Suena tan bonito oír hablar de un noviazgo real, luego del compromiso, la boda y los hijos... ¿Divorcio? Acabamos de ver dos bodas reales importantes, una en Gran Bretaña y más reciente en Mónaco pero, ¿qué significa estar dentro de un matrimonio real? Es, sin duda alguna, un compromiso adquirido y responsabilidad; claro, el goce de la pareja, de la riqueza, de la popularidad. Sólo pocos plebeyos han salido adelante (como Mette Marit y Mary de Dinamarca) y dentro de las casas reales se perfila un futuro "glorioso" para Guillermo de Cambridge y su esposa Kate (eso se cree, porque tienen muchos críticos).
El caso de Alberto y su ya esposa empezó con problemas: que si ella huyo, que si él tiene otro hijo... Recordemos que reconoció a una hija y a un niño, pero no pueden heredar el trono ya que son hijos ilegítimos. Uy, qué palabra tan fea y tan hiriente. Veremos si Alberto y Charlene serán felices. Lo que digo es que el deber triunfó en este caso, ya que Alberto es veinte años mayor que ella y necesita tener un heredero varón. ¿Ella es feliz? Sólo hay que ver las fotos de la boda. ¿Una novia emocionada o triste?
Ella tendrá que conformarse con su estilo ya de vida, deberá tratar de ignorar las infidelidades de su marido, si las hay; cierto que hay rumores respecto a eso, pero ahora, ya casada, no puede ni debe dar un paso atrás del protocolo. Obviamente cuando dijo "OUI" al Príncipe, cuando se hizo su novia, ella habrá pensado en él como novio cariñoso; cuando dijo "OUI" al compromiso, pensó en un futuro brillante, con un marido amante y una bonita familia; pero cuando dijo "OUI" a su marido y monarca, tanto por el civil como por la Iglesia, ¿vimos a una novia triste o emocionada? ¿Qué opinan ustedes?
En el caso de Kate, ella ama a su esposo y vivió con él un romance de nueve años, con sus complicaciones, pero ella lo trató íntimamente, ya que estuvieron viviendo juntos y se conocen perfectamente.
Kate es una futura Reina, Charlene es Princesa Soberana. Las demás princesas han tenido sus problemas y han salido adelante. Un matrimonio real es un asunto de Estado, que implica la aceptación del soberano, la familia real, el Gobierno, las casas reales, la Iglesia y, por supuesto, el público y las criticas, es decir, de los medios y del mundo entero.
Charlene se ha vuelto la monarca más joven del mundo. Tiene que ir adaptándose a los gustos del marido, como soberano obedecerlo y como marido aprender a amarlo, si es que es verdad que la forzaron a casarse con él.
En cuanto a Masako de Japón, ha superado poco a poco la depresión que le causó no poder tener un hijo varón, sólo una hija que, por no ser niño, será sustituida en el orden sucesorio por su tío, Akishino, y por su primo, Hisahito. La pequeña Aiko ha sufrido de bullyng escolar. Espero que tanto la madre como la hija superen el machismo y la misoginia (odio de hombres y mujeres hacia las mujeres) en la Corte imperial japonesa y que la princesita no herede la depresión de su madre. Que la sociedad nipona piense en el daño que le hacen a las princesas y a las mujeres en general. En cuanto a Naruhito, no se quiere divorciar ni tener concubinas, como lo negó en su tiempo también su abuelo, el emperador Hirohito. Bien por los dos.
Isabel II se casó enamorada, pero el Duque no. Fue un matrimonio para y por deber. Ahora que tienen casi 64 años de casados, el Duque ha apoyado a su esposa y soberana, aunque tiene un poco de poder, pues se comenta que es masón. Tienen una nieta que se casara el próximo 30 de julio: Zara Phillips, tras convivir siete años con su prometido, Mike Tindall.




Citar
