial, viste a las muñecas procedentes de Alemania y Holanda; aparece la “muñeca maniquí”. El XIX está considerado el siglo de oro del juguete y es en esta época cuando las muñecas se incorporan al proceso de producción de las grandes industrias del sector. La demanda de la burguesía por este juguete hace que la competencia cree dos focos importantes de fabricación, Alemania y Francia, y a mediados de siglo se unirá Inglaterra. Este nuevo juguete será de porcelana y con un aspecto moderno, adaptando cánones estéticos que hará las delicias de la burguesía.

La joya de las muñecas se llama Chanelle. Es un modelo de la casa Steiner de la que sólo se conocen tres ejemplares en el mundo y por la que un particular no dudó en pagar 42.000.000 de pesetas (252.425 euros) en el año 2000 en una subasta internacional. Hoy su precio puede superar los 300.000 euros. Se pagan cantidades astronómicas por muñecas, especialmente de porcelana, que están en los mejores museos y los coleccionistas que no pueden alcanzarlas buscan réplicas que nada tienen que envidiar a las originales.


Muñeca Chanelle

Bajo el imperio de Napoleón II se crean unas magníficas muñecas con cuerpos articulados en madera o piel de cabrito rellena y con cabeza en bisquit. A partir de 1840 paralelamente a la producción de vajillas en las fábricas francesas y alemanas (Limoges, Limbach, Meissen, etc.) se fabrican cabezas de muñecas siguiendo cánones estéticos ligados a las grandes damas como Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia y esposa de Napoleón III, Jerry Lind, célebre soprano sueca, etc.

En 1850-1920 aparece la “muñeca parisina” o “Lady fashion” es decir la muñeca adulta con suntuoso vestuario que refleja las tendencias de la moda. La londinense Augusta Montanari, junto con François Greffier de Nantes, sacan al mercado los primeros “Bebés”, y la fábrica Motschmann de Someberg se queda con la patente de bebé con facciones orientales. El bebé mecánico aparece en 1855, su patente la tiene el francés Jules Nicolas Steiner. En 1862 lanza al mercado un bebé que habla”, también el irrompible y articulado.


La muñeca, una obra de arte
El valor de cada una de estas obras depende de quién las ha ideado y de cuántas se hayan realizado. Ha habido muñecas muy elitistas de las que sólo se hicieron media docena. Es a principio del XX cuando los muñecos alemanes llegan al mercado de clase media, son más baratos que sus “hermanas”, son menos lujosos, pero no por ello dejan de ser preciosos como los de Kämmer&Reinhardt, de Turingia (firma K.R. identificada por una estrella con seis puntas) y los de Simon&Halbig.

El precio de las muñecas de colección mantienen un precio casi único internacional, no existe prácticamente diferencia en ningún país, si encontramos alguna ganga es por falta de conocimiento del que la vende, por falta de demanda y sobre todo por el estado de conservación, número de piezas realizadas… Los muñecos están catalogados y los precios se regulan en el mercado internacional, generalmente en dólares.

Cuando hablamos de muñecas Steiner, Jumeau, etc. estamos hablando de millones. Algunas muñecas superan en precio a los grandes artistas de la pintura, como el caso de una Steiner, de la que sólo se conocen tres ejemplares en todo el mundo, se subastó en el año 1999 en la sala Christie´s en Nueva York y se la quedó un coleccionista alemán por más de 252.000 euros.


De Biscuit

Entre las piezas más apreciadas están las realizadas con biscuit. El valor económico depende de muchos factores como conservación, pelo, material, ropa, etc., pero por citar algún precio se puede encontrar algún pequeño muñeco de biscuit del siglo XIX por unos 600 euros. Y dentro de las muñecas de porcelana las de Jumeau son las más codiciadas. En general las muñecas francesas son muy valoradas por los coleccionistas, siempre que sean de biscuit, policromadas y que tengan sus marcas.

Dentro de las muñecas francesas podemos encontrar muñecas de muy buena calidad, para los que quieran empezar una colección, de la casa Schmitt&Fils (el Bebé Schmitt es el más buscado), otras muñecas muy apreciadas son las de la marca A.T. (posiblemente Thuillier) o las de Petit&Dumontier. También podemos comenzar con alguna pieza inglesa de la casa Diamon Pottery o Doll Pottery, o de otras compañías británicas, no son de muy buena calidad (pasta dura) pero son objeto de colección por su escasez (sólo se fabricaron durante la I Guerra Mundial) los precios son más asequibles. Una muñeca inglesa marcada
Pedigree en la espalda, de los años 50, con pelo natural, ojos durmientes acrílicos, con ropa de origen, se puede adquirir por unos 70 euros. Y por una pequeña muñeca de cartón piedra, con pelo de mohair y ropa original se puede pagar unos 100 euros.

Mariquita Pérez
En cuanto al mercado en España hay que destacar la creación de Eleonor Coello y María Pilar Luca de Tena, en Onil, de nuestra Mariquita Pérez de cartón-piedra, la más famosa de los años 40 y 50, el sueño de todas las niñas españolas de aquellos años, pero inaccesible para la mayoría por su precio de 125 ptas.

En 1968 aparece Nancy de Famosa y diez años después llega de EE.UU el mito creado por el cine de Hollywood, el “ídolo americano”, la “pin-up” en bañador Barbie, muñeca que ha creado un coleccionismo propio y millonario.

Una buena guía de precios son los catálogos de las subastas, estas salas tienen expertos que ponen precios de salida muy cercanos a los del valor de mercado, aunque algo más bajos, ya que las muñecas de porcelana en España aún no han alcanzado la cotización internacional. El caso de Mariquita Pérez, es un fenómeno social, se ha convertido en la estrella de las muñecas en el mercado nacional que gira prácticamente en torno a ella, pero el problema, si se puede llamar problema al mercado nacional, es que fuera de España no tienen ningún valor, en los últimos años se ha pagado unos precios altísimos por esta muñeca entre 600 y 700 euros y por su hermano Juanín la mitad. Otros muñecos de caucho de los años 50, con la marca “Diana” se pueden encontrar por 300 euros. Aunque en estos últimos años los coleccionistas han preferido invertir en otras piezas por lo que el valor de los muñecos han mantenido su cotización y en algunos casos han experimentado un ligero descenso.


