80 años de la Guerra Civil. (1 Viewer)

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80 AÑOS DE LA GUERRA CIVIL
Así era la España del 18 de julio en 18 datos

El 23% del gasto en comida se destinaba a la compra de pan. Tres de cada diez españoles eran analfabetos.


CARLOS MUÑOZ @carlosmunozdiaz
PATRICIA LÓPEZ @lopezg_patricia
16.07.2016 03:39 h.

Aunque se considera el 18 de julio de 1936 como fecha del inicio del enfrentamiento, el levantamiento militar tuvo lugar el día anterior en Melilla. El alzamiento no consiguió los objetivos de hacerse con el poder en Madrid ni el resto de grandes ciudades, como Barcelona, Valencia, Bilbao, Málaga o Murcia.

El fracaso parcial del golpe militar desencadenó un largo conflicto bélico que se extendió durante tres años (hasta el 1 de abril de 1939). La contienda se saldó con más de quinientas mil vidas -otros estudios hablan desde 200.000 muertos a un millón-, decenas de miles de exiliados y una dictadura que duró hasta 1975 con la muerte de Franco. ¿Cómo era la vida en 1936 antes de que estallara la guerra? En EL ESPAÑOL seleccionamos algunos datos que lo explican.

1. LA ESPAÑA DEL 36 TENÍA 24.810.000 HABITANTES
Casi 25 millones de personas eran los habitantes de España en el 36. Es más de la mitad de la población empadronada que hay actualmente en el país.


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2. MÁS NACIMIENTOS QUE MUERTES
En 1936 nacieron 613 mil personas, fallecieron más de 413 mil. En términos relativos, se producían 24 nacimientos por cada mil habitantes y perdían la vida 16 personas por cada mil.

La causa de muerte más frecuente en la década de los 30 eran las enfermedades de tipo infeccioso y parasitaria y la esperanza de vida al nacer en esta década era de 50 años. La reducción de las tasas de mortalidad y la mejora de la calidad han ido mejorando estas cifras. Ahora el número medio de años que se espera vivir al nacer es de 83 años.

3. 138 MIL ENLACES MATRIMONIALES
138.700 matrimonios fueron los que se celebraron en este año. Suponen un 8% menos de nupcias respecto al año 1935. Se producían cinco matrimonios por cada mil habitantes frente a los 7 que se producían una década antes. En la actualidad, estas cifras son aún más bajas: se producen tres matrimonios por cada mil habitantes.

Durante la Segunda República se aprobó la Ley del Divorcio de 1932 que fue derogada en septiembre de 1939, cinco meses después del final de la Guerra Civil y la instauración de la dictadura de Francisco Franco. Según los datos que figuran en el INE, en los años 1932 y 1933 se tramitaron más de siete mil divorcios y alrededor de 800 separaciones.

4. LA AGRICULTURA, EL SECTOR QUE MÁS TRABAJADORES CONCENTRABA
La población activa en España alcanzaba los 8,5 millones de personas en 1930, lo que representa un 37% de la población total.

La agricultura (y la pesca) era el sector que mayor demanda de trabajo concentraba: el 45,5% de la población activa trabajaba en esta actividad. La industria manufacturera (con un 19,2%) era el segundo en el que había un mayor número de trabajadores.

En cuanto al paro registrado, existen datos de 1935. Al dividir el número absoluto de parados y la población activa del momento, la tasa de desempleo se situaba en el 7,75%. En la actualidad, la tasa de paro alcanza el 21% en España , según los últimos datos de la EPA.

5. MÁS DE 10 MILLONES DE FINCAS AGRÍCOLAS
España, como ya se ha dicho, era un país predominantemente agrícola en los años previos a la Guerra Civil. En 1930, el número de fincas en España superaba los 10 millones. La zona castellano-leonesa era la que mayor número agrupaba.

La técnica del barbecho (con el 24,5% de la superficie total cultivada), el cultivo de trigo (22,1%) y el olivar (10,1%) eran las producciones más destacadas de la época.

En cuanto a la extensión de las superficies agrícolas, el minifundismo era el rey: el 88% de las mismas tenía una superficie menor a 10 hectáreas. Los terrenos a partir de 250 hectáreas apenas representaban el 0,12%.

6. CASI EL 30% DEL PIB, DEL SECTOR INDUSTRIAL
La política de intervención activa del Estado para “el fomento de la industria” se desarrolla a comienzos del siglo XX en nuestro país, según explica Gabriel Tortella en el libro El desarrollo de la España contemporánea: Historia económica de los siglos XIX y XX.

En 1930, el peso del sector industrial en el Producto Interior Bruto (PIB) del país alcanzaba el 27,9% del total. Además, el 21,3% de la población activa del momento trabaja en algún subsector de la industria.

Por sectores, la industria de consumo representaba el 46% de la composición total del sector industrial en España. El resto quedaba de la siguiente manera: mecánica (18%), pesada (12%), minería (10%) y energía (15%).

7. LAS EXPORTACIONES SUPERAN A LAS IMPORTACIONES
En 1936, las exportaciones aventajaron a las importaciones, dejando un saldo comercial exterior positivo. Este superávit se debió, según una investigación del Banco de España, “a la más lenta reducción de la actividad exportadora, a pesar de su importante caída, frente al brusco descenso de las importaciones”.

En el ámbito de las exportaciones destaca el peso de la agricultura y la alimentación (el 67% del total). En cuanto a las importaciones hay que señalar el peso de los materiales de industria pesada con el 40% y el de maquinaria, un 18%.

8. EL PAN, ALIMENTO FUNDAMENTAL PARA LAS FAMILIAS ESPAÑOLAS
Hasta 1958 no existen datos absolutos sobre el nivel de consumo alimenticio -por producto- de los españoles. Sin embargo, sí hay estadísticas para conocer de forma porcentual cómo era la cesta de la compra de una familia en España entre 1914 y 1936.

La alimentación representaba el 65,7% del gasto de una familia en el primer tercio del siglo XX. El pan era el alimento fundamental en una casa: el 23% del gasto en comida iba destinado a la compra de este producto, por encima de otros alimentos fundamentales como la leche (8,3%) o el aceite (4,7%).


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El gasto destinado a las necesidades del hogar como luz o agua era la siguiente variable en la que más se invertía, con un 11,2% sobre el total.


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9. SIETE DE CADA DIEZ ESPAÑOLES SABÍAN LEER Y ESCRIBIR
En esta década, la tasa de alfabetización de la población española alcanzó el 71%. Es decir, siete de cada diez personas sabían leer y escribir un año antes de iniciarse la Segunda República en España. En la actualidad, esta tasa alcanza a la práctica totalidad de la población.

Aun así, en 1936, el 37,9% de los españoles no tenía formación. El 53% tenía estudios primarios, el 5,3% secundarios y, por último, el 3,1% tenía estudios superiores, bien en universidades o en escuelas técnicas.

En cuanto a la escolarización, el 69% de las personas entre 5 y 14 años estudiaba en la educación primaria. En este año, cada maestro tenía a su cargo una media de 64 alumnos. En la actualidad -curso 2012/2013-, el número medio de alumnos por grupo ya es de 21,6.


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10. LA ESPAÑA DE 1936: POR CARRETERA, FERROCARRIL, AIRE Y MAR
Por entonces ya se contaba con una extensa red de transporte y un amplio parque móvil para los vehículos a motor y transporte en ferrocarril, marítimo y aéreo, aunque hay que tomar estas cifras con precaución.

