Hemos decidido una Asociación de Fieles, proclamar y promover la Canonización de S.A.R. Letizia Ortiz Rocasolano.
Explicaremos a los lectores nuestra decisión, y exponemos las razones en el documento promovido.
A S.S. EL PAPA DE ROMA, INSTANCIA DE CANONIZACIÓN DE S.A.R. LETIZIA ORTIZ ROCASOLANO
Coincidencias fundamentales entre María, Madre de Jesús y Letizia Ortiz, Madre de Leonor y Sofía, y razones para promover la Canonización de S.A.R. la Princesa de Asturias.
Nacimiento de María, en septiembre (como el de Letizia). Importante advertir que María sería probablemente la forma helenizada de la palabra. Aunque en la Edad Media se le buscó significados más piadosos que exactos, bajo los actuales descubrimientos arqueológicos, "Alteza" o "Ensalzada" son los significados más cercanos al nombre de origen hebreo.
El evangelio según san Lucas es el que más datos da sobre María, (aquí el anciano Simeón le profetiza: «a ti misma una espada te atravesará el corazón», aludiendo al dolor de María durante la Pasión de su Hijo) y la pérdida de Jesús y su hallazgo en el templo. (Y seguro que cada vez que lee vuestros comentarios hirientes en este Foro, una espada le atraviesa el corazón, pero con dolor de Santidad, aguanta el suplicio. El estoicismo es una cualidad típicamente española).
También es el evangelista Lucas quien dice que María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. (Como a Letizia se la ve siempre, en actitud meditativa, v.gr. en los Premios Príncipe de Asturias, o en actos oficiales, meditando cosas en su corazón). En el evangelio según san Juan, Jesús hace su primer milagro a petición de ella, en Caná. (Y seguro que Felipe también realiza sus pequeños “milagros” a petición de Letizia, cuando la veis “cuchichear” en público, y lo criticáis tanto).
Matrimonio de María (y de Letizia)
Los evangelios hacen aparecer a María cuando narran la concepción de Jesús. Según lo que narran se puede ver que María en ese momento era prometida de José de Nazaret, quien era carpintero (como Letizia estaba casada con otro señor, que era carpintero de palabras, del que luego se separó tras la Anunciación, para ser concebida por el Espíritu Santo, y tener descendencia). Por su parte, la mayoría de las confesiones protestantes, con excepciones entre los luteranos, dicen que María, después de la concepción virginal, tuvo otros hijos. (Letizia ya ha tenido dos, de momento).
El evangelio según san Lucas dedica dos capítulos a la concepción e infancia de Jesús. Es en Lucas también donde es llamada "llena de gracia", "bendita entre todas las mujeres", "madre del Señor". El apelativo κεχαριτωμένη, es traducido por las versiones protestantes como "muy favorecida", mientras que en las católicas se suele traducir como "llena de gracia" (siguiendo el "gratia plena" de la Vulgata). La Nueva Biblia de Jerusalén, por ejemplo, detalla en el Evangelio según San Lucas (1,28) que este saludo en forma literal significa: "tú que has estado y sigues estando llena del favor divino". (Es claro que Letizia es distinta y llena de favores (y superior) a todas las mujeres, de ahí las críticas injustas que llenan este Foro (algunas veces hacia ella).
Anunciación (de María y de Letizia)
La presencia de María en los relatos bíblicos comienza con la narración de la aparición del ángel Gabriel a María, según lo relata el evangelista Lucas. (Aquí es importante ver la relación que tiene el Ángel anunciador con Pedro Erquicia, el periodista que informa a Letizia que Felipe quiere conocerle para tener descendencia, como María recibe del Ángel la Noticia de que Dios descenderá sobre ella para tener un Hijo, que será el Hijo de Dios). Y entrando el ángel, le dijo: «¡Alégrate, llena de gracia! El Señor está contigo.» Lucas 1:26-28. (Lo mismo que Erquicia le dijo después de presentarle al Príncipe).
Lucas puso empeño en anotar las reacciones de María ante las revelaciones divinas que se irán sucediendo: su turbación (como la de Letizia, según narra Erquicia) y su dificultad para aceptarlo, debido a su virginal inocencia y sencillez (como Letizia), al igual que posteriormente mostraría su asombro ante el oráculo de Simeón y su incomprensión de la palabra de Jesús en el templo (como Letizia a veces se la ve por su cara de asombro que no entiende a veces los discursos de Felipe). En presencia de un misterio que rebasa su inteligencia, María reflexiona sobre el mensaje recibido (Lucas 1:29; Lucas 2:33), piensa sin cesar en el acontecimiento y lo guarda en su corazón (como Letizia a veces se ve en presencia de situaciones que rebasan su inteligencia, pero que acepta con sencillez y fe).
