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Almodóvar: «Dejé la cocaína porque prefería seguir viviendo»
Asegura en una entrevista en «Clarín» que el tratamiento para sus migrañas le está yendo muy bien
Almodóvar: «Dejé la cocaína porque prefería seguir viviendo»
El director reconoce: «Cuando ya no me excitaba sino que me bloqueaba, la dejé porque prefería estar lúcido»
26 Septiembre 09 - Madrid - Efe
El cineasta Pedro Almodóvar ha tomado "bastante cocaína" pero dejó la droga porque le bloqueaba y "prefería seguir viviendo y estar lúcido", según afirmó en una entrevista que publica hoy el diario Clarín, de Buenos Aires. Apuntó además que le gustan los actores "viscerales", con "sentido natural del humor, instinto e intuición" sin importarle si son "inteligentes".
"Yo no sé si soy bueno o no, no estoy tan seguro de mí mismo, sí estoy seguro de mis películas", aseguró Almodóvar al indicar que su admiración por el "cine negro" se refleja en el filme "Los abrazos rotos", que acaba de presentar en el Festival de Cannes. "No creo que sea el mejor director del mundo, pero si hoy se estrena (el filme) en Francia me preocupan muchísimo las críticas aunque pretendo que no sea así", comentó.
"La incertidumbre para mí siempre es la misma. Este negocio, esta profesión no es una ciencia exacta", agregó. Señaló que "Los abrazos rotos" es una película "muy emocional" en la que tuvo que "secar todas esas lágrimas" que vertían los actores durante las primeras tomas de la filmación porque "no quería ni una sola lágrima".
"Es una película que conmociona más que emociona. Creo que es una sensación un poco más incómoda. La lágrima es algo sedativo, relajante", matizó. Almodóvar, de 60 años, dijo que le está dando "un muy buen resultado" el tratamiento que lleva a cabo para curarse de la migraña "de tipo genético" que padece y que se había recrudecido "enormemente" en los últimos tres años.
"Las drogas para mi generación son algo cotidiano. Tomé bastante cocaína, pero cuando ya no me excitaba sino que me bloqueaba, la dejé porque prefería seguir viviendo y estar lúcido", confesó por otra parte. "Me gustan los actores viscerales, sin prejuicios, eso es esencial. Con sentido del humor, instinto e intuición. No es necesario que sean inteligentes. Actuar no pasa por la cabeza", comentó el cineasta español.
Almodóvar: «Dejé la cocaína porque prefería seguir viviendo»
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Pedro Almodóvar: "No estoy tan seguro de mí mismo"
09:33|En una entrevista exclusiva, el realizador habla de sus pasiones, su actitud con las drogas, sus increíbles migrañas y, sí, de Penélope Cruz. El jueves estrena "Los abrazos rotos", donde la actriz vuelve a ser protagonista.
Por: Pablo O. Scholz
"Los abrazos rotos", el nuevo filme de Pedro Almodóvar.
Ya es sesentón. Pedro Almodóvar cumplió 60 anteayer, y su cine lo encuentra con sus mismas obsesiones, maduradas y -si cabe en el manchego- asentadas. Siempre fue locuaz, y en charla con Clarín, excitado aún por la proyección de Los abrazos rotos de la noche anterior en Cannes, se muestra visiblemente contento y... somnoliento.
Ya explicará él que es la hora de la siesta.
La historia de Los abrazos rotos es, como siempre, la de un amor. En el caso, la de un director de cine que quedó ciego y recuerda la que tuvo con la amante (Penélope Cruz) de un poderoso, viejo y celoso productor. Hay en el filme, que se estrena el jueves, citas y combinaciones, mejor que mezclas, de géneros.
¿Cuánta influencia tenés del film noir?
Es un género que admiro desde hace mucho tiempo. De hecho, los más importantes thrillers norteamericanos los han descubierto los franceses que hace 50 años comenzaron la novelle vague. El noir me sigue interesando porque es uno de los géneros que mejor manifiesta, por una parte, la representación del poder, y la peor parte del poder. Y también el noir tiene mucho que ver con el drama, es un género en el que los sentimientos extremos también encuentran el lugar para desarrollarse. Criticar a la sociedad y a la vez hablar del individuo, dentro de una sociedad o una atmósfera hostil... Esa es una de las razones por las cuales, no digo que estará vigente, pero siempre hay razones para criticar el poder, o hablar de grandes sentimientos y grandes personajes en momentos de verdadero peligro unido al poder. Disculpa, ahora estoy un poco errático, ¡¡¡porque es la hora de la siesta!!!
Igual, don Pedro sabe que no es posible seguir las leyes de cualquier género al pie de la letra, "tienes que ponerte al día. Y en mi caso, no hay que ver esta peli como un noir. Es un filme que participa de varios géneros, drama, thriller y comedia".
Esto es tu "8 ½", con tantas influencias...
No de un modelo deliberado, pero al final sí que me encuentro con una película en la que reflexiono sobre mí mismo, sobre mis principales miedos, los temas que me obsesionan, el cine, e incluso sobre mi propio cine. Entonces, muy lejos de Fellini, porque de hecho lo menciono en la película, muy lejos de la maestría de 8 ½, que yo creo que es incomparable, ha resultado ser mi pequeño y humilde 8 ½.
Toma un sorbo de su té con miel. Son las tres de la tarde...
¿En qué momento decidís quién interpretará los papeles que creás?
