11M: Décimo aniversario de la matanza que cambió la historia española (1 Viewer)

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Como complemento a la curiosidad anterior, en la misma página donde anunciaron en diciembre de 2003 que podría producirse una matanza pre-electoral (y dieron sus argumentos), colgaron una etiqueta de una marca de embutidos realmente existente. Parecía una burla sin más mensaje que la burla misma. La titularon "El cerdo" e iba firmada por el alias "Elcomandantecero". Pero el mensaje estaba en la fecha de caducidad de la etiqueta... y fue meses antes de la matanza.

 

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La mano negra del 11M

Jesús Cacho

Diluido el resplandor de la victoria electoral del 14-M, el nuevo Gobierno Zapatero se enfrenta, entre otras cuestiones no menores, a la necesidad de dar respuesta a algunas preguntas esenciales que los españoles no pueden dejar de hacerse sin renunciar a su condición de ciudadanos libres: ¿Quién está realmente detrás de la masacre de Madrid? ¿Quién es la mano negra del 11-M?

Dice Stefan Zweig en el prefacio de su Fouché, retrato de un hombre político que «en la esfera de poder de la política, raras veces deciden las figuras superiores, los hombres de ideas puras, sino un género mucho menos valioso, pero más hábil: las figuras que ocupan un segundo plano». Reconocido como uno de los tres grandes diplomáticos de la Revolución Francesa -con Talleyrand y Sieyés-, Fouché fue capaz de pasar como un rayo de sol a través del cristal de la Revolución, el Directorio, el Consulado, el Imperio y la Monarquía. Parapetado tras una autodisciplina férrea y una espartana renuncia a todo lujo o boato, cruel con los enemigos y servil con los poderosos, sin sentimientos, sin escrúpulos, Fouché desplegó siempre una enorme capacidad para desaparecer en las tormentas y volver a reaparecer al lado del vencedor.

Como el duque de Otranto, Alfredo Pérez Rubalcaba (APR) resurge de nuevo en la etapa Zapatero como el único gran superviviente del felipismo. Con más fuerza, si cabe, de la que tuvo en los Gobiernos de González, en razón del papel capital jugado en la victoria del 14-M. Nuestro curita de Nantes es, en realidad, el verdadero triunfador del 14-M, un moderno Fouché, incluso en el físico, que vuelve por sus fueros aureolado por las mismas viejas virtudes de los tahúres de la política, «esos artistas de manos ágiles, palabras vacías y nervios de acero». Un maestro de esa fatalité moderne que, según Napoleón, es la política.

El malvado Rubalcaba, apelativo que le dedican no pocos compañeros de partido, no sólo encauzó la revuelta del sábado de reflexión con aquel antológico «los españoles se merecen un Gobierno que no mienta», sino que, días después, investido de su nuevo poder, criticó la desclasificación por el Ejecutivo de un par de papeles del CNI en los que queda patente el pobre servicio que la escasa inteligencia del Centro prestó al Gobierno Aznar en la crisis del 11-M. Más ayuda parece que prestó al PSOE, en general, y al propio Rubalcaba, en particular, en su labor de acoso y derribo al candidato Rajoy. En la carretera de La Coruña sigue reinando el coronel Jambrina, superviviente de los tiempos de Alonso Manglano, y Aurelio Madrigal, secretario general con Javier Calderón y ex miembro de la célula destacada en presidencia de Gobierno, a las órdenes de Roberto Dorado. En el CNI está también Ignacio Estévez, actual responsable de la división exterior, y algunos simpatizantes más de la causa PSOE.

Rubalcaba tiene amigos de sobra en la Cuesta de la Perdices para saber, al mismo tiempo que el Gobierno legítimo de la Nación, si no antes, lo que el Centro pensaba, hacía o decía en pleno arrebato del 11-M. Con la osadía propia de un Fouché, APR utilizó esa información de acuerdo con los intereses de su partido, como ya hiciera en 1995, siendo ministro de la Presidencia y portavoz del Gobierno, encabezando la negativa radical a que el CESID desclasificara, en defensa de Felipe González, los papeles de la guerra sucia contra ETA, el caso GAL (la famosa nota manuscrita de Manglano «me lo quedo: Pte. para el viernes»). Estamos, pues, ante un reconocido experto en la utilización partidaria de los servicios de inteligencia, algo que ahora debería preocupar a Rodríguez Zapatero.

También durante el año 95, y con la inestimable ayuda del ministro Belloch, APR se encargó de montar la famosa conspiración contra González. En la tarea contó con la inestimable ayuda del agit prop de Prisa, el mismo Grupo que ahora ha llevado en volandas a Zapatero a la cima del poder político, subido en la ola del terror islámico y el dolor ajeno. Porque ésta es la clave del enorme poder de nuestro moderno Fouché: su condición de go-between, de hombre de engarce, de embajador del PSOE en Prisa y de Prisa en el PSOE. ¿Quién diseñó la estrategia defensiva de González en el 95? APR. ¿Quién ha diseñado ahora la operación derribo del PP? El mismo APR. La misma técnica, idénticos apoyos mediáticos.

Diluido el resplandor de la victoria, el nuevo Gobierno se enfrenta, entre otras cuestiones no menores, a la necesidad de dar respuesta a algunas preguntas esenciales que los españoles no pueden dejar de hacerse sin renunciar a su condición de ciudadanos libres: ¿Quién está realmente detrás de la masacre de Madrid? ¿Quién es la mano negra del 11-M? Nadie puede seriamente atribuir la autoría de los atentados a la desarrapada tribu de marroquíes de Lavapiés. Puede que ellos hayan sido los autores materiales, los sicarios, pero los instigadores son otros. Detrás de la elección del 11-M como día del atentado hay mucho perverso talento, mucho conocimiento de la política española, incluso de la psicología del votante español.

Algunas fuentes dignas de crédito sugieren que detrás del 11-M se esconde un ajuste de cuentas entre servicios secretos, entre el CNI de Jorge Dezcallar y el Muhabarat, el servicio secreto iraquí de Sadam Husein. Desde este punto de vista, el 11-M sería la tercera siniestra entrega en un rosario de venganza que contaba con dos advertencias previas: el asesinato (9 de octubre de 2003) del sargento José Antonio Bernal, del CNI, a la puerta de su casa en Bagdad. Bernal llevaba tres años viviendo en Irak y ejemplificaba las estrechas relaciones existentes desde siempre entre los servicios de ambos países, mantenidas incluso al margen de los avatares de la política. ¿Por qué esta vez se rompió la cuerda? ¿Por qué el Muhabarat acusa al CNI de traición? ¿Fue sólo la invasión de Irak? Quien llamó a la puerta de Bernal era gente por él conocida. Su muerte fue la primera letra que los servicios de Sadam giraron a España.

La segunda estación de la venganza iraquí tuvo lugar el 29 de noviembre, cuando 8 agentes del CNI fueron acribillados a balazos en una emboscada tendida por agentes de Sadam. «Nos están matando; mandad helicópteros». Sobrevivió el sargento José Manuel Sánchez.Salvó la vida gracias a un beso de un clérigo iraquí, a sueldo del MI-6 británico, que presenciaba la masacre. En la primera semana de marzo, los servicios italianos alertaron de la presencia en nuestro país de un coronel de Sadam que, tras huir de Irak, habría entrado en España a través de Marruecos. La advertencia no fue atendida. La Comisaría General de Información de la DGP reprocha al CNI su ineficacia. Pero en las Perdices reaccionan con acritud: ¿Cómo podéis abrir la boca, cuando teníais pinchado a uno de los autores materiales, Jamal Zougam, en su locutorio de Lavapiés...?