En 1906 apenas había 48.270 kilómetros de carreteras construidos en España. Treinta años después ya había 110.993 kilómetros. Esto, para 18.837 vehículos matriculados en España.

La red ferroviaria alcanzó, en 1936, los 5.519 kilómetros. En 1933, último año para el que hay datos sobre pasajeros en transporte aéreo, 11.000 personas viajaron de esta manera. Por último, para el transporte marítimo sólo existen datos sobre el número de buques que entraron y salieron del país. En 1935, entraron 18.520 barcos (con 5,2 toneladas de peso descargadas) y salieron 17.481 (con 6,3 toneladas de peso descargadas).

11. LA COMUNICACIÓN TRADICIONAL: CENTROS TELEFÓNICOS Y SERVICIOS TELEGRÁFICOS Y POSTALES
¿Recuerda el lector en 2016 -en la época de las nuevas tecnologías- los centros telefónicos de antaño que conectaban llamadas? ¿Y el servicio telegráfico? En 1934, último año antes de la Guerra Civil para el que existen datos, se utilizaban estos servicios, además del postal, para que las personas pudieran comunicarse entre sí.

En cuanto a la comunicación telefónica, los 2.950 centros de este tipo daban servicio a 303.766 teléfonos. Se realizaron más de 19 millones de llamadas, ya fueran nacionales como internacionales. Para el servicio telegráfico, 9.340 personas velaban para que funcionasen los 2.582 aparatos -con una longitud total de 41.145 kilómetros-. En total, se realizaron más de 25 millones de despachos en las estaciones telegráficas del Estado en 1934. El servicio postal, más desarrollado que el telegráfico tenía repartidas por el país más de diez mil oficinas. Más de 800 millones de servicios postales se llevaron a cabo en 1934.

12. BARCELONA, MÁS POBLADA Y CON MÁS VIVIENDAS QUE MADRID
En 1930, la ciudad de Barcelona estaba más poblada que Madrid, aunque ambas llegaban casi al millón de habitantes. Por detrás, a gran distancia, Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga y Zaragoza.

Estas ciudades concentraban el mayor número de viviendas existentes en España. Para 1930 sólo existen estadísticas de viviendas en núcleos urbanos. El número de pisos alcanzaba los 2.644.700 a nivel nacional.

Los núcleos urbanos no estaban tan masificados como en la actualidad. El proceso de urbanización -es decir, la migración del mundo rural al urbano- no era notable, aunque ya comenzaba a sentirse: más de la mitad de la población española seguía viviendo en municipios con menos de 10.000 habitantes.

13. LA ‘EDAD DE ORO’ DEL CINE EN ESPAÑA
El nacimiento del cine sonoro a comienzos de la década de 1930 dio paso a la denominada ‘edad de oro’ del cine en España. La sublevación del 18 de julio de 1936 truncó esta época dorada. Según Román Gubern en el libro Historia del cine español, las películas del país entraron en tal “sintonía con el público” que se prefería el cine patrio al estadounidense.

A pesar de ello, los Gobiernos republicanos “demostraron poquísima sensibilidad hacia el cine” entre 1931 y 1936. Los aranceles en la importación de filmes extranjeros a partir de 1932, la creación de un Consejo de Cinematografía que no resultó operativo o el impuesto a los ingresos generados por la explotación cinematográfica (al principio se estableció en el 7,5% pero luego se redujo por las presiones) fueron las medidas implantadas en este ámbito.

Entre 1932 y julio de 1936, en España se rodaron 109 películas en las que comedia y cine musical se impusieron al resto de géneros.

14. LA CENSURA PREVIA, TÓNICA HABITUAL PARA LA PRENSA
En materia de prensa, las leyes promulgadas durante la Segunda República supusieron graves cortapisas para los medios de comunicación, según el libro Cuatro siglos de periodismo en España de María Cruz Seoane y María Dolores Sáiz.

La Ley de Prensa de 1883 seguía vigente y la Constitución de 1931 garantizaba la libertad de expresión. Sin embargo, las leyes de Defensa de la República (de 1931) y de Orden Público (de 1933) concedían “amplias facultades a los Gobiernos para imponer sanciones a los periódicos”. Así, la censura previa fue la tónica habitual durante los años republicanos. Especialmente, entre 1933 y 1934 por la declaración de un estado de alarma y la revolución de octubre de 1934 en Asturias.

15. EL FRENTE POPULAR GANA LAS ELECCIONES DE 1936
Durante la Segunda República hubo tres procesos electorales: 28 de junio de 1931, 19 de noviembre de 1933 y las de febrero de 1936.

La ley electoral era diferente a la que conocemos hoy. La elección de los candidatos, por ejemplo, para 1936 fue a través de un proceso de elección mediante listas abiertas, donde cada elector podía elegir a candidatos de distintas formaciones.

Un mayor número de diputados (473) en la cámara o la elección en primera y segunda vuelta son otras de las diferencias con el sistema electoral de ahora. La primera vuelta exigía que uno o varios candidatos de la lista obtuviese al menos el 40% de los votos emitidos. De no ser así, se celebraba una segunda vuelta en la que solo serían electos aquellos candidatos que hubiesen alcanzado el 8% de los votos obtenidos.

El 16 de febrero del 36 fue la fecha elegida para la celebración de la primera vuelta de los comicios electorales de ese año. La segunda vuelta se celebró en mayo. Los resultados definitivos dieron la victoria al Frente Popular que agrupaba a los partidos de izquierdas (PSOE e Izquierda Republicana, entre ellos).

16. CUATRO PRESIDENTES DE GOBIERNO EN 151 DÍAS
Cuatro presidentes estuvieron al frente del Gobierno durante los cinco meses previos al conflicto bélico. Manuel Azaña fue el presidente que más tiempo estuvo a cargo del Estado: 81 días. Con él se constituyó el primer gobierno del Frente Popular. Augusto Barcia (3 días), Casares Quiroga (66) y Martínez Barrio (1) fueron los otros presidentes de 1936.

17. HUBO 270 MUERTOS ENTRE FEBRERO Y JULIO DEL 36
En los cinco primeros años de la Segunda República hubo numerosos incidentes de violencia política. En total, desde 1931 hasta el inicio de la guerra, 2.225 personas perdieron la vida por esta causa. La Revolución de Asturias de 1934 fue el escenario que se saldó con un mayor número de víctimas: 1.500.

Entre los meses de febrero y julio de 1936 fallecieron 270 personas por atentados y reyertas protagonizadas por grupos extremistas.


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18. EL EJÉRCITO ANTES Y DURANTE LA GUERRA
La organización territorial del Ejército español en 1936 antes del estallido de la guerra se estructuraba en once mandos militares de tipo divisionario. Se organizaba en ocho divisiones orgánicas, tres comandancias militares y el despliegue de efectivos en territorio marroquí.

La estructura de este Ejército se enmarcaba en la idea de modernización y eficacia del Ejército que quería el presidente de la República, Manuel Azaña. Uno de los primeros cambios fue la reducción de divisiones, que pasaban de las 16 de 1931 a los 8 del 36. También estableció prometer fidelidad a la República.

Durante la guerra, el Ejército se dividió en dos bandos: el republicano y el nacional. En octubre del 36, el Gobierno republicano reorganizó sus fuerzas armadas. Se refunden, de esta manera, las milicias en unidades regulares del nuevo Ejército. En el bando opuesto estaba el Ejército del bando sublevado. Su punto fuerte era el Ejército Español de África del que procedían generales de gran peso como Emilio Mola, Sanjurjo o Queipo de Llano. Se estima que formaron parte de este ejército alrededor de unos 800.000 soldados.