Mariquita Pérez

En internet

Los precios son sensiblemente más bajos que en las subastas tradicionales ya que no se cobra comisión al vendedor ni al comprador. Las muñecas y muñecos a partir de los años 50-60 son muy buscados. Por ejemplo se puede encontrar alguna Mariquita Pérez por 300 euros, una Mari Cris con una salida en 250 euros. Una muñeca Guendolín, de Onil, por 90 euros. Una Maricella del artesano Molina, también de de Onil, por 220 euros. Una Petrita también de Molina, 160 euros. Una Pichuca por unos 140 euros. Y Cayetana, creada por Isidro Rico, por 100 euros.

Réplicas exactas

En la actualidad hay talleres artesanales tanto en España como en el resto de Europa, en los que se reproducen muñecas victorianas perfectamente vestidas, cualquier réplica es posible en estos talleres. Los pedidos exclusivos también se realizan y aunque los precios son importantes hay padres, abuelos… que piden que les hagan un muñeco con la cara de su hijo o nieto. Estas réplicas tienen que ser idénticas no vale ser parecida, los pequeños detalles son importantes para un buen coleccionista que está dispuesto a pagar mucho dinero.

El precio como hemos señalado anteriormente, varía según el vesturario, el pelo, ojos de cristal, etc. Por ejemplo, una muñeca Jumeau, Long Face (pequeña) o como se la conocía popularmente muñeca de la cara larga, la original tiene un precio de mercado internacional de 30.000 euros, su reproducción puede superar los 700 euros. Una muñeca Danel original cuesta en el mercado 6.000 euros, la réplica se pueden encontrar entre 600 y 700 euros.

Una muñeca Jumeau, Long Face, de 86 cm., se vendió en 1995 por 7.600.000 ptas. (45.676 euros), la réplica podemos adquirirla por unas 1.200 euros. Una muñeca K.R cuyo original se puede adquirir por 3.600 su réplica cuesta 550 euros. Una K.R, la pequeña de 28 cm., se puede encontrar por unos 750 euros, la reproducción cuesta 39 euros. La famosa muñeca de Steiner, Chanelle que se subastó en el año 2000 por 42.000.000 (252.425 euros), tiene su réplica por 1.500 euros.



Maestros muñequeros
Los fabricantes franceses, alemanes y daneses utilizaban la porcelana barnizada, de gran calidad, o también llamada china para fabricar las cabezas de muñecas a partir de 1830, con una gran gama de peinados.

Estas cabezas las podemos encontrar en el mercado con cuerpo o sueltas, ya que se vendían de las dos formas y las niñas o las madres confeccionaban los trajes. Muchos coleccionistas las adquieren por los peinados que en general son de color negro o marrón, pintados, aunque posteriormente se empezaron a fabricar calvas, con un punto negro, y en 1890 aparecieron las chinas rubias.

Estas muñecas siempre han tenido un precio por debajo del resto de las muñecas de porcelana, quizá porque aún se encuentran muchas en el mercado. En el siglo XX aparece con fuerza la muñeca de porcelana sin barnizar y sin teñir, también llamadas Parian. (Las más apreciadas son las fabricadas por Kling, marcadas en la muñeca con una “K” dentro de una campana y con los números “148 0”, “186,5” “189 3” y el “123 2”).

A la fabricación de este tipo de muñecas se unieron numerosas casas europeas. Muchas están marcadas dentro o detrás del busto. Se vendían de forma similar a las chinas, es decir sólo la cabeza. Otras no tienen marcas que las identifique por lo que los coleccionistas han sido los responsables de identificarlas y ponerlas nombres, por el color del pelo, el peinado, el parecido a determinados personajes de la historia, etc.

Son muñecas de gran calidad, La más exquisita es la muñeca de la versión Emperatriz Eugenia (Lucy), otras muy escasas en el mercado son Miss Liberty y la muñeca Princesa Augusta Victoria. Las muñecas más caras Parian son las que tienen los ojos de cristal. Y las más baratas son las realizadas en biscuit de piedra (stone biscuit) de peor calidad, realizadas con arcilla gruesa.

La estrella por excelencia es la muñeca biscuit con la misma sustancia que la china con la diferencia en su terminado mate. Los fabricantes franceses y alemanes descartaron enseguida los otros materiales para fabricar cabezas y miembros de biscuit. Estas cabezas pasaban por el horno una vez a muy alta temperatura, después las pintaban y, posteriormente, las volvían a cocer (pintura cocida en biscuit). Las más caras en el mercado internacional son las francesas fashion, extremadamente delicadas tanto en sus vestuarios como en su expresión. El cuerpo puede ser de cuero, madera, tela y hasta de hojalata, lo importante es el resto, muchas tienen la marca del fabricante, el pelo está fijado en numerosas ocasiones sobre corcho y los ojos de cristal soplado se insertaban a través de un corte en la cabeza.



Nuevos coleccionistas
Para los que inician una colección de muñecas alemanas las Marseille son fáciles de encontrar y a unos precios muy interesantes, son de excelente calidad, esta casa también fabricó cabezas para otras compañías. Otra compañía importante por la cantidad de muñecas que produjo fue Simon&Halbig, (los cuerpos los



compraba a otras fábricas sólo las de biscuit eran suyas completamente) esta compañía también vendía sus cabezas a otras casa como Jumeau, Daspres y Roullet&Decamps, etc. Las S&H suelen estar marcadas en la parte de atrás de la cabeza o en el busto. Las muñecas Kestner son realmente auténticas, ya que están fabricadas íntegramente por esta marca desde 1805, pero la dificultad para los coleccionistas está en que son difíciles de reconocer ya que no están marcadas hasta 1880. En 1930 fue absorbida por Kammer&Reinhardt. Los coleccionistas que se precien no pueden dejar de tener una K&R, esta marca fue posiblemente la primera en añadir dientes a sus muñecas, así como colorear el biscuit y fabricar muñecas negras, chinas, indias, etc.


