ASTRONOMIA, FISICA

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FUE UN LAGO HACE MILES DE AÑOS
El solitario cráter de Marte en el que la NASA cree que puede encontrar vida
La NASA llevará a cabo una nueva misión en 2020 en la que tratará de descubrir una serie de vestigios en minerales que les permitan determinan si hubo o no vida en Marte




Foto: El cráter Jezero, en una de las fotografías realizadas por la NASA. (CC/NASA)


El cráter Jezero, en una de las fotografías realizadas por la NASA. (CC/NASA)




AUTOR
RUBÉN RODRÍGUEZ
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NASA
MARTE
HIELO
AGUA

15/11/2019




La NASA está convencida de que puede encontrar algún vestigio de vida en Marte. Después de descubrir en julio de 2018 la presencia de un lago subglacial en el planeta rojo, las teorías de los expertos comenzaban a encajar: buena parte de los cráteres de su superficie albergaron agua en algún momento, lo que dio lugar al segundo planteamiento: ¿hubo o hay vida? Jezero puede tener las respuestas a todas las dudas que hay al respecto.
Las investigaciones llevadas a cabo por los expertos a lo largo del último año han servido para descubrir que existen importantes cantidades de hielo en Marte, especialmente en su casquete polar norte. Y, además, se han encontrado algunas salmueras líquidas a pocos metros bajo el suelo y vapor en su atmósfera, lo que significa que una vez tuvo que haber agua líquida en la superficie, sin duda una de las claves para la existencia de vida en el planeta.
[Harvard diseña un material para hacer habitable Marte]
Pero, entonces, ¿existe alguna posibilidad de descubrir si en algún momento pudo existir algún organismo viviente en Marte? La respuesta es sí. La NASA ha llegado a la conclusión de que una de las opciones más viables al respecto puede estar en la búsqueda de minerales que sean capaces de albergar restos de vida a pesar del paso de cientos o miles de años, siguiendo procesos similares a lo que se han llevado en la Tierra. Y sí, se han hallado.


Según un artículo publicado en Geophysical Letters, se ha descubierto en una parte muy concreta de Marte sílice hidratada. ¿Qué importancia tiene eso? Mucha, pues en nuestro planeta se sabe que este mineral formado básicamente por dióxido de silicio consigue preservar vida fósil a pesar del paso de los años. Por tanto, la pregunta se hace sola: ¿es posible que esto también ocurra en el planeta rojo? Eso es lo que ahora se va a investigar.
Y es que esta sílice hidratada ha sido encontrada en los afloramientos rocosos que rodean al cráter Jezero, un lugar que hace miles de años fue un lago, donde también se encontraron carbonatos que pueden contener trazas de vida. Los expertos consideran que esta depresión de 49 kilómetros de ancho tuvo agua hace mucho tiempo y que es el sitio más favorable de Marte para albergar potencialmente vida. Al menos, el mejor del que los seres humanos tenemos noticias al respecto.




El cráter Jezero, a la derecha, sobre la superficie marciana. (CC/NASA)


El cráter Jezero, a la derecha, sobre la superficie marciana. (CC/NASA)




Es por esa razón por la que la NASA lanzará en 2020 una nueva misión en dirección al planeta rojo, en la que un rover -que aún no tiene nombre- será lanzado sobre este punto exacto. La intención es que investigue si este antiguo lago albergó vida en algún momento, pues los expertos están convencidos de que cuando Marte fue un planeta más cálido que en la actualidad pudo contener vida microbiana similar a las bacterias que nosotros conocemos.
No será hasta el próximo año cuando la nueva misión de la NASA trate de desentrañar si Jezero contiene restos de vida. Uno de los lugares más inexplorados de Marte podría tener la clave que el ser humano lleva buscando desde hace cientos de años: una pista que nos podría servir para certificar que hay vida más allá de nuestro planeta y, quién sabe, para entender qué condiciones serían necesarias para algún día poder vivir en el planeta rojo.


 
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EN UNA GALAXIA A 4.500 MILLONES DE AÑOS LUZ
Captan la mayor explosión del universo jamás observada (y se ha cazado en Canarias)
Los dos telescopios MAGIC de La Palma, de 17 metros de altura y construidos en fibra de carbono, analizaron un estallido de rayos gamma de un rango de energía nunca antes detectado




Foto: Representación de una explosión de rayos gamma. (NASA)


Representación de una explosión de rayos gamma. (NASA)



AUTOR
JOSÉ PICHEL
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ASTRONOMÍA
CANARIAS
20/11/2019




Todo fue cuestión de segundos. El pasado 14 de enero de 2019 el Observatorio del Roque de los Muchachos de la isla de La Palma recibió la alerta desde un telescopio espacial y en apenas medio minuto sus dos telescopios MAGIC se orientaron hacia el objetivo preciso. Aquel movimiento iba a entrar en la historia de la astronomía, pero no lo hemos conocido hasta hoy.
La revista Nature publica tres artículos que recogen los datos de las dos explosiones de mayor energía registradas hasta ahora en el universo: ésta, cuyos datos se recibieron en Canarias, y otra recogida por el observatorio HESS, ubicado en Namibia. Son dos estallidos de rayos gamma que han revelado los fotones más energéticos conocidos, millones de veces más que los de la luz visible.


“Los estallidos de rayos gamma son las explosiones más energéticas y violentas que existen en el universo”, explica a Teknautas Alicia López Oramas, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que ha formado parte del hallazgo. “Hasta el momento se habían detectado rayos gamma en otras frecuencias y longitudes de onda, pero nunca se había logrado registrar la componente más energética”, comenta.

Esta explosión, que los científicos han llamado GRB 190114C, emitía fotones de muy alta energía en el rango de 0,2 a 1 teraelectronvoltios aproximadamente un minuto después de estallar, lo nunca visto. El estallido se produjo en una galaxia que está a unos 4.500 millones de años luz, con lo cual la luz ha tardado todo ese tiempo en llegar hasta nosotros, y probablemente se debe a la muerte de una estrella. “Creemos que este tipo de rayos gamma proceden del colapso y la muerte de estrellas masivas, que son mucho más grandes que el Sol”, señala la experta.





Los telescopios MAGIC de La Palma en una noche de lluvia de estrellas. (Foto: Daniel López, IAC)


Los telescopios MAGIC de La Palma en una noche de lluvia de estrellas. (Foto: Daniel López, IAC)



“Cuando una estrella de este tipo muere y se forma una estrella de neutrones o un agujero negro, se cree que puede ocurrir una explosión de este tipo, un estallido de rayos gamma, y se había estimado que tenía que existir una componente muy energética, pero nunca se había detectado hasta ahora”, añade.

Aproximadamente, hay un estallido de rayos gamma cada día, pero su duración es tan breve que hace falta mucha suerte para poderlos estudiar.“Todo depende de que algún telescopio lo detecte, mande una alerta y apuntes rápidamente hacia el lugar preciso, porque en segundos ha desaparecido”, explica López Oramas. La explosión inicial se va desvaneciendo gradualmente y, aunque no desaparezca del todo hasta minutos, horas o incluso días después, pasados los primeros instantes ya no se puede detectar el componente energético inicial.

En este caso, a los 20 minutos ya no quedaba nada, pero se pudo registrar gracias a que todas las condiciones fueron favorables. Los dos telescopios MAGIC de La Palma han sido diseñados especialmente para intentar cazar estos estallidos. Miden 17 metros de diámetro y están construidos en fibra de carbono, un material que los hace tan ligeros que pueden apuntar a cualquier lugar del cielo en 30 segundos. “Esa es la clave de por qué hemos detectado este estallido de rayos gamma, nosotros recibimos la alerta desde un telescopio espacial unos 20 segundos después de que se produjera, apuntamos automáticamente a las coordenadas que nos mandaron y medio minuto después ya estábamos tomando datos”, relata la investigadora.