Un buen número de españoles se ofrecieron voluntarios para luchar en la contienda. Algunas estimaciones, como las del autor James Matthews, cifran en 120.000 milicianos y soldados por parte del bando republicano y unos 100.000 voluntarios en el lado sublevado.

Fuentes: Anuario Estadístico de 1936 (INE), Estadísticas históricas de España: siglos XIX y XX, (Fundación BBVA), 'Guerra Civil, comercio y capital extranjero' (Banco de España), 'La inflación en España. Un índice de precios de consumo, 1830-2012' (Banco de España), 'El desarrollo de la España contemporánea. Historia económica de los siglos XIX y XX', de Gabriel Tortella (1994), 'Historia del cine español', de varios autores (1995), 'Cuatro siglos de periodismo en España', de María Cruz Seoane y María Dolores Sáiz (2009)

http://www.elespanol.com/reportajes/20160715/140236944_0.html
 

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80 años de la Guerra Civil

Maricuela, una de las últimas milicianas vivas: "Luchábamos para defender la República y nos la robaron"
La asturiana Ángeles Flórez, también llamada Maricuela, tiene 97 años y una memoria intacta: "En el frente éramos muy pocas, y que cogieran las armas todavía menos, pero las mujeres trabajamos mucho por la República"

La imagen de las mujeres con fusil y mono dio la vuelta al mundo y fue utilizada por el gobierno republicano como instrumento propagandístico. Además, "la imagen de mujeres luchando movilizaba a los varones", dice la profesora De Las Heras

"No podía creer en un dios que consintiera esa vida: unos tan ricos que le sobra y otros tan pobres que no tienen nada", reflexiona la exmiliciana, que estuvo cuatro años en la cárcel y 57 en el exilio francés

Marta Borraz

16/07/2016 - 19:25h


Ángeles Flórez, también llamada Maricuela, es una de las últimas milicianas españolas vivas

Todo el mundo la llama Maricuela porque hace exactamente 80 años salía del ensayo de la obra de teatro que entonces representaba cuando alguien gritó que se había producido un golpe de Estado y los militares se habían sublevado. El 18 de julio de 1936 estalló la Guerra Civil y Ángeles Flórez ya no volvió a hacer de Maricuela, la protagonista de Arriba los pobres del mundo. Pero se quedó su nombre y "un anhelo de democracia y libertad" que le hizo incorporarse al frente para defender la República.

Entonces tenía 17 años y hacía dos que su hermano Antonio, comunista convencido, había sido asesinado durante la Revolución de octubre de 1934. Ocurrió en Carbayín –Asturias– donde la familia se trasladó por decisión de su madre para vivir cerca de la tumba de su hijo. A Antonio y los otros 23 hombres represaliados se les comenzó a llamar "los mártires de Carbayín". Un nombre que se convirtió también en el del batallón al que se alistó Maricuela, militante de las Juventudes Socialistas Unificadas.


"Yo nunca cogí un fusil, me encargaba de hacer la comida y llevarla a las trincheras entre las balas y las bombas". Un marcado acento asturiano y una voz firme y a la vez delicada moldea las palabras que una de las últimas milicianas españolas vivas utiliza para rescatar sus recuerdos. Hoy tiene 97 años y una memoria intacta. "En el frente eramos muy pocas, y que cogieran las armas todavía menos, pero las mujeres trabajamos mucho por la República, para defenderla, nos la querían robar y finalmente lo hicieron".

La división sexual del trabajo
La incorporación de las mujeres a los frentes durante las primeras semanas de la guerra supuso una ruptura con los roles tradicionales de género, que reservaban para ellas el espacio doméstico y las tareas de cuidado. "Su participación en la lucha armada, un ámbito tradicionalmente masculino, implica una transgresión de la concepción tradicional de las mujeres, concebidas como seres por naturaleza débiles y pacíficos", explica la experta en Historia y Estudios de las Mujeres Helena Andrés.




Marina Ginestà, uno de los iconos de la Guerra Civil española, fotografiada en el Hotel Colón de Barcelona. Verano de 1936. (Foto: Juan Guzmán, EFE)



Su presencia en el frente, el trabajo que comenzaron a desempeñar en fábricas y talleres y la amplia reacción popular que se activó tras el golpe militar constituyeron una "interrupción de la vida cotidiana habitual que posibilitó que se produjeran este tipo de transgresiones", en palabras de Andrés. Sin embargo, a pesar de que la mujer fue políticamente muy activa durante la guerra y la posguerra, las milicias siguieron siendo un reflejo del contexto patriarcal del momento, en las que había una profunda división sexual del trabajo.

Como Maricuela, que comenzó a trabajar de sirvienta con 12 años, la mayoría de mujeres del frente se dedicaban a servicios de limpieza, cocina o enfermería. Aunque también se encargaban de recopilar información del enemigo o vigilar y controlar el terreno. Maricuela sigue sintiendo el dolor que le produjo la muerte de su amiga Angelita, que, como ella, se dedicaba a llevar la comida atravesando los campos de balas. "No se me olvidó nunca, eramos tan amigas... Pensaba casarse cuando terminara la guerra, pero una bala se la llevó por delante. Más que sufrir yo, en la guerra vi mucho sufrimiento".

La mujer como instrumento propagandístico
Aunque fueron una minoría las mujeres ataviadas con el mono de milicianas y fusil en mano, la imagen dio la vuelta al mundo y fue utilizada por el gobierno republicano como instrumento propagandístico. "Empezaron a copar carteles y consignas representando una de las imágenes más innovadoras de la figura femenina en el discurso revolucionario", asegura la historiadora Beatriz García Prieto, autora de la investigación La represión franquista sobre las mujeres leonesas.

La profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid Beatriz de las Heras Herrero considera que hubo para ello dos motivos fundamentales: por un lado el gobierno "lo veía necesario para implicar a democracias internacionales en el conflicto" y por otro "la imagen de mujeres luchando movilizaba a los varones. 'Si una mujer es capaz de enfrentarse al enemigo en la primera línea ¿cómo no voy a alistarme?', se preguntaban ellos".

Maricuela, que asegura que la II República representaba para ella "una vida más libre", se alistó a las milicias para "defender la democracia y la dignidad". "Además yo no era nada católica, ni soy –dice entre risas–. No podía creer en un dios que consintiera esa vida: unos tan ricos que les sobra y otros tan pobres que no tienen nada". La exmiliciana recuerda que el gobierno retiró a las mujeres del frente a finales de 1936. Entonces se pasó de hablar de "la mujer en el frente y la retaguardia" a "la mujer en la retaguardia".

"Cuando quitaron a las mujeres del frente, me mandaron a un hospital dos meses, no querían que nosotras estuviéramos allí", dice Maricuela. Fue un decreto por el que se reorganizaban las milicias populares que provocó "que las milicianas pasaran de ser elogiadas a menospreciadas", analiza Andrés. Entre otras cosas, puntualiza, se les culpabilizó de "la transmisión de enfermedades venéreas que minarían la salud de los combatientes".

Maricuela, la memoria de España
Maricuela tiene grabado lo que ocurrió el 7 de noviembre de 1937, poco después de abandonar el frente. Aquella noche cenaba con su madre en su casa de Carbayín cuando oyeron que el ruido de un motor de coche se aflojaba frente a su puerta. "Abrimos y la casa estaba rodeada, me detuvieron y me llevaron a Oviedo, donde fui sometida a un Consejo de Guerra que pidió cadena perpetua, al final me condenaron a 15 años de prisión".