También esta compañía se hizo con el mercado de cabezas y vendió a casas tan importantes como S&H (estas muñecas llevan las dos marcas). Aunque el gran logro de Kammer&Reinhardt fueron las muñecas de carácter, el precio de estas muñecas varía según la cantidad de ellas que aparezcan en el mercado, por ejemplo podríamos sumar muchos millones de pesetas si saliera algún muñeco con la numeración 108, 111, 113 de los que se sabe que existieron pero no se ha visto ninguno en el mercado actual o el número 115 (niño de meses con pelo moldeado y ojos de cristal), otro ejemplar millonario es el 115a (con peluca), etc. En numerosas ocasiones utilizaban para la fabricación de estos muñecos a sus hijos, nietos o sobrinos como modelos. Estos muñecos de carácter comienzan a ser muy frecuentes en numerosas fábricas alemanas por lo que el precio se abarata.

Las francesas las más selectas

Las muñecas realmente selectas son las francesas y concretamente las Jumeau, destinadas en exclusiva para las niñas ricas. Algunas de las primeras muñecas de esta firma tienen cabezas alemanas y para desdicha de los coleccionistas no están marcadas ni las Jumeau ni las alemanas, por lo que son muy difíciles de identificar. Sólo unos años más tarde se marcan con una J.

Las muñecas más apreciadas por los coleccionistas son las de aspecto infantil articuladas, de ojos almendrados y las de cara alargada o triste, tampoco estas están marcadas pero son más fáciles de reconocer, lo que sí está marcado es el cuerpo con un sello azul (Jumeau Medaill d´Or París), las muñecas de boca cerrada con un sello en rojo (Déposé Tête Jumeau Breveté S.G.D.G.). Una de las piezas más caras son los Bébé Jumeau. Y desde luego las muñecas Steiner son consideradas por los coleccionistas como la crème de la créme junto con las Jumeau, las muñecas de esta marca eran las más queridas por las niñas de la época, su rostro es especialmente dulce y expresivo. El fundador Jules Nicholas Steiner, relojero de profesión, produjo una gran cantidad de muñecos bebes con un mecanismo incorporado que les hacía hablar y andar, las marcas de estos muñecos aparecen en el mecanismo y en algunas ocasiones en la cabeza (J.Steiner o bien Ste.).



Conservar para toda la vida
Para poder conservar las muñecas de porcelana en perfecto estado durante muchos años, lo más aconsejable es tener a las muñecas protegidas del polvo, en vitrinas y si el cuerpo es de trapo debemos poner algún producto antipolillas, o algún insecticida. El pelo es muy delicado, no conviene retocarlo mucho, y si es imprescindible y con mucho cuidado se puede lavar (mejor un experto y con una limpieza en seco). Nunca usar una pintura no apropiada para retocar los labios, uñas, etc. Si la muñeca es de pasta de composición lo mejor es alejarla de la humedad ya que es su mayor enemigo. Si su muñeca es de cera no la limpie con agua, protéjala con papel de seda o algodón.



Cómo comprar una muñeca

Si queremos comprar una buena muñeca lo primero en lo que hay que fijarse es en los materiales de la muñeca, mejor si es biscuit, que esté en buen estado, que los ojos sean de cristal, no de pasta, el pelo y pestañas naturales. Que tenga algún tipo de marca o firma, luego nos fijaríamos en el estado general y por último en el vestuario, los vestidos si son de época suelen llegar en muy mal estado, por lo que han podido ser sustituidos, esto es lo de menos, aunque si son de época muchísimo mejor.

La cabeza es lo más importante, comprobaremos si tiene o no la marca del fabricante, si tiene grietas o manchas por una mala cocción, continuaremos con la peluca si se puede o no desmontar, el tipo de pelo y su estado de conservación. También si conserva intactas las orejas, si son moldeadas o postizas (ensambladas a la cabeza una vez moldeada la cabeza), si tiene dientes o le faltan, si la pintura está retocada.

Otro detalle son los ojos si son de cristal o están pintados, si son ojos flirting (los que se mueven muy rápidamente) o durmientes debemos intentar averiguar si el mecanismo es moderno o conserva el original. En cuanto al cuerpo si las manos son de cerámica observaremos si son del mismo color que la cara en caso contrario podemos pensar que no son del mismo fabricante, si el cuerpo es de tela nos fijaremos en el hilo con el que está cosido nos puede dar una pista de su antigüedad.

En cuanto al precio hay que asesorarse siempre por un experto, ya que la misma muñeca no siempre cuesta lo mismo, ni la misma marca es la misma muñeca, existe un catálogo de precios internacionales que los profesionales manejan y le pueden asesorar sin ningún tipo de duda. Por otra parte hay que fijarse un precio antes de adquirir, como hace el Estado, para no pagar cantidades absurdas y por supuesto pensar que la cifra que marca el golpe de martillo no es la definitiva, hay que añadir la comisión etc. que cada casa de subasta determine. Otro punto importante es valorar la restauración que necesite la muñeca, o si ya viene restaurada y como ha sido ésta





Aquí podéis encontrar el artículo completo (faltan algunas fotos que no he podido poner, sólo caben diez).
https://www.revistadearte.com/2010/01/10/coleccionistas-de-munecas/

Como está (mi madre tiene algunas parecidas) me gustan mucho, así con el pelo muy largo y rizado y vestidos muy vistosos. Me encanta el detalle del sombrero y el bolso.




 
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Una cosa que me gustaba mucho coleccionar de pequeña, eran postales. Me las traían mis familiares de allá a donde fueran. Me hacía mucha ilusión. Con los años he dejado de coleccionarlas pero todavía conservo las que reuní, claro.
Os dejo este artículo que he encontrado en Internet, donde se nos anima a coleccionar postales:

https://www.catawiki.es/stories/2965-sabes-por-que-debes-coleccionar-postales-ahora-mismo

¿Sabes por qué debes coleccionar postales ahora mismo?