¿Un ajuste de cuentas entre servicios secretos? Sólo un analista de inteligencia de extraordinaria finura es capaz de elegir el 11-M como fecha idónea, susceptible de provocar el vuelco político ocurrido en España el 14-M. El 11-M. Ni antes, ni después. «Esta ha sido una operación de inteligencia, en realidad terrorismo de Estado, ejecutada por mercenarios marroquíes». De ahí el interés de la mano negra por reivindicar inmediatamente la autoría para el fundamentalismo islámico, y la evidencia de las pistas servidas a la policía casi en bandeja.

Y la pregunta que se hacen algunos hombres del antiguo CESID: ¿Sólo los servicios secretos iraquíes? Una pregunta que nos remite al clásico quid prod est? Difícil imaginar en la ribera del Tigris o las montañas de Afganistán análisis tan fino del inconsciente colectivo hispano como para preparar ese golpe en día tan señalado.Más fácil intuirlo en un despacho a orillas del Sena. ¿Han tenido algo que ver los servicios secretos franceses, siempre en óptimas relaciones con el Muhabarat? Ahí está la posición de Aznar y del PP, contraria al nuevo reparto del poder en la UE que franceses y alemanes pretenden implantar en la futura Constitución europea. Sacando al PP del poder, se acaba la dureza española sobre el Tratado de Niza.

El caso es que la CIA está volcada en el descubrimiento de la mano negra, y otro tanto ocurre con los servicios secretos británicos.¿Consentirá el pueblo español tan brutal castigo sin tratar de descubrir, cueste lo que cueste, a los responsables finales de la matanza? Una prioridad absoluta del Gobierno Zapatero. Más que de seguridad, se trata de una cuestión de dignidad. La dignidad de un pueblo libre, al que no se le puede masacrar impunemente.

http://www.belt.es/articulos/HOME2_articulo.asp?id=1724
 
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UNA CONVERSACIÓN DE ANA PALACIO CON ROBERT KAGAN EN TORNO AL CURIOSO PAPEL DESEMPEÑADO POR FRANCIA EL 11-M.

Jesús Cacho

Pocos días después del 14-M, la ex ministra de Exteriores, Ana Palacio, de viaje por los Estados Unidos, tuvo ocasión de charlar distendidamente con Robert Kagan, columnista del Washington Post, miembro del Carnegie Endowment for International Peace y escritor de best-sellers, además de resuelto opositor a la presencia de tropas norteamericanas en Iraq.

En el curso de la conversación, el escritor relató a la Palacio una curiosa conversación que había mantenido con un destacado líder “europeo” en torno a lo acontecido en Madrid el 11-M. El argumento de Kagan era simple: El 11-S sirvió para unir a los norteamericanos, que ese día tomaron conciencia como nación de la existencia de una amenaza nueva y terrible a la que debían hacer frente unidos. El 11-S impulsó esa unidad.

Es evidente –prosiguió Kagan- que el 11-M ha sido el 11-S no sólo de España, sino de Europa, pero en Europa no ha unido nada, y sólo ha servido, a parte de para forzar un cambio de gobierno inesperado en España, para mandar el tratado de Niza al cubo de la basura. Niza se acabó tras el 11-M. ¿No os dais cuenta en Europa de la importancia de lo ocurrido?

Y entonces, en versión Kagan, el “líder europeo no identificado” respondió sin dudarlo: “Nada, nada, Europa sigue patrones distintos de los norteamericanos. Aquí hacemos las cosas de otra forma, y, además, una cosa te digo: España no ha sido ni será nunca un país importante en Europa...”.

Es decir, para Francia, España será siempre un país periférico, un país segundón, del montón, nunca una primera potencia, capaz de irritar con sus pretensiones la grandeur francesa. ¿A quién ha beneficiado la tragedia del 11-M?

En torno a las generales del 14-M existe una curiosa clave que, hasta el momento, nadie ha sacado a la luz: El Gobierno Chirac era el único de toda la UE que creía en una victoria del PSOE...! El único que no creía que el PP fuera a revalidar victoria electoral. De hecho, ese sentimiento fue conocido y debatido por el Gobierno de Madrid, diantre, se preguntaban en Exteriores, ¿qué tipo de información está pasando el embajador francés en Madrid a su Gobierno para que en París crean eso? La situación llegó a ser tan llamativa que el asunto fue tratado entre Ana Palacio y José María Aznar.

Curiosamente, los alemanes pensaban lo contrario. El Gobierno Schröder daba por segura la victoria del PP, hasta el punto de que las negociaciones en torno a un posible acuerdo de futuro sobre el reparto de poder en la nueva Constitución europea estaban avanzadas. No así con París.

Más curiosidades: No se habían cumplido ni 24 horas de la victoria electoral del PSOE, y el señor Moratinos ya había dado oficialmente por muerto el tratado de Niza, objeto de la discrepancia. España había dejado de ser un problema para el reparto del poder en la nueva UE ampliada a 25. Francia había ganado la partida.

Viene todo ello a cuento de la sospecha que sigue aleteando en no pocos sobre la eventual participación de los servicios secretos franceses en los atentados del 11-M. Ángel Acebes decía ayer en estas páginas que “estaban tan despistados como nosotros”. Seguramente es una exageración atribuir a La Piscina una participación activa en la tragedia, pero, teniendo en cuenta su patronazgo sobre otros servicios secretos, la pregunta es: ¿Sabían algo y no hicieron nada por impedirlo?

Y es que falta por saber quién fue el Mister X de los atentados del 11-M, el autor intelectual de tan formidable desastre, que difícilmente puede ser atribuido a la tribu de Lavapiés. Es obvio que la comisión parlamentaria creada al efecto no despejará esa incógnita, ni seguramente entre en sus objetivos el hacerlo. Pero la pregunta seguirá viva hasta que hallemos una respuesta: ¿Quién fue el autor intelectual de unos atentados que cambiaron la política española, también la europea, e incluso la correlación mundial de fuerzas que combaten en Iraq?

Jesús Cacho
El Confidencial 18-05-2004

* * *

Un recordatorio: Estamos en diciembre de 2003 (de nuevo)
Fue cuando se tiró el Tratado de Niza a la basura (que había incrementado considerablemente el poder de España y de Polonia en el seno del Consejo de la UE) y la nueva 'Constitución' europea (a la medida del eje franco-alemán) tuvo vía libre.


"Los líderes de los 25 países que integrarán la UE a partir de mayo entran esta semana en la recta final para pactar la primera Constitución europea... Para conseguirlo, deben superar aún el gran escollo del nuevo reparto de poder, la piedra en la que siempre tropiezan los dirigentes europeos. El mayor obstáculo es José María Aznar. El presidente español rechaza toda pérdida de peso para España y se opone a que el eje franco-alemán gane un poder que considera excesivo. Si no cede, Berlín amenaza con crear un grupo de países que irían por su cuenta en el proyecto europeo. Asoma el fantasma de la división de Europa.

La última gran batalla de José María Aznar al frente del Gobierno tendrá como escenario Bruselas los próximos 12 y 13 de diciembre. Son unánimes las apuestas por largas noches de cuchillos largos con dos equipos muy desiguales. De un lado, el eje Berlín-París, con sus capitanes Gerhard Schröder y Jacques Chirac, dispuestos a no desaprovechar la oportunidad de aprobar una Constitución a su medida, la de los grandes del club. Los tres socios del Benelux, fundadores de la UE, están en su retaguardia.

