Alois de Liechtenstein, el príncipe heredero y regente que él y su familia en el poder van a renunciar si un referéndum elimina su poder de veto sobre las leyes.
Echa un vistazo a más fotos en "La familia real no está dispuesto a asumir sus responsabilidades políticas a menos que el príncipe ... cuenta con las herramientas necesarias a su disposición", dijo Alois en un discurso ante el Parlamento el 1 de mayo
"Pero si la gente ya no están abiertos a eso, entonces la familia real no va a querer llevar a cabo sus responsabilidades políticas y ... completamente se retirará de la vida política".
A principios de este año, los ciudadanos del principado alpino pequeño comenzó a recopilar los nombres que llevarían a un referéndum para reducir los poderes del príncipe. Mientras los monarcas europeos han perdido sus poderes en los últimos años, la familia principesca de Liechtenstein han visto un aumento de las suyas.
El tema en cuestión es el aborto, y el príncipe Alois año pasado amenazó con vetar una ley que permite que el procedimiento sea legal en su país. El referéndum que permita el aborto fracasado y que ha llevado a algunos a querer Liechtensteiners poderes a su príncipe que se reduzca.
El problema es que en un país de 36.000 personas, algunos tienen miedo de unirse a la campaña.
"Es como un pueblo aquí, y todos se conocen. La gente no quiere que nadie sepa que está votando a favor del referéndum ", dijo Sigvard Wohlwend, un portavoz de este movimiento, a la AFP.
Wilfried Marxer, politólogo y director del Instituto de Liechtenstein, saidt que la monarquía es una "tradición profundamente anclada" en Liechtenstein.
"Las personas tienen miedo de perder su identidad y su calidad de vida si la monarquía desapareció", dijo.
Al mismo tiempo, "El príncipe no ha mostrado ninguna voluntad de compromiso", agregó.
El príncipe de la familia Liechtenstein ha gobernado el país desde el Sacro Imperio Romano se disolvió en 1806. En el año 2000, el padre de Alois, el príncipe Hans-Adam II, amenazó con abandonar el caso de Austria, si una nueva Constitución no le otorga más poderes.
Ahora ya es casi la misma situación en 2012.
la polemica es por la vetar el aborto en su pais..de ahi se ha dado esta polemica situación que lleva a la familia principesa que si no se le reconoce su derecho a veto sobre las leyes mejor se iran. y con ello daran termino a un monarquia de siglos.
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Lo bueno y lo malo del referéndum sobre el aborto en Liechtenstein
A las 10:35 AM, por Luis Fernando
Categorías : Cultura de la vida, Cristianos en la vida pública, Cultura de la muerte, Actualidad, Sociedad siglo XXI
Liechtenstein es un microestado situado en el corazón de Europa que hace frontera al oeste por Suiza y al este con Austria. En Wikipedia se pueden leer los datos más interesantes sobre esa pequeña nación, que es más conocida por su condición de paraíso fiscal y por su equipo de fútbol, probablemente el mejor entre los más modestos de Europa, que por otra cosa.
De sus 34.000 habitantes, las tres cuartas partes son católicos. No sé qué porcentaje son practicantes, pero si el catolicismo en Liechtenstein tuviera las mismas características que el que se da hoy en Suiza y Austria, no cabría ser muy optimista. Algo me lleva a pensar que ese no es el caso. El hecho de que más de la mitad de la poblacion haya votado en contra del aborto indica que la moral católica sobre la dignidad de la vida humana es aceptada por la mayoría de esos católicos. Si la secularización interna de la Iglesia hubiera avanzado allá como lo ha hecho en sus países vecinos o incluso en España, probablemente el resultado habría sido el contrario.
De lo que ha ocurrido en Liechtenstein en torno al aborto tiene un aspecto positivo y otro negativo. El positivo tiene dos caras. La primera, que la mayoría ha dicho no. La segunda, aun mejor, es que el príncipe Alois avisó que no tenía la menor intención de firmar una ley a favor del aborto. Y que dicha voluntad no sería quebrada por el resultado de un referéndum. En otras palabras, estamos ante un gobernante auténticamente católico -al menos en esto-, que no está dispuesto a que la dignidad de la vida humana dependa de lo que digan las urnas. Habrá quien diga que eso es antidemocrático. Y ciertamente lo es. Pero igual de antidemocrático sería rechazar el resultado de un referéndum que decidiera que a los enfermos de Alzheimer hay que matarles con una inyección letal y otro que aprobara que los miembros de determinada etnia, religión o grupo linguístico tuvieran que llevar un distintivo visible.
Si la democracia no está sujeta a una serie de valores predemocráticos que no pueden ser suprimidos por medio de votaciones, entonces es un sistema perverso, en el que la dictadura de una mayoría puede provocar la aniquilación de las minorías.
Precisamente eso es lo malo del referéndum en Liechtenstein. El que pueda votarse sobre si es legítimo matar a la vida humana en el seno materno es en sí mismo una aberración. El resultado en esta ocasión ha sido positivo pero, ¿qué habría ocurrido si los apenas cinco puntos a favor de la vida hubieran sido en contra? La situación del príncipe Alos sería muy digna pero a la vez muy complicada. Incluso el parlamento de Liechtenstein, que previamente votó en contra, habría sido desautorizado por un pueblo entregado a la causa de la cultura de la muerte.
Los católicos deben aprender a vivir su fe en cualquier circunstancia política. Y debe dar testimonio público de su fe, tanto en una dictadura como en un régimen democrático. La democracia, cuando es real y no una farsa, tiene como característica el que da a cada pueblo el tipo de gobernante que se merece. Es también el sistema por el cual se puede cambiar de dirigentes sin necesidad de violencia. Ahora bien, Cristo no nos ha llamado a los cristianos a establecer la democracia en todo el mundo, sino a ser testigos y miembros del Reino de Dios, confesando y proclamando la soberanía absoluta del Creador sobre los hombres.
Es decir, aunque somos hijos de nuestras respectivas patrias, nuestra última y verdadera identidad está en el cielo. Somos ciudadanos de la Jerusalén celestial, en cuyo trono no hay un Rey sin autoridad, sino el Rey de reyes. Su ley no se vota. Se acata. Pero recordemos que no somos meros súbditos suyos. Somos sus hijos. Esa identidad filial nos fue dada en Cristo. No hay urna capaz de lograrnos tal bendición. HUBO A QUIEN NO LE PARECIO EN NADA QUE EL PRINCIPE TENGA AUTORIDAD EN TODO Y QUE PESE A QUE EN EL REFERENDUM LA MAYORIA VOTO QUE NO ESTAN A FAVOR DEL ABORTO MOLESTO QUE EL PRINCIPE HAYA ALTERNADO QUE AUNQUE ESTUVIERAN EN CONTRA ES EL QUIEN DECIDE. AUNQUE EN SI LA MAYORIA DE LOS HABITANTES ESTAN A FAVOR DELA MONARQUIA





Liechtenstein es un microestado situado en el corazón de Europa que hace frontera al oeste por Suiza y al este con Austria. En
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