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En defensa del saqueo: el polémico libro que ha soliviantado a Estados Unidos
  • 'In defense of looting', de la periodista Vicky Osterweil, sacude el país al abogar por los saqueos y los disturbios que, además de atacar a la policía y a la "propiedad blanca", son "placenteros"


"Un libro terrible"; "es muy malo"; "incoherente"; "mentiras socialistas": "vil y grotesco"; "hará que Trump sea reelegido"; "le doy dos estrellas en lugar de una porque, si bien es basura de una cabeza vacía, lo robé y fue una ganga". A los pocos días de su publicación en Estados Unidos, ha acumulado ya decenas de críticas negativas en Amazon, puesto en pie de guerra a la mayoría de los medios del país y conmocionado a la opinión pública. Justo cuando los demócratas empiezan a asustarse al detectar en las encuestas que la holgada ventaja que Joe Biden sacaba a Donald Trump de cara a las presidenciales de noviembre comienza a acortarse peligrosamente en los estados que más sufren los disturbios que duran ya desde el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minesota el pasado mayo, llega una periodista a defender precisamente la necesidad de "saquear". 'In defense of looting' es el libro del que todo el mundo habla en EEUU —para mal—, y su autora, Vicky Osterweil, es la nueva enemiga pública número uno.

"Cuando utilizo la palabra saqueo, me refiero a la expropiación masiva de propiedades, el hurto masivo durante momentos de agitación o disturbios. No defiendo ninguna situación en la que se roben bienes por la fuerza. (...) El saqueo logra cosas importantes. Les da a las personas lo que necesitan de forma gratuita e inmediata. (...) También ataca la forma en que se distribuyen los alimentos y las cosas. Ataca la idea de propiedad, de que para que alguien tenga un techo sobre su cabeza o comida, tiene que trabajar para un jefe. (...) También ataca la supremacía blanca. La base misma de la propiedad en los Estados Unidos se deriva de la blancura y de la opresión de los negros. (...) El saqueo golpea el corazón de la propiedad, de la blancura y de la policía. Llega a la raíz misma de la forma en que esas tres cosas están interconectadas. Y también proporciona a las personas una sensación imaginativa de libertad y placer y les ayuda a imaginar un mundo posible: los disturbios y los saqueos se experimentan como algo alegre y liberador".

'In defense of looting'.

'In defense of looting'.

Así resume Osterweil en una entrevista a la National Public Radio estadounidense los argumentos de su libro. Ha sido precisamente esa entrevista la que ha viralizado y acabado por poner en la picota al libro y su autora, siendo inmediatamente replicada por medios conservadores como Fox News que han denunciado que un organismo público financiado por el dinero de todos los contribuyentes "de aire" a semejantes tesis. Pero también voces demócratas han puesto el grito en el cielo por el daño que algo así puede causar a los demócratas. Pero ¿quién es Vicky Osterweil y por qué publica justo ahora algo así?

Los saqueadores saben lo que hacen


Osterweil es escritora, editora, "agitadora con sede en Filadelfia" y periodista en 'The New Inquiry', una revista digital de crítica cultural que fue definida por el New York Times como "una especie de Intelectuales Anónimos para miembros desesperados de la clase social inferior de la ciudad excluidos del establishment editorial". Su usuario en Twitter es Vicky_ACAB ('All Cops Are Bastards' / 'Todos los policías son unos bastardos'). Y justo antes de que estallaran los actuales disturbios acababa de terminar un libro en defensa de la agitación violenta. Como ha exclamado irónicamente Ben Sixmith en 'The Spectator': "¡Que golpe de suerte! Es como si alguien hubiera escrito un libro titulado 'Cuidado con las pandemias' a finales de 2019. Tengo que reconocer su oportunidad".

Vicky Osterweil.

Vicky Osterweil

En las páginas del libro la violencia se despliega como una táctica másque puede tener su utilidad para los desfavorecidos. Osterweil afirma de hecho que el supuesto pacifismo del Movimiento por los Derechos Civiles de los años cincuenta y sesenta en su país no es más que un mito, un ardid para engatusar a los liberales norteños. La violencia, dirigida a poder ser contra los objetos y no contra las personas —matiza la autora—, asusta a los poderosos con el fin de que acaben pasando por el aro y, en realidad, no daña excesivamente a los pequeños dueños de unos comercios que, asegura Osterweil, están en su mayoría asegurados. Tampoco daña a la propia comunidad de la que surge esa violencia pues "los manifestantes saben lo que hacen".