En el otro bando, la alianza coyuntural hispano-polaca, con sus primeros espadas José María Aznar y Leszek Miller, parapetados tras el vigente Tratado de Niza, que hace tres años les deparó unas grandes ventajas que no quieren perder. Su amigo Tony Blair, el primer ministro británico, está dispuesto a echarles una mano hasta el final. Como árbitro, el polémico Silvio Berlusconi, primer ministro italiano y actual presidente de la Unión. Es un juez casero: no oculta su animadversión a la tesis hispano-polaca en esta guerra.

(...)"Niza es un ejemplo de un mal acuerdo", responde el ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer, que, como su colega francés, Dominique de Villepin, no quiere ni oír hablar de ese Tratado, despreciado por los grandes a los cinco minutos de firmarse, en diciembre de 2000.

(...) El último problema a resolver será el de España. Es decir, en las manos de Aznar quedará el posible bloqueo de la Constitución de Europa. Las consecuencias para la UE, y para España en particular, serán gravísimas (...)"

http://elpais.com/diario/2003/12/07/internacional/1070751601_850215.html

* * *

Borrell PSOE justifica "quizá" las muertes del 11-M: "poco después Europa desbloqueó su Constitución

Para él y sus propósitos políticos, "quizá no murieron en vano"

Paz Digital, 11-03-2005


Josep Borrell, presidente del Parlamento Europeo y miembro del Partido Socialista Obrero español, manifestó en sesión solemne de dicho Parlamento que "la primera conclusión es que quizás los muertos de Madrid no murieron en vano, porque poco después Europa se puso de acuerdo para desbloquear su Constitución que ahora está sometida a ratificación. Quizás aquello fue un aldabonazo que nos permitió separar muchas de nuestras diferencias".

Ésta es la primera conclusión de Borrell: que los muertos del 11-M quizá no murieron en vano.

Si no murieron en vano, es que su muerte tenía una utilidad. ¿Qué utilidad? El mismo Borrell la explica: el desbloqueo de la Constitución Europea.

En Paz Digital se piensa que todas las víctimas del terrorismo mueren en vano. Y mueren en vano porque su muerte está decidida por otros y por lo tanto, esas muertes suceden para que se cumplan los objetivos de otros.

En Paz Digital creemos también que todo arrebato de la vida ajena cuando su dueño a nadie amenaza ( cual es el caso de las víctimas del 11-M), es un acto que para las personas honradas es en vano, por ensalzables que pudieran ser los objetivos de los terroristas (que además no es el caso).

Es característica de los terroristas la convicción de que las muertes que ellos ocasionan no son en vano, pues sirven a sus intereses. Y es característica de los que juegan con las vidas ajenas determinar, o creer, que las muertes de un atentado no son en vano, porque a ellos esas muertes les sirven para algo.
Es muy fácil --y muy desalmado-- decir en voz alta que los asesinados "fueron quizá útiles", "quizá no murieron en vano". El desalmado lo dice porque el muerto no es él ni nadie de su familia; los otros son vistos sólo como instrumentos cuya vida al truncarse "sirve para algo".

¿Para qué nos vamos a engañar?
Cuando alguien es capaz de valorar la utilidad de las muertes de personas que van tan tranquilas a su trabajo, ese alguien muestra con esa atroz afirmación que no tiene ningún escrúpulo que le contenga de traspasar la barrera de la decisión de la muerte ajena. Si le es útil...

Parlamentarios de tres países lo captaron al momento y al acabar de proferir Borrell su monstruosidad, lo abuchearon. Comprendieron todo. En realidad, ya es un secreto a voces.


****

El discurso de Borrell aquí:
http://www.burbuja.info/inmobiliari...-11-m-se-desbloqueo-constitucion-europea.html
 
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Zouhier insiste en la teoría de la conspiración del 11M: "Nos han mentido y engañado"
El exconfidente de la Guardia Civil, que esta semana cumple la pena de 10 años que le fue impuesta por los atentados del 11M, ha escrito una carta en la que confía en que algún día se sepa "la verdadera verdad" de la tragedia terrorista y afirma que sale de la cárcel "con la conciencia superlimpia".




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El exconfidente de la Guardia Civil Rafá Zouhier, que esta semana cumple la pena de 10 años que le fue impuesta por los atentados del 11M, ha escrito una carta en la que confía en que algún día se sepa "la verdadera verdad" de la tragedia terrorista.

En la misiva, a la que ha tenido acceso Efe a través de su abogado Antonio Alberca, Zouhier dice que quiere "dejar claro a la sociedad española" que sale "de la injusta condena con la conciencia superlimpia de no haber hecho daño a nadie y menos a un pueblo que me ha tratado bien", informa Efe. "Sé que es difícil creer a un moro -añade Zohuier-, pero os aseguro que los peligrosos son los que ordenaban cada paso, aquellos que nos han mentido, engañado y finalmente sentenciado lo ocurrido para que no se sepa la verdad".

El marroquí Rafá Zouhier abandonará el 16 de marzo la cárcel de Puerto de Santa María I (Cádiz), donde contrajo matrimonio recientemente con una mujer española, lo que podría evitar su expulsión a Marruecos, tal y como propuso la Audiencia Nacional a la la Policía Nacional al dictar su licenciamiento definitivo

http://vozpopuli.com/actualidad/401...nspiracion-del-11m-nos-han-mentido-y-enganado
 

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TRIBUNA 11-M

El sufrimiento de una ciudad

LPO

ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN
Actualizado: 11/03/2014 00:12 horas
«EL SUFRIR pasa; el haber sufrido no pasa jamás». Las palabras de León Bloy, escritor francés semiolvidado, parecen describir la dolorosa enseñanza de aquel 11 de marzo de 2004. Porque la intensidad del dolor ya no es la misma, pero la huella de aquella experiencia traumática es difícil de disimular.

El sufrimiento se presentó primero en forma de conmoción. No de parálisis, porque la reacción de los servicios de emergencia y de la ciudadanía en su conjunto fue inmediata, pero sí de sorpresa ante un crimen tan desproporcionado como incomprensible. La cotidianidad más arraigada de Madrid, la que nace del trasiego de las estaciones con su flujo incesante de estudiantes y trabajadores, había sido cercenada en un instante, y eso era difícil de asimilar.

Ver a esas personas entrar en el tren, ir a clase, fichar en la oficina, comprar el periódico por el camino mientras se sacuden el sueño de primera hora... son cosas que están al alcance de la razón. Los hierros retorcidos, los gritos de los agonizantes, el no saber qué ha pasado... conforman sin embargo un cuadro tan absurdo e incoherente que lo más natural es el estado de shock, incluso aunque uno se sobreponga a él. Por unos segundos los sentidos se niegan a funcionar y la única actitud lógica es la incredulidad.

La imagen durísima de aquel viajero sentado y cubierto por una manta, junto a su maletín intacto, un maletín en el que se resumía su quehacer habitual, su cita diaria con el trabajo, el discurrir de los días que da forma a la arquitectura vital de la inmensa mayoría, un maletín que parecía esperar en vano a que su dueño volviera a cogerlo en cualquier momento, encierra un enigma que todavía ahora, mirando esa fotografía, no encuentra explicación.