Es decir, el fenómeno ya estaba siendo observado en Canarias tan solo 50 segundos después de producirse, algo muy difícil de conseguir. Generalmente, se tarda mucho más tiempo en reaccionar u otras circunstancias impiden la observación: que se detecte en el hemisferio sur y, por tanto, no sea visible desde La Palma; que haya condiciones meteorológicas desfavorables; o que ocurra de día, ya que estos telescopios sólo operan con la oscuridad nocturna. Es más, ni siquiera lo hacen con Luna llena, porque sus cámaras son muy sensibles.


Muy cerca: 4.500 millones de años luz
Además, otros estallidos suelen ser más débiles o muy cortos, pero el que se registró en enero en La Palma resultó extraordinario. “Se ha producido a una distancia relativamente cercana, aunque estemos hablando de una galaxia que se encuentra a 4.500 millones de años luz, y esto hizo que fuera muy luminoso”, apunta la experta del IAC.




Telescopios MAGIC. (Foto: Daniel López, IAC)


Telescopios MAGIC. (Foto: Daniel López, IAC)




Tras recoger los datos en enero, la información se distribuyó entre la comunidad astronómica para que otros telescopios de otras frecuencias hicieran un seguimiento del evento. El resultado es la publicación de un artículo científico acerca del descubrimiento en sí mismo y sus características y otro sobre los aspectos físicos derivados de su análisis, que se ha realizado gracias a la colaboración de otros 15 telescopios terrestres y seis satélites. A esta información se añade una tercera publicación sobre la detección de un estallido de rayos gamma similar por parte de los telescopios HESS de Namibia.

Precisamente, la dificultad que entrañaba este hallazgo hace que sea todo un triunfo para los investigadores de este campo. “La existencia de los rayos gamma se conoce desde hace 50 años, pero no se sabía de dónde podía proceder una explosión de este tipo, que emite en unos pocos segundos la misma cantidad de energía que nuestro Sol en toda su vida”, señala López Oramas.

El descubrimiento de las primeras ondas gravitacionales –procedentes de la fusión de dos estrellas de neutrones–, anunciado en 2016, también supuso averiguar que los estallidos de rayos gamma cortos provenían del mismo fenómeno, pero en este caso se trata de rayos gamma largos. “Nos preguntábamos qué objeto del universo puede producir una radiación tan energética y la detección que han realizado los telescopios MAGIC nos revela información muy valiosa sobre cómo es la muerte de estrellas y cómo afecta al medio que las rodea”, detalla.




Representación del hallazgo realizado por los telescopios MAGIC en La Palma. (Ilustración: Gabriel Pérez Díaz, IAC)


Representación del hallazgo realizado por los telescopios MAGIC en La Palma. (Ilustración: Gabriel Pérez Díaz, IAC)



Los 'nuevos' telescopios MAGIC
Estos telescopios de rayos gamma son el resultado de una colaboración internacional en la que participan unos 200 investigadores de varios países (Alemania, España, Italia, Suiza, Polonia, Finlandia, Bulgaria, Croacia, India y Japón). En el mundo sólo hay otras dos instalaciones terrestres de este tipo, los telescopios HESS de Namibia, que protagoniza el segundo estallido de rayos gamma dado a conocer hoy por Nature, y los telescopios VERITAS de Arizona (Estados Unidos).

Sin embargo, el estudio de los rayos gamma dará un salto espectacular en los próximos años con la puesta en marcha de la red Cherenkov Telescope Array (CTA), que tendrá dos sedes, una en La Palma, junto a los telescopios MAGIC, y otra en Chile.

Toda la comunidad científica se ha unido para construir el CTA, el observatorio de rayos gamma del futuro, que va abrirá nuevas puertas al universo. El CTA tendrá una sede en La Palma junto a los MAGIC y otra en Chile y se comportará como un solo observatorio con dos ojos, uno en el hemisferio norte y otro en el sur, trabajando de forma conjunta.

Así se podrá detectar y estudiar fuentes de rayos gamma más débiles y distantes. “Queremos entender si todos estos fenómenos se comportan igual, obtener información de otro tipo de eventos y sobre el medio intergaláctico por el que viajan, ya que estos estallidos se producen en otras galaxias y llegan atenuados, así que nos pueden dar información sobre el lugar por el que pasan”, apunta la investigadora del IAC.

Además, hay eventos que se conocen en otras frecuencias o longitudes de onda que aún no se han podido detectar por medio de esta tecnología. "En las estrellas de neutrones que se fusionaron y dieron lugar a las ondas gravitacionales se detectaron rayos gamma, pero no la componente más energética. Nos gustaría lograrlo en ese caso y en muchos otros, como las explosiones de supernovas o las estrellas de neutrones con campos magnéticos muy fuertes… Nos queda mucho por descubrir”, asegura.

 
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LUNA
Europa participará en la construcción de una estación orbital lunar
Los países miembros de la Agencia Espacial Europea aprueban un presupuesto récord de 14.400 millones de euros para cinco años



DANIEL MEDIAVILLA
Sevilla 28 NOV 2019




Recreación de la estación orbital lunar Gateway a la izquierda, con una cápsula Orion para transportar astronautas a la derecha.


Recreación de la estación orbital lunar Gateway a la izquierda, con una cápsula Orion para transportar astronautas a la derecha. NASA




Cuenta Jorge Potti, director general de Espacio de la empresa GMV, que en los próximos años el espacio "nos va a cambiar la vida cotidiana mucho más rápido de lo que podemos imaginar”. Entre otras cosas, Potti menciona la navegación por satélite, que hará posible la expansión de los vehículos autónomos. En las callejuelas del centro de Sevilla, estrechas y retorcidas, cuesta imaginar cómo los sensores guiados desde el espacio podrán sustituir la pericia de los taxistas que callejean mordiendo los bordillos. Pero lo harán, y dentro de no tanto.


En esta ciudad, los ministros responsables de actividades espaciales de los países europeos han negociado durante los últimos días los presupuestos de la Agencia Espacial Europea (ESA) para los años venideros. Jan Wörner, director general de la ESA, mostraba su satisfacción ante el resultado final: 14.400 millones de euros para los próximos cinco años (12.500 solo para los próximos tres). La cifra es un récord histórico para la organización y un éxito en el que el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades en funciones, Pedro Duque, copresidente del encuentro, destacaba el papel de España.

Frédérique Vidal, ministra de Educación Superior, Investigación e Innovación de Francia y copresidenta del encuentro, destacaba cuatro grandes objetivos que se quieren cumplir con la inversión acordada.

Un primer pilar y quizá el más vistoso es la exploración humana y robótica del espacio, que recibirá 1.953 millones de euros. Dentro de este programa, un cuarto del dinero se dedicará a la colaboración con EE UU para regresar a la Luna en la próxima década. Más de medio siglo después de la última misión tripulada al satélite, dos personas, un hombre y una mujer, volverán a pisarlo en 2024, aunque en esta ocasión con la intención de permanecer más tiempo.

Además de colaborar en la construcción de las cápsulas que llevarán a los astronautas y los cohetes que los propulsarán, en Sevilla se ha aprobado el apoyo europeo a un proyecto internacional para crear una estación orbital en torno a la Luna a partir de 2028. Esa instalación, a más de 300.000 kilómetros de distancia de la Tierra, servirá para poner a prueba la resistencia humana a una permanencia prolongada en el espacio profundo. La estación, bautizada como Deep Space Gateway (portal al espacio profundo) servirá como base para misiones tripuladas y no tripuladas a la superficie lunar. Hasta ahora, la avanzadilla de los humanos fuera de nuestro planeta es la Estación Espacial Internacional, que también ha recibido un impulso para seguir operando hasta 2030. Esta infraestructura se encuentra en órbita terrestre a 400 kilómetros de altitud, más cerca que Madrid de Sevilla.

Dentro de los proyectos a largo plazo para la nueva era de la exploración espacial tripulada, la Luna servirá como campo de entrenamiento para el gran objetivo: llevar humanos a Marte por primera vez. Antes, la ESA, en colaboración con la NASA, planea una misión capaz de llegar al planeta rojo, recoger rocas y volver a despegar camino a la Tierra para analizarlas en un laboratorio.

