Azul y Rosa,Jaime Peñafiel.Sábado,9 de Mayo de 2020.

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Bastante claro que kk y sexto son prescindibles sin embargo son una carga
económica importante que soportamos y que los partidos políticos no cuestionan.
Interesante sería saber porque no es discutible la actual forma de gobierno.
Ya que ni unos ni otros abordan el tema,la ciudadanía se lo deberíamos hacer notar
No les duelen prendas cuando de apretar se trata recortar siempre a los mismos.
Las monarquías Y LA CLASE POLÍTICA son intocables hasta que las sociedades lo permitan.
 
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Pues ssra el sereno, pero el gobierno de sanchez si es bien culpable de lo que paso en España, cuando en Florida ya estabamos encuarentenados, a mi me mandaron a trabajar desde casa, en Madrid hacian marchas por la mujer auspiciadas por el gobierno.
 
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Pues ssra el sereno, pero el gobierno de sanchez si es bien culpable de lo que paso en España, cuando en Florida ya estabamos encuarentenados, a mi me mandaron a trabajar desde casa, en Madrid hacian marchas por la mujer auspiciadas por el gobierno.
Florida en cuarentena desde el 1 de abril y ni siquiera mandaron cerrar las playas. No sé a qué cuarentena de Florida refieres.
 
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Por eso en EEUU hay más contagiados y muertos que en ningún otro país del mundo.
Vamos a tirar de fakes para desprestigiar un poco más al gobierno español.
 
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El periodista y escritor Jaime Peñafiel.SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

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Miércoles, 13 mayo 2020 - 16:03
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Jaime Peñafiel cerró los ojos convencido de que aquella noche de marzo sería la última. El coronavirus le tenía contra las cuerdas. Llevaba días con fiebres altas, escalofríos, dolores musculares y ni se podía mover. "Sentía que me moría". Sin embargo, horas más tarde, despertó con una de sus escenas más queridas, el amanecer. "Me sorprendí de estar vivo". Sucedió "un milagro" que de alguna manera le adjudica a su mujer, que no dejó de sostener su mano ni un sólo momento. "Morir sin compañía debe ser terrible".
Por suerte, no tuvo que ser ingresado, lo superó y ya han pasado varias semanas. ¿Cómo recuerda aquellos días?Tenía unas fiebres que me abrasaban, no tenía fuerzas... Hubo un momento que me quedé pálido, sentado, sin poder moverme. Carmen, mi mujer, me arrastró como pudo a la cama. Tenía ganas de decirle: "Déjame morir en paz", pero solamente tenía un pensamiento, me daba pena dejarla sola. Lo pasé tan mal... No se puede contar, sientes que la vida se te va.Ese era su miedo y quizás su fuerza...Si me muero, con mi edad [88 años], ya lo he hecho todo, no me voy con pena, la única pena era dejar a Carmen sola. Estaba tranquilo, sin miedo. La vida se me iba. También pensaba en mi hija [murió hace 20 años]. Bueno, voy a ver a Isabel...Es que ha vivido pérdidas muy duras y el coronavirus también le ha obligado a despedirse de buenos amigos, como Enrique Múgica. Este mes he perdido tres amigos íntimos que he querido mucho. Cuando se fue Carlos Falcó, escribí un artículo sin pensar que yo iba a pasar casi por lo mismo. Carlos murió solo, en el hospital. Eso es terrible.Una vivencia que desgraciadamente se ha tenido que repetir mucho en el entorno hospitalario durante estos dos meses. La más absoluta soledad, en la muerte. Yo no tenía insuficiencia respiratoria y por eso, mi mujer y yo pudimos refugiarnos en casa. Eso me ha salvado. Si hubiera entrado en la clínica y en la UCI, allí sí me habría ido, sin la compañía de Carmen. Te das cuenta que te vas, que te estás muriendo, y lo que quieres en ese momento es que alguien te dé la mano. Y por otro lado, si sufres viendo morir a la gente acompañándola, más sufres si no has podido hacerlo, sin que puedas decirle adiós. Es de una crueldad terrible esta situación en la que nos ha metido este Gobierno. Esa madrugada tan terrible en la que sentí que me moría, me acordé de la letra de una canción de Demis Roussos, 'Morir al lado de mi amor'. Intentaba hacer memoria de cómo era la letra. Yo me moría al lado de mi amor, acompañado. Me salvó.

¿Había estado alguna vez tan cerca de la muerte?Nunca. Este mes, casi la he vivido en lo personal y familiarmente. Lo he sufrido con mi hermana, que ha muerto esta semana en una residencia en Córdoba, no por coronavirus. No he podido estar allí, por esta inmovilidad que tenemos. Yo quería acompañarla, pero por esta situación, murió sola, sin nadie que le diera la mano ni le acompañara. Con compañía se muere de otra manera. En esta crisis sanitaria, ya han muerto más de 26.000 personas. ¿Cómo fue su 'revivir'?Hoy cuando veo las estadísticas, digo: "Falta uno". Es que estuve a un paso de la muerte. Estuve más muerto que vivo. Lo que no sé es cómo salí adelante. Me quedé dormido con la fiebre y cuando me desperté, la fiebre había empezado a ceder y empecé a encontrarme mejor. Se me quitaron de pronto los dolores musculares y pensé que iba a vivir. "Vivo, vivo, estoy vivo". Me sorprendí de estar vivo.Sin duda, es afortunado.Tengo 88 años, son muchos años, y con mi edad, he salido de ésta. Pero no puedo aplaudir pensando en las miles de muertes por coronavirus. El 11M murieron 220 personas y fue luto nacional, en las torres gemelas, 3.000 y fue luto mundial. Aquí, llevamos miles de muertos y no se ha puesto luto nacional.Su edad suponía un claro agravante para esta infección. ¿Era consciente de ello?Y también sabía que en aquel momento se estaba aplicando una política selectiva en los hospitales. Por suerte, no sentí falta de oxígeno en ningún momento.¿Qué palabras tiene para los sanitarios que han estado y están al pie del cañón en esta gran crisis?Nadie se lo reconocerá bastante. Y los médicos y enfermeras que han muerto... Cuando lo veo, me emociono. ¿Cómo se encuentra hoy? Estoy fenomenal, aunque he perdido el olfato y el gusto totalmente. Coma lo que coma, todo me sabe igual. Perdí cuatro kilos, pero ¡qué más puedo pedir si ya tengo 88 años! Valoro levantarme cada día y ver las pequeñas cosas de la vida, ¡qué alegría! Ver amanecer es un regalo. Ahora valoro mucho más y soy aún más optimista.¿Está saliendo estos días a dar un paseo?Sí, salimos por nuestra zona, que es muy agradable. Sé que después de superarlo tengo anticuerpos, pero tomamos todas las precauciones porque no me fío de lo que dicen.