Doy fe de que eso fue al principio el 11 de marzo, aunque no hace falta haber estado en los andenes para haber sentido ese asombro ante un golpe tan mortífero que parecía casi irreal. Por eso, decir hoy que fue el mayor ataque a la población civil ocurrido en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial no logra expresar todo el horror que vivimos. Añadir que Madrid se incorporó ese día a la nómina maldita de las ciudades martirizadas por el terrorismo yihadista, integrada hasta entonces por Nairobi, Dar es Salaam y Nueva York, y a la que un año después se sumaría Londres, tampoco es suficiente.

Enseguida llegó la reacción. Unánime, inmediata, desbordante. Y sobre todo, como en tantas otras situaciones de la historia de Madrid, espontánea. Planificada sólo por lo que se refiere a los protocolos de los servicios de emergencia, a la profesionalidad que se hizo solidaridad en miles de ciudadanos de los más variados cuerpos, instituciones y sectores. Una espontaneidad en la que afloraba el desinterés de toda una sociedad, su valentía, su templanza, la rapidez de reflejos, la sabiduría para discernir lo esencial, un sentido instintivo de la decencia, un apego rabioso a la vida en medio de la muerte, una resistencia cerrada ante el intento de ser sometidos mediante la ignominia. Una indignación creativa contra la depravación y la violencia que en medio del caos introducía un principio de orden y luchaba por abrirle camino a la esperanza. Un muro de civilización frente a la barbarie.

Pasaron las horas y los días, en el paisaje bélico de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, en la morgue del pabellón Seis de Ifema, en los funerales por doquier, en los hospitales repletos, en los altares callejeros, en los homenajes y gestos de afecto del mundo entero, en la despedida en Barajas de féretros que partían al extranjero pero que sentíamos como propios, en la calma tensa de algunos barrios donde la convivencia pasó la prueba... y el alambique de la respuesta colectiva fue separando lentamente los elementos de los que se componía el sufrimiento de Madrid. De un lado, la dignidad de esa reacción, el sabernos vulnerables como individuos pero consistentes como sociedad, el descubrimiento de unos vínculos más intensos y estrechos de lo que el agresor hubiera supuesto. De otro, el dolor puro, en su quintaesencia más amarga: la de haber perdido un hijo, una esposa, un amigo, de cualquier edad, nacionalidad y confesión, en una cuenta inacabable que ascendió hasta los 192 nombres.

Los medios de comunicación se poblaron de historias hasta entonces anónimas, que nos pusieron ante una responsabilidad abrumadora: tomar el relevo de quienes habían sido asesinados. Entender para qué habían vivido, cuáles habían sido sus ilusiones, asumirlas como propias, seguir adelante, por ellos y por nosotros.Por eso al día siguiente los ciudadanos de Madrid, como los de Alcalá de Henares, y los de tantos otros municipios en toda España, se subieron a un tren.

Esa lección de unidad y determinación sigue ahí, y ninguna polémica posterior puede desfigurarla. Diez años después, cuando las sirenas de las ambulancias son un eco tan lejano como el gran silencio de los días posteriores, sólo podemos recordar que Madrid estuvo a la altura. Y preguntarnos cuánto de ese coraje y esa generosidad hemos sido capaces de incorporar a nuestra vida, pública y privada, para hacernos dignos de la entereza y la entrega de esos hombres y mujeres. Nadie que haya vivido el 11 de marzo de 2004 en Madrid debería olvidar que fue uno de ellos.

Alberto Ruiz-Gallardón, ex alcalde de Madrid y actual ministro de Justicia.
 
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El 11-M cierra heridas pero no nos libera de seguir buscando la verdad
Actualizado: 11/03/2014 00:00 horas
HOY se cumplen diez años del 11-M, el mayor atentado de la Historia de España. Una Historia que, desde antes de la muerte de Franco, ha estado marcada por el terrorismo.

A diferencia de lo que ha ocurrido con ETA, donde, exceptuando a la izquierda abertzale, ha habido un consenso democrático de repulsa, el 11-M dividió a la sociedad, a los partidos, a los medios de comunicación e incluso a las víctimas.

Los errores de gestión por parte del Gobierno de Aznar y el aprovechamiento electoral de la masacre por el PSOE, fueron el origen de la polarización en la interpretación de los hechos.

La investigación policial y judicial estuvo viciada en su origen por esa contaminación política. La cúpula de las fuerzas de seguridad y la Fiscalía se empeñaron en poner la conclusión por delante de los hechos: el atentado tenía que ser islamista, ordenado por Al Qaeda y relacionado con la Guerra de Irak.

Algunos medios de comunicación compraron esa tesis de forma acrítica e incluso se afanaron en desacreditar lo que otros poníamos de relieve, cuestionando algunos aspectos esenciales de la investigación.

EL MUNDO puso en duda que el explosivo utilizado fuera Goma 2 Eco (como sostenía la Fiscalía y el juez instructor) y, en efecto, tras las pruebas periciales lo que estableció la sentencia es que lo que estalló en los trenes fue una mezcla de Goma 2 Eco y Goma 2 Ec (de esa forma se justificaría la existencia de nitroglicerina en los restos hallados en los focos de las explosiones en los trenes). Criticamos la actuación del jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, cuya intervención en los hechos ha sido incluso objetada por el presidente del tribunal sentenciador. Indagamos en la prueba fundamental para condenar a Zougam, y, en estos momentos, las dos testigos protegidas están siendo procesadas por falso testimonio. Las numerosas aportaciones de este periódico al proceso pueden verse reflejadas en el sumario.

Los ataques que ha sufrido EL MUNDO por no conformarse con la verdad oficial no sólo no nos afectan, sino que nos refuerzan. Hemos sabido reconocer algunos errores, cosa que otros no han hecho (para qué hablar de los suicidas en los trenes o el hallazgo de autores intelectuales cuya relación con el 11-M se constató inexistente, etcétera). En este asunto, como dijo Gómez Bermúdez en la entrevista publicada la semana pasada por este periódico, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Nuestra intención es seguir indagando en la búsqueda de la verdad, como haríamos con cualquier otro acontecimiento, y más si se trata de un tema de tales proporciones y que, de hecho, supuso un giro político para España. Que nadie dude sobre nuestra voluntad y compromiso a ese respecto.

Ahora bien, después de diez años, algunas cosas han quedado claras. Los suicidas de Leganés formaron parte del comando que cometió el atentado. No hubo ninguna participación ni directa, ni indirecta, de ningún partido político en la masacre. Tampoco existió una conjura policial con fines políticos en la realización del atentado.

Sin embargo, las zonas oscuras siguen existiendo. Como han demostrado las declaraciones contradictorias estos días de Gómez Bermúdez, el fiscal Zaragoza y el experto Reinares, a día de hoy no se sabe quién ordenó la matanza. Tampoco se han depurado las responsabilidades por los innumerables errores que se cometieron en la investigación. Y, como colofón, existen dudas razonables sobre la participación de Zougam en los hechos.

Dicho esto, hay que saludar que, por primera vez, las víctimas hayan decidido realizar un acto conjunto de conmemoración. Es un primer paso. Podemos aspirar también a un consenso sobre los hechos. Pero no sobre la base del silencio, sino sobre la de la investigación de la verdad. A ese acuerdo, siempre estará dispuesto EL MUNDO.
 

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image.jpg 11-M Décimo aniversario de la tragedia

El hombre que puede despejar las dudas del 11-M sigue vivo
  • Said Berraj participó en las reuniones clave del atentado
  • Está en busca y captura desde 2004
  • Un guardia civil le identificó en el tren en el que iba Zougam
MANUEL MARRACOMadrid
Actualizado: 11/03/2014 00:00 horas
El núcleo de la célula murió en Leganés, otros fueron detenidos a lo largo de los años en España, Serbia, Marruecos y Siria; y los últimos acabaron inmolándose en Irak. Diez años después, queda Berraj, el marroquí Said Berraj, como el último islamista identificado del 11-M que no está muerto o encarcelado.

