BOXEO: Campeonatos, Mundiales y Exhibiciones (2 Visitantes)

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Un ex sparring reveló qué sentía Mike Tyson antes de subir al ring y cuál era la gran diferencia con sus oponentes
Big Joe Egan trabajó durante varios años junto al campeón de los pesados y contó detalles de cómo el boxeador estadounidense vivía las previas de sus combates
28 de Abril de 2020




Mike Tyson marcó el boxeo durante finales de la década del 80 y principios del 90, etapa durante la cuál se convirtió en campeón de los pesados y acumuló un total de 50 triunfos (44 por nocaut) en 58 presentaciones. El púgil norteamericano era uno de los más temidos en el cuadrilátero y sus golpes fueron de los más fuertes que jamás se hayan visto, sin embargo, esto no lo hacía seer diferente al resto.

En una entrevista publicada por el sitio británico The Sun, el ex sparring Big Joe Egan contó detalles sobre cómo vivía Tyson los momentos previos a subir al ring: “Mike es un ser humano, no es una máquina. Tenía las mismas emociones que su oponente”.

El irlandés conoció a su compañero de entrenamiento durante unas pruebas en las que el norteamericano no pudo derribarlo. A partir de aquella práctica, se convirtió en su sparring más confiable y ambos entablaron incluso una especie de amistad, es por eso que solían platicar antes de cada combate: “Mike en el vestuario solía pasar por horribles emociones de miedo. Y como Cus (el entrenador) solía decirnos: 'Hay una línea muy fina entre el cobarde y el héroe’”.



Joe Egan junto a Mike Tyson

Una vez que la campana suena, el miedo te abandona porque es hora de pelear. Pero la acumulación, la caminata hacia el cuadrilátero, es muy, muy emocional para una persona porque tienes todo tipo de pensamientos en tu cabeza”, admitió.

Joe Egan, también conocido como el Abominable Showman, hizo hincapié en esa fuerza mental que tenía Tyson una vez iniciado el combate, ya que la inseguridad se apoderaba de él en la previa, pero no en el durante. Además, sostuvo que su propia trayectoria le había dado un plus que sus contrincantes no tenían: "Lo que Mike tenía sobre sus oponentes es el hecho de que tenía un factor de miedo porque llevaba toda la invencibilidad al ring debido a su poder. Cuando tienes el poder de conmoción en el golpe, esto puede enviar miedo a tus oponentes”.

En los últimos meses el ex púgil estadounidense de 53 años ha mostrado una faceta desconocida sobre su persona en la que parece haber dejado los malos vicios en el pasado y se ha amigado consigo mismo. Incluso, admitió que está en tan buen estado físico y mental que quiere volver a subirse a un ring: “Quiero hacer exhibiciones de caridad, algo de dinero y ayudar a indigentes y drogadictos como yo”.


La última pelea como profesional de Mike Tyson, que fue incluido en el Salón de la Fama del Boxeo Mundial en 2010, fue el 11 de junio 2005, cuando el árbitro Joe Cortez detuvo la pelea contra Kevin McBride al ver que no salió de su rincón para afrontar el séptimo asalto. En total tuvo 50 victorias, de las cuales 44 fueron por KO.

 

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El inédito video de Mike Tyson a los 15 años llorando antes subirse a un ring y ganar por KO técnico
Se conoció un archivo único que data del torneo olímpico júnior de los Estados Unidos de 1982, en donde el joven púgil debía defender el título





Mike Tyson llorando antes de pelear a los 15 años

La presión que sienten los deportistas es inimaginable para quienes nunca han competido en ninguna actividad. Los nervios y los miedos que afrontan son los de cualquier ser humano, pero ellos deben aprender a lidiar con esto desde muy jóvenes y Mike Tyson no fue la excepción.

El campeón de los pesados que se destacó a finales de la década del 80 y principios de los 90, primero tuvo que triunfar como un juvenil cuando apenas era un adolescente. Un video revelado por estos días denota la presión a la cual se exponía Mike cuando tenía 15 años y era entrenado por Teddy Atlas.

La grabación que fue publicada en Youtube data de 1982, de la previa del debut de Tyson en la edición de aquel año del campeonato olímpico junior de los Estados Unidos que ya había ganado en 1981 y que volvió a conquistar. El joven luchador debía defender el título en Denver, pero antes de combatir no pudo aguantar el llanto.


Mike Tyson fue el campeón mundial de los pesados más joven de la historia (Reuters)

Mike Tyson fue el campeón mundial de los pesados más joven de la historia (Reuters)

Mike, o Michael como lo llama su entrenador, estaba afuera del estadio llorando desconsoladamente, mientras Atlas le dice que debía relajarse: “Lo has hecho bien ante luchadores mejores de los que pelearás aquí”, le recuerda, ya que en el gimnasio peleaba ante boxeadores mayores de edad.

Luego de su descarga emocional, Tyson subió al ring y no falló: venció a Kelton Brown, después de que desde una de las esquinas tirasen la toalla. Tras el final, el joven norteamericano se lanza al suelo y se lleva los guantes a la cara, expresando así su emoción el triunfo.

Estas imágenes coinciden con las declaraciones de Joe Egan, quien fue su sparring durante varios años: “Mike en el vestuario solía pasar por horribles emociones de miedo. Y como Cus (el entrenador) solía decirnos: 'Hay una línea muy fina entre el cobarde y el héroe’”, reveló esta semana a The Sun.“Mike es un ser humano, no es una máquina. Tenía las mismas emociones que su oponente”.


En la edición anterior, Tyson había ganado la medalla de oro y en Denver 82 también se consagraría como campeón olímpico nacional. Lo que nadie suponía era que cuatro años más tarde, con apenas 20 años, se adueñaría del cinturón de campeón mundial de los pesados.