"Los saqueadores y alborotadores no atacan hogares privados. No atacan los centros comunitarios. En Minneapolis, había una pequeña librería independiente que estaba intacta. Todos los bloques a su alrededor fueron básicamente saqueados o incluso arrasados, quemados. Creo que la gente sabe lo que hace. Podrían haber trabajado en esas tiendas. Es posible que hayan comprado allí mientras eran seguidos por los guardias de seguridad o por el propietario. Una de las causas de los disturbios de Los Ángeles en 1992 fue que el dueño de una pequeña empresa coreana asesinó a Latasha Harlins, de 15 años, que había venido a comprar jugo de naranja. Y aquel era un negocio familiar, propiedad de inmigrantes, donde se ejercía al mismo tiempo la supremacía blanca y se perpetraba la violencia contra los negros".

¿Derechista embozada?

El debate en torno a la violencia en el seno de los movimientos sociales, ya sea para alcanzar demandas concretas, como respuesta a la supuesta violencia del propio sistema o como puro activador del caos que arrase con un orden social injusto, no es precisamente una novedad. Lo notable esta vez es que el 'manual leninista' de Vicky Osterweil ha sido publicado por el sello de un gran grupo editorial norteamericano (Bold Type Books, perteneciente a Hachette) en un momento de crisis social sin precedentes, pandemia que no cesa, desinformación, polarización salvaje y disturbios raciales generalizados que ha elevado sus argumentos a un lugar privilegiado de la discusión pública. Y la conspiración, claro, asoma la patita en cada esquina. ¿Es Osterweil una provocadora, una derechista embozada que quiere hundir las posibilidades electorales de la izquierda en EEUU?

La tienda de Microsoft en la Quinta Avenida de Nueva York levanta una empalizada de protección contra la ola de saqueos y disturbios que vive EEUU. (EFE)
La tienda de Microsoft en la Quinta Avenida de Nueva York levanta una empalizada de protección contra la ola de saqueos y disturbios que vive EEUU. (EFE)

Es lo que se pregunta 'The Atlantic' en el artículo ya citado: "Osterweil pasa mucho tiempo argumentando que la violencia y la destrucción no son malas per se. ¡Estoy de acuerdo! ¿Autodefensa armada? ¡Bien! ¿Resistir a la autoridad ilegítima? ¡A menudo bien! Pero cuando se trata de argumentar que la violencia y la destrucción en los Estados Unidos de hoy son justificables, Osterweil no solo es poco convincente, sino que en realidad me hace pensar que podría ser una conservadora encubierta que intenta hacer quedar mal a la izquierda".

La autora de 'In defense of looting' insiste en su libro, en realidad una ampliación actualizada de un artículo que publicó en 2014 en medio de las protestas contra el asesinato policial de Michael Brown en Ferguson, Missouri: "Tenemos que mantenernos firmes junto a saqueadores, alborotadores y luchadores callejeros". A fin de cuentas, muchas acciones que en el pasado prendieron como simples actos de saqueo, hoy brillan en los libros de Historia como victorias de la libertad: las protestas del Boston Tea Party de 1773 que desembocaron en la Independencia, el asalto a la Bastilla en París en 1789 que dio el pistoletazo de salida a la Revolución francesa o el levantamiento de Stonewall de 1969 en Nueva York que allanó el camino a los derechos LGBT.

Osterweil entregó su manuscrito el 29 de mayo, cinco días después de que Floyd fuera asesinado por Derek Chauvin y dos días después de que comenzaran los disturbios en Minneapolis. En un artículo que publicó el 12 de junio para 'The Nation' que bien podría servir de epílogo a su polémico libro, escribe: "No puedo recordar otro momento en que los manifestantes hayan tomado el control y quemado una estación de policía hasta los cimientos. (...) Para muchos, finalmente, se rompió el velo de la omnipotencia, la atemporalidad y la dominación que impedía que la abolición pareciera posible. La policía fue devuelta al reino de la historia".

 
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En defensa del saqueo: el polémico libro que ha soliviantado a Estados Unidos
  • 'In defense of looting', de la periodista Vicky Osterweil, sacude el país al abogar por los saqueos y los disturbios que, además de atacar a la policía y a la "propiedad blanca", son "placenteros"


"Un libro terrible"; "es muy malo"; "incoherente"; "mentiras socialistas": "vil y grotesco"; "hará que Trump sea reelegido"; "le doy dos estrellas en lugar de una porque, si bien es basura de una cabeza vacía, lo robé y fue una ganga". A los pocos días de su publicación en Estados Unidos, ha acumulado ya decenas de críticas negativas en Amazon, puesto en pie de guerra a la mayoría de los medios del país y conmocionado a la opinión pública. Justo cuando los demócratas empiezan a asustarse al detectar en las encuestas que la holgada ventaja que Joe Biden sacaba a Donald Trump de cara a las presidenciales de noviembre comienza a acortarse peligrosamente en los estados que más sufren los disturbios que duran ya desde el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minesota el pasado mayo, llega una periodista a defender precisamente la necesidad de "saquear". 'In defense of looting' es el libro del que todo el mundo habla en EEUU —para mal—, y su autora, Vicky Osterweil, es la nueva enemiga pública número uno.