El 30 de marzo de 2004, el juez Del Olmo dictó una orden internacional de arresto contra él y otros cinco presuntos autores de la masacre. Cuatro días después, todos estaban muertos en Leganés. Menos Berraj. La Policía, que ya antes de los atentados le atribuía un papel destacado en la red islamista en España, esperaba encontrarle entre los escombros. Hoy sigue sin noticias de su paradero.

La Unidad Central de Información Exterior (UCIE), especializada en terrorismo islamista, estaba pisando los talones a Berraj en las semanas previas a los atentados. Creían que era él quien se ocultaba tras el apodo de Said el Mensajero que había surgido en las investigaciones y la policía turca acababa de confirmar que había sido él quien, con nombre falso, había asistido a una minicumbre islamista en octubre de 2000 en Estambul. Sus compañeros habían sido figuras destacadas como Amer Azizi(pieza clave del primer islamismo en España), Lahcen Ikassrien(que pasaría años en Guantánamo) y Salahedin Benyaich (luego detenido por los atentados de Casablanca). En España, los investigadores acabarían detectando encuentros con El Tunecino y El Chino, los dos personajes clave de la célula de Leganés.

En busca de un confidente
Pero su rastro se perdió 72 horas antes de la masacre. La mañana del 8 de marzo, agentes de la Comisaría General de Información se presentaron en la urbanización madrileña en la que trabajaba como vigilante. Ese día no había ido a trabajar, y ya no volvió. A un compañero le dijo que se iba a Marruecos al entierro de una hermana. Los investigadores comprobaron que era falso.

La visita de la Policía aquella mañana no buscaba detenerle. Según publicó este diario, el objetivo era captarle como confidente, ofrecerle protección y dinero a cambio de información y tranquilidad. Algún policía de la Comisaría General de Información tenía la sospecha de que Berraj ya estaba haciendo de soplón para la policía marroquí. Entre otras razones, por su viaje a Marruecos días antes de la huida.

Berraj se sumó inmediatamente a la lista de los más buscados y se encontró en su domicilio una especie de testamento: "Dios llama a sus fieles para que ayuden a los hermanos musulmanes que están torturando, maltratando, humillando y degollando por todo el mund", dejó escrito.

Los investigadores apenas pudieron seguir su pista hasta Málaga. Detuvieron a quienes le habían alojado, pero no sacaron nada en claro. El siguiente rastro se conoció al tiempo que se desvelaba un espectacular fallo policial. Apenas tres meses después de la masacre, las Fuerzas de Seguridad tenían bajo vigilancia un piso de Santa Coloma de Gramanet frecuentado por islamistas. Ante las cámaras de vigilancia desfilaron los principales huidos del 11-M sin que llegaran a detenerlos: el argelino Daoud Ouhnane, el marroquíMohamed Afalah y Said Berraj.

La Audiencia concluyó que por ese domicilio, conocido como Alkalaa -la fortaleza-, habían pasado "los huidos del 11-M [...] Mohamed Afalah, Tarek; Mohamed Belhadj, alias Said; Daoud Ouhnane, también era llamado Yacine, David o Suleiman; Abdelilah Hriz; Othman el Mouhib y Said Berraj".

De los seis, dos fueron detenidos y a tres se les da por muertos. Junto a la detención de Bouchar -el que huyó del piso de Leganés-, Marruecos detuvo a Hriz y le condenó a 20 años. Belhadj, el que alquiló el piso de Leganés, fue detenido en Siria, entregado a Rabat y condenado a ocho años. En cuanto a Mouhib, Ouhnane y Afalah, murieron en Irak en acciones suicidas, según informes policiales remitidos a la Audiencia.

Sobre Afalah, los investigadores llegaron a detectar la llamada en la que se despedía de su familia. Sobre Ouhnane, consta la declaración de una ex pareja a la que llamó a modo de despedida. De fondo se oía ruido de disparos.

A bordo de los trenes
Del que no ha vuelto a haber noticias es de Berraj. Al margen de su perfil como figura islamista que revela la reunión de Estambul, los investigadores también lo vinculan directamente a El Tunecino. Era además, junto a El Chino, una de las visitas asiduas de Mohamed Larbi ben Sellam, condenado en el juicio del 11-M.

Además, este diario reveló recientemente la declaración de una víctima que le identificó en uno de los trenes. Se trata de unguardia civil del servicio de inteligencia militar que viajaba en el mismo tren que las dos rumanas cuyo testimonio supuso la condena de Jamal Zougam y que hoy están imputadas. El agente hizo una relato muy parecido al de las dos mujeres, pero entre las 96 fotografías que le mostraron identificó a Berraj y descartó a Zougam.

La orden de detención de Barraj depende hoy del juez de la Audiencia Eloy Velasco, que mantiene abiertas las diligencias 306/2005, en las que sigue viva la investigación de los atentados que no cerró el juicio por la masacre. De ahí han salido, entre otros, las condenas a Hriz y Belhadj y ahí sigue el ADN de los familiares de Berraj que los investigadores españoles pidieron a Marruecos para intentar localizar algún día al que hoy es, oficialmente, el último huido del 11-M.
 
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“Todos los días son 11 de marzo”
El atentado cambió para siempre la vida de 3.000 personas
Las secuelas psicológicas persisten 10 años después. Laura sigue en coma vegetativo

NATALIA JUNQUERA Madrid10 MAR 2014 - 19:27 CET26
VÍDEO: La vida después
Juan Benito, padre de Rodolfo, que tenía 27 años el 11-M. / Samuel Sánchez

“Yo viajaba en el último vagón del tren de El Pozo. Nada más cerrarse las puertas, explotó el penúltimo. La gente se abalanzó sobre la puerta. Conseguí salir, había muchísimo humo. No se veía nada. Alguien gritó: ‘¡Ha sido una bomba!", relata Silviu Jarnea, superviviente de los atentados. "La gente corría hacia las escaleras. Le dije a mi amigo Julián: ‘Vamos a ayudar’ y fui hacia el humo. Él me pidió que no fuera, que podía haber más bombas, pero yo no le oí, me lo dijo después.Entré en el vagón que había explotado. Nadie se movía. Veía siluetas. No sabía si de hombre o de mujer. Vi a un chico joven, boca abajo, su cabeza ardía. Apagué el fuego, pensando que así podrían identificarle mejor. Entonces vi a una señorita que me miraba. Estaba casi desnuda.Tenía unas gomas en los tobillos. Luego comprendí que era lo que quedaba de sus medias. Pasó su brazo por detrás de mi cuello y la saqué del tren. No hablaba. La senté en un banco en el andén y volví al vagón. Quería ayudar a más, no sabía a quién primero. Luego vi que el chico al que le ardía el pelo tenía el móvil al lado de la cabeza, había intentado llamar a alguien. Yo pensaba que estaba muerto. Y llamé al 112. Les dije: ‘¡El Pozo!’. Ya lo sabían. Seguí ayudando hasta que llegó la policía. Llevaban la pistola en la mano. Entonces yo no tenía papeles. Salí corriendo...”.