 
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El impactante video con el que Mike Tyson anticipa su posible vuelta al boxeo: “Los dioses de la guerra me despertaron”
El ex campeón mundial de los pesados quiere realizar combates para la beneficencia y se está preparando para eso
12 de Mayo de 2020




Así entrena Mike Tyson


Hace algunas semanas, durante una conversación por Instagram Live con el rapero T.I., Mike Tyson afirmó que se plantea seriamente subir nuevamente a los cuadriláteros. El oriundo de Brooklyn confesó que tiene deseos de realizar algunas veladas benéficas para ayudar a gente necesitada.

“Quiero ir al gimnasio y ponerme en forma para poder boxear en tres o cuatro asaltos para organizaciones benéficas y cosas así”, apuntó el histórico púgil de 53 años durante la charla en redes sociales. Fue entonces que reveló que había comenzado a hacer algunas sesiones de trabajos cardiovasculares en bicicleta estática y con una cinta de correr, sumado a ejercicios con pesas ligeras y entrenamiento puramente boxístico."Empiezo a estar en mejor condición", advirtió.

Este lunes sorprendió un nuevo video en el que se lo ve lanzando algunos puñetazos que demuestran que a los 53 años, aún no ha perdido su fuerza. La velocidad y potencia que demuestra en esos ejercicios son impactantes e ilusionan a los fans que sueñan con volver a verlo arriba del ring, al menos para un combate de exhibición.


“Me siento imparable ahora. Los dioses de la guerra me han despertado. Han encendido mi ego y quieren que vuelva a la guerra... siento que soy joven otra vez”, señaló hace dos días en Facebook, mientras que este lunes insistió en sus redes sociales: “Todo es posible si eres inteligente”.

Hace 11 años, en 2009, Tyson llegó al punto más bajo de su vida y parecía casi irreconocible en sus apariciones públicas, pesaba en aquel momento unas 380 libras (172 kilos). Estaba muy excedido, teniendo en cuanta que en sus mejores años como boxeador profesional pesaba alrededor de 220 libras (99,7 kilos). Era clínicamente obeso.

Pero según informó la semana pasada el sitio británico Daily Mail, el ex campeón mundial pesa actualmente entre 235 y 240 libras (unos 100 kilos), por lo que todavía lo coloca 15-20 libras por encima del peso promedio durante su apogeo. Esto se debe a su entrenamiento y a que decidió dejar de comer carne en 2010. “Estaba tan congestionado por todas las drogas y la mala cocaína que apenas podía respirar. Tenía presión arterial alta, casi me estaba muriendo y tenía artritis. Hacerme vegano me ayudó a eliminar todos esos problemas en mi vida. Siempre fui un niño gordo. Entonces, si no cuido de mí mismo, realmente puedo subir mucho de peso. Antes estaba acostumbrado a entrenar para una pelea, pero ahora lo hago estar bien”, dijo en una entrevista con ABC News en 2013.

 
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Un repaso por los excéntricos tatuajes de Mike Tyson: desde su famoso tribal en el rostro y el “Che” Guevara, hasta un histórico tenista
A los 53 años, el legendario boxeador aseguró recientemente que está pensando en tatuarse todo el cuerpo
18 de Mayo de 2020



(IG: @tysonranchofficial)

(IG: @tysonranchofficial)

Todo parece indicar que Mike Tyson volverá a subirse a un ring dentro de poco tiempo. Los rumores sobre una nueva pelea con Evander Holyfield se hacen cada vez más reales, después de que el propio “The Real Deal” asegurara que “las discusiones están bien encaminadas”.

En ese contexto, “Iron Mike” se mostró muy activo y atlético en las redes sociales. Incluso llegó a considerar tatuarse todo el cuerpo tras verse en “tan buena condición física”. “Vi a alguien que tenía todo su cuerpo, desde el cuello hasta los pies, y estaba en forma como yo y se veía hermoso y dije ‘Guau’. Pensé que era hermoso”, comentó en una entrevista con Fighthype.com

Actualmente, el ex campeón de los pesos pesados cuenta con seis excéntricos tatuajes, siendo el más sobresaliente el de su rostro, el cual se convirtió en una marca propia de su personalidad.


(Shutterstock)
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TATUAJE TRIBAL EN EL COSTADO IZQUIERDO DE SU CABEZA:

En 2003, Mike Tyson sorprendió al mundo después de someterse a la aguja del tatuador Victor Whitmill. Un dibujo con historia que, en un principio, pudo haber sido de “corazones”, según reveló el propio artista en una entrevista con Graham Bensinger. Al parecer, Tyson quería corazones en su rostro y ser “El hombre de corazones”, pero él se lo desaconsejó.

Otra versión fue la del entrenador Jeff Fenech, quien en diálogo con Fox Sports aseguró que el motivo de ese tatuaje fue que no quería pelear contra Clifford Etienne: “Pensé que estábamos por pelear en una semana y cuando te haces un tatuaje no puedes pelear y no estas sano para hacer eso (...) Nos sentamos y hablamos y realmente no quería pelear y no estaba preparado para hacerlo, y esa fue una de las razones por las que se hizo el tatuaje”.

Finalmente, el propio ex boxeador, reconoció en su documental (2008) que el tatuaje representa su “estado de guerrero”. En la cultura maorí, las tribus de Nueva Zelanda solían llevar tatuajes similares, los cuales cada uno representaba la historia de su portador.

(Shutterstock)
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PRESIDENTE MAO EN EL BÍCEPS DERECHO

En su paso por la cárcel, desde 1992 hasta 1995
por haber sido declarado culpable de abuso sexual contra una joven de 18 años a la que había conocido en un concurso de belleza, el boxeador decidió abocarse a los libros, siendo uno de ellos el del revolucionario comunista chino y fundador de la República Popular China, Mao Zedong, con el que al parecer se sintió tan identificado que decidió llevarlo en su piel.