"Cuando utilizo la palabra saqueo, me refiero a la expropiación masiva de propiedades, el hurto masivo durante momentos de agitación o disturbios. No defiendo ninguna situación en la que se roben bienes por la fuerza. (...) El saqueo logra cosas importantes. Les da a las personas lo que necesitan de forma gratuita e inmediata. (...) También ataca la forma en que se distribuyen los alimentos y las cosas. Ataca la idea de propiedad, de que para que alguien tenga un techo sobre su cabeza o comida, tiene que trabajar para un jefe. (...) También ataca la supremacía blanca. La base misma de la propiedad en los Estados Unidos se deriva de la blancura y de la opresión de los negros. (...) El saqueo golpea el corazón de la propiedad, de la blancura y de la policía. Llega a la raíz misma de la forma en que esas tres cosas están interconectadas. Y también proporciona a las personas una sensación imaginativa de libertad y placer y les ayuda a imaginar un mundo posible: los disturbios y los saqueos se experimentan como algo alegre y liberador".

'In defense of looting'.'In defense of looting'.

'In defense of looting'.

Así resume Osterweil en una entrevista a la National Public Radio estadounidense los argumentos de su libro. Ha sido precisamente esa entrevista la que ha viralizado y acabado por poner en la picota al libro y su autora, siendo inmediatamente replicada por medios conservadores como Fox News que han denunciado que un organismo público financiado por el dinero de todos los contribuyentes "de aire" a semejantes tesis. Pero también voces demócratas han puesto el grito en el cielo por el daño que algo así puede causar a los demócratas. Pero ¿quién es Vicky Osterweil y por qué publica justo ahora algo así?

Los saqueadores saben lo que hacen


Osterweil es escritora, editora, "agitadora con sede en Filadelfia" y periodista en 'The New Inquiry', una revista digital de crítica cultural que fue definida por el New York Times como "una especie de Intelectuales Anónimos para miembros desesperados de la clase social inferior de la ciudad excluidos del establishment editorial". Su usuario en Twitter es Vicky_ACAB ('All Cops Are Bastards' / 'Todos los policías son unos bastardos'). Y justo antes de que estallaran los actuales disturbios acababa de terminar un libro en defensa de la agitación violenta. Como ha exclamado irónicamente Ben Sixmith en 'The Spectator': "¡Que golpe de suerte! Es como si alguien hubiera escrito un libro titulado 'Cuidado con las pandemias' a finales de 2019. Tengo que reconocer su oportunidad".

Vicky Osterweil.

Vicky Osterweil

En las páginas del libro la violencia se despliega como una táctica másque puede tener su utilidad para los desfavorecidos. Osterweil afirma de hecho que el supuesto pacifismo del Movimiento por los Derechos Civiles de los años cincuenta y sesenta en su país no es más que un mito, un ardid para engatusar a los liberales norteños. La violencia, dirigida a poder ser contra los objetos y no contra las personas —matiza la autora—, asusta a los poderosos con el fin de que acaben pasando por el aro y, en realidad, no daña excesivamente a los pequeños dueños de unos comercios que, asegura Osterweil, están en su mayoría asegurados. Tampoco daña a la propia comunidad de la que surge esa violencia pues "los manifestantes saben lo que hacen".

"Los saqueadores y alborotadores no atacan hogares privados. No atacan los centros comunitarios. En Minneapolis, había una pequeña librería independiente que estaba intacta. Todos los bloques a su alrededor fueron básicamente saqueados o incluso arrasados, quemados. Creo que la gente sabe lo que hace. Podrían haber trabajado en esas tiendas. Es posible que hayan comprado allí mientras eran seguidos por los guardias de seguridad o por el propietario. Una de las causas de los disturbios de Los Ángeles en 1992 fue que el dueño de una pequeña empresa coreana asesinó a Latasha Harlins, de 15 años, que había venido a comprar jugo de naranja. Y aquel era un negocio familiar, propiedad de inmigrantes, donde se ejercía al mismo tiempo la supremacía blanca y se perpetraba la violencia contra los negros".