Un segundo pilar de los planes de la ESA es la observación de la Tierra, que con 2.541 millones de euros es el que recibirá una mayor inversión. En este punto destaca el programa Copérnico, un sistema que incluye una constelación de satélites que permiten vigilar desde el espacio los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas terrestres y será una herramienta para afrontar los retos de la humanidad en las próximas décadas. “Viajar al espacio nos permite disfrutar de la belleza de nuestro planeta, pero también valorar su fragilidad”, ha comentado Vidal.

Un tercer punto esencial es el acceso soberano y autónomo de Europa al espacio. Estará financiado con 2.238 millones para, principalmente, impulsar el desarrollo de dos cohetes, Ariane 6 y Vega C, con los que los países del continente podrán colocar sus satélites en órbita sin depender de otras potencias.

El último gran pilar de la ESA, su programa de ciencia espacial, ha recibido, por primera vez en 25 años, un incremento significativo en su financiación hasta alcanzar los 1.671 millones de euros. Esto hará posible adelantar y hacer confluir el lanzamiento de dos grandes misiones que pueden cambiar nuestra visión del cosmos. Por un lado, Athena, un gran observatorio de rayos X que, entre otras cosas, estudiará el crecimiento de los agujeros negros supermasivos y su papel como motores de las galaxias y la evolución del universo. Por otro, LISA, una constelación de satélites que detectará las ondas gravitacionales generadas por la fusión de agujeros negros o estrellas de neutrones. Su operación conjunta permitirá conocer mejor estos fenómenos.

En un tiempo en el que la cooperación internacional no parece atravesar su mejor momento, el espacio, como lo fue en el pasado, parece un lugar de encuentro. Además de los acuerdos entre EE UU y Europa, en Sevilla se confirmó que el Reino Unido aún quiere estar cerca del continente. Pese a la incertidumbre del Brexit, el Gobierno británico ha decidido incrementar su contribución anual a la ESA en más de un 11,5%, hasta los 1.655 millones. Los intereses de la industria del país, que, por dar una idea de su poderío, construye un cuarto de todos los satélites de comunicaciones del mundo, han disipado las dudas. España, por su parte, ha incrementado su aportación en un 5,9%, y alcanza los 852 millones. Los tres mayores inversores en la ESA son Alemania, con 3.294 millones y un incremento del 22,9%, Francia, con 2.664 millones y un aumento del 18,5%, e Italia, con 2.282 millones y un 15,9% de subida.
El incremento de la inversión de España permitirá, en palabras de Duque, que pase de ser un país que colabora en las grandes misiones espaciales “a liderar algunas de ellas”. Es el caso de Cheops, un satélite que estudiará planetas extrasolares. Además, España ha aportado 80 millones al programa de exploración humana y robótica, un apartado en el que tenía muy poca presencia.


La nueva carrera espacial a la Luna
 
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DE MUCHA MAYOR MASA DE LA ESPERADA

Hallado un agujero negro de tamaño monstruoso que la ciencia no se explica
Los agujeros negros de tal masa ni siquiera deberían existir en nuestra galaxia, sostienen los descubridores de este cuerpo cósmico



Foto: Acreción de gas en un agujero negro estelar desde su estrella compañera . Foto: Jingchuan YU, Planetario de Beijing



Acreción de gas en un agujero negro estelar desde su estrella compañera . Foto: Jingchuan YU, Planetario de Beijing



AUTOR
EL CONFIDENCIAL
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ASTRONOMÍA

28/11/2019




Científicos internacionales han descubierto un agujero negro estelar con una masa 70 veces mayor que el Sol (se pensaba que estos objetos no la superaban en más de 20 veces) que está localizado a 15.000 años luz de la Tierra.
Un equipo internacional de astrónomos ha detectado un agujero negro estelar con una masa récord 70 veces mayor que la del Sol, lo que supone algo nunca visto hasta la fecha y que contradice las teorías al respecto de los agujeros negros, que sostenían que estos objetos mo podían superar la masa del Astro Rey en más de 20 veces.

Según un estudio publicado por la revista Nature, y citado por Sputnik News, el equipo de investigadores, dirigido por Liu Jifeng, profesor del Observatorio Astronómico Nacional de la Academia China de Ciencias, detectó este descomunal agujero negro, bautizado como LB-1, con la ayuda del Telescopio Espectroscópico de Fibra Multiobjeto de la Zona del Cielo Grande (LAMOST), en China.

"No debería existir"
Liu afirma que el hallazgo de LB-1, que se encuentra a 15.000 mil años luz de la Tierra, fue una gran sorpresa porque "los agujeros negros de tal masa ni siquiera deberían existir en nuestra galaxia, según la mayoría de los modelos actuales de evolución estelar. LB-1 es el doble de masivo de lo que pensábamos que era posible. Ahora los teóricos tendrán que asumir el reto de explicar su formación".

Los agujeros negros estelares son cuerpos cósmicos que se formaron durante el colapso de estrellas masivas en nuestra galaxia, la Vía Lactea, donde se calcula que puede haber unos 100 millones. Hasta ahora, los investigadores creían que la masa de cada uno de estos agujeros negros no era más de 20 veces la del Sol y sólo podían ser descubiertos cuando engullían gas de una estrella compañera.

 
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SOLO SE PUEDE VER DESDE EL ESPACIO
El 'Ojo del Sáhara', la misteriosa estructura del desierto que pudo ser la Atlántida
¿Se imaginan que en mitad del desierto existiese un accidente geográfico que solo puede ser vista desde fuera de la Tierra? Pues existe y es denominada 'Estructura de Richat'



Foto: La estructura de Richat, vista desde el espacio. (CC/Wikimedia Commons)


La estructura de Richat, vista desde el espacio. (CC/Wikimedia Commons)



AUTOR
RUBÉN RODRÍGUEZ
Contacta al autor
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03/12/2019




El Sáhara es el desierto más grande del mundo. Con 9 millones de kilómetros cuadrados de superficie, abarca muchos secretos en su interior: el más impresionante, la Estructura de Richat. Recordemos que este manto arenoso existe desde hace unos 13.000 años, pero solo en 1965 se consiguió descubrireste increíble paraje. ¿La razón? Solo se podía ver desde el espacio: el conocido como 'Ojo de Sáhara' sigue siendo un enigma... con la Atlántida en el punto de mira.

La misión 'Gemini 4' fue el décimo vuelo tripulado al espacio de EEUU. Los astronautas James McDivit y Edward White tenían el objetivo de hacer el primer paseo espacial de la historia, algo que logró White. Pero lo que ninguno de los dos esperaba era lo que vieron sus ojos: al mirar en dirección a la Tierra, en mitad del desierto del Sáhara, aparecía un ojo gigantesco del que nadie tenía conocimiento. Acababan de encontrar esta misteriosa estructura.

La 'Estructura Richat' se encuentra en la ciudad de Oudane, en Mauritania, pero es tan grande que solo se puede apreciar desde el espacio. No en vano, se trata de un increíble círculo perfecto con un diámetro de 50 kilómetros, cuya principal curiosidad es su extraño origen y su forma espiral. Desde que fuera descubierto en 1965, los científicos se han afanado en estudiar esta enigmática formación geológica, pero nadie ha conseguido ofrecer una explicación a su origen.

Originalmente se creyó que esta enorme estructura nació como consecuencia del impacto de un meteorito, pero las investigaciones que se realizaron refutaron esta hipótesis, siendo la más plausible la erosión: se cree que el paso del tiempo es el que ha generado esta impresionante formación, creando un monumental domo anticlinal. De hecho, los análisis confirman que algunos sedimentos rocosos de su interior datan de unos 2.500 millones de años. Casi nada.



Mystery Eye of the Sahara




Pero los estudios van aún más allá, pues han determinado que la estructura está constituida por rocas calizas y dolomías, cuyos diques anulares están compuestos de basalto, kimberlita y otras rocas volcánicas alcalinas. Por si fuera poco, bajo su estructura aparecen importantes pozos de petróleo y de gas y, la mezcla de todo, genera una vista única: la estructura cambia de color dependiendo de la hora del día y de la estación en la que son observadas.