(Shutterstock)
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CHE GUEVARA EN SU ABDOMEN DEL LADO IZQUIERDO

Interesado por los hechos políticos y sociales a nivel mundial, Mike Tyson también cuenta con un dibujo del revolucionario comunista argentino Ernesto “Che” Guevara, quien fue uno de los ideólogos y propulsores de la Revolución cubana.

Cuando le consultaron por dicho tatuaje, el boxeador aseguró que, “El 'Che’ Guevara es un individuo increíble. Tenía mucho, pero lo sacrificó todo en beneficio de otras personas”.

(Shutterstock)
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LA EX ESPOSA EN SU ANTEBRAZO DEL LADO IZQUIERDO.

En 1997 Mike Tyson se casó con Monica Turner
, a quien llegó a impregnar en su piel como símbolo del amor que sentía por ella. Finalmente, en enero del 2002 anunciaron su separación y meses más tarde se concretó el divorcio después de que ella asegurara que hubo adulterio por su parte durante su matrimonio.

(Shutterstock)
(Shutterstock)


UN DRAGÓN EN SU ANTEBRAZO DERECHO

Si bien no hay una explicación argumentada del entorno del ex peleador, todo indica a que se refiere a un símbolo muy presente en la cultura china. Esta figura representa fuerza, la sabiduría y la libertad.

(Shutterstock)
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ARTHUR ASHE EN SU HOMBRO DERECHO

El mítico boxeador lleva tatuado en su brazo derecho al histórico tenista estadounidense, ganador de tres títulos de Grand Slam. Más allá de su talento deportivo, la figura del tenista en su piel habla más de su lucha personal. Ashe también se mostraba muy activo con las causas sociales a tal punto que creó la Fundación Arthur Ashe para la Derrota del SIDA. Sobre la imagen del tenista aparece la frase “DÍAS DE GRACIA”.


 

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La temible experiencia que vende Mike Tyson al mejor postor con un fin solidario
En medio de las negociaciones para volver a los cuadriláteros, el mítico boxeador también prestará su cuerpo y sus habilidades por una causa benéfica
20 de Mayo de 2020



Mike Tyson y un fanático entrenarán juntos durante dos horas - EFE/EPA/NINA PROMMER

Mike Tyson y un fanático entrenarán juntos durante dos horas - EFE/EPA/NINA PROMMER

Mike Tyson está dando de qué hablar desde que publicó una sesión de entrenamientos en sus redes sociales con el fin de volver a subirse a un cuadrilátero. En medio de las negociaciones con Evander Holyfield para una posible trilogía en julio, el ex campeón del mundo también es protagonista de una subasta de la que todo fanático del boxeo quisiera participar.

A través de la página Charitybuzz los interesados podrán comprar una sesión de entrenamiento de tres horas para dos personas con un almuerzo incluido y lo recaudado será destinado a la fundación Harold & Carole Pump, la cual se encarga de crear conciencia sobre el tratamiento y la cura del cáncer.

Hasta el momento, el poseedor de esta temible experiencia es un comprador que ofertó 19 mil dólares y, de no haber otra oferta hasta el 27 de mayo, será el ganador. El sitio web puso como valor estimado 40 mil dólares a la fecha de cierre.




“¡Ten el mejor día con Mike Tyson! Usted y un amigo entrenarán y disfrutarán del almuerzo con Mike Tyson en Los Ángeles. También recibirá un guante de boxeo y una camiseta autografiados”, asegura la página Charitybuzz.

Esta experiencia, con el que supo ser el boxeador más joven en ganar un título de peso pesado, a los 20 años, cuatro meses y 22 días, constará de una sesión de entrenamiento de entre 2 y 3 horas, una foto junto a él y un almuerzo incluido. Además, el ganador recibirá un guante de boxeo y una camiseta firmada 30 días después.

Al mismo tiempo, la compañía aseguró que la invitación no podrá revenderse ni volver a subastar y pidió que “todos los postores ganadores y sus invitados se comporten de manera apropiada cuando asistan a una experiencia ganada en Charitybuzz. Los modales educados y el respeto por el donante generoso y el cumplimiento de cualquier regla o parámetro son imprescindibles”.

Al estar en época de pandemia por coronavirus, el ganador podrá elegir cualquier fecha, a acordar con Tyson, hasta el 30 de diciembre del 2021.



Recientemente el ex púgil estadounidense compartió cómo son sus sesiones de entrenamiento junto al entrenador brasileño Rafael Cordeiro, líder de uno de los mejores campos de entrenamiento de MMA del mundo.

“Cuando sostengo los guantes, me gusta tenerlos cerca de mi cara. La primera vez que los sostengo más o menos aquí (se pone las manos cerca del rostro) y veo pasar su cruzado de mano derecha, vi toda mi vida pasar por delante mío", señaló Cordeiro a ESPN.

“Pone presión, presión y presión. Todos sabemos que el estilo de Mike es de presión. La misma forma en que pelea es como entrena”, advirtió.


 
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La condición más controversial de Evander Holyfield para pelear ante Mike Tyson
Las negociaciones han iniciado y si bien los ex púgiles que ya han cruzado la barrera de los 50 años quieren enfrentarse, hay un punto en el que aún no hay acuerdo entre las partes
21 de Mayo de 2020



Evander Holyfield, 57 años, y Mike Tyson, 53

Evander Holyfield, 57 años, y Mike Tyson, 53

Los fanáticos del boxeo se entusiasmaron hace algunos días cuando, con pocas horas de diferencia, Mike Tyson y Evander Holyfield subieron a sus respectivas redes sociales videos en los que se los ve entrenándose y, al parecer, preparándose para una pelea. “Estoy de vuelta”, fue la frase con la que ambos cerraron esas publicaciones, alimentando las especulaciones respecto a la organización del que sería el tercer combate de la historia entre estos dos ex boxeadores que ya superan los 50 años.

