¡Qué historias más preciosas! me encantaría tener un perro de raza grande, pero no es factible por ahora.
Bueno... estás describiendo a un gato. Éstos son los dueños y señores de las casas... y nos permiten vivir en ellas.
Para ellos somos gatos grandes, nada de amos.
Se podía modificar el título para, al menos, incluir a los peludos bigotones.
Mis peques son dos gatos adoptados: europeo nobletón y siamesa pizpireta. Los dos
charran por los codos (si, habéis leído bien, los gatos, y más si los motivas, suelen
hablar bastante. También depende de razas)
Un ejemplo: no les permito entrar a una habitación que tenemos cerrada. Si entro a
coger algo quedo de espaldas a la puerta, inmediatamente entra el gato gruñendo,
como diciendo: "sí, sé que no puedo entrar aquí, pero déjame que necesito explorar
este territorio". Ésto hace que se delate a sí mismo como que se ha colado en la
habitación sin permiso. Y yo, riéndome: "Waltheeeeeer... seráaaaaaaas... anda fuera",
y se va otra vez farfullando con voz protestona: "joooo, ya me ha pillado otra vez".
