CASO ALCASSER

Buenas noches.
De der cierto este pasaje si me encaja más que hubiera un tercerto al menos colaborando. Que el que esperaba fuera Antonio o ese tercero, o bien el tercero se quedara con las muchachas no lo podemos saber pero no me parece descabellado que necesitaran combustible si en la Romana no se encontraron restos de comida y las agresiones fueron en distintos momentos de la noche y del día siguiente , porque cuando parece que se dirigen a la fosa es de día.
Un saludo.
Y como bien apuntó la prima @Loquedigalarubia , Miguel Ricart no utilizó como coartada su visita al Bar El Parador en dónde fue reconocido un viernes de Noviembre de 1.992.

Miguel Ricart vivía en casa de los Anglés en Catarroja y comprar bocadillos a esas horas de la noche un viernes a 26 Km de tu hogar pues.....que queréis que os diga.

¿Qué tenían Antonio Anglés y Miguel Ricart en Catadau?

Pero bueno, es sabido que ellos frecuentaban La Romana y dónde aparecen los cuerpos?

En Collserola desde luego, no.
 
Buenas noches.
En mi opinión en la entrevista Miguel Ricart no dice más porque no hay nada más que decir ni al conductor del programa le interesa que diga nada más que pueda respaldar lo que hasta ahora es sabido. Como mucho esparcer niebla para seguir manteniendo un falso misterio.
Un saludo.
La mejor entrevista hasta ahora a Miguel Ricart fue la realizada por el abogado de la acusación popular, VIRGILIO LATORRE, todo lo demás es teatro y del malo.
 


Caso Abierto - La Opinión de Murcia

CASO ABIERTO

ENTREVISTA EN EL TREN

•Setenta minutos a solas con Ricart•

Durante hora y media, Miguel Ricart charló con un redactor de LA OPINIÓN en su primera conversación con un medio de comunicación, sólo dos horas después de haber dejado atrás los muros de la cárcel de Herrera de la Mancha. - 'El Rubio' dice sentirse «fuerte» para rehacer su vida, pero no ha hecho un solo plan.

Teresa Dominguez
02·12·13 | 00:55 | Actualizado a las 19:52


El tren arrancó cerca de las siete y media de la tarde del viernes de la estación de Manzanares. Era un convoy de media distancia procedente de Madrid-Chamartín con destino a Jaén. Los pasajeros no lo saben, pero con ellos sube un pasajero de excepción. Es Miguel Ricart. Con gorro calado hasta las cejas, una braga cubriéndole hasta los ojos, chaqueta blanca con la cremallera cerrada hasta la barbilla, una bolsa mediana de viaje y una mochila en bandolera, se queda de pie en el vagón de cola.


Está intentando escapar del acoso de los periodistas. Cuatro de ellos, además de dos guardias civiles de paisano, se suben al tren. Ricart vigila a los reporteros. En el penúltimo vagón se sientan juntos un fotógrafo de LA OPINIÓN y un compañero de un periódico de Valencia. Los de la tele un redactor del programa Espejo Público de Antena 3 y otra de Ana Rosa, de Telecinco se camuflan un vagón más allá.


El expresidiario había huido de todos ellos y se había negado a dar una sola respuesta a las preguntas escupidas a modo de bombardeo, en el caso de alguna televisión, a no más dos milímetros de su cara Ricart hizo esfuerzos visibles por quedarse sólo en el empujón leve durante las carreras por la estación de Manzanares.

Cuando el tren llevaba apenas diez minutos de rodaje, hizo lo imprevisto. Caminó hasta los asientos desde donde le miraban atónitos los dos fotógrafos valencianos y se dirigió a ellos. En tono suplicante verbalizó: «¿Hasta cuándo vais a perseguirme, a acosarme? de verdad, sólo quiero rehacer mi vida».