Esta semana ambos púgiles admitieron en distintas entrevistas que las negociaciones han comenzado y que incluso países como Arabia Saudita, Australia y los Estados Unidos están interesados en albergar semejante evento que tendría fines caritativos.

“Mike y yo hablamos una vez sobre esto y desde ese momento su gente ha hablado con mi gente. No llegamos a un punto donde estemos en un acuerdo, pero ha habido conversaciones. Hay algunas personas importantes de diferentes países que desean que lo hagamos. Mi postura es: ‘Sí, si hay una manera de hacerlo, entonces hagámoslo’. Yo siendo yo y Mike siendo quien es, sé que podría ser algo grande", admitió Holyfield en diálogo con el sitio británico The Sun.







El entrenamiento de Evander Holyfield


Sin embargo, remarco el hecho de que hay un punto en el que no coinciden. Al tratarse de una pelea de exhibición las reglas y la duración del combate no serán iguales que uno oficial, es por eso que el hombre de 57 años pretende que no haya un ganador: “No quiero que alguien tome una decisión de si hubo ganador o perdedor o que se defina por nocaut. Debe ser una exhibición”.

“Realmente no quería volver al ring porque siempre decía que cuando me detuviera, me detendría. No estoy buscando nocauts y no voy a más de tres rounds de tres minutos. Lo haremos de manera adecuada. Pero voy a estar en buena forma. Y si alguien piensa que me van a pegar, no quiero que piensen que no voy a devolverle el golpe", insistió.

Tal es la expectativa que ha generado este combate que en los últimos días se ha viralizado un poster con las caras de ambos púgiles y la posible fecha (11 de julio) y sede (Diriyah, Arabia Saudita). De todos modos, el creador de la imagen advirtió en su cuenta de Instagram que se trata de un diseño “de fantasía" dedicado a los fanáticos y que los datos que allí figuran no son oficiales.






Así entrena Mike Tyson


Por su parte, Tyson habló este jueves con TMZ Live y explicó un poco de qué se tratará este evento, cuyas negociaciones recién han iniciado. El norteamericano, quien ahora lidera un proyecto de cultivo de cannabis en California dejó en claro que el principal objetivo es recaudar dinero para ayudar a las personas más necesitadas: “Eso sería genial para la caridad. ¿Te imaginas a él y a mí yendo juntos al ring?”. “Oye, hay mucha gente por ahí que necesita ayuda y algo así podría ayudar a mucha gente que necesita ayuda”, agregó.

Holyfield venció en dos oportunidades a Tyson en Las Vegas, la primera, en 1996, por nocaut técnico, y la segunda, en 1997, la más recordada, por descalificación de su rival tras haberle mordido la oreja en uno de los combates más extraños y polémicos de la historia. ¿Habrá un tercer episodio?.

 

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Cuando el boxeo renació en una plaza de toros


La lección de un descendiente de esclavos y de un sobrino de Oscar Wilde en la Monumental








Domingo Marchena, Barcelona
16/05/2020 02:00 | Actualizado a 19/05/2020 14:59


El boxeo ha muerto mil veces. Mil veces lo han enterrado y mil veces ha renacido. Hoy hablaremos de la resurrección del 23 de abril de 1916, a raíz del combate entre Jack Johnson y Arthur Cravan en la Monumental, una de las tres plazas de toros que tuvo Barcelona. Pero para comprender qué pasó aquel día hay que avanzar medio siglo en la máquina del tiempo. Bienvenidos al Palacio de Convenciones de Miami Beach. Es el 25 de febrero de 1964. Ha nacido el boxeo moderno y una leyenda, Cassius Clay.

Aquel jovenzuelo de 22 años, que más adelante abrazaría la fe musulmana y se transformaría en Muhammad Ali, dejó pasmado a medio mundo (y a las casas de apuestas). Se deshizo de Sonny Liston y le arrebató el título de los superpesados contra todo pronóstico. Nadie creía en las posibilidades del aspirante. Pero si su victoria de 1964 fue inapelable, aún lo fue más la de 1965, cuando ganó por KO técnico en el primer asalto de la revancha. Hubo más de un derrotado: Liston fue uno de los últimos grandes campeones en manos de la mafia.



Unos años antes, cuando aún no lo habían destronado, Liston se tropezó en un hotel de Los Ángeles con un conocido, Moe Dalitz, un capo del crimen organizado de Las Vegas. El boxeador le sonrió y amagó con golpearlo, pero el otro no estaba para bromas: “Si me tocas, eres hombre muerto, negrazo”. Y aquel titán, que en el cuadrilátero era capaz de romper mandíbulas, reculó y bajó la mirada, como explica David Remnick en Rey del mundo: Muhammad Ali y el nacimiento de un héroe americano (Debolsillo).

Por eso fue tan importante la irrupción de Ali, que pudo triunfar y manejar su carrera al margen de gentuza como Moe Daliz. Su historia no tiene nada que ver con la del propio Liston ni con la de otros campeones negros, como Johnny Saxton, dos veces campeón mundial del peso welter. Ganó ingentes cantidades de dinero, que pasaron de su bolsillo a los de un hampón del clan Lucchese: el promotor Paolo Giovanni, Frankie, Carbo. Sus tentáculos en el ring trataron de llegar hasta Jake LaMotta (el Toro salvaje de Scorsese).