¿La Atlántida?
El inexplicable origen de esta impresionante estructura ha generado todo tipo de teorías, entre las que destaca la posibilidad de que se tratara de la mítica Atlántida, aplicando la descripción que Platón hizo de ella en los diálogos 'Timeo y Critias'. Allí, el filósofo griego asegura que se trata de una isla muy poderosa situada más allá de las Columnas de Hércules, de mayor tamaño que Libia, con forma circular y que estaba dividida en círculos concéntricos, divididos entre sí por franjas de agua.

El hecho de que Platón asegurara que es una historia cierta ha hecho que muchos expertos trataran de elucubrar cuál fue su ubicación, pero de momento nadie ha conseguido dar una respuesta real. Pero muchos expertos consideran que el 'Ojo del Sáhara' podría tratarse de ese misterioso continente perdido: no solo encaja en ubicación, forma y tamaño con la descripción de Platón, sino que incluso pudo ser una isla hace unos 5.000 años.



El 'Ojo del Desierto' y la representación de la Atlántida según el relato de Platón.


El 'Ojo del Desierto' y la representación de la Atlántida según el relato de Platón.




Fue entonces cuando el Sáhara pasó de ser verde a un desierto como producto de un fenómeno cíclico de mayor a menor insolación. Un estudio publicado en 2008 por expertos de la Universidad de Colonia sostiene que la transformación del Sáhara en un desierto se produjo hace unos 2.700 años y que se produjo en un par de siglos, por lo que el 'Ojo del Sáhara' un día pudo ser una isla para, después, transformarse en una enigmática estructura que algunos indican como la Atlántida.

Más allá de elucubraciones y de teorías más o menos acertadas, lo cierto es que la 'Estructura de Richat' es una de las formaciones geológicas más impresionantes del planeta, convertida en un enorme ojo en mitad del mayor desierto del mundo que solo se puede ver desde el espacio. El Sáhara aún guarda muchísimos secretos en su interior: su descomunal tamaño aún sigue escondiendo secretos. Algunos, como el 'Ojo del Sáhara', descubiertos hace solo un puñado de décadas.

 
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SONDAS ESPACIALES
Una nave entra por primera vez en el Sol
La sonda 'Parker' se zambulle en la atmósfera solar, un ambiente a un millón de grados dominado por vientos de 150 kilómetros por segundo



NUÑO DOMÍNGUEZ
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4 DIC 2019



Sonda Parker


Recreación de la 'Sonda Solar Parker' durante uno de sus acercamientos al Sol. NASA




Por primera vez en la historia una nave espacial ha entrado en la atmósfera del Sol y ha sobrevivido para contarlo. Hoy se publican los primeros resultados científicos recogidos por la Sonda Solar Parker de la NASA durante sus dos primeros acercamientos al astro. Los datos desvelan una estrella mucho más violenta y enigmática de lo que se pensaba.

La principal misión de la Parker es entender por qué las capas más superficiales de la atmósfera solar, la corona, pueden alcanzar temperaturas de un millón de grados mientras que mucho más adentro, en la superficie, solo hay unos 5.000 grados. Resolver este enigma es esencial para entender el comportamiento de la estrella y su viento solar, una oleada de partículas subatómicas cargadas que escupe en todas direcciones. Las tormentas solares pueden ser una amenaza para los astronautas y causar importantes daños en el tendido eléctrico y las comunicaciones por satélite.

La sonda ha explorado la zona a unos 24 millones de kilómetros de la superficie, seis veces más cerca de lo que la Tierra está del Sol. La nave sigue una órbita muy apaisada de modo que, tras acercarse al máximo al Sol, se aleja hasta llegar más allá de Venus, el segundo planeta más cercano al astro. Además va armada con un escudo térmico que siempre da la cara al Sol y que es capaz de soportar temperaturas de 1.400 grados. Al otro lado de esta coraza los instrumentos científicos se mantienen a unos 30 grados.




Sonda Parker


El escudo térmico de la Parker, hecho de carbono y con un grosor de 11 centímetros y medio. NASA




Los primeros resultados de la misión se publican hoy en cuatro estudios en la revista científica Nature. Uno de ellos demuestra que el flujo de partículas es mucho más rápido de lo que se había observado. “Hemos visto que el viento solar avanza formando enormes olas que, en cuestión de minutos, duplican su velocidad llegando hasta los 150 kilómetros por segundo”, explica Justin Kasper, físico de la Universidad de Michigan y coautor de varios de los estudios publicados hoy. “Es algo nunca visto hasta ahora”, resalta el investigador.

Las ráfagas de viento solar “vienen en grupos y parecen tener una estructura coherente”, explica Kasper. Según su equipo, estos patrones pueden deberse a que el Sol genera un campo magnético que marca el camino que siguen las partículas y las acelera. Esta especie de autopista tiene forma de s, de forma que los electrones y protones cargados no viajan en línea recta, sino haciendo eses en su cada vez más rápido camino hacia la Tierra.

Al igual que la atmósfera terrestre, el plasma de partículas cargadas de la corona solar gira en el mismo sentido que la estrella. En teoría, la velocidad de rotación debería ir disminuyendo a medida que el plasma se aleja de la superficie, pero los datos de la Parker muestran que, en las capas más superficiales de la corona, el plasma va “unas 20 veces más rápido de lo que debería según las predicciones”, explica Kasper. Por el momento no hay muchas respuestas sobre los fenómenos observados, reconoce el físico, pero sí la esperanza de que en los próximos años se consigan entender, incluso predecir.

“Estamos hablando de una zona del sistema solar que nunca se había explorado así que, solo por eso, estos estudios suponen un hito”, resalta Javier Rodríguez, científico destacado de la misión Solar Orbiter (SolO) de la Agencia Espacial Europea y miembro del equipo de coordinación con la misión de la NASA. En algo más de un mes la Parker usará la gravedad de Venus para zambullirse más profundamente en la atmósfera del Sol. Irá cerrando su órbita hasta alcanzar dentro de cinco años su máxima cercanía, a unos 6,9 millones de kilómetros de la superficie. Para entonces, a sus observaciones se habrán sumado las de Solar Orbiter, una misión europea con muchos más instrumentos que se lanza en febrero del año próximo y que observará el Sol a una distancia de unos 42 millones de kilómetros.

Para Rodríguez es demasiado pronto para saber si lo observado por la Parker es la norma o un fenómeno puntual, algo que se confirmará primero durante las próximas órbitas solares y después con las observaciones de la Solar Orbiter. La sonda europea será la primera en observar los polos del astro, invisibles desde la Tierra y que son claves para entender los ciclos solares de actividad magnética, que duran unos 11 años. Con los datos que recojan estas dos naves se podrá tal vez empezar a explicar el misterio de nuestra estrella y el de millones de astros como ella.

 
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Cómo se llenó de oxígeno la atmósfera de la Tierra
El enfriamiento de la Tierra ayudó a las bacterias que empezaron a hacer la fotosíntesis a romper un equilibrio que mantuvo el planeta sin oxígeno durante 2.000 millones de años


DANIEL MEDIAVILLA
14 DIC 2019


La atmósfera terrestre vista desde la Estación Espacial Internacional


La atmósfera terrestre vista desde la Estación Espacial Internacional NASA




La vida en la Tierra tardó “poco” en aparecer tras la formación del planeta. Hace al menos 3.700 millones de años, y quizá cientos de millones de años antes, ya había seres capaces de reproducirse en un mundo donde los océanos acababan de aparecer. Faltaba, sin embargo, un elemento que hizo posible que aquellos seres comenzasen a cooperar entre ellos y finalmente acabasen apareciendo los animales, hace solo quinientos millones de años. El oxígeno fue el combustible que alimentó el metabolismo de los seres vivos y transformó nuestro planeta en un mundo habitado, pero sigue habiendo dudas sobre cómo apareció.


El estudio geológico indica que hasta hace unos 2.400 millones de años no había oxígeno en la atmósfera terrestre o en sus océanos. A partir de ese momento, en tres explosiones, el porcentaje de este gas se fue incrementando hasta ocupar el 21% de la atmósfera.