Milicianas

Entró en la cárcel con 18 años y allí estuvo hasta los 22. Un periodo que recuerda con las palabras "hambre y humillación". "Nos hacían rezar, hacer el saludo fascista y cantar el Cara al Sol... Una vez la compañera que estaba a mi lado no lo hizo, la monja se confundió, me castigó a mí y me tuvo cinco días encerrada en una celda a pan y agua". Asegura que lo que más le marcó la vida no fue estar en prisión, "sino ver cómo sacaban a las mujeres cada noche a fusilar al cementerio".

Los antecedentes políticos de Maricuela y la persecución que sufría le hicieron abandonar el país y exiliarse durante 57 años. En 2003 volvió de Francia y se instaló en Gijón. Con el regreso se trajo también los recuerdos y su relato, con el que intenta que "España deje de ser un país sin memoria". "Yo no pido venganza, solo que se aprenda la historia, esa es mi vida, luchar para que sepan lo que pasó, para que no se repita".
http://www.eldiario.es/sociedad/Milicianas-Guerra-Civil-dinamitar-fronteras_0_536846599.html
 
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http://hoycinema.abc.es/noticias/20160717/abci-cine-guerra-civil-201607151400.html


André Malraux filma a Max Aub durante el rodaje de L'Espor, Sierra de Teruel, rodada durante 1938-1939
El cine durante la Guerra Civil: entre las bombas y el folclore

Se cumplen 80 años del inicio de un conflicto en el que, a pesar de la debacle, se rodaron algunas películas de ficción y cientos de documentales

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ISRAEL VIANA
Día 17/07/2016 - 01.30h
Poco antes de que estallara la Guerra Civil, Luis Buñuel ayudaba a José Luis Sáenz de Heredia a rodar una de sus primeras películas, «La hija de Juan Simón». Un comunista convencido y el primo del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera, trabajando juntos y tan amigos en este drama musical. Era la época en la que el gran emporio de Cifesa comenzaba a exportar películas españolas a Latinoamérica y «The New York Times» incluía críticas de estas en sus páginas. Florián Rey arrasaba con «Morena Clara», el filme más taquillero de la Segunda República, y Benito Perojo se hacía de oro con «La verbena de la Paloma», que llevaba meses en cartelera. «Es la época más popular del cine en España por una razón muy sencilla: el analfabetismo estaba por encima del 30% y en España se había impuesto el doblaje. Eso no quiere decir que fuera el mejor, pero había una gran sintonía entre el público y las películas? hasta que estalla la Guerra Civil», cuenta Román Gubern, cuyos estudios sobre este tema fueron pioneros.

Todo saltó por los aires el 18 de julio de 1936, hace hoy 80 años. «Fue como un terremoto en el que la producción privada prácticamente desapareció», añade el historiador catalán. Alrededor de quince largometrajes se encontraban en pleno rodaje aquel fatídico día. «La gente que se dedicaba al cine no se caracterizaba por una militancia política muy activa y aquello les pilló desarbolados», asegura el director y guionista ganador de dos Goyas y un Oso de Berlín, José Luis García Sánchez. Buñuel, por ejemplo, estaba produciendo la película de Jean Grémillon, «Centinela alerta», y tuvo que mandarlo rápidamente de vuelta a París y acabar él mismo la cinta. Perojo tuvo que interrumpir el rodaje de «Nuestra Natacha», un filme que reflejaba muy bien el ambiente en los meses previos al alzamiento. Y lo mismo ocurrió con «Asilo naval» y «El genio alegre», esta última protagonizada por Fernando Fernández de Córdoba, el hombre que leería en la radio el famoso último parte de guerra tres años después.

«El inicio del conflicto supuso un corte radical para la industria cinematográfica. Nadie se imaginaba entonces que fuese a ser tan largo», apunta David Sánchez-Biosca, profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia y especialista en el cine franquista de 1936 a 1939. El cine español (también) quedó dividido en dos grandes bandos. En el nacional se habían quedado sin medios técnicos, puesto que los principales estudios y laboratorios se encontraban en Madrid y Barcelona, donde la insurrección había fracasado. Tan solo contaban con los equipos de «El genio alegre» y «Asilo naval» que coyunturalmente se encontraban filmando en Cádiz y Córdoba cuando fueron ocupadas por los nacionales. En el bando republicano, por el contrario, escasea el capital. «De hecho, cuando estalla la guerra, el dueño de Cifesa, Manuel Casanova, se marcha a Sevilla con su dinero para abrir una delegación con la que apoyar la causa franquista y grabar documentales de propaganda», cuenta el profesor de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Rodríguez Tranche.

Cine en los dos bandos

A pesar de esta escasez de recursos, y tras un breve colapso inicial, los gobiernos de ambas zonas tomaron conciencia de la importancia de este medio no sólo para entretener a la castigada población, sino, sobre todo, para aleccionarla políticamente y contestar al discurso del enemigo. Pronto se empezó a rodar de nuevo, aunque se disminuyó drásticamente el número de largometrajes, de mayor coste y dificultad. Muchos eran documentales de réplica de lo que se producía en el otro bando. Las guerra se había trasladado a las pantallas. En la zona republicana, el sector cinematográfico queda a las órdenes de los sindicatos de la CNT (SIE Films) y el Partido Comunista (Popular Films). Esta última, junto a la productora del Gobierno, Laia Films, produjo el noticiario «España al día» desde 1937. El Departamento Nacional de Cinematografía franquista contestó de inmediato con su propio «Noticiario español», bajo la supervisión del ministro Ramón Serrano Suñer y Dionisio Ridruejo. También se puso en marcha un sistema de cine ambulante que recorría los frentes para entretener a los soldados. «Y al día siguiente de conquistar una ciudad se paralizaban las carteleras y se imponían una serie de títulos de obligada proyección. Era como la ocupación simbólica después de la militar», explica Rodríguez Tranche.

Según los datos ofrecidos por Magí Crusells en «La Guerra Civil española: cine y propaganda» (Ariel, 2000), en la zona republicana se produjeron 360 obras, por 93 en la nacional. Algunas eran consignas a la población para que aprendieran a protegerse de los bombardeos o a usar un fusil. Otras estaban vinculadas a determinadas divisiones del Ejército, para vender como éxitos algunas operaciones militares de retirada. También hubo unas pocas películas de ficción. Al frente de ellas, directores españoles como Antonio del Amo, Antonio del Castillo o el gran Edgar Neville, que estaba en el bando republicano como una especie de consejero del ministro de Estado y huyó a la zona franquista para rodar películas de propaganda al servicio de la causa enemiga. De allí salió «Frente de Madrid», una película que contaba la historia de un soldado republicano y otro falangista que, agonizando juntos en una trinchera, acaban compartiendo el sinsentido de aquel conflicto. Y no podemos olvidarnos de Luis Buñuel, que iba y venía a España e incluso viajó a Hollywood en nombre del Gobierno de la República para supervisar el rodaje de dos películas sobre la guerra.