El Clay vs Liston de 1964 (Getty)
El Clay vs Liston de 1964 (Getty)
Los Lucchese ya eran entonces, y lo fueron hasta finales del siglo XX, “una de las bandas mafiosas más importantes de Nueva York”, como subraya Mike Dash en La primera familia: extorsión, venganza, muerte y el nacimiento de la mafia americana (Debate). Sus negocios abarcaban los asesinatos y las extorsiones en la construcción, el transporte aéreo, las industrias de tratamiento de basuras y, entre otros, los mercados mayoristas de frutas y hortalizas de Brooklyn y el Bronx. Y también las apuestas deportivas y el boxeo…

¿Qué le pasaba a un púgil en las garras de los Lucchese? El caso de Johnny Saxton es revelador. El 5 de marzo de 1959, apenas tres meses después de su retirada, lo detuvieron por un robo con un exiguo botín de cinco dólares y 20 centavos. En su carrera había ganado más de un cuarto de millón. El juez le preguntó: “¿Dónde está su dinero?”. Y él respondió: “No lo sé. Nunca tuve mucho”. Cuando el magistrado quiso saber por qué se había retirado, contestó: “Porque a ellos ya no les hacía falta”.



El entrenamiento de Cravan © Arxiu Fotogràfic Centre Excursionista de Catalunya (AFCEC)
El entrenamiento de Cravan © Arxiu Fotogràfic Centre Excursionista de Catalunya (AFCEC)


Ellos, la mafia, lo abandonaron tras exprimirlo como un limón. Eso no pasó con Muhammad Ali. Su vida fue una montaña rusa con mil altibajos. Tuvo tantos problemas que no caben aquí. Pero hasta que llegó él, los campeones negros acababan sin un céntimo, como Saxton, o tenían que agachar la cabeza, como Liston. “Él no hizo ni una cosa ni la otra”, dice Norman Mailer en El combate (Contra), que narra su pelea de 1974 contra George Foreman, en Kinshasa, Zaire (hoy República Democrática de Congo).

El mismo bocazas que derrotó a Liston, y que se quejaba en 1964 de que no le dejaran entrar en los hoteles y restaurantes de los blancos, decía diez años después: “Voy a destrozar a ese negro”, en referencia a Foreman. Quizá Ali fue el primer boxeador negro de la historia que logró que lo vieran “sólo como a un boxeador, no como a un negro que boxeaba”, concluye Joyce Carol Oates, autora de Del boxeo (Alfaguara) y de frases como esta: “La vida se parece al boxeo, pero el boxeo sólo se parece al boxeo”.


La pelea © AFCEC
La pelea © AFCEC
 
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continùa...



Para que Ali llegara hasta la cima una lista interminable de púgiles tuvo que abrirle camino. Jack Johnson fue quizá el más importante de todos. Regresemos al pasado. Plaza de toros de la Monumental, domingo, 23 de abril de 1916. Dos malditos, dos púgiles irrepetibles, se enfrentan en una exhibición ante 30.000 barceloneses: el estadounidense Jack Johnson y un héroe local, el dandy suizo Arthur Cravan, poeta, sobrino de Oscar Wilde, trotamundos y genio surrealista. Un supercampeón y un aficionado.

¿Qué hacían allí? Fue más que una pelea. Para Johnson (1878-1946), descendiente de esclavos, el boxeo era una liberación. Para Cravan (1887-1918), que buscaba respuestas a preguntas que no tenía, una expiación. En Jamás nadie me verá sobre un ring (Comanegra), su brillante reflexión sobre el boxeo catalán, Julià Guillamon explica que aquello fue “un acto dadaísta perfecto”. Josep Maria Co i de Triola, pionero del fotoperiodismo deportivo, realizó una extraordinaria serie de fotos sobre la velada.
Los púgiles © AFCEC



Los púgiles © AFCEC

Las imágenes forman parte del archivo del Centre Excursionista de Catalunya. Co i de Triola (1884-1965) fue socio de esta entidad más que centenaria, a la que donó su impresionante fondo fotográfico, que puede verse aquí. No sólo fotografió el combate, sino los entrenamientos de Arthur Cravan en la montaña de Collserola, junto a otros aficionados, entre los que destaca el boxeador y entrenador Frank Hoche, el Lobo , francés de nacimiento y catalán de adopción.


Jack Johnson fue uno de los mejores superpesados de la historia. El añorado Francisco Rodríguez Feu, Rodri , lo eleva a los altares en Los grandes campeones del mundo de los pesos pesados: de John L. Sullivan a Joe Louis (El Cobre). “Habría podido ganar al Mike Tyson de la mejor época”, aseguraba este púgil, entrenador y escritor. Sólo lo derrotó el racismo. El gigante de Galveston no viajó a Europa por placer ni recaló en Barcelona para hacer turismo. Se exilió para eludir una condena por tener amantes blancas.

© AFCEC
© AFCEC


Jack Johnson ostentó su cetro entre 1908 y 1915. Sólo perdió 13 de sus más de cien combates, casi al final de su carrera. Tan insultante fue su dominio que propició el nacimiento de la expresión la gran esperanza blanca . La esperanza de hallar un blanco a su altura. En 1913 lo condenaron por la infame Mann Act, una ley que en teoría castigaba a los solteros que viajaran con una mujer de un estado a otro con “intenciones inmorales”. En la práctica, sólo se aplicaba a negros con blancas, y no a blancos con negras.


Su novia del momento se casó con él in extremis para salvarlo, pero entonces apareció una amante despechada, también blanca, que declaró en su contra. Antes de que la sentencia se ejecutara, el matrimonio Johnson huyó a Europa. En Barcelona sobrevivió como pudo, con peleas de exhibición, como la de Cravan, que recibió una soberana paliza. Fue un duelo muy desigual y Johnson, que ganó sin despeinarse, lo alargó hasta el sexto asalto para que la parroquia no se marchara muy defraudada.

Johnson y Cravan © Library of Congress / AFCEC
Johnson y Cravan © Library of Congress / AFCEC
En 1915, el campeón puso su corona en juego en La Habana y perdió. Siempre dijo que le engañaron y le prometieron que revocarían su condena, si se tiraba a la lona. En 1920, cansado de dar tumbos, regresó a Estados Unidos y cumplió una pena de un año y un día de cárcel. Su delito, ser negro. Los dos protagonistas del espectáculo de la Monumental tuvieron un trágico final, pero dieron una lección. Aunque no volvió a ser el mismo tras salir de prisión, Johnson nunca se rindió ante las injusticias. Y Cravan demostró que hasta la peor derrota puede ser dulce.