Las postales han estado circulando por el mundo durante más de 150 años, dando como resultado una infinita colección de bellas y fascinantes imágenes e historias. En este artículo puedes saber más sobre los motivos de la gente para coleccionar postales, ¡y sobre la manera de convertirte en un exitoso cartófilo!.
(Con la colaboración de Anton Stikkelman – Experto en postales).

Historia de forma resumida. Aunque las élites empezaron a enviar tarjetas de felicitación en el siglo XVII, las postales se popularizaron hacia 1870, cuando la tecnología redujo los costes de impresión y se introdujeron los sellos. Al principio no había espacio para saludos en la parte de atrás de las tarjetas, donde había la dirección y el sello, así que mucha gente escribía sus mensajes en la cara de la imagen. La edad de oro de las postales empezó a comienzos del siglo XX con la introducción del reverso dividido. Se fabricaron y enviaron millones de postales en los EE.UU. y en Europa.



¿Por qué coleccionar postales?. La nostalgia es una de las principales razones para coleccionar postales; las imágenes y las historias en las tarjetas a menudos se asocian a recuerdos del pasado propio. Otras personas coleccionan postales con fotos o ilustraciones de una época o lugares determinados por su valor histórico. Si comparamos una postal moderna de San Francisco con una de 1917 nos sorprenderemos al ver lo mucho que ha cambiado. Los historiadores, de hecho, estudian postales antiguas para conocer más sobre las gentes que vivieron en un municipio, patrones en el estilo de vida, diferencias arquitectónicas, etc. Por último, pero no por ello menos importante, una buena colección de postales antiguas puede valer bastante dinero hoy en día.



¿Qué postales coleccionar?. Si te atrae la idea de coleccionar postales, puede que lo mejor sea empezar por coleccionar las que realmente te gusten: tarjetas antiguas de antes de la época dorada, postales de grandes fotógrafos, imágenes de vacaciones, tarjetas con detalles arquitectónicos o con valor histórico; o puede que prefieras postales usadas con una historia personal. Cuando estés seguro sobre tu afición y estés dispuesto a invertir dinero en ella, entonces puedes pujar por lotes más escasos o valiosos.



Las postales más caras. La postal vendida por el precio más alto (45 370,70 $) se cree que es la más antigua del mundo, y fue enviada por el escritor Theodore Hook a sí mismo en 1840. A las antiguas fotografías (reales) tomadas a principios del siglo XX siempre les va bien, como también sucede con los álbumes completos de postales antiguas. Además de la antigüedad, la rareza y el hecho de mostrar momentos icónicos de la historia determinan el valor. Una única postal de Navidad que incluye la firma de un artista conocido, como Ellen Clapsaddle, puede valer más de 50 euros. Las postales antiguas procedentes de rincones lejanos del planeta, a diferencia de las de EE.UU. o Europa, son a menudo más valiosas.



Fuente: http://www.telegraph.co.uk

Investiga

El diseño de una postal suele indicar su época. Por ejemplo, desde 1906 las tarjetas postales estadounidenses tenían un reverso dividido, el cual antes no contaba con división y no disponía de espacio para los saludos. Entre 1915 y 1930 las postales se diseñaban a menudo con unos bordes blancos para ahorrar tinta, mientras que las de 1930 hasta 1950 tienen un aspecto de lienzo.

Evita los remordimientos de comprador. Ya sea en un mercadillo o en una subasta en internet, hay varias cosas que puedes comprobar a la hora de comprar una postal. Son más valiosas si no tienen o tienen pocas marcas, grasa o manchas en la superficie y si las esquinas no están dobladas ni rotas. Algunos dicen que una postal no escrita vale más —a menos que el autor fuera famoso—, mientras otros creen que no importa, siempre que el estado de la postal y la caligrafía sean buenos. ¡Ciertamente es algo que le da valor histórico a la tarjeta! Un sello puede añadirle información histórica a una postal, dependiendo de la legibilidad de la fecha y el lugar.

Cuida de tus postales. Cuando tengas bonitas y fascinantes postales en tus manos, asegúrate de cuidarlas bien. Introdúcelas todas en fundas para mantenerlas limpias y cuidadas, vuelve a guardar en funda las tarjetas que compres. Conserva las postales alejadas de altas temperaturas, humedades y luz (solar) en la medida de lo posible. Ten cuidado de no guardarlas en álbumes de fotos autoadhesivos, pues se echarían a perder con el tiempo. ¡Menuda pérdida de recuerdos, valor histórico y beneficios futuros!



¿Sientes ya la nostalgia? ¡En Catawiki puedes encontrar muchas fascinantes, hermosas y divertidas que puedes añadir a tu colección!.

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El arte de coleccionar sellos

¿Por qué coleccionamos objetos? Para el común de los mortales guardar cosas que, no sirven para nada salvo para ocupar un preciadísimo espacio es una tarea inútil, pero hay personas, los coleccionistas, que gustan de atesorar distintos objetos por puro placer. La filatelia o el coleccionismo de sellos es una de las colecciones más habituales, probablemente la colección por excelencia. Los sellos son vistosos, bonitos y, como se imprimen por todo el mundo en grandes cantidades, casi inagotables.



Tienen la ventaja añadida de que el inventario mundial de sellos aumenta cada año con nuevas emisiones, ya sea ordinarias o especiales, que hacen las delicias de los aficionados. La filatelia es, además, apta para todos los bolsillos. Cualquiera puede convertirse en un coleccionista de sellos aunque, como se verá más adelante, a mayor nivel adquisitivo, mayores posibilidades de ampliar y mejorar la colección.

El sello, emblema de la modernidad

La filatelia no nace hasta la segunda mitad del siglo XIX. El sello o timbre postal como lo conocemos en la actualidad es algo relativamente reciente. Nació en 1840, cuando el británico Rowland Hill creó el primer sello postal, más conocido como “Penny Black”. El nombre no tiene misterio alguno, “penny” porque valía un penique y “black” porque se imprimió en colores oscuros.