También llegaron a España directores extranjeros. «Para ellos era una locura de emoción, una fuente absolutamente prodigiosa de temas», señala el director José Luis García Sánchez. Por allí estaba Hemingway poniéndole voz a uno de los documentales más estremecedores de aquel trienio negro, «Tierra de España», dirigido por Joris Ivens con un presupuesto de 2.000 dólares. El fotógrafo Henri Cartier-Bresson realizando «L'Espagne vivra» (1939), una crítica a la intervención extranjera en apoyo de Franco. O Russell Palmer -presidente de Peninsular News Service, un grupo de presión profranquista de Estados Unidos-, que contó con el permiso del futuro Caudillo para grabar las conquistas de Teruel o Castellón, de donde salió el primer y único documental en color de la guerra: «Defensores de la fe» (1937). Y por encima de todos, André Malraux, que filmó la que dicen es la gran película de la Guerra Civil, «Sierra de Teruel», cuyo guion escribió con ayuda del gran Max Aub. «Cinematográficamente es la mejor. Un filme que mira la guerra con unos ojos más limpios. Visualmente es muy hermosa, con esa fotografía, esa luz y esa mezcla de realidad y documental... Es maravillosa», asegura a ABC el director Fernando Trueba.

La CNT se atrevió con algunas películas de ficción como «Aurora de esperanza», «Barrios bajos» o la comedia «Nuestro culpable». «Los anarquistas consideraban que el cine de Hollywood era narcótico para las masas y quisieron hacer un cine alternativo de entretenimiento con moraleja política. Pero la gente no iba a verlo, prefería precisamente esas cintas de Hollywood», comenta Gubern.

En la Alemania nazi

Por parte del bando franquista, sin embargo, la mayoría de películas de ficción no se rodaron en España ni tuvieron ningún tipo de connotación política. Se filmaron en Alemania con el apoyo del Tercer Reich, después de que el Gobierno de Franco se diera cuenta de que seguía sin estudios ni laboratorios. Montaron junto a las autoridades nazis la productora Hispano Filmproduktion y se llevaron a los directores Florián Rey y Benito Perojo junto a estrellas como Imperio Argentina o Estrellita Castro. Rodaron cinco películas, algunas tan relevantes como «Carmen, la de Triana», «El barbero de Sevilla» o «Suspiros de España». Un universo muy particular que Fernando Trueba quiso recrear en 1998 con «La niña de tus ojos», que se llevó siete premios Goya. «Me parecía una situación tan surrealista que españoles se fueran a la Alemania de Hitler a hacer películas folclóricas mientras el país estaba en guerra, que pensé que merecía la pena hacer una comedia sobre ello. Es una de esas situaciones en las que la realidad supera a la ficción», confiesa su director.

Tan surrealista como la amistad de Buñuel con Sáenz de Heredia, que continuó incluso después de que su primo José Antonio Primo de Rivera fuera ejecutado en la cárcel de Alicante y de que dirigiera «Raza», la película con guion de Franco en 1941. «Me contó una vez Buñuel que cuando Sáenz de Heredia fue encarcelado en una checa de Madrid y condenado a muerte durante la guerra, él mismo fue a liberarlo, fusil en mano, con la ayuda de un grupo de obreros. Le salvó la vida», recuerda Gubern.
 

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Fabulosos los datos de la España de 1936. El indice de alfabetización habia crecido mucho respecto a la época de Alfonso XIII, la Réublica hizo mucho a favor a ese respecto, pero no se atrevieron a hacer la Reforma Agraria via expropiación, ni siquiera consiguieron que los terratenientes aceptasen vender o arrendar al Estado... y eso en una población fundamentalmente campesina excepto en las ciudades fue decisivo, la frustración del pueblo fué total... Y aun asi, las fuerzas económicas y conservadoras se opusieron a la República solo por dictar la laicidad del Estado, la enseñanza tal quitando el monopolio de esta a la Iglesia, aceptar el divorcio y el aborto...

Mi abuelos, los cuatro, sabian leer y escribir, ellas con mala letra, pero ellos tenian una letra preciosa... pero no pudieron pasar de la educaicón primaria, ellas hasta dejaron la escuela antes de terminarla. Elllos tuvieron que empezar a trabajar con 11 o 12 años, ellas se quedaron en casa a ayudar en casa a sus madres... Asi era la España de Alfonso XIII y eso que mis abuelos al menos aprendieron a leer y escribir, pero habia una tasa de analfabetismo brutal a lo que la Republica quiso poner remedio inmediatamente.

Aun asi, pese a que el mundo atravesaba la Gran Depresión, que la España republicana consiguiese tener un saldo comercial exterior positivo pese a la reducción de las exportaciones por haber conseguido reducir también las importaciones tiene su mérito...

Si la situación económica hubiese sido mejor y las fuerzas poderosas del pais no hubiesen boicoteado todas las reformas propuestas para que el pueblo hubiese visto sus derechos y nivel de vida mejorados no habria habido la conflictividad social que desembocó en la guerra y España, sin esos tremendos 40 años de dictadura, seriia hoy muy diferente, las reformas habrian sido decisivas en la mejora de la calidad de vida del pueblo español a todos los niveles. Inglaterra, Francia, todos pasaron por crisis económica, pero pudieron preservar su democracia porque creian en ella hasta los estamentos poderosos, cosa que en España no ha ocurrido jamás, ni siquiera ahora por mucho que lo finjan... ahi estan las practicas corruptas idénticas a las caciquiles de la España anterior a la República y del franquismo...

Pobre República, tantas esperanzas, tantos planes de modernización echados a perder.... Y lo peor es lo que llegaron a hacer las fuerzas vivas poderosas para mantener al pueblo a raya: se lanzaron a "limpiar" de"rojos"" España para que las cosas fuesen como tenian que ser desde siempre, desde los tiempos de los Católicos, unos habian nacido para ser los amos y los dueños de todo y el pueblo habia nacido para servir y malvivir sin mas derecho y deber que obedecer servilmente...

Respecto al Ejército, la República cometió el error de no degradar ni depurar a los militares claramente progolpista. Que Sanjurjo tras el golpe de Estado de 1932 no fuese juzgado en consejo de guerra con la condena consecuente y solo fuese exiliado en Portugal o que se destinase a Mola a la conservadora y carlista Navarra... O que se ascendiese y se diese tanto poder a los africanistas, que eran militares extremadamente conservadores y brutales, dispuestos a hacer en España las mismas salvajadas practicadas en Marruecos... Que en los años 20 el propio dictador Primo de Rivera se quedó horrorizado cuando en el desfile de bienvenida que le dieron las tropas en una visita a Africa le habian puesto cabezas de moros en estacas... Este era el Ejército dispuesto a todo contra la República, el propio Franco lo habia demostrado en la represión de la huelga de mineros en Asturias durante el Gobierno de la derechista CEDA, sin embargo, al ganar el Frente Popular, a todos estos militares claramente antidemocrátas y brutales, que consideraban al pueblo seres inferiores a los que habia que someter, no se les apartó de sus cargos, y ¡mandan a Franco a Canarias! Ala, para que estuviese cerquita de Africa y sus leales tropas... Por desgracia eran pocos los militares leales como Vicente Rojo - ¡que gran general, está reconocido como uno de los mejores militares que ha tenido España, de haber tenido medios podria haber vencido a Franco, este le temia de verdad en su capacidad de estrategia, como demostró en la defensa de Madrid, la batalla de Ebro...y era demócrata convencido pese a ser católico, apostólico y romano, sin embargo, como militar su lealtad al gobierno legitimo fué inquebrantable!-.

En resumen, el primer Gobierno republicano-socialista quiso emprender las reformas de forma moderada y gradual intentando no soliviantar a los poderosos y de nada le sirvió, pues la derecha recuperó el poder en las urnas - para que digan que la República era una dictadura de rojos - solo para intentar eliminar las pocas reformas en marcha, soliviantando al pueblo con razón y la dura represión de huelgas, radicalizar a las izquierdas y fracturandose el pais de forma irremediable...