Poco después de la pelea de la plaza de toros, el poeta boxeador se marchó a Estados Unidos, donde defendió que Jack Johnson, que entonces aún era un prófugo, era más grande que Walt Whitman y debería ocupar la Casa Blanca. Un día, en Nueva York, debía impartir una conferencia, pero llegó tan borracho que se empezó a desnudar porque creía que iba a boxear. Desapareció en 1918, supuestamente en un naufragio mientras realizaba un crucero por el golfo de México. Su cuerpo nunca apareció.

El matrimonio Ali y el presidente Bush, en el 2005 © White House
El matrimonio Ali y el presidente Bush, en el 2005 © White House
¿Y Johnson? Murió víctima de un accidente de tráfico en 1946. Unos meses antes, casi septuagenario pero aún con un imponente aspecto físico, se calzó los guantes por última vez. Lo hizo para una pelea benéfica a favor de los veteranos de guerra. Su país tardó más de un siglo en anular la condena racista que se le impuso en 1913. En mayo del 2018, la Casa Blanca le concedió el indulto póstumo. La gracia presidencial reconocía que el exilio y el encierro arruinaron la carrera deportiva “de uno de los mejores púgiles de todos los tiempos”.


Muhammad Ali falleció en el 2016, a los 74 años. Algo le unirá siempre a su padre, Jack Johnson. Algo que va más allá de sus victorias. Más allá también de sus injustas condenas. En el caso de Ali, por negarse a ir a Vietnam en 1967, lo que le privó del título y de competir durante casi cuatro años en el apogeo de su carrera. Gracias a Johnson, Ali descubrió que la dignidad es más importante que el dinero, el éxito y los aplausos. Y que nunca, nunca, nunca hay que pedir perdón por el color de la piel.

 
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La noche que Tyson le arrancó un pedazo de oreja a Holyfield: una relación de odio, venganza y rencor
Fue el show boxístico más lucrativo del siglo. Detrás de esos dos hombres había una historia en común donde se conocían secretos, bajezas y puntos frágiles donde atacarse. Al final de los días, también había admiración entre sí


Por Cherquis Bialo
31 de mayo de 2020





Una imagen histórica: Tyson le muerde la oreja a Holyfield

Tal vez pensando solo en la unión de las palabras, el promotor Don King llamó a la revancha entre Mike Tyson y Evander Holyfield “El Sonido y la Furia”. Era el título de la novela que William Faulkner escribió en 1929 y que refiere con dramática crudeza a la vida contada por un discapacitado mental.

Tal vez sin quererlo Tyson pudo ser ese protagonista del brillante escritor norteamericano cuando seccionó con la fuerza de sus dientes rabiosos ocho centímetros de la oreja derecha de su ex compañero Evander Holyfield. Aquello ocurrió una noche de inolvidable oprobio ante millones de azorados testigos en todo el mundo según lo reflejan las cifras oficiales: fue la pelea mejor paga de la historia para boxeadores profesionales en ese momento; Holyfield cobró 35 millones y Tyson 30, de los que le redujeron el 10 % por la multa a su conducta antideportiva.

También había sido, hasta ese momento, el evento más lucrativo de todos los tiempos: el PPV se vendió a dos millones de hogares que produjeron 99 millones de dólares. Además, asistieron 18.187 personas al estadio del MGM de Las Vegas que generaron 17.277.000 de dólares. A los que hay que agregarles más de 21.000.000 de dólares en derechos internacionales y 6 millones por la proyección en lugares con Circuito Cerrado traducidos en 1627 cines y teatros en todo el territorio de los Estados Unidos. Estos números recién fueron superados en 2007 por De La Hoya vs. Mayweather, por Mayweather vs. Pacquiao y por Mayweather vs. McGregor.


Para esos millones de espectadores se trataba de una esperada revancha después del triunfo de Evander por nocaut técnico en el 11° round cuando se enfrentaron por primera vez el 9 noviembre de 1996; para los boxeadores en cambio, era la continuidad relacional de un tormentoso pasado que los unía en el secreto y la abyección.








El día que Mike Tyson le mordió la oreja a Evander Holyfield



La historia de la disputa personal entre ambos comenzó en el campamento de Colorado Spring en agosto del ’83 cuando el equipo preseleccionado de USA iniciaba su camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Angeles ’84. Entre los pesados estaba Mike Tyson que tenía 17 años y junto a los medio pesados, con 10 kilos menos se hallaba Evander Holyfield. El problema para Pat Natti, el director técnico jefe del equipo, era que nadie quería guantear con Tyson a quien consideraban un animal, mal compañero pues siempre aprovechaba su impresionante pegada para noquear o causarle daño a quien fuere.

El único del equipo que le hablaba a Tyson era Holyfield; los demás aludían a él con sarcasmo e ironía pues Mike entrenaba con unos pantalones blancos muy ajustados en los glúteos y los boxeadores del equipo solían hacer chistes de mal gusto imitando a los homosexuales. También se burlaban de su manifiesto seseo al hablar y de sus frases poco entendibles ya que a Mike le costaba cerrar la idea de lo que quería decir.



Tyson ya mordió a Holyfield quien le muestra a Mills Lane el resultado en su oreja. La multa que le cobraron al mordedor alcanzó los tres millones de dólares.

Los integrantes de aquel equipo despreciaban a Tyson a pesar de saber algunas de las cosas terribles que había padecido y de haberles confesado personalmente: “Mi madre era una trabajadora sexual, mi padre fue un delincuente drogadicto y nos abandonó cuando éramos niños, fui 38 veces detenido por la policía por hurto, robo, ebriedad, acoso, extorsión, agresión a la policía, lesiones, abuso…”.