Una de las explicaciones más aceptadas responsabiliza de aquel vuelco atmosférico a las cianobacterias, unos microbios que comenzaron a utilizar la energía del sol para producir carbohidratos y oxígeno a partir del agua y el dióxido de carbono. Esta nueva técnica, que ahora conocemos como fotosíntesis, dio a estos organismos un éxito sin precedentes. Pero mejor siempre es peor para algunos. Los seres que habían satisfecho sus necesidades energéticas durante más de mil millones de años sin oxígeno descubrieron que aquel nuevo gas era veneno para sus células. Aquello fue un cambio de régimen y el triunfo de las cianobacterias fue tal que hoy todas las plantas de la Tierra las llevan incorporadas en sus organismos en forma de unos orgánulos bautizados como cloroplastos.

Después, hicieron falta casi 2.000 millones de años más hasta que los niveles de oxígeno bastasen para permitir la existencia de los primeros animales. El debate científico que trata de explicar este proceso ha sido intenso. Ahora un equipo de la Universidad de Leeds (Reino Unido) ha elaborado un modelo según el cual, más allá de la aparición de los primeros microbios fotosintéticos y el movimiento de las placas tectónicas —dos fenómenos que comenzaron hace 3.000 millones de años y tuvieron influencia en la oxigenación de la Tierra—, el incremento del gas esencial para la vida en la atmósfera era cuestión de tiempo.

El oxígeno no es una sustancia rara. Es el tercer elemento más abundante del universo, después del hidrógeno y el helio, pero es tremendamente "sociable" y puede formar compuestos con casi todos los elementos de la tabla periódica. Durante muchos millones de años el interior de la Tierra mantuvo la elevada temperatura alcanzada durante su formación, pero el enfriamiento progresivo redujo la cantidad de gases volcánicos que surgían de su interior. Estos gases eran los que, al reaccionar con el oxígeno, lo retiraban de la atmósfera. Ese cambio en el equilibrio permitió que el oxígeno producido por las cianobacterias comenzase a generar un superávit que se fue acumulando. El nuevo modelo explicaría el intrigante intervalo entre la aparición de los organismos que producían oxígeno y el aumento de este gas en la atmósfera.

Después estos cambios en el equilibrio atmosférico afectaron a la cantidad de fósforo en el mar, que depende de los niveles de oxígeno, y eso tuvo su impacto en los animales que vivían de la fotosíntesis, que a su vez utilizan fósforo. Cuando esos procesos de retroalimentación produjeron un tercer incremento en el porcentaje de oxígeno en la atmósfera, la Tierra estaba lista para la explosión de formas de vida complejas, móviles y visibles que desde entonces habitan el planeta.

Lewis Alcott, primer autor del artículo que se publica en la revista Science, plantea que, además de conocer estos procesos esenciales para la aparición de la vida en la Tierra, su modelo sugiere que los planetas con atmósferas de oxígeno abundante pueden darse con más frecuencia de lo que se pensaba hasta ahora, “porque [para su aparición] no son necesarios avances biológicos múltiples y muy improbables ni sucesos tectónicos casuales”.



 
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La misteriosa isla deshabitada donde la NASA ensaya su próxima misión espacial


Isla Devon, la misteriosa isla deshabitada donde la NASA ensaya el viaje a Marte






05/01/2020
Desde el inicio de la exploración espacial la NASA ha utilizado varias localidades en el mundo para realizar sus experimentos y desarrollar tecnología enfocada a habitar otros planetas, las llamadas misiones análogas.

Durante décadas se han buscado lugares parecidos a Marte en la Tierra, algunos conocidos son el desierto de Atacama en Chile o Los Valles Secos en la Antártida, pero hasta ahora el lugar que más se le parece es la isla deshabitada más grande del mundo ubicada en Canadá: la isla Devon.

En el vídeo sobre estas líneas te mostramos en detalle este remoto rincón del Ártico en el que la NASA ensaya sus misiones, entrena astronautas y prueba nuevas tecnologías.

 
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TOI 700 D, A 100 AÑOS LUZ DE DISTANCIA
La NASA descubre un planeta "gemelo" de la Tierra en una zona habitable
Se encuentra en la zona habitable de la estrella TOI 700 y, de tener agua, podría albergar las condiciones necesarias para la vida



Foto: Interpretación del planeta TOI 700 d. Foto: NASA


Interpretación del planeta TOI 700 d. Foto: NASA



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EL CONFIDENCIAL
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PLANETA TIERRA
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07/01/2020





El Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) de la NASA ha descubierto su primer planeta del tamaño de la Tierra, llamado TOI 700 d, en la zona habitable de su estrella. Esto significa que se encuentra a una distancia donde las condiciones pueden ser adecuadas para permitir la presencia de agua líquida en su superficie y, por tanto, de albergar vida.

"TESS fue diseñado y lanzado específicamente para encontrar planetas del tamaño de la Tierra que orbitan estrellas cercanas", ha señalado Paul Hertz, director de la división de astrofísica de la NASA, en un comunicado de la agencia espacial. "Descubrir TOI 700 d es un hallazgo científico clave para TESS".

Según nos cuenta Phys.org, TESS monitoriza grandes franjas del cielo, llamados sectores, durante 27 días, lo que permite al satélite rastrear los cambios en el brillo estelar causados por un planeta en órbita que cruza frente a su estrella desde nuestra perspectiva, un evento llamado tránsito.

Tres planetas
De esa manera, TESS estaba observando la estrella TOI 700, una estrella enana pequeña y fría ubicada a poco más de 100 años luz de distancia, y así pudo descubrir el planeta TOI 700 d, uno de los tres planetas que orbitan esa estrella. El hallazgo fue confirmado utilizando el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, que se encargó de confirmar el tamaño del planeta y el estado de la zona habitable.

TOI 700 d es el planeta más externo conocido en ese sistema y el único en la zona habitable, ni demasiado cerca ni demasiado lejos como para que en su superficie pueda existir agua líquida. Mide un 20 por ciento más que la Tierra, completa una órbita alrededor de su estrella cada 37 días y recibe de esta el 86 por ciento de la energía que el Sol proporciona a la Tierra.



Zona habitable de la estrella TOI 700. Foto: NASA


Zona habitable de la estrella TOI 700. Foto: NASA



Junto a él se encontraron dos planetas más. El más interno, llamado TOI 700 b, es casi del tamaño de la Tierra, probablemente rocoso y completa una órbita cada diez días. El planeta central, TOI 700 c, es 2,6 veces más grande que la Tierra, tal vez gaseoso y su órbita alrededor de TOI 700 es de 16 días. Misiones futuras podrán ser capaces de identificar si los planetas tienen atmósferas y, si es así, incluso determinar sus composiciones.

Como dice Hertz, TOI 700 d es uno de los pocos planetas del tamaño de la Tierra descubiertos en la zona habitable de una estrella hasta el momento, que se suman a los hallados en el sistema TRAPPIST-1 y en otros mundos por el Telescopio Espacial Kepler de la NASA.


 
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Hallan pruebas de la existencia de partículas inmortales
Un equipo de físicos ha descubierto cómo, tras su descomposición, los «escombros» de esas partículas vuelven a unirse para formar otras nuevas


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José Manuel Nieves
:07/01/2020



Nada dura para siempre. Todo lo que nos rodea, desde los seres vivos a las montañas, los planetas, las estrellas, las galaxias e incluso el Univeros mismo, lleva grabada a fuego una fecha de caducidad. Pero en el extraño reino de las partículas subatómicas todo es posible. Y a pesar de que todas ellas, (protones, electrones, neutrones, etc), terminan por decaer y desintegrarse en algún momento, los científicos acaban de encontrar que ciertos tipos de «cuasipartículas» son, en principio, inmortales.

Lo cual no significa que no decaigan, igual que lo hacen todas las demás, sino que después de hacerlo, y de un modo que aún resulta un misterio, son capaces de «reconstruirse a sí mismas» y cobrar nueva vida en un proceso que, en teoría, puede repetirse hasta el infinito.

En principio, esa extraordinaria capacidad parece ir en contra de uno de los principios más firmes e ineludibles del Universo: la segunda Ley de la Termodinámica, según la cual la entropía, o estado de desorden de un sistema, tiende a aumentar siempre, y solo puede evolucionar en una dirección. Por eso vemos que un vaso se rompe al caer de la mesa, pero nunca veremos los trozos del vaso reconstruyéndose en el suelo y volando después hasta la mesa.