Silviu Jarnea relata de un tirón, como si hubiera ocurrido ayer, sus recuerdos del 11-M. Entonces tenía 29 años. Una década después sigue atormentándose. “Pienso en el chico que yo creí muerto y que había intentado llamar a alguien y en aquella chica que yo dejé semidesnuda en un banco del andén, a las ocho de la mañana. Después de los atentados he leído mucho sobre cómo actuar en esas situaciones. Aprendí lo importante que era hablar a los heridos para que no se durmieran y mantenerlos calientes. Entonces yo no sabía nada. Me siento muy culpable. Cuando salí, vi cosas terribles. Un hombre herido le tapaba los ojos a un niño. Vi mi cazadora y los zapatos llenos de sangre. Y sentí que perdía toda la fuerza. En ese momento no habría sido capaz de sacar a la señorita del vagón. No sé si se salvó...”. Silviu señala en El Pozo las marcas en el suelo del antiguo banco, donde dejó a la mujer.

Volvió a casa del peor atentado de la historia de España con solo unos cortes en las manos. O eso pensaba. Porque a los pocos días, se dio cuenta de que le costaba horrores levantarse. Tenía pesadillas. Le daban ataques de pánico al subir al tren. A veces salía antes de que cerraran las puertas. Otras lograba recorrer un par de estaciones. A Silviu, como a centenares de personas, le diagnosticaron estrés postraumático.

El paso del tiempo no reduce la posibilidad de sufrir esa patología. “Ahora afloran secuelas psicológicas que al principio no aparecieron y también físicas, porque muchos que perdieron oído ahora padecen sordera total”, explica Sonia Ramos, directora general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo. La cifra de personas a las que el 11-M cambió la vida asciende a 3.000, explica, entre familiares de los 192 fallecidos [191 en los trenes y un policía en la inmolación de los terroristas en Leganés] y los 2.084 heridos y sus familias. Siete sufren aún una "gran invalidez" y requieren de la asistencia de una persona para moverse; 21 están considerados como "incapacitados permanentes absolutos"; 61 son “incapacitados permanentes totales” y 28 padecen "incapacidad permanente parcial". El antecesor de Ramos, José Manuel Rodríguez Uribes, elogia a las víctimas: “A pesar de ser un atentado islamista, no hubo reacciones xenófobas, como ocurrió en otros países”.

violada solo una vez por un periódico que se coló en el hospital para robar una foto de Laura-, van a ver a su hija. La última vez que la oyeron hablar fue hace 10 años. Ella tenía entonces 26.

José Luis Sánchez, viudo de Marion, lamenta no haber tenido tiempo de despedirse. “Ella se levantó antes de la cuenta esa mañana. Yo estaba en la ducha y le pedí que esperara a que saliera, pero no me esperó”. Antes no creía en esas cosas, explica, pero ahora está convencido de que su mujer ya no está con él “por el destino”. Por eso y porque un grupo de terroristas quiso “emular” en Madrid el 11-S. No quiere darle más vueltas. "Si no, no vives".

“Hace una década del atentado, pero para nosotros el reloj se paró aquel día. Todos los días son 11 de marzo”, explica Juan Benito, padre de Rodolfo, que tenía 27 años cuando murió en los trenes. “Los aniversarios son igual de duros que cualquier otro día. Igual de duros que los cumpleaños, las navidades, las vacaciones, que el día que terminó la carrera, que cuando ves a un chico joven que se casa...Todo te trae el recuerdo de lo que pudo ser y no fue”.

Benito ha convertido el recuerdo de su hijo, ingeniero industrial, en una hermosa idea: la Fundación Rodolfo Benito Samaniego, que entre otras actividades, entrega, con la ayuda del colegio de ingenieros, un premio a la innovación tecnológica al mejor proyecto fin de carrera a estudiantes brillantes, como lo había sido Rodolfo. “ Aquella mañana iba en el tren a trabajar. Me lo imagino, con su cartera, con sus libros... estudiando en el tren. Su deseo era dedicarse a la enseñanza”, recuerda su padre. La fundación entrega también un premio a los valores que Rodolfo defendía: la tolerancia, la convivencia. El último premiado ha sido el Padre Ángel.

“Todos los días aprendes cosas. También que para algunos la memoria es más frágil. Lógicamente es así: la gente tiene sus obligaciones, sus problemas y no se puede pretender que lo que a ti te afecta sea el día a día de los demás. La vida ha continuado para todo el mundo, pero para nosotros de una forma diferente, porque nosotros seguimos anclados en el 11 de marzo de 2004”, explica Benito.

Diez años después , muchos viven cada día una extenuante batalla para no venirse abajo. A algunos les cuesta hablar del 11-M. Otros, como Silviu, lo hacen con profusión de detalles, para que no los coma por dentro. “Conozco a una chica rumana herida en el atentado. Era guapísima, un bombón. Ahora la ves y parece una anciana. Apenas habla del tema. De hecho, apenas habla”.

El perfil de las víctimas, según Interior, es el siguiente: la mayoría eran “clase media-trabajadora que se dirigía a sus lugares de trabajo.Estudiantes”.El 78% tenía entre 36 y 65 años; el 17% entre 21 y 35. El 34% eran inmigrantes de 34 nacionalidades, como Silviu, rumano, que vino a España buscando una vida mejor y casi la pierde. Yolanda sobrevivió, pero perdió en los trenes a su marido, Wieslaw y a su bebé, Patricia, de siete meses. Eran polacos. Cristina Mora Palomo logró salvar dos vidas aquel 11 de marzo: la suya y la de su hija, Arantxa, que el próximo 24 de mayo cumplirá diez años.

Con información de: Pablo X. de Sandoval y Daniele Belmiro.

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CPor cierto, ya que citas el 11S, tengo que decirte que sí creo que el gobierno estadounidense estuvo involucrado en los atentados del World Trade Center. Hay pruebas mucho más sólidas que en la conspiración del 11M. O sea que si me cuestiono muchos acontecimientos, por lo que no estoy pastoreado por ninguna inquisición oficialista.
De risa.
Se lo cuestiona si beneficia a Bush.
Si beneficia a las "izquierdas" y a los separatistas, no. Los que se lo cuestionan son "conspiranoicos".
Así es una parte de la gente de este desgraciado país.

Y las pruebas sólo pueden parecer menos sólidas en el 11M por desconocimiento o por parcialidad o las dos cosas. Porque si destruir los escenarios del crimen en menos de 76 horas, más todas las irregularidades escandalosas que vinieron después, incluyendo el episodio de los suicidados de Leganés, las falsas mochilas, el sembrado de pistas falsas, etc, no parece una prueba sólida de la mentira y la ocultación que ha rodeado al 11M, pues ya para que molestarse en seguir debatiendo más.
 
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¿Qué pasó con los trenes del 11-M?
Publicado en 14 de septiembre de 2011 de José María de Pablo

La Juez Coro Cillán, que investiga la presunta destrucción de pruebas en la investigación del 11-M, ha vuelto a preguntar a la Audiencia Nacional si el Juez Del Olmo (instructor de la causa del 11-M) autorizó la destrucción de los trenes siniestrados en aquel atentado terrorista (ver noticia).

La pregunta de Coro Cillán (cuya respuesta lleva retrasando tres meses la Audiencia) no es baladí. Ya en el macrojuicio del 11-M, el Juez Gómez Bermúdez preguntó por el destino de aquellos trenes, y RENFE contestó que fueron desguazados los días 13 y 14 de marzo de 2004, esto es, dos días después de los atentados, como consta en la resolución que se reproduce a continuación:



No hace falta ser jurista ni haber estudiado derecho procesal penal para darse cuenta de que el desguace de los trenes que fueron objeto del atentado es un auténtico escándalo, quizás uno de los mayores de la historia judicial española. Una atrocidad procesal que influyó muy negativamente en la investigación de los atentados, y que impidió la práctica de diversas pruebas periciales que sin duda habrían ayudado de manera decisiva al éxito de aquella investigación.

