La colección muestra igualmente algunos retratos de la Duquesa, como uno de cuando ella tenía corta edad montada en un pony, una obra del pintor Zuloaga y tres bustos de Mariano Benlliure de
Cayetana Fitz James Stuart, otro de María
del Rosario de Silva y Guturbay y el de
Jacobo Fitz James Stuart, XVII duque de Alba. Se trata de la primera vez que la colección de la Casa de Alba vuelve a exponerse desde que en 1987 se exhibió en Madrid y Barcelona. De las obras, 35 proceden del madrileño Palacio de Liria y cinco del sevillano de Dueñas.
Carlos Fitz-James explicó que algunas no han podido viajar porque los técnicos han optado por no moverlas al ser las más delicadas y por evitarles los contrastes climáticos.
Doña Cayetana, que lució para esta importante inauguración un traje en tonos rosas y una chaqueta negra y complementos muy en su estilo, habló durante la presentación sobre sus dos grandes pasiones,
la pintura y los toros, a los que sigue acudiendo siempre que tiene ocasión. La Duquesa
recorrió los salones donde están expuestos los valiosos cuadros
junto a cuatro de sus seis hijos:
Carlos,
Jacobo junto a su mujer,
Inka Martí,
Fernando y
Eugenia.
Alfonso y
Cayetano, así como su 'amigo especial' Alfonso Díez, no pudieron asistir por motivos profesionales. Los que asistieron contemplaron las obras con su madre, encantada de estar acompañada por sus hijos y de que esta importante colección se quede hasta el próximo 10 de enero en la capital andaluza, ciudad “a la que tanto quiero”. Tampoco faltaron a la apertura de la muestra grandes amigos de doña Cayetana como
Carmen Tello, los diseñadores
Vittorio y Lucchino o el periodista y escritor
Antonio Burgos.
El primogénito de los Alba explicó con una anécdota
el valor artístico y la importancia histórica de esta exposición, al recordar cuando su abuelo le mostraba la colección a un especialista japonés y éste pregunto si uno de los cuadros era una copia, a lo que el duque contestó: “Aquí no hay más que una, la de Rubens a Tiziano”. Se refería al
retrato del emperador Carlos V con Isabel de Portugal, que Rubens copió del de Tiziano, el cual fue destruido en un incendio en el Palacio Real de Madrid en el siglo XVII, y que es uno de los cuarenta elegidos en esta selección. Preguntado por cuál es el cuadro preferido de su madre, Carlos Fitz-James dijo que el titulado
‘La Duquesa de Alba de blanco’, retrato de cuerpo entero pintado por Goya en 1799, y que sólo ha salido una vez del Palacio de Liria de Madrid, concretamente el año pasado para formar parte de una exposición en el Museo del Prado y, en segundo lugar, el retrato del
‘Gran Duque de Alba’, de Tiziano.
En uno de los impresionantes cuadros que se exponen en Sevilla se puede contemplar
uno muy entrañable de la duquesa de pequeña montada en un pequeño pony, animal del que es una apasionada y deporte que practico desde niña hasta hace dos décadas. La aristócrata, que ha trabajado en los preparativos de esta exposición, recordó cómo cuando
la retrató Zuloaga “el pintor dijo que jamás retrataría a otra niña”. En declaraciones a Efe, Cayetana aseguró que prefiere pintar, como ella ha hecho durante años, que posar de modelo –
“hacer de modelo es muy aburrido, horroroso”-, y añadió que cuando posó para Zuloaga lo hizo a caballo. “Yo me movía más que el caballo”, confesó divertida.
Sobre la propuesta de Picasso de retratarla como Goya a su Maja, la Duquesa explicó que la rechazó porque “creo que me hubiera agobiado; eran otros tiempos; yo
no llegué a conocer a Picasso, fue un recado suyo a través de Dominguín”, de modo que, asegura, no se arrepiente de aquella negativa. “De Picasso lo que más me gusta es su época azul; tengo un Picasso de su última época, tras comprar ese cuadro se murió enseguida”, señaló la Duquesa, quien dice no recordar el cuadro en el que más se gastó: “No lo recuerdo, pero bastante porque los más modernos de la colección los he comprado yo;
me gustaría tener un Gauguin o un Van Gogh, pero no me da para eso”.