Es un tema muy complejo, a tratar en mil aspectos... Pero está claro que se intenta culpar a la República de ser la causante de la guerra civil solo para justificar que el actual régimen sea como es por ser heredero de una dictadura sangrienta que ahogó el único periodo histórico en que el pueblo realmente llegó a tener la posibilidad de hacerse con el poder real en España. Ahora todo sigue en las manos de los que le vencieron bajo el engaño de que viven en una democracia...
 
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Mi padre tenía 8 años cuando empezó la guerra y siempre nos contó las cosas que vivió desde los ojos de un niño que vivía al día en un pueblo de teruel..aviones,soldados,milicianos..
Mis abuelas nunca querían hablar del tema sólo pedían a Dios que jamás nadie tuviera que vivir una guerra..

No hace falta que nadie me diga como ha cambiado el tema.Mis abuelas sabían leer pero escribían a duras penas..Mi padre se quedó sin maestro al principio de la guerra y vivió sin educación reglada muchos años..y luego tuvo que empezar a trabajar al terminar la guerra.
Mi abuela paterna perdió 3 de sus seis hijos en la infancia y la materna dos de cuatro.

Nunca fueron personas amargadas, resentidas o infelices.Disfrutaban de los buenos momentos que la vida les ofreció.
Dudo que "se aburrieran" como nuestros niños y adolescentes con tanta tecnología y recursos.

Hecho de menos su sabiduría porque no es más sabio quien tiene más estudios,es la sabiduría de la experiencia y de vivir por encima de todo
 

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Durante la Guerra Civil española, cerca de 200.000 hombres y mujeres fueron asesinados lejos del frente, ejecutados extrajudicialmente o tras precarios procesos legales, y al menos 300.000 personas perdieron la vida en los frentes de batalla. Un número desconocido fueron víctimas de los bombardeos y los éxodos que siguieron a la ocupación del territorio por parte de las fuerzas militares de Franco. En el conjunto de España, tras la victoria definitiva de los rebeldes a finales de marzo de 1939, alrededor de 20.000 republicanos fueron ejecutados. Muchos más murieron de hambre y enfermedades en prisiones y campos de concentración, donde se hacinaban en condiciones infrahumanas. Otros sucumbieron a las duras condiciones de los batallones de trabajo. A más de medio millón de refugiados no les quedó más salida que el exilio, y muchos perecieron en los campos de internamiento franceses. Varios miles acabaron en los campos de exterminio nazis. Todo ello constituye lo que a mi juicio puede llamarse el «holocausto español». El propósito de este libro es mostrar, en la medida de lo posible, lo que aconteció a la población civil y desentrañar los porqués. Paul Preston

Periodismohumano. ¿Qué aporta a su bibliografía su nuevo libro?
Paul Preston. Aporta 12 años de trabajo intentando de alguna forma hacer la versión más completa posible de lo que pasó en las retaguardias durante la Guerra Civil y en toda España después, con la esperanza de que fuera de este país se supiera el grado de sufrimiento que había habido gracias al Golpe Militar y que dentro de la propia España, y lo digo tímidamente, pudiera aportar algo a la reconciliación, y que quizás, los que hasta ahora solo han podido saber la versión de los suyos, entiendan que hubo sufrimiento en el otro bando también.

P. ¿Cree que en España sigue abierta una gran brecha entre ambos bandos?

P. P. Claro, y además es una cosa que ha sido fomentada políticamente porque hay quienes no quieren que haya reconciliación, porque les conviene que siga habiendo estas divisiones. Aunque también hay que reconocer que la mayoría de las personas no están pensando en esto, tienen otras preocupaciones, ya que están pensando en llegar a fin de mes y todo eso es lógico y normal, e incluso saludable.

Pero es notorio que en España, como con la muerte de Franco no hubo un proceso semejante al de Alemania de la “desnazificación”, es decir, no hubo una “desfranquistización” por muchas razones relacionadas con las relaciones internacionales, como el apoyo del que gozaba Franco por parte de EEUU. Todo ese proceso no se produjo con lo cual el franquismo sigue existiendo en España y eso es un grave problema. Lo hemos visto ahora con la versión del franquismo que ofrece el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.

P. ¿Cómo ve usted que dicho Diccionario Biográfico no sea lo “neutral” que debería?
P. P. Yo personalmente la única entrada que he podido leer es la de Franco, y si en Alemania hubiera una entrada en un diccionario oficial de ese tono sobre Hitler, es que sería incluso ilegal. Eso es un síntoma de que todavía funcionan muy bien ciertos aspectos del franquismo en este país.

Durante la Transición fue necesario hacer una serie de compromisos precisamente porque en aquel momento todas las instituciones del franquismo como el Ejército, la Guardia Civil, la Falange y la Policía, entre otras, seguían mandando, por lo que hubo que hacer gravísimos compromisos. No fue como en Alemania o Italia donde el fascismo y el nazismo habían sido derrotados por unas fuerzas exteriores. Nunca se derrotó al franquismo, y por tanto, y aunque parezca mentira, es posible que en España todavía hoy se nieguen cosas que pasaron en la Guerra Civil, un “negacionismo” que en países como Austria o Alemania es literalmente ilegal.

P. En ese sentido, el de tratar de sacar a la luz todo lo que sucedió durante aquella época, ¿cuál cree que está siendo el papel desempeñado por la Ley de la Memoria Histórica?
P. P.
Para mí la gran contribución a la memoria histórica de este país ha sido la de cientos de historiadores locales que han hecho una gran labor de investigación sobre lo que pasó en sus pueblos y sus provincias. Yo en mi último libro me he nutrido de eso. Aunque también hice mi propia investigación. Una de las cosas que aporta este libro es el tratar de sintetizar cientos de libros que la mayoría de la gente no lee, y ofrecérselos en uno. Y eso sí que es la gran contribución a la memoria histórica.

El problema es que tan sólo existe una memoria histórica franquista consolidada gracias a casi 40 años de control de los medios de comunicación y del sistema de educación. Por tanto, la memoria histórica franquista, que es una y sigue siendo muy fuerte, prevalece. En cambio la memoria histórica de los derrotados, que engloba muchas memorias históricas diferentes, se ha visto con bastantes dificultades a la hora de darse a conocer.

P. ¿Sigue existiendo una fragmentación en la izquierda de este país y una derecha unida?

P. P. En general en todos los países, los que tienen (poder, recursos), saben lo que tienen y entonces se pueden concentrar en guardar lo que tienen. Los que no tienen, encuentran mil maneras de cambiar su situación y por eso la izquierda siempre está mucho más fragmentada.

Quizás en España hay más fragmentaciones de individualismo que desembocan en una mayor fragmentación política tradicionalmente, pero también es consecuencia de que históricamente este es un país en el que ha habido poca democracia.

P. ¿Considera que el título de su libro puede llegar a ser controvertido?
P. P.
No he pretendido demostrar que lo que sucedió en España fuese idéntico al holocausto sufrido por los judíos. Para ello hay que tener en cuenta lo que significa la palabra ‘holocausto’, que viene del griego Holos / Kaustos, que en su origen significaba algo completamente quemado y que posteriormente pasó a significar sacrificio en el latín Holocaustum. De ahí vendrá la palabra española ‘holocausto’ y la inglesa holocaust. Estas dos palabras a partir del siglo XVI se utilizarán para describir una gran matanza de personas, sin especificar números. A lo largo de los siglos se ha aplicado a montones de matanzas y hay muchos historiadores judíos a los que no les gusta la palabra ‘holocausto’ por sus connotaciones de sacrificio, ya que consideran que lo que les pasó a los judíos no fue un acto de sacrificio a Dios sino de maldad por parte de los nazis y, por tanto, prefieren muchos de estos historiadores utilizar la palabra hebrea Soáh, que significa gran calamidad.