Hasta ese momento, y desde tiempos inmemoriales, el servicio postal funcionaba mediante el pago en destino, es decir, lo que hoy conocemos como “contra rembolso”. El problema es que el servicio de correos perdía tiempo y dinero cuando los destinatarios no aceptaban las cartas. Así que al señor Hill se le ocurrió la posibilidad de que se abonara el servicio antes del envío. Y así nació esa diminuta maravilla que conocemos como sello.

Pronto el sistema inglés de pago por anticipado demostró su eficacia. Empezó a extenderse por Europa rápidamente. A España el sistema del franqueo con sello llegó en 1850, en tiempos del reinado de Isabel II. Esa es la razón por la que el primer sello emitido –y enviado – en nuestro país llevaba grabado la efigie de la reina chata.

Ha pasado más de siglo y medio desde aquel debut filatélico y, a pesar de que los tiempos han cambiado y hoy lo que más se envían son correos electrónicos, la afición por la filatelia lejos de remitir crece con fuerza. Ricardo Jiménez Collantes es técnico de televisión y un auténtico apasionado de esta disciplina desde que tenía diez años. Hoy tiene más de cincuenta y aún recuerda como recibía, de pequeño, unas postales que le enviaba un familiar desde Paris. Desde entonces decidió convertir esta pequeña afición en algo más.

De esos primeros sellos parisinos con la imagen impresa de “le coq” la colección ha crecido hasta contar con casi 18.000 estampillas, que este activo miembro del Círculo filatélico del Henares cuida con mimo.

Ricardo recuerda como los primeros sellos los arrancaba del sobre o la postal hasta que un comerciante de la Plaza Mayor de Madrid le enseñó a “lavar” los sellos, de esa manera podía conservar tanto el sello como la postal. Repite constantemente que “el coleccionista nace, no se hace” dado que es una afición que requiere, primero tener dentro la inquietud, luego orden y después paciencia.

Entre los tesoros que colecciona Ricardo, se encuentran dos sellos: uno con el dibujo de un “Rabilargo” y otro de Franco y el Castillo de la Mota. “No es por el valor de los mismos, ya que apenas costaron unas pesetas, el tiempo que me llevó hacerme con ellos es lo que hay que tener en cuenta”, afirma orgulloso.

Ricardo asegura que guarda todos los sellos nuevos que se han editado en España desde 1958 y cree que la mayoría de los usados, aunque si descubre alguno que no lo tiene, como el “Rabilargo” lo busca y trata de conseguir a cualquier precio. Pero son muchos los sellos que salen cada año, de modo que no es tan fácil como parece seguirles la pista.

Los distintos sellos disponibles se localizan en los catálogos que diferentes entidades privadas publican. En España está el Edifil, en Reino Unido el Stanley Gibbons, en Estados Unidos el Scott, el Yvert et Tellier en Francia o el Michel en Alemania. Internet también ayuda, “hoy en día en Ebay se pueden encontrar casi todos los sellos” dice Ricardo, que lo mismo atiende su amada colección por los medios tradicionales que por los electrónicos.

La pregunta que todo neófito es hace es: ¿cuánto cuesta un sello? Podría pensarse que, a más antiguo, más caro, pero no siempre es así. Los precios de los sellos no guardan consonancia con su edad. Un sello emitido en tiempos de Isabel II apenas cuesta un euro y medio en el mercado. En los catálogos que manejan los aficionados a la filatelia, se da una idea del precio de mercado en el que se mueven los distintos sellos, pero como todo mercado “está sujeto a la oferta y la demanda”. El sello conocido entre los filatélicos como “El Visitas”, un timbre de 1950 que conmemora la visita de Francisco Franco a Canarias, puede salir por unos 7.500 euros como mínimo.

Ricardo estima que en España hay unas 1.500 personas inscritas en la Federación Española de Sociedades Filatélicas, que engloba a todas las asociaciones del país, aunque está convencido de que hay mucha gente anónima que se dedica a esta tarea sin asociarse. También algún famoso. “Es de sobra conocido que Nicolás Sarkozy es un gran aficionado a la filatelia” confiesa como quien desliza un secreto a voces. También lo era el ex presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, la reina Isabel II de Inglaterra o los futbolistas del Real Madrid Emilio Butragueño y Luis Figo.
No existe, por lo tanto, un perfil de coleccionista de sellos, afición silenciosa donde las haya. Cualquiera puede serlo. Sólo necesita haber nacido para ello y, sobre todo, dedicarle paciencia, buena letra y cierto gusto por las cosas bellas porque un sello, aunque sea muy pequeño y parezca algo insignificante, es una obra de arte en miniatura.

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El coleccionismo de sellos vive su propia revolución digital


Por: Jorge G. García
La filatelia apuesta por las nuevas tecnologías, como la realidad aumentada, para adaptar su sector al siglo XXI y acercar una actividad más que centenaria al público joven

Cargados con álbumes, lupa en mano y una edad más que respetable a sus espaldas. Una imagen que a cualquiera le viene a la cabeza al escuchar la palabra filatélico. Pero aquello de que las apariencias engañan se cumple a la perfección. Es el encanto de los trampantojos. A primera vista dan una impresión que cambia casi por completo al llegar hasta el fondo. El coleccionismo de sellos ha encontrado en las nuevas tecnologías el aliado idóneo para jugar con todos a las falsas impresiones. La revolución digital que vive le permiet adaptarse a los cambio frenéticos de la sociedad del siglo XXI y, al mismo tiempo, acercarse a un público más joven.

Una carta sin sello resulta inconcebible. El problema para este pequeño elemento rectangular es que la correspondencia física ha bajado exponencialmente con el paso de los años. Su mejor salvavidas ha sido transformarse en elemento de colección. En España, por ejemplo, conviven unos 400.000 filatélicos. “Nuestra baza es dar un valor añadido al sello, que sea diferente. Que le guste a más gente que solo a los coleccionistas. Por eso, la tecnología nos ha ayudado a crear algunos completamente innovadores”, razona Modesto Fraguas, director de filatelia de Correos. Ya no vale con un dibujo bonito, sino que necesita trascender el propio papel.