La escena no pasó inadvertida al resto de los pasajeros del segundo vagón de cola. Un hombre enmascarado, ataviado como si fuese a enfrentarse a la ventisca en un glaciar o a atracar un banco, dialogaba con dos periodistas con un poco habitual despliegue de cámaras y teleobjetivos sobre la mesa de su compartimento.

«Miguel, ¿no ves que estás haciendo el ridículo? Siéntate y deja de llamar la atención», le sugirió el redactor gráfico de LA OPINIÓN. El Rubio obedeció sin rechistar. A una orden directa, una reacción inmediata. Un hombre acostumbrado a la rutina carcelaria.

Fue la tónica durante los siguientes 70 minutos, en los que el fotógrafo de este periódico mantuvo una distendida charla con Ricart. Era la primera entrevista que concedía en dos décadas, sus primeras palabras a un periodista. Habló de su hija, afirmó que «claro» que se arrepentía de lo ocurrido con las niñas de Alcásser y dijo comprender el continuado esfuerzo de la madre de Desirée por mantenerlo dentro de una cárcel.

«Es normal». Aseguró que no esperaba salir «tan pronto» de prisión y afirmó que su intención era «rehacer su vida» y, aunque aseveró sentirse «fuerte para enfrentarme a lo que viene», admitió que lo tendrá «muy difícil» porque «con este nombre» nadie confiaría en él para darle cualquier trabajo.

A veces con monosílabos, otras con silencios y en ocasiones con sonrisas intuidas por encima del embozo, mostró una personalidad harto conocida: es un tipo sin rumbo, sin destino, incapaz de haber trazado el más mínimo plan de supervivencia antes de salir de la cárcel. Si tiene que elegir, el suelo se abre bajo sus pies. Lo demuestra varias veces. La última, a la hora de bajar del tren.

Su súplica cuando se sienta a charlar es sólo una. «Ayúdame a bajar sin que me sigan los otros periodistas». Los fotógrafos acceden. El reportero de LA OPINIÓN le sugiere las pautas. «Elige tú la estación y te cubrimos». Acaban de pasar Valdepeñas. No daba tiempo. «Miguel, queda poco para Vilches. ¿Aquí te parece bien?, le acucia el redactor gráfico. Se le escucha resoplar bajo la braga. Niega con la cabeza por segunda vez.

Siguiente parada: Linares-Baeza. El fotógrafo de LA OPINIÓN le explica que si llega a Jaén, habrá más medios esperándole. Sigue inamovible en su asiento, admirando la tecnología que le es tan desconocida como si hubiera pasado las dos últimas décadas en Marte. El tren comienza a frenar. El periodista no le da más opciones y le ordena: «Miguel, coge tus cosas que nos vamos». Sólo entonces se levanta y camina hacia la salida.

Se siente perdido, desorientado, y durante los 70 minutos del trayecto, accede a hablar porque se siente arropado, tratado como un igual y asesorado en cuestiones prácticas que le son totalmente ajenas. Su relajación es tal, que ni siquiera se ve necesitado de alegar inocencia o de refugiarse en la teoría de la conspiración. Consigue bajarse del tren, con la complicidad de los dos fotógrafos. El plan parece funcionar, pero no, los reporteros de la tele se percatan y salen corriendo tras él. La paz ha terminado para él.
 
Leyendo las declaraciones de Miguel Ricart del juicio oral me encuentro con esto:

"que escribi una carta al señor juez de instruccion de Alzira,en la que digo que le voy a arruinar la carrera, esa la hice tambien voluntariamente,por supuesto que le dije eso"

"puedo prestar cuantas declaraciones crea conveniente,asi lo recoge la ley de enjuiciamiento criminal" (acta del dia 14 de mayo del 97)

A mi no me parece muy amenazado, pero si muy bien informado por su abogado......