El propio Juez Gómez Bermúdez, en una conferencia pronunciada el 21 de mayo de 2010, tildó la destrucción de los trenes de “gran error”, y añadió que, si los vagones no hubiesen sido desguazados, seguramente se habrían sabido muchas más cosas sobre la autoría de los atentados.

En su Sentencia sobre el 11-M, el Tribunal Supremo señaló que “puede resultar sorprendente una tan apresurada destrucción, que impidió un estudio posterior más reposado y en profundidad, e incluso su reiteración de haber sido necesaria, de aspectos que pudieran haber resultado de interés para la investigación” (página 651 de la Sentencia 503/2008, de 17 de julio, del Tribunal Supremo, resolviendo los Recursos de Casación del juicio del 11-M).

Pero volvamos a la pregunta de la Juez Coro Cillán: ¿por qué es importante saber si existió autorización judicial para destruir esos trenes? Pues muy fácil, porque los trenes eran lo que, en derecho procesal, se llama una pieza de convicción, esto es, elementos que hay que custodiar a disposición de la autoridad judicial hasta la celebración del juicio, y cuya destrucción solo puede autorizar el Juez.

Llamamos piezas de convicción a todos los objetos, huellas y vestigios que puedan servir de prueba de la culpabilidad de alguna persona en relación con un delito. Por eso, se dice que las piezas de convicción sonuna clase de cuerpo del delito. ¿Y cómo ordena la ley que hay que tratar a las piezas de convicción?

El artículo 334 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que “el Juez Instructor ordenará recoger en los primeros momentos las armas, instrumentos o efectos de cualquier clase que puedan tener relación con el delito y se halle en el lugar en que éste se cometió o en sus inmediaciones, o en poder del reo, o en otra parte conocida”. El artículo 338 añade que “los instrumentos, armas y efectos a que se refiere el artículo 334 se recogerán de tal forma que se garantice su integridad, y se acordará su retención, conservación o envío al organismo adecuado para su depósito”. Por último, el actual artículo 367 ter de la misma Ley (antes de la reforma de 2006, lo hacía el artículo 338) exige, para la destrucción de una pieza de convicción, la autorización judicial previo informe del Fiscal.

Un ejemplo práctico de lo que suelen hacer con las piezas de convicción los jueces que cumplen la ley es la investigación del accidente en el Metro de Valencia que tuvo lugar el 3 de julio de 2006, y en el que perdieron la vida 43 personas. En aquella ocasión, por orden de la Juez Instructora, los vagones del tren siniestrado se conservaron mientras duró la investigación y, de hecho, meses después del accidente se pudieron practicar diversas diligencias de prueba sobre los propios vagones a petición de las víctimas del siniestro. Sólo cuando dos años después la Audiencia Provincial de Valencia dictó una resolución firme que archivaba el procedimiento y ponía fin a la investigación, la Juez autorizó el desguace de los vagones.

Y es ahora cuando podemos comprender la importancia de la pregunta que ha hecho la Juez Coro Cillán a la Audiencia Nacional. Porque si un Juez autorizó destruir los vagones, estaríamos muy posiblemente ante un delito de prevaricación, cometido por un Juez que habría autorizado la destrucción de unas piezas de convicción impidiendo la correspondiente investigación sobre las mismas. Pero si, por el contrario, los trenes fueron desguazados sin autorización del Juez, estaríamos ante un delito de encubrimiento cometido por quien ordenó el desguace.

En cuanto a lo que responderá la Audiencia, les puedo dar una pista: estudié enterito el Sumario del 11-M cuando intervine en ese juicio como abogado de las víctimas, y no encontré autorización judicial alguna para el desguace de los trenes. Quien los destruyó, parece que lo hizo a espaldas del Juez. Como diría Mourinho: ¿por qué?

© José María de Pablo Hermida, 2011.
http://josemariadepablo.com/2011/09/14/que-paso-con-los-trenes-del-11-m/
 
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(...) Es decir, para Francia, España será siempre un país periférico, un país segundón, del montón, nunca una primera potencia, capaz de irritar con sus pretensiones la grandeur francesa. ¿A quién ha beneficiado la tragedia del 11-M?

(...)Más curiosidades: No se habían cumplido ni 24 horas de la victoria electoral del PSOE, y el señor Moratinos ya había dado oficialmente por muerto el tratado de Niza, objeto de la discrepancia. España había dejado de ser un problema para el reparto del poder en la nueva UE ampliada a 25. Francia había ganado la partida.
Es claro que la Conspiración 11M tiene una trama de servicios secretos (exteriores, más traidores con ganas de venganzas dentro, destinada a cambiar los equilibrios de poder en la UE) y una trama política interior que vio la ocasión de aprovechar esa trama de servicios secretos para empujar al PP "duro" fuera del poder y poner en marcha la operación II Transición sobre la que Uds han dado tan buena información en otro hilo. A los de fuera también les beneficiaba la operación II Transición porque debilitaría a España o incluso la trocearía y en ese río revuelto y disminuido ellos pescarían mejor.
http://www.cotilleando.com/foro/thr...eraciÓn-uniÓn-federal-o-uniÓn-jacobina.71326/

Y es claro que es la trama interior quien pone en marcha la destrucción y alteración de pruebas tras el 11M sirviéndose de los cloaqueros de guardia del PSOE en la Policía. Es esa trama interior la que monta toda la conspiración de agitación callejera y propagandística en la calle y en sus terminales mediáticas. Es en esa trama interior en la que están el PSOE, IU y los nacionalistas, que pagaron gustosos en cesiones al eje franco-alemán y a Marruecos su papel en el Golpe.

Hubo quien anunció que la matanza podía producirse. Ud ha citado el anuncio de Paz Digital. Y también hubo quien avisó de la "Operación Siniestra" que se traían entre manos los conspiradores interiores y que culminó con el montaje 11-14M. Y que pronto tuvo sus consecuencias políticas (nuevo estatuto catalán, negociación con ETA, etc)


2002-11-17
Una operación siniestra
Pío Moa

Resulta llamativo el extremado antifranquismo que, muy a destiempo, prolifera en los medios de masas, incluidos los presuntamente dominados por el PP, como TVE; o en libros de títulos truculentos, como Los esclavos de Franco, Los esclavos españoles de Hitler y similares; en actividades como las de “Recuperar la memoria histórica”, que la falsifican descaradamente y tratan de crear un ambiente de odio. Enorme eco ha tenido, dentro y fuera de España, la exposición sobre el exilio, uno de los sucesos más vergonzosos para los “republicanos”, convertido por la propaganda en motivo de orgullo y de reivindicación contra los “exiliadores”: sus promotores enredaron al rey en su campaña, y a periodistas ignorantes y llenas de prejuicios de The New York Times, o The Economist. Desde el punto de vista historiográfico, toda esa producción es simple basura, pero ello no le impide, ante la ausencia de réplica, un efecto político del mayor calado. La campaña persigue sentar definitivamente una versión (completamente tergiversada) de la historia, y acosar al PP como heredero de un régimen supuestamente criminal al estilo del de Hitler.