Desde el momento de la Anunciación, cuando el proyecto inicial de vida de María parece trastocarse (como el de Letizia), comienza una secuencia de riesgos y de inseguridades señalada por los evangelios de Lucas y de Mateo. (Al igual ocurre con Letizia. Así lo recuerda Urdaci: "El viernes, antes de su último Telediario, estaba nerviosa, pero lo hizo de forma impecable. Me contó lo de su relación ese mismo día y hablamos de que tendría que dejar la profesión, a la que ella ama con todo su corazón. Éste ha sido el primer sacrificio que hace por su nueva vida". Después, Letizia salió de Torrespaña despistando a los fotógrafos que la esperaban en la puerta). Qué potito…
La primera inseguridad se presenta en relación al origen de su concepción. En efecto, la incertidumbre parece atacar el corazón de su prometido José, y lo conduce a su intención de repudiar a María en secreto para no ponerla en evidencia. (Cfr. relación de Letizia con su ex, Alonso Guerrero, que termina repudiándola, sin entender muchos por qué). Así lo tiene planificado José cuando Dios le hace conocer sus designios por un sueño: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» (Cfr. entrevistas con Alonso Guerrero, donde alude a un sueño semejante). A partir de entonces, José coparticipa de los riesgos que se presentan en la vida de María, (como Alonso en los de Letizia, guardando secretos en su corazón con bondad).
La visita de María a Isabel (y de Letizia a Geli)
María, ya embarazada, visita luego a su prima Isabel, (como Letizia visitó a su prima vagabunda, sin hogar, Geli del Valle) ya que el ángel Gabriel le había anunciado que también ella, aunque ya anciana, estaba encinta, señal de que para Dios no hay imposibles (ni para la Monarquía). Viaja María a una población de la montaña de Judea, (como Letizia también lo hace) que actualmente se conoce como la ciudad de Ain Karim situada a seis kilómetros y medio al oeste de Jerusalén (en el caso de Letizia, se desplaza a Fuenlabrada, a visitar a su prima que vivía bajo un puente de la M-30).
Al llegar María, el Evangelio narra que el niño que tenía Isabel en su vientre dio un salto, que fue interpretado como de alegría (ver aquí que Geli del Valle se encontraba también embarazada en aquel momento, aunque posteriormente perdió al bebé). Isabel reconoce luego a María como la "Madre de su Señor" y la alaba (como Geli reconoce a Letizia del mismo modo). María responde a Isabel con un canto de alabanza, ahora llamado "Magnificat", inspirado en el cántico de Ana, en varios salmos y en otros pasajes del Antiguo Testamento que, seguramente, eran del conocimiento de María. (Ver aquí el paralelismo con Ana Coll, la ginecóloga de la Clínica Teknon de Barcelona, el centro elegido por la Infanta Doña Cristina para alumbrar a sus cuatro hijos, y que aconsejó a Letizia en todo momento sobre su primer alumbramiento, y que para ella son como un canto de alabanza por la llegada del nacimiento).
Este "Magnificat" incluye una profecía: "Todas las generaciones me llamarán bienaventurada". (Como a Letizia).
María: la que guardó y cumplió las palabras de Jesús (como Letizia las de Felipe)
De acuerdo con las Sagradas Escrituras, María no fue lo que la Epístola de Santiago llamó «un oidor olvidadizo». El Evangelio de Lucas nos lega una frase que se repite dos veces casi literalmente, forma de poner énfasis en el asunto. En la escena del nacimiento de Jesús, después que los pastores relatan a José y María lo que se les había dicho del niño, el evangelista agrega que «María conservaba todas esas cosas y las meditaba en su corazón». (como siempre hace Letizia igualmente, y eso se ve).
También es claro que el evangelista señala que María conservaba esas palabras a pesar de que ni ella ni José habían entendido la respuesta de Jesús en el templo: que «convenía que él se ocupara de las cosas de su Padre» (como Felipe de las del rey Juan Carlos, en todo momento).
A pesar de que, bajo este aspecto, las palabras de Cristo quedaron de momento envueltas en el misterio para la mente de María, (como las palabras de Felipe en la mente de Letizia) ella las guarda como una reliquia, lo que forma parte de la psicología profunda de María (y de Letizia). De allí que haya autores que hagan referencia a ella dándole el título de «Señora del Silencio». (Como Letizia aparece también así siempre en público).