La Segunda Ley es tan poderosa que, a diferencia de muchas otras «reglas», funciona incluso en el mundo cuántico. Por eso los científicos no sabían qué pensar cuando se toparon con las cuasipartículas inmortlaes. El hallazgo acaba de publicarse en Nature Physics.

«Hasta ahora -explica el físico Frank Pollman, de la Universidad Técnica de Munich y uno de los autores de la investigación- se suponía que las cuasipartículs de los sistemas cuánticos en interacción decaen después de un cierto tiempo. Pero ahora sabemos que no es así: las interacciones fuertes pueden llegar, incluso, a detener por completo la descomposición». Pollman ya publicó un artículo al respecto en junio del pasado año.

Las cuasipartículas no son exactamente partículas, o por lo menos no en la forma en que normalmente pensamos en protones o electrones. Son más bien las perturbaciones o excitaciones causadas en un sólido por fuerzas eléctricas o magnéticas y que, en su conjunto, se comportan como partículas. Los «fonones», por ejemplo, que son las unidades discretas de energía de vibración con que oscilan los átomos en un red cristalina, se consideran cuasipartículas, igual que los «polarones», electrones atrapados en una red rodeada por una nube de polarización.

Para llevar a cabo su trabajo, los investigadores desarrollaron métodos numéricos especialmente diseñados para calcular las complejas interacciones de las cuasipartículas, y simulaciones informáticas para observar su descomposición.

«El resultado de la simulación -explica por su parte Ruben Verresen, del Instituto Max Planck de Física de Sistemas Complejos y coautor del estudio- mostró que es cierto que las cuasipartículas se descomponen. Sin embargo, de los escombros emergen entidades de partículas nuevas e idénticas. Si la descomposición se produce muy rápidamente, entonces tendrá lugar una reacción inversa después de cierto tiempo y los escombros convergerán nuevamente. Este proceso puede repetirse sin cesar, dando lugar a una oscilación sostenida entre la descomposición y el renacimiento».

Además, señalan los investigadores, el proceso no viola, después de todo, la Segunda Ley de la Termodinámica, ya que la oscilación es una onda que se transforma en materia, y eso está «cubierto» por el concepto mecánico-cuántico de dualidad onda-partícula. Es decir, que la entropía del sistema no disminuye, sino que permanece constante. Lo cual sigue siendo bastante extraño, aunque no viola ninguna ley de la Física.

Muy al contrario, el hallazgo ha permitido solucionar algunos otros quebraderos de cabeza que los físicos llevaban tiempo tratando de explicar. Por ejemplo, existe un compuesto magnético, llamado Ba3CoSb2O, que se suele utilizar en muchos experimentos y que era inesperadamente estable. Y la clave podría estar, precisamente, en las cuasipartículas magnéticas que contiene, llamadas «magnones» y que, en las simulaciones llevadas a cabo por los científicos, se reorganizan después de su descomposición.

Por el momento, sin embargo, los resultdos del trabajo son solo teóricos y será necesario llevar a cabo experimentos para comprobar la inmortalidad de las cuasipartículas. Una cualidad que alberga un enorme potencial, por ejemplo, para el almacenamiento de datos a largo plazo en las futuras computadoras cuánticas.

 
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SE ENCONTRABA OCULTO EN EL SUR DE LAOS
Hallan el misterioso cráter de un meteorito que golpeó a la Tierra hace 800.000 años
Un equipo de científicos ha sido capaz de resolver un misterio de varios siglos de duración: encontrar el enorme agujero oculto que dejó una gran roca tras chocar contra la Tierra



Foto: Hallan el misterioso cráter de un meteorito que golpeó a la Tierra hace 800.000 años. (Wikimedia Commons)


Hallan el misterioso cráter de un meteorito que golpeó a la Tierra hace 800.000 años. (Wikimedia Commons)




AUTOR
RUBÉN RODRÍGUEZ
Contacta al autor
rub3n_r0dr1gu3z
08/01/2020




Desde hace varios siglos, los investigadores habían encontrado una serie de restos que sugerían que un enorme meteorito había impactado en la Tierrahace unos 800.000 años. El hallazgo de estos elementos, denominados tectitas vítreas, confirmaban que una gran roca del espacio había chocado contra nuestro planeta, por lo que durante años se afanaron en buscar un gran cráter que nunca encontraron. Hasta ahora, que lo han conseguido encontrar.
En ocasiones, la visión directa de un gran cráter ha permitido a los científicos saber la llegada de un meteorito a nuestro planeta. El posterior análisis de los minerales del fondo del lugar de impacto incluso les ha dado una ubicación aproximada de su procedencia. Pero, en ocasiones, el hallazgo se produce a la inversa: se encuentran una especie de escombros de color negro que sugieren que algo ha chocado en la Tierra. Esos restos sirven para datar el año de impacto.

eso es, precisamente, lo que había sucedido en este caso. Durante más de doscientos años, estos restos habían sido encontrados desperdigados por una amplia zona, pero sin conseguir encontrar el brutal cráter que debería de haber dejado. Cuando un meteorito golpea la Tierra, las rocas terrestres sobre las que impacta se licuan por el intenso calor y, cuando se enfrían, se convierten en tectitas vítreas esparcidas en un amplio radio, básico para buscar su procedencia.

En este caso, se habían hallado estas tectitas desde Indochina hasta la Antártida oriental y desde el Océano Índico hasta el Pacífico occidental. Así, un grupo de científicos de la Universidad de Nanyang (Singapur) decidió investigar para tratar de hallar el misterioso cráter 'escondido': así, analizaron una serie de impactos conocidos, situados en el sur de China, el norte de Camboya y el centro de Laos, pero todos quedaron descartados por su 'edad'.

Estos tres cráteres eran mucho más antiguos que el que buscaban, pero no existía en la zona ningún otro lugar del tamaño que se esperaba, por lo que plantearon una hipótesis: ¿y si estuviera enterrado? Pronto, encontraron una zona en el sur de Laos que podía encajar. En plena meseta de Bolaven, los expertos hallaron una amplia zona cubierta por campos de lava volcánica. Quizá, bajo la superficie, podría localizarse la desconocida ubicación del enorme cráter.



El lugar exacto del impacto del meteorito. (FOTO: Sieh et al./PNAS 2019)




Tras realizar un mapa geológico de la zona, consiguieron su objetivo: bajo la lava, encontraron el cráter perdido. Las mediciones, publicadas en un estudio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), confirman que se trata de un enorme agujero de forma elíptica, con un tamaño de 17 kilómetros de largo, por 13 de ancho y unos 100 metros de espesor, cuyas características encajan a la perfección con ese impacto de hace 800.000 años.

Se trata de uno de los mayores impactos de meteorito que ha recibido la Tierra en su ya larga historia pues, no en vano, golpeó la superficie planetaria con tanta fuerza que fue capaz de proyectar escombros en un 10 por ciento de todo el planeta. Casi nada. Pero, hasta ahora, la ubicación de tan brutal choque no había podido ser descubierta por los expertos, hasta ahora: el sur de Laos escondía, bajo la lava, el lugar donde un día una enorme roca extraterrestre nos golpeó.

 
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Anillo de fuego
¿Por qué a veces en los eclipses solares se ve un anillo de fuego alrededor del disco lunar?


CARLO FRABETTI

10 ENE 2020


Eclipse


Eclipse solar anular 2017 HANDOUT AFP



Pues no, no ha comenzado una nueva década, por más que insistan en ello algunos medios de comunicación: 2020 es el último año de la segunda década del siglo XXI, que, por cierto, empezó el 1 de enero de 2001. En el caso de las décadas, la confusión tiene mucho que ver con la difundida costumbre de nombrarlas por las cifras de las decenas, como en la conocida expresión “los alegres años veinte”, lo que parece incluir todos los años que tienen un 2 en dicho lugar, de 1920 a 1929 ambos inclusive.

