COMIENZA EL JUICIO / LILIANE BETTENCOURT

UN AMOR COSMÉTICO QUE VALE 1.000 MILLONES

Es la cantidad que la dueña del imperio L'Oreal ha «donado», desde 2001, a su entrañable amigo fotógrafo, 28 años menor. Su hija y heredera quiere incapacitarla. El juicio empieza el jueves

RUBÉN AMÓN


PARÍS


Liliane Bettencourt (86 años) fue recibida por el presidente Nicolas Sarkozy en el Elíseo el pasado otoño. Ambos son vecinos en la periferia noble de París, aunque las razones de la visita estribaban en que la matrona del grupo L'Oréal pretendía demostrar la solvencia de sus facultades mentales en la instancia del jefe del Estado con todo el poder simbólico que implica este gesto.

No podía Sarkozy declinar la visita. Liliane Bettencourt-Schueller es la mayor fortuna de Francia, aunque la recepción conllevaba una posdata a los tribunales. Especialmente al de Nanterre, cuyo titular, amigo personal del presidente de la República, dirime si madame L'Oreal ha sido víctima de un chantaje emocional al abrigo de ciertos problemas de discernimiento que podría padecer.

El depredador sería el fotógrafo François-Marie Banier (62), amigo de la familia, saltimbanqui de la jet parisina y beneficiario de unos seguros de vida que redondean, según parece, la cifra de 1.000 millones de euros.

La cantidad representa una tajada más o menos anecdótica de la fortuna personal de madame Bettencourt -23.000 millones-, aunque la hija de la matriarca de L'Oréal, Françoise Bettencourt Meyers, sostiene que el fotógrafo en cuestión se está trabajando el descomunal tesoro aprovechando la senilidad y la debilidad sentimental de la emperatriz.

Es la razón por la que ha recurrido a los tribunales. Pretende demostrar que Liliane Bettencourt ha sido neutralizada y convertida en marioneta de Banier, aunque el complejo de Electra también ha conllevado un desenlace traumático para la madre: el pasado mes de febrero tuvo que avenirse a una pericia de cordura. Liliane resolvió airosa el trance, pero la vergüenza de prestarse al examen ha agravado la distancia con su hija -no se hablan- y ha dado lugar a que Françoise, sorprendida por el veredicto médico, se centre en demostrar que el dandi la desvalija a su antojo.

Corresponde al Tribunal Correccional de Nanterre analizar el próximo 3 de septiembre los pormenores del caso. Es decir, considerar si los 1.000 millones de euros en circulación, a beneficio de Banier, son la prueba de que Liliane Bettencourt actúa bajo la intimidación de un «abuso de debilidad», tal como consta textualmente en la denuncia y en el verbo de su hija.

ACCIONISTA DE REFERENCIA

«La decisión es dolorosa pero inevitable. Una hija no puede aceptar ver a su madre bajo una situación de dominio y de aislamiento así. Nadie puede hacerse a la idea de cuántos amigos de la familia y antiguos empleados, cuya sinceridad me consta, han venido a decirme que lo que ocurría con ese Banier traspasaba todos los límites, que yo debía hacer algo», explicaba Françoise en una de sus escasas apariciones.

Se trata de un asunto doméstico que agrava la crisis materno-filial, aunque el conflicto tiene pendiente a los 63.000 trabajadores de L'Oréal. De hecho, Liliane Bettencourt, viuda, permanece como la accionista de referencia del grupo cosmético (27,5% de las acciones) y no ha abdicado en absoluto de sus funciones supremas.

El pulso se atiene a toda suerte de interpretaciones. Incluida la que concierne a las ambiciones de Françoise Bettencourt Meyers. Primero porque la inhabilitación de su madre atajaría de inmediato los favores a las cuentas de Banier. Y, en segundo lugar, porque la hipótesis de la demencia la convertiría a ella misma en sacerdotisa absoluta de L'Oréal.

La multinacional, quede claro, tiene un volumen de negocio de unos 15.000 millones de euros anuales. Suficientes para que Forbes considere a Liliane Bettencourt como la cuarta fortuna de Europa y la primera de Francia.

«El dinero es una oportunidad», explicaba ella misma a Le Figaro para romper el silencio. «Hay que utilizarlo para ayudar a los demás. La generosidad es un impulso gratuito. Cuando se ha recibido mucho, hay que saber dar. Sin esperar nada a cambio ni hacer otros cálculos interesados».

De las palabras a los hechos, François-Marie Banier se ha convertido en destinatario de los favores de Liliane. Le ha regalado varios cuadros de Picasso y de Matisse y le ha echado una mano en negocios inmobiliarios.

Quizá porque la reina de L'Oreal lo considera un «hijo adoptivo». Tiene 25 años menos que ella, lo conoció junto a su marido en los 80 y ha formado parte de la cuadrilla de íntimos. Igual que Pierre Cardin. O que Isabelle Adjani. O que el matrimonio Vanessa Paradis-Johnny Depp.

El actor americano distingue a Banier como el mejor fotógrafo viviente. Puede tratarse de una exageración, pero la hipérbole demuestra que el favorito de Bettencourt no es sólo un manirroto, ni un playboy fatuo. De hecho, se inició en la literatura apadrinado por Louis Aragon -¿hubo relaciones homosexuales entre ambos?-, ha descollado con fortuna en las artes plásticas y ha conseguido inmortalizar con su objetivo a Samuel Beckett, Marilyn Monroe o Silvana Mangano.