La realidad aumentada ha tenido un impacto determinante en las series para coleccionistas. Aparte de llamar la atención,los mensajes entre lo real y lo virtual se entremezclan a través de un teléfono móvil. Como explica Fraguas, el primero que empleó esta tecnología en España fue de un emoticono que incluía un código QR para descargar la app que permitía ver más sellos diseñados con la misma técnica. “Los contenidos adicionales pueden ser desde tutoriales que cuentan cómo se ha montado un sello en papiroflexia hasta una animación que contextualiza la imagen que aparece de El Greco”, añade.

Nunca antes ocho centímetros cuadrados tuvieron tantas posibilidades. Los filatélicos tienen que estar literalmente con todos los sentidos puestos para aumentar su colección. Correos elaboró, en colaboración con el chef Ferran Adrià, una serie de sellos con aroma y sabor a almendra, en recuerdo al ajoblanco, como homenaje a la gastronomía española. “Habría sido imposible sin las mejoras técnicas actuales y sin sistemas de impresión digital. Está claro que aumenta su precio, pero también que no cuesta lo mismo incorporar unas semillas a un sello”, sostiene Fraguas. Está claro que lo de los trampantojos se lo han tomado realmente en serio en la filatelia.

Los sellos también entienden de 3D

En el afán por conectar con un público más joven, los sellos en tres dimensiones se han convertido en una especie de reclamo. A veces no será tan fácil contemplarlos sin más. Gafas en ristre, el dinosaurio impreso cobra vida casi al instante como si saliera de Parque Jurásico. Si optamos por una opción más sencilla, solo con girarlo y modificando el ángulo de visión, Han Solo cambiará de acompañante en el mismo trozo de papel. “Jugamos con diferentes efectos y la profundidad de campo gracias a que los imprimimos en 3D. Se trata de modernizar el sector e innovar tanto en temáticas como en técnicas de impresión”, asegura el director de filatelia de Correos.

Pese a ser un mercado más que maduro, continúa despertando cierto interés. Según expone Fraguas, al año emiten unos 90 sellos, pero se les acumulan hasta 600 peticiones de instituciones para dejar su impronta filatélica. Uno de los valores más importantes para los coleccionistas es el poso de historia detrás de su afición. Recoge la evolución de un país. “Es el testimonio de una sociedad en un tiempo determinado. Al principio solo se imprimían monarcas, pero ahora ya hablamos de Harry Potter, Star Wars o gastronomía. Lo que hagamos tiene que estar sintonía con la época que nos toque vivir”, concluye.

Correos ha incorporado las nuevas tecnologías a un elemento que parece alejado de la disrupción. Son conscientes de que, sin aplicarlas correctamente, el futuro de la filatelia, pese a los 60 millones de coleccionistas mundiales, puede no ser el deseado aun siendo un negocio consolidado. La innovación en los sellos no es precisamente un juego de falsas apariencias. Conviene revisar la percepción y observarlos como un elemento más de la revolución digital.



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10 consejos para empezar a coleccionar videojuegos

Por Álvaro Castellano

¿Qué? ¿Que te gustaría iniciar una colección de videojuegos clásicos o modernos y no sabes por dónde empezar? Desde 3DJuegos te ofrecemos algunos consejos rápidos para que puedas comenzar tu andadura con las colecciones retro o modernos de la mejor manera posible y, a ser posible, sin arruinarte en el intento.

Puede haber infinidad de motivos para ponerse a
coleccionar videojuegos retro o modernos, y todos ellos son igual de válidos. ¿Quieres volver a tener a mano todos los títulos que marcaron tu infancia? ¿Eres más joven pero te encanta lo retro y el aroma añejo de los lanzamientos clásicos? ¿Quieres completar tu colección de tal o cual consola porque te gustaría tenerla entera? No nos importa la causa, lo que nos encanta es compartir pasión por los videojuegos… sea en la forma que sea.

Así que ya sea para hacerte con videojuegos antiguos de una máquina tan popular como Super NES o para empezar a coleccionar una tan compleja y exigente como NEO-GEO AES… O para completar tu colección de PS4, Xbox One o Nintendo Switch sin dejarte un ojo de la cara o acabar convirtiéndolo en una obsesión; esta decena de consejos puede que te echen una mano a la hora de comenzar tu andadura en esto de amasar una colección que te haga sentir orgulloso ya sea a corto plazo o dentro de unos años. Aquí no lidiamos con la especulación, así que si lo que intentas es comprar títulos antiguos para revenderlos a precios disparatados, éste no es tu especial. Aquí tratamos únicamente con el ocio, y coleccionar videojuegos puede ser una experiencia maravillosa o una auténtica pesadilla, así que de ti depende convertirlo en una u otra cosa.

Aquí tienes 10 consejos para empezar a coleccionar videojuegos, ya sean clásicos o modernos.


Roma no se hizo en un día.
Tomárselo con calma desde el principio




Si tienes problemas para controlar tu impulso comprador, siempre es interesante tener claro que las mayores colecciones de videojuegos, generalmente, no se hacen rápidamente sino más bien despacio… Por lo general, claro. Todos recordamos el caso de la mayor colección clásica de Nintendo que está en manos de un Dubaití que invirtió más de 325.000 dólares en hacerse con ella, además, con la particularidad de comprar dos copias de todos sus títulos: una para guardar y otra para poder jugarlo. Pero, incluso él mismo reconocía que lo había hecho poco a poco, amasando juegos y juegos de sus viajes a Japón, Singapur o Europa.

Si tienes semejante cantidad de dinero para gastar en una afición como esta: ¡enhorabuena! Puedes saltarte este consejo y el siguiente e ir directamente al tercero, pero si no tienes tanto líquido en el banco está bien que tengas paciencia y que recuerdes que la mayoría de las colecciones más grandes no se han construido en un día… ¡Ni siquiera la de él!