Puesto que la década no es una unidad de medida temporal oficial (no decimos que estamos en la década CCII d. C.), esta confusión carece de importancia, e incluso es lícito llamar década a un período de diez años cualquiera, por ejemplo, del final de la Segunda Guerra Mundial a mediados de los cincuenta (aunque en este caso es más correcto usar el término “decenio”). Pero en el caso de los siglos el error es inadmisible, y cuesta creer que todavía persista.

En cuanto a los números de la forma abab, como 2020, no poseen ninguna propiedad especial. Sí que la tienen los de la forma abcabc, pues son divisibles por 1001, y 1001 = 11 x 13 x 7, lo cual permite realizar un sorprendente truco de matemagia:

Se pide a uno de los presentes que escriba en un papel un número de tres cifras y luego pase el papel a otra persona, que deberé repetir a continuación las mismas tres cifras. A una tercera persona se le pide que divida por 11 el número de seis cifras resultante, y el cociente será dividido por 13 por una cuarta persona, y el resultado será dividido por 7 por una quinta, que pasará el resultado final al matemago, que adivinará el número inicial (que no es otro que el último cociente). Repetir las tres cifras equivale a multiplicar el número por 1001, y como luego se divide por 1001, se obtiene de nuevo el número inicial.


Eclipse total y eclipse anular
Como ejemplo del despiste mediático sobre las décadas, el reciente eclipse solar del pasado 26 de diciembre fue anunciado repetidamente como “el último eclipse de la década”, título que en realidad corresponde al que se producirá el 14 de diciembre de 2020.

El del 26 de diciembre fue, por cierto, un eclipse anular, denominado así por el espectacular “anillo de fuego” que se ve alrededor del disco lunar cuando su centro coincide con el del disco solar. ¿Por qué este anillo se ve en algunos eclipses y en otros no? ¿Qué anchura máxima podría tener un anillo de fuego?

Recordemos que, redondeando, el diámetro de la Luna es de 3.500 km, y su distancia a la Tierra oscila entre 360.000 km y 400.000 km. El diámetro del Sol es de 1,4 millones de km, y su distancia a la Tierra varía entre 147 y 152 millones de kilómetros.

Carlo Frabetti es escritor y matemático, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. Ha publicado más de 50 obras de divulgación científica para adultos, niños y jóvenes, entre ellosMaldita física, Malditas matemáticas o El gran juego. Fue guionista de La bola de cristal

 
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¿Por qué nuestra galaxia tiene forma de espiral?
Cuando el universo era más joven, la fracción de galaxias espirales era mucho mayor que ahora



Imagen de la galaxia espiral M81.


Imagen de la galaxia espiral M81. NASA



HELENA DOMÍNGUEZ SÁNCHEZ

10 ENE 2020

La pregunta es muy interesante y muy relevante para los estudios que hacemos. Entender por qué las galaxias tienen la forma que tienen y cómo su estructura se relaciona con sus procesos de formación y su evolución es una parte fundamental de mi investigación. Es importante que sepas que el hecho de que nuestra galaxia sea espiral no es una rareza, hay muchísimas que tienen una forma muy parecida. De hecho, la mayoría de las galaxias son espirales. Propiedades como su masa, su entorno o la edad del universo influyen en que ese número sea mayor o menor. Clasificamos las galaxias en dos tipos: elípticas y espirales. Cuando el universo era más joven, la fracción de galaxias espirales era mucho mayor que ahora que el universo es más viejo ya que las galaxias se van transformando en elípticas por procesos internos que llamamos seculares. Además, en general, cuanto más pequeñas son las galaxias, más probabilidades hay de que sean espirales en vez de elípticas.


Para entender por qué tienen esta forma hay que saber que una galaxia está compuesta por estrellas, nubes de gas y polvo y materia oscura. Esa composición la podemos considerar como un fluido, es decir, las galaxias se comportan como un fluido. Si tenemos unas partículas con una velocidad de rotación inicial y un pozo de potencial gravitatorio, la física de fluidos hace que se genere un disco rotante de igual manera que cuando abrimos un grifo el agua cae por el desagüe haciendo círculos o cuando removemos la espuma de una taza de café frecuentemente se forman estructuras espirales). La actuación de la gravedad y la conservación del momento angular hacen que se aplane toda la materia y se forme un disco muy finito que conserva esa rotación. Cuando las galaxias evolucionan y se hacen cada vez mayores, esa velocidad de rotación se va perdiendo por movimientos de fricción. Entonces, las velocidades aleatorias empiezan a dominar y las galaxias se hacen más elípticas, se distorsiona ese movimiento tan ordenado. Los choques entre galaxias, que son relativamente frecuentes, también destruyen la forma espiral de las galaxias. Por lo general las galaxias elípticas son viejas y ya han dejado de formar estrellas y, también por lo general, las galaxias espirales todavía conservan muchas estrellas jóvenes e incluso siguen formando estrellas nuevas, como ocurre en la Vía Láctea.

Una galaxia espiral es muy aplanada, con una dimensión privilegiada que es la del disco, donde están contenidas la mayor parte de las estrellas. En ese disco puede o no haber brazos espirales. Los brazos espirales son zonas en las que la densidad de estrellas es mayor y eso funciona como unas ondas de perturbación, las estrellas que vienen por detrás chocan y se acumulan y eso hace que los brazos espirales sean cada vez mayores (es precisamente en los brazos donde se forman más estrellas). Las galaxias espirales pueden tener un bulbo en el centro, que tiene una forma más esférica y, casi siempre, contiene una población estelar más vieja; además pueden tener también una barra, que es cuando los brazos espirales no llegan del todo al centro de la galaxia sino que hay una estructura entre ellos y el centro con forma, precisamente, de barra. Hay muchos estudios sobre por qué surgen las barras y qué implicaciones tienen en la evolución de las galaxias pero todavía es un frente de investigación abierto.



Además, las galaxias espirales tienen un halo que es como una esfera en la que hay estrellas muy dispersas con velocidades más aleatorias que las del resto de la galaxia que están en el disco. Y luego está, por supuesto, la componente de materia oscura. Todas las galaxias se forman en halos de materia oscura, que es algo que no hemos sido capaces de observar aunque sí de detectar. La forma en la que se detectó la materia oscura fue porque la velocidad de rotación que vemos en la parte más externa de las galaxias es mayor de lo que sería si no existiera esa materia oscura. Este hecho fue descubierto por una astrofísica estadounidense llamada Vera Rubin.
La Vía Láctea tiene bulbo, halo y materia oscura y es muy posible que tenga barra aunque no estamos totalmente seguros. Y tiene cinco brazos espirales, en uno de los cuales, bastante a las afueras, está nuestro sistema solar.


Helena Domínguez Sánchez es doctora en astrofísica e investigadora en el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC, Barcelona).
Pregunta enviada vía email por Noé Martínez García
Nosotras respondemos es un consultorio científico semanal, patrocinado por la Fundación Dr. Antoni Esteve y el programa L’Oréal-Unesco ‘For Women in Science’, que contesta a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a [email protected] o por Twitter #nosotrasrespondemos.

 
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SE HA LLEGADO A USAR PARA RESOLVER CRÍMENES
Bases militares y pirámides ocultas: las imágenes más enigmáticas de Google Earth
Aficionados a la arqueología y a las teorías de la conspiración han tratado de resolver algunos de los grandes misterios de la humanidad utilizando las imágenes por satélite



Foto: La Tierra, vista desde Google Earth.


La Tierra, vista desde Google Earth.



14/01/2020


Desde los orígenes de internet, las imágenes obtenidas por satélite han dado para mucho. Quién no ha tirado alguna vez de Google Maps para viajar a cualquier parte del mundo o incluso para caminar por sus calles gracias a la funcionalidad de Street View. Los más curiosos puede que también hayan recurrido en ciertas ocasiones a Google Earth, una de las herramientas más profesionales para curiosear, teniendo en cuenta que ofrece una visión en tres dimensiones desde casi cualquier punto de vista.

