Domingo, 5 de octubre de 2008. Año: XVIII. Numero: 6866.
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TESTIGO IMPERTINENTE
Canciones para una crisis
CARMEN RIGALT
Cuando los tiempos vienen torcidos, la gente hace su vida social, cultural y deportiva en el gimnasio: todo por el mismo precio
La diferencia entre cleptómano y chorizo es el estatus social
A falta de príncipes de verdad, '¡Hola!' se lo ha montado con Pataky y Brody
Primero, lo particular: recién llegada a Madrid, noto que el tráfico ha disminuido; hay taxis vacíos y atravieso la Castellana sin apenas detenerme; en casa no para de sonar el teléfono ofreciendo conexiones a internet. Voy al gimnasio y las mujeres bailan salsa montadas en tacones de aguja. Por un momento siento que estoy en Gabana. Cuando los tiempos vienen torcidos, la gente hace su vida social, cultural y deportiva en el gimnasio. Todo por el mismo precio. Me entrego al machaque, pero el esfuerzo no cunde. Aznar todavía me saca 1.900 abdominales de ventaja.
Y de lo particular, a lo universal: hay crisis. No sólo porque lo diga Zapatero, también porque se ve. Los concesionarios de coches no venden un rosco, las colas del INEM dan la vuelta a la manzana, algunos restaurantes salen con la cigala a la calle para captar clientes y las esquinas están cada vez más solicitadas por los chicos de La farola. Se empieza a tener noticias de gente arruinada o, simplemente, despedida. Sube el precio del dinero, bajan las ínfulas y el semen. También cunden los robos. Mientras hay euforia económica, los grandes almacenes persiguen a los cleptómanos. Ahora, a los chorizos. Lo que diferencia a un cleptómano de un chorizo es su estatus social. Y lo que diferencia a Horcher del Palacio Social Okupado, tres cuartos de lo mismo. En Horcher se puede reservar mesa a cualquier hora. En el Palacio Okupado (llamado Centro Cultural Malayo: es de Pedro Román, pero está confiscado) hay tortas.
Al Rey le han subido el sueldo. No se sabe muy bien por qué, pero se lo han subido. Razones habrá. Un rey feliz ayuda a sobrellevar los dolores de cabeza. Cuanto más sufren los pueblos, más agradecen las carrozas. Y donde digo Rey, digo príncipes. Si Letizia hace un esfuerzo por ponerse distante y principesca, exquisita y embaucadora, Peñafiel lo celebrará y con él, todos los aristopijos que la critican. Ahora ya tiene el perfil listo para las monedas, así que puede tirar de altivez. Está justificada.
Hasta la revista ¡Hola! se ha esmerado para compensar a su clientela de los sinsabores de la crisis. A falta de príncipes de verdad, ¡Hola! se lo ha montado con Elsa Pataky y Adrian Brody, que son príncipes de pesadilla: 44 páginas posando en un castillo americano que parece el decorado de una película de horror tipo La matanza de Texas. Bien mirado, ¡Hola! también contribuye a la crisis general con su particular crisis de personajes y de ideas. Se nota que el estilismo no corre a cargo de Nati Abascal, capaz de convertir a Jesulín y la Campanario en iconos del buen gusto. Elsa Pataky es una de las bellezas más luminosas del star system (como dijo alguien, parece que se ha tragado una bombilla). Su esplendor, sin embargo, no logra iluminar las sombrías estancias del castillo que le ha regalado Adrian (habrá que ver quien se lo queda si un día rompen). El reportaje no tiene desperdicio. En las fotos, la pareja mira al infinito (o a la inmensidad de su gloria artística) arropada por una estética de escaparate que tiene su máxima expresión en la colocadísima botella de champán y una (digo bien: una) sola copa.
La crisis obliga a subir el listón. A más apreturas, mayor necesidad de soñar. El aperitivo lo puso semanas atrás el inenarrable hijo de la baronesa Thyssen (Borjita por dentro, Borjazo por fuera), del que ¡Hola! ofreció un amplio reportaje en sus posesiones de Ibiza. Borja, que no tiene ningún complejo de crisis, hizo un alarde de sabiduría diciendo que «el avión privado es una inversión estupenda, para eso está el dinero», pensamiento que en su día ya propagó Marina Castaño, otro genio oral.
La pasividad del mercado es lo que da carácter a las crisis. Poca gente se lleva la mano al bolsillo. Que se lo pregunten a Christie's. El jueves hizo su subasta anual en el Palace y sólo consiguió vender el 40% de los lotes. Apenas 15 días antes, Sotheby's había batido un récord de recaudación en la subasta de Damien Hirst. Fue el mismo día que quebró el banco Lehman Brothers, resucitando en Estados Unidos el fantasma del jueves negro de 1929.
La duquesa y el señorito
CONTROVERSIA. De la misma forma que algunos van al gimnasio para ahorrarse el cine y las copas, otros van a misa para ahorrarse un restaurante. Eso hizo la duquesa de Alba (ella siempre tan original), que llevó a su pretendiente Alfonso Díez a la iglesia del Cristo de los gitanos y se entregó a la prensa sentada en el primer banco del templo. Contraviniendo los deseos de su familia y amigos, la duquesa ha dejado claro que por encima de todo está su real gana. Esta vez incluso ha puesto a Dios por testigo, a ver si cuela.
El noviazgo de la duquesa, lejos de devaluarse, adquiere bríos nuevos. Cayetana, que siempre ha optado por la libertad, no piensa rendirse, aunque para ello desate una escandalera monumental. A su lado, Alfonso Díez (que la ha amado durante 30 años con amor profundo y secreto: menudo morro) se deja querer y ofrece la callada por respuesta. No tiene nada que perder. Todo lo contrario. En el peor de los casos, puede ser indemnizado con un Goya. La personalidad de este novio es, cuando menos, controvertida. Soltero y solo, vive una existencia errática y huidiza. Ninguna de las versiones que circulan sobre su vida le favorecen. Es coqueto, engreído y viste como un niñato a la moda, con mini pools y chaquetas ajustadas, gafas de firma y camisas azul celeste. Une, a su coquetería de señorito, un ramalazo sombrío que traspasa las fotos. Parece sensato que los hijos de su novia no le den el visto bueno. Si Fernando sufre, Carlos seguro que lo tiene enfilado y Cayetano le hace vudú. Eugenia frunce la nariz mientras Aliaga y Siruela se mantienen discretamente apartados. Solo le queda Gonzalo Miró.
http://www.elmundo.es/diario/ultima/...impresora.html




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