Fue confidente de la propia actriz italiana, amigo íntimo -muy íntimo- de Salvador Dalí y palafrenero de las viudas ricachonas. Ha cobrado actualidad el romance que el dandi mantuvo con Madeleine Castaing. Se llevaban medio siglo de diferencia, pero el entonces joven Banier, de familia humilde e hijo de un mecánico, no consideró que la riquísima anticuaria francesa mereciera descartarse de la agenda de candidatas por la futilidad de los años.

Unas y otras conquistas tienen en alerta a la alta sociedad parisina. Empezando por Pierre Bergé, compañero sentimental del difunto Yves Saint Laurent y autor de un retrato que adquiere un valor cuanto menos simbólico en la vista del 3 de septiembre: «La principal cualidad de ese seudoescritor y verdadero trepa es saber seducir a las viejas».

«¿QUIÉN SE LO CREE?»

Es el extremo por el que Françoise Bettencourt le atribuye un papel de manipulador en el hogar materno. Razones ambas que han dado forma a la denuncia con las pretensiones de evitar una hemorragia financiera. La hijísima, a propósito, insiste en no reclamar un euro y pide a la justicia que establezca una tutela sobre su madre (y sus bienes).

«Los que me conocen saben que el dinero no es el motor de mi vida [...] Pero ya que hablamos de dinero, hablemos francamente y quitémonos las caretas. ¿Quién se puede creer que los regalos de mi madre a Banier son debido a su mecenazgo como artista, como él se ha atrevido a decir? ¿Alguien ha visto a un artista subvencionado con mil millones de euros? ¡Con mil millones de euros se puede construir El Louvre o El Prado! Además, para que quede claro: si las transferencias de dinero se anulan a lo largo del proceso, cada euro recuperado irá a proyectos de interés general».

La brigada financiera estima que el fotógrafo ha recibido 993 millones de euros entre 2001 y 2007. Unas veces mediante cheques y obras de arte. Otras, disfrazando el dinero con seguros de vida y donaciones.

«Yo con mi dinero hago lo que me parece, ¿estamos?», decía Bettencourt a los agentes de la brigada financiera. Quizá la manipule Banier como una marioneta, aunque la biografía de Liliane (que verá la luz en octubre en forma de libro, por cierto) contradice la versión de la mujer instrumental. Empezó a trabajar con 15 años pegando etiquetas y embalando frascos en la fábrica de cosméticos que había creado su padre a partir de un hallazgo revolucionario: el tinte capilar.

Es el origen del imperio L'Oréal, aunque el fundador de la marca, Eugéne Schueller, no podía sospechar que iban a disputársela su hija y su nieta a propósito de un fotógrafo oportunista.


OTROS ROMANCES BAJO SOSPECHA

CAYETANA DE ALBA Y ALFONSO DÍEZ. A lo máximo que podría aspirar este funcionario de 58 años es al tercio de libre disposición de la fortuna de Cayetana (83 años) que se estima en 140 millones.

El valor del patrimonio de la duquesa de Alba ronda los 3.000 millones de euros. Sin embargo, la mayoría de sus propiedades emblemáticas como los palacios de Liria (Madrid) y Dueñas (Sevilla) o los cuadros de Zurbarán, Goya y demás están englobados en la Fundación Casa de Alba que heredará el primogénito Carlos Fitz-James, duque de Huéscar, a la muerte de Cayetana. Carlos y sus hermanos tendrían que repartirse el resto del patrimonio, que entre fincas (más de 20.000 hectáreas repartidas en toda España), casas (Ibiza, San Sebastián...) y joyas asciende a 420 millones de euros. En el caso de que Cayetana así lo decidiese, Alfonso se quedaría con un tercio de esa cantidad. Otra cosa sería que el funcionario y la duquesa se casasen. Entonces, Alfonso podría acceder a la legítima y residir en Liria como duque consorte viudo. / Emilia Landaluce

«LADY BMW» Y HELG SGARBI. El tormento de Susanne Klatten (46) -apodada Lady BMW por ser la principal accionista de la firma- no terminó con la condena a seis años de cárcel por extorsión del gigoló suizo Helg Sgarbi (44), que la grabó manteniendo relaciones sexuales con él y la chantajeó posteriormente. Durante el juicio, él se negó a testificar contra su cómplice, Ernano Barretta, detenido en la localidad austriaca de Innsbruck a punto de cobrar 49 millones de euros por no sacar a la luz los vídeos. Tampoco desveló el paradero de las imágenes, y la pesadilla volvió cuatro meses después: El pasado julio, tres hombres fueron detenidos en Alemania cuando pretendían cobrar a Klatten más de un millón de euros y un BMV por las cintas. Amenazaban con venderlas a la prensa italiana. Unos meses antes, en marzo, Klatten fue víctima de otro chantaje similar: un exconvicto, que decía haber conocido a Sgarbi en prisión, pedía 75.000 euros. La mujer más rica de Alemania teme que la historia continúe./ Rosalía Sánchez. Berlín
UN AMOR COSM