(guiño guiño)
 
Un apunte:
Los presos suelen aprender mucho de leyes mientras estan en espera de juicio y Miguel Ricart estuvo casi 4 años... le dio tiempo de leerse el codigo penal, la LECr y todo lo que quisiese....
 
personalmente no creo que eso se acabe produciendo

ademas esa prueba no la admite ningun ttribunal pues fallla aun mas que la supuesta maquina de la verdad

no funciona ademas si uno ha llegado a creerse sus propias mentiras y cree que lo que dice, es verdad


A ver, que llevan los conspiranoicos años y años dando la matraca y nunca han encontrado un profesional científico que respalde sus magufadas. ¿Nos creemos que un tribunal iba a acceder a las peticiones del yonki y del Melenas de someter a un ciudadano a un experimento de tal calibre? Tendrían que contar con autorización judicial, más un equipo sanitario que llevase a cabo el experimento, más un médico que en nombre de una clínica u hospital, no él de forma particular particular, firmase una receta y una farmacia que tramitase un pedido al laboratorio...a ver si algunos lerdos JIBianos creen que el pentotal se vende como las aspirinas?
 
Me importa un pepino lo que diga ese saco de abono en esa "entrevista". En el juicio del año 97, dió detalles concretos que sólo podía conocer quien hubiera estado en la escena del crimen y encajaba todo con las autopsias...se empezó a desdecir cuando los otros dos (el padre y el trilero sinvergüenza) empezaron a hacer caja por las televisiones y pusieron de moda el concepto "cabeza de turco", término que acogió con gusto porque es un mentiroso patológico.
La sentencia hablaba de que no cerraban la puerta a la participación de terceras personas, y yo, lejos de creer en historietas de ricachones, tengo el palpito de que eran ellos dos y dos hermanos más de los Anglés.
Porque la señora Badal hablaba de CUATRO personas y yo tengo la sensación de que esa señora los vio a todos y que la cag**on al no tener en cuenta su testimonio.
De hecho el tal "nano" seguro que era el hermano pequeño.
Tengo la sensación de que fue un caso como el de Sandra Palo, pero en lugar de una, tres...por eso se las llevaron allá arriba, para controlarlas bien a las tres...pero ellos eran cuatro, y todos de esa casa. lo tengo súper claro!
 
Otro apunte, que antes de irme a dormir estoy inspirada....

Que Miguel Ricart dijera la posicion exacta o no de los cuerpos, si que dijo que estaban apiladas, pero dijera lo que dijera, después él mismo dijo que se lo habian dicho mas tarde, en la visita a la prisión de Castellón.....se contradice igualmente en esto, dijera la posicion exacta o no......yo no se, pero se le pilla en muchas, hasta en lo de que le dictaba la GC y le torturaba u obligaba.....

Él pedía declarar de nuevo cuando le venía en gana.....si le hubieran dictado o dicho lo que tenía que decir, hubiera dicho desde el principio en la romana y una única declaración, no el cachondeo que hubo..... él estaba asesorado por sus abogados en cada momento y conocía perfectamente la ley de enjuiciamiento criminal, como él mismo dijo en sus cartas amenazantes al juez....

Y todas las declaraciones, menos la 1º, fueron ante juez, médicos forenses y sus abogados.....y se le permitió la licencia de mandarle una carta amenazando al juez, asi que muy amenazado no creo que estuviera.....y luego le dieron la oportunidad de desdecirse y deshacer todo lo que había declarado y ya no pudo, se quedo mudo......y el juicio fue grabado, podía haber dicho lo q fuera.....

Después del escandalo del Nani, que se juzgó y condenó a los policías, no me creo lo de las torturas, hombre, le coaccionarian en cierta medida para hacerle cantar,pero él no tenía señales físicas, pasó un reconocimiento médico y 1º decía que le habian pegado, luego decía que no, que solo una torta......

No sé, Rick ....


Bona nit.
 
"¿como es que en la 1º declaracion judicial ya habla de la posición de los cuerpos en que fueron enterrados los cadaveres de las niñas, si usted mismo mantiene que se lo dijeron más tarde los guardias civiles que le visitaron en la cárcel de Castellón?"

Pregunta a la que no contestó....

A mimir.
 

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