Yo creo que lo que pasó a los españoles de ambos bandos durante la Guerra Civil fue una gran calamidad y merece la utilización de la palabra ‘holocausto’, y si alguien me puede mostrar una palabra más adecuada, estoy aquí para escuchar. Pero quien piense que da igual lo que le pasó a los españoles, que no importa, que no era terrible y que eso no fue un holocausto, para mí es una persona insensata e insensible.

Cuando se le pregunta si cree que algún día en España se podrá llegar a una reconciliación real de todas las España de las que él habla en sus libros, contesta que él es historiador, no futurólogo. Tas una breve pausa en la que piensa mejor una respuesta que ofrecer, acaba por decir: “pero sí, el tiempo lo cura todo”.
 
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Mi padre tenía 8 años cuando empezó la guerra y siempre nos contó las cosas que vivió desde los ojos de un niño que vivía al día en un pueblo de teruel..aviones,soldados,milicianos..
Mis abuelas nunca querían hablar del tema sólo pedían a Dios que jamás nadie tuviera que vivir una guerra..

No hace falta que nadie me diga como ha cambiado el tema.Mis abuelas sabían leer pero escribían a duras penas..Mi padre se quedó sin maestro al principio de la guerra y vivió sin educación reglada muchos años..y luego tuvo que empezar a trabajar al terminar la guerra.
Mi abuela paterna perdió 3 de sus seis hijos en la infancia y la materna dos de cuatro.

Nunca fueron personas amargadas, resentidas o infelices.Disfrutaban de los buenos momentos que la vida les ofreció.
Dudo que "se aburrieran" como nuestros niños y adolescentes con tanta tecnología y recursos.

Hecho de menos su sabiduría porque no es más sabio quien tiene más estudios,es la sabiduría de la experiencia y de vivir por encima de todo
Coincido con lo que dices y entiendo lo que quieres decir. Naturalmente que la sabiduria vital se puede tener pese a no tener formación académica. Pero lo triste en aquella sociedad, a lo que la República quiso poner remedio, es que el pueblo no tenia oportunidades paraa tener esa formación académica, si nacias pobre estabas condenado a trabajar ya que ir más allá de la educación primaria era para ricos o clases medias acomodadas, que podian pagar los estudios secundarios y universitarios, no exisitia una enseñanza pública a ese nivel, y estaba controlada por la Iglesia.Era una injusticia que el pueblo estuviese condenado a ser trabajador sin derechos ni posibilidades de ser algo más en la vida... La República supuso un peligro para las élites que vivian a gusto teniendo el pueblo asi de sometido a sus intereses, sus reformas les quitaba el dominio sobre el pueblo, le daba poder restándoselo a ellos, los poderosos de toda la vida...

Yo recuerdo que mis abuelos eran capaces de ser felices con lo poco que tenian, que remedio les quedaba, pero eran conscientes de lo injusto que era todo con el pueblo y a los nietos nos instaban a estudiar, porque ellos no habian podido hacerlo...

¡Que triste que esa oportunidad de modernización que supuso para España la República se echase a perder asi...!
 
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Mis abuelos sirvieron los dos en el bando nacional, cada cual cuenta la película cómo le viene, a mí me contaban otras cosas, en fin , mi abuelo tenía metralla en la pierna, se la podías tocar, nunca se la quitó, no le molestaba, creo que fue en Zaragoza.
 
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Mi padre tenía 8 años cuando empezó la guerra y siempre nos contó las cosas que vivió desde los ojos de un niño que vivía al día en un pueblo de teruel..aviones,soldados,milicianos..
Mis abuelas nunca querían hablar del tema sólo pedían a Dios que jamás nadie tuviera que vivir una guerra..

No hace falta que nadie me diga como ha cambiado el tema.Mis abuelas sabían leer pero escribían a duras penas..Mi padre se quedó sin maestro al principio de la guerra y vivió sin educación reglada muchos años..y luego tuvo que empezar a trabajar al terminar la guerra.
Mi abuela paterna perdió 3 de sus seis hijos en la infancia y la materna dos de cuatro.

Nunca fueron personas amargadas, resentidas o infelices.Disfrutaban de los buenos momentos que la vida les ofreció.
Dudo que "se aburrieran" como nuestros niños y adolescentes con tanta tecnología y recursos.

Hecho de menos su sabiduría porque no es más sabio quien tiene más estudios,es la sabiduría de la experiencia y de vivir por encima de todo
Gracias por tu testimonio, Toisona. Lo que yo recuerdo es similar, en muchas cosas. Mis padres eran ninyos muy pequenyos, y tenìan pocos recuerdos, aparte el hambre y el miedo.....los abuelos, decìan màs o menos las mismas cosas, que una guerra civil es algo tremendo, y que ojalà nadie tuviera nunca que pasar por ella.

Mi abuelo, a quien no conocì porque muriò en la guerra, estaba en el bando de Franco. Y no porque fuera "franquista", jajajaja....entonces ni siquiera existìa el tèrmino, nadie sabìa si Franco iba a ganar la guerra o no...y mucho menos podìan imaginar lo que vendrìa despuès. Y ahì voy....mi abuelo, como supongo muchas otras personas, no era "franquista"...era monàrquico, creìa y esperaba en un sistema parecido al inglès para Espanya. No fuè asì....tan es asì, que lo que sì recuerdo perfectamente haberle oìdo decir a mi abuela, muchas veces, era que su marido (y tantos otros) no habìan muerto para que Franco, que creìan un militar leal a la monarquìa, se aposentase en el poder, instaurase una dictadura, y ya no se fuera, nunca....

Y debìa haber mucha gente, mucha, de la que hizo la guerra en el bando de Franco, que pensaba lo mismo. Por eso, tanto tiempo despuès, aùn me asombra, y a menudo me enfada, ver còmo se presenta a quienes hicieron la guerra en el bando nacional como "franquistas". Como decìa mi abuela, si lo hubiesen sabido...en fin....
 
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Mi abuelo paterno era un adolescente. Ese año, adelantaron el servicio militar para todos los quintos. Apenas era un chaval de diecisiete años, hijo de viudo y con una única hermana. Mis bisabuelos y abuelos paternos, todos, sabían leer y escribir, las cuatro reglas, pero no podían aspirar a una educación superior. No les fue mal, tenían un oficio, pero no podían más de ese límite. Se emigraba a Cuba y Latinoamérica, buscando nuevas oportunidades.

Contaban que no había bandos claros. Llegaban a tu casa, o te alistabas o te fusilaban. La plebe no entendía de bandos, sino de trabajar y subsistir. Llegaban a la plaza del lugar y recitaban los apellidos. No quedó familia sin sufrir la enorme desgracia de que se llevaran a los hijos, que eran también brazos de trabajo.

Mi abuela materna trabajaba en la casa de una familia elegante. El contraste era brutal, cuando salía de puertas para afuera. Su padre, mi bisabuelo, lo perdió todo, durante la guerra. Una granja familiar, la casa familiar, tierras. Los soldados venían a tu casa y había que entregarles todo lo que tenías, incluso derecho de pernada, les daba igual que la familia pasara hambre. O te fusilaban.

Son personas que les marcó profundamente, lo vivido durante su juventud, traspasaron sus fobias a la siguiente generación. Había mucho hijo e hija de alcohólico/a.
 