María durante el ministerio público de Jesús (como Letizia durante el de Felipe)
Durante el ministerio público de Jesús, María aparece mencionada en los Evangelios como "su señora", una situación especial que no pertenece a ningún otro miembro de la comunidad. «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron», exclamó una voz entre la muchedumbre, (como se hace en tradicionalmente en las obras de construcción cuando pasa una señora hermosa) y siguen ahora exclamando los cristianos (y los obreros en general). Como se señalará más adelante, se suele poner particular relieve en la virginidad de María, en su concepción inmaculada o, sobre todo, en su maternidad divina. Jesús respondió: «Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». (Como los que cumplen la palabra de la Casa del Rey, sean dichosos). Cristo no dice que haya otros seres más dichosos que su señora (ni Felipe no dice que haya otros seres más dichosos que Letizia). Lo que sí afirma es que la razón principal de la bienaventuranza de María consiste, no sólo en haber concebido al Hijo de Dios, (como Letizia concibe a la Heredera al Trono) sino en haber escuchado su palabra y haberla puesto en práctica, en haber creído en él, (como Letizia con Felipe, escuchando su palabra y poniéndola en práctica) de la misma forma que lo había señalado antes Isabel (la prima de Letizia, Geli del Valle): "Feliz de ti por haber creído".
En el evangelio según san Juan, toda la vida pública de Jesús está encuadrada por los dos únicos pasajes en los que aparece María, y que son propios de este evangelio. Se trata de las "bodas de Caná" (como Letizia en la boda de Victoria de Suecia) y la "muerte del Señor", (como Letizia en el funeral de su hermana) que forman parte importante del ministerio público de Jesús (como del de Felipe).
Las bodas de Caná (como la boda de Victoria de Suecia) tienen lugar cuando, según lo expresa Jesús, todavía no ha llegado "su Hora", (como tampoco ha llegado aún la hora de Felipe de reinar). Sin embargo, y a pedido de María, Jesús realiza su primer signo, para que sus discípulos crean en él (como Felipe con Letizia en esa boda cuando se acaba el vino, y Felipe llama al camarero para servir más).
María adquiere un valor simbólico porque en ese momento pasa, en la figura del discípulo amado, a ser la madre de los discípulos de Cristo (como Letizia pasa a ser el símbolo de los seguidores de la tradición monárquica). Se la llama "Mujer", y esta palabra hace alusión a la primera mujer del comienzo del Génesis, "Eva, madre de todos los vivientes". Muchos Padres de la Iglesia (san Jerónimo de Estridón, san Agustín de Hipona, san Cirilo de Alejandría, san Juan Crisóstomo, san Juan Damasceno) señalan al respecto que "si la muerte vino por Eva, la vida vino por María", (es decir, si el desastre en la herencia al Trono vino por Elena, la solución vino por Letizia). Ahora que comienza una nueva creación, hay una nueva "Mujer" que es la Madre de la Iglesia, madre de todos los que viven (como Letizia es la madre joven de la Monarquía en la que viven los españoles). Las teologías católica y ortodoxa destacan que, en virtud de esos dos pasajes, son solo discípulos del Señor aquéllos que –tal como pide María– hacen lo que Él dice, (es decir, son monárquicos aquellos que, tal como pide Letizia, hacen lo que Felipe dice) que permanecen al pie de la cruz del crucificado junto a María (los que permanecen junto a ellos en su crucifixión mediática) y los que la reciben como madre propia (madre última de la Monarquía española).
Apariciones de María (apariciones de Letizia)
Según la Iglesia Católica, la Iglesia ortodoxa y la Iglesia Copta, es posible que María y los santos puedan comunicarse privadamente con los hombres. Los mensajes revelados a los videntes son considerados por la Iglesia como revelaciones privadas (mensajes que pueden ayudar a la salvación). (Letizia también hace revelaciones privadas, que a veces tratan de venderse en Sálvame Deluxe, o por periodistas alopécicos indocumentados). Sin embargo, aunque la Iglesia Católica (o la Casa del Rey) llegue a aprobar una aparición como auténtica manifestación sobrenatural y diga que los mensajes están de acuerdo con la doctrina y tradición cristiana, estas revelaciones no son consideradas como una verdad de fe, lo que deja en libertad a los creyentes (y monárquicos) de aceptarlas o no. Las apariciones de María son indicadas en la teología católica con el término mariofanías. (A las apariciones de Letizia, dado el avance de los tiempos, pueden comparecer sus fieles, pues están previstas en la Agenda Oficial, publicada día a día en la web de la Casa Real; ver www.casareal.es, y pueden también denominarse letiziofanías, palabra de nuevo cuño de pronta incorporación al diccionario de la RAE).