Por cierto aquellos jóvenes boxeadores estaban lejos de sospechar lo más abominable que Tyson había sido abusado sexualmente a los 7 años, tal su conmovedora confesión a la ESPN y que fuera ratificada la semana pasada en el programa Opie Radio de la cadena Sirius XM. Fue en ese medio en el cual se proponía hablar sobre su intención de regresar al ring para realizar una exhibición benéfica y terminó diciendo públicamente algo que solo sabían algunas personas vinculadas al boxeo y al pasado de su vida.

En aquel año de 1983 el único que aceptó hacer guantes con Tyson fue Evander quien por entonces tenía 21 años. "Yo no le tengo miedo a esa bestia”, exclamaba. Y el entrenador Pat Nati vivió una odisea pues a pesar de sus recomendaciones a Tyson para que no se excediera no los pudo controlar ni separar y se pegaron desenfrenadamente durante dos minutos sin dar un paso hacia atrás. Mientras se pegaban tanto Tyson como Holyfield se insultaban de la peor manera y en aquella sesión de guantes Evander le metió un par de cabezazos y golpes bajos que fueron naturalmente amortizados por los protectores de cada zona. A Tyson le quedó claro que el único de todo el grupo que no le tenía miedo era Holyfield.

En el mismo sentido y sin sospechar ningún futuro, Evander aprendió como desestabilizar emocionalmente a Tyson: hablarle, insultarlo, tirarle cabezazos, palanquearlo, pegarle abajo, ponerlo furioso. Una semana después de ese suceso, el entrenador del equipo de los Estados Unidos Pat Natti recibió el reporte médico de todos los boxeadores que habrían de competir para llegar a ser olímpicos y lo paralizó una frase proveniente del área de Psicología: “El coeficiente mental de Michael Gerard Tyson o Mike Tyson es equivalente al de un niño de 12 años”. Finalmente Henry Tillman le ganó la pelea clasificatoria y luego se consagró campeón olímpico de los pesados en Los Angeles ’84. En ese equipo también obtuvo la medalla de bronce pero en la categoría medio pesado, Evander Holyfield.

Jamás el MGM de Las Vegas había vivido una noche tan caótica como la del 28 de Junio de 1997. Nunca antes el ring se vio invadido por mas de cien personas exaltadas que cumpliendo diferentes funciones quedaron encerrados en los 6 metros por lado que mide el cuadrilátero, apretujados, confundidos, mezclando voces, expresiones, transpiración, euforia, desencanto, indignación, sonrisa, gritos, llanto, amenazas… Y en medio de tanto pavor Tyson –ya descalificado– que quería ir a pegarle a Holyfield cuya impresionable herida en la oreja derecha se transformaba en un símbolo cruel del salvajismo.



Según pasan los años. Tyson y Holyfield otra vez cruzados por la historia cuando se especuló en una posible pelea a beneficio. (@merisdesigns)

El público seguía atónito pues había visto en vivo y revisto en las pantallas del MGM cómo Tyson en la segunda vuelta le seccionaba una parte de la oreja derecha a Holyfield sin que el árbitro Mills Lane lo descalificara de inmediato. Más grave aún permitió que la pelea continuase. Fue así que cuando sonó la campana llamando a combatir para el tercer asalto, Tyson salió disparado de su esquina sin el protector bucal, fuera de sí, rememorando sus tristes épocas de pandillero y le propuso a Holyfield el cambio de golpes. Lo hizo tres veces y siempre halló la respuesta de un rival entero física y mentalmente. Fue entonces cuando fuera de sí e impotente lo volvió a hacer, pero ésta vez la mordida fue a la oreja izquierda.

Holyfield le ganaba por segunda vez. O por tercera si contamos aquella pelea durante el entrenamiento en Colorado Spring cuando ambos eran amateurs y con diez kilos de ventaja Tyson recibió más de lo que pegó ante el único compañero de equipo que se le animaba y le dirigía la palabra sin ocultarle su desprecio.

Después del desorden generalizado, el abandono lento y tensionado del estadio, los corrillos impregnados de polémicas en los pasillos, restaurantes y bares del hotel, las voces altisonantes en el lobby, en los ascensores y hasta cierto clima extraño en las mesas del casino, se realizó de igual manera una apocalíptica pero sagrada conferencia de prensa. Fue allí donde Tyson se quejó de haber recibido dos cabezazos: uno el round inicial y otro “tremendo”, dijo, en el segundo asalto. El árbitro Lane quien fue nombrado a pedido de Tyson declaró que “los cabezazos de Holyfield fueron accidentales”. Y en medio de mutuas acusaciones y desbordes, los dos volvieron a sus camarines.



Holyfield hoy. Imagen de febrero de 2020. Antes de la pelea de Deontay Wilder y Tyson Fury en el Grand Garden Arena en Las Vegas.

Fue así que mientras todo retomaba su aspecto normal y el estadio regresaba a su silencio un empleado de limpieza del MGM subió a barrer el ring. Lo hizo con tanto cuidado que detuvo su escobillón frente a un llamativo y minúsculo cuerpo extraño. Luego de colocarse guantes de látex en sus manos, se agachó, lo volvió a observar y descubrió que tal residuo de unos ocho centímetros era el pedazo de oreja que los dientes de Tyson habían arrancado de la humanidad de Holyfield.

El empleado puso el pedazo de oreja en una bolsa con hielo y salió corriendo hacia el camarín de Evander, distante unos 80 metros. Al llegar le explicó al guardia de seguridad la situación y éste llamó a Tim Hallmark el preparador físico de Holyfield.

— Qué bueno, que suerte, lo llevaremos ahora al hospital para dárselo al cirujano plástico, tal vez pueda reinsertarla…,manifestó agradecido.