Controla la inversión…Apartar una cantidad mensual puede ser útil



Como hemos dicho, si vas sobrado de dinero no necesitas mirar ni este punto ni el anterior. Todos recordamos alguna colección vendida por una gran cantidad , de un usuario que había dedicado toda una vida al coleccionismo a otro que tenía mucho dinero. Así… ¡Hop! El segundo engrosó con más de 11.000 títulos su biblioteca a un solo (y millonario) golpe de talonario. Pero, seamos honestos, a no ser que estés leyendo este artículo desde tu iPhone con oro y brillantes engarzados, no creo que sea ni tu caso ni el nuestro.

Si quieres mantener tus gastos controlados puedes convertir la adquisición de nuevos lanzamientos en un juego, apartando una determinada cantidad de dinero cada mes y destinándola a tu pequeña-gran colección. ¿20 euros al mes? ¿40? ¿50? Los que sean. La cosa es convertirlo en un divertimento en el que tengas que gestionar esa cantidad de la mejor forma posible para traerte a casa más y mejores juegos.


… Pero hay que ser flexible. Atento a los chollos



Ya… ya… Ya se que el nombre de este apartado va un poco en contra del anterior, pero vamos a tratar de explicarlo. Hemos hablado de que, si vas un poco justo, apartando una cantidad modesta de dinero cada mes puedes incrementar tu colección de videojuegos retro o moderna sin dejarte un riñón, y siempre en busca del chollo. Pero parte del coleccionismo es estar atento a estas ofertas irrechazables, y… ¿qué pasa si has agotado tu cuota de euros a mediados de mes y al día siguiente surge una ganga? ¡Flexibilidad ante todo, señores!

Juega un poco con el dinero, pero se responsable. Si te has gastado tu cuota de febrero el día 15, pero el 16 hay un Grim Fandango original con la caja inmaculada y manual de instrucciones a un precio ridículo, no pasa nada si adelantas el dinero del mes siguiente y gastas menos (o nada) en marzo. Si te ves capaz de ser organizado puede ser una buena táctica para no ser demasiado rígido y aprovechar los ofertones.


Hazlo saber a tus conocidos. ¡Da a conocer tu afición y evita crímenes!



Sí, evitar crímenes. Como lo lees, y como si de un justiciero de la noche se tratara. Porque que en una mudanza un amigo tire una SNES y sus seis o siete juegos de la infancia porque no sabía qué hacer con ellos es un crimen, y más si entre ellos hay algún incunable de valor incalculable. ¿Y sabes por qué lo ha tirado? Porque no sabe que coleccionas, y para él lo mismo da tirarlo todo al contenedor que dártelo. ¡Si es buen amigo seguramente ni te cobre por ello!

Así que, sí. No seas un pesado, porque a todo el mundo le molestan los pesados y puede acabar siendo contraproducente, pero que tus amistades sepan que coleccionas videojuegos: ya sean clásicos o modernos.


Peina Internet. Usa todas las herramientas a tu disposición



No vamos a hacer promoción de páginas web, pero buscando un poco por internet no te costará encontrar muchas alternativas serias y fiables a las clásicas de eBay para lo retro, por ejemplo, o de Amazon para lo moderno. Hay hasta cuentas de Twitter que se dedican a promocionar determinadas ofertas que viene bien seguir, y que te pueden hacer ahorrar mucho dinero con ofertas puntuales o rebajas permanentes.

La información es poder, ¿verdad? Pues estar al tanto de absolutamente todo te puede convertir en un coleccionista de primera. Y webs como las que controlan los precios históricos de videojuegos antiguos o actuales te pueden echar una mano también a la hora de controlar cambios de precios en cuanto a juegos de primera mano, y asegurarte de que nadie te tima con los de segunda.


Las ferias y convenciones son tu segundo hogar. Comprar por internet está muy bien, pero en ferias mejor



Es posible crear el grueso de tu colección de videojuegos comprando a través de internet, lógicamente. Pero, si lo que te interesa es el retro, es fundamental que te muevas también en ferias y convenciones para ampliar tu catálogo a grandes precios o con productos que sólo puedas encontrar ahí. No sólo porque vas a conocer a mucha gente interesante, sino también porque te vas a ahorrar gastos de envío y vas a poder hacer cosas valiosísimas como poder comprobar el estado de lo que compras con tus propias manos.

Así que sí, ya sea para vender o para comprar, los grandes eventos son muy útiles. Y seguro que cerca de donde vives hay anualmente alguno que pueda venirte bien para tus intereses o, sencillamente, para pasar un buen rato rodeado de gente que comparte tu afición.


Controla tu inventario. Lleva un índice ordenado de lo que tienes



Esta recomendación puede parecer una tontería teniendo en cuenta que hablamos de consejos para empezar a coleccionar videojuegos, y que "empezar" supone no tener grandes números de títulos en tu haber. Sin embargo, el arranque de tu selección de títulos es también el mejor momento para comenzar también a indexarlos y llevar un buen control de lo que vas teniendo, ya sea con un Excel o con la herramienta que prefieras.

Puede parecer una estupidez, pero si tienes intención de tener una gran librería de títulos y vas a registrarlos y organizarlos en algún tipo de documento es mejor empezar a hacerlo cuando tienes 40 que cuando tienes 400.

Vender no es especular. PCompra lo que quieras y vende lo que no



Con este tipo de aficiones es fácil caer en la equivocación de que comprar algo y luego venderlo es especular, cuando no lo es. Sencillamente puedes empezar a coleccionar juegos de Mega Drive y, a mitad de camino y por cualquier motivo, darte cuenta de que ya no te interesa eso y prefieres tener títulos de Atari 2600. Coleccionar no es adquirir un compromiso de los de "hasta que la muerte os separe" es, sencillamente, una forma de entretenerse.