La historia del catolicismo recuerda numerosas apariciones, de las cuales sólo algunas han sido aprobadas oficialmente. Entre las más conocidas podemos citar: Nuestra Señora del Pilar (España, 40 DC), Guadalupe (México, 1531), La Milagrosa (Francia, 1830), Lourdes (Francia, 1858), Fátima (Portugal, 1917); la que se refiere a Medjugorje (1981) todavía es objeto de estudio (en 2010) por parte de las autoridades católicas. (Las apariciones de Letizia, son semejantes: Zaragoza, septiembre 2011; México, 1996; Francia, 2011, al lado de un testigo directo: una tal Carla Bruni; en Portugal, junio de 2012).
Pero como ustedes bien saben la canonización es el acto mediante el cual la Iglesia Católica, en ambos ritos (Oriental y Occidental), declara como santo a una persona fallecida. Este proceso, por tanto, habría de esperar, si bien ya se han detectado numerosos milagros en la invocación del Santo Nombre de Letizia, y comprende la inclusión de dicha persona en el canon, o lista de santos reconocidos.
La canonización, ya sea formal o informal, no "hace" santo a ninguna persona: es solo una declaración de que ella es santa y fue santa desde antes del proceso de canonización. (esto conviene aclararlo).
Sabemos que la Iglesia Católica, ya sea en ambos ritos, posee un mecanismo formal continuo para llevar a cabo el proceso de canonización de una persona. Actualmente las canonizaciones se efectúan después de un proceso judicial, llamado Proceso de Beatificación y Canonización, o simplemente proceso de canonización. El Proceso de Canonización se puede definir como el proceso que queremos promover, y que dilucida la duda acerca de la santidad de una persona. Existen dos vías para llegar a la declaración de canonización:
-La vía de virtudes heroicas (en el caso de Letizia, son evidentes)
-La vía de martirio (en el caso de Letizia, su martirio vital y mediático, y por los días sin vacaciones, es evidente)
En el proceso de canonización se establece la duda procesal de si el candidato a santo (o siervo de Dios) ha vivido las virtudes de su fe en grado heroico, o si ha sufrido martirio por causa de la fe (de la fe en sus creencias, se entiende). Además, para llegar a la canonización se requiere de la realización confirmada de uno o dos milagros (en el caso de Letizia, son evidentes al menos uno al día por seguir en esa Familia, haciendo voto heroico de silencio).
La canonización se lleva a cabo mediante una solemne declaración papal de que una persona está, con toda certeza, contemplando la visión divina. El creyente puede rezar confiadamente al santo en cuestión para que interceda en su favor ante Dios. (Véase aquí claramente la intercesión directa de Letizia en la Voluntad Superior de la Jefatura del Estado).
El nombre de la persona se inscribe en la lista de los santos de la Iglesia y a la persona en cuestión se la "eleva a los altares", es decir, se le asigna un día de fiesta para la veneración litúrgica por parte de la Iglesia católica (en el caso de Letizia, podría ser el 15 de septiembre, la fecha de su nacimiento, como el nacimiento de María, y que coincide con la rentrée escolar, y el inicio del calendario escolar para los españoles devotos de ella).
Es cierto que el tiempo transcurrido entre la muerte y la canonización pueden ser varios siglos (San Pedro Damián fue canonizado 756 años tras su muerte) o de pocos días; pues no olvidemos que San Dimas (también llamado el buen ladrón, que fue el único santo canonizado en vida, por el mismo Jesucristo en la Cruz), y el paralelismo de la necesidad de convivencia de Letizia con el buen Urdangarín hace necesario, a nuestro ver, su proclamación de Santa Súbita, o santa en vida, inmediatamente.
Oremos, pues todos juntos en esta proclamación de Santa Letizia de Asturias
Bendita Sea Tu Pureza
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea
pues todo un Príncipe se recrea
en tal graciosa belleza. A ti celestial
Prinzesa, Madre Sagrada Letizia,
yo me ofrezco en este día
alma, vida y corazón,
mírame con compasión,
no me dejes, Prinzesa mía.
Amén.
...


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