Sin embargo Holyfield y Hallmark siempre declararon que el pedazo de oreja lo perdieron en el viaje a bordo de la ambulancia pues nunca lograron hallarlo en el tubo en el cual lo habían colocado antes de salir desde el MGM hacia el hospital. A la herida en la oreja de Evander le aplicaron ocho puntos de sutura para unir las partes.

Muchos años después la empresa Foot Looker utilizó aquel dramático momento en la historia del boxeo para hacer un comercial tan negro como ingenioso. En el guión Tyson tocaba el timbre de la casa de Holyfield y le entregaba un paquetito mientras le decía: “La guardé en formol, es tuya”, en referencia al pedazo de oreja que sus dientes le habían arrancado.

Sin Tyson no hubiese habido Holyfield. Esas dos peleas y especialmente la última, la de la oreja, los simbiotizaron pues resulta difícil nombrar a uno sin asociarlo con el otro. Y hasta es admisible cierto respeto y vedada admiración pues fue Evander el único que le hablaba en las épocas juveniles, aceptaba hacer guantes con él, se fajaba de igual a igual con diez kilos menos y cuando llegó el momento de disputar la corona mundial de los pesados supo como desequilibrarlo con sus fouls, sus insultos y su oficio.

Holyfield estuvo en Buenos Aires en el 2011 en oportunidad de celebrarse los 20 años de Space. La gestión para traerlo estuvo a cargo del prestigioso colega Juan Abraham-Larena, la figura comunicacional más emblemática del boxeo en la señal. Fue en tal oportunidad en la cual Holyfield ya sea frente a la prensa o ante Daniel Scioli –entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires– refirió a la pelea contra Tyson sin desclasificar ninguna confidencia. Para Evander aquel episodio solo llenó una página gloriosa de su vida que le permitió ganar 30 millones de dólares, tener una casa con 109 habitaciones (luego subastada por deudas), resarcir dos divorcios, mantener a un nuevo hogar con once hijos, gastar unos 15.000 dólares por mes solo en el jardinero, ingresar al Hall de la Fama, facturar un millón de dólares al año en relaciones públicas para presentarse en eventos y ser para siempre la contrafigura de Mike Tyson, el pesado más violento y pegador de la historia.



Tyson terminó reconociendo en Holyfield al osado compañero de equipo que lo enfrentó, le peleó, lo insultó, le quitó el equilibrio emocional, lo llevó al extremo del rencor, del odio y le ganó dos veces

Ahora a los 54, aquella criatura crecida en el avatar de la calle oscura, de la tenebrosidad irredenta, de la cárcel reiterada, de la piel sin caricias, del corazón sin ternura, extraña el mejor mundo que habitó, el de seguir siendo. Entonces volvió al gimnasio, se entrenó, bajó 20 kilos, subió un video que asombra por su velocidad y se dispone a volver al ring con fines solidarios. Si lo logra será contra un luchador de las Artes Marciales Mixtas (MMA). Tal vez Tito Ortiz o un Ortiz cualquiera, no importa, será bizarro y triste.

Lo que Tyson quería era hacerlo contra Holyfield, el osado compañero de equipo que lo enfrentó, le peleó, lo insultó, le quitó el equilibrio emocional, lo llevó al extremo del rencor, del odio y le ganó dos veces.

Hoy, atravesando la mayor edad, Tyson transformó el odio en reconocimiento y Holyfield dejó de ser su adversario pues se ha transformado en una parte esencial de su propia vida.


 
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Holyfield quiere pelear contra los Tyson, Bowe y Lewis

El excampeón de los pesados, de 57 años, está interesado en exhibiciones de caridad con sus contemporáneos, “no quiero ir y pelear contra alguien que intenta hacerse un nombre. La gente quiere verme a mí y a Riddick, Mike y Lennox”




Evander Holyfield y Mike Tyson en la pelea del MGM Grand Garden de 1997
Evander Holyfield y Mike Tyson en la pelea del MGM Grand Garden de 1997 (Jed Jacobsohn - Jed Jacobsohn / Getty)



MundoDeportivo.com

Actualizado a 04-06-2020 08:45

El exboxeador de los pesos pesados Evander Holyfield, ahora de 57 años, aclaró que no tiene interés en pelear con boxeadores jóvenes cuando regrese a los cuadriláteros.

Holyfield, un ex cuatro veces campeón de peso completo, que ha dicho que está interesado en exhibiciones de caridad, parece estar centrado en tener rivales como Mike Tyson, de 53 años; Riddick Bowe, de 51, o Lennox Lewis, de 54.



Boxeo



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"Es mejor hacerlo con personas contemporáneas a uno", declaró Holyfield a The Times de Londres.
Agregó que "no quiero ir y pelear contra alguien que intenta hacerse un nombre. La gente quiere verme a mí y a (Riddick) Bowe, por supuesto, o a Mike Tyson y tal vez Lennox (Lewis), eso sería bueno".
Tyson fue quien inició el probable regreso de boxeadores retirados al publicar un vídeo en el que se le ve entrenando, después de lo cual declaró su intención de pelear por caridad.

Así entrena Holyfield



Holyfield no quiere ser menos que Tyson: Brutal entrenamiento con 57 años


Holyfield hizo lo mismo publicando sus vídeos y diciendo que él también regresaría al cuadrilátero y comentó que un tercer duelo contra Tyson, al que ha ganado las dos veces anteriores.
Algunos han apoyado la idea de las leyendas que luchan por la caridad. Otros se preocupan por su bienestar y salud.
En ese sentido, Holyfield sugirió que él y sus compañeros estarán bien. "Mira, pelearemos tres episodios, no son 10 ni 15. Quizás haya algún golpeado", admitió.
Agregó que "mi intención no es noquear a alguien, pero tienes guantes de 16 onzas y también tienes buenas oportunidades para entrenar".

https://www.mundodeportivo.com/boxe...ere-pelear-contra-los-tyson-bowe-y-lewis.html
 

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