Si vendes videojuegos por más dinero del que te costaron, ¿qué te vamos a decir? Pues que enhorabuena. Porque eso no es lo mismo que comprarse 10 SNES Classic Mini y luego tratar de revenderlas a precios disparatados, eso sí es especular. ¿Queda clara la diferencia?


Fija tus objetivos. Ten claro qué quieres y qué no quieres




Hay tantísimos videojuegos para comprar que es fácil acabar perdiendo el objetivo de lo que estamos haciendo. Es más difícil que tengas una colección muy respetable de Steam y acabes empezando a comprar juegos de Xbox One si no tienes la consola, pero en el mundillo retro sí es más fácil que empieces coleccionando títulos de Master System y termines por hacerte también con alguno de Spectrum sólo porque estaba a un precio ridículo. Eso es lo que tienes que dirigir y acotar antes de que tu colección se convierta en un monstruo incontrolable.

Fíjate límites. ¿Vas a coleccionar juegos completos o te da igual que no incluyan el manual? ¿No te importa si están en otros idiomas o tienen que estar en perfecto castellano? ¿De cuántas plataformas quieres que se componga tu biblioteca? ¿Cómo de rota admites que esté una caja? ¿Toleras las manchas de chorizo en las instrucciones? Pon tus límites y no pases nunca por el aro sólo porque "era una buena oferta".

Mima lo que ya tienes. Preservar lo que ya tienes es más importante que comprar bien



Es obvio que si empiezas a coleccionar videojuegos hay que orientar el artículo principalmente a consejos de compra, ¿verdad? Sin embargo, es fundamental que lo que ya tienes lo cuides de sobremanera. Es tu pequeño tesoro, así que conviene que lo tengas limpio y bien cuidado. Especialmente delicado es el tema de los cartuchos y el polvo, puesto que son muy sensibles, y también el de las rayaduras de formatos más modernos como los CD, DVD o Blu-ray. ¡Trátalos con amor!

Si compras algo de segunda mano y tiene alguna mancha o etiqueta no deseada, también hay muchos productos específicos de limpieza que puedes emplear para borrar cualquier rastro y dejarlo como nuevo. Un pequeño cepillo (de los blandos) y tener cuidado a la hora de elegir con qué limpiarlo en función del tipo de superficie que deseamos asear puede hacer maravillas.

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Cuándo era pequeña si que coleccionaba varias cosas, como llaveros y chapas y pines, me encantaban!! también coleccionaba pegatinas y tenía un albúm modesto, pero con bastantes pegatinas. Actualmente esas colecciones las tengo paradas. En estos momentos me gustan las colecciones de imanes para la nevera y los vasos y copas, los imanes de cualquier lugar, de alguna ciudad o forma raruna.. no sé me gusta bastante ^^
Otra colección que empecé cuando tenía unos 13 o 14 años es la de guardar monedas rarunas de 2€ o alguna moneda de euro que me llame la atención, no es una colección profesional que no las tengo en ningún albúm, pero me gusta guardarlas en una caja e ir juntandolas. Es un poco rara mi forma de coleccionar, pero el ver este hilo me llamó la atención y quería dar mi aportación ^^
 
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Cuándo era pequeña si que coleccionaba varias cosas, como llaveros y chapas y pines, me encantaban!! también coleccionaba pegatinas y tenía un albúm modesto, pero con bastantes pegatinas. Actualmente esas colecciones las tengo paradas. En estos momentos me gustan las colecciones de imanes para la nevera y los vasos y copas, los imanes de cualquier lugar, de alguna ciudad o forma raruna.. no sé me gusta bastante ^^
Otra colección que empecé cuando tenía unos 13 o 14 años es la de guardar monedas rarunas de 2€ o alguna moneda de euro que me llame la atención, no es una colección profesional que no las tengo en ningún albúm, pero me gusta guardarlas en una caja e ir juntandolas. Es un poco rara mi forma de coleccionar, pero el ver este hilo me llamó la atención y quería dar mi aportación ^^

Los imanes de la nevera son muy chulos y graciosos, debes tener una colección muy bonita. :love:
Yo también he coleccionado llaveros, de hecho, de vez en cuando todavía me compro así alguno raro o curioso que veo.
Y la colección más rara que he tenido y quizá la primera (creo) fue de botones. De pequeña me encantaban. Uff!, tenía un peligro, porque como viese uno que me gustase en una blusa o vestido, ya estaba arrancándolo (así, como en la canción de Mecano). Me cayó cada bronca por eso.
Cuando crecí me cansé y se los devolví todos a mi madre. :p
 
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Los imanes de la nevera son muy chulos y graciosos, debes tener una colección muy bonita. :love:
Yo también he coleccionado llaveros, de hecho, de vez en cuando todavía me compro así alguno raro o curioso que veo.
Y la colección más rara que he tenido y quizá la primera (creo) fue de botones. De pequeña me encantaban. Uff!, tenía un peligro, porque como viese uno que me gustase en una blusa o vestido, ya estaba arrancándolo (así, como en la canción de Mecano). Me cayó cada bronca por eso.
Cuando crecí me cansé y se los devolví todos a mi madre. :p
Siii, la verdad es que tengo unos cuantos, tengo la nevera que ya casi no caben más :ROFLMAO::ROFLMAO:
Oh dios, los botones!!! ya no me acordaba de que también me flipaban!!! :D:D sobretodo me gustaban los que eran anacarados o si eran transparentes o transparentes de purpurina!!!! :p:p
 
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Siii, la verdad es que tengo unos cuantos, tengo la nevera que ya casi no caben más :ROFLMAO::ROFLMAO:
Oh dios, los botones!!! ya no me acordaba de que también me flipaban!!! :D:D sobretodo me gustaban los que eran anacarados o si eran transparentes o transparentes de purpurina!!!! :p:p
¡Tendrás que comprar una nevera más grande!. :D

Yo tenía unos botones con forma de rosa que eran "la joya" de mi colección.
Y otros que eran amarillos como con un brillante en el centro y parecían la piedra de una sortija.
Estaba más orgullosa de ellos y los guardaba con un cariño. :rolleyes:
 

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