Explosión de joyas en palacio
Magdalena de Suecia. Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
El Sol de Cuernavaca
1 de noviembre de 2008
OEM.- Las Cortes Reales de Europa se han convertido estos días en un fabuloso escaparate de joyas. Soberanas y Princesas se han vestido para brillar y deslumbrar coronando sus puestas en escena con impresionantes aderezos de diamantes y piedras preciosas. Dos de las tres citas de gala que han arrancado el aplauso de los entendidos en moda por la elegancia de los vestidos de noche de las damas reales y por la exquisitez de sus adornos radicaban en Estocolmo, con motivo del viaje de Estado de los Grandes Duques de Luxemburgo a Suecia. La primera jornada de las tres de que constaba la visita oficial tuvo como broche de oro una cena de gala en el Palacio Real de Estocolmo, ofrecida por los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia a sus invitados. Además de los Reyes, estuvieron presentes sus tres hijos -las princesas Victoria, Magdalena y el príncipe Carlos Felipe-, así como la princesa Cristina, hermana menor del soberano sueco. Lujo y glamour se dieron la mano en esta primera cita de largo y tiara. La segunda jornada finalizó con una cena bufet con concierto en el Museo Nórdico con la que los Grandes Duques agasajaron a sus anfitriones, los Reyes y sus tres hijos. Un desajuste protocolario de joyería se convirtió en la anécdota de la velada: la Gran Duquesa, que llegó luciendo una fabulosa tiara y otros adornos, pero no así sus anfitrionas, se vio obligada a deshacer tal agravio quitándose su diadema rápidamente a la entrada del museo. Asistimos, por último, a un nuevo despliegue de joyas reales de mano de la princesa Astrid de Bélgica. Volvieron a salir de sus cofres palaciegos magníficos adornos con motivo de la cena de gala ofrecida en el Palacio Real de Bruselas por toda la Familia Real, con la excepción de la princesa Matilde y la reina Paola, que se supone estaba acompañando a su nuera horas antes de dar a luz, en honor al Presidente de Hungría que se encontraba de visita de Estado.
La reina Silvia. Tesoro de Leuchtenberg
La reina Silvia rescató de su joyero para la ocasión su maravilloso juego de joyas conocido como el tesoro Leuchtenberg: collar, tiara, pendientes largos, broche y dos horquillas de pelo. Un conjunto de joyas de estilo neoclásico con estilizadas flores madreselva y hojas desde las que arranca un círculo oval de diamantes. Sobre éstas, 7 zafiros. La colección fue un regalo de Napoleón a su hijo adoptivo, Eugene de Beauharnais, y su esposa, la princesa Augusta Amelie de Bavaria (conocidos como Duques de Leuchtenberg), y llegó a Suecia de la mano de su hija, Josephine de Leuchtenberg, cuando ésta se casó con el que sería Oscar I de Suecia.
Perteneció inicialmente a la emperatriz Josefina que, después de su matrimonio con Napoleón, encargó varios juegos de piedras preciosas para su uso privado y fue heredada por su nieta, la princesa Josefina de Leuchtenberg, -hija de Eugene de Beauharnais, hijastro de Napoleón-, que se llevó consigo el gran tesoro a Suecia cuando, en 1823, se casó con el rey Oscar I.
La princesa Magdalena. Tiara del Rey Gustavo
La hija pequeña de los Reyes de Suecia eligió como pieza protagonista de sus aderezos la tiara del Rey Gustavo. Un regalo que el actual Soberano hizo a su esposa, la reina Silvia, cuando se cumplió el décimo aniversario de boda. La tiara se puede usar como collar (la Soberana la lució en el cuello durante la boda del príncipe Joaquín de Dinamarca y la princesa Alexandra) y es una de las preferidas de la princesa Magdalena.
La princesa Victoria. Tiara de Baden o diadema Fringe.
La princesa Victoria reinó con una tiara que perteneció a la familia de los Baden (de ahí su nombre) y fue un regalo que los Grandes Duques le hicieron a su hija Victoria en 1881, la fecha de su boda. Es una de las tiaras preferidas de la Familia Real sueca. De hecho, la usan tanto la Reina y sus hijas, Victoria y Magdalena, como la princesa Lilian. La tiara fue un regalo del Gran Duque Friedrich I de Baden y de su esposa, Luise, a su hija Victoria con motivo de sus esponsales con el futuro rey Gustav V, en 1881.
La gran duquesa María Teresa. Tiara nupcial
La invitada de honor estuvo a la altura de sus anfitrionas con la tiara nupcial de la Gran Duquesa Josefina, cuya venta fue cancelada por su esposo, una gargantilla de chatotes combinada con la diadema de Chaumet y el broche que su suegra solía lucir en las bandas.
Astrid de Bélgica. Tiara de diamantes
La princesa Astrid tiene a su disposición la impresionante colección de joyas que la archiduquesa de Savoy Aosta dejó a su hijo el archiduque Lorenzo de Austria. No obstante, aunque en ocasiones de gala ha lucido impresionantes diademas y collares -tiene uno de esmeraldas de valor incalculable- ha sido con motivo de la visita del Presidente de Hungría a Bélgica cuando ésta decidió vestirse de diamantes causando verdadera sorpresa al combinar su espectacular tiara con un collar de brillantes con forma de serpiente.
http://www.oem.com.mx/elsoldecuernav...as/n914480.htm


Magdalena de Suecia. Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
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