Google Earth, aplicación gratuita que está disponible para cualquier usuario, obtiene imágenes de varias fuentes, ya sea mediante satélites en órbita que toman fotografías a decenas de kilómetros sobre la Tierra o usando otros más cercanos que consiguen una mayor resolución, además de con instantáneas aéreas tomadas desde aviones o drones. Con tanta información disponible, no es de extrañar aficionados a la arqueología —y a las teorías de la conspiración— hayan tratado de localizar perspectivas diferentes a algunos de los grandes enigmas de la humanidad.



El Nazca de Kazajistán
Una expedición arqueológica de la Universidad de Kostanay (Kazajistán), en colaboración con la Universidad de Vilnius (Lituania), descubrió más de 50 geoglifos en Asia central gracias a Google Earth. Con un rango de 90 a 400 metros de diámetro —algunos de ellos son más largos que un portaviones—, estos símbolos presentan una gran variedad de formas geométricas: desde círculos hasta triángulos, pasando por esvásticas, un símbolo que no tenía connotaciones políticas en la Antigüedad.



geoglifos-en-kazajistan.jpg




¿Pirámides o montículos?
En 2012, una autodenominada "arqueóloga satelital" despertó la atención de medio mundo al asegurar que había encontrado dos posibles complejos piramidales desconocidos en Egipto. No obstante, una parte de la comunidad científica salió al paso sosteniendo que se trataba de colinas cuya peculiar forma se debía a la erosión natural del terreno. "Tales colinas se forman cuando un montículo de sedimento contiene una capa difícil de erosionar. Cuando el sedimento circundante se erosiona gradualmente, esa capa resistente queda arriba, haciendo que la colina sea plana", explicaba a 'Live Science' James Harrell, profesor de Geología Arqueológica de la Universidad de Toledo (Ohio).



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Pentagrama en Asia central
De nuevo en Kazajistán, concretamente en la orilla sur del embalse Upper Tobol, puede observarse la vista aérea de una estrella pentagonal dentro de un círculo de casi 400 metros, símbolo que ha sido asociado desde tiempos inmemoriales a la magia y el satanismo. Pero la explicación al dibujo parece ser mucho más mundana: según Emma Usmaonova, una arqueóloga de la Universidad Estatal de Karaganda (Kazajistán) "se trata del contorno de un parque hecho en forma de estrella".



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Una desaparición resuelta
Hasta el año pasado, nadie había tenido noticias sobre el paradero de William Moldt, un hombre de 40 años desaparecido en el pueblo de Lantana, en el condado de Palm Beach (Florida). Pero un vecino que curioseaba en su barrio a través de la vista aérea de Google Earth descubrió lo que parecía ser una furgoneta blanca hundida en un lago. Fue este detalle el que permitió a la policía encontrar el cadáver del desaparecido y cerrar su caso 22 años después.



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Misiles de la Guerra Fría
El Área de Defensa de Oahu, en Hawái, albergó decenas de misiles supersónicos tierra-aire que estaban listos para lanzarse contra cualquier objetivo entre 1954 y 1970. Estos proyectiles, algunos de los cuales incluso portaban ojivas nucleares, quedaron obsoletos con la llegada de los misiles intercontinentales y, junto a ellos, algunas bases militares utilizadas por el ejército estadounidense que habrían caído en el olvido de no ser por David Tewksbury, especialista en información geográfica en el Hamilton college de Nueva York, que se propuso construir una base de datos a partir de Google Earth.



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Aliento del desierto
Por mucho que recuerde a los círculos gigantes en campos de maíz que las teorías de la conspiración asocian a presencias extraterrestres, esta gran espiral situada en el desierto egipcio, a poca distancia del Mar Rojo, no es más que una obra de arte terrenal. 'The Desert Breath' es una instalación monumental de aproximadamente 10 hectáreas compuesta por 89 conos sobresalientes de un tamaño que aumenta gradualmente. Fue concebida en 1997 por Danae Stratou, Alexandra Stratou y Stella Konstantinidis y está sujeta a la erosión natural, por lo que, con el tiempo, se disolverá en la arena.



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Publicidad a gran escala
Las estrategias publicitarias llegan a cotas inimaginables. Buena prueba de ello es un logotipo de Coca-Cola de 40x120 metros que puede observarse desde el cielo en una ladera de Chile. No es la única marca que ha utilizado esta estrambótica forma de promocionarse. Un enorme coronel Sanders, símbolo inequívoco de la cadena de comida rápida KFC, se divisa justo al lado de la Carretera Extraterrestre de Nevada.



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Una casa-avión
¿Qué hace un avión en mitad del bosque? Y lo que es más intrigante, ¿por qué Google marca el emplazamiento como una vivienda? La respuesta la tiene Bruce Campbell, un ingeniero de 67 años que compró un Boeing 727 fuera de circulación y lo convirtió en su inusual domicilio situado en un área boscosa a las afueras de Portland, Oregón. "¿Por qué deberíamos desechar esta tecnología de alto nivel para juntar palos en su lugar?", se pregunta en declaraciones a 'The Oregonian'.



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GRACIAS A UN MINERAL LLAMADO MIRABILITA
Un lago salado de Utah puede tener la respuesta a si hay vida en Marte
Cuatro formaciones geológicas nacidas casi de la noche a la mañana en mitad de un lago pueden servir de ejemplo para analizar si el planeta rojo albergó vida alguna vez


Foto: Un lago salado de Utah puede tener la respuesta a si hay vida en Marte. (Servicio Geológico de Utah)


Un lago salado de Utah puede tener la respuesta a si hay vida en Marte. (Servicio Geológico de Utah)



AUTOR
RUBÉN RODRÍGUEZ
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MARTE
SAL
ESTADOS UNIDOS (EEUU)

17/01/2020


Allison Thompson hacía, como cada día, su ronda por el Gran Lago Salado de Utah (Estados Unidos). El día empezaba a agotarse y, por eso, cuando llegó a su orilla creía que eran sus ojos los que le estaban jugando una mala pasada, pero nada más lejos de la realidad: en medio del embalse acababan de aparecer una serie de montículos de color blanco que sobresalían por encima del agua. No dudó en avisar a las autoridades para que analizaran lo sucedido.

Cuando los científicos llegaron hasta el lugar, descubrieron que se trataba decuatro montículos de un mineral cristalino. Solo necesitaron una serie de comprobaciones para determinar que se trataba de una situación relativamente normal, pero que les podría servir para estudiar uno de los lugares menos conocidos del universo: Marte. Y es que este tipo de formaciones pueden ser fundamentales para descubrir si alguna vez hubo vida en el planeta rojo.

Los geólogos no tardaron en confirmar que estas formaciones estaban hechas de un mineral llamado mirabilita, un sulfato de socio cristalino. Este material se forma bajo las aguas ricas en sal, como es el caso del Gran Lago Salado de Utah, pero nunca antes se le había visto emerger en forma de montículo. Los expertos consideran que en esta ocasión salieron a la luz después de que haya descendido drásticamente el nivel del lago, así como la bajada de las temperaturas.

Pero lo importante, en realidad, es que los científicos consideran que estas formaciones pueden tener un origen similar a las estructuras minerales que se encuentran en la superficie de Marte. De hecho, el análisis de la mirabilita ha conseguido confirmar que arrastran consigo microbios que se encuentran en el fondo del lago, por lo que creen que en el caso del planeta rojo podrían utilizar estas mismas formaciones geológicas para buscar rastros de vida.



(EFE)




Las bajas temperaturas son las que han permitido que estos lagos se preserven sin problema, pero los científicos están convencidos de que con la llegada de la primavera volverán a desaparecer. Creen que el aumento de las temperaturas resquebrajará la solidez de la estructura mineral, devolviéndola de nuevo al fondo del mar. Pero esa situación no se producirá en Marte, donde las temperaturas bajas pueden permitir que encontremos algún microorganismo.

De hecho, la temperatura media del planeta rojo es de sesenta grados bajo cero, lo que hace pensar a los expertos que investigar esos bloques minerales que se encuentran en la superficie puede servir para descubrir si alguna vez albergó vida -o si, incluso, lo hace en la actualidad-. Especialmente al saber que alguna de estas estructuras marcianas provienen de antiguos lagos saladosque algún día se secaron. Utah puede tener la respuesta al misterio.