Ha sido siempre en el último momento cuando los he llamado, a Banderas, a Maura, a Cruz, porque los guiones cambian tanto durante el desarrollo que no quiero arriesgarme a decir estoy escribiendo algo para ti, porque a último momento cambian, a veces de edad o a veces de sexo. Lo que sí ocurre es que normalmente si tengo una buena experiencia con un actor, naturalmente, es una inversión. Si es alguien que te entiende y tú le entiendes, que te ha dado un buen resultado, pues tienes más posibilidades que otro que no conozca.
¿Hasta qué punto te importan las críticas, cuánto te interesa que te mimen?
Yo no sé si soy bueno o no, no estoy tan seguro de mí mismo, sí estoy seguro de mis películas. Sé lo que significa esta película para mí. Y sé objetivamente cómo es la película. No creo que sea el mejor director del mundo, pero si hoy se estrena en Francia, entonces, hoy me preocupan muchísimo las críticas, aunque pretendo que no sea así. Y es como una lotería. Pueden decir que es muy buena o que es muy mala. La incertidumbre para mí siempre es la misma. Este negocio, esta profesión no es una ciencia exacta.
¿Qué tiene que tener un actor o una actriz para que lo integres a tus filmes? ¿Qué buscás en ellos?
Depende de la película que esté haciendo y del personaje que haya escrito, cada uno necesita de un actor específico. En principio, el tipo de actores que me gustan quiero que sean viscerales, pueden tener técnica o no tenerla, y si la tienen, quiero que no se les note, y que tengan una comunicación directa con sus emociones, sin que se interponga ningún tipo de prejuicio. Eso para mí es esencial. Es recomendable que tengan un sentido natural del humor, instinto e intuición. Sin embargo, ¡no es en absoluto necesario que sean inteligentes! Te ríes, pero es que actuar no pasa por la cabeza, actuar va por otros sitios. Y para ser los protagonistas, si son guapos y guapas, y muy sexies, pues mejor.
El empresario inseguro y celoso se llama Martel, ¿es por Lucrecia, a quien le producís sus filmes?
Me he dado cuenta hace pocos días, que recibí una carta de ella, y me digo Dios mío, le he puesto Martel... No, no tiene ninguna referencia, Lucrecia es una mujer a la que adoro. Y a la que admiro enormemente, y es absolutamente casual. Lo que sí quería que sonara un poco como francés, porque también hago alusión a uno de estos brokers que tiene nombre parecido, entonces, fonéticamente me recordaba. Son pequeñas muletas...
Almodóvar coincide en que en Los abrazos rotos están todas sus emociones puestas en carne viva. "Sí es cierto que ésta no es una película que te permite la lágrima. Es una película más seca en ese aspecto, es muy emocional. De hecho a los actores cuando comenzamos a ensayar empezaban siempre la secuencia llorando, y yo tuve que secar todas esas lágrimas durante las primeras tomas, porque no quería una sola lágrima: ellos ya esas lágrimas las han vertido muchos años antes de que ocurra la acción. Es una película que conmociona más que emociona. Creo que es una sensación un poco más incómoda. La lágrima es algo sedativo, relajante.
No te lo hubieras permitido cuando eras joven, en la movida madrileña.
La pregunta dispara directamente al inconsciente del director, quien saca de algún recoveco lo que fue aquella época de excesos y creación. "No sé... Fíjate, primeramente yo era muy joven, con lo cual tenía mucho más aguante y necesitaba mucho menos tiempo de dormir. Y trabajaba en la compañía telefónica, me tenía que levantan a las 7 menos cuarto, lo cual me daba una obligación que incluía en mis rutinas una dosis de sentido común. Desde las tres de la tarde y hasta la madrugada, escribía ya películas, rodaba en Super 8 continuamente. Siempre había varias casas abiertas de amigos, donde había una especie de orgía perpetua en lo que yo sabía dónde acudir si quería divertirme cada día. Después terminábamos en general en varios de los locales, pero había uno mítico, que se llamaba Rock-Ola, que suponía para mí la Universidad en la que yo me formé. Mis dos grandes escuelas fueron los patios de La Mancha, donde yo a los 4 años veía la vida de las mujeres que me rodeaban, las escuchaba, mi madre y sus vecinas, y las noches interminables de Madrid, con todos esos tópicos de sexo, drogas y rock and roll, eran absolutamente reales y en dosis masivas.
O sea que disfrutabas con el placer y encima reflexionabas sobre él.
¡Qué decirte! Aunque parezca un poco kitsch, sí. Afortunadamente tengo un diario sobre aquellas noches, me inventé un personaje alternativo que era Pati Difusa, que era una estrella de cine porno, y en la cual volcaba todas las experiencias disparatadas de aquellos años. Es cierto que muchas de estas personas murieron en el camino. Y que yo he tenido la suerte de unir a toda esta especie de locura y un enorme sentido común para retirarme a tiempo de todo.
Es la cuarta vez que trabajás con Penélope. ¿Cómo la encontraste, cómo te la devolvió Hollywood? ¿Más experimentada, más madura?
La encontré más nerviosa. Y por el amor exagerado que me profesa como persona, y como director, a veces la paralizaba en esta película, porque le daba miedo no estar a la altura. Y me he pasado la película animándola, 'no sólo lo estás, yo tengo que dar zancadas para estar a la tuya'. En cualquier caso ha sido una experiencia estupenda, porque cuando te encuentras con alguien que tiene una fe ciega en lo que tú haces, eso a mí me da un enorme poder y eso es un privilegio.
Pedro Almod


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