¿Por qué ocurre todo esto ahora? Una respuesta fácil es que se trata de un punto débil del PP, tanto más débil cuanto que este mismo partido, de mentalidad pesetera, contribuye a la campaña, convencido de que basta con unos resultados económicos pasables para que todo le vaya bien, y de que la falsificación de la historia no tiene repercusión política actual. Pues indudablemente el PP es heredero, en muchos sentidos, del franquismo, como lo es el rey, y como lo es la democracia actual, que sin el legado económico y social de aquel régimen difícilmente habría soportado los ataques del terrorismo, la corrupción, las tendencias balcanizantes de los nacionalismos vasco y catalán, la degradación del poder judicial y otras fechorías de quienes se presentan como monopolizadores de la democracia.

Pero hay algo más que la explotación de ese punto débil con fines electorales. No creo que esa enorme campaña sea ajena a otra también en marcha, que persigue desacreditar los 25 años de democracia y volver a partir de cero. Precisamente ése es el mensaje transmitido al periódico neoyorkino por sus interlocutores en España. Y el punto clave de la refundación presuntamente democrática sería cambiar la Constitución de tal modo que permita la secesión práctica de las Vascongadas y Cataluña. En esta operación marchan juntos el PNV, CiU, amplios sectores del PSOE, y probablemente alguno del PP (no me cuesta trabajo creer que se apuntaran a ella Gallardón, o incluso un senil Fraga), con el respaldo de muy poderosos y conocidos medios de masas. Hoy por hoy tienen en contra a la vasta mayoría de la opinión pública, pero sólo un tonto tomaría a broma la amenaza. La opinión pública puede ser confundida y manipulada con bastante facilidad si a los manipuladores no se les opone una política clara y firme.

La relación entre las dos campañas es doble: por una parte se trata de paralizar, tildándola de “franquista”, la oposición al proyecto “generoso”, dicen, de una “España más plural”, e incluso “más democrática”, diseñado por quienes más han perjudicado la convivencia y la democracia en España en estos veinticinco años. Y por otra parte es una especie de revancha histórica por el fracaso del rupturismo al comenzar la transición. Como sabemos, entonces se impuso la reforma “de las leyes a las leyes”, es decir, del franquismo a la democracia, sin vacíos de poder que hubieran podido resultar catastróficos y abocar a una nueva experiencia similar a la de la II República. Eso no lo han perdonado nunca los antiguos rupturistas.

Hay algo de locura en esos designios. Decía Julio Cerón, el famoso fundador del “Felipe”, que lo propio de España era la política alucinada, exaltada y delirante, y criticaba (en broma, supongo) el tono básicamente amable y razonable como se hizo la transición. Ahora nos quieren hacer volver a aquella política que parecía enterrada. Pues no es difícil ver adónde conducen los delirios de esta gente: a conflictos civiles sumamente peligrosos, o al hundimiento de España en una impotencia adormecida y suicida.

Sería muy necesario tomar conciencia del peligro, y que cada cual, en lugar de preguntarse “¿qué va a pasar?”, tendencia muy extendida en España, como observa Julián Marías, se plantee “¿qué puedo hacer?”, para frenar esos proyectos antes de que nos empujen al despeñadero. A los anestesiados debería recordárseles que nadie previó lo ocurrido en Yugoslavia. Es más, los expertos lo creían imposible.

http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/una-operacion-siniestra-11451/
 
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La verdad sobre el 11-M
La teoría de la conspiración es la manipulación más miserable jamás cometida en España en el nombre del periodismo



10/03/2014 - 22:25h

"Lo mejor es que se conozca toda la verdad", dejó dicho hace unas horas María Dolores de Cospedal, secretaria general de un partido que se ha pasado años dando alas a la teoría de la conspiración y que ahora se refugia en el 'no se sabe todo' para no pedir perdón. Tiene su aquel que sea ella, precisamente De Cospedal, quien reclame más información. Estaba en primera fila cuando todo sucedió: el 11 de marzo de 2004 era la subsecretaria del Ministerio del Interior. Estaba delante cuando Ángel Acebes nos mintió , o cuando lo hizo Mariano Rajoy.

La verdad es que no fue ETA. Que Aznar manipuló a los medios cuando, el 11 de marzo, llamó uno por uno a los directores de los principales diarios de pago para asegurarles que era ETA. La verdad es que el Gobierno también mintió a las Naciones Unidas cuando forzó a toda velocidad una votación de condena a ETA. Que ese mismo día terrible, a las cinco de la tarde, no había ya una sola prueba que relacionase a la banda vasca con el atentado, pero sí un montón de pistas que apuntaban al terrorismo islamista, como poco después se confirmó.

El PP no perdió aquellas elecciones por el atentado. Mariano Rajoy y los suyos salieron derrotados porque mintieron y volvieron a mentir. Intentaron engañarnos y la mayoría de la gente no se lo tragó.

Después siguieron mintiendo, echando gasolina a esa alocada conspiración con la que todos los conspiradores ganaban. Unos vendían más periódicos, o libros, o lograban más audiencia para sus radios o sus diarios digitales. Los otros, los políticos del PP, reescribían la historia para justificar sus falsedades durante aquellos días de marzo y para poner en cuestión la legitimidad del Gobierno del PSOE al que acusaron de golpista, con todas las letras. "Pavía entró a caballo en el Congreso, Tejero con una pistola y el señor Zapatero con un tren de cercanías", llegó a decir un senador del PP.

El juicio y la sentencia tumbaron la conspiración y los Sherlock Holmes del ácido bórico y la Orquesta Mondragón se refugiaron en su último reducto, el búnker del "autor intelectual".

¿Quién fue el "autor intelectual"? La respuesta es irrelevante desde el punto de vista judicial. No existe tal culpable en el Código Penal –solo los autores materiales y los inductores–, y por eso ese supuesto "intelectual" no aparece reflejado en la sentencia. No está, pero eso no significa que no se sepa la verdad.

Como explica el fiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista –que participó en el juicio oral del 11-M–, la gran diferencia entre el terrorismo islamista y organizaciones terroristas como ETA es que ellos no necesitan de una estructura jerárquica para atentar. El grupo que actuó en Madrid, asegura Bautista, "buscó su financiación y los medios para cometer el atentado, sin necesidad de recurrir a órdenes directas, respaldo económico o entrenamiento de nadie, salvo la guía religiosa necesaria para justificar sus crímenes".

¿La verdad del 11-M? Que no hay una sola prueba ni un solo indicio en los miles de folios de la investigación que apunten a que ETA, o el PSOE, o los TEDAX o Elvis Presley o los extraterrestres tuviesen algo que ver con aquel terrible atentado. Que la conspiración fue una gran mentira, el acto más miserable y ruin jamás cometido en España en el nombre del periodismo; una miserable manipulación por la que unos cuantos políticos y unos cuantos periodistas deberían, cuanto menos, pedir perdón.


 
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Existen teorías de la conspiración porque NADIE SABE LO QUE PASO ESE DÍA. Se sabe quién salió beneficiado y que los protagonistas políticos que manejan información hablan, bien con insinuaciones y frases veladas o instan a 'pasar página'. Se sabe que ocurrieron cosas rarísimas como que inmediatamente se diese orden de destruir la prueba más concluyente: los trenes. Para que nos hagamos una idea los trenes del accidente de Valencia se guardan aún bajo custodia judicial enteritos y sin que nadie esté autorizado a tocarlos. Ese el procedimiento normal. ¿Y los del mayor y más bestial atentado en suelo europeo...¿¿se destruyen en 24 horas??
 

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