ecenas de cámaras esperaban su intervención en la sala de prensa de la clínica Teknon, en Barcelona. Manuel García-Valdecasas, 56 años, tenía motivos para saborear el momento. El parto que acababa de asistir, foco de atención de todos los medios de comunicación, se había desarrollado conforme lo previsto. Un alivio en cierto modo y otro éxito que anotar en su carrera. «Mide 50 centímetros y tiene 3.865 gramos de peso», anunciaba al mundo flanqueando al padre de la criatura, Iñaki Urdangarin. Aunque la situación invitaba a colgarse una medalla de gloria, el ginecólogo de confianza de la Infanta Cristina no estaba para sacar mucho pecho.«Anímicamente no atraviesa su mejor momento», reconocen en Teknon, «por un lado está muy contento porque todo ha salido bien con la Infanta pero por otro lado, con lo de la sentencia...».
El mazazo que le cortaba la sonrisa lo recibió 10 días antes del nacimiento de Irene Urdangarin. El 26 de mayo, el Juzgado de lo Penal número 3 de Barcelona lo había condenado a un año y seis meses de prisión «como autor de un delito de homicidio por imprudencia grave». El fallo (que tanto el ginécologo como la clínica Teknon han recurrido) lo señala como responsable del fallecimiento de Antonia Pérez Vela, de 29 años. La joven, enfermera del hospital de Bellvitge, ingresó de urgencias en la clínica Teknon el 17 de diciembre de 2002, donde le fue diagnosticado un embarazo ectópico. Un óvulo fecundado, le dijeron, crecía dentro de su trompa de falopio y había que retirarlo para que su vida no corriera peligro. Durante la operación, el instrumental que manejaba García-Valdecasas perforó la vejiga de Antonia. El 21 de diciembre de 2002, la joven fallecía. La sentencia no contempla la inhabilitación, pero sí indemnizaciones para los familiares de la víctima: 150.000 euros para el marido (la joven llevaba dos meses casada) y 25.000 para cada uno de los padres. «Desproporcionado e injusto», es la valoración que hacen en Teknon del fallo.
Fue también el equipo del doctor García-Valdecasas quien intervino a Montserrat Martí, hija de Montserrat Caballé. La soprano acudió a la Teknon, el 17 de abril de 2001, para que le extirparan un quiste ovárico, pero durante la operación le perforaron una vena y sufrió una grave hemorragia interna que casi acaba con su vida. Estuvo hospitalizada 15 días en lugar de las 24 horas previstas. «Ha estado apunto de morir», dijo su madre cuando por fin abandonó la clínica. En esta ocasión, el caso no acabó en los tribunales.
Casado, padre de tres hijos, en alguna entrevista García-Valdecasas se ha autodefinido como un hombre tímido y discreto. Hermano de Julia García-Valdecasas, ex ministra de Administraciones Públicas, es aficionado al canto gregoriano, y un fanático de la informática.Hasta el punto de que él mismo ha instalado la red de ordenadores de su despacho y graba todas y cada una de sus intervenciones para revisarlas luego en el portátil. Ha atendido miles de partos, pero, sin duda, lo que le ha dado fama y prestigio es traer al mundo a cuatro de los seis nietos de los Reyes. La Infanta, su principal valedora, llegó a su consulta recomendada por una íntima amiga cuando el ginecólogo trabajaba en el también barcelonés Instituto Marqués. Y tras ella, su prima Alexia de Grecia, quien también lo eligió para dar a luz a sus dos hijas. En el último bautizo que se celebró en la Zarzuela, el de Miguel, el tercer hijo de los duques de Palma, el ginecólogo figuraba en la lista de asistentes
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