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Coincido con lo que dices y entiendo lo que quieres decir. Naturalmente que la sabiduria vital se puede tener pese a no tener formación académica. Pero lo triste en aquella sociedad, a lo que la República quiso poner remedio, es que el pueblo no tenia oportunidades paraa tener esa formación académica, si nacias pobre estabas condenado a trabajar ya que ir más allá de la educación primaria era para ricos o clases medias acomodadas, que podian pagar los estudios secundarios y universitarios, no exisitia una enseñanza pública a ese nivel, y estaba controlada por la Iglesia.Era una injusticia que el pueblo estuviese condenado a ser trabajador sin derechos ni posibilidades de ser algo más en la vida... La República supuso un peligro para las élites que vivian a gusto teniendo el pueblo asi de sometido a sus intereses, sus reformas les quitaba el dominio sobre el pueblo, le daba poder restándoselo a ellos, los poderosos de toda la vida...

Yo recuerdo que mis abuelos eran capaces de ser felices con lo poco que tenian, que remedio les quedaba, pero eran conscientes de lo injusto que era todo con el pueblo y a los nietos nos instaban a estudiar, porque ellos no habian podido hacerlo...

¡Que triste que esa oportunidad de modernización que supuso para España la República se echase a perder asi...!
Yo creo que lo he contado ya varias veces. A mi abuelo, que era militar, le pilló en el lado rojo, tenía mujer y 6 hijas, estuvo preso en el castillo de Montjuic, le depuraron (militarmente hablando) y le dejaron sin carrera en el ejército, pero con tesón y mucho trabajo, llego a ser director de una sucursal bancaria..., horror, con Franco. Cuando llegó la democracia, le rehabilitaron en la carrera militar. Mis otros abuelos tuvieron que salir de un pueblo de Teruel, con sus hijos (unos niños), prácticamente descalzos. El era médico, le avisaron de que los republicanos le buscaban.

Yo es que no entiendo lo que decís de la enseñanza y demás... Me he tirado mucha parte de mi vida en Soria, en un pueblo en el que el máximo de habitante que ha habido es de 213 personas a finales de los 90 y cuando yo era pequeña, sobre los años 60-70 en ese pueblo perdido de Castilla-León lo que ocurría era un sacrilegio para vosotras: tenían una escuela!! Y lo peor de todo, no era la primera que tenían y eso con menos de 100 habitantes que había por aquella época y en medio del erial que es la meseta castellana.

Mis dos abuelas leían y escribían perfectamente (una incluso se sacó una oposición pero nunca llego a trabajar en ello) y ninguna provenía de familias pudientes (uno de mis bisabuelos era un indiano), así que más que achacar el asunto del analfabetismo a la educación, creo que habría que achacarlo al machismo de la época (del que aun quedan trazas).

Mi padre y sus hermanos fueron al colegio en un pueblo perdido de Teruel también, se quedaron huérfanos de padre poco después de la guerra y todos estudiaron e hicieron carrera universitaria gracias a las becas (mi tía, que ahora tiene 91 años hizo carrera universitaria gracias a las becas, si: mujer huérfana y estudiante) y mi madre, que ahora tiene 72, y otra tía mía, que tiene 70, se sacaron la carrera mientras trabajaban (por eso no consiento que me hablen de desigualdad, o de discriminación cuando en casa he tenido esos ejemplos de mujeres). En España la tasa de analfabetismo ronda el 2,20% (debido en parte a la inmigración), y pensáis que en otros países europeos no existe el analfabetismo...

Pato laqueado: efectivamente, la historia se cuenta a toro pasado porque, evidentemente, ni mis abuelos, ni mis tíos creo que tuvieran tiempo de pensar en el día a día en otra cosa que no fuera sobrevivir, o en lugar de si tenían que luchar para uno o para otro. Eso creo que más bien lo discutían los intelectuales y los que estaban en los despachos en uno y otro lado, lejos de la guerra. Los demás, bastante tenían con sufrir los asaltos de la soldadesca de ambos bandos, y sobrevivir a fusilamientos y matanzas sin saber por qué se veían sometidos a eso.
 
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Mi abuelo paterno era un adolescente. Ese año, adelantaron el servicio militar para todos los quintos. Apenas era un chaval de diecisiete años, hijo de viudo y con una única hermana. Mis bisabuelos y abuelos paternos, todos, sabían leer y escribir, las cuatro reglas, pero no podían aspirar a una educación superior. No les fue mal, tenían un oficio, pero no podían más de ese límite. Se emigraba a Cuba y Latinoamérica, buscando nuevas oportunidades.

Contaban que no había bandos claros. Llegaban a tu casa, o te alistabas o te fusilaban. La plebe no entendía de bandos, sino de trabajar y subsistir. Llegaban a la plaza del lugar y recitaban los apellidos. No quedó familia sin sufrir la enorme desgracia de que se llevaran a los hijos, que eran también brazos de trabajo.

Mi abuela materna trabajaba en la casa de una familia elegante. El contraste era brutal, cuando salía de puertas para afuera. Su padre, mi bisabuelo, lo perdió todo, durante la guerra. Una granja familiar, la casa familiar, tierras. Los soldados venían a tu casa y había que entregarles todo lo que tenías, incluso derecho de pernada, les daba igual que la familia pasara hambre. O te fusilaban.

Son personas que les marcó profundamente, lo vivido durante su juventud, traspasaron sus fobias a la siguiente generación. Había mucho hijo e hija de alcohólico/a.
Azafrán, yo soy hija de alcohólico y no veo la relación entre una cosa y otra. Mi padre, que hoy tendría 89 años, jamás me traspasó absolutamente nada de sus vivencias de la guerra, ni me amargó la vida en ese sentido.
 
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No es tan difícil de entender. En el tardofranquismo o dictablanda, si nacías en el puñetero agujero, donde Jesucristo perdió la sandalia, no podías aspirar más que a unos estudios primarios. La tasa de analfabetismo se redujo sustancialmente. Las oportunidades de aquella época eran para quienes ya vivían en entornos de ciudad y los entornos industriales. Era la suerte de donde habías nacido. Muchas familias necesitaban que los hijos trabajasen, que entregasen el sueldo en casa. Así que, quien podía o era valiente, se ponía a trabajar de aprendiz con catorce añitos, emigraba en masa a las ciudades o al extranjero.

Una minoría podía aspirar a estudios medios o superiores, de ahí, era fácil encontrar un trabajo bien pagado, con poca competencia y para toda la vida. También influyó que todavía España estaba bajo un régimen autárquico, apararentemente (publicidad) cerrado al mundo.
Yo es que no entiendo lo que decís de la enseñanza y demás... Me he tirado mucha parte de mi vida en Soria, en un pueblo en el que el máximo de habitante que ha habido es de 213 personas a finales de los 90 y cuando yo era pequeña, sobre los años 60-70 en ese pueblo perdido de Castilla-León lo que ocurría era un sacrilegio para vosotras: tenían una escuela!! Y lo peor de todo, no era la primera que tenían y eso con menos de 100 habitantes que había por aquella época y en medio del erial que es la meseta castellana.
Después de haber vivido unas vivencias tan traumáticas, haber superado una guerra y haber vuelto al lugar donde murió tu familia, conviviendo junto a los chivatos envidiosos y a los caciques, tantos años de pobreza y sin esperanza de mejorar, deja la psique muy tocada, demasiado tocada. Saludos.
Azafrán, yo soy hija de alcohólico y no veo la relación entre una cosa y otra. Mi padre, que hoy tendría 89 años, jamás me traspasó absolutamente nada de sus vivencias de la guerra, ni me amargó la vida en ese sentido.
 

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