¿Derechista embozada?

El debate en torno a la violencia en el seno de los movimientos sociales, ya sea para alcanzar demandas concretas, como respuesta a la supuesta violencia del propio sistema o como puro activador del caos que arrase con un orden social injusto, no es precisamente una novedad. Lo notable esta vez es que el 'manual leninista' de Vicky Osterweil ha sido publicado por el sello de un gran grupo editorial norteamericano (Bold Type Books, perteneciente a Hachette) en un momento de crisis social sin precedentes, pandemia que no cesa, desinformación, polarización salvaje y disturbios raciales generalizados que ha elevado sus argumentos a un lugar privilegiado de la discusión pública. Y la conspiración, claro, asoma la patita en cada esquina. ¿Es Osterweil una provocadora, una derechista embozada que quiere hundir las posibilidades electorales de la izquierda en EEUU?

La tienda de Microsoft en la Quinta Avenida de Nueva York levanta una empalizada de protección contra la ola de saqueos y disturbios que vive EEUU. (EFE)
La tienda de Microsoft en la Quinta Avenida de Nueva York levanta una empalizada de protección contra la ola de saqueos y disturbios que vive EEUU. (EFE)

Es lo que se pregunta 'The Atlantic' en el artículo ya citado: "Osterweil pasa mucho tiempo argumentando que la violencia y la destrucción no son malas per se. ¡Estoy de acuerdo! ¿Autodefensa armada? ¡Bien! ¿Resistir a la autoridad ilegítima? ¡A menudo bien! Pero cuando se trata de argumentar que la violencia y la destrucción en los Estados Unidos de hoy son justificables, Osterweil no solo es poco convincente, sino que en realidad me hace pensar que podría ser una conservadora encubierta que intenta hacer quedar mal a la izquierda".

La autora de 'In defense of looting' insiste en su libro, en realidad una ampliación actualizada de un artículo que publicó en 2014 en medio de las protestas contra el asesinato policial de Michael Brown en Ferguson, Missouri: "Tenemos que mantenernos firmes junto a saqueadores, alborotadores y luchadores callejeros". A fin de cuentas, muchas acciones que en el pasado prendieron como simples actos de saqueo, hoy brillan en los libros de Historia como victorias de la libertad: las protestas del Boston Tea Party de 1773 que desembocaron en la Independencia, el asalto a la Bastilla en París en 1789 que dio el pistoletazo de salida a la Revolución francesa o el levantamiento de Stonewall de 1969 en Nueva York que allanó el camino a los derechos LGBT.

Osterweil entregó su manuscrito el 29 de mayo, cinco días después de que Floyd fuera asesinado por Derek Chauvin y dos días después de que comenzaran los disturbios en Minneapolis. En un artículo que publicó el 12 de junio para 'The Nation' que bien podría servir de epílogo a su polémico libro, escribe: "No puedo recordar otro momento en que los manifestantes hayan tomado el control y quemado una estación de policía hasta los cimientos. (...) Para muchos, finalmente, se rompió el velo de la omnipotencia, la atemporalidad y la dominación que impedía que la abolición pareciera posible. La policía fue devuelta al reino de la historia".

No solo se.confirma que no cabe un tonto más,es peor,..gente como.esta es la que da coartada y justifica la violencia ,los asesinatos en loor de no que que pretendida ideologia ,el racismo no afecta solo a los.afroamericanos y repetir las mismas bestialidades que han sufrido no les disculpa,al contrario los convierte en bestias
 
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No solo se.confirma que no cabe un tonto más,es peor,..gente como.esta es la que da coartada y justifica la violencia ,los asesinatos en loor de no que que pretendida ideologia ,el racismo no afecta solo a los.afroamericanos y repetir las mismas bestialidades que han sufrido no les disculpa,al contrario los convierte en bestias
Es demencial.
 
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Vicky no es más que una misógina con ganas de provocar.
As a mode of struggle, riots are marked by many characteristics traditionally defined as feminine: not driven by rational argumentation or “proper” political dialogue, they are instead driven by desire, affect, rage, and pain.’

Una transgénero que tiene que meter el discurso sexista y le aplauden. Pesada.
 
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Vicky no es más que una misógina con ganas de provocar.
As a mode of struggle, riots are marked by many characteristics traditionally defined as feminine: not driven by rational argumentation or “proper” political dialogue, they are instead driven by desire, affect, rage, and pain.’

Una transgénero que tiene que meter el discurso sexista y le aplauden. Pesada.
¿Y que tiene que ver que sea trasgenero con que sea una discapacitada moral?